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29

Causalidad

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Yelena se había quedado dormida en una silla en el pasillo del hospital. Su capacidad de dormirse donde fuera era legendaria. Además de noche no había mucho movimiento en el área de postoperatorio y nadie le perturbó. En realidad no recordaba haber dormido, porque había estado paseando entre las habitaciones de Gennadi, Isabella y Baltrow, aunque a esta última no tenia tratos más que de vista.

La Teniente Emma Granger también había estado por allí, e incluso se había sentado junto a ella a conversar. El Capital Gloval estaba interesado en que Baltrow y Gennadi se recuperaran, y la joven Teniente estaba allí para ser la primera que hablara con ellos apenas estuvieran lucidos.

Karin Lunney cuidó de Gennadi, quien se había despertado a las 5 de la madrugada y no volvió a dormirse pero no tenia ganas de hablar con nadie.

Isabella seguía dormida, aunque en realidad estaba sedada.

Baltrow si había despertado en la madrugada pero se volvió a dormir, aunque seguía al parecer en shock y no recordaba muy bien lo que pasó o como había quedado herida, aunque su conversación era muy confusa, como si no confiara en sus recuerdos.

Yelena tenia otras cosas en que pensar, lo primero era Isabella y su bebé. Hace unos días se le pasó por la cabeza que estuviera embarazada pero lo había desechado, aunque como la chica siempre usaba ropa tipo hindú bastante anchas seguro hubiera pasado muchas semanas más sin que se notara.

Pero ahora el bebé ya no estaba, porque los médicos habían tenido que decidir entre salvarla a ella o a él.

Esto le llevaba a pensar en Gennadi, ya que hace un año había perdido otro hijo. Además estaba ese asunto del implante. Entre eso y el haberse puesto a pensar en la forma en que Gennadi fue asignado a la misión en Macross le había perturbado. Esperaría a que Gloval tratara con tacto el asunto con Gennadi, ya que era un asunto delicado, además aunque le preguntaran que era ese implante, Gennadi podría decir lo que fuera e igual no tenían bases para sacárselo del brazo para averiguarlo, además de que requeriría una cirugía bastante compleja que incapacitaría temporalmente a un oficial superior que cumplía funciones vitales en la operación de la nave.

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TARDE DEL DÍA ANTERIOR...

Gennadi Engel se frotó la mejilla donde Katy Postman le había golpeado y que había empezado a ponerse roja. Seguía molesto por su encuentro con ella en el hangar. Estaba molesto por la intromisión en su vida. A la final era una periodista y su manera de ganarse la vida era inmiscuirse en la vida de los demás. Le enervaba que esa mujer se enfocara en él. Desde el primer momento no le había caído bien, aunque sabía que ya tenía un prejuicio contra los periodistas.

Que nombrara a Makeyev le había dejado pensando, porque había pensado que nadie iba a asociarlos. Valery Makeyev obtuvo lo que merecía y Gennadi no se arrepentía de lo sucedido, y era un punto final de los sucesos que le habían traído acá. Esa mujer sabía demasiado, y si hubieran estado en Rusia ya se habrían encargado de convencerla de desistir en sus intromisiones. Gennadi aun tenia la mentalidad de guerra, donde, al menos en Rusia, el gobierno controlaba férreamente a los medios de comunicación.

Dejaría eso por el momento, tenía otros asuntos que atender. Gloval había ordenado una reunión, donde asistirían todos los involucrados en el proyecto especial.

Al entrar a la sala intentó no darse por enterado de las miradas que algunos le daban al moretón, pero nadie se atrevió a preguntar, incluso Baltrow que era bastante entrometida e impertinente.

Se decidió reunirse en la sala grande de juntas, porque era la mas segura y no era de acceso general y por ello no se notaria la concurrencia.

"Mayor Baltrow," pidió Gloval luego de que esta explicara los avances. "¿Cuando tendríamos capacidad de replicar algunos de sus sistemas?"

