CAPÍTULO 26
Embarazada.
Esa palabra retumbaba en la cabeza de Edward mientras que permanecía paralizado en mitad del salón del apartamento que Bella compartía con Jessica.
No podía moverse, ni siquiera podía articular ninguna palabra, solo era consciente de como su corazón latía frenéticamente y el pulso palpitaba desbocado en sus sienes.
—Edward…Di algo, por favor.
La voz sollozante de Bella le hizo despertar. Ella le miraba con los ojos abiertos, expectantes llenos de miedo…
—¿Estás… embarazada?
—Sí.
—Pero… ¿Cómo? —Esa pregunta iba dirigida más para sí mismo que para ella.
—¿De verdad quieres que te explique cómo se hacen los niños? —Sonrío nerviosa albergando aún algo de esperanzas.
—¡Joder, Bella! ¡No bromees con algo así!
Edward pareció salir de su letargo y comenzó a pasear inquieto de un lado para otro, pasando las manos nerviosamente por el pelo. No podía estar ocurriendo algo así, tenía que ser un error, una maldita broma del destino.
—No estoy bromeando, Edward. —Afirmó serena y herida al pensar que él podía creer que jugaría con algo tan importante sabiendo lo difícil que le resultaba esta situación.
—¿Cómo ha podido pasar? ¡Me dijiste que tomabas anticonceptivos! —Exclamó furioso.
—¡Y lo hacía! ¡Lo he hecho todo este tiempo, Edward! —Gritó dolida porque sentía sus palabras como puñales— No me gusta lo que estas insinuando.
—Yo no he dicho ni insinuado nada. —Respondió secamente.
—Pero lo has penado, te conozco. No hay que ser un genio para adivinar lo que está pasando por tu mente. Crees que te he mentido, ¿No es así?
—¿Y qué quieres que piense? —Estalló desbordado por la situación— ¡Se supone que esas malditas pastillas funcionan! ¡Qué deben servir para evitar…eso! —Continuó señalando hacia su vientre— ¡Y mira lo que ha ocurrido!
—¡Pues no lo han hecho del todo! Además, ¡Los métodos fallan, hasta los preservativos!¡El único método infalible es no tener sexo, Edward!
—Ya, ¡Pero supuestamente tú y yo teníamos sexo seguro!
—¡Y lo teníamos! —Continuó explicándole antes de tomar aire e intentar serenarse, pues sabía que a voces no iba a conseguir hacerle entrar en razón—Según el médico, los antibióticos que tomé durante el resfriado pudieron restarle efectividad, puede que incluso olvidase tomar alguna durante esos días. No estoy segura. —Explicó no sin sentir cierta culpa pues al fin y al cabo las palabras de Edward estaban consiguiendo su objetivo.
—¡Joder! —Se lamentó dando una patada al sofá sobresaltando a Bella— Un momento, ¿Has dicho que has ido al médico? ¿Cuándo?
—El día que no fui a trabajar. No quise decirte nada hasta estar segura. La noche de antes me realicé un test de embarazo y salió positivo, quería estar segura al cien por cien. Podía ser una falsa alarma y...
—Eso fue la noche que cenamos con Jessica, por eso estabas tan rara. —Dijo asociando los sucesos de los últimos días.
—Esa tarde empecé a sospechar... —Confesó retorciendo sus manos.
—Y preferiste mentirme, ocultarme la verdad. —Le reprochó— Muy bien, Bella, muy bien. —Continuó tapándose el rostro con las manos intentando contener el agobio que le embargaba.
—No quería preocuparte sin estar segura. Sabía que no te lo ibas a tomar bien. —Intentó acercarse a él, pero de nuevo su reacción le hizo frenarse.
—¡Pues claro que no me lo iba a tomar bien!¡Estas embarazada, Bella! ¿Cómo quieres que me lo tome? ¡Esto no entraba en mis planes!
¡Lo sé! Y créeme, ¡Yo tampoco me lo tomé bien al principio, fue una sorpresa totalmente inesperada! ¡Este embarazo tampoco entraba en mis planes! ¿Qué te crees?
—¡Hace una semana que lo sabes y no me has dicho nada!
—¡No quería fastidiar la boda de tu hermano! —Explicó intentando contener las lágrimas pues la actitud de Edward la estaba sobrepasando— ¡Sabía que te iba a costar digerir la noticia y preferí hablar contigo después! No quería que te enterases así, pensaba hablar contigo mañana tranquilamente y contártelo todo.
—¿De cuánto tiempo estás? —Preguntó sin dar crédito a su explicación.
—Según mis cálculos unas cinco semanas, pero no estoy segura. El mes pasado mi periodo fue algo extraño, según el doctor puede que ni siquiera fuese mi menstruación, que se tratase de un sangrado de implantación. La semana que viene tengo cita para una ecografía, ahí nos informaran de todo.
