¡Hola lectores!

Lo prometido es deuda y aquí esta el nuevo cap. Muchas gracias a Paty, Inukag22, Aida Koizumi y Darkness1617 por sus reviews uwu, cada notificación que me llega cuando alguien comenta algo me motiva a seguir escribiendo sjdnf

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Capítulo 29.- Celos, un sentimiento potente

(Perspectiva de Kagome)

Concentrarme en el pastel fue la mejor idea que tuve en el momento para evitar las preguntas sobre donde había estado o con quien. Recordé los consejos de Kouga.

*flash back*

– Probablemente se acerque a hablarte al menos una vez y debes mentalizarte en tratarlo como si fuera cualquier otra persona, pero nunca con odio o rencor. Como hombre sé que la indiferencia nos motiva bastante.

– Pero yo no quiero volver con él…

– Eso no es lo importante, queremos que se dé cuenta de que te ha perdido y le hiera el ego, fin. Lo que pase después de eso depende de ti, yo personalmente preferiría que no lo perdonaras… te hizo daño y para mí eso es vetarlo permanentemente. Pero tus ojos me dicen que no estás ni cerca de olvidarle y yo sólo quiero que seas feliz… con quien tú quieras.

– Pero si él tiene a alguien más…

– Créeme, si aún no logra superarte después de estos tres años le importará una mierda estar con pareja o no.

*fin de flash back*

Bien, quizás era bueno provocarlo un poco. Naoki pareció leerme la mente y se acercó para limpiar restos de pastel de mi comisura con uno de sus dedos, yo le sonreí y sentí el aire cargarse.

Inuyasha miraba fijo a Naoki con los ojos levemente anaranjados y sus puños crispados. Cuando dirigió su mirada a mis ojos ésta cambio a una de dolor, casi como si estuviera pidiéndome explicaciones por traicionarlo.

Por su parte Mika me miraba fijo con un semblante neutro que no supe descifrar, no bajé mi mirada por orgullo, pero luego de un rato se me hizo incómodo de soportar.

– Iré al baño, voy y vuelvo. – sonreí cordial a todos antes de ponerme de pie.

Entré a paso rápido y mojé mi cuello en un intento de relajarme. Cuando estaba por salir un rostro familiar apareció.

– Izayoi – exclamé con sorpresa. Su aspecto juvenil no dejaba de impactarme, casi nos veíamos de una misma edad, otra vez la sangre youkai y sus ventajas…

– Hola Kag, estas tan bella como siempre, siento que han pasado siglos sin verte.

– Así mismo lo siento yo. – Me acerqué a ella para abrazarla con cariño, después de todo a pesar de que las cosas habían terminado mal entre Inuyasha y yo, siempre recordaba lo amable y cercana que había sido ella conmigo. Hasta me había sentido culpable cuando no había podido cumplir con mi promesa de llevarle a su hijo más seguido.

– Salgamos de aquí, siéntate en mi mesa por unos minutos para ponernos al día ¿si? – Esa era justo la salida que estaba buscando. Gracias Izayoi. Le sonreí y asentí, me tomó del brazo y salimos del baño juntas. Cuando llegué a su mesa Inu no me sonrió educadamente.

– Buenas noches Kagome, es un placer verte otra vez.

– Lo mismo digo señor Taisho.

Me quedé de pie mientras Izayoi pedía una silla más al mesero más cercano para que me sentara a su lado. Cuando miré de reojo a mi mesa Inuyasha me miraba fijamente con cara de no comprender nada, yo solo me encogí de hombros. Cuando la silla estuvo lista su madre me hizo un gesto con sus manos.

– Siéntate cariño, aquí – le obedecí - Y bien, que ha sido de tu vida estos tres años Kag, ¿has cumplido con tus metas?

– Muchas de ellas.

– Me alegro tanto por ti, eres tan joven y tan madura ¿Que edad tienes?

– 27.

– ¿Eres feliz fuera de Tokio?

– No lo suficiente, después de todo estoy lejos de todo lo que era habitual para mí. Sin embargo, he logrado acostumbrarme. – Intenté sonreír para no preocuparla.

– Siento tanto que tuvieras que irte Kag, sobre todo si ha sido para alejarte de mi hijo. Le dije que te diera tiempo para sanar, pero no esperé que dejara pasar tres años.

– No es su culpa, yo no quería ser encontrada realmente, él solo respetó mi decisión y estoy agradecida por ello.

