PAREJAS: Harry x Draco, Severus x Sirius, Lucius x Remus y Bill x Regulus.

DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling! Yo solo estoy utilizando los personajes por mero entretenimiento sin fines de lucro :3

ADVERTENCIAS: Es un What if,...? (que tal si...?) Hay relación chico-chico, sexo explícito (Si no te gusta el delicioso, ¿que haces aquí? x9), m-preg (embarazo masculino), personajes algo OoC y probablemente palabras altisonantes. Están advertidos!

Como nota extra, les advierto que este fic esta ambientado en lo que sería el 6to libro, tomo casi todo lo establecido del 1-5 como canon (a excepción de la muerte innecesaria de Sirius :'V) y Regulus tampoco esta muerto, ya después explicaré como sobrevivió (y espero que no sea algo tan ambiguo como "un hechicero lo hizo" XD). Si me equivoco en continuidad o las cosas canónicas, me disculpo de antemano!

Notas de la Autora: Hola pequeños, espero que estén muy bien! estoy un poco antes que lo usual, pero pues he estado trabajando bastante en armar la historia lol

Mil gracias por comentar: Kaorugloomy (ay nena no se si le va a poner motes, quisiera, pero no se si Drakis se deje porque si va un poco en tsun tsun dere dere xP y Cisa lo va a poner en su lugar pero no en este capi XD y me alegra que te gusten los modismos jeje pero creo que a veces si peco de usarlos ./.U), Pipe Malik Malfoy (y tienes muy bien instinto mi amigo jeje van a estar muy ocupados esas fechas:9 y me mataste con Hermione larousse xD muy bueno, pero cierto lol),Oh Flower (muchas gracias *W* me alegra mucho lo que piensas, también mucho amor para ti!~) Cristine Malfoy (jeje lo se, sorry XD)

A leer se ha dicho!


Capítulo 29

Con los chicos en el viernes social en la sala común, bebiendo y pasándola bien antes de las vacaciones que estaban a la vuelta de la esquina, Harry dio un sorbo a su vaso de jugo de calabaza casi intacto. La energía del ambiente se sentía agradable, cálida pese a la primera tormenta invernal que caía con fuerza en los jardines de Hogwarts tiñendo todo de blanco.

Ron estaba en el centro de la estancia rodeado de gente que bebía y reía, hablando del gran partido de Quidditch que los catapultó al primer puesto en esas preliminares, sintiendo ya casi el trofeo en sus manos.

—¡Y todo gracias a mi camarada! ¡Bien hecho cumpa!- exclamó alzando su vaso en alto mientras los demás lo emulaban. Tenía de su brazo a Romilda Vane quien coqueta recargaba su cabeza sobre su hombro. "Y se queja de Ginny y lo rápido que cambia de pareja" se dijo el moreno poniendo los ojos en blanco.

—¡Buena esa Harry! ¡Creo que estableciste un nuevo record!- dijo Dean de buena gana y todos comenzaron a corear su nombre con alegría.

Harry aún estaba avergonzado por su desempeño en el campo que fue como si una fuerza ajena a si mismo tomara posesión de su cuerpo con adrenalina bombeando al máximo en su torrente sanguíneo, que una vez que se subió sobre su saeta de fuego, salió propulsado como un cohete y atrapó la snitch en menos de 2 minutos dando así finalizado el partido.

Sabía que no era ningún Roderick Plumpton quien en 1921 logró la más grande hazaña de atrapar la snitch en 3 y medio segundos, pero se había sentido tan energizado al ver que finalmente Draco lo llamó por su nombre. Se estremeció nuevamente de solo recordar su suave voz que arrastraba las palabras como una serpiente.

"Me pregunto que estará haciendo…" se dijo haciéndose a un lado del barullo y el centro de atención. Ron bebía ávido un bidón de hidromiel de un embudo mientras era ahora su nombre el que resonaba en esas cuatro paredes llenas de adolescentes enfebrecidos.

