Capítulo 27

Madeleine, quedo en shock, al verlo muy sonriente, con su familia y ella con el corazón roto sintiendo como lo estaba perdiendo. Eliza la vio cuando estaba parada en la esquina de la calle.

-Amiga…Amiga…acá soy Eliza.

-Hola, no esperaba verte.

-No, ni yo tampoco, dime como está la condesa.

-Muy bien, caminando entrando a un café que estaba cerca, se sentaron en una de las mesas y pidieron un par de tazas de té. Madeleine comenzó a llorar, realmente le dolió ver esa imagen donde William llevaba a su hija y esposa a su lado.

-Ya linda deja de llorar, de verdad es que no sé cómo se las ha ingeniado para que mi primo no la deje, después de lo que hizo pensé que la iba a echar como un perro, mira que hacer pasar a esa niña por su hija, eso es aberrante.

-Lo sé, pero él tiene la seguridad que la niña si es de él.

-Ja, como crees si el amante lo recibía a toda hora en la mansión, pero bueno así son los hombres de tontos, pero bueno querida dime ¿Qué vas hacer para quitárselo?

-No, lo sé de verdad que estoy desesperada, me quiero embarazar de él, solo así sé que el estará conmigo.

-Hay Made, pero ¿estás segura? digo un hijo así, sabes que William no te dejara pero de ahí a que se divorcie y se case contigo está difícil.

-Pero con un hijo de por medio, te imaginas más si le doy el varón, sé que él me daría el lugar que me corresponde.

-Está bien, si tú lo dices, dime cuando te visitara el primo.

-No, lo sé, me dice que tiene trabajo pero hoy me dijo que tenía trabajo y anda de copras con su familia, por eso estoy así.

-Bueno, no te quedara más que esperarlo a que el venga a ti, solo eso.

La charla de las mujeres, siguió solo ahí confabulando que hacer para que William dejara a Candy.

En la tienda Candy, compraba ropa para Katherine y para ella para el clima a donde iban a ir, pasaron toda la tarde de compras hasta que llegaron a la mansión.

-¡Dios! Estoy tan cansada y mira Katy, está igual solo topo su cuna y se durmió.

-Sí, pobrecita la trajimos toda la tarde en la calle y que decir de mi abuela está muy emocionada por el viaje.

-William, mi doncella ya debe estar dormida me ayudas con el vestido, es que no puedo desabrocharlo.

-Sí claro, comenzando a desabrochar botón por botón, hasta terminar de desabrocharlo, listo ya está, al ver la piel desnuda de Candy, su cuerpo comenzó a reaccionar, quería tirarla a la cama y hacerla su mujer solo que no podía no era justo para Candy, tenía que tomar una decisión, dentro de todo este viaje le ayudaría a tomarla.

-Sí, gracias iré a mi habitación.

-¡Candy!

-SI…

-No, nada que pases buenas noches.

Al siguiente día visito a Madeleine…

-Amor, pero y esta visita tan temprano, digo tu siempre vienes en la tarde.

-Tenemos que hablar.

-Dime, ¿Qué pasa?

-Madeleine, saldré de viaje.

-Sí, supongo que viaje de negocios, ¿no es así? No sé, podría ir contigo, sería como una luna de miel, anda di que sí.

-No, es un viaje familiar, me iré con Candy y mi hija de vacaciones.

-¿Qué? Eso viniste a decirme, que te iras con ella, que quieres que te aplauda, no William digo yo puedo soportar todo, menos eso, dime ya te reconciliaste con ella. ¿Acaso es eso?

- Madeleine, no te voy a engañar, de verdad que no quiero lastimarte, pero tú y yo ya no podemos seguir, entiéndeme.

-No, William entiéndeme tu a mí, yo te amo, solo no me dejes, yo te puedo esperar el tiempo que sea necesario, pero por favor solo no me alejes de tu lado, no lo hagas, yo no puedo vivir sin ti.

