Capítulo 29: Lo correcto
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Otra parada… llevaban ya dos días de trayecto. Habían aminorado el paso debido al mal estado en el que se encontraba Sasuke, y el viaje se estaba haciendo eterno. Sakura hacía todo lo que estaba en sus manos para curar al pelinegro pero cada vez que lo movían sus heridas volvían a abrirse. Por otro lado, el Uchiha también presentaba fiebre y sudores fríos, lo que significaba que había infección, y que si no se apresuraban… este no llegaría vivo a la aldea.
Pararon en un claro cercano a la frontera, y montaron las tiendas de campaña para pasar la noche. Mientras que la pelirrosa atendía a Sasuke, Naruto los observaba con una mezcla de angustia y enfado. Como no se había dado cuenta? A pesar de ser bastante despistado, el Uzumaki se había percatado de los sentimientos de su amigo por Sakura. Sin embargo, jamás se habría imaginado que el llegara a amarla… amarla como el, con tanta fuerza que había podido aferarrse a su recuerdo para mantenerse con vida mientras lo torturaban. Naruto frunció el ceño y soltó un bufido. Se sentía mal por estar pensando en eso cuando la vida de su hermano corría peligro, pero no podía evitarlo. Estaba asustado. Sakura se había pasado media vida enamorada de Sasuke, y, ahora, el la correspondía. Que pasaría ahora? Correría ella a sus brazos y se olvidaría de sus sentimientos por el? Entonces, el rubio recordó las palabras de la chica, y sintió impotencia. – No quiero haceros daño. No puedo elegir, lo siento. - De verdad no escogería? Y si ahora cambiaba de idea? Naruto negó con la cabeza para sacarse ese pensamiento que lo atormentaba. Estaba confundido, pero ahora no era el momento de entretenerse con eso.
No muy lejos de ahí, una pelinegra observaba al kitsune exasperarse. Hinata nunca había sido de las personas que meten sus narices en asuntos ajenos, pero aquella situación la superaba. Si bien se había propuesto olvidar a Naruto… le hervía la sangre ver como Sakura lo hacía sufrir. Una vez terminó de montar la tienda que compartía con su primo, la Hyuga se adentró en la carpa de la pelirrosa para enfrentarla sobre el tema.
Totalmente distraída, Sakura se encontraba practicándole las curas al Uchiha. Aun no se podía creer lo que había pasado. Sasuke la amaba? Una oleada de recuerdos había invadido su mente en lo que llevaban de camino incapaz de concentrarse en otra cosa. Cuando era pequeña, había deseado tanto y con tanta fuerza que el pelinegro la correspondiese… y, ahora, que, por fin, la oscuridad había abandonado su corazón…se había enamorado de ella… al igual que Naruto, su mejor amigo. Una punzada de dolor le atravesó el corazón de solo pensar en como le habría sentado todo aquello al rubio, y en como, poco a poco, podía presentir como la discordia entre ellos volvería a aflorar por su culpa. No podía permitirlo. No podía hacerles eso… los quería tanto.
- Como está? – la repentina aparición de Hinata la devolvió a la realidad. Sakura le sonrió cordialmente.
- Le he vuelto a limpiar las heridas. Si en esta noche le baja la fiebre, mañana podremos apresurar el paso y llegar a la aldea. Lo conseguiremos - contestó más para si misma que para la morena. Sakura se dedicó a guardar sus medicinas cuando se dio cuenta de que la Hyuga seguía parada en silencio delante suyo. – Te puedo ayudar en el algo, Hinata-san? – preguntó extrañada por su comportamiento. Hinata dudó unos segundos, pero luego la miró seriamente.
- Sakura-san… se que no es de mi incumbencia, demo… necesito que liberes a Naruto-kun. – soltó de repente. Sakura la miró incrédula. – Eres libre de amar a quien quieras, y ahora que Sasuke-kun te corresponde es normal que lo prefieras a el, pero cuanto antes elijas… antes podrá Naruto-kun pasar página. – le explicó con una firmeza extraña en ella. Sakura pasó de mirarla perpleja a desviar la mirada molesta. Que liberara a Naruto? Que prefería a Sasuke?