– Eran perfectos el uno para el otro, aún no puedo creerme que todo terminara tan mal entre ustedes… Quiero que sepas que a pesar de que quizás las cosas no hayan resultado entre tu e Inuyasha, nosotros siempre estaremos para ti Kag. – Izayoi me miró fijamente mientras tomaba la mano de su marido para dejar en claro el "nosotros". Inu no asintió de forma cómplice a su esposa.

– Lo sé Izayoi, yo también les guardo mucho cariño… de hecho aún sigo sintiendo la culpa de no haber podido cumplir la promesa de llevarte a Inuyasha más seguido de visita. – exclamé.

– No ha sido tu culpa cariño, a veces el destino obra de maneras misteriosas... ¿Planeas regresar a tu ciudad mañana?

– Si, he venido sólo por el evento, tenía claro que no podía evitar esto, tenía que cumplir por Sango, después de todo es mi mejor amiga y no podía abandonarla en un día tan importante para ella.

– Eres una buena persona Kagome… Me gustaría saber qué posibilidades hay de que vayas a visitarnos algún día.

– Muchas, puedo venir de visita cuando lo organicemos. – Le sonreí.

– ¿No puedes quedarte por unos días? – Preguntó Inu no.

– Oh no puedo, lo siento tanto, tengo que volver a trabajar.

– Cariño, hoy es viernes, creo que podrías quedarte por el fin de semana… Inuyasha está de cumpleaños en un par de días, le gustará tenerte aquí. – Okey, eso no lo sabía, ni siquiera él lo había mencionado.

– No he venido aquí sola, me acompaña un amigo, no puedo tomar decisiones egoístas si yo le he obligado a venir aquí – exclamé.

– Entiendo... – musitó triste bajando la mirada – Bueno, de todas formas te daré mi teléfono… En caso de que decidas quedarte no dudes en llamarme, siempre habrá una habitación disponible para ti en nuestro hogar. Nosotros nos marcharemos pronto, las fiestas masivas no son para nosotros. – Tomó mis manos con cariño entre las suyas y yo me enternecí con el gesto.

Me dictó su número y yo lo anoté en mi celular, la tarjetita que alguna vez me había dado Sesshomaru no tenía idea de donde estaba. Este era el momento en el que agradecía a Sango por elegir un vestido con un bolsillo secreto.

Me levanté e Inu no me sonrió y asintió a modo de despedirse, yo hice lo mismo.


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Caminé a mi mesa y me senté en silencio mientras pensaba en el hecho de que la verdad mi excusa era bastante pobre, podía estar incluso una semana sin abrir mi consulta veterinaria y no habría problema… yo simplemente tenía miedo de quedarme en Tokio, cerca de los recuerdos… y las tentaciones con nombre y apellido. Miré a Inuyasha, quien hacía girar el whisky en su vaso de cristal mientras me miraba con una sutil media sonrisa casi como si supiera lo que estaba pensando. Tuve el impulso de sonreírle, pero me lo aguanté.

El resto de la velada transcurrió con infinito alcohol e infinito baile. Le robé al novio su esposa por unos segundos mientras bailábamos.

– He extrañado mucho esto. – exclamó Sango mientras seguía moviéndose al ritmo de la música.

– Yo igual, créeme – le sonreí.

– Kag, quería pedirte un favor… – exclamó intentando elevar su voz por sobre la música.

– Quieres que me quede algunos días en Tokio. – suspiré adivinando sus intenciones.

– ¿Cómo lo sabes?

– Es lo que me han pedido ya 3 personas en este evento, cuatro contigo. – exclamé. - ¿Por qué quieres que me quede?

– Miroku y yo nos iremos de luna de miel el lunes por la noche, decidimos esto porque el domingo es el cumpleaños de Inuyasha. A él no le gusta celebrarlo, pero hemos planeado darle una fiesta de todas formas. – añadió emocionada.

– ¿Si odia celebrarlo por qué van a hacerlo?

– Porque somos sus amigos y para eso estamos – sonrió – Me gustaría que estuvieras allí.

– Amiga, Inuyasha y yo terminamos hace tres años, la persona menos indicada para estar en esa fiesta de cumpleaños soy yo.

– Tonterías, Inuyasha te ha extrañado.

– Claro, por eso tiene a Mika.

– Mika es sólo una amiga para él. – Me giré para mirarlos a la distancia en un rincón de la pista conversando. Mika le sonreía embobada mientras Inuyasha se reía de algo.

– ¿Estás segura de ello? – pregunté mientras le indicaba que mirara a los dos con una mirada que sólo una amiga podría comprender. Sango hizo una mueca.