Tuvo que retirarse antes de la cuenta del gran festejo para darse un respiro. De todas maneras dudaba que hiciera falta en la ecuación.

—¿Te retiraste por el escándalo que estaban haciendo?- cuestionó Semus levantando en el aire con su varita un par de cartas de snap explosivo sentado como si nada sobre su cama.

—Algo así… ¿y tú?- la música murió una vez que la puerta se cerró y sus oídos agradecieron aliviados la tranquilidad.

—En parte… pero también porque Dean se negó a jugar Snap conmigo y se puso muy impertinente con Parvati. Siempre se pone así cuando bebe; un demonio besucón el tío- rió de buena gana haciendo explotar un par de cartas que cayeron al suelo –además cuando regrese Lavander a la sala común, dudo querer estar ahí cuando comience a lanzarle bolas de cristal a Ron por terminar con ella, justo en su momento de gloria-

Harry puso los ojos de plato. No había contemplado ese escenario.

–No me entiendas mal, adoro los dramas adolescentes y los reproches como cualquiera, pero no cuando comienzan a volar cosas, así terminó mi ojo morado en tercer año- dijo como si una lagrima hubiera salido por el costado de su ojo ante el mal recuerdo.

—Entonces agradezco con más razón regresar al cuarto antes de tiempo- soltó Harry desprendiéndose de su cazadora dispuesto a recostarse en su cama y descansar las piernas un poco.

—Si. Así que bienvenido a la pequeña fiesta de Seamus. Tenemos por ahí arrumbados bocadillos varios y un poco de dip de cebolla. Si querías nachos y queso lo lamento pero llegaste tarde, se nos acabó- chasqueó la lengua iniciando con ello una conversación que dudaba poder llevar las riendas con la rapidez de su alebrestado amigo.

Le sorprendía los años que llevaba de conocer a Seamus y lo poco que lo trató realmente hasta unas semanas atrás. Era agradable poder charlar con alguien que lo comprendiera y que estuviera dispuesto a escucharlo; era difícil a esas alturas hablar con sinceridad con alguien de su edad, pero extrañamente se sentía a gusto, incluso cuando podía decir vulgaridades de vez en cuando, era parte de lo divertido de estar con él.

—Quisiera planear una cita... Pero no se me ocurre algo interesante...-

De solo recordar la única y desastrosa cita que tuvo con Cho en el chirriante salón rosa de té de Madame Tudipíe, con todos los corazones, querubines y rosas por doquier, se le revolvió el estómago por la mala anécdota que era.

Quería hacer algo especial, pero su idea de romance estaba muy alejada de lo que alguien con altos estándares esperaría. Draco no parecía ya muy afecto al quidditch, así que descartó de entrada salir a dar una vuelta en escoba; su gran punto fuerte. Rascó ansioso su cabello.

—Pues estas en el lugar indicado, amigo mío porque la sala de concejos del experto Seamus Finnigan está abierta. Por favor, toma asiento en mi cómodo sillón de psiquiatra- señaló jocoso su contra esquina de la cama.

Harry obediente, se tumbó de ese lado.

—Eres con el único que puedo hablar de esto... – como si estuviese en terapia, juntó ambas manos sobre su pecho.

—Ah tristemente lo sé Harry... Dean tiene la delicadeza de un elefante en una cristalería, Ron es tan denso como una roca y tiene la sensibilidad de un hombre lobo en luna llena... Mientras Neville, bueno... Es Neville y está en el ramo de virgen inocente y apático, un peldaño más abajo del que te encuentras- sonrió con ensoñación.