- Tienes razón, Hinata-san, eso no es de tu incumbencia. – le soltó de forma abrupta. Hinata frunció el ceño.
- Entonces es eso? Disfrutas teniéndolos a los dos adorar tu altar? – preguntó con acidez. Sakura se enfadó aun más por ese comentario.
Como se atrevía? Donde estaba la tímida Hinata Hyuga que jamás le levantaría la voz a nadie? Entonces, Sakura recordó como la chica se había armado de valor, y le había confesado sus sentimientos a Naruto mientras lo defendía contra Akatsuki no Pain, y entendió cuanto le importaba el chico. Le importaba tanto como a ella… y no quería verlo sufrir. Su amor por el rubio le había dado las agallas de hablarle así, y… Sakura sintió respeto. A pesar de sus palabras, la pelirrosa sonrió con comprensión a la chica y le dijo.
- No voy a elegir a ninguno y Naruto lo sabe. – ella la miró perpleja. – Soy egoísta por amarlos a los dos, pero no tanto como para tenerlos a mis pies esperándome a que decida, y jamás me perdonaría escoger a uno y dejar de lado al otro. Así que… no, Hinata, respondiendo a tu pregunta, no disfruto con esto, pero no puedo hacer más. Naruto debe aceptar mi decisión… solo el puede liberarse. – le explicó la chica. Hinata la miró apenada. Todo este tiempo se había imaginado a Sakura como la mala de la película, pero, en realidad, ella era una de las personas más dada a los demás que conocía. Se estaba privando del amor, para que sus compañeros no sufrieran aunque eso la forzara a reprimir todos sus sentimientos.
- Sakura-san… perdóname por mi osadía – se disculpó la pelinegra en seguida. Sakura negó con la cabeza y le sonrió.
- No hay nada que perdonar. Me alegro de que cuides tanto de Naruto. – le contestó con sinceridad.
La morena correspondió a la sonrisa y salió de la tienda. Sakura soltó un suspiro y se frotó la sien. Es lo correcto, Sakura – se dijo así misma. Cuando terminó de auto-convencerse de sus palabras, la perlirrosa se giró para continuar con su tarea, pero se congeló al encontrarse con los penetrantes ojos de Sasuke mirándola des de la camilla. Había despertado, pero hacía cuanto?
- Cuanto has oído? – le preguntó Sakura sin andarse con rodeos, mas Sasuke no respondió. Soltó un bufido y se acercó a el para revisarlo. – Como te encuentras? Te duele algo?
- No – mintió el Uchiha. Le dolía todo. El corazón sobretodo.
- Bueno al menos se que no has perdido el habla – le contestó sarcástica. Luego lo miró con dulzura. – Nos has dado un susto de muerte, Sasuke-kun… creí que te íbamos a perder. – Sasuke escudriñó la cara de la chica como si intentara averiguar si Sakura decía la verdad. Sakura se dispuso a revisarlo cuando…
- Todo – soltó de golpe el Uchiha. La chica lo miró extrañada.- He escuchado todo lo que le has dicho a Hinata. – le explicó. Sakura abrió los ojos perpleja y sus mejillas se sonrojaron.
- Bueno, entonces ya lo sabes… - murmuró con una sonrisa triste y desviando la mirada. – Había deseado tanto que me correspondieras, Sasuke-kun… pero las cosas han cambiado. Ya no se trata de solo de ti y de mi.
- Yo no soy Naruto – contestó el molesto. – Yo ni acepto ni respeto tu decisión… me parece muy cobarde. – Sakura lo miró sorprendida pero luego rio con amargura.
- Bueno yo siempre he sido un poco cobarde… no aguanto bien el dolor y haceros daño me destruiría. – contestó encogiéndose de hombros mientras abandonaba la carpa, y dejaba a Sasuke sumido en su frustración.
Sakura salió de la tienda, y se reunió con los demás para organizar las guardias. Al llegar, intentó evitar la inquisidora mirada de Naruto que se preguntaban que habría ocurrido en la tienda de Sasuke para que ella estuviera tan agobiada.
- Necesitamos asegurar el perímetro con trampas. No quiero una emboscada en mitad de la noche… - dijo Neji.
- Voy yo – respondió Sakura. Necesitaba dar un paseo para despejar su mente.