– No soy tan cercana a Inuyasha ahora, no después de todo el daño que te hizo. Si bien hicimos las pases, nuestra amistad nunca volvió a ser la misma; pero me habría dado cuenta si él sintiera algo por ella… con respecto a los sentimientos de Mika no puedo dar fe de nada, la verdad se ve bastante babosa a su lado.

– Bueno, no es de mi incumbencia de todos modos – sonreí – Pero comprenderás lo incómodo que sería llegar a su fiesta de cumpleaños.

– De todas formas, tú tienes a Naoki.

– Que es sólo mi amigo.

– y aun así no puedes negarme que has pensado en Inuyasha cada día desde que te alejaste de él. – mierda, ¿era tan evidente?, no quería mentirle así que sólo guardé silencio. – Sé que pasaron muchas cosas, Inuyasha cometió varios errores, pero ha aprendido su lección, ha madurado mucho con tu perdida. Al menos podrían intentar ser amigos por los buenos recuerdos de su relación.

– No estoy preparada para ser amiga de Inuyasha… no estoy preparada para dejarle ir. – musité y sentí mis ojos humedecerse.

– Amiga – Sango me abrazó y dejamos de bailar por primera vez – El amor duele a veces, es complicado, pero nos hace sentir vivos. Si aún lo amas quizá merezca la pena intentarlo una vez más.

– No… yo no puedo, tengo miedo, no quiero sufrir de nuevo, ¿Qué pasa si todo vuelve a fallar? No podría soportar la pena de perderle dos veces, eso es demasiado para mí.

Sango me miró y asintió mientras tomaba mis manos.

– Esa es tu decisión, tú decides si arriesgarte vale la pena. – me sonrió y me guiñó un ojo – Ahora iré a tirar el ramo y a bailar con mi marido. Está prohibido no participar y está prohibido no ser la ganadora Kag, te lo advierto. – Me reí ante su comentario.

Me quedé ahí balanceándome mientras Sango se acercaba a un mesero para pedirle un micrófono. Miré de soslayo a mi alrededor, Naoki se acercó a mi bailando y yo le sonreí. Inuyasha estaba unos metros más allá bailando con Mika, quien se encontraba abrazándolo por el cuello mientras su vestido reflejaba las luces de colores. Inuyasha le sonreía y eso me partió el corazón.

Naoki me agarró por la cintura con una de sus manos y la otra subió a mi mejilla.

– ¿Te he dicho hoy lo hermosa que te ves?

– Sólo una vez en el hotel. – exclamé mientras hacía un puchero. La risa grave de Naoki me envolvió.

– Te ves preciosa – pasó su mano por detrás de mi cabeza mientras se movía al ritmo de la música. Lo vi acercarse a mí y no quise detenerlo. Sus labios rozaron los míos y yo me permití responderle. Cuando se separó de mi me miró con devoción y me abrazó, me sentí tan reconfortada en ese lugar, después de todo lo que había vivido este día, un abrazo era el mejor de los regalos.

Recorrí el lugar con la mirada mientras mantenía mi mejilla apoyada en su hombro y fue cuando encontré a Inuyasha. Sus ojos rojos y la posición tensa de sus brazos alrededor de Mika me indicaron que había visto a Naoki besarme. Tuve el impulso de pedirle disculpas hasta que recordé la pequeña figura femenina que seguía entre sus brazos.

La voz de Sango resonó en el salón y puse toda mi atención en ella.

– BIEN, PUEDEN PONERME UN POCO DE ATENCIÓN POR FAVOR – habló fuerte y claro, la música se detuvo y las luces se prendieron por unos instantes – Ha llegado el momento de atajar el ramo y después se viene el momento de los machos, cuando Miroku quite mi liga y la lance – Gritos femeninos y masculinos llenaron el salón, miré a Miroku quien se había acercado a Inuyasha y le decía algo al oído mientras se reían.

Sango tomó su ramo y todas las féminas nos formamos en una gran masa tras de ella. Tenía cero ánimos de participar, pero le había prometido a mi amiga agarrarlo. Mika se puso unos metros más allá de mi posición, pude notar en su mirada la concentración, oh no cariño, este ramo sería mío y ahora era un desafío personal. Puse todos mis sentidos atentos al bendito ramillete. Cuando abandonó las manos de Sango girando en dirección a la jauría de mujeres, me lancé a toda velocidad intentando no chocar con ninguna de las otras chicas ni tropezar torpemente. Rozó mis manos y me estiré lo más que pude para alcanzarlo, cuando tuve mi mano envuelta en los tallos, segura de mi victoria, alguien lo tironeó, miré hacia abajo con rabia, no podía ser otra más que Mika.