—¿Qué vamos a hacer? —Preguntó abatido, con la cabeza abrumada y las manos apoyadas en las caderas.
Parecía qué llevase el peso del mundo sobre sus hombros, su mirada era triste, su rostro le transmitía desolación y eso a Bella le estaba matando.
—¿Qué quieres decir? —La voz le tembló al formular la pregunta. No quería pensar en lo que Edward estaba sugiriendo.
—Hay que buscar una solución.
—¡Oh Dios mío! ¿Estás... estás pensando en qué aborte? —Exclamó horrorizada.
—Yo no he dicho eso, solo que tenemos que analizar la situación. —Edward tomó asiento en el sofá que minutos antes había sido objeto de su frustración e intentó calmarse—No pongas palabras que no he dicho en mi boca, Bella.
—No hace falta que las pronuncies, Edward. Solo hay que mirarte para saber lo que estás pensando. —habló sintiendo como las lágrimas corrían por sus mejillas, su frialdad la estaba destrozando.
—¡Es que yo no estoy preparado para esto! ¡No sé qué hacer! ¡No sé qué pensar!
—¿Y crees que yo si estoy preparada? ¿Crees que yo quería esto? ¡No lo planeé, Edward! ¡Ninguno de los dos lo hicimos!, ¡Pero ha ocurrido y tenemos que aceptarlo!
—¡Nos estábamos protegiendo, Bella! ¡Cómo demonios esperas que asimile esto si pensé que no iba a ocurrir!
¡El riesgo cero no existe! ¡Los métodos fallan! ¡La única manera de que esto no ocurriese era no tener sexo! ¡ya te lo he dicho antes! ¡Pero tú y yo hemos lo hemos hecho y mucho! ¡No somos dos adolescentes inexpertos! ¡Conocemos las consecuencias de mantener relaciones sexuales!
—¡Yo no quería tener hijos! ¡Lo hablamos! ¿Recuerdas?
—¡No los quería ahora, Edward! ¡Ni yo tampoco! Por supuesto que recuerdo tus palabras y también recuerdo que dejaste tu puerta abierta al futuro, pero ha ocurrido antes de tiempo.
Isabella respiró profundamente para serenarse
—Escúchame, Edward. —Pidió acercándose hasta él para tomar su rostro entre las manos y obligarle a mirarla entiendo que esto te haya pillado por sorpresa, que necesites tiempo para asimilarlo. Debe ser difícil para ti teniendo en cuenta lo ocurrido con Ness, pero...
—Bella, no—La cortó— Por favor, no... sigas por ahí. —Pidió rompiendo el contacto de ambos. Ni siquiera podía sostenerlo la mirada—. Yo... No puedo.
—Está bien, no hablaré más, yo…
—No, no es eso, me refiero a que…No puedo con esto.
—¿Qué… quieres decir?
Estaban cerca, casi tocándose, pero Bella sentía como si un muro se hubiese instaurado entre los dos y les separase kilómetros de distancia. Le estaba perdiendo, lo sabía.
—Tengo que salir de aquí, yo… No puedo hacerlo, no ahora... Necesito tiempo... —Susurró buscando las llaves en su bolsillo y dirigiéndose a la percha donde había soltado su cazadora al entrar.
—¡Edward! —Le llamó entre lágrimas, pero él ni siquiera la escuchó.
Salió disparado del apartamento, huyendo de allí, dejándola rota, tan rota como lo estaba él.
Isabella se dejó caer contra la puerta, llorando abrazada a sí misma. Sabía que no sería una conversación fácil, pero jamás imagino que se rindiese tan fácilmente, que la dejase allí sola, destrozada, ahogándose en su dolor y su propio llanto, el dolor del amor perdido. Porque le había perdido, lo intuía, lo había visto en sus ojos: el pánico, el temor, la necesidad de huir... Se había marchado y tenía miedo, porque no estaba segura de que fuese a volver.
Edward bajó las escaleras de dos en dos, se estaba asfixiando. Las paredes de aquel apartamento se cernían sobre él, por eso tenía que huir. Sabía que no estaba actuando bien, que se estaba comportando como un cobarde, pero no podía enfrentarse a ello.
Se subió al coche y arrancó incorporándose a la circulación a toda velocidad. Necesitaba pensar, asimilar la noticia, aunque su mente se negaba a creer que fuese cierto, tenía que tratarse de una absurda broma.
Estoy embarazada
Esas dos palabras se repetían en bucle una y otra vez en su mente, al igual que la imagen de Bella; cabizbaja, temerosa por confesarle la verdad. ¿Cómo no lo había visto antes? ¿Cómo no había sospechado?
