Capítulo 26

-Odio los bailes, -Remus refunfuñó mientras Lily ajustaba su traje, otra vez.

-No, no lo haces, -ella discrepó felizmente. -Te gustan tanto como Sirius, sólo te gusta quejarte más.

-No, realmente odio los bailes incluso en circunstancias ideales. -Remus repitió, era lo que siempre decía antes del baile de Navidad y, siguiendo la tradición, Lily batió sus pestañas y lo miró coqueta.

-Awww- dijo -, pero ¿no quieres bailar conmigo cariño?

Él bufó.

-Tú, -le dijo, tomándola por la cintura y atrayéndola a él. -Eres una horrible, horrible mujer. Creo que bailaré sólo con Luna esta noche, después de todo, ella usará un nido de Nargles en su cabeza.

Lily sonrió.

-Siempre arruinas todo, -se quejó, luego se dirigió a la puerta. -¿Vienes? Y ¿a qué te refieres con "circunstancias ideales?

Él abrió la puerta por ella con una floritura, luego la cerró detrás de ellos y espero a que ella enganchara su brazo en su codo.

-Me refiero a que Harry probablemente no se aparecerá, lo que tal vez es la mejor solución para todos, Hermione siendo ella misma, Sirius siguiendo con su acecho a Neville, y los Malfoy estando un poco fuera de su elemento por toda la situación. La Orden del Fénix es una mezcla inestable en los mejores momentos, todo puede pasar esta noche.

Ella se apoyó en él por un momento.

-Preocupón, -le dijo. -O tal vez vaya espléndidamente. Luna y Neville se divertirán, Hermione encontrará a alguien para hablar de teoría mágica, los dos bailaremos toda la noche y…

Ella pensó en alguna manera en que Harry disfrutara la velada y no se le ocurrió nada. Bueno, al menos tres de los cuatro se la pasarían bien, y ella se prometió a sí misma que encontraría una manera de reconectar con Harry.

-Claro, -Remus concordó después de un pequeño momento de duda. -No me hagas caso, amor. Es sólo que realmente odio los bailes.

Ella le lanzó una mirada.

-¿Necesito hacer otra vez la rutina de "cariño"? – Le preguntó maliciosamente.

-Por favor no, ¡podría quedar marcado de por vida! -Ese era Sirius, sumándoseles desde el corredor izquierdo.

Casi por reflejo, Lily miró a la derecha, y ahí estaba Severus yendo hacia ellos, resplandeciente en su túnica verde musgo de terciopelo. Juntos se encontraron al inicio de las escaleras y compartieron una larga, silenciosa mirada, antes de bajar lentamente, el vestido de seda de Lily deslizándose al ritmo de sus pasos.

Rompieron formación una vez llegaron al salón de baile, Sirius se dirigió hacia unos viejos colegas aurores, mientras que Remus y Severus buscaron al Embajador de los Duendes del Ministerio para tener una larga discusión sobre su próxima visita a Gringotts.

Lily decidió ir a mirar el buffet, luego se acomodó en una esquina del salón donde tenía buena vista de todas las entradas, ya que debía cuidar de los viajeros esta noche.

Las decoraciones de Navidad eran tan formales, elegantes y resplandecientes como el resto de la Mansión. La comida y champaña eran exquisitas, y aunque apenas habían comenzado, la fiesta ya estaba en pleno esplendor. Este baile era una vieja tradición de la Orden, incluso las familias que preferían una reunión más privada como los Weasley, mandaban un representante, y era parte de la tradición el divertirse esa noche.

Intercambiando abrazos con sus muchos amigos de la Orden, sonrisas y sacudidas de mano con conocidos, y saludos más formales con actuales y ex alumnos, Lily veía a la Orden juntase para celebrar la supervivencia otro año más.

Divisó a Severus bailando grácilmente con una mujer bonita que acababa de terminar su Maestría en pociones y que lo miraba con adoración. Vio a Neville y a Luna entrar al salón, ambos fueron bienvenidos calurosamente y elogiaron a Luna por su vestido rosa. Sirius se dirigía hacia ellos algo tenso de los hombros hasta que Neville le sonrió gentil.

Vio a James Potter llegar con su hijo y esposa, y por primera vez, su corazón no se retorció de dolor ante la orgullosa mano de James posada sobre el hombro de Peter. Ella miró a sus amigos y familia con agridulce felicidad. No había señal de Harry.