Nuestras manos peleaban por el ramo en cámara lenta y pude ver su mirada desafiante hacia mí. Por un momento imaginé al ramo convertido en Inuyasha y me reí internamente. Dí un último tirón con fuerza y Mika se tambaleó perdiendo el equilibrio y cayendo al suelo, derrotada.

El resto de los invitados me aplaudieron y yo sonreí con alegría, miré a Sango quien me aplaudía con emoción mientras me guiñaba un ojo.

Intenté ser lo más madura que mi personalidad me permitió y le tendí mi mano para ayudarla a ponerse de pie. Ella me miró seria, pero extendió su brazo de todas formas. Antes de agarrar mi mano decidió agarrarse de mi antebrazo y enterrar sus uñas con rabia, dejando cinco caminos rojizos en mi piel que me hicieron entrecerrar mis ojos por el dolor. Maldita niña malcriada.

Cuando estuvo de pie la solté y tapé con mi otra mano los rasguños mientras esperaba que mi piel regenerara. No era necesario armar un escándalo, me había aguantado la rabieta por Sango y había decidido sonreír como si nada hubiera pasado. Me moví del centro del salón con el resto de las mujeres y caminé en dirección a mi mesa para sentarme, quería mantenerme lejos del foco de atención por unos momentos.

Miré mi brazo con disimulación y las marcas iban desapareciendo poco a poco, ¿Cómo mierda había logrado herirme tanto con sus uñas?

– ¿Estás bien? – La voz de Inuyasha sonó tras de mí. Dios… por favor, ya no quería más problemas.


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(Perspectiva de Inuyasha)

– Si – Kagomé me sonrió dejando de mirar su brazo y cubriéndolo con el ramo – Es tu turno de agarrar la liga.

Tomé su brazo con rapidez y corrí el ramo. Allí estaban las marcas que Mika había dejado, desapareciendo lentamente. La rabia y la pena me recorrieron el cuerpo. La miré fijamente y ella sólo me sonrió otra vez.

– Mika te ha hecho esto.

– No es nada.

– ¿Cómo que no?

– Inuyasha… déjalo así, ya ha regenerado por completo ¿ves? – sacudió su brazo ante mis ojos y el cascabel de su pulsera tintineó– No quiero problemas, por favor.

La miré y noté la preocupación en sus ojos, de verdad no había querido armar un escándalo por Sango, había decidido fingir que nada había pasado por su mejor amiga… Kagome era una persona tan empática que me dolía.

– ¡Has atajado el ramo! Te felicito – Naoki apareció agachándose frente a ella.

– Já, si, tenía que cumplir con una promesa a Sango. – exclamó – ustedes dos deberían estar en el grupo de allá, agarrando la liga.

Naoki le sonrió y tomó su rostro para besarla en un movimiento fugaz. Kagome no reaccionó a ello y se quedó helada en su posición. Después de todo al parecer no era sólo un amigo, ya iban dos besos en la noche.

– Deséame suerte – exclamó y se alejó para cumplir su misión.

Me quedé ahí sintiendo como se apretaba mi corazón cuando veía otros labios que no eran los míos posados sobre los de Kag. Ella me miró con unos ojos que no supe descifrar, casi como si quisiera darme explicaciones.

– Keh, esa liga es mía. – musité antes de alejarme.

Me paré con el grupo de al menos veinte hombres jóvenes que gritaban y se empujaban unos con otros, sin embargo, me mantuve por detrás a cierta distancia.

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*Flash back*

Cuando saque la liga de Sango asegúrate de estar a buena distancia, la lanzaré lejos del grupo para que tú la agarres.

– ¿Hace alguna diferencia que la agarre yo? ¿es necesario? – exclamé hastiado.

¿Podrías fingir que te interesa ser un buen padrino de bodas? Hasta Kag se está esforzando más que tu

Me reí y ví a Kag tendiendo su mano a Mika, quien en forma maliciosa le había rasguñado mientras se ponía de pie. La sangre me hirvió cuando un sutil aroma de su sangre me llenó las fosas nasales.

*Fin flash back*

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Miroku deslizó con los dientes la pequeña prenda de lencería desde el muslo hasta el tobillo de Sango. Cuando estuvo fuera de la pierna de su mujer lanzó la pequeña liga blanca por sobre su hombro sin mirar, pero cumplió su promesa de lanzarla lo más lejos posible. No fue mayor problema el atajarla en el aire con un dedo mientras todos se empujaban desesperados.

