- Cariño, por favor ya no llores. Decía Terry mientras abrazaba a su esposa
- Ese…ese era el único recuerdo que me quedaba de mi madre. Fui una tonta, no debí dejarlo.
- No te culpes ¿Cómo ibas a saber que algo así pasaría? Te prometo que pondré la denuncia en la policía. Ella asintió con tristeza.
…
Al día siguiente…
- Ya tengo los papeles, ahora ¿Cómo hago para que firme? Se preguntaba Niel. En ese momento Anthony bajaba con una cara de preocupación.
- ¿Estás bien cuñado? Pregunto Niel a Anthony.
- Bueno traigo prisa, tenía que llevar estos documentos a Terry pero hoy tenía que ir a casa de los padres de Patricia.
- Si deseas yo puedo llevarle los papeles a Terry.
- ¿De verdad harías eso? Anthony dio una sonrisa de tranquilidad.
- Por supuesto eres mi cuñado, casi un hermano.
- Te lo agradezco. Solo tienes que entregarle esto y decirle que lo firme él ya sabe para que son.
- Claro.
Tan pronto como Anthony se fue, Niel sonrió sosteniendo los papeles.- Parece que será más fácil de lo que pensé.
…
Terry se había tomado unas horas de su trabajo, tenía que ir y hacer la denuncia sin embargo mientras iba conduciendo, el automóvil comenzó a funcionar de manera extraña.
- Eh…¿…? Detuvo el auto y bajo a revisar y noto que la llanta se había desinflado.
- ¡Maldición! Dijo para sí mismo. Bueno tendré que caminar, después de todo el lugar no está muy lejos. Al voltear para caminar se topo con una joyería que estaba frente a sus ojos. Una idea paso por su cabeza.- Si le llevo unos pendientes tal vez logre recuperar su sonrisa. Terry entro con esperanza de encontrar algo bonito para su esposa.
- Bienvenido señor ¿está interesado en alguna pieza para su dama?
- Quisiera unos pendientes.
- Oh, claro señor tenemos muchas clases de pendientes, los que usted desee.
- Terry paseaba la mirada, cuando vio algo que pareció reconocer.- Espere que es eso.
- El hombre encargado giro en dirección a lo que Terry se refería.- ¡Oh! Bueno eso es una nueva adquisición, muy bella es algo antigua pero debo decir que está en perfectas condiciones. El hombre le mostro una caja con el crucifijo que reconocía muy bien.
- ¿Cómo consiguió este crucifijo? Pregunto con seriedad.
- Bueno, un señor vino y me lo vendió. Él pobre parecía necesitar el dinero Jaja.
- ¿Cómo se llamaba el hombre que le vendió esto?
- Oh, no señor yo no puedo revelar el nombre de mis proveedores.
- ¡ME LO VAS A DECIR O AHORA MISMO TE LLEVO ARRASTRANDO CON LAS AUTORIDADES! Tenía en sus manos agarrando el cuello de la camisa del pobre hombre que empezaba a temblar de miedo.
- Está bien…está bien. Su nombre era Niel Legan.
- Terry soltó al hombre de un empujón. – Me llevare esto y las otras joyas que él te entrego. Dijo Terry tomando el crucifijo y en espera de recibir las demás joyas.
- P-pero ¡Pague mucho dinero por eso!
- ¡Esto es robado! Ese idiota que le vendió esto lo robo. Entonces Terry le enseño la marca del crucifijo de Candy.
- Oh, ¿Cómo no percate de eso? P-pero señor yo no tuve la culpa. Ahora he perdido mi dinero.
- Terry busco en su chaqueta y saco unos billetes que entrego al hombre.- Al menos me hiciste fácil encontrarlo. Dijo y luego salió del lugar.
Niel estaba más que feliz, sentía que al fin le libraría de una gran carga. Al llegar le informaron que él no estaba así que tuvo que esperar, pasaron casi dos horas y Terry aún no llegaba. Tiempo era lo que menos tenía así que resignado regreso a casa.
Al llegar a casa vio Terry caminando con rapidez parecía estar a punto de subir a los dormitorios. Él lo miro con furia y con ganas de ahorcarlo.