"Lo mas inmediatos son los sistemas de láser y los propulsores de maniobra. Me hubiera gustado replicar sus cañones de riel pero el material mas adecuado son aleaciones de platino las cuales no tenemos."

"¿Es algo que podríamos implementar rápido con un sustituto?"

"Unos meses y solo tendrían una vida útil muy corta."

"Entonces no invierta recursos ni tiempo en eso."

"Entendido."

"¿El sistema de traducción?"

Misa Hayase respondió a eso:

"Podemos tener comunicación en dos vías. El gigante Zentradi nos ha suministrado mucha información sobre su lenguaje. Debo aclarar que el hecho de comunicarnos no significa que la información sea entendible. Hay muchos conceptos que no entendemos con claridad y que hemos tenido que preguntarle varias veces de diferentes formas."

"¿Que nivel de comprensión tenemos?"

"Noventa y cinco por ciento."

"Suficiente para una conversación," comentó Baltrow. "Aunque realmente no es muy buen conversador."

"¿Y que han conversado con el Zentradi?" preguntó Gloval.

Gennadi respondió:

"Tuvimos la mala suerte de haber capturado al menos informado de los guerreros. No sabe de la estrategia de sus mandos, lo que no me sorprende de un soldado de rango bajo. No supo explicar de donde vienen y no sabe porque están atacándonos o porque no nos han destruido. En la parte técnica tampoco sabe nada."

"¿O sea que no vale la pena ni tenerlo?"

Misa intervino:

"Aparte de permitir conocer su lenguaje no nos enseñara gran cosa."

"Bien..." dijo Gloval. "Pasaremos a la siguiente fase: vamos a enviarles un mensaje. Tenemos que tener cuidado con lo que les digamos."

"¿Solicitara una tregua?" preguntó Misa.

"Si. Tienen la superioridad pero no nos destruyen. Atacan y retroceden, y da la sensación de que no han tomado una decisión de como tratarnos. Puede que logremos conciliar con la parte que no nos quiere destruir."

"Quizás tienen curiosidad," dijo Gennadi, "puede que nadie nunca les hubiera levantado la mano antes, por decirlo así. Opino que tratemos de obtener una tregua. Puede que en combate demostremos superioridad en algunos campos y por eso sigamos vivos, pero ellos son los que tienen mayor tecnología y puede que mas experiencia."

"Procederemos así," dijo Gloval levantándose de su silla. "Teniente Granger, encárguese de recoger las sugerencias de todos y sobre eso trabajaremos para un mensaje."

Todos se pudieron de pie, dándose por terminada la reunión.

"Una cosa mas antes de irnos," dijo Gloval. "Agradezco a todos el esfuerzo en este proyecto, sé que el secretismo no debe de ser del agrado de muchos, pero es necesario, con cincuenta mil civiles que hay que mantener calmados, este tipo de informaciones puede desestabilizar su vida cotidiana. Para agradecer su esfuerzo quiero darles un reconocimiento y para algunos incluye un ascenso al grado inmediato al actual. Me gustaría darles una medalla pero significaría explicar que están haciendo para ganarla."

Claudia y la Teniente Granger pusieron en la mesa frente al Capitán una serie de estuches y sobres, que llevaban rotulados los nombres de sus destinatarios. Claudia acomodó las cajitas formando una pirámide muy bien estructurada. Emma Granger seguro eran una buena jugadora de cartas, porque acomodó los sobres como si fuera una corrida de naipes.

Claudia los nombraba y el Capitán dependiendo del caso les entregaba una cajita con sus nuevas insignias de grado o un sobre conteniendo los avales de beneficios económicos... o ambos.

"Isabella Verkaik," dijo Claudia, y la chica se aproximó al Capitán.

"Felicitaciones," dijo Gloval entregándole el estuche que contenía sus insignias de Teniente.

"Gracias, señor," respondió estrechando la mano que le tendía.

Isabella, Gennadi y Baltrow regresaron al hangar del nivel 27, a finiquitar los asuntos del día y retirarse.