Sango gritó desde el escenario con emoción mientras me aplaudía por haber cumplido la misión, yo puse los ojos en blanco. Miré a Kagome que seguía en la mesa y me aplaudió con una sonrisa sincera. Mi corazón se derritió.

– LA HAS TOMADO. – Mika se colgó de mi cuello y me dio un beso corto. Mierda, miré a Kag quien había abierto sus ojos ante la vista. Esto arruinaba todas mis posibilidades de llevarme bien con ella.

– Tu y yo tenemos que hablar, sígueme. – La miré serio y Mika lució confundida.

Cuando estuvimos lo suficientemente lejos de la gente le hable con voz de reprobación.

– Has herido a Kag.

– ¿Qué? No, ¿eso te ha dicho ella?

– No mientas, lo he visto. – Mika agachó su cabeza y crispó sus puños.

– ¿Qué pasa contigo? Esa chica ha vuelto y en algunas horas ha logrado que te comportes distinto conmigo.

Me reí bajito, definitivamente a pesar de que Mika no sabía de nuestra historia, podía darse cuenta de ello por si sola.

– ¿Realmente tengo que darte explicaciones Mika? Creo que estas olvidando el pequeño detalle de que tú y yo somos sólo amigos.

– Eso… ya lo sé, es como amiga que te estoy preguntando. Kagome es la ex que me mencionaste la primera noche que nos besamos ¿no?, aquella que planeabas recuperar tarde o temprano, ¿es que acaso todavía no la superas?, ya han pasado tres años…

– Por supuesto que la he superado, pero sigue siendo una persona importante para mí.

– La nombraste en sueños…

– ¿Sabes? No tengo ganas de seguir hablando de esto – Musité intentando darle fin al tema – Sólo quiero que te quede claro algo… Eres una amiga muy cercana y te quiero mucho, es por ello que si no quieres que tengamos problemas no volverás a comportarte como una niña pequeña en plena rabieta ¿vale?, la próxima vez no seré tan comprensivo.

Mika me miró aún con rabia en sus ojos,

– Bien, después de todo sólo eso soy ¿no?, una amiga. – Me sonrió triste y no supe como interpretarlo por unos segundos hasta que comprendí. Yo le había permitido entrar en mi vida y peor aún, en mi cama. Me había convencido a mi mismo de que había dejado lo suficientemente claro que eso sólo era sexo amistoso, pero al parecer Mika no lo había visto de la misma forma. A veces me asustaba lo posesiva que podían ser las mujeres.


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Regresé a la multitud y cuando miré en dirección a la mesa de Kagome ya no estaba allí. Miroku se acercó a mí y puso una de sus manos sobre mi hombro.

– ¿Has ido a coger con Mika? – sus cejas se movieron de forma insinuante.

– No, no estoy de ánimos para ello. ¿Has visto a Kag?

– Está afuera con Naoki, han salido hace un par de minutos.

Caminé a paso rápido en dirección a las puertas de entrada, me guié por el aroma de Kagome y la encontré sentada con Naoki en la oscuridad, me oculté por costumbre, aunque probablemente mi aroma le llegaría en unos segundos.

– Me quedaré algunos días en Tokio. – Escuché su dulce voz decir esas palabras que añoraba y mis ojos se abrieron con sorpresa mientras mi corazón comenzaba a latir más fuerte.

– ¿Estás segura?, pensé que nos iríamos juntos de vuelta a Osaka.

– Yo igual, pero he visto a muchas personas que extrañaba este día. – Su voz sonaba melancólica – Y no estoy preparada para despedirme después de tan sólo unas horas disfrutando de su compañía, necesito más. – en mi corazón esperaba estar dentro de esa lista de personas que ella había extrañado.

– ¿y tú consulta, tus pacientes?

– No hay problema si no estoy allí unos días, avisaré a los dueños que tenían horas agendadas, no son casos urgentes.

– Tu no acostumbras a tomar decisiones arrebatadas Kag. – Naoki hablaba y yo sólo quería noquearlo para que dejara de intentar convencerla de irse.

– Lo sé, es raro en mí. – musitó Kagome.

– Tú me gustas, me gustas mucho. Se que ha sido evidente desde que te conocí y te lo he dicho en otras oportunidades. He tenido la ilusión de que eventualmente pudiéramos estar juntos como pareja, pero la verdad nunca he logrado entender muy bien lo que sientes por mí. Nos besamos de vez en cuando y todo eso, pero me gustaría saber si tengo alguna oportunidad real contigo o no.

