Opciones y Oportunidades
De Mussolini a Marshal Badoglio (Jefe de la Fuerzas Armadas), sobre la participación de Italia en la Segunda Guerra Mundial:
" Solo necesito unos pocos miles de muertos para poder sentarme en la conferencia de paz como un hombre que ha luchado."
1940
En menos de una semana, Tom volverá para el verano. Merlín, momentos como estos hacían que Harry se maravillara de lo rápido que pasaba el tiempo. Sabía que aún había muchos problemas por delante, todo lo relacionado con la guerra muggle, y Grindelwald, e incluso Arcturus... sin mencionar la delicada tarea de guiar a Tom hacia una carrera intelectual y económicamente satisfactoria, sin ningún asesinato o conspiraciones gubernamentales.
' ¿Doyle no necesitaba un contador?' Harry penso de repente. ¿Era apropiado preguntarle a Tom si quería un trabajo de verano de algún tipo? Al chico le encantaban los números, y tal vez Doyle le permitiría trabajar pocas horas. Tom aún era joven, después de todo. 'Por otra parte, Lavinia lo había hecho sonar como si Doyle tuviera una desesperada necesidad de ayuda. Si lograbamos convencerlo de que Tom era competente, ¿seguramente estaría feliz de que alguien estuviera dispuesto a hacer el trabajo?'
Harry no dudaba de que Tom estaría interesado. Cada vez que Tom le enviaba una carta que no estaba centrada en un tema específico o una pregunta, solía hablar sobre las deficiencias de los sistemas de gestión financiera del mundo mágico y su falta de respeto por los credos contables y bancarios. Tom también, y no era la primera vez que el niño había expresado esta opinión, desaprobaba de todo corazón dejar la banca por completo bajo el manejo de los duendes, decía que no se podía permitir que un sector tan importante permaneciera bajo el control de una raza que no estaba sujeta a las mismas expectativas legales que las personas que Tom podría conquistar, así que no era algo que él alguna vez aceptaría. Harry no estaba seguro de si Tom sabía que Harry había descubierto su razonamiento real detrás de sus argumentos, pero decidió que incluso si Tom no lo sabía, no había necesidad de decirle. El chico realmente parecía disfrutar la idea de saber más que Harry.
Era algo gracioso. Y un poco lindo también. Además, si estos eran los peores pensamientos que tenía Tom, ¿no era eso ya mucho mejor de lo que podría haber sido? Al menos Tom no estaba ahí fuera absorbiendo las creencias de los puristas de sangre como Black.
Harry hizo una mueca y apartó con firmeza cualquier pensamiento sobre Arcturus Black.
A pesar de que Gran Bretaña estaba oficialmente en guerra, a la comunidad mágica no parecía importarle. Aquellos que no pensaban en los muggles, sentían claramente que la guerra de muggles era algo que nunca los alcanzaría. Harry lo sabía mejor. Afortunadamente, parecía que no era el único que era consciente de lo falsa que era la sensación de seguridad, Stephen le había dado a conocer que el Ministerio, o al menos los Aurores, estaban al tanto de las batallas en curso y estaban preocupados. La gente como Lavinia, también, que se había acostumbrado a escuchar los canales de radio Muggle, tenía una idea decente de lo que estaba sucediendo.
Curiosamente, la mayoría de las misiones como Testigos de Harry durante los últimos meses habían estado lejos del frente de guerra europeo y se habían centrado más en las personas que en los eventos. Los mensajes de Trelawney siempre eran cortos, y él no sabía si ella deliberadamente lo mantenía alejado de las misiones relacionadas con la guerra, o si esto era solo una coincidencia.
' ¿Y porque lo haría ella?' Harry pensó entonces. No era como si las misiones de los Testigos fueran entregadas selectivamente, ibas a donde te enviaba tu Vidente, y eso era todo. ¿Se estaba deteniendo Trelawney después del incidente de Harry con Grindelwald? Ojala que no, ni siquiera fue malo. Bueno, no estuvo mal en comparación con todo lo demás por lo que Harry había pasado. También a veces le preocupaba cuán infrecuentes eran sus misiones. Incluso ahora volvería a Babbitty's para pasar tiempo con Stephen y Lavinia, en lugar de prepararse para una misión. Porque, de nuevo, no había misiones para él.