-Madeleine, tu sabes que yo no puedo darte más que esto, solo el estar a la sombra, entiéndelo, es por eso que, vine hablar contigo, no es justo que te tenga a expensas esperando algo que no va a pasar, nuestras vidas han ido por diferentes caminos.

-Habla claro de una buena vez.

-No sé, si pueda seguir con esta relación, te seré sincero, creo que lo mejor es terminar ya que yo nunca podre darte el lugar que te mereces, los rumores cada vez son tan fuertes y puedo llegar a perjudicar tu reputación, Madeleine tú me importas y es por eso que no te quiero afectar.

-William, no me importan lo que se digan de mí, ni te reprochare nada, si tú me dejas estar contigo, yo te esperare el tiempo que sea necesario de verdad, solo no me dejes yo te amo, te amo tanto que aceptare cualquier lugar que me des en tu vida.

-Madeleine, yo tengo una familia a la cual no pienso destruir por estar contigo, esto no debió ser de verdad que no quise lastimarte pero te voy a ser sincero contigo, yo ya no siento el mismo amor que sentía por ti, siento mucho decirte esto, si con eso te lastimo espero y me perdones, yo a la que amo es a Candy a mi esposa, sé que nunca debí tener una relación contigo pero en ese momento solo quería llenar un vacío que tenía, perdóname solo te puedo decir eso y cuídate – dándole un beso en la frente.

-Madeleine, se quedó ahí solo observando como William, salía de su casa - se sentó a llorar solo al ver que estaba perdiendo al amor de su vida, pensando – no, me vas a dejar, eso no William, esta vez hare cualquier cosa para que te quedes a mi lado.

Cuando llego la condesa, vio que estaba hecha un mar de lágrimas - ¿Qué te pasa hija?

-Él me quiere dejar tía, te lo dije ella lo está arrebatando de mi lado, pero no la dejare en cuanto regrese le diré que estoy embarazada y sé que ante esa noticia él no me dejara.

-Está dando patadas de ahogada Madeleine, no puedes hacer eso él se dará cuenta que no lo estas, como lo vas a engañar con eso, si haces eso y después se da cuenta, se va a enojar mucho contigo, es mejor que te des por vencida él no te ama, si te amara ya hubiera dejado a su mujer.

-No tía, él me quiere es esa chiquilla la que lo hace que él no pueda dejarla pero en cuanto yo le dé la noticia de mi embarazo, él se quedara conmigo - limpiándose las lágrimas para comenzar a planear como retener a William.

El viaje se llevó a cabo, la familia Andrew, abordaron un tren donde los llevaría hasta la florida, ahí llegaron a instalarse en una casa, no tan grande como la mansión, pero cómoda para su familia.

-Señora las maletas las subiremos a las recamaras, las suyas y las del patrón en la habitación principal.

-Por supuesto -contesto la abuela, - donde más, -guiñándole un ojo a Candy.

William, estaba ajeno a lo que la abuela disponía, ya que estaba con Katy, afuera enseñándole el mar y las gaviotas, la niña estaba fascinada cuando regreso ya Candy estaba en la cocina junto con Nancy, que también los acompaño.

-Haremos una limonada, aquí hace demasiado calor.

-Sí, señora.

-Nancy, dime ¿cómo van las cosas con George?.

-Pues nada señora, ahora se hace el enojado conmigo pero la verdad es que lo extraño demasiado.

-Veras que reflexiona y te va a buscar con nuevos planes, solo ten paciencia.

-No sé, tal vez esto me sirva para ver mis expectativas y ver que hago con mi vida sin él, como le dije alguna vez, que quiero poner un negocio allá en mi pueblo, si él no me busca para fines de formalizar lo que hare será regresarme a mi país, para poner mi negocio.

-Hay Nancy, pues que te digo, la verdad es que cuando uno ama lo hace incondicionalmente pero también si no pones tus condiciones, el seguirá así, solo te tocara esperar a que recapacite y si no, es que no te ama y pues ahí sí creo que te alejes de él, eso será lo mejor.