- Bien, Itachi tu montarás la primera guardia seguido de Naruto, Shisui, y Sai. Yo seré el último.
- Hai! – respondieron.
La Haruno se adentró en el bosque para empezar a colocar las trampas. En su cabeza, la chica no podía parar de pensar en las palabras de Sasuke… el era tan distinto a Naruto. El jinchuriki siempre respetaba sus deseos, era su forma de quererla, pero Sasuke…"Yo ni acepto ni respeto tu decisión" le había dicho el muy cretino. Parecían las dos caras de una moneda. Naruto era una persona dulce, cariñosa, impulsiva y pasional mientras que el Uchiha era frío, distante, calculador e intransigente. Aun así, ambos parecían poseer su corazón de igual manera. Dolía tanto estar en esa situación… Sakura no quería alejarse, pero era lo mejor… era lo correcto.
A medida que andaba, la pelirrosa empezó a sentir como su cuerpo pesaba cada vez más. Sus pasos se volvieron torpes y su vista borrosa. Se había excedido curando al Uchiha, y ahora estaba demasiado débil. Cayó de rodillas maldiciéndose por no haber tenido más cuidado. Estaban en territorio enemigo, y ella estaba a punto de desmayarse…Mierda! – masculló para si. Sakura rebuscó en su bolso e intentó lanzar una bengala para avisar a sus compañeros de su ubicación mas sus ojos se cerraron antes de que poder encenderla.
En la mente de Sakura:
Otra vez ese agujero negro. La pelirrosa reconoció ese rincón oscuro en su interior nada más verlo… el rincón donde residía el fénix.
- Se que estás ahí – habló Sakura con rabia a la oscuridad. De pronto, una figura idéntica a la suya, y con una sonrisa maliciosa apareció delante de ella.
- Eres tan débil… - se burló por lo ocurrido el fénix.
- No lo soy – le respondió con firmeza y la cabeza alta.
- Es una lástima lo de Sasuke-kun, no crees? Con ese torso tan perfecto que tenía – habló mientras se relamía los labios. – No sientes curiosidad de como se siente su cuerpo contra el tuyo?
- No metas a Sasuke en esto – se molestó la pelirrosa.
- Oh! quizás prefieres al bombón rubio? – siguió picándola – Ese beso si que fue glorioso…
- Basta! – gritó Sakura intentando arremeter contra la diosa, pero esta desapareció para volver a aparecer detrás suyo.
- No trates de esconderlo…. Siento todo lo que tu sientes – le susurró con sorna al oído. – así que cuando besas a Naruto, yo también lo hago, y lo mismo con Sasuke-kun. Eres igual que tu antepasada… sin el coraje de quitarte la vida como hizo ella – se rio. Sakura sintió las lágrimas acumularse en los ojos. Esa criatura le daba asco.
- Que sabrás tu de Kaede – soltó con rabia.
- Miré dentro de ella como miré dentro de ti, recuerdas? – contestó perspicaz. El fénix extendió una mano y le acarició un mechón de pelo. – Oh Sakura… no pasa nada por quererlos a los dos. Yo lo hice. No es eso lo que deseas? No tener que escoger a uno para no renunciar al otro?
- No. – negó con un hilo de voz. – Tentarme no funcionará conmigo, fénix. – la diosa chasqueó la lengua.
- Tsk! Lo se. Tienes un corazón tan puro que me dan ganas de vomitar. – se quejó haciendo una mueca. – Pero no será por mucho….
- A que te refieres? – preguntó desconcertada. Su doble sonrió.
- Mira a tu alrededor, Sakura – dijo. La pelirrosa miró la oscuridad confundida. – No ves nada diferente?
Sakura analizó el rincón de la diosa sin saber muy bien que buscar, mas sus ojos se abrieron perplejos al darse cuenta de a que se refería. El rincón ya no era un rincón… sino una inmensa masa oscura.
- Que…? Que es esto?! – preguntó alterada. El fénix rio.
- Creías que podías encerrarme aquí y no sufrir las consecuencias? – preguntó con acidez. – Voy oscurecer hasta la última parte de ti hasta que no quede nada…
- No… - susurró asustada. No quería perderse así misma. – No te dejaré!