Hermione entró desapercibidamente en el cuarto, tan discreta que Lily casi la pasó por alto, aunque la buscaba. Ella había escogido un vestido de color oro viejo con aplicaciones rojo oscuro alrededor del escote cuadrado, y el color le sentaba bien, resaltando el caramelo de sus ojos y el brillo de su cabellera café. Aun así, parecía apagada y se mantenía por las esquinas del salón, como Lily.

Por primera vez, Lily se preguntó qué tipo de persona Hermione era cuando no estaba a cargo o estresada, cómo interactuaba con gente a la que no estaba protegiendo u ordenando. Neville y Luna parecían perpetuamente ser fieles a sí mismos, sin preocuparse por esconder sus peculiaridades. Lily creía que había vislumbrado un poco de Harry debajo de la multitud de máscaras, pero Hermione seguía siendo un misterio para ella y el verla en este nuevo ambiente, sin sus amigos alrededor de ella, era una revelación.

Por una vez, parecía insegura de cómo lidiar con las personas a su alrededor, quedándose al margen de conversaciones grupales y cuando alguien se acercaba, se componía visiblemente, volvía a la calmada y controlada persona que utilizó durante la pasada junta de la Orden tan rápido que nadie se deba cuenta, sólo Lily. Y esta vez, podía ver el ardid en ella.

Por casi una hora, Hermione discutió horrocruxes, viajes interdimensionales, asuntos de la Orden y varios temas con todos mientras evitaba magistralmente preguntas personales sobre ella y sus compañeros. Durante esa hora, Lily bailó dos veces con Remus, Sirius y una vez con Severus, animó a Neville a ir a probar los aperitivos mientras Luna se reía de los comentarios de Draco sobre el interminable apetito de Neville en cualquier dimensión y mantenía un ojo atento por Harry.

Pero parte de su atención estaba fija en Hermione y su reacción ante las personas alrededor de ella, como un encantamiento de rastreo que no podía terminar, y así fue como notó el cambio en ella a tiempo para separarse de Remus y disimuladamente caminar hacia donde estaba la mujer y su nuevo interlocutor.

Bill Weasley caminó hacia ella, la seriedad en su expresión fuera de lugar para la ocasión. Hermione parpadeaba rápido, sus manos apretando su vaso de agua, sus labios se abrieron ligeramente.

-Señor Weasley, -dijo por lo bajo, y era un error, el primero que Lily la había visto cometer: el admitir que lo conocía antes de que se presentara.

Él sonrió tenso.

-Bill, - dijo- un placer conocerla señorita Granger.

-Igualmente, y es Hermione.

El silencio se instaló entre ellos y por una vez no era el tipo de silencio estupefacto que era el común resultado de cualquier conversación con los viajeros, pero el incómodo silencio entre extraños que no sabían cómo comenzar una conversación.

-He querido felicitarte por tu trabajo con las guardas durante la última reunión de la Orden, Hermione. -Bill finalmente dijo, su voz inusualmente cautelosa. -Los protocolos fueron excelentemente ejecutados, sin embargo, no pude dejar de notar que una de tus runas base era un poco… inusual. De hecho…

Él dejó de hablar, claramente avergonzado, pero desafortunadamente Lily no sabía lo suficiente sobre guardas para hallarle sentido a sus palabras. Hermione, obviamente, sabía. Se sonrojó.

-Sí, -dijo por lo bajo. -Sí, es tuya.

Esta parecía ser información de tremenda importancia, juzgando por la manera en que los dedos de Hermione apretaban su copa.

-Pero cómo… -Bill estaba claramente confundido, también Lily, pero ella sospechaba que por diferentes razones.

Hermione se retorció.

-Tú me enseñaste. – Se retorció nuevamente y, como por instinto, sus ojos recorrieron todo el salón una vez, tomando nota de las posiciones, de las posibles amenazas antes de regresar a Bill. -Cuando me tomaste como tu aprendiz.

-Yo… ¿qué? ¡Pero no tengo treinta todavía! ¡Nadie toma aprendices antes de los treinta! ¿Si quiera has terminado la escuela?

Hermione parpadeó otra vez.

