CAPÍTULO 40

SERENA

¡Joder! Volví a golpear el volante con fuerza varias veces, acababa de dejarlo en casa de mis padres y ya lo echaba de menos ¡Iba a ser la semana más larga de mi vida! Por lo menos me quedaba el consuelo que mis padres habían tomado lo de Andrew relativamente bien, aunque yo diría que su preocupación por mí fue bastante relevante para hacerlo. Cuando vi sus caras preocupadas al hablar de mi necesidad de hablar con un especialista lo supe, temían que ocurriera de nuevo. No podía explicarles que había asimilado que formaba parte de mí y que con Darien lo tenía controlado…

Darien… ¡Mierda! ¿Y si no lo conseguía? ¿Volvería a mi rutina anterior como si nada? ¿Sería tan fácil? Nunca había estado enamorada hasta ahora, por lo que estaba terriblemente perdida. El camino a casa se me hizo eterno, los malditos semáforos parecían haberse puesto en mi contra para ponerse en rojo cuando los alcanzaba ¡Maldita sea! Encima era sábado y no me apetecía quedarme en casa sola ahogándome en mi tristeza, mordí mi labio inferior, tal vez debería probar con Mina, en cuanto llegué a casa le marqué y aunque tardó más de la cuenta contestó.

- ¿Serena? - suspiré apesadumbrada.

- ¿Estás ocupada esta noche? - con su leve resoplido supe la respuesta.

-Espera…- susurró bajito algo que no logré escuchar y estaba convencida que no era para mí- La verdad es si…- otro suspiro- Estamos en mi casa con Kaname…

-Entiendo…- resoplé algo agobiada- No te preocupes encontraré algo que hacer…

- ¿Ocurre algo? - preguntó preocupada- Me extraña que no tengas tus propios planes un sábado por la noche.

-Si no te importa, prefiero hablarlo personalmente ¿Cuándo te viene bien?

-Ya me preocupaste…

-De verdad que no es nada que deba preocuparte ahora mismo.

-No sé…- dijo no muy convencida- ¿Mañana por la tarde?

-De acuerdo, te espero en casa ¡Que te diviertas!

- ¡Dalo por hecho! - reímos- Nos vemos mañana…- colgué antes que se replanteara cambiar sus planes, no podía hacerle eso a los 3. Pero seguía necesitando una distracción y decidí ir al único lugar donde me sentía a gusto fuera del club. Tras darme una ducha y cambiarme a ropa de trabajo volví al coche para ir al hospital. Por la hora solo debería estar el personal de guardia, aunque mi vuelta estaba prevista para el lunes me vendría bien ponerme al día con el papeleo e ir preparando mi agenda para esta semana. Tendría varias cirugías que hacer e iba super retrasada, nada más pasar la puerta cada compañero o compañera que encontraba me preguntaba lo mismo, ya lo recitaba como una oración. Por suerte llegó mi salvación y suspiré aliviada.

- ¡Hola hermosa! Te veo bien…- sonreí antes de besarlo en la mejilla.

-Lo estoy…- por lo menos físicamente.

-Me alegro, pero eso no explica porque viniste antes…- me entrecerró los ojos.

-La verdad es que quiero estar al día para el lunes…- negó con la cabeza y me miró reprobatoriamente.

-Eso no está bien…- se cruzó de brazos- Tienes suerte que Yaten no esté de guardia…- traté de desviar mi mente de dónde, con quién y qué hacía.

-Solo es papeleo y nadie se enterará…- no se veía muy conforme así que puse mi mejor cara de súplica.

- ¡Por favor! Necesito urgentemente una distracción y el trabajo es lo único que puede conseguirlo...- su mirada cambió a una de preocupación.

- ¿Ocurre algo?

-No creo que sea el lugar indicado para hablar de ello.

-En ese caso…- miró su reloj- Me queda una hora para terminar mi turno, dejaré que te entretengas en tu despacho hasta entonces y pasaré a buscarte cuando termine ¿Ok?

- ¿Solo una hora? - pasó un brazo por mis hombros.

-Y ya que ambos necesitamos desahogarnos después iremos a tomar algo ¿Te parece? - lo miré intrigada.

- ¿Tú también? - asintió suspirando con pesar.

-Te cuento después ¿De acuerdo? - no era lo que tenía pensado, pero sonaba bien.

- ¿Una noche loca? - reímos y me apretó contra su pecho.

-Tal vez después de contarnos nuestras penas.

