Yuri on ice no me pertenece es de Kubo, esta obra esta hecha por una fan para fans con el fin de entretener.
Capitulo 40. TE NECESITAMOS
Estuve hasta la madrugada sin poder dormir y me desperté muy tarde ¡Casi era mediodía! ¡Me perdí el turno de la mañana!
Al sentarme en la cama sentí la cabeza pesada y me zumbaban los oídos, volví a recostarme nuevamente, dormité un rato hasta que al fin logré levantarme. El zumbido había pasado y estaba mucho mejor. Me tardé tanto tiempo en comer pues mi vecina había venido con mi almuerzo pero al no encontrarme pensó que había salido y lo vendió. Tuve que preparar algo rápido pero ya era media tarde, entre bañarme, alistarme y pedir un taxi para que me lleve al hospital no me iba a alcanzar el tiempo para llegar.
Decidí dejarlo para mañana y dedicarme a terminar varios de los adornos que estoy avanzando para Chris.
Isabella me llamó casi al oscurecer.
—Hola Yuuri ¿Cómo estás?
—Muy fastidiado, ya no lo soporto— me quejé, si de algo se puede hablar a gusto con otro embarazado, es de las molestias.
—Vamos, debes tener paciencia.
—Lo sé. ¿Supiste algo de Bum?— pregunté por costumbre, siempre preguntaba por Bum y Kenji.
—Nada nuevo sobre él. ¿Fuiste hoy al hospital? ¿Supiste lo que pasó?— preguntó. Dejé lo que estaba haciendo, por dormilón no pude ir a mi control pero lo que Isabella iba a decir sonaba muy importante por el tono de voz que usó.
—No fui ¿qué pasó?
—Fui esta mañana porque tenía control uno de mis bebés y Viktor no estaba, viajó a Moscú esta madrugada porque la mamá de la doctora Petrova falleció ayer— no pude contestar a eso porque me sentí mal. Por semanas he detestado a aquella mujer sin que me dé motivos. Debe estar deshecha, perder a una madre es uno de los dolores más grandes que se siente. Parte de tu corazón muere con ella.
—Que tristeza— alcancé a susurrar.
—Sí, pobre Anya. La verdad no le he tomado afecto porque es bastante despistada y a veces muy distante pero igual, voy a llamarla para darle el pésame. El doctor Giacometti se ha quedado a cargo del hospital, han traído un pediatra nuevo, revisó a mi bebé pero no tengo confianza. Ojalá que Viktor vuelva pronto.
—Tiene que acompañar a su prometida— le recordé.
—Pues debe ser un compromiso arreglado porque yo nunca... ay ya estoy otra vez de bocona— pude sentir su sonrisa.
—¿Por qué dices eso?— insistí aun sabiendo que no debo preguntar pero la curiosidad es más fuerte que yo.
—Hemos salido a cenar los seis, cuando podía caminar con mi panza. Dos veces fuimos a comer con ellos también con Chris y Georgi. Y pues... no sé, debe ser que los rusos son muy fríos pero yo no pude ver amor entre los dos. Hay compañerismo eso sí pero Viktor se la pasa más bromeando con Chris y Anya anda metida en su celular.
—Debe ser porque son rusos— comenté algo confundido.
—Pero Viktor es muy bromista, no es nada frío. Quizás solo sea así en el amor— escuché una risita burlona de mi amiga y me mordí fuerte la lengua para no contradecirla. Viktor no es frío en el amor, es la persona más melosa, cursi, tierna y detallista que conozco.
—Tal vez no les guste las demostraciones públicas de afecto. Igual viven juntos ¿no?
—Todos ellos comparten la misma casa, los he escuchado hablar de eso. Creo que Viktor y Georgi vivieron allí hace años porque siempre hablan de los vecinos como si los conocieran bastante.
—Sí, hace once años llegaron a Hasetsu— dije en voz alta recordando.
—¿Estudiaste con ellos verdad?
—Compartimos algunos cursos en la escuela...