- No tienes otra opción, querida. Cada vez que absorbes mi poder, me crezco aquí dentro – se burló – Y no puedes renunciar a el, no con lo que se avecina…
- L-lo que se avecina? – habló temerosa.
- La guerra, Sakura… vas a necesitar mi ayuda si quieres proteger a las personas que amas. Y cuanto más tomes prestadas mis habilidades…
- Más fuerte te harás… - finalizó la chica comprendiendo lo que el fénix le quería decir.
La diosa sonrió con superioridad y asintió lentamente para torturar a la chica. Con cada gota de poder… más invadiría su corazón hasta que no quedase nada de ella. Sakura tembló solo de pensar en lo que el futuro le deparaba. Eso era un peor destino que la muerte… y que pasaría con Naruto y Sasuke cuando la tentación la ganara? No podía permitirlo… pero al mismo tiempo, la pelirrosa sabía que sin su poder no podrían vencer al ejército de Kabuto. Mirase como lo mirase, estaba jodida. Entonces, como un rayo de esperanza, Sakura tuvo una idea.
- y me ayudarás? – preguntó Sakura de repente. El fénix la miró sorprendida pero luego sonrió con burla.
- A caso estamos haciendo otro trato? – le preguntó.
- Se acabaron los tratos – negó la chica firme. – tu quieres vivir, y si yo muero tu lo harás conmigo. Esa es la gracia del sello, no? El sabio se aseguró de que no volvieras a tu tumba a esperar tu próxima oportunidad. Por lo tanto, no puedes dejar que yo muera.- dijo Sakura mirándola retadoramente.
- Niñata insolente – escupió la diosa con rabia.
- Vas a ayudarme en la guerra contra Kabuto sin invadirme, y protegeremos a mis amigos. – declaró. El fénix arqueó una ceja.
- Te atreves a darme órdenes?! – gritó en cólera. – No lo haré!
- Claro que lo harás! Porque sino me ayudas te juro por dios que me mato ahora mismo! – amenazó. La imagen de Kaede iluminó la mente de Sakura.
- Es un farol – contestó el fénix inquieto. No sabía si la chica iba enserio o no.
- Quieres apostar? – rebatió mientras reunía fuerzas para recuperar la consciencia.
En el mundo real:
De pronto, algo pasó. El cuerpo de Sakura despertó estirado en medio del bosque mas su mente continuó en aquel rincón junto al fénix. La diosa abrió los ojos perpleja al ver como la chica podía estar en los dos sitios a la vez.
- Como has hecho eso?! – le cuestionó. Sakura sonrió triunfal.
- Siempre he tenido más de una conciencia… soy un bicho raro, pero me ha resultado muy útil. Fénix, te presento a mi inner. – se burló.
Sakura se levantó del suelo, y de forma mecánica agarró uno de los kunais de su mochila y lo apuntó contra su propio vientre.
- Que va a ser fénix? Me ayudarás o morimos las dos ahora? – volvió amenazarla.
- No te atreverás – contestó. Entonces, Sakura se clavó el cuchillo en el estómago… tal y como lo había hecho Kaede.
- Aarg! – Sakura soltó un grito de dolor al sentir el filo atravesarla.
- Noo! – gritó la diosa Y sakura sonrió a medida que la sangre empezaba a brotar sin regernerarse. Ahí está, el fallo – se dijo. Había puesto a prueba a la diosa y había caído. – Así que tus poderes no funcionan cuando soy yo la que deseo morir…
- Zorra – escupió con rabia. Había descubierto su punto débil – Está bien, te ayudaré!- dijo.
- Prométemelo – exigió Sakura cayendo al suelo. La diosa la miró con odio intentando ver si la pelirrosa flaqueaba pero esta se sacó el kunai para desangrarse más rápido. Su vista se empezó a nublar cuando…
- Te lo prometo – masculló entre dientes. Sakura sonrió triunfal…. Había vencido.
Levantó el brazo suavemente y cubrió la herida con el chakra verde que emanaba de su mano. Este solo le bastó para curar los órganos dañados. No tenía suficiente fuerza como para cerrar la herida del todo… Sin embargo, el poder del fénix terminó de regenerar lo que quedaba lentamente. Así que realmente tengo que desear morir para no regenerarme – observó. Era bueno saberlo. Ahora tenía un as bajo la manga en caso de que todo se torciera con la diosa. No dejaría que hiriese a sus seres queridos… jamás.