El hangar poseía dos niveles, el área de planta donde tenían los vehículos y equipos Zentradi, que contaba con una esclusa de aire de doble compuerta. El nivel superior donde estaban los equipos y documentos de las investigaciones. Debido a lo sensible de lo que hacían allí no había mucho personal, un grupo de técnicos y soldados que trabajaban en el nivel de planta.

"¿Te sientes bien, Teniente?" preguntó Baltrow.

"Si... solo un poco mareada, es todo Gina," respondió Isabella mas repuesta del ligero mareo que sufrió al salir de la sala de reuniones.

A pesar de solo estar trabajando con ella unas semanas, Isabella tenia ya suficiente confianza con Gina, en el ambiente militar se dirigía a ella como Mayor, pero Baltrow le permitía llamarla Gina cuando estaban en confianza.

"¿Hasta cuando vas a seguir obligándole a trabajar?" preguntó Baltrow a Gennadi. "Primero la embarazas a la fuerza y luego no la dejas descansar."

"No me esta obligando," respondió Isabella. "Trabajare hasta que se me note... Y no me embarazó a la fuerza, puse mucho de mi parte."

Isabella para evitar pensar en el sonrojo que le produjo decir eso le tomó la mano a Gennadi. Este último a veces le costaba expresar su cariño en publico, menos ante Baltrow porque no quería mostrarse vulnerable de alguna forma ante ella. Aunque en este momento su mente estaba en otra parte y no solo terminó tomando su mano sino que pasó un brazo sobre su hombro y la abrazó.

Baltrow siguió hablando:

"Pues van a tener que confesar pronto, toda tu ropa de niña hippie no va a ocultarte la panza. Te prohíbo que salgas al espacio en ese estado."

"Eres ingeniera no medico."

"Igual sé los efectos de las radiaciones. Si no me crees preguntale a tu marido, él hacia bombas atómicas."

"Mañana hablare con Yelena," dijo Gennadi. "Va a patearme."

La pareja en realidad vivía con esa preocupación. Isabella ya había pasado dos exámenes de rutina para pilotos que se hacían una vez al mes y que se concentraba en vigilar los efectos que tuvieran las radiaciones y el buen estado físico. A ninguno de los médicos se le ocurrió hacer pruebas de embarazo a ninguna de las mujeres.

Gennadi e Isabella no habían sido muy cuidadosos, haciendo el amor cada vez que podían, incluso desde antes de casarse y vivir juntos. Los preservativos que repartió Yelena llegaron muy tarde e Isabella se los dio a su amiga Kiernan que dijo que se los iba a vender a unas amigas porque no los usaría al ser pura y casta (antes Isabella iba a dárselos a Baltrow, pero esta tenia docenas en su bolso y sabrá Dios con quien los usaba). Isabella descubrió bastante pronto su condición al dejar de menstruar y ahora no podían alargar mas el secreto, porque debía empezar a controlarse el embarazo en el hospital y en la nave sólo había un hospital.

"¡Y te lo mereces!" exclamó Baltrow. "Los hombres no son de fiar. Por algo la vieja esa repartió preservativos."

"No le digas vieja, tu tienes la misma edad," dijo Gennadi.

"¿Me llamas vieja?" preguntó Baltrow amenazándole con un dedo.

De la respuesta que Gennadi diera dependía su bienestar físico y mental inmediato a manos de Baltrow, pero se produjo un violento choque que sacudió todo el lugar. Ellos no podían saberlo, pero fue cuando la nave extraterrestre salió de un Fold cercano y empujó a Macross contra el asteroide. En el hangar del nivel 27 todo había quedado volcado. Isabella, Baltrow y Gennadi estaban en el espacio de la planta cuando se produjo el impacto. Isabella cayó y se golpeó una rodilla, Baltrow cayó sobre Gennadi, quien se había golpeado la cabeza y estaba intentando quitarse a la mujer de encima.