—Oh no, se han despertado y mi pequeño Alain no debe llorar... te dejo Yuuri, te llamo mañana, cuídate.
Apenas me despedí, sus cachorros deben tenerla muy ocupada. Dos recién nacidos y una niña de tres años, debe ser bastante complicado.
Así que Viktor está en Rusia, tan lejos de Hasetsu, no entiendo porque aquella noticia me causó tristeza, estoy seguro que no tiene que ver con el fallecimiento de la madre de la doctora. Es por su lejanía, el saberlo lejos como todos estos años, me duele. ¿Así me sentiré cuando se vaya? ¿Cuando termine su año en el hospital, deba regresar a su país y casarse? ¿Para qué viniste Viktor? Debiste quedarte en San Petersburgo y olvidar Japón.
El miércoles me desperté con un dolor de cabeza tan fuerte que apenas pude ponerme de pie. Nuevamente, lucecitas blancas y brillantes empezaron a danzas delante de mis ojos, eran pequeños gusanitos resplandecientes. Me asusté tanto que de inmediato le llamé a Kenjirou para que me lleve al hospital.
—Yuuri, estoy en la estación de Hamasaki, vine temprano para llevar un par de autos, lo siento, regresaré después del mediodía.
—No te preocupes puedo ir solo, cuídate— le dije antes de cortar. Me alisté rápidamente, ya iban a dar las nueve de la mañana. Recordé las palabrs de Sala y me animé a marcarle, ella grabó su número en mi celular.
Me respondió la segunda vez que le marqué, estaba a punto de cortar, quizás está muy ocupada.
—Yuuri ¿Le sucede algo?— pregunto agitada. –Perdona estaba en emergencia.
—Hola Sala, disculpa que interrumpa tus labores pero quería preguntarte si el doctor Giacometti está atendiendo, no me siento bien.
—En este momento no, ha tenido que salir a recoger unas donaciones para el hospital ¿Qué síntomas tiene? ¿Está sangrando?— preguntó.
—No, me duele la cabeza y no miro muy bien.
—¿Cómo están sus pies?
—Hinchados.
—¿Tiene como venir al hospital?
—No. Estoy solo, iba a llamar un taxi...
—Quédese en casa, le enviaré una ambulancia en este momento. El doctor Nikiforov me autorizó a hacerlo antes de irse. ¿Por qué no vino ayer?
—Me quedé dormido— me excusé pero mi corazón dio un vuelco y tuve que recostarme. Mi pequeño pateador empezó a removerse dentro de mí.
—Iré preparando su historia y veré quién puede atenderle hasta que el doctor Giacometti vuelva.
No pasó mucho tiempo, un auto estacionó delante de casa, me levanté a mirar por mi ventana, no podía ser la ambulancia. Ni la policía llega tan rápido.
Me sorprendí al ver la blanca ambulancia del hospital en mi puerta y más cuando de ella bajó Sala. Me sentí mal por haberle llamado así, quizás es solo un dolor de cabeza pasajero.
—Yuuri, me mandó el doctor Giacometti, le avisé que se sentía mal, tengo que revisarlo.
—Lamento causar tanto...
—¡Ay Yuuri mira esos pies!— se espantó al verme, estoy descalzo porque no sabía cómo hacer para entrar en mis zapatos. No sé si sea buena idea ir al hospital en pantuflas.
—Amanecieron así ayer, antes podía ponerme mis zapatos, apenas me ajustaban— sonreí. Pero ella no me devolvió la sonrisa. La invité a pasar a casa, buscó en su maletín y sacó un aparatito electrónico que me colocó en el brazo izquierdo.
—Esto no es cosa de juego Yuuri. El doctor Nikiforov me dijo que sospechaba una anomalía en ti pero creí que la doctora Petrova ya te había dado medicación para eso.
—En realidad ella me mandó a hacerme análisis pero en el laboratorio los extraviaron...
—¿Qué? En el hospital nadie extravía nada— me miró como si tuviera dos cabezas.
