Capítulo 40
Quien conspira y sale huyendo al final sigue viviendo.
Hay movimiento en los árboles que rodean la parte de la prisión por donde deben estar Hershel, Beth y Merle.
Curioso, porque creía que Dixon sabía ser sutil en el bosque, parece que me equivoqué, pero bueno, no puedo ser infalible siempre.
Menuda protección para el viejo lisiado y mi fruta prohibida, por suerte para esos inútiles ella sabe cuidarse perfectamente sola.
Mastico una manzana con desgana, esta noche Beth durmió en su celda, supongo que necesitaba alejarse de la sensación de muerte que nos rodeaba a los dos después de dejar la carretilla con el cadáver de Bob en mitad del patio.
Aun así no pude evitar echar de menos estrechar su cuerpo entre mis brazos y seguir el latido de su corazón a través de la suave pulsación de su sangre corriendo por su arteria carótida.
Es normal supongo que necesitase su espacio, al fin y al cabo está empezando a reconocer quien es en realidad.
Nada de la dulce Beth que canta con Connors para Judith, nada de la frágil hermana pequeña que intentó quitarse la vida en la granja, nada de la buena hija que nunca se desvía del camino correcto. Nada de la tierna princesa con quien yo ingenuamente la confundí.
Ella es dura, una fiera que está descubriendo como usar sus garras para herir a los demás.
Ella es mi Reina.
El sol cada vez sube más y más alto.
Hoy será uno de esos días en que los rayos del sol pican en la piel con más saña de lo que mis negros pensamientos tientan a mi sensatez.
Justo en ese momento veo aparecer un tanque a lo lejos, cojo unos prismáticos para asegurarme de que no se trata de una ilusión óptica, -vaya, vaya Gobernador, hemos estados ocupados consiguiendo juguetes nuevos.- Digo para mí viendo como avanzan, ¿y sí se lo pongo fácil?
Así Beth no podrá decir que he tenido algo que ver con la destrucción de este sitio, nunca lo sabrá, y lo que no sepa, no podrá reclamármelo.
Disparo a los vigilantes de las torres con el fusil que conseguí gracias a uno de mis tratos, ensuciarse las manos es desagradable, pero tiene recompensas.
En cuanto las cuatro personas que podrían haber dado la alarma están muertas cojo mi mochila de emergencia para situaciones de este estilo, el fusil, la pistola que me dio Merle y balas para ambas armas antes de descender del tejado.
Saldré por la parte de atrás y buscaré a Beth, no será difícil separarla de su papaíto, la dejaré inconsciente mientras la prisión cae, así no tendrá que ver morir a su familia, después nos iremos lejos.
Ya nada la atará aquí, nunca tendrá la tentación de dejarme, seremos felices destruyendo sitios como este desde dentro.
Será tan sencillo.
Hago realidad mi plan saliendo por la misma zona por donde intentó huir Andrea cuando Maggie la mato, fue una lástima no poder ver su cara de idiota cuando se dio cuenta de que tan lista como se creía, se había lanzado de cabeza en mi trampa.
Con cuidado de no enredarme con los alambres cruzo entre ellos en el instante en que se oyen una serie de detonaciones que de tan seguidas parecen una sola.
El juego del Gobernador ha empezado, seguramente todas las almas cándidas de este lugar se estarán dirigiendo ahora mismo hacia el sitio del que deberían alejarse como de los caminantes.
Tan patéticos.
Tan predecibles.
Que es un jodido milagro que hayan llegado hasta aquí vivos.
-Bueno, ya se sabe, quien conspira y sale huyendo al final sigue viviendo.*- Digo burlón sin dar importancia a lo que dejo detrás, solo me importa encontrar a Beth y contemplar el espectáculo.
Lo demás, solo serán daños colaterales que caerán en el olvido de un mundo sin memoria que murió hace tiempo ahogado bajo el peso de sus pecados.
…
-Mierda.- Dice Ale nervioso.
Cass le sujeta por la muñeca antes de que vaya a ver que es lo que pasa.
-Ve a por tus armas, no puedes recibir a los invitados con las manos vacías, no sería cortes.- Le guiña un ojo y él se ríe sin poder remediarlo, a pesar de que ambos saben que un nuevo peligro está llamando a nuestras puertas.
A veces creo que están completamente locos, otras parece que son los únicos verdaderamente cuerdos en medio de esta mierda.