-Pero…- puso su dedo en mis labios para que callara.

-Ambos lo necesitamos…- asentí rendida.

- Tienes razón.

-Además ya no somos tan jóvenes…- le di un codazo en el costado y reímos- Pero nos vendrá bien ¿Verdad?

-Eso creo…- le rodé los ojos- Y que conste que no somos tan mayores.

-Es verdad…- nos miró a ambos- ¡Y todavía estamos que lo rompemos! - alzando mi barbilla con orgullo respondí.

-No voy a negar lo obvio…- reímos de nuevo- Ya que solo tengo una hora te dejo con lo tuyo y voy a mi despacho, allí te espero.

-No te vayas sin mi…- tras un guiño coqueto se alejó hacía su área y fui directa a mi despacho sin detenerme, nada más entrar me recibió Armand.

- ¿Serena?

-Hola…- lo saludé de 2 besos en la mejilla- ¿Puedes darme mi agenda para esta semana? - me la dio sin dejar de mirarme con curiosidad, ya que no preguntaba me expliqué- No tenía nada que hacer y vine a ponerme al día para el lunes.

-Claro…- parecía algo incómodo.

- ¿Ocurre algo?

-Es que…- miró mi despacho- Ahora mismo está ocupado…- le entrecerré los ojos.

- ¿Cómo has dicho? - se veía bastante nervioso y eso me puso nerviosa a mí.

-Pues…- sin esperar su respuesta entré bastante cabreada ¡Este era mi lugar de trabajo! Nadie tenía derecho a ocuparlo o mirar mis cosas, me quedé bastante sorprendida de verlo aquí y a esta hora.

- ¿Se puede saber qué haces aquí? - me entrecerró los ojos.

-Eso debería preguntarlo yo ¿No crees?

-No me cambies de tema…- miré todo para asegurarme que estaba tal y como lo había dejado.

-No he tocado nada más que los papeles…- señaló las carpetas sobre mi mesa y me crucé de brazos mirándolo bastante cabreada.

-Mas te vale que no me los hayas revuelto, estaba todo bien ordenado antes que te diera por jugar al secretario en mi despacho…- suspiró.

-No he jugado a nada, solo he cambiado un poco el orden…- apreté los dientes con fuerza y lo miré mal.

- ¿Qué has hecho qué?

-Algunos pacientes estaban más inquietos que otros…- sabía de sobra a que se refería con esa inquietud para cambiar el orden.

- ¿Aceptaste sobornos para que encabezaran mi lista?

-Dicho así suena muy mal Serena…- me miró como si fuera idiota y lo fulminé con la mirada- Digamos que son pequeños favores.

-Con mi trabajo no…- lo amenacé furiosa- Volveré a fijar el orden como estaba…- me miró muy serio tamborileando sus dedos sobre las carpetas.

-No es por nada, pero parece que olvidas que el dueño soy yo…- hice una mueca de disgusto- Así que hago lo que quiero porque puedo…- soltó con una sonrisa irónica.

- ¿Esto viene por lo que hablamos la última vez? - rió.

-No te creas tan importante…- hizo un gesto con la mano quitándole importancia- Esto son finanzas…- chasqueó la lengua- Lo otro es…- esperé unos segundos que terminara, pero solo sonrió más y resoplé.

- ¡Sal de aquí! - grité furiosa y se puso más cómodo en mi silla.

- ¿Y si no quiero?

- ¿Quieres que te eche a patadas? - rió de nuevo.

-Eres muy graciosa…- cuando estaba por hacerlo se levantó de la silla y se acercó a mí- Solo aguanto esto porque eres la mejor…- ahora reí yo.

- ¿En serio? ¿Crees que yo aguantaré esto mucho más? - me miró con un atisbo de miedo- Como me sigas jodiendo me iré…- iba a sentarme en mi silla, pero me agarró el brazo antes de alcanzarla y lo miré peor- ¡Suéltame!

-Como sigas faltándome al respeto me plantearé hacerlo yo mismo…- reí de nuevo.

- ¡Adelante! Seguro que a tu padre le encantará escuchar tus razones…- hizo una mueca de disgusto y me soltó.

-Siempre tienes salida para todo ¿Verdad? – sonreí orgullosa.

-Porque la tengo…- vi su intención de agregar algo más, pero tras unos largos minutos debatiéndose al final optó por salir dando un portazo más fuerte de la cuenta ¡Imbécil! Me asomé antes que se alejara demasiado- ¡No vuelvas a entrar en mi despacho sin mi permiso! - Armand siguió a lo suyo, aunque estaba convencida que había escuchado todo, chico listo, si mi humor ya era malo mi encuentro con Diamante lo había empeorado del todo.