' ¿Debería mandarle una lechuza a Trelawney para preguntarle sobre eso?' Harry pensó mientras terminaba de lavar los platos que había utilizado para el almuerzo antes. ' Esto suena como un tema potencialmente sensible.' Quizás podría pedirles a los demás sus opiniones. Lavinia era especialmente buena para entender a las personas.
Sin embargo, cuando Harry llegó a Babbitty más tarde ese día, se le olvidaron todos los planes de pedir sus opiniones sobre la falta de comunicación de Trelawney. El ambiente era sombrío, e incluso las personas que no parecían preocuparse demasiado por las noticias muggles, estaban mucho más tranquilas de lo habitual. El sonido de la radio era fuerte, pero Harry reconoció que la melodía era una de las utilizadas entre transmisiones de noticias.
— ¿Que sucede? — Harry preguntó, tomando asiento al lado de Stephen. — Todavía no he tenido la oportunidad de ponerme al día con los últimos eventos. ¿Pasó algo malo?
— Ciertamente sucedieron algunas cosas, — dijo Stephen, con voz amarga. Noruega se ha rendido oficialmente a Alemania. Malta está bajo asedio. E Italia declaró la guerra a Gran Bretaña. Grandes cosas suceden en tres, ¿no?
— Um, — dijo Harry. — ¿Por qué Italia hizo eso ahora?
— Es ese maldito Mussolini, — dijo Stephen, visiblemente molesto. — El tonto piensa que tiene lo necesario para encargarse de nosotros. Apenas puede manejar a Libia; en realidad, no, no puede. Están dando vueltas alrededor de él desde Zawya hasta Susa, ¡y ahora quiere declararnos una guerra!
— ¿Está siguiendo las órdenes de ese tipo de Hitler, crees? — Lavinia preguntó.
— Ciertamente quiere atraer a Hitler, — respondió Stephen, — pero no, no creo que los alemanes estén particularmente interesados en lo que esté sucediendo en África. Tienen sus manos llenas con sus frentes actuales. No, esto es algo que al pequeño imbécil Mussolini se le ocurrió por su cuenta. La pequeña rata.
— ¿Lo conociste? — Harry preguntó, sorprendido por la vehemencia de la aversión de Stephen hacia el dictador italiano. Stephen asintió con el ceño fruncido.
— Una vez en persona, — respondió. — Y un millón de veces en acción, ya que todo lo que hace parece causar más problemas al OIA.
— Oh, eso me recuerda, — comenzó Lavinia. — ¿Cuál es la diferencia entre la Asociación Internacional de Aurores y la Oficina Internacional de Aurores? He oído que la gente usa ambos términos.
— AIA es el término viejo, — le dijo Stephen. — Se cambió el año pasado a OIA cuando se implementaron las nuevas regulaciones. La gente tarda en ponerse al día.
Si se sabe que Mussolini es una persona tan problemática para el OIA, — dijo Harry, dirigiendo la conversación de regreso a la guerra. — Entonces, ¿no se esperaba que eventualmente hiciera esto? Quiero decir, él se ha aliado públicamente con Hitler, después de todo. Declarar una guerra contra Gran Bretaña era algo... inevitable, para él.
— Supongo, — dijo Stephen, suspirando con cansancio. — Solo espero que esto no empeore. La forma en que van las cosas. Gran Bretaña estará sola luchando contra toda la Europa nazi.
— Esperemos que no, — dijo Harry, aunque el conocimiento de cuánto peor sería la situación en el futuro, pesaba mucho en su corazón.
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— El semestre acaba de terminar, y ya estoy temiendo septiembre, — dijo Avery, arrojando un calcetín en su baúl. — Apenas pasé Encantamientos este año, ¿qué haré cuando sea más difícil?
— Siempre podrías considerar estudiar, — dijo Rosier, rodando los ojos. El chico había terminado de empacar y estaba esperando que Lestrange terminara antes de irse. — Teniendo en cuenta la compañía que tienes, habría pensado que ya haces mucho de eso.