—Debió traspapelarse. Me hicieron unos nuevos el sábado.
—¿Los tienes?— pidió.
—Sí, tengo aquí las hojas.
—Tienes 15/10 te llevo al hospital ahora mismo. Trae un par de batas porque vas a estar hospitalizado, el doctor Giacometti estará en el hospital lo más pronto posible— dijo muy seria sin darse cuenta que había roto aquella barrera, siempre me trata de usted, ahora, así enfadada conmigo se atrevió a tutearme.
—Iré, sólo déjame avisarle a papá y salimos— sonreí mientras ella tomó su celular y empezó a marcar.
Afortunadamente mi padre lo tomó bien, me pidió que lo llamara si había alguna novedad o si debía ir a recogerme. Le prometí hablarle apenas tenga algo concreto.
"Doctor Giacometti me llevaré a Yuuri al hospital. Sí, es la presión... Le llamé al doctor Nikiforov pero no me contesta, volveré a insistir desde el hospital"
Nuevamente escuchar hablar de Viktor me puso nervioso, ahora recuerdo que Sala me dijo que les pidió que estén pendientes de mí. Si tan sólo hubiera ido con Chris antes...
— ¿Nos vamos Yuuri?— me sonrió la enfermera.
—Sí, ya tengo todo.
Subirme a aquella ambulancia me causó escalofríos, rogaba por volver a terminar mi embarazo en casa, espero no pasar mucho tiempo en el hospital.
—¿16/11? ¿Por qué no viniste conmigo antes?— jamás había visto gritar a Chris, ni tampoco tan preocupado. –¡Mira esos pies hinchados! Y estos niveles de proteinuria... Yuuri Katsuki ¿Qué tienes en la cabeza?
—Pero... estaba bien, hace una semana, estaba bien...
—¡Pues no estás bien, tienes una preclamsia severa! Voy a agregar un medicamento a tu vía. Es posible que sientas algunas molestias— dijo mientras manipulaba medicamento. Me encontraba en emergencia, ya debía ser medio día.
— ¿Cómo cuáles?— pregunté intentando controlar mi miedo.
—Tranquilo. Cuando sientas demasiado malestar me avisas y lo detengo— volvió a sonreír pero sólo con sus labios. Sus ojos seguían igual de asustados que la primera vez que me vio al llegar. ¿Tan mal estaré?
Me relajé, respiré lentamente y cerré los ojos para soportar lo que venga. Al principio no sentí nada, luego abrí los ojos de golpe. No podía seguir inhalando aire, una presión horrible en mi pecho me lo impedía. Quise sentarme de golpe pero mi cuerpo no respondía. Moví mi mano y apenas dos dedos me obedecieron. Me estaba quedando sin oxígeno mientras que Chris miraba la pantalla hacia donde iban dos cables que salían de mi barriga. No sabía qué más hacer, arrastré mi mano hacia su bata y tiré de ella. Él se volvió a mirarme.
Moví la cabeza y abrí la boca para decir ¡Basta!
Inmediatamente dejó de hacer lo que estaba haciendo y me miró.
—Está bien, ya pasó. Lo haré más despacio, tranquilo Yuuri— intentó calmarme pero aquella sensación solo hizo que me diera más miedo. Segundos después volvió a su labor.
—¡Para!— grité con todas mis fuerzas cuando no pude resistir la falta de aire. Unas lágrimas escaparon de mis ojos, sentía que me moría con cada gota de ese medicamento, la presión en mi pecho era insoportable.
—Vamos Yuuri, respira. Debemos continuar hasta que te estabilices— cerré mis ojos intentando olvidar donde estaba, por el bien de mi cachorrito debo resistir cualquier cosa que venga.
— ¿Está dormido?— escuché la voz de Sala media hora después. Intenté con todas mis fuerzas no quejarme a pesar que aquel medicamento era terrible.
—No lo creo— susurró Chris quien no se había separado de mí.
—No me contestan, ni el doctor Nikiforov, ni la doctora Petrova.