-Las circunstancias eran… ¿especiales? -Ella ofreció como explicación, y la manera en que Bill la miraba, curiosidad mezclada con temor y un casi instintivo rechazo, hirió a Lily como un golpe al estómago.

¿Todos los mirábamos así? Se preguntó a si misma. Y si lo hicimos, ¿por qué se molestar en decirnos siquiera algo?

-¿Especiales cómo? -Preguntó Bill y en respuesta, Hermione sonrió cansada.

-Créeme, -dijo. -No quieres saber, cambiando de tema, ¿cómo van tus soluciones para la Maldición Devon?

Una vez más, Bill la miró boquiabierto.

-¿Te dije sobre eso? -Preguntó. -¡Realmente debes gustarme mucho en tu dimensión!

Esta vez, la sonrisa de Hermione era mucho más cálida y Lily casi podía ser a la verdadera Hermione asomándose, la mujer que podía olvidarse de comer por su fascinación con un libro viejo.

-Así es, -confirmó y la felicidad sin reserva alrededor ese hecho le dijo a Lily que, por una vez, Hermione estaba hablando con alguien que todavía vivía, un amigo que todavía no había muerto de manera grotesca. -¿Pudiste rehacer el código de secuencias para ayudar con el contragolpe? Mi Bill nunca se lo logró.

-Tenía el mismo problema, -este Bill confirmó. -Pero luego tuve la ayuda de un maestro en Artimancia, quien creó una matriz de estabilización que me permitió…

Y siguieron y siguieron, se zambulleron en una conversación de la cual Lily, a pesar de su exhaustiva formación académica, sólo entendía una que otra palabra. Pero ella podía ver a Severus desde donde estaba, quien obviamente también tuvo la misma necesidad de mantener un ojo en Hermione esa velada, y él lucía fascinado, ambas cejas casi llegando a la línea del cabello, así que ella asumió que de lo que fuera que estaban hablando debía ser teoría mágica bastante avanzada.

Cuanto más hablaban, intercambiando pequeños trucos y trampas, más animada Hermione se volvió. Los usualmente tensos hombros se relajaron, sus manos y brazos comenzaron a moverse salvajemente, y después de la primera risa de Bill sobre una broma que Lily no podía entender aunque se le fuera la vida en ello (los especialistas en guardas eran, como Severus una vez había dicho, los anoraks del Mundo Mágico, no importaba cuántos tatuajes se pusieran y que se llamaran a sí mismos "rompe maldiciones"), parecían intercambiar bromas cada vez más subidas de tono.

Luego, Hermione echó su pelo a un lado para marcar un punto, ambas manos en sus caderas, humor mezclado con el calor de una discusión apasionada en sus ojos. Lucía viva, perdida en el momento y el Lily perdió el aliento.

Así que ahí estás, ella pensó. Encantada de conocerte, Hermione Granger.


Los ojos de Lily estaban en su esposo. Estaba medio decidida a insistirle otro baile, ya que Hermione claramente se estaba divirtiendo y no necesitaba que Lily la cuidara. Pero entonces, la multitud se abrió y entraron James Potter con su hijo.

Hermione respingó, sus brazos cayeron a ambos costados y de repende, era su vieja yo de nuevo, cautelosa y vigilante.

-Señor Potter, -saludó a James, y no había una pista en su voz de si estaba feliz o irritada de verlo.

-Señorita Granger, es un placer verla de nuevo, -dijo tan afablemente como pudo y la saludó de mano. -¿Tu amigo Harry no está por aquí? Quería presentarles a mi hijo, Peter, esta es Hermione Granger, una joven que ciertamente sabe cómo hacer barreras.

Peter, una copia de su padre desde su cabello café despeinado hasta el color de su túnica, tomó la mano de Hermione y la miró apreciativamente. Ahora en su séptimo año, era uno de los favoritos de las chicas, y la expresión de su rostro claramente decía que no le importaría ligar con ésta. Pero el apretón de Hermione fue corto y al grano, como si no quisiera verle a los ojos más de lo que debía.

-¿Cómo ha estado usted? -Preguntó, toda buenos modales muggles. Lily, quien sabía que esa expresión era casi desconocida para los sangre pura, muy a penas logró esconder su diversión cuando Peter dijo "muy bien, gracias, ¿y tú?" como respuesta.