"¿Están bien?" preguntó Gennadi incorporándose pero aun con una rodilla en el suelo tratando de incorporar a Baltrow, a quien segundos antes empujó con muy poca delicadeza para quitársela de encima. Todas las veces que tuvo a esa mujer encima siempre había sido con violencia y dolor.

El impacto había sido tan violento que la nave había tenido el equivalente de escorarse 45 grados hacia un costado, y en la celda del extraterrestre esos 45 grados hicieron que el enorme extraterrestre de 7 toneladas cayera contra la escotilla. Con todas esas toneladas de impulso, los soportes de la escotilla se resintieron y chillaron, amenazando con desprenderla. Era una escotilla tipo puerta con bisagras, ya que no había una corrediza.

Del lado de afuera los Destroid escucharon el impacto y se dirigieron a examinarla. La puerta no pudo soportar el peso del extraterrestre. La bisagra superior se quebró, dejando a la escotilla colgando de la bisagra inferior, por lo que quedó suelta. La escotilla había sido instalada para que se abriera hacia fuera, por lo que al averiarla, el extraterrestre empujó con fuerza para terminarla de abrir.

"¡Esta intentando abrir la escotilla!" exclamó el piloto de uno de los Destroid.

Los Destroid prepararon sus armas de dardos para poder abatirlo. El extraterrestre dio un último empujón y la escotilla quedó suelta, y la utilizó como escudo cuando traspasó el umbral. Los Destroid dispararon, pero los dardos rebotaron de la escotilla.

El extraterrestre era mucho más ágil sin su armadura, y más decidido. Con la escotilla empujó al Destroid que tenía delante. Un Destroid a su lado fue el primero en quedarse sin municiones, y fue el primero en ser atacado por el extraterrestre cuando intento atraparlo a mano limpia.

El extraterrestre tomó al Destroid y lo empujó contra otro que se aproximaba, dejándolos fuera de combate. A pesar de ser más pesados los Destroid eran más lentos y tardaban en levantarse. La situación ya era grave, porque solo tenían 5 Destroid asignados, y 3 estaban en el suelo. Los Valkyrie habían sido retirados.

Isabella y Baltrow quedaron agazapadas detrás de los restos de un Battlepod, ocultas de la vista del extraterrestre, Gennadi corría hacia los controles del portón que daba al pasillo que se adentraba hacia las entrañas de Macross. No quería que el gigante, en su escape, se metiera en la ciudad.

A pesar de los temores de Gennadi, el extraterrestre empezó a correr en la dirección contraria, hacia donde estaban los Battlepod. Los soldados agachados salieron corriendo en todas direcciones, dando la impresión de ratones huyendo. Algunos soldados sacaron armamento del anaquel de armas y corrieron para atacarle, esperando poder hacerle algún daño. Pero estaban demasiado cerca, y el gigante pisó a uno de los hombres que no tuvo tiempo de correr y pateó a otros mientras continuaba avanzando.

Baltrow reaccionó mas rápido que Isabella al ver al gigante dirigirse hacia donde ellas estaban ocultas. La primera agarró a la otra del brazo y ambas salieron corriendo agachadas, tratando de salir del camino del extraterrestre.

Desafortunadamente estaban demasiado cerca, y debido al dolor en la rodilla y los malestares que había sufrido Isabella estaba muy débil para correr con suficiente rapidez. A medio camino al próximo escondite, quedaron a solo unos metros del gigante, que con un rápido movimiento estiró el brazo y atrapó a la Isabella con una mano.

Todos se quedaron paralizados al ver a la chica en la mano del extraterrestre. Los restantes Destroid detuvieron el fuego por temor a herirla. Isabella tenía los brazos libres y pataleaba, golpeaba e intentaba abrir la mano sin resultados.

El extraterrestre continuó su carrera hacia un Battlepod operativo. Gennadi agarró el fusil Barrett que tenían en el anaquel de armas cerca de la entrada. Le puso el primer cargador que encontró, el que tenia munición convencional, desechando la idea de buscar el que tenia las balas explosivas o las antiblindaje. Agradecido de no haberlo devuelto a la armería, tomó el pesado fusil para buscar como dispararle al gigante.