-Ciertamente cierto Rainbow, tened cuidado.- Dice dirigiéndome una última mirada que entiendo perfectamente, "cuida de ella", asiento y corremos hacia el frente de la prisión, cuando llegamos Rick ya está allí con Maggie, Glenn, Michonne, Carol, Gin y Carl.
Todos miran hacia el frente asustados.
-No.- Digo furioso apretando mis puños al ver a Beth indefensa, atada por los brazos a dos quads. Y justo a su lado, él, el Gobernador. –Hijo de perra.- Gruño furioso.
-Rick,- la voz de Cass es apenas un susurro. -Tiene tres tanques, ¿qué podemos hacer contra eso?- Él clava sus ojos en ella sin responderle.
-Algo tendremos que hacer aunque sea una locura, tiene a mi familia.- Dice Maggie desesperada al ver como de detrás de uno de los tanques sacan a su padre maniatado.
-A nuestra familia.- Glenn la abraza por los hombros, dándole su apoyo.
-Quedaos aquí.- Nos ordena Rick volviendo a dirigir su mirada al frente con una determinación que no le veía hace tiempo.
-¿Qué piensas hacer?- Le pregunto frunciendo el ceño.
-Ha dicho que quiere hablar y mientras sea así ellos tienen alguna posibilidad.- Apoya una mano en mi hombro, -pero quiero que estés listo para todo.-
-De acuerdo.- Le prometo dispuesto a tomar el mando en caso de que las cosas se desbanden, lo que no tardará en ocurrir conociendo a ese loco.
Rick comienza a avanzar hacia él, y entonces sacan a un último rehén a nuestra vista.
-Maldición,- la mirada preocupada de Cass cae sobre mí. –Daryl.-
-Estoy bien,- digo apretando mi mandíbula. –Escuchadme, no podemos con todos ellos, así que cruzaremos por la administración hasta el bosque, ahora no somos bastantes.- La gripe ha mermado considerablemente nuestras fuerzas, por primera vez lamento sinceramente la muerte de toda la gente de Woodbury que perdimos en la epidemia, hoy nos habrían venido bien. –Si esto va mal que vayan todos hacia el autobús.- Ordeno sin dejar entrever mis pensamientos.
-¿Qué podemos hacer nosotros?- Pregunta Gin deseando luchar, se le ve en los ojos.
-Vosotros id a decírselo al resto.- Mi respuesta la decepciona, pero a pesar de eso no me cuestiona.
Sabe que no es el momento de pensar en sí misma, sino en los demás.
-¿Pero cuánto esperaremos si las cosas salen mal?- Me cuestiona Carl ahora con una mirada demasiado adulta para un rostro tan joven, ha tenido que crecer muy rápido.
-Vosotros esperad todo lo que podáis, y no salgáis del autobús una vez entréis ¿entendido?-
-Claro como el agua, avisamos, subimos al autobús y no salimos, fácil, venga Sheriff memo,- dice Gin golpeándole en el costado para que despegue la vista de Rick. –Tu padre estará bien, por algo será que Merle dice que tienes las pelotas de plata, anda tira- le anima ella mientras le guía al pabellón.
-Daryl,- Cass me detiene cogiéndome del borde del chaleco, -sabes lo que va a pedirle.-
-Rick no va a entregarte- digo dándome la vuelta para quedar frente a frente.
-Lo sé, no es eso lo que me preocupa, es Beth…-
Me acerco a ella y sostengo su barbilla para obligarla a no apartar sus ojos de los míos. –Me prometiste que no te rendirías pasara lo que pasara.-
-Y no lo haré,- no miente, la férrea decisión de su mirada me lo demuestra. –Pero en cuanto se niegue va a despedazarla, lo sabes tan bien como yo… Tal vez si Mich y yo creamos una distracción vosotros podáis rescatarla.-
-Cass, están rodeados, no hay manera de que podamos llegar hasta ellos hagáis lo que lo que hagáis,- el corazón se me desboca solo de pensar en ella saliendo para intentar hacer alguna temeridad. –Ya tiene a mi hermano, por favor, quédate aquí conmigo.-
-Daryl…- Ella suspira. –Está bien.-
-Te…- Cubre mis labios con su índice.
-Ni se te ocurra, dímelo cuando estemos a salvo.- Beso la yema de su dedo y ella delinea mis labios antes de apartarlo.
