Espalda contra espalda
Sumary: Ichigo y Orihime eran un equipo y se apoyaban mutuamente en las batallas.
Orihime se encontraba apoyada sobre la espalda de Ichigo, pero no en busca de protección. Su escudo se encontraba activo, protegiendo a su esposo de los ataques que este no podía ver. Un arrancar la atacó, ella no tuvo que hacer nada. El escudo que usaba devolvió el golpe con igual o más fuerza de la que el enemigo había empleado.
Su escudo ni siquiera tembló, pero el arrancar que la atacó perdió uno de sus brazos. Necesitó de varios minutos para recuperarse y aún así podía notarse que sus ataques habían perdido potencia.
Ichigo se encontraba con la espalda apoyada sobre Orihime. Sabía que ambos estaban rodeados, pero no le preocupaba. Confiaba en que su espada cortara al enemigo y que Orihime cubriera los ángulos que él no podía ver. Un arrancar, uno diferente al que había atacado a su esposa, intentó asesinarlo. Ichigo bloqueó su ataque con suma facilidad y respondió con otro ataque.
Los ataques de arrancares eran poco usuales, incluso en Karakura. Los tiempos de paz había hecho que bajaran la guardia e Ichigo se reclamó mentalmente por ello. Ambos arrancar habían atacado a su esposa e Ichigo se dijo que nunca se hubiera perdonado si ella hubiera salido lastimada, especialmente si era por su culpa.
Ichigo volvió a atacar, en esa ocasión su ataque fue más certero. Un corte limpio y el arrancar fue exorcizado. Se volteó para ver cómo estaba su esposa, viéndola ejecutar una de sus técnicas de ataque y derrotar definitivamente al enemigo. La sonrisa en su rostro se borró en el momento en que la vio desmayarse.
Lo primero que hizo fue buscar heridas en su cuerpo, no había ninguna. La cargó con mucho cuidado y corrió lo más rápido que pudo hasta llegar a la clínica de su padre. Gritó desesperadamente por ayuda y le suplicó a su padre por la vida de Orihime en cuanto la vio.
Tiempo después Ichigo solo recordaría el terror que experimentó al creer que Orihime moriría y la felicidad al saber de su estado. Ni siquiera sabría cómo llegó a la clínica o cuando fue que Ururu se encargó de su cuerpo.
La espera le resultó eterna y el sentimiento de impotencia sofocante. Quería estar al lado de Orihime, pero su padre insistía en que necesitaba espacio para saber qué era lo que le pasaba. Lo último que esperó fue recibir un golpe de Isshin poco después de que abriera la puerta.
—¡Eres un desconsiderado! —le gritó antes de dirigirse al retrato de Masaki —. ¿Puedes creerlo? Nuestro hijo haciendo que su esposa embarazada participe en una batalla —Isshin comenzó a llorar de una manera que a Ichigo le pareció exagerada.
Estaba por reclamarle por la patada cuando fue consciente de lo que dijo. "Esposa embarazada", esa palabra no dejaba de hacer eco en su mente. Corrió hasta el cuarto de Orihime, incapaz de pensar en algo que no fuera verla. Sus sentimientos eran confusos, alegría, preocupación, temor, amor, felicidad, pero sobre todo deseos de ver a su esposa.