– Nosotros somos sólo amigos… con algunos beneficios de vez en cuando. – Escuché la frase y supe que Kagome estaba en la misma posición que yo – Yo te quiero mucho, conocerte fue una de las mejores cosas que pudo pasarme cuando más destruida estaba y lo paso realmente bien contigo, siempre... – Por favor que haya un pero, pensé – ...Pero… No sé si funcionaríamos como pareja.

– ¿No sería mejor intentarlo antes de cerrarte a la idea?

– Si lo intentara sin ganas eso te dañaría aún más.

– He notado un ambiente tenso entre tu e Inuyasha… Él no es tu amigo. - afirmó y Kagome le sonrió.

– No, es mi ex. Terminamos nuestra relación hace tres años y fue cuando decidí mudarme a Osaka y te conocí a ti tiempo después.

– ¿Sigues enamorada de él?

– Por supuesto que no. – eso me llenó de tristeza, internamente había anhelado un si a esa respuesta. – El tema es que mi relación con él fue tan importante que cuando terminó quedé destruida y aún no me siento preparada para estar en pareja otra vez.

– ¿Te quedarás estos días por Inuyasha?

– No, necesito… – Kagome paró de hablar, me asomé un poco por el borde de mi escondite y la vi mirar fijamente en mi dirección, ella ya sabía que estaba ahí, sin embargo decidió ignorarme – Necesito ordenar algunos asuntos. Sé que he armado una vida en Osaka, pero Tokio es mi lugar favorito.

– Entiendo… ¿Me avisarás cuando vuelvas a Osaka? Yo… estaré esperándote.

– Por supuesto que te avisaré, con quien más podría pasarlo tan bien. – Kagome le sonrió y lo abrazó. Cuando se separaron ella tomó su rostro entre sus manos. – No quiero que te cierres a conocer a alguien más por mí. Mereces encontrar a alguien que te ame incondicionalmente. Yo… no cierro las puertas a algo entre los dos, pero no sería a corto ni mediano plazo y no quiero que me esperes.

Sentí el aroma de la sal y supe que Kagome estaba llorando. Naoki enredó una de sus manos en el pelo de Kag y la besó con delicadeza. Apreté mis puños pensando en que no podía ir ahí y romperle la cara, después de todo ella ya no me pertenecía. Vi a Kagome responder levemente el beso antes de separarse.

– No te preocupes tanto por mi. – exclamó Naoki mientras acariciaba sus cabellos.

Entra al salón, iré por ti en un momento – Naoki obedeció de inmediato y caminó de vuelta a la fiesta.

Me quedé ahí de pie pensando las cosas… Kagome había destruido las ilusiones de Naoki y eso me hacía feliz sin embargo… ella estaba triste y eso me desesperaba. Cuando estuve a punto de irme su voz me detuvo.

– Sé que estás ahí, ¿puedes venir un momento Inuyasha? – Claramente ella lo sabía. Me acerqué a paso lento mientras ella secaba con el dorso de su mano derecha sus mejillas.

– Lo siento mucho.

– No lo sientas, era una decisión que tenía que tomar, es la decisión correcta. – musitó intentando convencerse a si misma

– ¿Entonces por qué lloras?

– Vine aquí… a esta boda, convenciéndome a mi misma de que era capaz de venir e irme sin mayores problemas, sin dar vuelta mi mundo de cabeza, sin embargo… subestimé mis sentimientos, he extrañado demasiado Tokio, he extrañado a Sango, a Miroku, incluso a tus padres… te he extrañado a ti.

Mi menté intentó procesar lo que acababa de escuchar y me tomó algunos segundos mientras mi corazón intentaba mantener sus latidos a un ritmo compatible con la vida. Yo la había extrañado demasiado.

– ¿De verdad te quedarás? – pregunté con anhelo y ella asintió.

– Me quedaré, pero sólo por unos días.

– Puedes quedarte conmigo. – Mi invitación salió sin pensarlo demasiado.

– No es necesario, me quedaré en el hotel al que llegué.

– ¿Dónde queda ese hotel?

– No necesitas saberlo. – respondió, tenía razón.

Kagome empezó a caminar de vuelta al salón. De pronto se detuvo y me miró por sobre su hombro sin girarse completamente.

– ¿Todavía quieres tomarte un café conmigo? – No dije nada, ella tampoco, pero bastó una sonrisa de los dos para conocer mi respuesta.


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(Perspectiva de Kagome)

Inuyasha me sonrió en una clásica sonrisa torcida de aquellas que solían derretirme y supe su respuesta sin necesidad de palabras.

– Mañana temprano paso por ti a tu hotel, ¿tipo diez de la mañana?

