Explico las líneas temporales que de nuevo volvieron a dividirse. Ha pasado medio mes desde los acontecimientos en el puente y la separación del equipo siete. La sección de Naruto, es un día después de lo que llegara a la aldea, es decir, esta viviendo el transcurso de ese medio mes, mientras que la de Sakura es una semana después de que Naruto llegara a la aldea. La sección de Sasuke se ubica después de ese medio mes (es decir, que lo de Naruto y Sakura ya ha pasado). Es un poco confuso, pero para resumir, lo que viven Sakura y Naruto se ubican en el pasado y Sasuke en el futuro.
66. Abismo.
— ¿Por qué yo? —preguntó Sasuke, relajando su posición. La sensación que ellos le trasmitían provocaba que estuviera alerta, pero al mismo tiempo se diera cuenta que no debía preocuparse demasiado, no le lastimarían por ahora. — ¿No pueden matarlo ustedes mismos?
—Bueno, Karin hizo una buena investigación aquí. —explicó Suigetsu, sentándose en el suelo, clavando la espada a su lado. La chica se mantuvo en su posición, sin saber muy bien que hacer, estaba frente a la persona de la que estaba enamorada, Suigetsu podía tener un poco de consideración con ella.
Aunque seguro pedirle eso sería más fácil a una patata que a él.
—Nos enteramos que soportas la marca de Orochimaru mejor que cualquiera. ¿No? —preguntó el chico tiburón. —Anko, la mujer que tiene también la marca, te enseñó como usarla. Y fuiste entrenado por el mismísimo ninja copia, hijo del colmillo blanco. Viendo todas nuestras posibilidades, tenemos a una mujer extraña que no podría vencer ni a su propia sombra, a un monstruo que no puede controlar su propia marca y a mí, pero no podría con un legendario sannin por mucho que valore mis habilidades.
— ¿A quién estás llamando mujer extraña? —reclamó Karin. Suigetsu detuvo su patada con el antebrazo, sin despegar la mirada de Sasuke.
—Siendo sincero, él único que puede acercarse en estos momentos a él, eres tú y ese cuatro ojos que siempre va pegado a él.
Kabuto. Pensó Sasuke, recordándolo con rencor. Otra cosa más por la que debería también aceptar ese trato tan jugoso que le estaban proponiendo. Si capturaba a Kabuto podría extraerle toda la información que tuviera acerca de la enfermedad de Sakura.
—Sólo tienes que ir con él e ingeniártelas para hacerle creer que ahora estás de su lado. —comentó Karin. —Gana su confianza de apoco, Orochimaru ahora es vulnerable, tenemos que hacerlo antes de que decida cambiar de cuerpo de nuevo. De lo contrario nos tomará mucho más tiempo de lo planeado.
—Si ya están libres, ¿por qué quieren que mate a Orochimaru? —preguntó.
—Él nos volverá a encontrar. —suspiró Suigetsu. —Las habilidades de esta mujer son muy interesantes aunque a primera vista no lo parezca.
— ¿¡Qué se supone que eso significa!? —reclamó Karin. Sasuke agudizó la mirada, esperando una explicación también.
—Déjame decirte, así como la ves y todo, ella pertenece al clan Uzumaki. —señaló Suigetsu como si se tratara de un premio.
Al observar a Sasuke, Karin se sintió feliz de que estuviera sorprendido, eso quería decir que llamó su atención. No obstante, poco tardó en darse cuenta que no había sido ella quien atrajo su atención, si no su apellido.
— ¿Uzumaki? —murmuró, pensando en Naruto. ¿Qué significaba eso? ¿Podría ser que Naruto tuviera un clan después de todo? Bueno el país del fuego era muy extenso, cabía la posibilidad. Entonces, ¿ella sería su pariente? Pero eran tan diferentes.
—Uzumaki Naruto, te suena, ¿no? —preguntó Suigetsu. —Ella pertenece al clan Uzumaki. Pero no deberías emocionarte tanto, no es familia de tú querido amigo, al menos no directamente. Los del clan Uzumaki están casi extintos, por lo que es una suerte contar con esta mujer.
—Ve al grano. —reclamó Sasuke, buscando asimilar toda la información.
—Tú amigo puede curar sus heridas con gran facilidad, ¿no?
—Eso es gracias al zorro de las nueve colas.
—Sí, es importante, pero incluso si no lo tuviera sus heridas se curarían bastante rápido, porque los Uzumaki tienen esa capacidad. —comentó Karin, interrumpiendo el discurso de Suigetsu. —Yo tengo la habilidad de restablecer las heridas de los demás con solo morder mi piel.
Y se descubrió uno de los brazos, mostrándole las mordidas a Sasuke, que apenas se inmutó.