"¡SARGENTO!" gritó Gennadi llamando la atención del piloto del Destroid. Haciendo gestos señaló al gigante y a los Battlepod.

Los dos Destroid se movieron para alcanzar al extraterrestre. Gennadi se agazapó detrás de un montón de equipos de un Battlepod desmantelado. Apoyó el fusil y apuntó.

A pesar de tener en la mira la cabeza del extraterrestre, este en el último segundo se apartó y la enorme bala de media pulgada le dio en el lóbulo de la oreja, pasando de lado a lado sin herirle gravemente. Gennadi corrió para acercarse mas pensando si podría disparar el fusil sin apoyarse.

Isabella escogió ese momento para morder con fuerza la mano que la aprisionaba. Al sentir los dientes perforándole la carne, el gigante la apretó por reflejo. Isabella dio un fuerte alarido. El gigante la hubiera triturado si no hubiera sido porque Gennadi le disparó en el hombro. El gigante soltó a Isabella y esta cayó desde 5 metros de altura. Gennadi corrió para atraparla antes que golpeara el suelo. Estiró los brazos y la pudo agarrar, cayendo al suelo quedando tendido con ella encima para que no golpeara el suelo.

A Gennadi se le heló la sangre cuando vio al Zentradi moviéndose con intensiones de pisarlo. Gennadi llevaba el fusil colgando de un costado e intentó levantarlo pero con una sola mano no podía apuntar. Pero uno de los Destroid se acercó y empujó con fuerza al gigante apartándolo cuando estuvo muy cerca de aplastarlos.

Empezó una pelea a mano limpia entre ambos, y a pesar de que el Destroid era de metal, no tenía la misma agilidad. Con un trozo de metal el Zentradi golpeó la cabina, sacando al robot de balance y haciendo que cayera al suelo.

El último Destroid decidió utilizar fuerza mortal y activó su ametralladora. Al ver los impactos de los disparos a su alrededor el gigante parecía imparable, y logró alcanzar unos de los Battlepod Regult. A pesar de ser un blanco enorme, corría parapetándose detrás de los otros Regult, que estaban desarmados y el corría buscando uno en buen estado.

Gennadi corría cargando a Isabella, que estaba inconsciente. El hangar se le hizo claustrofóbicamente pequeño y todo sucedía muy rápido. Vio hacia atrás y el Zentradi que al parecer había encontrado un Regult que funcionaba. Del otro lado del hangar estaba un par de Destroid que se dirigían hacia él, y un tercero, con el que acababa de pelear, que se había puesto de pie.

Cargando a su esposa, se encaminó a donde estaba Baltrow y antes de llegar donde estaba reunida junto con un grupo de soldados, una serie de explosiones sacudieron todo el hangar cuando el Regult empezó a disparar contra el par de Destroid. Un soldado preparó un lanzagranadas y disparó, desafortunadamente fallando y atrayendo el fuego del Zentradi hacia ellos.

Gennadi cayó al suelo y seguramente eso les salvó de morir, porque los disparos dieron contra un Regult cercano, que explotó. No fue una explosión muy violenta, pero el caparazón se fragmento en pequeños pedazos como metralla y todos quedaron heridos. El grupo de soldados y Baltrow estaban más cerca de la explosión, y cuando Gennadi se acercó encontró a la Mayor herida por las esquirlas e inconsciente. La mujer sangraba mucho, pero tuvo suerte, porque de los cinco soldados junto a ella, tres habían muerto.

En gigante seguía disparándole a los Destroid y algunos de los soldados intentaban escapar pero algunos murieron cuando empezaron a explotar algunos Regult. Empezó un incendio que amenazaba con propagarse por el combustible que se derramó. El aire se llenó de humo negro y en ese momento los ventiladores se apagaron automáticamente para evitar que el humo se propagase a otras cubiertas.