-Escucha, -James dijo después de un momento de educado silencio. -He estado hablando con unos miembros de la Orden y me dijeron que se están quedando en Hogwarts y aquí en la Mansión Malfoy. Me acabo de dar cuenta que nadie les ha ofrecido una alternativa. Estoy seguro de que aman Hogwarts tanto como todos, y que el lugar es ciertamente espectacular, pero tal vez prefieran no quedarse con… Slytherins, así que sólo quiero decirles que mi casa está, claramente, abierta para todos ustedes.

¡Cómo se atreve! Por un momento, Lily vio todo rojo, y sólo el saber que ella nunca arruinaría las festividades para todos la detuvo de ir hacia ellos y lanzarle un puñetazo en la cara a James.

Per cómo se atrevía a asumir de esa manera, pavoneándose en una situación de la que no sabía nada y hacer del generoso león, ¡como si ella y Remus no fueran Gryffindors igual que él! ¡Cómo se atrevía!

Y ellos no tomarían su oferta, ¿o sí? Ninguno de ellos les preguntó sobre el asunto de su estancia, pero Harry y Neville no ocultaban sus asuntos con Snape y estar ahí definitivamente los ponía al límite, así que tal si…

-¿Usted pensó que no querríamos quedarnos con Slytherins? -Hermione repitió y la suavidad de su voz con la subyacente mordacidad que tenía, aplacó las dudas de Lily. -¿Cómo sabe que Harry no es un Slytherin, señor Potter?

James la miró con completa sorpresa, luego tuvo la osadía de reírse.

-Como si el Niño que Vivió pudiera ser un Slytherin en cualquier dimensión. – Soltó una risa. -Toma valor liderar, y la única cosa que encontrarás en la casa de las serpientes y sus supuestos-amigos es cobardía.

-¿Supuestos amigos? -Hermione repitió, su voz incluso más fría ahora. James no lo notó.

-Esos que se juntan con ellos, -explicó y sus ojos se dirigieron a Remus y Lily. -Son casi peores que los verdaderos, ¿sabías que todos los magos oscuros vinieron de Slytherin?

-¿En serio?

Los ojos de Hermione se dirigieron a Peter, y en diferentes circunstancias Lily se preguntaría por qué, pero ahora mismo, estaba muy ocupada no arruinando la fiesta de Lucius, no caer en el mar de memorias que esas palabras abrieron, las heridas de ser rechazada por los de su propia casa, de Remus llorando en una esquina porque no se sentía a gusto en su propio dormitorio, de Severus sentado impotente a sus lados, ofreciéndoles no hablarles más en público si hacía las cosas más fáciles, y sólo la distancia de veinte años pasados felizmente con sus amigos podía suavizar esa furia.

Pero la furia de Hermione, parecía que no sería calmada por nada. Un momento estaba escuchando educadamente, y al siguiente estaba muy cerca de James, casi en su cara, y el hecho de que sus manos estaban firmes y su voz queda no la hacían menos aterradora, ni un poco.

-Voy a dejarle algo claro, señor Potter, -dijo calmadamente. Sus ojos eran como piedra pulida, no dispuestos a ceder un centímetro, y el recuerdo de esta mujer lanzando un Cruciatus, masacrando hombres adultos con una espada, enfrentado a Albus y ganando, era muy real en ese momento.

-En nuestro mundo, tú estás muerto. Moriste poco después del nacimiento de tu hijo, y la única razón por la que él sigue vivo en mi dimensión es por esos Slytherins y sus "supuestos amigos" que lo protegieron. A pesar de la manera en que los atormentaste cuando estabas vivo, no dejaron a tu hijo a su suerte. Ellos lo cuidaron, lo educaron y murieron por él cuando tú no pudiste, y no puedo evitar encontrar eso especialmente irónico sabiendo el papel que jugaste en el no nacimiento de otro niño.

James tomó una bocanada de aire. Fuera por la noticia del destino de su alter ego o por el inesperado conocimiento que tenía Hermione sobre el pasado, parecía sorprendido. Y por la manera en que ella lo tenía, dominándolo fácilmente, aunque era más alto que ella por más de una cabeza, Hermione parecía determinada en marcar su punto.