— La compañía que mantiene no es responsable de su rendimiento académico, — señaló Mulciber, con tono suave. — Al, date prisa. Si terminamos sin encontrar un compartimento y terminamos con todos los demás en uno de los cohes más grandes, te hechizaré.
— Ya terminé, terminé, — dijo Avery, saltando sobre su baúl para cerrarlo. — Además, la compañía que tengo puede hacer que tu propia serpiente te muerda, Chad, así que ten cuidado. Si tuvieras una serpiente, eso es.
— No estoy involucrado en esa declaración, — dijo Tom, su deseo hacer que una serpiente mordiera a Rosier inexistente en este momento. — Deja de decir cosas así.
— Todavía no te he escuchado decir una palabra a una serpiente, — señaló Nott. — ¿Realmente puedes hacerlo? — Tom, quien durante las últimas semanas fingió deliberadamente resbalar y usar Lengua de Parsel alrededor de personas que no eran sus amigos, Lestrange, por ejemplo, sabía que no tenía nada que demostrar y que no necesitaba responder a nada que Nott implicara.
— En lugar de preocuparte por eso, ¿no deberías pensar en qué hacer el próximo año? — Tom dijo. — Quiero decir, ni siquiera ganamos la copa de Quidditch. A pesar de los mejores esfuerzos de todos.
— Me desempeñé bien en los juegos, — espetó Nott, y oh, maravilloso, ¿Tom finalmente había encontrado una manera fácil de meterse debajo de su piel? Bien. — Nuestro problema no fuimos nosotros los cazadores. ¡Nuestro problema era Bulstrode, que ni siquiera debería ser un buscador, por el bien de Circe!
— Podría ser un buscador el próximo año, — dijo Avery de repente. — Carrow se va del equipo, ¿verdad? Desde el séptimo año los estudiantes no pueden jugar. Con un poco de suerte, quien sea el próximo capitán, no me odiará.
— No te odia, — argumentó Nott. — Simplemente sabe que no eres un buen buscador. También eres demasiado pequeño para ser un golpeador. Prueba cazador en su lugar. Habrá un lugar libre.
— Perdí interés en toda esta conversación, — dijo Mulciber de repente, arrastrando su baúl detrás de él cuando se acercó a Tom junto a la puerta. — En realidad, eso es una mentira. Para empezar, nunca tuve ningún interés en ella. Tengo hambre, sueño y molestia. Me voy.
— Usualmente eres el último en terminar, — dijo Tom, cuando él y Mulciber salieron de los dormitorios Slytherin. — Y es raro verte tan ágil. ¿Todo está bien?
— Me he estado molestando más fácilmente últimamente, — admitió Mulciber con cierta reticencia. — No sé por qué. Tal vez necesito dormir más.
— Tu sueño no ha disminuido notablemente de lo que era antes, — señaló Tom. — Quizás solo necesites un descanso de la gente.
— Oh, eso es definitivamente algo que esperar, — acordó Mulciber.
Fueron de los primeros en llegar al tren, lo que les facilitó encontrar un compartimento vacío. Mulciber se apresuró a tomar una siesta, dejando a Tom solo con sus pensamientos. Extrañaba a Harry y no podía esperar para verlo, pero tenía que decidir qué decirle al hombre sobre sus travesuras en Hogwarts. Afortunadamente, no era como si Harry tuviera otras fuentes para obtener información, ciertamente no los Black, a pesar de la supuesta amistad de Harry con su madre fallecida.
Fue entonces cuando Tom fue golpeado con una realización bastante desafortunada: tenía que tomar una decisión.
Orion Black sería un aliado inmensamente útil para perseguir. Tom quería más de la vida de lo que la sociedad consideraría apropiado para alguien con sus antecedentes. Quería los trabajos que estaban reservados para los herederos de familias prominentes. Quería el dinero que venía a estas personas, quería la influencia y el poder, aunque solo fuera para hacer su vida mucho más fácil. Había experimentado lo suficiente como para estar en una posición desfavorecida, y Tom no estaba dispuesto a dejar que ese estado de cosas continuara por más tiempo del necesario.