Candy, llevaba la charola con la limonada sirviendo un vaso, para dárselo a William y recibiendo a Katherine – ya están tus cosas arregladas, por si quieres subir a darte un baño o descansar.

-Sí, subiré a descansar, al entrar observo que todo estaba arreglado en los closet su ropa, tanto lo de él, como lo de Candy, -solo sonrió y suspiro.

En la tarde la abuela, les comento…

-Hijo, deberían de ir a caminar por la playa, dejen a la niña aquí para que descanse, pero ustedes vayan, lleva a Candy a conocer la playa que esta hermosa.

-Sí, vamos sin pensar el tomo su mano para ayudarla a bajar los escalones, se fueron por la orilla, la tarde caía, y la luna salía para darle luz a la playa, los dos estaban muy callados hasta que Candy, comenzó hablar.

-Este lugar es muy pacifico, en verdad es hermoso.

-La verdad es que ya necesitaba un descanso, ¡Candy!

-Sí, dime.

-Gracias, porque últimamente estas al pendiente de mí, de verdad no creas que no lo he notado, he visto cómo te has esmerado para estar para mí que – mirándola a los ojos- bueno me siento muy alagado que lo hagas significa mucho para mí.

-Bueno, una es mi deber como tu esposa y la otra es que William yo, de verdad quise cambiar para que sepas que te amo, que te amo a ti, a nadie más.

-Candy, alguna vez tú me pediste tiempo para que te enamoraras de mí, ahora soy yo soy el que te pide lo mismo, tiempo para que yo tome una decisión con respecto a nosotros, si, solo te pido un poquito de tiempo, solo eso.

-Candy, asentó con la cabeza – tomate el tiempo que sea necesario, estás en tu derecho, después que yo no he sido buena contigo, agachando la cabeza.

William, la tomo del mentón levantándole el rostro y la volvió a mirar a los ojos, - creo que los dos nos equivocamos en muchas cosas, pero sé que aún estamos a tiempo de continuar o de rehacer nuestras vidas, así que solo dame lo que pido.

-Está bien.

La noche llego y la hora de dormir igual, Candy, solo fue por su bata – perdón pero ya sabes cómo es la abuela, pero quédate aquí yo dormiré en la habitación de Katy.

-No, Candy solo duerme conmigo quieres, solo dormir.

-Candy, solo asentó con la cabeza, se acostó a su lado solo acurrucándose a su lado, ya hacía mucho que no sentía su calor.

William, solo la albergo en sus brazos como antes de aquella pelea que habían tenido, también la había necesitado, por su parte sentía amor, si un infinito amor hacia Candy, solo que aún no estaba seguro de darse otra oportunidad, ya lo habían hecho antes y se habían herido mutuamente en lo más profundo de su corazón. Ahora estaba el hecho que él también le había faltado y con eso también se habría una grieta inmensa que podría determinar de arrancar lo poco que aún quedaba.

Las semanas pasaron, dos para ser exactos donde en las tardes charlaban de todo y de todos, pero aun no tocaban un punto importante Archivald, ni siquiera William quería tocarlo, sabía que para tomar una decisión tendría que hacerlo solo que aun ni el mismo estaba preparado.

Una tarde llego George, muy afligido a la casa donde estaban…

-William, lamento venir a molestarte lo que pasa es que debemos viajar a México, hubo un accidente y unos trabajadores quedaron enterrados dentro de una mina, los socios no quieres hacerse cargo y pues vine para que me digas que hacer

-Como, no salimos de inmediato, pediré que preparen mis maletas para salir a México.

La abuela, que estaba presente…

-George, usted ya comió.

-No, madan, la verdad es que con la premura no pude hacerlo.

-Pase a la cocina que le den de comer, anda no puedes irte así.

George, al entrar se llevó la sorpresa que Nancy, estaba en la cocina, desde que se habían separado no sabía nada de ella. – hola.

-Hola, anda siéntate te serviré, debes venir con hambre.

-Sí, gracias – comenzando a comer – dios Nancy, esto esta delicioso ¡de verdad! no sabes cómo extrañaba tu comida.