—Ve a UCI y dile a Georgi que Viktor necesita saber que es probable que a Yuuri Katsuki se le opere de emergencia mañana. Que busque el modo de comunicarse con él. El que sea pero que lo ubique hoy— fueron sus órdenes, mi cuerpo se estremeció al saber que me van a hacer la cesárea ya. ¡Pero mi bebé aún no está listo!
— Chris— llamé cuando sala se fue. –Es muy pronto— dije con voz adormecida.
—Lo sé Yuuri solo es... precaución. Te he puesto un medicamento para estabilizarte, sé que causa molestias no lo volveré a hacer a menos que sea muy necesario porque puede dañar al bebé. Vas a quedarte aquí, bajo supervisión estricta, no en piso sino aquí en emergencia, donde hay personal todo el día y toda la noche que pueda ayudarte. ¿Por qué no viniste antes conmigo Yuuri?— se volvió a quejar.
—¿Es muy grave?
—Lo es. No voy a dejarte más que para algunas cosas que debo hacer por el hospital, espero no tener ninguna cesárea de emergencia, tengo solo una programada para mañana. Sala estará contigo todo el tiempo que yo no pueda o Georgi. Si sientes alguna molestia, lo que sea, avisas, no te calles nada.
—¿Mi bebé estará bien?
—Necesito a Viktor aquí— suspiró, me confundió y asustó a la vez su respuesta.
—¿Pasa algo con mi cachorro?— volví a preguntar.
—Tienes que calmarte, tu presión está haciendo sufrir a tu cachorro ¿Ves esos cables? ¿Miras el monitor?— me mostró unos aparatos. –Son para monitorear al bebé, para saber si su corazón está bien. Si no te tranquilizas, si la presión no baja, tu pequeño va a sufrir, no le llegará adecuadamente el oxígeno y entonces sí que voy a tener que sacarlo de emergencia— me advirtió.
—Entiendo, me tranquilizaré, estaré bien— dije aunque mi corazón latía con más rapidez de la que quisiera.
—Intenta dormir un poco Yuuri, tranquilo— acarició mis cabellos.
Todo el día me la pasé allí tumbado, siendo atendido por el personal de turno, Chris venía a revisarme cada tanto, lo escuché varias veces dar instrucciones. Comí frugalmente y por la tarde papá entró un momento a verme.
—¿Qué pasó hijo?— preguntó.
—Es mi presión, está un poco alta por eso deben tener cuidado— le sonreí para no preocuparlo. –Me quedaré esta noche, tal vez vaya mañana a casa— mentí porque no sabía si me dejarían salir del hospital lo que resta de mi embarazo.
Pude dormir aquella noche, entre sueños que me asustaban y el sonido constante de la gente que entraba y salía. Al despertar pude ver la figura de aquel médico rubio tumbado en un sofá improvisado a unos metros de mí. Me tranquiliza saber que no me ha dejado solo aunque dentro de mí sigo sintiendo mucho miedo.
—Vas progresando bien Yuuri, te vamos a trasladar a una habitación más cómoda— me anunció Sala a media mañana.
—Sabes... ¿Sabes si lograron hablar con el director?— pregunté con miedo.
—Georgi pudo contactar con él a través de otros familiares. Están viniendo para acá, ya deben estar volando— me sonrió.
—Pero la doctora Petrova... su madre...
—La necesitamos, Yuuri. El doctor Giacometti va a necesitar asistencia en tu cesárea, no es como las demás...
—Es cierto, necesito una histerecto... no sé qué...
—Histerectomía.
—¡Eso! Solo quiero que mi bebé esté bien— suspiré.
—Por eso es importante que el doctor Nikiforov esté presente. El pediatra que está a cargo ahora no es neonatólogo, no hay nadie que pueda atender mejor a tu cachorro que...
—¡Que Viktor!— dije algo desesperado. Si tan sólo él supiera... Pero todo va a salir bien, yo estaré tranquilo, mi presión bajará y mi bebé nacerá en unos días más.