– Dame una dirección y llegaré sola. – musité. No necesitaba ser una damisela en apuros.

– Dame tu número y te la envío. – respondió con una sonrisa en los labios.

– Já, no te pases de listo, no estamos en ese nivel de confianza donde vuelvo a darte mi celular.

Suspiró derrotado y me habló nuevamente.

– Cerca de mi departamento hay una cafetería llamada "Nozomu", tienen un café de caramelo que de seguro te encantará.

– Nos vemos ahí a las 10 entonces. – le sonreí.

– ¿Cómo me aseguro de que no me dejarás plantado?

– No hay forma, pero me conoces lo suficiente como para saber que estaré ahí. – musité antes de seguir caminando hacia las puertas del salón


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La fiesta terminó cerca de las 5 de la mañana, me di cuenta de que dormiría apenas cinco horas y caí en depresión. Caí aún más en el hoyo de la tristeza cuando vi a Mika con la chaqueta formal de inuyasha sobre sus hombros a unos metros más allá de mi posición.

Me despedí de Sango y de Miroku mientras Naoki me esperaba a un lado de su auto. Inuyasha me miró por un momento de lejos y asintió a modo de despedida. Luego de eso subí al asiento de copiloto.

El camino de vuelta al hotel fue bastante silencioso. Luego de un rato Naoki fue el primero en hablar.

– ¿Te quedarás en el mismo hotel estos días en Tokio?

– Si, tiene una ubicación central, de ese modo es fácil llegar a cualquier lugar. – exclamé mientras movía mis piernas inquieta.

Mantuvo su vista fija en el camino mientras tomaba con firmeza el volante.

– Yo… te echaré mucho de menos. – su voz sonó triste.

– No te darás ni cuenta cuando esté de vuelta. – Le sonreí y llevé una de mis manos a su mejilla – No estés tan triste, no es como si nos fuéramos a separar para siempre.

Apoyó su rostro en mi mano y yo jugueteé con uno de sus mechones desordenados.


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Para cuando llegamos al hotel Naoki se despidió para ir a su habitación.

– Vendré aquí mañana temprano antes de irme.

– Genial, estaré atenta, descansa.

– Descansa... – Lo vi acercarse a mí en cámara lenta y pude comprender sus intenciones. Me agarró con delicadeza de la cintura y se acercó a mi rostro para besarme. Cuando sus labios tocaron los míos lo sentí como una despedida y un atisbo de miedo me embargó. Yo quería a Naoki, quizás no estaba enamorada, pero de todas formas no quería perderlo.

Lo agarré de las solapas de su traje formal y lo atraje aún más para ahondar su caricia. Suspiré cuando una de sus manos subió a mi mejilla y la acunó con delicadeza. Lo atraje hacia el interior de la habitación y él cerró la puerta tras de si cuando ya estuvo adentro.

No paramos de besarnos mientras nos acercábamos a la cama y él me empujó suavemente hacia ella. Estando sobre mi se acercó a mi cuello y trazó un camino de besos desde mi barbilla a mi clavícula izquierda y no pude evitar suspirar.

Desabrochó mi vestido con delicadeza y yo saqué su chaqueta y camisa. El cuerpo de Naoki era más bien de contextura delgada y muscular, en nada parecida a la de Inuyasha, que era mucho más corpulento.

Masajeó mis pechos y yo curvé mi espalda hacia él, mientras intentaba deslizar hacia abajo el vestido de gala.

Me giré para ponerme encima de él y pasé mis manos por su pecho, delineando cada músculo, lo escuché gemir ronco cuando subí y lamí la zona de su yugular. Me restregué en una actitud felina contra su cuerpo mientras me acercaba a besarlo y él me mantenía cerca con su mano en mi cabello.

– Me encantas – musitó entre besos. Yo sonreí. Tomé su rostro entre mis manos y hablé con seguridad.

Te morderé algunas veces, puede que duela en un principio, pero luego te encantará. No recordarás ninguna de ellas – exclamé y el asintió luego de pestañearme.

Me acerqué a su cuello y mordí levemente en un principio. Una gota de sangre estimuló mis papilas y enterré mis colmillos con más fuerza. Cuando el líquido llenó mi boca sentí un escalofrío que me recorrió mientras me aferraba con mis nuevas garras a sus brazos. Él jadeó y supe que las endorfinas lo tenían dominado cuando comenzó a estremecerse bajo mi cuerpo.

Lamí los cortes y le sonreí. Él volvió a girar y me dejó a su merced cuando comenzó a bajar besando mi abdomen. Un gemido inconsciente salió de mis labios y fue entonces cuando Inuyasha apareció en mi mente. ¿Estaba bien hacer esto con alguien más?