Cuando volví a mi mesa me dispuse a arreglar el desorden generado por ese idiota, debido a mi buena memoria conseguí hacerlo antes que llegara Jade a buscarme.

- ¿Lista? - sonreí.

-Justo a tiempo…- señalé la pila de carpetas frente a mi- Tengo muchas operaciones atrasadas…- resoplé mientras pasaba las manos por mi cara- Esta semana será brutal…

-Tómalo con calma, no deberías estresarte después de lo ocurrido.

-No lo haré…- me vendría bien para desviar mi atención de "otras cosas", mordí mi labio inferior con fuerza, no recordaba la última vez que descansé de la píldora, aprovecharía esta semana para hacerlo.

- ¿Vamos a disfrutar nuestra noche?

- ¡Vamos! - nos miré a ambos- No es que vayamos vestidos para cualquier sitio…- asintió en acuerdo- Así que ¿Dónde vamos?

-Conozco un pub genial…- me podía hacer una idea del tipo de lugar- La gente está tan absorta en lo suyo que estaremos muy tranquilos.

-Bien…- cuando salimos pregunté- ¿Te sigo en mi coche o vamos juntos?

-Mejor tomaremos un taxi…- me guiñó- Así podemos beber cuanto queramos…- reí.

-De acuerdo…- tras tomar uno llegamos a un pub bastante iluminado, por fuera era bastante normal, cuanto pasamos la puerta no tanto, había parejas de todos los sexos besándose y magreándose a la vista de todos- ¿No había otro? - pregunté algo descolocada y sonrió.

-No te preocupes por ellos…- hizo un gesto con la mano quitándole importancia- Como te dije, aquí cada uno atiende lo suyo.

-Bien…- conforme avanzábamos me di cuenta de lo cierto que era, ni siquiera nos miraron al pasar, al fondo encontramos una mesa libre y nos sentamos, no tardó en llegar una camarera a tomarnos nota.

-Buenas noches ¿Qué desean tomar? - preguntó sin dejar de mascar chicle ¿Cómo la dejaban hacerlo? Apenas se le entendía…

-Un Bailey para mí.

-Yo tomaré un ron con cola.

-Enseguida lo traigo…- sin molestarse en mirarnos salió corriendo a la barra por nuestro pedido.

-No parece muy profesional…- rió.

-Son bastante desenfadados.

-No sabría decirte…- seguí mirando al resto del personal y se veían igual que la chica del chicle- Parece ser un rasgo común.

-Por eso nos gusta…- señaló a todos alrededor.

-Bueno, dejando a un lado el ambiente…- lo miré más seria- ¿Qué querías contarme?

-Mejor empieza tú…- suspiré- Yo te seguiré de cerca…- dijo sonriente para animarme y lo solté de golpe.

-Darien y yo nos hemos dado un tiempo…

- ¿Qué? – gritó demasiado alto y lo miré mal.

-Lo siento…- se acercó a susurrar- ¿Vais a dejarlo?

-Espero que no…- centré mi mirada en el posavasos junto a mí.

-No pareces muy segura…- suspiré.

-No lo estoy, pero confío en que se pueda solucionar…- asintió en comprensión.

- ¿Quieres contarme la razón?

-Pero que quede entre nosotros ¿De acuerdo?

-Sabes que si…- me guiñó, le conté por encima lo ocurrido con Andrew y la desconfianza de Darien respecto a mí. Tras escucharlo en silencio y sopesarlo todo añadió- Estoy convencido que Darien no te decepcionará…- sonreí en agradecimiento- Lo mío es mucho peor…- chasqueó la lengua y me miró avergonzado- En mi caso llevo sin ver a Mal hace más de una semana porque me pilló con uno de mis ex en la cama…- no podría decir que me sorprendiera, siempre había sido demasiado promiscuo.

-Supongo que no se lo tomó nada bien…- resopló, antes de seguir la chica del chicle dejó las bebidas frente a nosotros, sin dejar de mascarlo se retiró igual de rápido sin decir nada y rodé los ojos- El servicio de este lugar deja mucho que desear…- rió.

-Aquí lo prefieren así…- volví a rodar los ojos, por suerte no venía con frecuencia, llevaba unos minutos y ya lo odiaba.