Conocer a esa chica Ravenclaw... ¿Landley? Algo asi. Conocerla le había recordado a Tom las cosas por las que él también tendría que preocuparse en el futuro. Encontrar el tipo de empleo que quería no sería tan fácil para él como lo sería para sus compañeros. Era joven, demasiado joven, para muchas cosas. Sin embargo, sabía que Rosier, por ejemplo, ya estaba preparado para acompañar a su padre en su oficina durante las vacaciones de verano. Lestrange había estado recibiendo capacitación para ocuparse del negocio familiar durante años. Incluso Avery no ignoraba por completo cómo se manejaba una fortuna. Tom, a pesar de todo lo que Harry le había dado, se estaba quedando atrás.
Lo que lo llevó de regreso a la elección que tendría que hacer, si comenzaba a cultivar activamente alianzas con personas que serían útiles para él en el futuro, como los Black, significaba acercar a Harry a las atenciones de las personas que no eran necesariamente buenas para él. Lord Black ciertamente no era alguien que Tom quisiera cerca de Harry, pero si pasaba tiempo con Orion, sería muy probable que Lord Black entrara en sus vida
'Pero si no tomo ese riesgo,' Tom pensó, 'podría terminar perdiendo algo valioso.' Ser amigo de Orion Black seguramente haría maravillas con sus oportunidades profesionales.
— Oh, gracias a Merlín, aquí estás, — dijo Avery, abriendo la puerta del compartimento y sacando a Tom de sus pensamientos. — ¡No puedo creer que me hayan dejado! Tuve que caminar aquí con Nott, y luego tuve que descubrir cómo perderlo antes de encontrarlos a ustedes dos, porque sé que Tom lo odia. Y siguió preguntándome sobre la cosa de la lengua Parsel todo el tiempo. De todos modos, eso fue estresante, pero aquí estoy. Oh, ¿Elliott está dormido? Genial. Hola Tom, adivina lo que dijo Chad después de que te fuiste...
Seguramente, seguramente, también podría beneficiarse de Avery, de alguna manera. Si Tom tenía que soportar la charla constante del otro chico, quería desesperadamente algo por la molestia.
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Esperar a Tom en King's Cross siempre era algo que Harry no podía evitar encontrar agradable. Le recordaba sus propios años en Hogwarts, a pesar de lo diferente que era todo. Ahora, más que nunca, ver a Tom sano y feliz le daría algo de paz. Ver a Tom trabajar en sus tareas escolares y leer sobre cosas que le interesaban, cosas inofensivas como las teorías financieras y eso, era algo que siempre hacia que Harry se sintiera tranquilo, sin importar los desastres del mundo que los rodeaba.
Y, Merlín, qué desastres eran. Las guerras eran desastres. Calamidades provocadas por el hombre de las que la gente no entendía la verdadera devastación, a menos que las observaran de primera mano. La semana pasada, en el norte de Francia, más de diez mil soldados británicos habían sido capturados, París estaba ocupada por tropas alemanas, y hace tres horas la Unión Soviética les dio a Letonia y Estonia un ultimátum de ocho horas para rendirse. Lituania había recibido una oferta similar ayer. El mundo estaba cambiando tan rápido que dejar la radio por un período de tiempo inquietaba a Harry: cualquier cosa podría pasar. Y aunque Harry había pensado que había estudiado la segunda guerra mundial lo suficientemente bien, ahora estaba claro que había mucho más de lo que no había leído.
' En todo caso, ¿cuánto de lo que está sucediendo llegara a los libros de historia?' pensó, antes de sacudir la cabeza y decidir no aferrarse a esos pensamientos tan sombríos hoy. No cuando Tom estaba a punto de llegar.
Cuando el Expreso de Hogwarts finalmente se detuvo en la estación, y las puertas se abrieron con estudiantes saliendo, Harry se levantó. Había un burbujeante sentimiento de felicidad dentro de él, y no contuvo su sonrisa cuando vio a Tom finalmente emerger con dos de sus amigos justo detrás de él. Tom, como siempre, dejó a los otros dos sin despedirse, dirigiéndose directamente hacia Harry en el momento en que lo vio.
