POV. Anastasia Steele.

Ya hoy es mi "supuesta" boda, y en realidad me siento emocionada, y eso no es por nada referente a la boda, es porque volveré a ese club donde Christian me bailará toda la noche.

Ayer pudimos arreglar nuestros asuntos, el me explico cómo se sintió después de haber hecho el amor, y por una parte lo entiendo, pero también le dije que lo hice porque yo lo quería, yo lo deseaba, él no había obligado a nada. Yo misma decidí entregarle mi virtud, sentí que él era el hombre correcto.

Puedo decir que ayer fue el mejor día de mi vida, ni siquiera cuando Aaron me pidió matrimonio me sentí así, y ahora me doy cuenta que nunca llegué a enamorarme de él, sólo estaba ilusionada.

Y ahora siento que me estoy enamorando de Christian, sólo espero no equivocarme como lo hice en el pasado, espero no salir con mi corazón destruido.

Miro a mi lado y observo a Christian dormir, se ve tan hermoso y relajado así.

Ayer después de arreglar nuestros desacuerdos me hizo suya tres veces más, y ¡fue genial!, ya entiendo porque Kate hablaba tan bien del sexo.

Trato de moverme para salir de la cama pero una punzada de dolor en mi vagina hace que me detenga, joder, ¡me arde! Intento moverme otra vez y esta vez logro salir de la cama. Claro, lo hago con cuidado de no despertar a Christian, quiero darle una sorpresa y llevarle el desayuno a la cama.

Bueno el desayuno/almuerzo porque son las 11.30.

Entro al baño, hago mis necesidades y me doy una ducha rápida, espero que ese dolor de ahí abajo se me quite pronto, porque en realidad es muy incómodo.

Cuando salgo del baño me pongo solamente mis bragas y un camisón de satén.

Salgo de la habitación con cuidado de no despertar a Christian —cosa que logro—, y me directo a la cocina a ver que consigo para preparar el desayuno.

En ese momento suena mi teléfono que está arriba de la mesita de la sala así que lo tomo y veo que es una llamada de mi padre, decido contestar.

—Hola, papi, ¿cómo estás?

—Bien, princesa, te llamo para decirte que Aaron llegó anoche, y no ha parado de preguntar por ti, tuvimos que decirle que ibas a pasar la noche con Kate debido a que el novio no puede ver a la novia, ya sabes... Él se molestó mucho, pero al final terminó cediendo.

—Bueno, papi, espero que te cobres todas por mí, y por favor, tienes que grabar la ceremonia completa —digo en tono de súplica.

—Claro que lo haré —contesta riendo—. Este día será épico.

—Sí, sí que lo será —respondo yo mientras pienso en Christian bailándome de nuevo.

—Bueno, princesa, te dejo, tu madre me llama.

—Está bien, papi, mañana iré a almorzar para allá con Christian, así me cuentan todo.

—Ajá, así me cuentas tú también lo que sucede con Christian. Te quiero.

—Yo también —cuelgo.

A los minutos tengo el desayuno preparado para Christian y para mí, lo cual consiste en tostadas, huevo, beicon y jugo de fresa.

Lo pongo todo en una bandeja y la tomo y voy directo a mi habitación, donde se encuentra Christian.

Cuando llego me encuentro a Christian con los ojos abiertos mientras se los refriega con sus puños, como un niño de cinco años.

Él, al verme me sonríe tiernamente mientras sale de la cama y se coloca unos bóxers, no puedo evitar mirarlo de arriba abajo, es que es tan guapo.

—¿Te gusta? —pregunta mientras se sube sus bóxers.

Yo me sonrojo al ver que me ha pillado mirándolo.

—No me quejo —respondo encogiéndome de hombros haciendo que él ría—. Traje el desayuno. —Levanto la bandeja.

—Se ve delicioso, espera voy a lavarme los dientes y vuelvo —dice caminando al baño.

Pongo la bandeja en la mesita de noche y luego comienzo a acomodar la cama, ahora que lo pienso las sábanas de la cama de Christian deben estar manchadas, hago una nota mental para lavarlas más tarde.

Termino de hacer la cama y luego Christian sale del baño con su rostro mojado, sexy, muy sexy.

Nada mal, Grey.

Christian se sienta en la cama al igual que yo y comenzamos a desayunar hablando sobre cosas sin sentidos.

—Mañana vamos a ir a almorzar con mis padres —le digo mientras bebo un trago de jugo de fresa.

Veo como el alza las cejas.

—E-está bien —contesta—. Esto te quedo delicioso, tenerte aquí tiene una gran ventaja.