-Será mejor que sigamos con lo nuestro…- lo miré con curiosidad- Pensaba que con él habías encontrado algo más que sexo…- bebió un trago sin mirarme directamente a los ojos.

-Y así es…- comenzó a remover el vaso con nerviosismo- Pero esa noche salí solo porque tuvo que acompañar a uno de sus clientes a una cena de negocios y me encontré con Dan ¿Lo recuerdas? - asentí a pesar que lo hacía vagamente- Estuvimos charlando y recordando viejos tiempos, bebí más de la cuenta…- tomó otro trago e hice lo mismo con el mío- Una cosa llevó a la otra y puedes hacerte una idea como acabamos y dónde…- asentí- Cuando desperté Mal estaba en la puerta con la cara desencajada…- hice una mueca de disgusto, debió ser horrible.

-No debiste hacerlo…- volvió a suspirar.

-Lo sé, es la primera vez que me siento así de hecho mierda.

- ¿Estás enamorado de Mal?

-Más de lo que quisiera admitir…- sonreí- Por cierto ¿Te pasó lo mismo con Andrew? - negué.

-Nada que ver, solo era sexo sin compromiso.

-Entonces será más fácil para Darien afrontarlo.

-Supongo…- desearía estar tan segura- Volviendo a ti ¿Has hablado con él?

-No me coge las llamadas ni tampoco quiere verme…- se recostó en su silla- Creo que por mucho que me pese debo darlo por terminado…- lo miré mal.

-Si realmente te importara no harías tal tontería.

-Y ¿Qué hago? No tengo forma de arreglar nada si no puedo hablar con él.

-Dado que esta semana no tengo nada que hacer en mis ratos libres, lo llamaré…- me abrazó con fuerza.

- ¡Oh Sere! ¡No sabes cuánto te quiero! - gritó mientras me apretaba con fuerza y besaba sonoramente mi mejilla.

- ¡Suéltame pegajoso! - reímos.

- ¡No! Ambos necesitamos cariño…- rodé los ojos.

-De eso nada…- señalé su silla con los ojos- Suéltame y vuelve a sentarte…- me hizo caso a regañadientes y sonreí- Ahora que sabemos lo jodidos que estamos beberemos hasta no poder más…- tras brindar seguimos hablando de todo un poco sin parar de beber ¡Dios! No recordaba la última vez que bebí tanto, para cuando dieron las 3 de la mañana estábamos más que pasados, cogimos un taxi casi tambaleándonos y fuimos a su casa, no me gustaba dormir fuera pero mi cama me traía demasiados recuerdos que prefería evitar. Cuando llegamos a la puerta comenzó a meter sus manos por todos lados.

- ¡Joder! ¿Dónde están las llaves?

-Shhhhhhhh…- miré a los lados- Vas a despertar a los vecinos…- reímos bajito.

- ¡Que se jodan! - reímos más, dado que no conseguía avances en su búsqueda lo ayudé un poco y la encontré a la primera.

- ¿Ves? - las mostré con superioridad- Estás más borracho que yo…- rodó los ojos.

-De eso nada, ha sido suerte.

-Lo que digas…- dije divertida mientras abría la puerta, una vez dentro fui a la cocina para tomar un poco de agua ¡Estaba seca! Después me tiré en el sofá- Estoy muerta, solo quiero dormir…- vino a mí lado y tiró de mi brazo.

-Mi cama es lo suficientemente grande para los 2…- eso me hizo darme cuenta que no había visto nada y miré alrededor.

- Bonito apartamento…- rodó los ojos.

- ¿Vamos a hablar de eso ahora? - tiró más fuerte- ¡Vamos! Ese sofá es una mierda… - reí mientras me dejaba arrastrar.

-Lo haré porque sé que no corro peligro…- reímos.

-Cierto, no eres mi tipo…- me guiñó- Pero no soy ciego para no ver que estás muy buena…- le di un leve codazo en el costado.

- ¡Auch! No me pegues…- rodé los ojos.

-Eres un blando…- cuando llegamos a su habitación, la estuve admirando mientras él tomaba una camiseta de su cajón para dármela.

-Con esto estarás más cómoda…- señaló la puerta tras de mí- El baño lo tienes ahí…- rodé los ojos.

-No tengo nada de tu interés, pero de todas maneras debo hacer pis…- volvimos a reír.

-Yo iré al otro baño…- salió corriendo, entré al baño y cuando terminé volví a la habitación y me acosté a un lado de la cama, suspiré con pesar, no era mi cama ni tendría a Darien- ¿Estás bien?