- Cuñado, que bueno que te encuentro. Dijo Niel.
- Terry tratando de controlarse le saludo.- Que bueno verte ¿Sabes donde esta mi hermana?
- Oh no yo acabo de llegar.
- Anoche ella estaba muy triste por la pérdida de sus joyas se supone que deberías estar acompañándola.
- Oh por supuesto, por eso regrese de mi trabajo. Dijo Niel.
- Se ve que te preocupas mucho por ella.
- Como no cuñado. Amo a Annie, ella es la mujer de mi vida y ahora que me dará un hijo la amo aún más. Dijo fingiendo una sonrisa.
- Maldita cucaracha. Dijo en sus pensamientos Terry.- Bueno y dime que te traer por aquí.
- El cuñado dijo que necesitabas esto y que tenías que firmarlo.
- Oh cierto. Terry tomo los documentos y uno a uno empezó a firmarlos.
- Niel solo miraba con impaciencia a que llegara a las hojas que él había colocado.
- Cuando estaba por firmar otra hoja más, noto la impaciencia de Niel. Tomo él papel y lo arranco de las demás hojas ¡¿ACASO CREES QUE SOY IDIOTA?!
- P-pero cuñado.
- ¡No me llames cuñado! Una rata como tú no merece ser esposo de mi hermana.
- Terry ¿Por qué le gritas a mi esposo? Al escuchar los gritos Annie bajo por las escaleras con preocupación.
- Annie por favor ve a tu habitación. Dijo Terry.
- No, me vas a decir por qué le estas gritando a mi esposo ¿Qué te ha hecho?
- ¿Qué es ese escándalo? Candy y la abuela aparecieron también.
- Annie te lo explicare luego… ahora ve a tu habitación.
- ¡Ya no soy una niña! Me vas a decir que está pasando.
- Querida tranquilízate. La abuela se acerco para darle apoyo a Annie.
- Candy se acerco al lado de Terry, tenía el presentimiento que algo iba salir mal. Terry ¿Qué paso? Pregunto Candy en un susurro a su esposo.
- Él le tomo la mano y la miro a los ojos.
- Entonces ella comprendió que estaba pasando. – No lo digas, aún no. Le susurro.
- Tiene que saberlo. Le respondió.
- ¿Me va a decir que es lo que se tiene que saber? Dijo Annie alterada.
- Terry estiro el papel que tenía en la mano y se lo entrego a su hermana.
- ¿Qué es esto? Pregunto ella confundida.
- Léelo.
- Niel se sentía perdido, el sudor de su frente y la sangre en sus venas corrían a prisa.
- Tras leerlo, Annie miro a su esposo.- Niel ¿Cómo?
- Cariño, yo no sé como llego eso ahí. Te juro que yo no hice nada.
- ¡DEJA DE MENTIR! ¡Tú robaste las joyas!
- Niel abrió los ojos sorprendido ¿Qué? ¿De dónde sacas eso cuñado? Como podría yo robarle a mi propia familia.
- PORQUE ERES UNA MALDITA CUCARACHA, UNA BASURA.
- ¡Basta! No voy a permitir que me hables de esa forma. Dijo Niel con molestia. – Si yo tome las joyas porque necesitaba el dinero, unos hombres me buscan y necesitan dinero de lo contrario le harían daño a mi esposa e hija.
- ¡Deja de decir estupideces! Dijo Terry.
- Si, no me crees pregúntale a tu hermana.
- Terry miro a Annie y ella aparto la mirada.
- Querida, eso es ¿verdad? Pregunto la abuela.
- Annie asintió.- Niel fallo en un caso y esos hombres quieren hacernos daño por eso huimos.
- Pero ¿por qué no me lo contaste? Dijo Terry tomando de los hombros a su hermana.
- No quería preocuparlos.
- Un momento. Dijo Candy.- Si eso es verdad ¿Por qué le dijiste a esos hombres que dejarías a los Grandchester en la miseria?
- T-Tú ¿Cómo sabes eso? Dijo Niel sintiéndose descubierto.
- Te escuche. Ahora entiendo todo por eso querías hacer firmar a Terry esos papeles.