Gennadi dejó a Isabella junto a Baltrow. No tenia idea de donde estaban los demás soldados ni que hacer. Había un intercambio de disparos entre los Destroid y el Regult, pero era un tiroteo a corta distancia y los únicos sitios para ocultarse eran los Regult, y algunos aun tenían combustible. Con disparos certeros destruyó a los dos Destroid que unieron sus restos a los de los Regult destruidos.

De repente escuchó unos fuertes golpes desde las compuertas de la cámara de aire y se dio cuenta: estaban atacando desde el lado de afuera, de alguna forma el gigante logró comunicarse con el exterior. Gennadi no tenia forma de saber la magnitud del combate afuera, ni de la nave enemiga ni que parte de los Regult que atacaban su compuerta eran los mismo que en ese momento rompían el ventanal unos niveles más arriba y lograron entrar en la ciudad.

Una fuerte explosión, más sentida que oída le indicaron que habían dañado y quizás destruido la compuerta externa.

Gennadi estaba con un soldado levemente herido. Fue cuando vio que el mismo estaba herido por las esquirlas de la explosión.

"¿Tiene los cartuchos?" preguntó Gennadi tomando el lanzagranadas que aun tenia en la mano el soldado muerto.

Aun llevaba el fusil colgado de la espalda y el soldado tomó el bolso donde estaban las municiones. Gennadi le entregó el lanzagranadas y empuñando el fusil se acercaron para disparar. Al tenerlo en alcance el soldado disparó, y esta vez el disparo dio directo en la parte trasera de la cabina, haciendo que la pesada máquina de guerra trastabillara. El joven soldado con rapidez experta estaba recargando y disparando nuevamente, y antes que el Regult se girara el soldado estaba volviendo a disparar.

Gennadi no tuvo tiempo de apreciar los daños porque el gigante, mientras recobraba el equilibrio, pateó a otro Regult, lanzando grandes piezas de metal en su dirección. Una bastante grande golpeó a Gennadi. Si le hubiera golpeado en la cabeza lo hubiera dejado inconciente (como al soldado a su lado que fue golpeado en la cabeza y pecho) pero le dio en el brazo, y el fuerte dolor junto con la imposibilidad de moverlo le indicaron que estaba roto. Tenía una herida profunda en el hombro del brazo roto y sangraba mucho.

El gigante obviamente sabía manipular los controles de la esclusa y trataba de abrirla utilizando un pequeño brazo articulado retráctil que se extendía frente a la cabina. Con la compuerta externa que había perdido su hermeticidad y la interna abriéndose, de repente estaban ante una despresurización que había sido detectada por Shammy en el puente. Gennadi escuchó el aire escapando por la compuerta cada vez con mayor velocidad. Su mente solamente racionalizó que la externa no estaba totalmente abierta, porque entonces el aire escaparía a mayor velocidad.

El escape no era suficiente para succionarle, pero si creaba un viento fuerte que le dificultaba moverse. Gennadi tenia que llegar a los controles, allí había un botón de emergencia para cerrar la compuerta. Se estaba exponiendo mucho, porque el control era el mismo que acababa de utilizar el extraterrestre, pero este se había alejado por la presencia del último Destroid. La lucha con este fue rápida, con una fuerte patada aplastó la cabina del Destroid, matando al piloto, pero este había logrado alejar, pagando con la vida, al Regult de los controles permitiendo que Gennadi pudiera alcanzarlos.

Tenía dificultad en llegar porque debía subir a una especie de repisa y no podía utilizar su brazo izquierdo, además que tenia las manos resbalosas por la sangre. Los controles estaban muy cerca de la compuerta y sintió miedo al pensar que no había nada más que unos metros sin ningún obstáculo entre él y el vacío interplanetario.

Tenia que llegar, porque si ese monstruo abría la compuerta interna y la exterior terminaría por despresurizar toda el área y el próximo sello atmosférico estaba casi llegando al área de la ciudad, por lo que había bastante aire que alimentaba el viento que cada vez se hacia mas fuerte y la cavitación podría dañar el sello y exponer toda la atmósfera de la nave.