— Estás más alto, — dijo Harry, envolviendo a Tom en un rápido abrazo. Pasarían algunos años antes de que Tom alcanzara la altura de Harry, pero ya estaba claro que ahora era mucho más alto de lo que Harry había sido a su edad. Voldemort había sido un hombre alto, aunque era imposible decir cuánto porque no sabía si su genética era la misma en su segundo cuerpo.
'Voldemort no existe. No hay razón para pensar en él.'
— Hueles bien, — respondió Tom, apoyándose contra Harry por un momento, antes de tirar del hombre hacia la chimenea más cercana. — Vamos a casa. No puedo esperar para estar lejos de todas estas personas. — Y aunque la casa a la que iban no era su verdadera casa en Dulwich, todavía era un lugar al que Tom claramente se había acostumbrado.
Tan pronto como llegaron al departamento, el niño se quitó los zapatos y se dirigió hacia el baño para darse una ducha, mientras le contaba a Harry sobre su año. — Por cierto, — gritó el chico desde el baño. — ¡Hay algo sobre lo que quiero preguntarte!
— ¿No deberías esperar hasta que estés realmente aquí y no allí? — Harry gritó, sin lugar a dudas divertido mientras ponía la mesa. Había preparado un almuerzo rápido para él y para Tom, sabiendo lo hambriento que estaría el niño después del viaje en tren. — ¡Apenas puedo escucharte!
'Es mucho mejor cuando Tom está en casa,' Harry pensó sonriendo para sí mismo. 'Vivir solo no es malo, pero vivir con Tom es mejor.' Incluso si eso significaba que el tiempo que pasaría con Stephen y Lavinia se acortaría mucho, no le importaba.
— Está bien, entonces, — dijo Tom tan pronto como regresó de su ducha rápida. Miró la comida con expresión satisfecha, antes de sentarse y comenzar a comer. — Mulciber y Avery se enteraron de lo del Parsel. Recuerdo que realmente no sabías mucho sobre mis padres, pero ¿hay alguna forma de saber más sobre ellos?
— Uh, espera, ¿qué? — De todas las cosas sobre las que esperaba que le preguntaran, esto no era todo. Por otra parte, ¿no debería haber esperado la pregunta? — ¿Tus padres?
— Sí. Los Gaunt, o como los llamaste. Y los muggles también, supongo.
Harry no sabía qué haría Tom si alguna vez conocía a su padre, pero realmente dudaba de que Tom lo mataría en esta vida. Y por mucho que no quisiera que Tom descubriera quiénes eran sus padres, ocultar esa información probablemente molestaría al niño si finalmente se enteraba. Era una de esas cosas con las que Harry no quería arriesgarse. Por eso decidió decirle algo lo más cercano a la verdad posible, sin revelar demasiado. — No sé si tu padre está vivo, o si hay familiares de tu madre que todavía estén cerca. Sin embargo, hay formas de rastrear tu herencia, y a veces es posible identificar a los miembros de la familia vivos de esa manera.
Allí. Nada revelado realmente, pero tampoco ninguna mentira contada.
— No sé si quiero conocerlos, — dijo Tom después de un momento, empujando un pedazo de brócoli alrededor de su plato. — Solo quiero saber más de lo que sé ahora.
— Creo que es perfectamente normal querer aprender más, — le aseguró Harry, a pesar de su propia aprensión. — Personalmente me gustaría que fueras un poco mayor antes de buscar a algún familiar perdido, pero decidas lo que decidas hacer, te ayudaré con eso.
La cabeza de Tom se levantó, y le dio a Harry una mirada que... no era fácil de entender. Una mirada aguda que parecía atravesarlo, y por un momento las facciones del niño parecieron casi... reptilianas. Rocoso e inmóvil, casi como una estatua. Sin embargo, la expresión desapareció tan pronto como Harry la vio, y un momento después Tom se volvió a su lugar, con una sonrisa en su rostro.
— Realmente quieres decir eso, ¿cierto?, — dijo.
— Sí, — prometió Harry.