-Creo que me está dando el bajón…- dije haciendo un puchero y se tumbó a mi lado boca arriba.

- Me siento igual que tú.

-En ese caso será mejor que durmamos un poco, así olvidaremos los problemas…- asintió sin apartar su mirada del techo- Mañana he quedado con Mina…- pensé en voz alta como recordatorio.

- ¿Puedo ir con vosotras? - le sonreí.

- ¡Por supuesto! Pero ahora a dormir…- le di un beso en la mejilla y me volví del lado contrario, cuando estaba a punto de quedarme dormida susurró en mi oído.

- ¿Te importa si te abrazo?

-No…- no tardamos en quedarnos totalmente dormidos…

A la mañana siguiente me dolía la cabeza como el demonio ¡Joder! ¡Menuda resaca! Cuando abrí los ojos, me ubiqué al momento recordando dónde y con quién estaba, tenía su cabeza metida en la curva de mi cuello y me tenía el pelo babeado.

- ¡Joder! - le di un ligero codazo y se quitó de encima enseguida refunfuñando todavía en sueños- ¡Maldita sea! - olí sus babas- Puaffff, tendré que darme una ducha…- ya me cambiaría de ropa en casa, lo importante era quitarme este olor de encima, me relajé bajo el chorro de agua caliente antes de volver a vestirme con la ropa de ayer, , busqué una pastilla para el dolor de cabeza y tras tomarla fui a la cocina para hacer algo de comer ¡Estaba hambrienta! Saqué huevos, bacon y mantequilla para hacer tostadas, cuando estaba por terminar apareció por la puerta.

- ¡Vaya, vaya! Esto de dormir con una mujer tiene sus ventajas…- le rodé los ojos.

- ¡No me jodas que no estoy de humor! – lo señalé enfadada y me alzó la ceja- ¡Me babeaste! – grité señalando mi pelo todavía mojado y comenzó a reír.

- ¿Yo? ¡Anda ya!

- ¿Por qué crees que he tenido que ducharme aquí? - sonrió de lado.

-Porque adoras el olor de mi jabón…- no pude evitar reír.

-No digas gilipolleces, no hay nada que me dé más asco que ducharme y ponerme ropa sucia.

-Lo siento, tienes razón, me pasa siempre que bebo de más…- se acercó al plato del bacon y se metió una loncha en la boca- Mmmmmm… Muy bueno ¿Te queda mucho? Tengo hambre…- señalé la mesa.

-Prepara todo y enseguida lo llevo, no podemos entretenernos, quiero ir a casa y cambiarme antes que llegue Mina.

-Enseguida jefa…- reí.

- ¡No te pases! – mientras el preparaba la mesa llevé la comida y nos sentamos a comer, a pesar que hice una cantidad exagerada no dejamos nada- ¡Dios! ¡Voy a reventar!

-Nos hacía falta, con eso de beber anoche no comimos nada.

- ¡Mierda! Ni siquiera me acordé…- me golpeé la frente con la mano- Pero con este desayuno hemos recuperado todo…- señalé los platos vacíos y asintió mientras se levantaba.

-Voy a ducharme y nos vamos…- miró la mesa apenado- ¿Te importa?

-Estas muy exigente hoy…- me levanté a hacerlo y sonrió.

-Gracias.

- ¡Nada de gracias! Date prisa que estoy deseando cambiarme…- lo apresuré y corrió a su habitación. Mientras lo esperaba terminé de recoger la mesa y me senté a mirar mi móvil, cuando estuvo listo tomamos un taxi al hospital para recoger nuestros coches y a continuación fuimos a mi casa. Cuando llegamos lo dejé en el salón mientras iba a mi habitación para cambiarme de ropa y después me senté con él para ver la tele en lo que llegaba Mina.

Cuando sonó el timbre me levanté de un salto para abrir.

- ¡Hola tú! - saludó con su efusividad de siempre.

-Hola, pasa…- cuando entró se quedó algo extrañada.

- ¿Qué haces tú aquí?

-Hola a ti también…- la saludó sonriente y le rodé los ojos.

-Ya que anoche no tenía disponible a mi mejor amiga me tuve que contentar con él…- dije divertida y me miró mal.

-Gracias por lo que me toca…- reí mientras me sentaba de un salto junto a él.

-Es broma…- le guiñé y sonrió.