-Bueno, pues no se nota.

-Nancy, mira ahora no tengo tiempo, pero de verdad que quiero que arreglemos las cosas, solo dime ¿Por qué te moléstate conmigo?

-Porque ha de ser.

-Para ti, yo solo soy la que te prepara la comida y te calienta la cama, pero de ahí solo no pasa nada, ya que tu no piensas formalizar conmigo, solo soy tu sirvienta y yo tengo la culpa de eso por no exigirte nada, pero ya no, me escuchaste ya no, - dejándolo ahí en la cocina, en lo que salía de la casa.

-George, casi se atraganta con lo que le dijo Nancy, así que eso era, ya William le había dicho algo parecido, pero él pensaba que las cosas estaban bien así, pero ahora veía la tristeza de Nancy, hasta se veía baja de peso y que decir el, que tan solo se alejó de su vida ya se le notaban que tenía unos kilos menos.

Candy, estaba de regreso de la playa junto con Katy, cuando vio que la servidumbre corría de un lugar a otro. Abuela ¿Qué pasa?

-Hay hija, hubo un accidente en las minas, William va a salir de inmediato.

Candy, solo le dio la niña a la abuela y corrió a la habitación, para ayudarlo a preparar las maletas sabía que necesitaría, así que le fue fácil poner todo en ellas. -¿Cuánto tiempo estarás fuera?

-No, lo sé, hasta que las cosas estén bien, sabes cómo es la vida en las minas, ¡de verdad estoy muy preocupado!, solo cuida de la niña y tendrán que regresar a la mansión, Bartolomé se hará cargo de su viaje de regreso.

Cuando se despedían, William, le dio un beso a su abuela, otro a su hija en la frente – adiós mi amor, espero verte pronto y después miro a Candy, solo la jalo para abrasarla y poseyó sus labios para darle un beso hasta dejarla sin respiración, para después salir con George para Zacatecas.

Candy, solo se quedó ahí parada pensando en el beso que William le dio - solo suspirando y viendo cómo se iba en el auto.

-Hija, en que piensas.

-Hay abuela, en que más en William, en la hacienda ahora hay poca servidumbre que me da pesar si van a comer bien.

-Es verdad hija, oye y Nancy, antes era a que cocinaba.

-Si, en eso es lo que pienso.

-Bueno hija, porque no se van para allá, digo sé que es un viaje pesado, pero si se van mañana podrán llegar para ayudar, digo podrías llevarte a varias muchachas para eso.

-Sí, pero y Katy, abuela que va a pasar con mi niña, no la puedo dejar.

-Ya está decidido nos vamos todas para la hacienda, así que preparen maletas, le diré a Bartolomé que compre los boletos para viajar, solo mañana iremos a comprar algo de ropa ya que por lo que me contaste está más fresco y debemos llevar ropa más abrigadora.

-De verdad abuela, apoyaría el ir con William.

-Claro que si hija, anda vámonos de compras.

En el tren William, iba muy pensativo respecto a Candy, sus sentimientos hacia ella que aunque había pasado el tiempo y el seguía amándola como siempre, de hecho con ese beso que le dio, ya le acababa de decir cuál era su decisión, regresando a Chicago hablaría con Candy, respecto a retomar su matrimonio y también debían de hablar de Archivald y no solo de él, sino de Madeleine también, confesar su falta en su caso pedir perdón por todo y en determinado momento ya estaría en manos de Candy, si ella también deseaba continuar después de que él, le confesara su falta.

-En Chicago-

El investigador, ya tenía la información necesaria para la condesa.

- Solo dígame que ya tiene información de mi hija.

-Sí, así es, fue al orfanato que hay en Lakewood y si hubo un par de niñas que llegaron aproximadamente en la fecha en que me dice que su hija se la quitaron.

-Dos, pero ¿Cómo saber cuál es la mía?

-Lo bueno de todo esto, es que las dos fueron adoptadas por una prominente familia, así que me fue muy fácil dar con ellas, la familia que las adopto son los Briter.