-Les debes, Potter, -dijo, todavía tan medida que cualquier espectador pensaría que la conversación era intensa pero cordial. -E incluso si no fue muy claro por toda esta conversación, mi dimensión prueba que hay gente a la que deberías admirar, y la habrá en cualquier realidad. Que tenga una velada estupenda, señor Potter. No creo que nos volvamos a encontrar.

Le dio una sonrisa rápida y cortante, como la hoja de un cuchillo, y luego se volvió hacia Bill.

-¿Qué decías? -Preguntó, y Bill dijo algo sobre el uso de joyas como base, que duró exactamente lo necesario para que James se compusiera y se llevara a su hijo, desapareciendo con la multitud.

-Wow, -Bill dijo. -Estoy aliviado de no ser a quién iba dirigido todo eso.

Hermione se encogió.

-Era necesario, -dijo embotada, pero sin verlo a él mientras continuaba en silencio.

Lucía miserable, pero no como si se arrepintiera de haber destrozado verbalmente a James Potter. Lily recordó la copa de vino en su mano y le dio un pequeño trago. Su corazón latía salvaje y no podía determinar si era por el triunfo del frío rechazo de Hermione hacia James o por lo despiadada que la mujer había sido.

Entonces, así era como ella pudiera usar su conocimiento de dimensiones paralelas si hubiese querido herirlos. Una vez más, recordó que Hermione se esforzaba enormemente porser mejor, en lo que respectaba a Lily y sus amigos, y que las cosas pudieron ser muy diferentes.

-Ron, mi hermano, me pidió que te saludara, -Bill finalmente dijo en un intento de revivir la conversación.

Esta vez fue Lily la que se encogió, sabiendo muy bien que ese tema sólo empeoraría la miseria de Hermione.

-Él quería hablar contigo y Harry, pero Navidad es importante en nuestra familia, y mamá depende mucho de él…

Hermione parpadeó. Por un momento, parecía a mundos de distancia.

-Entiendo, -dijo quedamente. -La familia es lo más importante, especialmente para Ron. Lo comprendo.

Bill la miró sorprendido, pero también había una lenta comprensión en sus ojos. No había sido uno de los rompe-maldiciones más jóvenes empleado por Gringotts por anda, él era un excelente observador.

-Qué bueno, -dijo, un poco inseguro de lo que estaba viendo. -De hecho la mayoría de la gente piensa que es raro, la manera en que se preocupa por la familia. En la escuela lo molestaban por ello, así que frecuentemente se preocupa de que otros no lo entiendan…

-Oh, no, -ella lo interrumpió. -Ron siempre se sintió un poco inseguro sobre cuál era su rol en la vida, y siendo el hijo menor, pensaba que realmente no importaba. Debió ser un consuelo para él cuidar a tu madre. Estoy feliz de que encontró su lugar en tu familia.

Ahora Bill la estaba viendo con algo cercano al shock.

-Eso es exactamente lo que dijo mi padre, -comentó. -Debiste haberlo conocido muy bien en tu dimensión.

Hermione palideció y sus ojos viajaron por el salón, como buscando una salida.

-Nosotros… -ella tartamudeó. -Yo… Crecimos juntos, creo que podrías decirlo. Él era… -Su voz tambaleó y casi se desvaneció. -Él era mi… amigo.

-Me alegra escuchar eso, -Bill dijo por lo bajo. -Después de la muerte de Ginny se volvió un poco solitario. Tiene amigos, por supuesto, pero a veces creo que no lo entienden del todo.

-Sí, -Hermione dijo, todavía en esa voz moribunda. -No es fácil conocer al verdadero Ron, está escondido en lo profundo.

Ella pausó y se medio volteó, como si intentara terminar la conversación, pero luego sus ojos encontraron los de Bill una vez más, y había una súplica en la manera en que tocó su hombro.

-Bill, -ella preguntó. -Él… ¿Él es feliz?

El rostro de Bill se suavizó, por un momento reflejaba el dolor de los ojos de Hermione. Él cubrió la mano que todavía tocaba su hombro, apretándola un poco firmemente.

-Sí, Hermione, -dijo, y había una nueva cualidad en su voz, una intimidad usualmente reservada para sus hermanos y padres. -Creo que lo es. Aunque lamento que este Ron se perdiera la oportunidad de conocerte. Creo que lo hubieras hecho una mejor persona.

Lily hizo la única cosa que podía hacer y los dejó solos para atender sus asuntos familiares.