—¿Y cómo sabes eso?-

—Yo sé de esas cosas con solo mirar, Harry. Es mi don- dijo jactancioso –aunque echar un vistazo en las duchas nunca me ha matado-

—Ya- musitó comenzando a ruborizarse. Ese descaro no tenía precio -¿Tú a donde irías si quieres romance? -

—No creo que te sirva, soy muy fácil de convencer, Harry. Una noche de platica en la torre de Astronomía viendo las estrellas, un pequeño encuentro en la escalera de Adivinación… simplemente me derrite- chasqueó la lengua -pero cada quien es diferente. Si lo que quieres es romance, tienes que basarte en lo que tu pareja le gusta o que te haya comentado... Es sencillo complacer a alguien... Sorprender creo que sería más difícil -

Harry no estaba de acuerdo. Su capa de invisibilidad era lo suficientemente impresionante y eso lo tenía para elemento sorpresa; sin embargo no se le ocurría que hacer con Draco. No podía salir del castillo... Así que Honeydukes y un pase al callejón Diagon estaban vetados.

—Pues algo divertido que se me ocurre dentro del castillo, podría ser ir en la noche al jardín botánico de la profesora Sprout. No los invernaderos donde tomamos clase; te estoy hablando de algo más especial y poco mencionado; Neville ha estado ayudando a remodelarlo y por lo que dice, está quedando bellísimo… y supongo que el cargar bultos le ha ayudado muchísimo a fortalecer sus músculos…-

—Estas muy al pendiente de Neville, ¿no crees Seamus?-

—Solo soy observador. Demandarme- dijo con inocencia.

—Ya y saber su horario a las 4 de la mañana es parte de la observación- ironizó.

—No sé de qué hablas...-

—Vamos Seamus, es obvio que te gusta Neville. ¿Alto, dulce, inocente? Dudo que eso se aplique a Dean o a Ron… además yo no soy muy algo que digamos- bufó molesto deseando tener un par de centímetros de altura para no tener que estirarse para poder besar a Draco a gusto.

—Vale, me gusta Neville ¿Qué te puedo decir? Es adorable. Si antes era un osito de felpa, gordito y encantador, ahora tiene la sensualidad de un tigre de bengala… claro sin perder su dulzura-

—¿Y qué es lo que te detiene? Ya me has dado consejos y se ve que sabes de qué hablas…- el rubor comenzaba a ser de un rojo intenso al recordar esa muy incómoda charla sobre lubricantes y dilatación.

—Hay Harry, ¡vamos! que estas juntando manzanas y naranjas. Tu eres capaz de voltear la heterosexualidad de la mayoría de las personas que te conocen, no me digas como lo sé, pero la gente habla y explotarías de solo saber lo que los chicos piensan de ti- bailoteó sus cejas para horror de Harry ¿Tanto así hablaban de él a sus espaldas? "Creí que con seis años en la escuela dejaría de ser el tópico favorito de las conversaciones"

—Yo tristemente pertenezco al rubro de los que no fuimos tan favorecidos en esos ámbitos- se alzó de hombros como si recordara algo con tristeza –Además, yo no soy su tipo. Digamos que tengo una "I" en el lugar donde le gustaría ver una "V" y no lo culpo-

—Pero Seamus…- hizo una pausa cuando escuchó que algo se cayó, obligando a ambos a regresar la mirada a donde provenía el sonido.

"Oh mierda…" pensó Harry apretando sus labios. Neville estaba en la puerta petrificado entre el asombro y el miedo, sujetando con una mano el pomo de la puerta y la otra se mantenía aun en el aire donde probablemente traía la charola que ya estaba en el suelo. "¿Cuánto habrá escuchado?"

—Yo… ehh… perdón por interrumpir…- musitó finalmente, reaccionando con torpeza para salir disparado fuera del cuarto.

—Seamus, lo siento…-

—Descuida Harry, tarde o temprano se iba a enterar- hizo una expresión complicada, aproximándose a recoger del suelo lo que parecían magdalenas decoradas de rojo y dorado –voy a ir a hablar con él…- se limpió las manos dispuesto a salir, pero se detuvo un segundo regresando a ver al de ojos verdes –y sobre tu disyuntiva, sé que lo que sea que planees con el corazón resultara. Incluso si solo es un picnic con comida chatarra a la luz de la luna, el chico seguro lo apreciará. ¡Así que, animo león!-


Tras una larga y agradable ducha, Remus se sentía más tranquilo.

