La batalla ha iniciado: amazonas y caballeros de Athena se enfrentan a las huestes Nemesianas. Los guerreros se han dado cuenta que derramar sangre en las arenas de Ramnunte significa fortalecer el cosmos de Némesis.

En la casa de Rotanev, Shiryu se ha enfrentado a Leah quien con un pasado trágico y convicciones hacia la diosa de la discordia ha sido derrotada.

Seiya y Marín se han sumergido para llegar a la siguiente casa, sin embargo, el agua presenta el fenómeno de Marea Roja, sumamente mortal.

Capítulo 28: El caballero de Brachium

Mientras el caballero de Sagitario y la amazona del búho ignoraban el resultado de la batalla, poco a poco la visibilidad se perdía en las profundidades. Ambos no podían emitir palabras, debían conservar el aire para poder llegar al siguiente punto de batalla.

Lentamente empezaron a sentir los efectos de aquella agua contaminada, y, como el instinto de supervivencia es lo que motiva a las personas a sobrevivir, padre e hija deciden usar el ataque de meteoro de pegaso mientras abrían un camino totalmente limpio. Seiya comportándose como figura paterna guiaba a Marín para que ambos lograran acceder y en una explosión de agua ambos logran acceder a la siguiente casa.

Con la respiración agitada, ambos descubren que sus armaduras están impregnadas con la Marea Roja.

-¡No esperaba un desafío de ésta magnitud!- Dijo Marín mientras permanecía arrodillada recuperando el aliento.

-El efecto que produce… es… similar al veneno de Afrodita y el daño del ataque del Pegaso Negro, aunque las armaduras han resistido por ahora.

Ambos se observan sonrientes, percibiendo que en la parte exterior de la casa al estilo griego en el relieve de la misma, aparecía una estrella y escrituras en griego:

-Brachium – Leyó Marín.

-Sin duda, el enemigo nos debe estar esperando. – Dijo Seiya quien con la mirada le indicaba a su hija que avanzaran al interior.

Cuando los guerreros de Athena ingresaron en aquella casa, existía una similitud con las columnas de la casa de los caballeros dorados, con la salvedad que en su interior albergaba un paisaje similar a la sabana africana.

-¡¿Cómo es posible?!- Se preguntó Marín. - ¿Acaso se trata de una ilusión?

-No estoy seguro de ello, pero vamos a averiguarlo. – Mencionó Seiya.

-¡De ustedes dependerá el significado que quieran darle! – Se escuchó una voz varonil cuya armadura era de color oro con negro similar al caballero de Vega, con la salvedad que en el diseño de su armadura portaba una tiara en color oro adornado con una estrella.

El porte de aquel guerrero indicaba que se trataba de un guerrero proveniente de Kenya, aunque por la formación de aquel individuo, poseía el cabello en forma de rastas mientras que en la mejilla se notaba un tatuaje tribal.

Seiya y Marín se pusieron en posición de defensa.

-Mi nombre es Sirhan, caballero de la estrella de Brachium.

-Comprenderás que nuestro deber como caballeros de Athena es enfrentarlos y salvar a Hefesto. – Dijo Seiya con decisión.

-Lo sé, pero por ello no puedo permitir que lleguen con la señora Némesis. – Dijo aquel guerrero mientras se colocaba en posición de ataque.

-¡Prepárate! – Dijo Seiya a su hija porque en aquel momento había desaparecido su oponente.

Marín se concentraba en poder localizarlo pero….

-Demasiado lenta. – Expresó el keniano mientras le ganaba la posición a la amazona quien recibía un puñetazo en la mejilla derecha proyectándola con violencia haciendo levantar el polvo, dejando marcas como si fuese arrastrada.

-¡Meteoro de Pegaso!

Sirhan al ver que su enemigo atacaba había vuelto a desaparecer mientras dejaba una estela de polvo.

La amazona se lograba incorporar mientras Seiya se acercaba.

-Es demasiado veloz. – Dijo la amazona quien se apoyaba en su padre para mantenerse en pie.

-¡Es como si estuviésemos combatiendo contra un fantasma!- Exclamó el caballero de Sagitario mientras observaba que la sangre de la amazona empezaba a salir de sus labios como en el lugar de impacto.

Habían comprendido que el mismo efecto de la arena que estaba en la playa se aplicaba para el escenario de batalla.

-Padre e hija están acorralados. – Intervino Sirhan mientras sus enemigos lo buscaban. – Ustedes serán la presa para ser ofrecida ante el altar de Némesis.

Los guerreros de Athena se colocaron espalda con espalda para observar estar en alerta mientras que un remolino levantaba una gran estela de polvo, proyectándose con violencia en ambos guerreros.

-¡Estámpida Infernal!

El guerrero de Némesis se movía entre aquel torbellino mientras sus puños simulaban el ataque y velocidad de las bestias africanas.

Una lluvia de golpes aparecía en los dos oponentes mientras con violencia eran levantados como si se tratasen de muñecos de trapo. No pudieron contener los gritos de dolor, ambos cayeron con el rostro hacia abajo, como diría la expresión popular: besando el suelo.