-No me suena ese apellido, sabrá que no soy de aquí.

-Sí, lo sé pero aquí está la dirección, también los documentos de las dos niñas, la directora bueno dije que una de las niñas tenía una fortuna que recibiría, para poder persuadirla ya que no quería darme la información, pero ahora todo depende de usted lo que haga con esa información.

-Sí, claro, le preparare su vale para que vaya al banco a cambiarlo.

-Sí, muchas gracias.

La condesa, comenzó a leer la información de las dos niñas, así como sus características, la niña de ojos verdes era la suya, su memoria no le fallaba su hija era rubia, de ojos verdes y la otra niña solo era de cabellos castaño, ojos azules.

Mando uno de sus mensajeros, para invitar a la señora Briter a tomar el té, sabía que si con alguien entendía el sufrimiento de una madre seria ella, que las educo, apelaría a su amor de madre para develarle donde estaba su hija.

La señora Briter, recibía una invitación en su casa, para asistir a tomar el té, invitada por la condesa Oleska, cosa que se le hizo muy raro, ella no estaba dentro de su círculo social, se hablaba mucho de ella y sabía que su pupila o sobrina se rumoraba que tenía una relación fuera de lo que dictaban las normas de la sociedad, ya le habían llegado los últimos chismes y sabía quién era esa persona con quien tenía esa relación.

Tocaban a la puerta en la casa de la condesa Oleska…

-Sí, madan Oleska la recibirá en el pequeño salón, la esta esperando Sra. Briter.

-Sí, muchas gracias, aquí esperare.

La condesa Oleska, entraba en aquel salón cuando la señora Briter solo se quedó estupefacta al verla, era la cara de su hija Candy, solo que mayor unos 20 años mayor, supo de inmediato a que se debía esa invitación, su corazón de madre se lo susurraba.

-Buenas tardes, espero y este cómoda.

-Sí, claro- sentándose muy nerviosa.- me llamo la atención su invitación, la verdad es que no tenía el honor de conocerla.

-Bien, le seré clara en lo que quiero preguntar, sé que usted adopto a dos niñas, de las cuales estaban a su cargo, ¿no es así?

-Sí, bueno una es hija de la hermana de mi esposo y la otra hija de una prima que falleció.

La condesa sonrió, al ver que le estaba mintiendo – señora Briter, vamos hablar con la verdad, sé que ese par de niñas, no son de su familia, si no que las adoptaron de un orfanato, lo sé porque tengo una investigación por una persona que trabaja para mí.

-Bueno todo esto, es para ¡¿qué?! Digo mis hijas las dos están casadas, no sé cuál es el interés en ellas.

-Seré honesta señora Briter, estoy buscando a mi hija, esa hija que perdí hace años y que arrancaron de mis brazos.

Jean Briter, - se puso tensa se levantó para acercarse a la ventana – usted, ¡¿quiere saber si alguna de mis hijas es la suya?!.

-Sí, así es y si me puede decir ¿Dónde está? Apelo a su bondad, sé que no es fácil que llegue una desconocida solo diciendo esto, pero entiéndame solo quiero saber ¿Quién es? Y si está bien, no me acercare a ella, ni la lastimaría diciéndole que yo soy su madre, si no, al contrario con verla de lejos – con ojos de súplica.

-En la vida Jean Briter, pensó que una condesa pudiera siquiera suplicarle de esa manera. – La verdad, es que lo que me cuenta es algo que no puedo entender, me dice que se la arrebataron, ¿Cómo es eso?

-Señora, cuando uno es joven comete uno muchísimos errores, uno de ellos fue que me enamore de alguien que no tenía mi estatus social, él me amaba con locura, así como yo a él, quede embarazada, pero mi padre le debía una fuerte cantidad al duque, así que a cambio de la deuda el duque pidió casarse conmigo.