- ¡Que te importa a ti!
- ¡HABLALE CON MÁS RESPETO A MI ESPOSA! Terry estaba a punto de golpear a Niel si no fuera por la mano de Candy quien lo tomo del brazo pidiéndole que no usara la violencia.
- Tú no amas a Annie, solo estabas con ella por su dinero. Dijo Candy.
- Te aprovechaste de esta familia, te burlaste de mi hermana. Dijo Terry.
- Annie traía la mirada vacía y las lágrimas caían pesadamente.
- Cariño no les creas, yo te amo si hice todo eso fue por ti, por nuestro bebé.
- Jamás confié en ti, desde que te conocí algo me dijo que serías una cucaracha.
- No puedo creerlo. Dijo la abuela.- Confiamos en ti Niel ¿Cómo pudiste hacernos esto?
- Abuela te juro que no es lo que piensan, todo lo hice por mi esposa y el bebé.
- ¡DEJA DE METER A MI HERMANA Y AL BEBÉ EN TUS ESTUPIDECES! Terry estaba perdiendo la calma. Candy tenía que sujetarlo del brazo para que no moliera a golpes a Niel.
- Terry, por favor no delante de Annie. Dijo Candy.
- Cariño ¿Tú confías en mi verdad? Niel se acerco a Annie y la tomo de los hombros mirándola directamente a los ojos.
- Ella alzo la mirada pero parecían que ellos no había vida.
- ¡Suéltala! Terry lo tomo de la camisa del cuello obligándolo a mirarlo, tenía la mano en un puño a punto de estrellarse en su cara sin embargo miro la el rostro sumergido en la tristeza de su hermana y de mala gana soltó a Niel.- ¡Vete! Dijo.
- ¿Me estas echando? ¡Yo soy parte de esta familia! Grito Indignado Niel.
- ¡Lárgate ahora mismo, si no quieres que llame a la policía!
- Niel apretó los dientes y las manos resignándose a que esta vez había perdido.
- Si no te meto a la cárcel es por mi hermana y la bebé. Ella no merece tener un padre delincuente.
- Niel camino a la entrada pero antes de abrir la puerta miro a todos deteniendo la mirada en Candy quien sintió en sus ojos el odio.
…
El silencio reino durante unos segundos, todos tenían la mirada en Annie, quien no decía ni una sola palabra.
- Annie, querida. La abuela fue la primera en hablar rompiendo el silencio.
- Annie traía la mirada perdida con las mejillas mojadas, sentía que su mundo se había derrumbado.
- Te acompañare a tu habitación. Dijo Terry intentando tomar la mano de su hermana.
- No. Ella lo aparto inmediatamente. – Yo iré sola.
- Annie, déjanos acompañarte por favor. Dijo Candy.
- No, yo iré sola ¡Quiero estar sola! ¿Por qué no lo entienden? Entonces ella rompió en llanto.
- A Terry le partía el alma ver a su hermana sufrir pero si callaba ese imbécil seguiría burlándose de ella.
- Querida solo nos preocupamos por ti. La abuela intento justificarse.
- ¡No quiero! ¡No quiero que nadie me acompañe! ¡Entiéndalo, quiero estar sola! Yo…yo… Empezó a mirar todo borroso y de pronto sintió que ya no podía seguir en pie.
- ¡Hermana! Terry la retuvo en sus brazos evitando así una caída.
La llevo hasta su habitación donde todos sentían como un hueco en el corazón.
- Mi pobre, Annie. Decía la abuela mientras acariciaba la cabeza de su nieta.
- Será mejor que duerma, ahora debe estar muy débil. Dijo Terry.
- Yo creo que deberíamos llamar al médico también.
- Terry asintió y mando a uno de los empleados a hacerlo.
El médico llego pronto y luego de revisar a Annie, le recomendó algunas vitaminas y evitar emociones fuertes pues solo quedaban 2 meses para que Annie tuviera a su bebé.
…
Al día siguiente
- Llévatelo, no quiero nada. Decía Annie a la mucama que le había llevado el almuerzo a su habitación.
- Pero la señora Agnes me pidió que…
- Dije que no quiero comer.