-Como quieras.- Se separa de mí y niega con la cabeza cuando Michonne la mira, al parecer las dos estaban de acuerdo en jugarse el cuello. ¿Es que a ninguna les importa su propia seguridad? –Coge un fusil.- Le pido antes de que se coloque en su puesto.
-Tranquilo, sé lo que tengo que hacer.- Me asegura, y yo asiento sorprendido de pronto por lo mucho que ha cambiado en algunos aspectos desde que la conocí, a pesar de que ya la he visto en acción antes.
-Gin y Carl me lo han contado por eso he tardado más, Karen está poniendo en orden a la gente, pero creo que deberían irse ya.- Dice Ale llegando de repente y mirando por encima de mi hombro a donde está nuestra familia apresada.
-¿Y los que nos quedemos para luchar?- Cuestiono preocupado por la retirada.
-Sé que no te hace gracia porque Rainbow está aquí, pero sabes que es lo que debe hacerse.- Gruño cuando me replica eso. –La mejor opción para los que quedemos será salir corriendo por patas al bosque o intentar llegar a los coches.-
-¿Ya estás dando la prisión por perdida?- Le pregunto huraño.
-No, pero tengo ojos en la cara y sé contar, tres tanques contra nosotros no es una buena proporción.- Miro hacia atrás y veo a Maggie sosteniendo un fusil. –Sé que está apuntando al Gobernador, pero si todo sale mal sería mejor que disparase a Beth y le ahorrase sufrimiento.- Dice serio como hacía mucho que no le veía. Este es el hombre con el que viaje desde Atlanta.
-Eso es cruel.- Le replico.
-No Daryl, crueldad es dejarla morir desangrada porque le hayan arrancado los brazos, comparado con eso lo mío es piedad.- Al fin me mira a mí, -iré a decirles que se vayan en cuanto estén listos, no hagáis ninguna tontería hasta que vuelva.-
-Eso es lo tuyo, no lo nuestro,- digo chocando mi puño contra el suyo porque suceda lo que suceda hoy, sé que puedo contar con él.
-¿Qué te ha dicho?- Me pregunta Carol cuando Ale se va.
-Lo que no quería oír.- Respondo serio.
-Él no falla un disparo una vez ha fijado en blanco, y tampoco se equivoca cuando asegura algo, es un grano en el culo la mayor parte del tiempo, pero tiene buen instinto aunque me joda reconocerlo.-
-Dilo de una vez.- No estoy para jugar a las adivinanzas con ella ahora.
-¿Estás listo para esto? Al fin y al cabo él te torturó.- Apoya una mano en mi brazo, -todos lo entenderíamos si quisieras quedarte en la retaguardia.-
-No me iré a ningún lado, este es mi sitio, aquí y ahora.- Sus ojos brillan al escucharme.
-Daryl Dixon, el gran cazador, solo por esa frase seguro que conseguirías un club de fans.-
-¿Tú serías la presidenta?- Me burlo.
-Por supuesto, iría detrás de ti con pompones y una metralleta para apoyarte.- A mi pesar me saca una sonrisa.
-Ve a tu puesto, no creo que esto tarde mucho más en empezar.-
-De acuerdo gran cazador.- Sigue burlándose.
-Oh cállate.- Digo golpeando su hombro con el mío, ella se ríe divertida y se coloca en posición.
Solo espero que Ale se equivoque por una vez, necesito que lo haga.
No quiero perder a nadie hoy.
….
-¿Qué es lo que quieres?- Pregunto tenso, teniendo muy presente el peso de mi revolver colgando de mi cadera.
-Oh, sabes lo que quiero Rick, después de todo por lo que hemos pasado difícilmente podríamos engañarnos el uno al otro.- Me dice el hombre que tanto daño ha infligido a los mío quitándose un trapo empapado en sangre que le ocultaba la nariz, o mejor dicho, la ausencia de la misma, dedicándome con una sonrisa diplomática.
-Prefiero creer que hay alguna posibilidad de alcanzar un acuerdo, por el bien de mi gente.- Señalo a Beth con la cabeza y no puedo dejar de fijarme en que su mentón está manchado de sangre, bien por la pequeña.
-Precisamente por ella voy a hacerte una oferta que no debes rechazar.- La amenaza es su voz es casi palpable.
-Adelante.- Digo dándole pie para que continúe y termine con este juego absurdo de una vez.