Sakura se dio la vuelta para intentar ponerse de pie. Tardó casi cinco minutos en conseguirlo…. Aun estaba débil. Caminó torpemente de vuelta al campamento, y, nada más llegar, se encontró con su amigo rubio que la miraba aliviado. La había estado esperando. Naruto bajó la mirada al chocar con las esmeraldas de la chica, sus ojos siempre lo ponían nervioso. Al desviar su foco de atención, el kitsune se percató del desgarro en el top de la pelirrosa. No había herida pero ese desgarro parecía hecho por un cuchillo. Frunció el ceño y se acercó a Sakura a zancadas.
- Que te ha pasado?! – le preguntó mientras le señalaba el agujero. Sakura hizo una mueca. No tendría que haber dejado que Naruto lo viese…
- Me he enganchado con una rama – mintió de forma pésima. Los ojos zafiro del rubio chispearon de furia.
- No me mientas, Sakura-chan – contestó seriamente – Quien te ha hecho eso?! – bramó.
- Me lo he hecho yo – respondió rápidamente para que el chico no montara una escena delante de sus compañeros. Naruto la miró desconcertado. – El fénix me había amenazado, y le he pagado con la misma moneda.
- Y te has apuñalado?! Te has vuelto loca?! – preguntó exaltado y confundido.
- Tu hiciste lo mismo cuando tenías doce años – contraatacó Sakura – Nada más empezar nuestra misión al País de las Olas, recuerdas? Nos atacaron esos ninjas de la niebla y te hirieron. Te apuñalaste la mano para sacarte el veneno.
- Eso fue distinto – masculló Naruto cruzándose de brazos y haciendo un mohín.
- En que? – le picó la chica con una sonrisa pícara.
- Yo me apuñale la mano no el estómago. Podrías haber muerto! – exclamó el chico recuperando la seriedad. Esa era la intención…- pensó ella, pero mejor no decir nada o Naruto se pondría hecho una furia.
- No es para tanto, Naruto. Soy médico y conozco los límites de mi cuerpo.
- Aun así, ha sido un impulso muy irresponsable – le recriminó. La chica arqueó una ceja incrédula.
- Enserio? Me vas a aleccionar tu sobre impulsividad irresponsable? Vete a la mierda – soltó molesta mientras se disponía a pasar por su lado.
Que se creía? El se había sacrificado millones de veces actuando bajo sus estúpidos impulsos. Por el amor de dios si incluso había muerto ya una vez a causa de ellos, y ni si quiera le dejó quedarse a su lado para morir con el! Las palabras de Naruto la habían cabreado. De verdad no se daba cuenta de la ironía? Ella sufría a diario por culpa de su irresponsabilidad. Soltó un bufido molesta para empezar a caminar cuando sintió como el rubio le agarraba la mano y la obligaba a encararlo. Sakura contuvo el aliento al chocar contra el fornido pecho del Uzumaki, y tembló al sentir como el la envolvía en sus brazos. Otra vez ese calor… - pensó mientras cerraba los ojos y aspiraba su aroma.
- Lo siento – le susurró al oído con voz ronca – Enloquezco solo de pensar que algo malo te pueda pasar – confesó tembloroso. El corazón de Sakura se aceleró al sentir la respiración de Naruto tan cerca de ella.
- Naruto… - murmuró con un hilo de voz. La cordura empezaba a abandonarla.
- No dejaré que esa cosa te haga daño, Sakura-chan – dijo con firmeza. La chica sonrió ante su confianza. Hasta el fin del mundo le parecería un juego de niños con Naruto a su lado. La hacía sentir tan segura…
- Lo se – contestó mientras se separaba de el. El rubio aprovechó para inhalar un poco más de su perfume antes de que lo hiciera. No se atrevía a soltarla. – Iré a ver si necesitan ayuda con la cena.
Naruto asintió dejándola marchar. La siguió con la mirada, y se aseguró de que llegase junto a Suigestu, Neji y Karin, quienes estaban sentados alrededor de la hoguera. Entonces, el jinchuriki se adentró en la tienda de su derecha.