La mucama no tuvo más remedio que regresar la bandeja con comida.
- Lo siento señora, pero su nieta no desea comer.
- ¡Oh santo cielo! Tampoco desayuno y a este paso enfermara ella y la bebé.
- Toda la culpa es de ese mal nacido, Ojalá hubiera estado aquí para enseñarle a que no se debe burlar de mi hermana. Dijo Anthony.
- Abuela, tal vez yo pueda hablar con ella. Dijo Candy.
- Te preocupas mucho por ella ¿verdad?
- Ella asintió.
- Ve. Dijo la abuela.
- Candy salió disparada, llevando la bandeja con comida.
(Toc toc)
- Ya dije que no quiero nada. Déjenme sola.
- Soy yo Candy. Al ver que Annie no abría la puerta ella tomo la perilla y la abrió.
- Annie ni siquiera la miró, ella traía la mirada fija en el suelo.
- Annie, por favor come algo. La abuela, tus hermanos y yo estamos preocupados por ti.
- Candy, déjame sola. Dijo sin mirarla.
- Annie… eres mi amiga y me duele verte así por favor no te castigues… sobre todo no condenes a ese bebé, ella no tiene la culpa de nada. Aliméntate por ella.
- Annie finalmente miro a Candy y pareció pensar algo.
- Te dejare la comida aquí por si cambias de opinión. Tras decir esto Candy se marcho.
Las horas pasaron y era hora de las vitaminas de Annie. Candy fue quien llevo las vitaminas con la esperanza de que Annie hubiera comido todo lo que contenía la bandeja.
(toc toc)
- Annie ¿puedo pasar?
- Candy entonces abrió la puerta pero no encontró a Annie dentro. Camino por toda la habitación buscándola incluso fue al baño pero no la veía por ningún lado entonces vio la bandeja que estaba todavía llena. Annie no había probado ningún bocado. Un escalofrió recorrió la espalda de Candy presintiendo algo terrible.
Candy bajo con prisa encontrándose con sus esposo.
- ¿Estás bien? Te noto pálida.
- Annie… Dime que la has visto.
- No ¿No está en su habitación?
- No, fui a llevarle sus vitaminas pero no estaba, ni siquiera comió nada. Oh cielos, Annie… ¿Dónde estás?
…
- ¿Po qué…? Annie lloraba desconsoladamente se apoyo en la baranda del puente mirando el río pasar.- Yo… yo me equivoque, pensé que nos amabas Niel. Se decía Annie para sí misma.- Perdóname, se que tú no eres culpable de nada. Se decía tocándose el vientre pero como podre vivir recordando a tú padre cada día de mi vida que solo se burlo de mí.
…
Terry manejaba su auto mirando por todas partes.- ¿Dónde estás? ¿Dónde estás, Annie? A su mente llegaban los recuerdos de cuando ella era niña. Había jurado protegerla pero había fracasado.
- ¿Ella es mamá? Decía una Annie pequeña en sus recuerdos… - Terry tengo miedo. Decía ante el fuerte sonido de los relámpagos…- Hermano te quiero…- Me prometes que nunca nos separaremos. Recordaba cada momento vivido con su hermana. Se paso una mano por la mejilla limpiándose una lágrima.
…
- ¡Oh mi señor, que mi nieta regrese sana y salva por favor! Decía la abuela preocupada.
- Todo saldrá bien abuela, estoy segura que Terry traerá de vuelta a nuestra Annie. Candy intentaba calmar a la abuela, no era bueno para su edad preocuparse.
- Pobre de mi niña, soportar semejante decepción.
- Debí acompañar a mi hermano. Decía Anthony molesto consigo mismo.
- No te enfades contigo, tenias que quedarte por si ella volvía. Dijo Patricia que acompañaba Anthony.
…
- Frustrado Terry se detuvo y se golpeo la frente con el timón del automóvil.- ¡Maldición! Entonces levanto la mirada y ahí sobre el puente una figura que conocía muy bien le hizo salir velozmente.
- Incapaz de moverse lloraba mirando el río. Su mundo se había caído y la familia que soñaba construir jamás se cumpliría.