- ¡Ya te dije que tenía planes! - se excusó Mina mientras se sentaba al otro lado de Jade- ¡Pero estoy deseando saber! – miró a Jade- ¿Cómo te va la vida?

-No muy bien.

- ¿Problemas también?

-Estamos en punto muerto…- me señaló y asentí, tras asimilar nuestras palabras abrió los ojos como platos.

- ¿Has dejado a Darien?

-No exactamente.

-En mi caso…- añadió Jade- Podríamos decir que Malaquite me ha dejado.

- ¿Te refieres al chico que estaba contigo en el hospital? ¿El guardaespaldas de Serena?

-Si, fui un idiota…- resopló.

-En el mío, nos hemos tomado un tiempo…- me miró algo molesta.

- Pero ¿Qué ha pasado? La última que os vi estabais muy acaramelados.

-Parece ser que no confía en mí…- abrió los ojos de nuevo.

- ¿Cómo que no confía? ¿A qué te refieres?

-A eso exactamente, creo que piensa que lo engañaré con otro en cualquier momento.

-No puede ser…- dijo desconcertada.

-Por eso le pedí esta semana sin ningún contacto, si consigue hacerlo sabré que, si lo hace, aunque no lo demuestre…- me miraba preocupada.

- ¿Crees que lo hará?

-Eso espero…- tras un silencio bastante tenso se echó encima mía más entusiasmada.

- ¡Estoy segura que sí! ¿Cuándo acaba el tiempo?

-El sábado que viene, por suerte comienzo a trabajar el lunes y se me pasará más rápido…- resoplé- Lo malo es que tengo que aguantar a Diamante…- rieron.

- ¿Sigue con su tonto enamoramiento?

-Ese no se ama más que a sí mismo, solo me quiere porque odia a Darien ¡Nada más!

-Tal vez debajo de esa fachada de tipo duro no lo sea tanto.

- ¿Tú crees? - pregunté con la mayor ironía del mundo.

-Yo creo que nuestro delicioso jefe está enamorado…- canturreó Jade y reí a más no poder.

-Te lo cedo si quieres…- le guiñé y sonrió.

-Si pudiera lo haría encantado, pero por lo visto le van más las tetas y los coños que lo que puedo ofrecerle…- reímos de nuevo.

- ¡No puedo creer que sigas igual de mal hablado que entonces!

- ¿Porque? Sigo siendo yo…- sonrió- Jade 100%...- reímos con él.

-Por el bien de la reputación del hospital espero que te moderes con tus pacientes…- rodó los ojos.

- ¿Por quién me tomas? En lo que se refiere a mi trabajo soy el mejor.

-Ahí debo darte la razón…- me señaló.

-Al igual que tú intento perfeccionarme.

-Touché…- Mina se enfurruñó.

- ¿Podemos dejar las alabanzas médicas y centrarnos en lo que estamos?

-Prácticamente lo hemos dicho todo.

- ¡Bien! En ese caso deberíamos hacer algo para distraernos.

-Pero nada de beber, mañana tengo que trabajar.

-Yo también…- me apoyó Jade y Mina nos rodó los ojos.

- ¿Acaso piensan que yo no? - volvimos a reír.

-Entonces haremos sesión de pelis y pediremos algo de cenar ¿Os parece?

- ¡Perfecto! - me levanté del sofá- Iré a comprar algunas porquerías para nuestra sesión de cine…- fui por mi bolso para salir.

- ¿Te acompaño? - se ofreció Mina y negué.

-No tardaré.

-De acuerdo…- no tuve que ir muy lejos para comprar de todo, hacía mucho que no comía este tipo de cosas, pero hoy me volví loca comprando toda clase de chocolatinas, patatas y golosinas. Cuando salí para volver a casa tropecé con alguien, si no me hubiera cogido habría acabado en el suelo.

-Gracias…- susurré antes de alzar la mirada y me quedé bastante sorprendida de verlo por aquí…

-Hola Serena, me alegro de volver a verte…

DARIEN

¡Maldita sea! Si el sábado había sido un martirio a pesar que estuve hasta tarde con mi suegro el domingo me quería morir… Cada vez que tomaba el móvil en mi mano pasaba el dedo sobre su número para llamarla, pero si quería arreglarlo no debía hacerlo, no debía agobiarla, por suerte mi suegro me hizo ver que era una prueba para saber si realmente confiaba en ella. No podía joderlo, quería demostrarle que, aunque no estuviera con ella confiaba que nunca me engañaría.