Nada más entrar, el rubio arrugó la nariz al sentir el olor de los ungüentos médicos, y buscó en la oscuridad a la persona que había venido a ver. Unos ojos rojos como la sangre lo esperaban pacientemente en el fondo de la carpa, y Naruto sonrió con autosuficiencia. Será fantasma – se burló internamente del individuo. Se quedaron en silencio mirándose fijamente hasta que el kitsune habló.
- Teme, tenemos que hablar…
Ubicación: Hospital de Konoha
Dos malditos días… cuanto más iban a retenerlo ahí? A pesar de pasar gran parte de su tiempo en su azotea, Shikamaru odiaba el hospital. Los edificios de Konoha le tapaban la vista, y no llegaba a contemplar las nubes des de su habitación. Que fastidio – pensó para si. Sus heridas habían mejorado, pero Tsunade se había negado a darle el alta, y se encontraba confinado en esa prisión de paredes blancas hasta finales de semana. Es verdad que tanto Ino como Chouji y Asuma se pasaban a diario a hacerle compañía mas la inactividad que padecía su cerebro al estar en cama lo hacía sentirse atrofiado. Intentó incorporarse a pesar del dolor. Quizás si se acercaba un poco más a la ventana podría tener una mejor vista del cielo…
- Se puede saber que estás haciendo? – dijo alguien des de la puerta. El joven Nara se giró avergonzado para ver a su novia cruzada de brazos mirándolo molesta des de la otra punta de la habitación. Lo había pillado saltándose las órdenes del médico de no moverse.
- Te-Temari! Que haces aquí? – preguntó sorprendido. La chica soltó un bufido y se acercó al moreno para ayudarle a volver a la cama.
- No hace falta que te alegres tanto de verme – contestó sarcástica.
- Claro que me alegro… solo me ha sorprendido – dijo desviando la mirada avergonzado. La rubia suspiró cansada mientras se sentaba en el borde de la cama a su lado. Cuando Ino le había contado lo ocurrido, lo había dejado todo en Suna y había venido lo más rápido posible. Estaba agotada. – Gracias por venir – Shikamaru no podía negarlo, su visita había mejorado su día con creces. Le pidió con la mirada que se acercara y cuando la kunoichi lo hizo la besó con dulzura.
- Estás hecho un desastre – murmuró con preocupación al ver todos los vendajes de su cuerpo.
- Pues esto no es nada… Si no fuera por Sakura, ahora estaría muerto – dijo el. Temari suspiró. Algún día, ese idiota la mataría de un susto.
- Y me puedes explicar que estabas haciendo intentando levantarte entonces?! – exclamó molesta.
- Quería ver las nubes… - contestó disculpándose. Temari suavizó la mirada. Sabía lo del secuestro de Sasuke y que todos había ido a buscarle dejándolo solo en el hospital. El chico odiaba sentirse impotente y mirar el cielo lo relajaba.
- Quieres que acerque la cama a la ventana? – preguntó sonrojada. Shikamaru se sorprendió ante ese comentario y sonrió mirando a Temari con amor. Esa mujer podía ser tan intensa como una tormenta de arena, pero era la única que lo comprendía.
- No, la vista que tengo ahora es mucho mejor – le contestó mirándola a los ojos. Temari sonrió satisfecha y volvió a besarlo con pasión. No podía permitirse perder a Shikamaru, ese hombre la volvía loca.
- Teme, tenemos que hablar….
Había dicho Naruto, pero Sasuke no respondió. Esperaba a que el rubio empezase. Este soltó un bufido y lo miró molesto.
- Puedes al menos desactivar el sharingan? Pareces un psicópata – masculló. Sasuke se encogió de hombros y devolvió sus ojos a la normalidad. – No vas a decir nada?
- No tengo nada que decir – contestó el con indiferencia. Naruto frunció el ceño molesto.
- Soy tu mejor amigo… no, soy tu único amigo! Cuando pensabas decirme que estabas enamorado de Sakura-chan!? – exclamó. Sasuke lo miró incrédulo. Aparentemente, el concepto de amistad para Naruto era el mismo que el de ser dos viejas chismosas que se cuentan hasta de que color llevan la ropa interior ese día.