Le parecía increíble lo que un poco de agua caliente podía obrar en su cuerpo, pero así era; se sentía listo y atento, tanto que mientras era el turno de Lucius, aprovechó para escribir unas líneas a Arthur para Dumbledore y otra a Reagan para que le informara la salud de la manada y en el caso de que hubiera bajas.

Estaban a salvo, seguían respirando y podían seguir luchando. Ahora con la mente despejada tenía una clara idea a donde podían ir como segundo punto antes de su regreso inminente a Hogwarts.

Hacía años que no regresaba a su hogar materno, pero estaba seguro que sería un buen escondite temporal. Su amado refugio que pudo brindarle el cobijo y fortaleza que necesitó para ponerse en pie nuevamente tras la ruptura de su relación con Lucius y la posterior muerte de los Potter.

Miró de soslayo como el rubio caminaba de un lado a otro dejando un rastro de gotas de agua por el suelo de madera. Remus negó con la cabeza dando un florete con su varita para secar. "No vaya a ser que Narcisa se enoje más de lo que ya esta" se dijo.

—¡Oye, ya detente! Ven aquí- tiró del brazo de Lucius y lo sentó en la cama –pareces león enjaulado- con cuidado, Remus secó el cabello del rubio que no cabía en el cuarto y que traía la mandíbula apretada. Incluso a esa distancia podía escuchar como los dientes chasqueaban los unos con los otros.

Tenerle así de cerca, con su agradable aroma a vainilla y su bata entreabierta, le trajo agridulces recuerdo. Lucius arando su cabello con las yemas de sus dedos, durmiendo a su lado cuando eran adolescentes. Buscando el calor de su cuerpo como un gato, murando palabras entre sueños cuando acababan de hacer el amor.

—¿Por qué estas siendo gentil conmigo?-

—Te recuerdo que estamos en tregua- le sonrió quitándole la toalla de la cabeza –además, no me quita nada ayudarte cuando estas así de alterado…- Remus supuso que se debía a que la luna estaba aún en su fase menguante, lo suficientemente alejada para que no disparara sus sentidos y despertara la furia del alfa en su interior.

—¿Por qué tuvimos que venir aquí?-

—Porque Severus y Sirius están de nuestro lado y hay que apoyarnos mutuamente. Solo serán unos días antes de seguir nuestro camino. ¿Por favor puedes mantenerte sereno?-

—Lo intentaría si no sintiera lo mucho que Narcisa me odia…-

—¿Cómo es que le tienes tanto miedo, Lucius? Si tu esposa mide como 160-

—Te recuerdo que no tengo varita- hizo un mohín indignado. Remus pasó su mano por su barbilla y la subió para retirar los necios cabellos que se pegaban a su rostro. Ese gesto gentil le recordaba al pasado y toda la dulzura que pudieron llegar a tener en la intimidad.

—¿Y de quien es la culpa? Te dije que tomaras unas de las varitas de práctica que encanté para mis clases, pero eran demasiado burdas para alguien que ocupa un mango de cabeza de serpiente incrustada de joyas– ironizó divertido por su gesto ácido.

—Las varitas de práctica son muy rudimentarias y no son muy prácticas para un mago experimentado- la comisura de sus labios no se hizo esperar.

—Aja-

—Y aunque no lo parezca, Cisa es experta en combate y su hechizo favorito es terrible... Un encantamiento que puede romperte los huesos parte por parte…- se estremeció cubriendo sus ojos con ambas manos.

—Suena a que ya lo ha usado en ti-

—Bien… Fue una vez cuando descubrió que tenía un amante... Pero tuve más que suficiente con lo que me hizo…- Remus suspiró al recordar esa nota amarga en el periódico. No hubo mucho sobre ese escándalo y supuso que se debió a que sobornaron generosamente a los medios.