Yo al quedar embarazada y mi hermana al darse cuenta, me trajo a este país para que diera a luz, para después quitármela para llevársela a ese lugar para abandonarla, después me tuve que regresar para casarme, le conté todo a mi esposo y el me perdono, me ayudo a buscarla, pero mi hermana nunca me quiso decir ¿Dónde la dejo?

Contrate varios investigadores, hasta que uno dio con el orfanato "El hogar de Pony" ahí busco a la madre que las recibió y le dio la información, que me lleva a usted señora.

-Jean Briter se sentía perdida, el hecho era que ella jamás se imaginó que fueran a buscar alguna de sus hijas, sabia a quien estaba buscando, así que la encaro – así de fácil, solo viene a decirme que quiere saber de ella, dígame ¿Dónde estuvo cuando enfermo? ¿Cuándo se hizo mujer? ¿Cuándo había que conseguir un buen esposo para ella? ¿Dónde señora condesa?

-Sí, sé que me estará juzgando, pero créame yo jamás la quise abandonar, la busque por muchos años, nunca supe nada, si hubiera tenido alguna pista créeme que yo hubiera regresado por ella, pero mi hermana nunca me dijo ¿Dónde la dejo?

Por favor, solo quiero saber ¿Quién es? Y si está bien, solo eso, me mantendría al margen, jamás le diría la verdad, solo estaría a la sombra, también quisiera aclararle que ella sería mi heredera, yo se lo dejaría todo, solo con una carta explicándole quien soy yo, pero hasta después de mi muerte.

Lo que menos quiero es importunarla, al contrario quiero saber si está en buenas manos, si es feliz, quiero verla, conocerla, solo eso, por favor apiadase de mí.

-La señora Briter se le hacía un nudo en la garganta, - está bien, sé que se mantendrá al margen y que no la va a importunar, ella ya tiene una vida, sabe está casada con un buen hombre y es madre de una niña.

-¡De verdad!, ¡gracias dios! Está bien económicamente, yo podría ayudar a su esposo, no sé, si se necesita, inclusive atreves de usted, sé que estoy pidiendo demasiado, solo dígame quien es ella, a que familia pertenece.

-Ella, tiene muy buena posición social, también estatus, su esposo es millonario un hombre importante, así que su ayuda económica no será necesaria – con cara de satisfacción.

La condesa, recordó lo que su hermana le dijo alguna vez, - "tu hija está casada y con un hombre importante" solo dígame el nombre de su esposo, para saber que es verdad que está bien.

-Sí, él es William Albert Andrew, mi hija se llama Candy White Briter de Andrew.

-La condesa, - la sonrisa se le fue de la cara, al saber de quien se trataba esa dama, más aun de quien era esposa, no era nadie más que la esposa de él, amante de su sobrina, la cual había apoyado incondicionalmente para que ella, le quitara a William. – solo comenzó a llorar, de todas las mujeres del mundo tenía que ser ella, la esposa de William.

-Le sorprende que ella sea su hija, digo porque el hecho que su sobrina, trate de quitarle el esposo a mi hija, porque aunque a su sobrina no le guste, mi hija es y seguirá siendo su esposa. Ahora dígame con qué cara se va a presentar a mi Candy, para querer acercarse a ella, si ella sabe muy bien la relación que tiene con William.

¡De verdad! que ustedes, que según vienen de la aristocracia se sienten con el derecho de venir a destruir una familia, usted a destruir la mía y su sobrina la familia de mi hija.

-Yo, yo, yo, no sabía que ¡William!, dios no.

-Pues sí, así es, pero si le queda un poquito de amor por Candy, usted dejara de apoyar esa relación, porque mi hija tiene una hija con William, ¡ella no se va a divorciar! así que dígale a su sobrina que ni se haga ilusiones, las crie a las dos con una actitud indomable y así se tengan que morir con su ¡título de esposas!, así lo van hacer.

Su sobrina, solo será la amante en turno del esposo de mi hija, así que dígame señora Oleska, que siente ahora que casi destruye la vida de mi hija, porque eso es para mí, ¡mi hija! aunque no la haya parido, así que si en algo quiere ayudar a mi Candy, solo llévese lejos a su sobrina, deje de solaparla con cosas que no debe.