En ese momento la brusca sacudida de la separación de Macross del Prometheus hizo que todo se volcara otra vez, Gennadi cayó al suelo y por suerte terminó cerca de los controles, mientras que el Regult cayó acostado cerca de la puerta, demasiado cerca para la tranquilidad de Gennadi. Cuando Gennadi se levantó apoyándose de la pared, el Regult se giró e inevitablemente lo estaba mirando.

El Zentradi pudo haberle disparado, y con cañones diseñados para abatir otras naves hubieran convertido en pulpa a Gennadi con solo un disparo. Pero en lugar de disparar, no esperó que se abriera completamente la compuerta e intentó colarse por el espacio entre la compuerta y el suelo, con las piernas por delante. Ya tenía las patas del otro lado cuando Gennadi alcanzó los controles y pulsó el gran botón de cerrado de emergencia. La compuerta de varias toneladas cayó y se cerró en segundos, el Regult estaba de costado y quedó atrapado cuando la compuerta cayó como una guillotina.

La compuerta se había cerrado de forma que deformó la cabina, apretándole como una lata de cerveza. El extraterrestre dentro golpeaba, y mientras Gennadi bajaba hasta el suelo, la escotilla del Regult saltó por el sistema de eyección. Por un momento Gennadi esperaba que el extraterrestre saliera de un salto como cuando lo habían capturado, pero no pasó nada.

Recogiendo el fusil (que había soltado cuando se subía a por los controles) se aproximó hasta que pudo mirar por la escotilla abierta. El Zentradi estaba sentado aun, dándole la espalda, estaba atrapado ya que tenia las piernas aprisionadas por el metal deformado de la cabina. El gigante intentaba liberarse empujando el metal, oyéndose el rechinar del metal al deformarse.

Gennadi se sentía mareado, la herida del hombro seguía sangrando y el brazo roto le dolía horriblemente. Se sentó al lado de una pila de metal y apoyó el fusil sobre ella. Se tomó su tiempo apuntando al gigante, y a pesar de ser cuidadoso su primer disparo le dio en el hombro. El ser gritó y se sacudió, intentando con más empeño liberarse.

A pesar de dolerle, tomó el soporte del cañón del fusil con la mano de su brazo roto, apuntó y esta vez la enorme bala de media pulgada de diámetro le dio en la parte de atrás de la cabeza. Fue un tiro mortal pero el cuerpo se seguía sacudiendo, y con un tercer disparo le dio en la nuca acabando con los espasmos. Iba a intentar un cuarto disparo, pero desistió cuando intento mover el brazo roto y el dolor le nubló la visión.

Bajo el fusil y lo dejó descansando sobre su regazo. Intentó levantarse pero desistió. Se dio cuenta que seguía sangrando y su sangre chorreaba por su brazo y caía sobre el fusil y el suelo.

El batallón que había enviado Gloval llegó momentos después. Cuando encontraron a Gennadi ya habían atendido a Isabella y a Baltrow. El otro herido había sido el soldado que le había acompañado, el resto había muerto entre las explosiones, la huida del gigante y los disparos perdidos.

Cuando Yelena era conducida al hangar del escuadrón al finalizar la batalla, los cuatro heridos eran trasladados al hospital. Allí estaban atendiendo a los civiles que habían sido heridos por el par de Regult que habían logrado meterse por el ventanal roto.

"Si deja de moverse le dolerá menos," dijo la doctora Baudet al examinar a Gennadi, al que atendía un par de enfermeros cuando llegó al hospital, y procedieron a cortarle la chaqueta del uniforme ensangrentada.

Los paramédicos del grupo de rescate habían parado la hemorragia del hombro, como habían hecho también con Baltrow que ingresó inconsciente. El soldado que fue golpeado por los restos de metal tenia heridas graves en la cabeza y el pecho, las cuales mas adelante le harían morir durante la cirugía. Isabella con sus heridas causadas por el apretón que le dio el gigante y las heridas de las esquirlas de la explosión.