-¡Padre! – Expresó Marín quien empezaba a sentir los estragos de los golpes.

"No creí que éste sujeto domine a la naturaleza de la misma manera… la fuerza en el viento y en sus puños… será complicado avanzar". – Pensó Seiya.

-He escuchado del poder de los caballeros de Athena – Expresó con respeto. – Mi armadura pertenece a la constelación de Libra.

Seiya y Marín se colocaban de pie.

-Eso significa… que usas armas. – Expresó con dificultad la amazona.

-A diferencia del caballero dorado que funge como miembro defensivo – Explicaba el guerrero – Mis armas se encuentran en mis puños.

Al decir esto se observaba que en la parte de los puños como en los brazos de la armadura tenían un diseño como si se trataran de cuchillas.

Ambos guerreros observaron que tenían impactos en partes donde la armadura no les protegía.

-Entonces – Dijo Marín quien adoptaba una posición de ataque – ¡Te detendré!

-¡Marín, ¿qué piensas hacer?! – Preguntó Seiya.

-Lo mismo que tú, con la salvedad que en el momento en qué lo ataque avanzarás hacia la siguiente casa. ¡No me defradues, padre!

Sirhan escuchaba con atención, se notaba que en su vida se había dedicado a la caza para poder sobrevivir, conocía la paciencia como la desesperación.

Seiya al escuchar las palabras de Marín asintió con la cabeza.

-¡Sirhan, prepárate! – Gritó la amazona mientras se dirigía de forma directa hacia el guerrero.

"Mi hija… ¡está cometiendo una locura! Pero sin duda, es una amazona del zodiaco, prometo no fallarle, ganaremos ésta guerra para que su futuro sea el más brillante" - Pensó el caballero de Sagitario siguiendo a su hija.

-¡Es inútil, prepárense a morir! – Dijo con tono imponente el caballero de Brachium mientras lanzaba nuevamente su ataque de la Estampida Mortal.

La joven caminaba directamente hacia el pectoral del guerrero, mientras Seiya había observado que el guerrero se había concentrado en la amazona.

Un sonido violento se produjo que el caballero de Sagitario tuvo que detenerse y girar hacia atrás.

Se alcanzaba a divisar a Sirhan de pie pero en una posición en donde la diestra había impactado en el antebrazo izquierdo.

-¡Marín! – Gritó Seiya mientras se acercaba en modo de ataque.

-¡Detente caballero! – Dijo Sirhan con voz apagada. – Tú hija ha ganado el combate de forma justa.

El caballero de Sagitario se acercó más mientras se observaba caer al guerrero totalmente arrodillado con un severo golpe en el hígado, qué, había fracturado la armadura del guerrero, se notaba que en aquel golpe había electricidad, mientras Marín estaba totalmente de bruces.

-Al parecer… - Sonrió el guerrero – Siguió tu ejemplo cuando combatiste contra el caballero del Dragón.

-¡¿Qué dices?! – Expresó con asombro.

-¿Tuviste la oportunidad de ver esa batalla? – Preguntó Marín con dificultad.

Seiya rápidamente le apoyó a levantarse mientras en la frente de la amazona empezaba a correr la sangre.

-No estuve en el coliseo. – Dijo con dificultad quien se encontraba en agonía – Yo fui huérfano y era un niño cuando transmitieron la batalla. Sin embargo…. – Escupió sangre. – Me propuse que algún día me convertiría en un guerrero valiente para proteger una causa…. Sin embargo, descubriste que al inutilizar mis puños podrías detenerme, sin embargo…. No esperé que usaras la Garra Trueno.

Sirhan estaba por perder el conocimiento.

-Por favor… salven a mi señora…

Aquel guerrero había cerrado los ojos, su cuerpo se desplomaba por completo.

-¡Sirhan! – Gritó Marín mientras veía aquello.

Seiya guardó silencio sosteniendo a su hija.

-¡No quería que muriera, el peleó con honor! – Dijo la amazona.

-Sin duda alguna, su motivación fue legítima, sin embargo ¿qué habrá querido decir con salvar a su señora? – Dijo mientras llevaba en sus brazos a su hija.

-Quizás alguien nos lo dirá, padre. – Expresó mientras quería evitar que la llevara en brazos…

-Prometí que no te defraudaría, al menos, mientras logras recuperarte, porque intuyo que nos tendremos que separar. – Mencionó el caballero Seiya. – Debemos avanzar y salvar a Hefesto.

Haciendo uso de su fuerza y de su velocidad, el caballero de Sagitario emprendió la carrera descubriendo que en la salida de la casa había dos salidas, sin saber cuál debían elegir.

Marín había dejado caer unas plumas para indicarle a Shiryu el camino que habían elegido.

Padre e hija habían derrotado a un rival.

"Confío en ustedes, caballeros del zodiaco" Se escuchó el pensamiento de Hefesto mientras observaba que poco a poco la arena empezaba a cubrir la base del reloj siendo inevitable que el color de la arena se tiñera en sangre.