—¡Oye! —Golpeo su hombro mientras el ríe.


POV. Aaron Frost.

Miro mi reloj por última vez y son las seis de la tarde, la ceremonia comienza a las seis y media.

Me miro por última vez en el espejo y estoy muy guapo, con mi traje color azul oscuro, y mi cabello peinado de medio lado.

Manuel irá hoy a la ceremonia, se colará, él no quería ir ya que no le agrada la idea de que yo me esté casando con Anastasia, pero después de tantas súplicas de mi parte logré convencerlo de que viniera.

El plan solamente es casarme con Anastasia, hacer que Ray me deje a cargo de todas sus empresas, y luego quedarme con todo su dinero.

Este plan es un poco arriesgado por lo cual tuve que cambiarme el nombre, el único que sabe la verdad sobre mi identidad es Manuel, y mis socios de México, le tendré que dar a ellos también dinero por haberme ayudado.

Sin duda alguna, ser jefe de uno de los más peligrosos cárteles de México tiene su ventaja, tengo dinero, pero si me caso con Anastasia obtendré mucho más de lo que tengo ahora.

Manuel se hará pasar por mi guardaespaldas para que pueda pasar a la boda.

En ese momento suena el timbre del apartamento donde me estoy quedando así que decido ir a abrir, debe ser Manuel.

Y efectivamente, es él, se ve tan guapo como siempre, con su cabello rubio, también tiene puesto un traje que le queda muy ajustado, joder, de tan solo verlo me enciende.

Me mira a través de esos grandes ojos verdes que tiene y cada vez me enamoro más.

Él es un poco más bajo que yo, sólo un poco.

—Bebé —dice y se abalanza sobre mí y me besa apasionadamente.

Yo gustoso le correspondo.

—Si sigues así llegaremos tarde —murmuro después de un rato.

—Sabes que no me agrada tu plan —dice haciendo un mohín.

—Y tú sabes que así seremos más ricos —digo rodando los ojos.

—Sí, sí, lo sé. Ya vámonos —dice saliendo.

Yo lo sigo y salimos del apartamento. Nos vamos al ascensor y marco la planta baja.

Cuando llegamos a la recepción salimos del edificio y en frente se encuentra el Mercedes-Benz de Manuel, es un coche muy bonito.

Yo me monto en la parte de atrás y Manuel en el asiento del piloto y luego nos ponemos en marcha hacia la iglesia donde se llevará a cabo la ceremonia.

Llegamos a los quince minutos y yo suspiro profundo para entrar en mi papel, a veces me cuesta tanto fingir pero bueno...

—¿Listo? —pregunta Manuel mirándome a través del retrovisor.

—Sí.

Acomodo mi traje y salgo del coche lo más seguro que puedo.

Manuel sale detrás de mí y caminamos hacia dentro de la iglesia.

Cuando entramos veo que ya todas las personas están en su lugar, pero lo más raro es que veo a Ray junto a Carla en primera fila.

¿No se supone que Anastasia tiene que entrar con él?

—Ray, Carla. —Los saludo con un apretón de mano.

—Aaron —me saluda él.

—¿Ya Anastasia viene en camino? —pregunto haciéndome a un lado.

—Kate me ha dicho que se estaba terminando de arreglar, ya sabes las novias siempre llegan tarde —dice sonriendo.

—Sí, eso me han dicho. —Me encojo de hombros.

—¿Y cómo te fue en tu viaje? —me pregunta Carla.

Ussh, pero que mujer tan entrometida.

—Me fue muy bien, visité algunas viejas amistades.

—¡Qué bueno! —dice ella muy alegre.

—¿Quién es él? —pregunta Ray señalando a Manuel.

—Ah, él es mi guardaespaldas, Manuel —digo encogiéndome de hombros.

—Será mejor que subas los estribos a esperar a Ana —dice Carla señalando hacia un lado del cura.

—Sí.

Subo los escalones y me sitúo a un lado del cura para esperar a mi futura "esposa".

Ya han pasado veinte minutos y Ana no ha llegado, joder, ¿dónde se ha metido?

Son las seis y cincuenta y cinco y Ana no llega.

¡Maldita sea!

Estoy dando vueltas como loco por toda la iglesia mientras veo que las personas murmuran cosas.

Ana no puede haberme dejado plantado. No, no, no y no.

—Ray, ¿dónde demonios está Anastasia? —le pregunto enojado.

—No lo sé, ellas me habían dicho que venían en camino —responde él tranquilamente.

¡Maldita sea, Anastasia!

¿Dónde mierda te has metido?