—Eres de lo peor…- Lucius desvió la mirada aun con las manos en la cara. ¿Por qué ese completo imbécil seguía pareciéndole encantador? Supuso que estaba jodido por su lado lobuno ya que era el único para él, su pareja destinada.

—Gracias por pararte delante de mí... – susurró en voz apenas audible.

Si su corazón siguiera siendo el de un chico inocente y crédulo, habría saltado de emoción por ese agradecimiento. Pero ya no; era muy tarde para seguir pensando en el antaño y su hermoso halo de ensoñación que como una mascada de seda trataba de cubrir sus sentimientos de la realidad. No, esos tiempos ya no volverían jamás.

—No hay de que... sin importar lo que pase, seguiré haciéndolo porque nos guste o no estamos juntos en esto hasta el final-


Lejos del tumultuoso escándalo de la torre de Gryffindor y las disputas en el gran comedor de los Hufflepuff y los Ravenclaw, el golpeteo de gotas de lluvia contra la ventana y el crudo crujir en la cama, amortiguaba agradablemente sus ahogados gimoteos. El hogar se consumió desde hacia horas, pero todo el cuarto del profesor de pociones seguía en llamas. Bill apretaba sus nalgas con sus fuertes manos, le sostenía y estrujaba, crispando su sensible piel conforme subía y baja de su endurecido miembro.

Con regocijo notó como aquellos hermosos ojos azules impregnados de deseo, se perdían en ese punto donde lo engullía tan deliciosamente; ese deseo impúdico de ver que tan profundo se clavaba su hinchado miembro. Regulus gemía en ese violento ritmo que marcaba cada que se adentraba en su interior.

—Oh si...así… mhg…- suspiró echando la cabeza hacia atrás siendo sus manos lo único que podía usar de anclaje al cuello de Bill. Este gruñía como un demonio susurrante y aprisionaba entre sus dientes su pezón izquierdo, mordiendo, torturándole lento, saboreándolo.

—¿A qué te gusta así? ¿Te gusta?- su profunda voz lo acalambró y se estremeció cuando lo nalgueó con las palmas abiertas.

—Me encanta…- pegó su frente contra la suya, besándolo con fuerza.

Habían comenzado con un poco de juego para su mal humor. Bill seguía furioso al ser participe en un juego que a sus ojos, tendría más fallas que aciertos para ellos y las vidas inocentes que estaban en su guardia, mientras que Regulus, cuanto deseaba deshacerse de esa sensación de repulsión que le generaba Dumbledore.

Era un bastardo con todas sus palabras. Uno brillante, pero bastardo infeliz de todos modos al cual debía de servir hasta que toda esa maldita guerra sin sentido terminara, y como le quebraba el alma saber lo que tenía que enseñarle a Harry. Eso sí sobrepasaba el límite del perdón.

Un beso inocente repartido aquí y allá, un poco de frote de sus fuertes brazos, su marcado abdomen y su pelvis que tuvo que tirar de su camisa blanca para tumbarlo en la cama y comerle la boca con gula.

Bill ya era un maestro en hacerle estremecer y se sabía de memoria cada punto erógeno de su cuerpo que apretaba y estimulaba a placer solo para escucharle gritar. Oh cuanto adoraba la energía de ese pelirrojo y su encantadora piel esculpida salpicada de pecas; sus besos y sus caricias. Todo lo que tenía por ofrecerle lo recibió con gusto, con tal placer que echando su cabeza hacia atrás se contrajo en múltiples espasmos mientras sentía el tibio semen manchar su vientre y escurrir por sus muslos.

Cuanto adoraba el clímax y ser recibido por el perlado torso de Bill que lo abrazaba con cuidado, aun cando se sentía tan frágil y lánguido como una gelatina.