-Señora Briter yo, yo, yo, en verdad que.

-Que condesa, dígame la felicidad de mi hija está de por medio, solo piense en eso y bueno ahí está su respuesta.

-Gracias – llorando e irguiéndose, créame que no tendrá que preocuparse por mi sobrina, la alejare lo más pronto que pueda de William, solo deseo que mi hija sea feliz ahora que se quién es, no dude que velare por su felicidad.

-Eso espero y que tenga buenas noches, una muy orgullosa Jeans Briter.

Al tercer día, las mujeres viajaban para México, Candy, estaba que quería ser un pajarito para volar y llegar lo más rápido que se pudiera, al llegar a la estación ya Bartolomé había rentado un auto, para llevarlas a la hacienda y Candy, noto que el camino no fue muy largo como la primera vez…

-Señora, ya pronto llegaremos.

-Pero es muy pronto, si la otra vez el viaje fue muchísimo más largo.

-Bueno señora, es que el patrón quiso que tomáramos esa ruta, dimos casi toda la vuelta pero por este camino, es más corto solo toma un par de horas en llegar.

Candy, estaba sorprendida cuando escucho lo que Bartolomé le decía, de verdad que William la había hecho sufrir, con ese viaje tan agobiante, pero de que se lo reclamaría, lo haría.

Al llegar, noto que la hacienda estaba solitaria, solo un trabajador y un par de muchachas eran las que estaban a cargo de la hacienda, el capataz de la hacienda al verla llegar con toda la servidumbre rápido le dio la bienvenida…

-Patrona, que bueno que llego.

-Sí, mi esposo ¿Dónde está?

-En la mina, con los trabajadores.

-Bien, que preparen las habitaciones para la abuela de mi esposo y la otra para mí, como para las muchachas que vienen conmigo.

-Sí, patrona en un momento les aviso.

Candy, ya al dejar las instrucciones fueron a la cocina, donde vieron que hacía falta para hacer comida suficiente para las personas que estaban en la mina ayudando, hicieron pan, café, la cena así como algunas otras cosas para llevarles, sabía que tendrían hambre.

Prepararon la carreta y Candy, llevo algunas mantas sabía que William, no regresaría hasta que sacaran a los hombres que habían quedado atrapados, así que llevo cosas para que pudiera abrigarse.

Los trabajadores, estaban en marchas forzadas tratando de sacar a los hombres atrapados, solo habían roto una parte, ya que aunque estaban trabajando, día y noche no habían logrado llegar a ellos, William estaba cansado, pero no quería dejar a los trabajadores solo que se murieran enterrados, esa situación ya la había vivido antes cuando no pudieron llegar hasta ellos y murieron de deshidratación.

Aquí las cosas no estaban tan mal, por una de las grietas les mandaban agua fresca y comida, pero si las lluvias llegaban podrían inundarse y morir ahogados, esa era la preocupación de William, estaba en lo suyo cuando escucho que una carreta llego, al ver a Candy solo se le ilumino el rostro, era ella la que estaba ahí, con canasta de comida, que solo corrió a verla.

-Pero…pero ¿Qué haces aquí?

-Apoyándote que más, anda te traje de comer debes tener hambre, también te traje agua para que te laves y una toalla, anda en lo que te sirvo.

-William, no podía creer lo que veía Candy, ahí apoyándolo si lo que menos se espero es que ella quisiera regresar a la hacienda, pero por dentro brincaba de alegría, eso solo le demostraba una cosa, que ella realmente lo amaba.

Los trabajos de las minas para rescatar los trabajadores estaban a marchas forzadas, el cansancio se les notaba, Candy junto con las muchachas que llevo para ayudarle les llevaban el almuerzo, la comida, la cena y en la madrugada mandaba al capataz con Bartolomé, café, pan, algunos sándwich porque sabía que les podía dar hambre.

-William, debería ir a descansar, se te nota el cansancio.