Tom era, después de todo, su razón de estar aquí. Era fácil de olvidar, la mayoría de las veces, pero Harry no podía evitar sentir que Voldemort estaba a solo algunas decisiones equivocadas. Y tenía un miedo desesperado de tomar esas decisiones equivocadas.
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¿Acaso Harry no se había lamentado por la falta de misiones relacionadas con la guerra que se le asignaron? No era que estuviera ansioso por participar en la guerra, pero la falta de misiones relacionadas con ella había sido extraña. Ahora, sin embargo, lo enviaban a la Cámara de los Comunes para asistir a uno de los muchos discursos conmovedores de Churchill. La mañana siguiente a la llegada de Tom, por supuesto.
— No sé cuándo volveré, — le dijo Harry a Tom, ajustando el cuello de su túnica de Testigo, — pero dudo que salga por más de unas pocas horas.
— Creo que me las arreglaré, de alguna manera, — dijo Tom, rodando los ojos. — Mantente a salvo.
— Lo haré, — prometió Harry, antes de aparecer directamente en el Palacio de Westminster. La Cámara de los Comunes era un lugar fácil para él para hacer su trabajo: en ningún momento estaría en peligro, y la cámara rara vez estaba tan llena que no encontraría un lugar para sentarse. Incluso ahora la mayoría de las personas se mantenían afuera, y Harry ya estaba esperando y listo cuando Churchill entró.
— Hablé el otro día, — comenzó Churchill, sin siquiera mirar los papeles en los que presumiblemente había escrito su discurso, — del desastre militar colosal que ocurrió cuando el Alto Mando francés no pudo retirar los ejércitos del norte de Bélgica en el momento en que sabían que el frente francés se rompió decisivamente en Sedan y en Meuse.
Había sido una pérdida terrible, terrible. Y mientras Churchill continuaba con su discurso, Harry no pudo evitar imaginar el sufrimiento de las personas que no sabían cómo terminaría la guerra. Para él, al menos, sin importar cuán preocupante fuera la situación, sabía que al final Gran Bretaña saldría victoriosa. Pero para todas estas personas, el futuro era incierto, y todo lo que sabían ahora era que Hitler tenía casi toda Europa bajo su control.
— No estoy recitando estos hechos con el propósito de recriminarlos, — dijo Churchill después de describir la situación en Francia. — Que juzgo completamente inútil e incluso dañino. Eso no nos lo podemos permitir. Los recuerdo para explicar por qué no tuvimos, como podríamos haber tenido, entre doce y catorce divisiones británicas luchando en la línea en esta gran batalla en lugar de solo tres. Ahora dejo todo esto a un lado. Lo puse en el estante, de donde los historiadores, cuando tengan tiempo, seleccionarán sus documentos para contar sus historias. Tenemos que pensar en el futuro y no en el pasado. — Luego pasó a discutir las divisiones en el parlamento y la contraproductividad de tales divisiones. Toda la cámara, tan ruidosa como solían ser sus invitados, estaba en silencio mientras Churchill hablaba.
— Los desastrosos acontecimientos militares que ocurrieron durante las últimas dos semanas no me han sorprendido. De hecho, indiqué hace quince días lo más claramente que pude a la Cámara que las peores posibilidades estaban abiertas; y dejé perfectamente claro que lo que sucediera en Francia no cambiaría la decisión de Gran Bretaña y el Imperio Británico de seguir luchando. De ser necesario durante años, de ser necesario, solos
Había algo... profundamente conmovedor en esas palabras. A pesar del miedo, a pesar de la posibilidad de luchar solo, esas palabras infundieron un desafío que Harry recordaba de sus batallas contra Voldemort. La resolución de luchar hasta el final, pase lo que pase.
— Tenemos en esta isla hoy una fuerza militar muy grande y poderosa, — dijo Churchill. — Esta fuerza comprende todas nuestras tropas mejor entrenadas y las mejores, incluidas miles de personas que ya midieron su calidad contra los alemanes y no se encontraron en desventaja. — En la actualidad, tenemos en armas en esta isla más de un millón y cuarto de hombres.