- ¿Quieres comer de una vez? - señaló mi plato de nuevo y suspiré por enésima vez.

-Me siento muy solo sin ella.

- ¡No me jodas! Estoy aquí mismo…- le rodé los ojos.

-Sabes a que me refiero.

-Amigo…- palmeó mi hombro- El amor te sienta bien…- no sabía cuánto, ahora mismo sin ella me sentía perdido. Seiya era un gran amigo, no sabía cómo agradecerle que hubiera cambiado a última hora sus planes para hacerme más ameno el día. A pesar de todo no podía dejar de pensar en ella.

-Cuando te llegue lo entenderás.

-Ahora mismo me va bien como estamos…- sonreí.

-A mí también…- esa era otras de las cosas que temía, una semana sin sexo para ambos ¿Seríamos capaces de aguantar? Sinceramente no me apetecía follar con nadie más a menos que ella estuviera incluida…

- ¡Vamos Darien! Ya te lo he dicho varias veces, solo debes hacer lo que quiere y el sábado que viene recuperarán el tiempo perdido.

-Si…- lo malo que el sábado se veía muy lejos, todavía era domingo y estaba más que nervioso.

- ¿Quieres tomar algo antes de volver a casa?

-No sé si sea buena idea, mañana tengo que trabajar.

-Yo también…- me guiñó divertido- Pero un par de copas no harán la diferencia.

-En ese caso vamos antes que sea más tarde…- fuimos a un bar cercano, nos sentamos a una mesa en la terraza y nos tomamos un par mientras charlábamos sobre algunas cosas pendientes, hablando de trabajo se me pasó el tiempo bastante rápido y cuando llegó la hora de volver a casa me quise morir… Estaba tan vacío… Y ella no estaba…

Sin mucho ánimo me di una ducha, me puse un bóxer y me acurruqué en la cama pensando en ella ¿Se acordaría de mí? ¿Me echaría de menos tanto como yo a ella? O al final de esta semana se daría cuenta que estaba mejor sola y así hacer lo que le viniera en gana como antes de conocerme… Me reprendí a mí mismo al momento ¡Ella me amaba! Y si lo hacía la mitad que yo ni se le pasaría por la cabeza tal cosa, recordando nuestros mejores momentos me quedé profundamente dormido…

A la mañana siguiente desperté media hora antes, me tomé mi tiempo para desayunar tranquilamente y vestirme para empezar mi día… Uno menos para verla… Es lo único que me hacía sonreír, miré por inercia el móvil de nuevo por si había algo… Nada…

Volví a pasar el dedo arriba y abajo sin saber que hacer, pero volví a reprenderme, llamarla sería demostrarle que realmente no confiaba en ella ¡Mierda!

A pesar que era temprano partí a mi oficina para ponerme con ello cuanto antes, sería raro volver a mi labor diaria cuando había pasado los últimos días saliendo a mediodía, pero mientras más lo prolongara antes llegaría el sábado, o al menos esa era mi esperanza.

Cuando llegué me puse con algunos papeles que debía firmar, hoy tenía una comida de negocios y lo peor es que no estaba de ánimo para sus juegos. Natasha y yo nos reuníamos de vez en cuando para hablar sobre sus expansiones y de paso teníamos "algo más", aunque ya debe conocer mi situación sabía lo insistente que era cuando quería algo y prefería prevenir. Le diría a Seiya que nos acompañara para evitar momentos incómodos. Como si lo hubiera invocado entró por la puerta bastante sonriente.

-Buenos días amigo…- le sonreí aliviado- Te traigo un café…- lo puso frente a mí y le di un sorbo.

-Me gustaría que me acompañaras a una comida de negocios.

- ¿Necesitas mi ayuda?

-No, pero no quiero ir solo…- sonrió de lado.

-Seguro que imagino porqué.

-Ya conoces a Natasha…- reímos.

-Sé claro con ella.

- ¿Crees que eso la detendrá?

-Debería ¿No crees? - no estaba tan seguro.

-Si vienes se comportará mejor que si estoy solo, por favor.

-Veré que puedo hacer, tengo que salir para terminar algunas cosas importantes…- miró el reloj- Me iré enseguida y trataré de volver para comer con vosotros…- sonreí agradecido.

-Gracias.

-No hay de qué, nos vemos…- en cuanto estuve solo de nuevo me metí de lleno en mi trabajo hasta que me interrumpió una llamada, casi se me cae el móvil de las manos de los nervios, pero fue una decepción ver que no era ella ¡Mierda!