-Sí, pero no puedo, hasta que no los saque de ahí, no voy a ir a descansar no podría.

-Está bien, te traje unas mantas limpias para cambiar las sucias, solo descansa por lo menos un rato, sí.

-Sí, descansare aunque sea un ratito, cuando escucharon…

-Patrón, llegamos, llegamos, ya casi estamos cerca.

William, solo sonrió y salió corriendo hasta ver donde estaban rompiendo para poder llegar, Candy, solo espero hasta que vio que iban sacando uno a uno de los trabajadores, casi estuvieron ahí escavando y rompiendo hasta llegar a ellos aproximadamente una semana.

Cuando ya habían salido todos, la mayoría de sus familias estaban ahí esperándolos y se abrasaban, hasta George estaba ahí ayudando, Nancy igual que Candy, estaban felices que por fin, había acabado todo, por fin podían descansar, hasta para ellas el trabajo había sido extenuante, ellas también estaban cansadas.

Regresaron a la hacienda donde Candy, pido agua y busco ropa limpia para que se cambiara…

-Ya está tu baño preparado, deje todo para que te puedas afeitar, tu ropa esta sobre la cama, anda ve a bañarte porque una niña está deseosa de ver a su papa.

-¡Dios Candy!, estoy deseoso de verla.

-Anda ve a asearte, para que la puedas cargar.

William, se fue a dar un baño, que ahora realmente lo necesitaba, pero él no se movió del lugar hasta que ya los trabajadores, estuvieran afuera y bien. Se dio un baño de tina, estaba demasiado cansado que casi se queda ahí dormido, Candy, entro y tomo un poco de champú y le lavo su cabello, con una esponja, comenzó a lavar sus brazos y espalda.

William, despertó – me quede dormido.

-Sí, estás cansado, por eso te estoy ayudando a bañarte, anda termina para que ya te puedas ir a descansar, duermes un rato y ya después podrás ver a Katherine.

-No, ya me termino de bañar y tráela que quiero verla.

-Bueno, está bien solo apúrate, que en esa agua fría te va hacer daño si sigues ahí.

-William, se cambió al salir del baño ya estaba su bebe en la cama esperándolo con una risotada al verlo.

-Extrañaste a tu papi, dile que lo extrañaste.

-William, solo fue a cargarla y llenarla de besos, quería sentir su olor, su calor y acariciar su cabello de su bebe – hola mi amor, soy papa.-aprub, aprub- balbuceaba Katy.

-Me la llevare para que descanses, anda duerme un rato.

-Sí, así se quedó dormido casi toda la tarde, hasta que despertó desorientado ya que ni sabía qué hora era, fue a lavarse la cara, cuando salió del baño ya estaba Candy con una charola con comida.

-Hay despertaste, ya te iba a despertar para que comieras.

-¿Qué hora es?

-Casi, las nueve.

-Dormí, toda la tarde.

-Sí, toda la tarde de ayer y de hoy.

-¿Cómo?

-Desde ayer que estas durmiendo, estabas muy cansado, así que ven come, que no tienes nada en el estómago.

-Tanto, dormí.

-Sí, -dándole el café para que se lo tomara, al terminar de comer - la niña ya está dormida, por si quieres verla, solo que despertara hasta mañana.

-Candy, gracias.

-¿Por qué me das las gracias?

-Por estar aquí, por apoyarme, no sabes la alegría que me dio, el verte aquí, como mi familia que eres, el que te aventuraras a venir con la abuela, con la niña, -solo la abrazo para mirarla a los ojos. – creo que debemos hablar ya es hora de aclarar todo, no crees.

Continuara…

Bueno chicas el capítulo esperado llego la condesa ya supo quién es su hija, bueno muchas no están de acuerdo con la actitud de Candy, hacia William, pero hay que leer con la perspectiva que era otra época, de unos 150 años atrás aproximadamente, así que si lo leen con la perspectiva de una época actual no podrán entender la postura de las mujeres de aquella época.

Las espero en la próximo capítulo ya saben por la XEW, Radio.