La culpa me invadió por unos instantes. Mika había mencionado en la mesa lo bueno que era Inuyasha en la cama, lo que me confirmaba que él se había acostado con ella. ¿Entonces por qué no podía permitirme sentir placer en los brazos de otro? Si después de todo él lo había hecho.

Fue unos instantes después, cuando Naoki comenzó a bajar más hacia mi entrepierna que ya no pude motivarme a seguir. Tomé su mentón y lo obligué a mirarme hacia arriba.

– Espera... Ven aquí. – exclamé. Sus ojos verdes me mostraron que no parecía comprenderme del todo. Se acercó a mi rostro y dio un beso corto.

– Te has arrepentido.

– Si… Pero no es por ti, te juro que no es por ti. – Las palabras salían atropelladas entre ellas, Dios, las cosas deberían ser más simples. – Sólo… no puedo hacer esto contigo aún.

– No te preocupes, lo entiendo, no hay razón para apresurar las cosas entre los dos. – Se acostó de espaldas a mi lado y me hizo un gesto para que me acercara. Yo lo abracé y me acurruqué a su lado. – Permíteme al menos dormir contigo así. – musitó y yo asentí. Naoki acarició mis cabellos por los minutos siguientes y con la mezcla de sus caricias y la calidez de su pecho el relajo fue tal que caí dormida y solo pude sentir cuando acomodó las mantas para taparnos.


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El amanecer llegó pronto y con él los rayos de sol que se filtraron por la ventana. Abrí mis ojos intentando acostumbrarlos y noté como mi mejilla estaba apoyada sobre el torso de Naoki. Lo moví un poco y el despertó con un quejido.

– Naoki, ¿a qué hora es tu boleto de ida a Osaka?

– A las 8. – musitó sin abrir aún los ojos.

Me estiré un poco por sobre su cuerpo para alcanzar mi celular que estaba en el velador a un lado de la cama. Eran las 7:15, genial, aún alcanzaba a llegar.

Me levanté y tomé una de las batas del hotel. Volví a moverlo con cariño.

– Tienes 45 minutos para llegar a la estación de trenes.

Me escuchó y se sentó en la cama.

– Mierda, me ducharé rápido.

– Super. – exclamé mientras tomaba el teléfono para pedir servicio a la habitación.

Tomamos desayuno juntos y él se despidió con un beso en la mejilla.

– Nos vemos pronto. – musitó.

– nos vemos pronto.

Apenas cerré la puerta me metí veloz al baño para entrar en la bañera. Estaba segura de que el olor de Naoki debía estar impregnado en mí y yo tenía un poco menos de 3 horas antes de ver a Inuyasha.

Me remojé durante media hora en espuma y jabón. No sabía si resultaría. Después de notar mi piel arrugada por estar sumergida tanto tiempo en el agua me di cuenta de lo estúpido de la situación. ¿Qué tanto importaba si Inuyasha podía sentir el aroma de Naoki en mí?, al menos eso le demostraría que si él podía pasarlo bien, yo también, si es que considerábamos sólo dormir como pasarlo bien…

Me vestí con una falda tubo en negro y una blusa verde oscura de manga larga, pero en una tela delgada, el día se veía soleado. Tomé mi cabello en una coleta alta, calcé mis tacones de día y salí de la habitación con mi pequeño bolso al hombro.

Llegué cerca de las 10:05 al lugar acordado. Inuyasha ya estaba esperando afuera del local para ese entonces. Llevaba una camiseta blanca con cuello en "V" que combinaba con sus pantalones oscuros. Ambas prendas se veían casi hechas a medida para él y no pude evitar distraerme con los músculos de su pecho y abdomen que se marcaban bajo la tela, tal como en los viejos tiempos. Pude notar el momento exacto en el que distinguió mi aroma y se giró en mi dirección. Me miró sonriente mientras esperaba que llegara a su lado.

– Tuve un miedo real de que no llegaras durante estos cinco minutos. – exclamó mientras se acercaba para darme un beso en la mejilla. El toque de sus labios se sintió como una pequeña corriente eléctrica y tuve escalofríos. Cuando volví a mirarlo por unos instantes su rostro mostró incomodidad, pero se recompuso en unos instantes.


ñiii eso ha sido todo por hoy, estoy pensando si subir capítulo mañana o el martes, ya que el lunes estaré bastante ocupada con algunas cosas pendientes de mi universidad.

¡Muchas gracias por leerme!

Frani.