Iba tan sumido en sus pensamientos que ni siquiera vio la señal de stop que se saltó haciendo que estuviera a punto de colisionar con otro vehículo. El claxon del coche le hizo reaccionar y giró bruscamente el volante para evitar el golpe, frenó en seco y soltó una maldición.
—¡Joder! ¡Maldita sea! —Exclamó golpeando el volante.
Ni siquiera sabía donde estaba, había conducido sin rumbo por toda la ciudad. Tenía que volver a su piso, a la seguridad de sus cuatro paredes.
El destino era un cabrón, un maldito payaso que se divertía a su costa, gastándole bromas pesadas, jugando con él.
Estoy embarazada
Volvió a escuchar las palabras de Bella una vez más y recordó como años atrás, otra mujer completamente diferente a ella las pronunció cambiando su vida.
—Estoy embarazada, Edward. Lo he confirmado esta mañana. —Confesó Tanya mientras cenaban en el apartamento.
Hacía días que le había comentado sus sospechas. Tenía un retraso, pero su periodo solía ser irregular por lo que no se preocupó mucho, pero al ver que no le terminaba de venir decidió consultar al médico.
—Así que las sospechas eran ciertas.
—Sí, hasta ahora habíamos tenido suerte, pero estábamos jugando con fuego y algún día nos teníamos que quemar, Edward.
Tanya se refería a que, en más de una ocasión, urgidos por la necesidad y el deseo se habían olvidado de usar protección. Hasta ahora nunca había ocurrido nada, pero esta vez no habían tenido tanta suerte.
—¿Qué vamos a hacer?
Edward esbozó una triste sonrisa. En aquella ocasión fue él quien consoló a Tanya, fue él quien la abrazó y susurró palabras de aliento, asegurándole que todo estaba bien, que lo enfrentarían juntos y ahora…. Ahora había sido, al contrario. Era él quien estaba aterrado.
—Tranquila. —Susurró limpiando sus lágrimas—Todo irá bien. N lo teníamos planeado, pero estamos juntos Tanya, tarde o temprano el momento de formar una familia hubiese llegado, solo que parece que este pequeño ha decidido adelantarse. —La tranquilizó acariciando su vientre.
—¿Cómo vamos a criar a un niño?
—Como lo hace el resto de la gente. Intentaremos ser buenos padres y si fallamos…Nos quedaremos sin regalos de navidad, de cumpleaños, de la guardería…. No te preocupes todo irá bien.
La imagen de su pequeña Ness le abordó haciendo que las lágrimas contenidas en sus ojos se derramasen.
Un niño siempre era una bendición. Desde su nacimiento formaba parte de uno mismo, despertaba un sentimiento de amor tan grande que no había palabras para describirlos, al igual que no podía describir el dolor de su perdida.
Ningún padre debería enterrar a su hijo. Por ley de vida, ellos son quienes deben sepultar a sus padres, no al revés. Pero él…Él tuvo que hacerlo y eso mató una parte de su ser. Ver ese pequeño féretro blanco rodeado de flores fue demasiado cruel.
El día del funeral de Tanya y Ness llovía a mares, como si el cielo estuviese llorando su muerte. La imagen de los dos ataúdes esperando para ser sepultados aún le atormentaban en sueños.
Esa fue la única ocasión en la que pisó el cementerio, no tuvo fuerzas para volver. Su madre era la encargada de llevar flores y cuidar de que todo estuviese limpio y bien.
Ser padre fue una bendición, pero en su caso, terminó convirtiéndose en una herida sangrante que no terminaba de cicatrizar.
No estaba preparado para pasar por eso de nuevo, revivirlo todo, y Bella…Bella lo tenía que entender.
No era justo culparla a ella, pues para hacer un bebé hacían falta dos personas y él era tan responsable como ella, pero necesitaba pensar, aclarar su mente y la oleada de sentimientos que le abrumaba. En definitiva, necesitaba tiempo, pero no sabia cuanto, solo…Bella lo tenía que entender. Debía hacerlo, o al menos eso esperaba, porque esta noticia había derrumbado los cimientos de su nueva vida, esa que tanto se estaba esforzando en construir a su lado. Una nueva vida que había pensado construir al lado de Bella, aceptando la oportunidad que le estaba ofreciendo de ser feliz, pero que ahora…dudaba que pudiese tener a su lado.
¡Hola! ¿Qué tal todo?
Pues Edward no ha reaccionado del todo bien a la noticia, sé que muchas vais a odiarle por su comportamiento ahora y en unos cuantos capítulos más.
¿Hacia dónde se dirige?
Muchas gracias a todos por los favs, follows y reviews.
Espero ansiosa vuestros comentarios.
Saludos
Nos seguimos leyendo.