- ¿Hola?

-Hola Darien…- ronroneó y suspiré.

-Natasha…- rió por lo bajo- ¿Cómo estás?

-Ya te imaginas…- seguro que estaba haciendo un puchero- Me acabo de enterar que mi amante favorito está comprometido.

-Tan directa como siempre.

-Ya me conoces, lo que me interesa ahora es conocerla…- guardó silencio unos segundos, seguro que estaba tocándose el pelo- ¿Podrá reunirse con nosotros?

-Imposible, está trabajando…- dije de corrido y comenzó a reír.

-Sabía que no me decepcionarías ¡Nos vemos en nada Darien! - dijo decidida y colgó antes que pudiera explicarme ¡Maldita sea! ¿No habría pensado que…? Si fuera así se llevaría una decepción cuando viera a Seiya…

Cuando estaba a punto de salir para nuestra comida llamó Seiya y me temí lo peor.

-Darien…- suspiró algo agobiado- Estoy en un atasco, no voy a llegar...

- ¿Será mucho?

- ¡No lo sé! Ha habido un accidente y esto va más lento que una tortuga, no sabría decirte.

- ¡Mierda!

-No te preocupes, sé directo y córtale el rollo rápido. Así no insistirá…- era fácil decirlo cuando no tienes que lidiar con alguien que no acepta un no por respuesta ¡Nunca! Si no fuera porque Serena estaba tomándose un tiempo la hubiera arrastrado conmigo.

-Lo haré, suerte con lo tuyo.

-Creo que la voy a necesitar, nos vemos cuando pueda.

Llegué al restaurante bastante desanimado pero decidido a dejarle claro que no estaba disponible, me llevaron a nuestra mesa reservada y solo tardó 10 minutos en llegar.

-Hola querido…- venía tan hermosa como siempre, era algo mayor que yo, pero se mantenía en forma y siempre iba impecable. Además, sabía cómo vestir para sacarse el mayor partido y hoy no era una excepción, ese vestido rojo acentuaba todas sus curvas, pero traté de enfocarme en sus ojos para no dar lugar a malas interpretaciones.

-Natasha, me alegro de verte…- tras darme un beso demasiado cerca de la comisura de los labios se sentó junto a mí y comenzó con su juego estudiado, roces de piernas, miradas furtivas, jugueteos con su cabello… Todo lo de siempre para que supiera sus intenciones, sin perder un segundo más, tosí y me enderecé para dejar clara mi postura- Será mejor que nos centremos en cosas de trabajo…- me miró sorprendida, pero se recompuso enseguida.

- ¿Quieres acabar cuanto antes? - preguntó seductora.

-Si, pero no por lo que crees…- alzó una ceja.

- ¿A qué te refieres?

-Soy fiel a mi mujer, por eso debemos centrar esta reunión en negocios que es para lo que la has concertado…- cruzó los brazos bajo sus pechos y éstos sobresalieron más si cabe.

-Sabes que eso no es del todo cierto…- se removió incómoda en la silla- Nuestras reuniones siempre son algo más.

-Ya no…- tuve que esforzarme por seguir con la vista en sus ojos- Solo negocios.

- ¿Seguro? - me hizo ojitos- Ella no tiene por qué enterarse…- volvió a rozar mi pierna mientras enroscaba un mechón de cabello con su dedo- Puedo ser discreta cuando quiero.

- ¡No! - grité más alto de la cuenta, miré alrededor para asegurarme que nadie había captado nuestra atención y me quedé completamente en shock cuando la vi unas mesas más allá de la nuestra. Para mi malestar no parecía estar pasándolo nada mal, no como yo… Estaba alegremente conversando con un tipo que no conocía ¿Qué demonios? Apreté los puños con tanta fuerza que me clavé las uñas y mi mente se debatía si dejarla tan feliz e ignorante de mi presencia o ir allí para dejarle claro a ese imbécil que ella era mía…

URSU.

Aquí les dejo el siguiente, espero que les haya gustado. Muchas gracias por su apoyo, cualquier cosa no duden en contactarme.

Muchos saludos y besos para todos.

*LA SIGUIENTE HISTORIA EN SER ACTUALIZADA SERÁ LA MEJOR NOCHE DE NUESTRA VIDA*

LES RECUERDO QUE EN EL ÁLBUM ONE SHOTS TIENE DISPONIBLE EL ESPECIAL DE CUMPLEAÑOS 2020, GRACIAS DE NUEVO.