—Mientras te quedes cerca de mí no te quedarás sin energías ni morirás. —sonrió Karin, buscando darle conforte. —Entonces, ¿qué dices?
Sasuke se quedó pensando un momento, con las miradas fijas de Karin y Suigetsu fijas en él. No importaba que decisión tomara, parecía que siempre tendría que ir en busca de Orochimaru, ya fuera por su venganza, por información o por proteger a las personas que amaba. Además esos dos no parecían querer aceptar un no por respuesta, así que ante la negativa solo tendría algunos momentos para escapar y ahora, a comparación de antes, irse cuidando la espalda. Sería demasiado agotador y no podría moverse con la libertad que quería; estaba seguro que en cuanto Naruto tuviera un rumor sobre él, iría detrás y es lo que menos quería.
Lo estaría exponiendo a un peligro inminente, del que tanto Sakura como él, querían salvarlo.
—No tene…
—De acuerdo. —contestó firme. Sintiendo que una vez más, aquella oscuridad lo absorbía un poco más, se preguntaba si tendría fondo.
— ¡Sasuke! —gritó Karin, emocionada.
—Pero será conforme a mis reglas, ¿les queda claro? —Sasuke enfrío su mirada, estremeciendo a los contrarios cuando tomó la manija de la espada. —No me tentaré si debo matarlos.
— ¡El fantástico Sasuke Uchiha! —exclamó Suigetsu poniéndose de pie en un salto. —No podríamos esperar menos, líder.
Karin sonrió, sintiéndose bastante contenta de tenerlo ahí, frente a ella. No había sido el mejor de los comienzos, pero esperaba que en el transcurso de la misión Sasuke comenzara a interesarse en ella. A pesar de todo lo dicho por Suigetsu, de que el Uchiha estaba enamorado de Sakura, Karin siguió insistiéndole que aún tenía una oportunidad.
Sólo tenía que hacer que el Uchiha se enamorara ahora de ella. Era sencillo, supuso.
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El día después de que Naruto se durmió en el regazo de Tsunade, contándole todo lo acontecido, tuvo que ir a explicarle a Kakashi. Este al parecer se había enterado ya por el Capitán Yamato, Naruto pensó que Kakashi se pondría igual de triste que él, sin embargo, lo notaba bastante neutral. Incluso le invitó un ramen. Al llegar al puesto de Ichiraku, Naruto notó los otros dos puestos vacíos a su lado, con tristeza.
— ¿Qué pasa, Naruto? —preguntó Teuchi, poniendo el plato justo delante de él. —No te ves muy animado.
—Nada…—murmuró, sin tener ganas de hablar realmente.
—Deberías invitar a Sakura y Sasuke, siempre que vienen contigo terminas más animado. —sonrió Teuchi. Aunque al ver las primeras lágrimas de Naruto supo que fue una mala idea mencionarlos. Aun así no pudo evitar preocuparse por el niño que siempre vio desde pequeño. — ¿Qué pasa? ¿Se han peleado? —e hizo un tono más amable, logrando que Kakashi le sonriera.
—Naruto, si lloras mientras comes la comida no te sabrá a nada. —comentó Kakashi, poniéndole una mano en la cabeza.
— ¡Kakashi-sensei, como puede estar tan tranquilo! —reclamó el chico, poniéndose de pie, agitando los platos. — ¡Sasuke y Sakura no están más con nosotros! ¡Ni siquiera sabemos si los vamos a volver a ver!
—Tranquilízate, Naruto.
— ¡Sakura está con ese malnacido de Itachi! ¡Quién sabe que mentiras le habrá dicho para que aceptara irse con él! —Naruto quería golpear algo, lo que fuera, reventarse las manos para que el dolor físico sustituyera el emocional. Kakashi suspiró, mirando el plato de ramen. — ¡Y Sasuke fue a perseguirla! ¡Él está siendo buscado por Orochimaru!
—Ya lo sé.
— ¿¡Entonces por qué estamos aquí sentados cuando deberíamos estarlos buscando!? —reprochó en un grito que incluso atrajo las miradas de afuera.
Naruto de pronto sintió una mano en su cabeza, logrando que reaccionara, no era Kakashi, sino Iruka. Este le sonreía a un lado, pidiéndole que se tranquilizara con la mirada.
—Iruka-sensei…
—No es bueno que pierdas el control de esa forma. —dijo Iruka, soltando a Naruto. Kakashi lo miró atentamente, a juzgar por su respiración había estado corriendo, seguro queriendo encontrar a Naruto. —Lo he escuchado de Tsunade-sama.