-Quiero la prisión para mi gente, abandonadla y no habrá pérdidas por vuestra parte, sin contar por supuesto a Connors.- Una sonrisa cruel le adorna la cara al mencionarla.
-¿Qué?- Pregunto sintiéndome airado porque teniendo tres rehenes crea que le entregaremos otra vida más, en especial la de ella.
-Es para que veas que soy magnánimo, si aceptas la chica no sufrirá a pesar de lo que me ha hecho, así mismo demuestro mi indulgencia perdonando la vida de Michonne por lo que le hizo a mi ojo, pero el asesinato de mi hija, eso no puedo olvidarlo.-
-No podemos dejar la prisión, hace poco tuvimos una epidemia, aún hay gente recuperándose, si nos echas de aquí les estás condenando a muerte.- Le informo intentando apelar a su supuesta indulgencia.
-No, serás tú quien los condene si no te los llevas.- El hombre entrecierra su único ojo sano y desvía su vista, pero no puedo permitirme girar para ver que es lo que sigue con la mirada. –Me he dado cuenta de que no has dicho nada con respecto a Connors.-
-¿No te bastó con torturar a Daryl?- Pregunto conteniendo mi ira y notando como la gente que va con él se remueve incómoda al oír eso.
Ellos no saben que clase de hombre los lidera, no tienen ni idea.
-Aquello solo era parte de los preliminares,- hace una pausa mirándome satisfecho de sí mismo. Como si me tuviese justo donde quiere. -¿Me entregarás la prisión? Ten presente que cuanto antes os vayáis más posibilidades tendréis, con el ruido que ya he hecho al disparar los mordedores tienen que estar dirigiéndose aquí mientras hablamos.-
Eso me hace ser consciente por primera vez de que a pesar de sus armas él y yo estamos mano a mano.
-Tienes razón, vendrán, pero nosotros no nos iremos a ningún sitio.- Llevo mis manos a mis caderas. –Escucha, podemos vivir aquí todos juntos, este sitio es lo suficientemente grande, si no queremos ni siquiera tendremos que vernos.- Insisto, -podemos hacerlo.- Aunque en caso de que acepte no sé como me las apañaré para que Daryl se controle y no intente matarle.
-No, no podemos, mi familia jamás vivirá bajo el mismo techo que una panda de asesinos, y vosotros no me dejarías permanecer aquí después de que le haga a Connors lo que quiero hacerle.-
-¿No te das cuenta? Crees que tienes las de ganar pero te equivocas, si usas esos tanques contra nosotros, como bien has dicho vendrán los caminantes, y cuantos más vengan antes tiraran las vallas.- Abro los brazos para ejemplificar mis palabras. –Y este sitio sin ellas no vale nada.-
Su gente murmura cada vez más inquieta.
-Las vallas pueden reconstruirse.- Dice con aparente diversión. -¿Es que prefieres que muera una chica inocente a que lo haga esa puta asesina?- Me cuestiona mirándome con curiosidad.
-¿Si me matas entonces como podrá tu gente confiar en nada de lo que les has dicho?- Dice Beth con voz potente, -tú eres el asesino aquí.- El Gobernador se acerca a ella y de un bofetón le parte el labio inferior.
-Subíos a las motos.- Ordena con voz de trueno, -que me obedezcáis,- dice al ver que nadie se mueve, -no quiero hacer esto,- me señala con una decisión inquebrantable. –Pero él me está obligando, os lo dije, os dije que sería necesario derramar sangre para evitar una guerra, cuando la vean morir él cederá.- Los hombres se suben a los quads con renovado vigor, pero algunos empiezan a retroceder y a irse al ver que el Gobernador ha perdido por completo la cabeza.
-¿Cómo puedes amenazar la vida de mi hija habiendo sido padre tú también?- Le pregunta Hershel desesperado, -Rick te está dando la opción de empezar una nueva vida aquí, olvidando el pasado, ¿por qué no la tomas?-
-Porque no puedo olvidar vuestros crímenes, he tratado de ofreceros mi perdón…- Hace una señal y uno de los tanques gira su cañón hacia la prisión. –No lo habéis aceptado y ahora conoceréis mi ira.- Baja la mano que había mantenido alzada y me doy la vuelta justo a tiempo para ver como una de las torres de vigilancia de desmorona.
Maldito loco, ¿qué pretende conseguir con este numerito?
….
Reparto fusiles a todos aquellos que aún no han cogido armas de largo alcance.