Tres bailes y una charla con Narcisa que involucraba un nuevo programa de becas que comenzaría en Hogwarts el año siguiente, Lily finalmente vio a Harry, a lo lejos en otro cuarto, medio escondido por el sombrío arco de dos enormes cortinas de terciopelo.

Lentamente, para no desviar la atención de los demás invitados, caminó hacia él después de alejarse del centro del salón brillantemente iluminado, lejos del clamor de Navidad de sus amigos y el baile abandonado, hasta que se fundió en las sombras como él, volviéndose tan invisible al resto de los demás como él.

Su respiración se entrecortó cuando se paró a su lado, y un poco más cuando sus hombros chocaron. Eran casi de la misma altura con ella sobre tacones, pero él no se tensó, y no se deslizó más profundo en las sombras y así, se quedaron parados uno a lado del otro en silencio por un tiempo; viendo la vitalidad, calidez y felicidad del lugar, parejas dando vueltas y amigos bebiendo juntos. La dicha de la celebración en un día de paz.

-Perdón por ayer, -dijo él abruptamente. -No estaba pensando, otra vez, y no debí…

-No es necesario que te disculpes, -Lily le aseguró calmadamente, aunque realmente sí ayudó a que su dolor disminuyera un poco. -No debí haberte dicho todo eso de golpe.

Él canturreó por lo bajo.

-Para compensarte podría patear a James por ti, -ofreció inocentemente, y sin querer ella rió.

-Creo que Hermione ya lo hizo, Harry.

Él sonrió de manera que le dijo que él sabía todo.

-Sí, bueno, siempre ha sido más rápida que yo.

Ambos se quedaron callados cómodamente.

-¿No quieres unirte a tus amigos? -Le preguntó después de un tiempo, él respingó una vez más, ahora en sorpresa, como si hubiera olvidado que ella estaba a su lado.

-No, -respondió lentamente. Su voz estaba un poco ronca, pero por una vez parecía en paz. -No, sólo comenzarían a preocuparse por mí, asegurándose que estuviera contento. Es… es bueno verlos así.

-¿Cómo?

-Vivos, -respondió sin dudar. -Siendo ellos mismos. Los arrastré conmigo en este camino y no lo hubiera podido hacer sin ellos, pero a veces, desearía…

Él sonrió.

-Es bueno ver que no han perdido esto todavía, que pueden regresar a cómo era antes, una vez esto termine.

-Tú no has perdido esto tampoco, -le recordó con dulzura. -Tú también estás vivo, Harry.

Su sonrisa se volvió anhelante, las esquinas de su boca inclinándose hacia abajo. Lily de pronto se dio cuenta que nunca antes lo había visto tan quieto antes, toda la energía y cambios de humor desaparecidos.

-Deberías regresar con ellos, -le dijo. -Te extrañarán pronto, y estoy seguro que tu esposo querrá bailar contigo una vez más.

Los ojos de ella pasaron del rostro de él hacia las silenciosas sombras hasta el otro cuarto, donde había luz, calidez y música. La distancia parecía insuperable para ella, las figuras danzantes retorcidas, como si las estuviera viendo a través de un panel de vidrio irregularmente soplado.

Su hijo. En la oscuridad aun cuando estaba rodeado por luz. Siempre desde afuera viendo hacia dentro.

-No, -dijo calmadamente. -No, creo que prefiero quedarme aquí contigo, Harry.


¡Hola a todos!

Espero les haya gustado este capítulo, es un poco más tranquilo, pero ya regresa la montaña de emociones.

¡Muchas gracias por comentar el capítulo anterior a pax399, Aid4, dinas'moonE53, el Invitado , Black-ko, sof77, Nancy, Ana Luis, maggsa, Fio Gonzlez y Ryogana. Siempre me hace muy feliz leer sus comentarios respecto a la historia en general y a la calidad de la traducción 😊

Espero todas ustedes y sus seres queridos se encuentren bien durante esta pandemia, yo tengo que seguir yendo a trabajar así que no le puedo avanzar tan rápido como quisiera a las historias que tengo aunque estemos en cuarentena Pero tengan por seguro de que la voy a terminar, ¡quizá incluso este mismo año!

¡Cuídense mucho y manténganse a salvo!

¡Nos vemos en el próximo capítulo!