Cuanto más describía Churchill a las fuerzas armadas en Gran Bretaña, y en particular a la Armada británica, más esperanza podía ver Harry reflejado en los rostros de los asistentes. Él también se sintió más a gusto. No recordaba exactamente cuánto había sido golpeado Gran Bretaña durante la segunda guerra mundial, sabía que había habido algunos golpes, pero no cuántos, y se preguntó si había habido una razón para preocuparse tanto como hasta ahora. .
'No seas estúpido,' Harry se recordó a sí mismo, entonces. Confundirse en una falsa sensación de seguridad era demasiado fácil, incluso con el conocimiento de cuán horribles serían las cosas. Sabía cuánto sufriría Gran Bretaña, incluso si no supiera cuántas ciudades serían afectadas.
— Durante los primeros cuatro años de la última guerra, los Aliados no experimentaron más que desastres y desilusión. Ese era nuestro miedo constante: un golpe tras otro, pérdidas terribles, peligros espantosos. Todo abortado. Y, sin embargo, al final de esos cuatro años, la moral de los Aliados era más alta que la de los alemanes, que habían pasado de un triunfo agresivo a otro, y que estaban en todas partes triunfantes invasores de las tierras en las que habían irrumpido. Durante esa guerra repetidamente nos hicimos la pregunta: ¿Cómo vamos a ganar? y nadie pudo responderlo con mucha precisión, hasta que al final, de repente, de manera inesperada, nuestro terrible enemigo se derrumbó ante nosotros, y estábamos tan llenos de victoria que en nuestra locura los tiramos a la basura.
Fue entonces cuando otro hombre entró silenciosamente por una de las puertas laterales y se dirigió silenciosamente hacia uno de los asistentes de Churchill. Harry, curioso por saber de qué se trataba, se acercó. Mientras Churchill continuaba su discurso sin ser molestado, sin dedicar un momento de atención al recién llegado, Harry estuvo lo suficientemente cerca como para escuchar al hombre en cuestión susurrarle al asistente.— Una vez que pueda, informe al Primer Ministro que Estonia, Letonia y Lituania acaban de declarada ocupación por la Unión Soviética.
' ¿Cómo estaban pasando las cosas tan rápido?' Harry pensó, inseguro de cómo reaccionar mientras observaba el cansancio y la resignación en la cara del hombre. Toda Europa estaba en guerra, y las fronteras estaban cambiando demasiado rápido para que cualquiera pudiera seguir el ritmo. ¿Cómo habían logrado los países europeos dejar de luchar después de la guerra mundial?
— No atenuamos nada de nuestras justas demandas; ni una jota ni una tilde retrocedemos. Checos, polacos, noruegos, holandeses, belgas han unido sus causas a las nuestras. Todo esto será restaurado, — declaró Churchill, su voz inquebrantablemente segura. Lo que el general Weygand llamó la batalla de Francia ha terminado. Espero que la batalla de Gran Bretaña esté a punto de comenzar.
Era el miedo a la próxima batalla lo que había ahuyentado a la gente de Londres e Inglaterra por completo. A la gente como el contador de Doyle. Todavía no había encontrado el tiempo para contarle a Tom sobre la posible oportunidad de que trabajara en números y ganara dinero, pero incluso la idea de eso ahora parecía casi insípida. ¿Cómo podía pensar en encontrar un trabajo de verano para Tom, cuando todo el país se estaba preparando para la guerra?
Por otra parte, habría vida aún después. ¿No tenía el deber de invertir en esa vida, por el bien de Tom?
— Hitler sabe que tendrá que rompernos en esta isla o perder la guerra. Si podemos hacer frente a él, toda Europa puede ser liberada y la vida del mundo puede avanzar hacia amplias tierras altas iluminadas por el sol. Pero si fallamos, entonces todo el mundo, incluidos los Estados Unidos, incluyendo todo lo que hemos conocido y cuidado, se hundirá en el abismo de una nueva era oscura que se hizo más siniestra, y quizás más prolongada, a las luces de la ciencia pervertida. Por lo tanto, aprendemos a cumplir con nuestros deberes, y así soportarnos, que si el Imperio británico y su Mancomunidad duran mil años, los hombres todavía dirán: "Esta fue su hora más gloriosa".