-Deduzco que no haremos ninguna locura como la de Woodbury.- Dice Michonne quitando el seguro del fusil.
-Parece que no.- Digo impotente mirando a Beth atada a esos quads. ¿En qué momento la mañana de un nuevo día se ha tornado en pesadilla?
-Rainbow, si nos ataca no saldrá vivo.- Me asegura Mich colocándose de manera protectora a mi lado, no hay aliada mejor en una batalla.
-Lo que me preocupa es a cuantos de nosotros conseguirá llevarse por delante antes de que lo detengamos.- Digo mirando a Maggie preocupada.
-¿Crees que hará algo temerario?- Pregunta seria.
-Se trata de su hermana y su padre ¿acaso tú crees que no?-
-Será mejor que no nos adelantemos a los acontecimientos, en un segundo todo cambia.-
-Oh, eso lo sé lady samurai,- digo apuntando al Gobernador como todos, no en vano mi vida es una serie interminable de quiebros del destino.
La verdadera pregunta en realidad es hasta cuando él y la muerte seguirán jugando al ajedrez con nuestras vidas como piezas en su tablero eterno.
-¿Qué pasa?- Me pregunta Mich cuando me sobresalto.
-¿Tú has visto hoy a Ethan?- La cuestiona de repente.
-No, ¿pero a qué viene preocuparte por ese chico extraño ahora?-
-El unicornio me preguntó por él antes de…- Me detengo a mitad de la frase con mis pensamientos atropellándose unos a otros. –Nadie dio la voz de alarma antes de que nos atacasen.- Susurro para mí.
-Rainbow, estás empezando a preocuparme.-
-Voy a la torre de vigilancia de la derecha, ahora mismo vuelvo.- Digo saliendo despedida deseando equivocarme, la única razón para que nadie haya avisado es que estén muertos, y solo ha podido asesinarlos alguien de aquí, alguien que siempre está en el lugar opuesto a aquel en el que surgen los problemas. Diosas, ¿cómo hemos podido ignorarlo a pesar de que el unicornio no dejó de avisarnos?
-Cass.- Daryl me detiene sujetando mi mano cuando paso por su lado, -¿a dónde vas?-
-A asegurarme de una cosa.- Veo como duda sobre si debe soltarme y dejarme ir. –Te prometo que no voy en busca de problemas.-
-Como sea, vuelve rápido.-
-Cómo el amor volando sobre las alas del viento del norte,- le prometo dándole un beso suave que calme las inquietudes de nuestros corazones.
Sé que si tengo razón ya no servirá de nada, pero aun así, necesito saber que no se trata de pura paranoia.
Cuando llego a la torre lo hago con el fusil listo para disparar esperando encontrarme un caminante, pero lo que descubro es un cadáver con un tiro perfecto en la cabeza.
Un estremecimiento me recorre la espalda, está armado mucho mejor de lo que creía, ¿pero si ha ayudado al Gobernador por qué no está a su lado? Dudo que sea porque crea que podamos vencer.
Nuestra única opción real es tratar de conseguir el mayor tiempo posible para que la gente del autobús se aleje cuanto pueda de la prisión antes de que los muertos lleguen para invadirla.
-¿Entonces por qué?- Pregunto poniéndome de pie para ver a Rick hablando con ese zumbado. –No tiene sentido.- Me digo a mí misma confusa por las motivaciones de ese chico.
De pronto uno de los tanques gira su cañón justo hacia mí dirección.
-Mierda.- Maldigo saltando de la torre mientras escucho como Daryl grita mi nombre desde el patio.
Y yo que le había dicho que no me metería en problemas.
No, si al final va a acabar teniendo razón en eso de no querer dejarme sola.
Me encuentro con el suelo y el choque expulsa todo el aire de mis pulmones de manera dolorosa, intento cubrir mi cabeza con mis brazos para protegerme de las piedras que caen a mi alrededor, pero me siento demasiado aturdida como para hacer algo más que quedarme tirada sobre el patio de la prisión, como una pequeña lagartija temeraria tomando el sol en el peor lugar posible.
….
En cuanto veo como el cañón gira hacia la torre corro hacia ella tan rápido como puedo, pero parece que mis piernas pesan una tonelada porque siento como si me moviera a cámara lenta.
Cass salta sin pensar al suelo para salvarse y yo grito su nombre desesperado por alcanzarla mientras la torre estalla en mil jodidos pedazos.