Gennadi no podía ver a Isabella en la cama de al lado porque estaba rodeada por una cortina, pero vio a Yelena que estaba delante de su cama, pero antes de que alguno de los dos dijera algo la camilla donde estaba acostado empezó a moverse y un enfermero tomó a Lena y la apartó del medio, y Gennadi tuvo una fugaz visión de la camilla donde llevaban a Isabella.

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PRESENTE...

El acoplamiento con el Prometheus era una operación delicada. El portaaviones pesaba 500 mil toneladas y no tenían forma de estabilizarlo ya que no poseía motores de actitud. Por suerte al separarse de Macross y luego de soltarse de la nave extraterrestre, el portaaviones había quedado flotando girando lentamente en uno solo de sus tres ejes, mientras se alejaba del asteroide.

Misa y Claudia estaban a los mandos y entre ambas maniobraban las millones de toneladas de Macross con mucha delicadeza, moviendo la articulación para alinearla cerca del portaaviones. No había otra forma de parar la rotación del portaaviones más que simplemente darle un toque para detenerlo.

Dentro del portaaviones buena parte del personal no esencial había sido evacuado y el resto fue alojado en los compartimientos delanteros, ya que esta era una situación diferente a la primera vez, porque en la orbita de plutón el Prometheus estaba fijo al soltarse del mar congelado, y no sabían si la maniobra de frenado dañaría al portaaviones.

"Prepárate Misa..." dijo Claudia mirando como la popa del Prometheus se movía. Ella se encargaba de mover a Macross mientras Misa se encargaba del brazo de la articulación. "Viene subiendo..."

Desde donde estaban podían ver que la popa del portaaviones venia subiendo. Misa colocó el brazo sobre la nave y empezó a moverse hacia arriba, para seguir su movimiento y reducir la velocidad de contacto.

"No se preocupen..." dijo Misa susurrando, "espero que no se rompa..."

Misa no era una persona que bromeara a menudo, y no era el mejor momento para hacerlo. Todos estaban tensos, y Claudia estaba preparada para retroceder a Macross si el Prometheus llegase a moverse de manera inesperada. Luego de tantos cambios a lo largo de los meses no estaban seguros realmente de la posición del centro de gravedad y momento de inercia. A la final era un barco y no una nave espacial.

Cuando el portaaviones se acercó a la posición, Misa movió la articulación mas cerca e hizo contacto suavemente y la detuvo, frenando la rotación de la nave. A pesar de la relativa suavidad del contacto, hubo un estremecimiento que se pudo sentir donde estaban. Dentro del portaaviones se escuchó un golpe y un fuerte chillido.

"Cada vez lo haces mejor," dijo Claudia recordando respirar.

Gloval también había estado conteniendo la respiración, y dio un sonoro suspiro. Ahora debían estar aquí unos días mientras se completaban los trabajos para reinstalar al Prometheus.

"Aseguren las actividades de los grupos de ingeniería," dijo Gloval. "Que ellos mismos establezcan el ritmo de trabajo para establecer los turnos."

"¡A la orden!" exclamaron Kim y Shammy casi al mismo tiempo y empezando a coordinar los trabajos.

"Cuando todo este listo tómense la tarde," dijo Gloval, porque las chicas habían pasado la noche trabajando.

Pero él no tenía tiempo para descansar. Estaba enfrentando la posibilidad de estar varios días aquí, con el enemigo que sabia donde estaban, la nave en reparaciones mayores, muchos de sus pilotos muertos y casi un centenar de Valkyrie dañados.

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Fin Capitulo 29


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Notas / divagaciones del autor:

Hace un año (era 2019, si lees esto en unos años) en una exposición pude tener en mis manos un fusil Barrett, e incluso sin munición (el cargador de 10 cartuchos pesa 3 kilos) es bastante pesado.

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