—Me encantan los sábados…- suspiró satisfecho Bill recargando su cabeza en la cabecera de madera acariciando sus rizos revueltos con la mano libre, cuanto le encantaba ese gesto -y más cuando van acompañados de una cama- sonrió contra su coronilla, besándola con ese cariño que ninguno de los dos se apresuraba por poner una etiqueta. No, no era el momento para hacerlo.

–No que me queje de los armarios de limpieza, salones en desuso, el despacho de Filch, la torre de astronomía… pero he de admirar que puede ser incomodo hacerlo en el piso del baño o mi escritorio-

—Que lastima… y yo que iba a decir me encanta que me den bien duro en un escritorio de madera…-

—Eso se podría solucionar. No es como si fuera insensible a tus demandas- dijo en voz baja con ese arrebato que le hacía suspirar. Reptó por su cuerpo para volver a besarle.

—¿Qué tienes ahí? ¿No has estado comiendo bien otra vez?— arqueó su rojiza ceja que haría estremecer a cualquiera y el para el colmo de sus males, aun no era de piedra.

—He estado algo ocupado, galán. Seguro no he cumplido mi cuota diaria…- sonrió acunando su rostro para mejor callar su adictiva boca.

Era una blanca mentira con sabor a soledad. Si bien, si se había puesto más minucioso con su alimentación, ya tenía una mancha verde azul en su antebrazo que no se quitaba con nada ni se ocultaba con un glamour.

Claro que no podía decirle a Bill que parecía que comenzaba a desvanecerse el conjuro de la casa de dulce y no quería preocuparlo. ¿Para que hacerlo con la misión en pleno ruedo? Además ya estaba muy sensible con todo lo que estaba pasando como para agregarle sus minúsculos problemas que deberían ser insignificantes.

Siempre supo que no viviría mucho, pero ahora si le parecía una verdadera lástima tener que desaparecer de esa forma antes de cumplir los cuarenta cuando estaba teniendo el mejor tiempo del mundo.

"Supongo que de lo bueno, poco" sonrió con desolación.

—¿Vas a seguir vigilando en navidad?- preguntó Bill cubriéndolos a ambos con la sabana de algodón. Al reducir el movimiento pudo notar que en definitiva el frío comenzaba a llenar la habitación "Y con lo friolento que puede ser…" se dijo divertido al recordar que estaba cubierto hasta la cara en un clima de 12°

—Aja. Esa es la orden que tengo- dijo retirando su brazo para ya no ver esa horrible marca que era un claro recordatorio que no faltaba mucho para que la infección inferí volviera a resurgir en su cuerpo.

—Entonces me quedaré- volvió a su cabeza con esa familiaridad que a pocos le permitió en el pasado. Era tan cálido.

—No Bill, tengo todo bajo control- meditó pensando lo que probablemente pasaría. Potter cuidando a Draco siguiéndolo como perrito faldero y Dumbledore fascinado por que su plan marchaba sobre ruedas -Debes ir con tu familia a festejar, tus benditos padres seguros te echarán de menos-

—Ese tontito…- dijo de forma peligrosa.

—No puedo evitarlo - se alzó de hombros mordisqueando el lóbulo de su oreja donde se encontraba su pearcing; siempre consideró muy atractivas las perforaciones en un hombre.

—Fue el mismo que usaste la primera vez que me viste. ¿Tanto así odias a mi familia? —

—No la odio, en lo absoluto. Pero he observado a tus padres, he trabajado con ellos y no me agrada su doble moral-

—¿A qué te refieres?- Regulus sacudió su cabello aun húmedo de sudor y suspiró cansado; no estaba de humor para hablar de ellos, pero conociendo como conocía a Bill, no iba a dejar en paz el tema.

—A que tus padres pueden ser muy beneplácitos si les cae bien alguien, agradables, encantadores y se deshacen en atenciones; pero si encuentran alguna falla porque la ven o la escuchan de terceros, jamás se molestan en corroborar que tan real es la información. Tu madre es experta en hacer desplantes y críticas, mientras tu padre en lugar de usar su varita se lanza contra quien desprecie con puños igual que un muggle- torció el gesto.