A pesar de que Naruto quería reclamar que no le tuvieran lastima, el abrazo que le dio Iruka a Naruto fue suficiente para que él dejará de pensar así. Incluso Kakashi se sorprendió de su acción. Iruka cerró los ojos, dándole unas suaves palmadas en la espalda a Naruto.
—Sensei…
—Aún tienes amigos aquí, Naruto. —murmuró Iruka, para que solo él pudiera escucharlo. —Quizás Sasuke y Sakura tomaron decisiones apresuradas, pero eso no significa que no estuvieran pensando en ti.
—Quizás eras en quién más pensaban. —completó Kakashi, dándole una pequeña sonrisa. Naruto lo miró, ¿cómo se supone que eso lo hiciera sentir? —No es que yo esté tranquilo, Naruto. Es solo que entiendo las convicciones de cada uno. Hace unos años Sakura no era capaz ni de plantarle cara a nadie, siempre iba oculto, como si no quisiera ser visto, escondiendo su naturaleza, agachando la cabeza ante su padre y acatando cada orden que se le daba. Y ni hablar de Sasuke, su único motivo de seguir vivo era la venganza, no le importaban sus compañeros y se planteó una vida llena de dolor y tristeza.
—Lo sé…—Naruto volvió a sentarse, dejando que Iruka tomara el otro lugar a su lado.
—Pero te conocieron. —Kakashi señaló a Naruto con su dedo, quién lo observaba sin entender. —La persona que los cambio para bien, fuiste tú, Naruto.
—No, yo no hice algo como eso. —balbuceó.
—Claro que sí. —siguió Iruka, atrayendo ahora la atención de su antiguo alumno. —Quizás fueron actos sutiles, casi imperceptibles, pero que incluso tú puedes ver en retrospectiva.
—Sasuke comenzó a verte como su rival, logró jugar contigo y con Sakura comportándose como los niños que eran en ese tiempo. —Kakashi recordó las pequeñas peleas que solían tener entre los tres, golpeándose mutuamente a manera de juego. —Desarrolló sentimientos por ti y por Sakura, tanto así que prefería irse o alejarlos que perderlos. Los ama tanto que para que tú no tuvieras que renunciar a tu sueño, fue en busca de Sakura.
—Si tu te ibas, no podrías ser Hokage. —sonrió Iruka. —Sasuke no podría soportar que eso no se cumpliera.
—Y ni hablar de Sakura. —Kakashi sonrió, recordando con cariño fraternal a su alumna. —Prefirió encargarse de todo ella misma antes de permitir que les pusieran una mano encima. Gracias a ti y a Sasuke, Naruto, Sakura se liberó de las cadenas que la ataban a su clan. Pudo tomar decisiones por ella misma, fuera correcta o incorrecta, hizo lo que creyó mejor para todos.
—Pero irse con el asesino de los Uchiha…
—Hay algo que quizás no sepamos. —comentó Kakashi. —Por parte de Sakura… o por parte de Itachi. Solo te puedo decir algo, y es algo que tú sabes muy bien.
— ¿Humm?
—Sasuke es un prodigio y Sakura es la más inteligente de nuestro equipo. —Kakashi le pasó unos palillos a Naruto, este sintió sus ojos aguarse y los tomó con la mano temblándole. —Pero si en algo estábamos de acuerdo los tres, es que aunque no fueras un prodigio o muy inteligente, eres la luz que alumbra nuestras vidas.
—Kakashi-sensei…
—Así que asegúrate de seguir sonriendo. —Kakashi le revolvió los cabellos con fuerza, provocando que Naruto comenzara a quejarse. —De esa forma, cuando regresen, ellos podrán seguir sonriendo.
— ¡Ya está, hoy comeré ramen hasta reventar! —gritó Naruto, comenzando a comer frenéticamente. — ¡Necesito llenarme de energías para golpear a esos dos!
Kakashi e Iruka se sonrieron, Teuchi entonces encendió dos ollas más para preparar más fideos. Entre el ruido de los palillos, el agua hirviendo y la verdura picada, Kakashi contuvo las lágrimas de escuchar a su pequeño zorro, llorar una vez más.
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Sakura descendió de Masamune justo unos metros antes de llegar a la barrera que cubría la aldea. Sasori, Lee e Itachi no tardaron en posicionarse a su lado, dejando que el cuervo fuera el último en acompañarlos al posarse encima de la cabeza de Rock Lee.
— ¿No sientes nostalgia? —preguntó Sasori, hacía Itachi.
—Ni un poco. —contestó él, indiferente.
Lee se acercó a Sakura, dándole aquella sonrisa que le daba fuerzas para seguir adelante; Masamune alzó el pico, en señal de que estaba con ella.
—Ya no hay marcha atrás. —Sakura sonrió, mirando al frente. —Mañana por la noche al fin mis cadenas serán liberadas.