El tiroteo comienza y las piedras caen a su alrededor, pero ella no se levanta.
-Cass,- la ayudo a ponerse de pie y en el acto hace un gesto de dolor para después apoyar su peso en mí. -¿Qué te pasa?-
-Creo que me he jodido el tobillo izquierdo.- Se queja, intentando respirar hondo para calmar el dolor.
-Déjame ver.- Digo preocupado, si se lo ha roto no podrá correr.
-No hay tiempo.- Dice señalando los tanques que avanzan derrumbando las vallas.
-No te separes de mi lado.- Le pido pasando un brazo por su cintura para sostenerla.
-¿Es una locura que en un momento como este eso me parezca romántico?- Me pregunta con una sonrisa brillante.
Es única, sería capaz de hacer que incluso en el infierno olvidase el miedo y mis rodillas temblasen por esa preciosa sonrisa suya.
Frunzo el ceño al ver como su pelo se tiñe de rojo por una herida en el lado derecho de su cabeza.
-Tú solo hazlo y estaremos a salvo.- Digo ayudándola a llegar hasta un lugar a cubierto desde el que poder disparar sin estar expuestos, yo de pie y ella tumbada en el suelo intentamos repeler a la basura humana que ha venido con el Gobernador.
No sé como acabará esto, pero sea como sea, saldremos de esta con vida.
No me separaré de su lado.
Nunca dejaré que el Gobernador le haga daño mientras me quede sangre en las venas para poder luchar por ella.
…..
¿Dónde diablos han podido meterse?
Maldigo mi suerte, no debí permitir que se alejara de mí anoche.
Así ahora estaría conmigo, y yo no sentiría el aire arder en mis pulmones con cada inhalación.
¿Cómo es posible que no la encuentre por ninguna maldita parte?
He buscado, y solo he encontrado una cesta llena de estúpidos hierbajos… Aprieto mis dientes hasta sentir como rechinan.
Ese bastardo del Gobernador no puede haberse atrevido a llevársela.
Él simplemente no puede haberlo hecho.
Ella le habría abierto en canal… Salvo que amenazasen la vida de su padre, jodida humanidad la suya.
Corriendo por el bosque vuelvo a la prisión justo para ver como vuela en pedazos una de las torres.
Saco mis prismáticos y aunque la zona es un caos puedo verla atada por los brazos a dos quads preparados para arrancar.
En ese momento lo veo todo rojo y mi cuerpo se congela, como cuando mi padre lanzó a mi madre sobre la mesa de la cocina y empezó a devorar su hígado.
No pude ayudarla, ni apartar la mirada, horrorizado por sus gritos y fascinado por su sangre deslizándose desde la mesa hasta las baldosas blancas, blancas como la suave piel de mi hermanita escondida en el armario... Parece que aquello pasó hace una eternidad.
Y sin embargo de algún modo vuelvo a estar allí atrapado.
Sea como sea, ahora todo en lo que puedo pensar es en que quiero matar al Gobernador, el deseo es tan intenso que ni siquiera puedo moverme, es como gritar en una cueva y que la oscuridad consuma el sonido en lugar de devolver el eco.
Es una tortura creada por mi propia mente por haber creído que podría ser feliz, por pensar que en este mundo de muerte hay algo más que dolor y pérdida.
He sido un iluso.
Un patético y predecible cadáver que corría en círculos sin saber que ya estaba muerto, justo igual que el resto.
En realidad, me lo merezco por estúpido.
…
–No era así como quería matar a tu amiguita rubia, pero ahora no hay tiempo para lamentaciones.- Rick se pone pálido al escucharme, -por supuesto no lo sabías, estabas de espalda y no lo has visto, pero ella estaba en esa torre.-
Su rostro de desfigura en una máscara de ira y saca su revólver en un digno intento de vengarla.
Idiota, ella se lo merecía, no tenía ningún derecho a quitarle la vida a mi niña, aunque fuese una vida inhumana.
Esa decisión me correspondía tomarla a mí, y a nadie más.
Yo… Simplemente no estaba listo para despedirme de ella todavía, era pronto, demasiado pronto.
Sin preocuparme por él, ni por sus falsos aires de superioridad moral, pues sé que los míos me cubren, voy directo a Hershel.
-Al único que mientes diciendo que has cambiado es a ti mismo Phillip, podrías haber hecho lo correcto.- Reniega el hombre manteniéndose erguido a pesar de saber lo que viene a continuación.