- No pensaba decírtelo – contestó frío.
- Por que sabes que yo también la amo? Es que a caso mi tienes lástima? – preguntó herido – Sabes que ella te sigue amando y estás tan seguro de que te elegirá a ti que no me consideras un rival. Crees que no puedo ganarte?! Que no se como conquistarla?! – exclamó enfadado. Odiaba que el Uchiha se creyera superior a el.
- Hmp, dobe, eres tan lento para todo… - se burló con media sonrisa. Sasuke miró al techo y soltó un suspiro. – No eres rival para mi porque ya has ganado. – soltó sin mirarlo. Naruto lo miró atónito.
- Que? A que te refieres? – preguntó confundido. – Tu mismo le has dicho a Sakura-chan que la amas…
- Ella no me va a elegir a mi – lo cortó – No quiero que lo haga. - Naruto lo miró desconcertado.
- Pero por que?! – exclamó molesto. Sasuke lo miró arqueando la ceja. Un momento estaba molesto porque el también quería a Sakura, y ahora le enfadaba que el no quisiese "competir" por ella. Será idiota – pensó el pelinegro.
- Porque es lo correcto – respondió seco. Le había costado decir esas palabras.
Recordó como Sakura se había enfadado con el por recriminarle que su decisión de no elegir era de cobardes, y como ella había creído que era porque quería que se decidiera entre el o Naruto. Sonrió amargo. No era así. El quería que eligiese al dobe. Era la mejor opción para ella. Naruto siempre había sido mejor que el… El jinchuriki miró al Uchiha anonado. No lo reconocía… Sasuke había llegado a amar tanto a Sakura que no quería que ella lo escogiese a el. Naruto sabía que des de que volvieron, el pelinegro cargaba con la oscuridad de su pasado, y se alejaba de la gente porque se pensaba que les volvería a hacer daño. También lo había intentado con el… ignorándolo durante semanas, pero al final se había rendido ante la persistencia de su amigo. Y, ahora, alejaba a Sakura porque no quería dañarla. Se miraron en silencio durante unos minutos hasta que el rubio sonrió con picardía.
- Quien eres y que has hecho con el teme? No sabía que te habías vuelto tan gallina – dijo intentó picarlo. Sasuke rodó los ojos ante la evidente provocación de su amigo.
- Es mejor así, Naruto… ella será feliz contigo – contestó ignorando su comentario.
- Cobarde, gallina… - empezó a tararear el chico. Sasuke soltó un bufido y le lanzó uno de los envases de los ungüentos a la cabeza. – Auch!
- Largo – le dijo.
- No – se negó el. Naruto lo miró retadoramente.
- Creía que esto era lo querías! – exclamó el Uchiha fatigado.
- Que te rinderas?! Des de cuando!? – le rebatió. – Amo a Sakura y quiero luchar por ella, pero no voy a dejar que la alejes de ti. Tu sentimientos por ella son de las pocas cosas que te hacen humano… es el regalo que ella te dio al darte una segunda oportunidad! – le recriminó.
- Te crees que no lo se?! – explotó Sasuke. – Crees que quiero renunciar a ella?! Claro que no! Pero es lo que tengo que hacer. Intenté matarla… dos veces joder!
- Eso fue en otra vida – le cortó el Uzumaki. El moreno entrecerró los ojos.
- Entérate de una vez, dobe, yo no soy bueno para Sakura. Nunca lo he sido y nunca lo seré. Destruyo todo lo que toco, y no voy arriesgarme a destruiros…. – declaró. Naruto abrió los ojos perplejo. Lo había incluido en esa parte. Destruiros…Entonces, el rubio entendió que no solo se trataba de Sakura. Sasuke no quería arrebatarle nada a el… a su mejor y único amigo. Ya no quería dañarlos nunca más.
Naruto iba a decir algo, pero Sakura interrumpió el momento entrando por la puerta. Estaba agitada, y el pánico era evidente en sus ojos. La pelirrosa miró a los dos hombres de su vida aterrada.
- Sakura-chan! Que ocurre?! – dijo poniéndose alerta.
- Ha saltado una de las trampas… - contestó temblorosa mirándolos – Han vuelto.
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Continuará….