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Aunque presenciar el discurso de Churchill en la Cámara de los Comunes no fue físicamente agotador, Harry se sintió agotado cuando finalmente regresó a casa. Rápidamente trasladó los recuerdos y se alegró de que su trabajo no requiriera informes escritos. Tom, bendito fuera su corazón, pareció darse cuenta de que algo andaba mal, y para cuando Harry se había duchado y había enviado la memoria había una taza de té esperándolo en la mesa.
— ¿Quieres, uh, hablar de eso? — Tom preguntó, aunque parecía incómodo. Amaba a Harry, realmente lo amaba, pero corazón a corazón no era lo suyo. — No pareces herido.
— No hubo pelea, — respondió Harry, y suspiró. — Simplemente... están sucediendo muchas cosas, y a veces es difícil darse cuenta de cuán desordenado está el mundo en este momento.
— No hay mucho que puedas hacer al respecto, ¿verdad? — Tom dijo. — Quiero decir, ya estás haciendo todo lo posible para arreglar cualquier pequeña cosa que puedas.
— Supongo, — acordó Harry, y revolvió el cabello de Tom. — Lo siento, he estado demasiado ocupado para preguntar, pero ¿cómo estuvo tu tiempo en Hogwarts? Sé que escribiste la mayor parte en tus cartas, pero me encanta oírte hablar de eso. ¿Lestrange te ha dado más problemas?
— Lestrange desearía poder darme problemas, — se burló Tom, y puso los ojos en blanco. — Sin embargo, ahora sabe que nadie se pondrá del lado de él contra mí. Excepto Nott, tal vez, porque Nott es sospechoso, poco confiable, viscoso y, en general, desagradable. Realmente no me gusta.
— Supuse, — dijo Harry, recordando los pocos casos en las cartas en las que Tom había expresado su disgusto hacia el otro chico Slytherin. — ¿Ha hecho... algo?
— Nada por lo que pueda culparlo. —Tom resopló hoscamente. — Él nunca dice ni hace nada, pero él solo... hay momentos en que simplemente le gusta recordarme que conocía a todos los demás antes que yo. ¡Como si eso importara! Y seguía haciendo comentarios acerca de que yo no era un sangre pura, hasta que Mulciber hizo algo. No sé lo que hizo, Mulciber es como... ya sabes, la gente se molesta porque duerme todo el tiempo, pero creo que deberían estar agradecidos. Es cruel cuando está despierto y molesto. Y ha sido incluso más malo últimamente que antes. Sin embargo, no conmigo. Él sabe mejor que eso.
Harry, quien recordó la reputación de Mulciber de otra vida, contuvo una mueca. — ¿Qué crees que lo está haciendo más... vicioso?
— No sé, — dijo Tom, claramente no interesado en saber la razón. — Pero es gracioso.
¿Era esto una cosa de la pubertad? Hermione le había dicho que a veces ciertos rasgos de la personalidad se manifestaban y fortalecían durante la pubertad, pero ¿eso incluía rasgos violentos y tendencia a la crueldad? ¿Era por eso que Tom se llevaba tan bien con Mulciber? ¿Por qué no lo había mencionado antes?
Excepto que no lo haría, se dio cuenta Harry. Tom no creía que la crueldad fuera notable.
Harry amaba al niño, realmente lo amaba. Mucho más de lo que había pensado que lo haría. Pero también sabía que no debía olvidarse de su potencial para las monstruosidades. Esto, en todo caso, era en lo que necesitaba concentrarse: ni en la guerra, ni en Grindelwald, ni siquiera en la batalla por Gran Bretaña. Estaba aquí por Tom, y con el propósito de evitar que Voldemort sucediera. Tener éxito en eso salvaría innumerables vidas.
Además, las malas noticias se detendrían eventualmente, ¿verdad? Harry no sabía cuándo llegaría el punto de inflexión, pero ¿cuánto podría empeorar la situación en Europa?
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Una semana después, Francia se rindió ante los alemanes.