—¿Qué? ¿Te hicieron eso?-

—Más o menos- agrió el gesto al recordar la primera vez que lo conocieron y después como se la pasaron disculpándose por haber sobreactuado –pero vi su actitud no una sino varias veces cuando estuve trabajando como espía en el Ministerio… por eso no quería trabajar con un Weasley, ya había tenido suficiente con ese teatrito, sin embargo parece ser que Dumbledore fue de otro pensar…- Bill se la pensó largo rato mientras entrelazaba sus dedos con los suyos.

—No sé qué te hayan hecho mis padres, pero no son tan malos… distan mucho de ser perfectos, pero procuran siempre ser la mejor versión que pueden de ellos… si te ofendieron o te ridiculizaron de algún modo, te pido perdón en su lugar-

—Como sea- declaró queriendo dejar aquello muy atrás de si -algo bueno debieron de haber hecho ya que saliste bien… de hecho, más que bien- ronroneó recostándose en su duro pecho.

-Gracias-

—¿En qué te gustaría gastar tu apuesta entonces Bill? te recuerdo que descubriste que nuestro malhechor era un Slytherin. No uno de los de la lista, pero supongo que cuenta- el pelirrojo sonrió divertido.

—¿Puedo pedir lo que sea?-

—Claro. Para que veas que no soy mal perdedor. El cielo es el límite, tesoro- esas conversaciones eran terreno seguro, divertido donde nadie salía herido.

—Siendo así, me gustaría que usaras uniforme de colegial -

—¿Enserio quieres gastarlo de esa forma? ¿Un hombre de 35 años can falda a la rodilla? que pícaro resultaste- rió de buena gana -No te imaginaba como alguien a quien le gusta el juego de rol- repasó sus labios con su lengua y vio como el pelirrojo tragaba con dificultad –pero bueno, ya eres una caja de sorpresas con gusto por los hombres mayores y la necrofilia, así que no debería asombrarme mucho-

—Me intriga como a cualquier persona...- rascó el puente de su nariz -Bueno casi todas ya que le había pedido a Fleur que fuera una mucama francesa cuando andábamos de novios y no se lo tomó nada bien- rió divertido -"nunca hubiega pensado que tuviegas ideas tan vulgagues, Bill"- exclamó haciendo su mejor imitación de su ex –novia que Regulus no pudo evitar soltar una fuerte carcajada. Nunca la conoció en persona, pero podía suponer con eso la clase de chica que era —¡Y debiste de haber visto como me vio!-

—Oh pobrecillo; que remilgada resultó ser tu ex... pues ella se lo pierde...- besó la punta de su nariz -Te diré que. Cuando termine todo esto y si sigamos de pie y sin bajas de nuestro lado, te cumpliré cada una de tus sucias fantasías, Bill Weasley- era lo mínimo que podía hacer por él, una promesa al viento que no sabía si podía cumplir o no, pero que en ese momento lo hizo ver tan feliz.

—Parecer ser que tenemos un trato, señor Black-


Notas Finales: ¿que les pareció? Espero que les haya gustado! por cierto, una vez que lleguemos a los 200 comentarios les haré una oferta muy especial que supongo les gustará! :D

Y como no tengo mucho que hacer últimamente, me quedé pensando ¿cuales creen que sean las canciones de cada pareja? no se porque pero me imagino que la de Regulus y Bill sería algo así como la de "Hot" de Avril Lavigne, la de Remus y Lucius sería "Perfect for me" de Justin Timberlake, la de Sirius y Sev podría ser "Almost Paradise" de Mike Reno y la de Draco y Harry me late "Love so soft" de Kelly Clarkson lol! me gustaría leer sus ideas xD

Les mando muchos besitos y manténganse en sus casitas, solo salgan para lo indispensable y cuídense mucho bebes~