- ¡Annie! ¡No! ¡No lo hagas!
- Ella volteo ante una voz que conocía muy bien.- Terry… Al verlo su voz se quebró y lloró.
- Hermana… Por favor…por favor no lo hagas.
- ¡Perdóname! Ella se arrodillo en el piso dándose cuenta de lo que estaba a punto de hacer.
- Tranquila… yo estoy aquí. Terry abrazaba a su hermana quien lloraba en su hombro.- Te prometo que estaré siempre contigo.
...
Durante los siguientes días Annie había tenido la compañía de su familia y comprendía que lo que había estado a punto de hacer fue por un momento de debilidad. Si su esposo no la había amado realmente ella si amaría al bebé que llevaba en el vientre. Su esposo era su mundo pero ahora tenía otro mucho más grande que la llamaría mamá.
...
- Familia les tenemos una sorpresa. Anthony y Patty se miraban sonrientes ante la expectativa de toda la familia reunida.- No vamos a casar. Dijeron.
- …
- ¿No nos van a decir nada?
- La familia se miraba sin decir una sola palabra.
- ¡Wuuu! Entonces todos empezaron a celebrar de alegría.
- Felicidades hermano. Decía Terry a Anthony.
- Adiós soltería. Dijo Anthony.
- Me alegra que al fin alguien haya conquistado a nuestro Anthony. Decía Candy a Patty.
- Soy muy feliz cuando estoy con él. Decía Patty emocionada.
- Querida, bienvenida a la familia. Recibía con un abrazo la abuela a Patty.
- Patty correspondió el abrazo de la abuela.- Mis padres desean que vengan a nuestra casa a cenar.
- Oh será un placer. ¿Cuándo es la invitación?
- Hoy.
- ¿Hooy? Pero ni siquiera estoy arreglada para la ocasión.
- Abuela te ves muy bien así. Dijo Anthony.
- Bueno entonces… que estamos esperando.
- Yo iré con Patty y la abuela en mi automóvil. Anthony abrió muy caballerosamente la puerta del automóvil esperando a que las dos damas ingresen.
- Adelántate… yo esperare a Annie. Dijo Terry despidiéndose de su hermano. Él lo despidió con la mano.
- ¡Los esperamos allá! Grito la abuela desde el auto.
Al cabo de unos minutos su hermana y su esposa salieron de casa él les abrió la puerta cortésmente, Candy esperaba a que Annie entrara primero sin embargo una fuerte ráfaga de viento arrojo el sombrero de Annie lejos.
- Oh, mi sombrero.
- No te preocupes yo iré por el. Dijo Candy.
- No hace falta Candy yo puedo traerlo. Annie camino detrás de Candy.
- Creo que se te hará algo difícil agacharte a recogerlo en tu estado así que nada me cuesta ayudarte.
Candy camino hasta donde se encontraba el sombrero y lo tomo en sus manos. – Aquí tienes. Ella camino de regreso con Annie sin notar que algo venia a gran velocidad.
- Oh mi brazalete se cayó. Dijo Annie a si misma al mirar su muñeca. Candy no se había percatado que Annie se había quedado detrás de ella entonces…
Ante los ojos de Terry vio a su hermana recibir el impacto. Su rostro reflejaba terror y temor.
El automóvil se había quedado detenido por unos segundos sin embargo pronto este se escapo.
- ¡ANNIE! Candy corrió hasta llegar a Annie.
- ¡HERMANA! ¡Annie! Terry la tomo en sus brazos y ella no se movía.
- Terry… Candy señalo con terror la mancha de sangre que caía por las piernas de Annie.
- ¡Tenemos que llevarla al hospital!
…
- ¡POR FAVOR! ¡AYUDA! Gritaba Terry en la entrada del hospital.
- ¡Una camilla por favor! Las enfermeras corrieron a atender la emergencia.
- Señor no puede pasar. Dijo una de las enfermeras cuando llegaron a la sala de urgencias.
- ¡No! Usted no entiende, tengo que estar con mi hermana ¡Ella me necesita! Sin embargo tuvo que quedarse fuera rogando para que Annie y la bebé salieran bien.
Continuara…