-En cuanto todos estéis muertos podré dejaros atrás y ser quien debo ser para estas personas. Solo entonces el Gobernador dejará de ser necesario.-Digo asestándole un golpe mortal al cuello con el machete de su hija, cercenándole el mismo por la mitad.
Vaya, eso debe ser doloroso, pienso divertido para mí.
Pero antes de que pueda descargar un segundo golpe y así cortarle el cuello por completo para liberarle de su sufrimiento, Merle se me echa encima golpeándome con su refuerzo metálico, de algún modo ha conseguido desatarse, pero ya es demasiado tarde para que impida nada de lo que está pasando.
-Cabrón de mierda.- Me ladra como el perro de pelea que es.
Le disparo en el hombro y retrocede detrás de uno de los míos, usándolo de escudo y robándole el arma, siempre dije que era un soldado excelente, al menos hasta que llegó esa desgraciada mujer y le dio conciencia.
-Adelante- rujo para que los tanques avancen, en ese instante los quads arrancan y veo como poco a poco el rostro de la muchacha se contorsiona de dolor.
Bien, nunca debió atreverse a rebelarse contra mí autoridad.
Estúpida.
…..
-Papá.- Grito con el corazón sangrando al ver como con la mitad del cuello cortado boquea intentando decirme algo.
Merle lucha brevemente contra el Gobernador pero este le obliga a retroceder, de no haber estado desarmado tal vez todo habría sido diferente, pero ya no queda tiempo ni siquiera para desear que las cosas fueran diferentes.
-Beth- el llanto de mi hermana llega hasta a mí, si pudiera decirle una última vez que la quiero, no, no solo eso, también que ella está hecha de diamante, que es indestructible, puede que esto le haga daño pero no la destruirá a pesar de que sienta que se está muriendo de pura impotencia ahora mismo.
Pase lo que pase ella sobrevivirá a esto.
Porque es mi hermana mayor, y no es su destino morir hoy, es el mío.
Los tanques avanzan y ella tiene que retroceder hasta otro puesto.
Los quads se ponen en marcha y siento como empiezan a tirar de las articulaciones de mis hombros.
-¿Unas últimas palabras?- Me pregunta divertido el Gobernador.
-Ethan sabrá que has sido tú, te atrapará, te arrancará la carne de los huesos, y tú desearás estar muerto en cuanto empiece el dolor maldito cabrón.- Grito sintiendo un suplicio inimaginable que me nubla la vista.
Los tendones se parten y yo apenas recuerdo como se respira.
Dejan de existir conceptos como arriba y abajo, porque todo, absolutamente todo, es tormento.
Mi pasado, y quien he sido desaparecen cuando la carne se desgarra y los huesos hacen un asqueroso sonido que encuentra su eco en el grito que perfora mi garganta como una sierra.
El dolor aumenta en un grado inexpresable y entonces caigo hacia delante.
Libre de mis ataduras y de parte de mi misma al parecer, a través de mi vista nublada puedo ver uno de mis brazos a dos metros de mí, la vida se me escapa en una lenta agonía que parece eterna.
¿Por qué mami?
¿Por qué sigo viva todavía?
Solo quiero que esto acabe, ¿por qué no lo hace?
"El cielo se extiende plácidamente azul sobre la tierra, ajeno al sufrimiento que nos provocamos los unos a los otros." Dice la voz de mi madre consolándome, "tranquila, todo terminará antes de lo que crees."
Quiero creerla, ella no me mentiría, pero los segundos se me hacen horas, creí que podría hacerlo, creí que podría no rendirme, pero todo lo que quiero es morir de una vez y dejar la lucha para los demás.
Frío, me estremezco sin poder evitarlo, tengo tantísimo frío en los brazos que siento que se me congelan las huesos de la columna y entonces el cielo azul se desvanece de mi vista.
Lo último que veo es la negra oscuridad del cañón de una escopeta, apuntándome con la sonrisa amable de mi madre en su fondo.
….
Merle no se sorprende cuando revientan a tiros al tío al que al que le ha quitado la pistola, corre detrás de uno de los tanques sin hacer caso del dolor en su hombro, solo para encontrarse con una mujer y dos hombres cortándole el paso.
Sin pararse a pensar en la suerte de mierda que está teniendo ese día le asesta un puñetazo a la mujer que le parte la mandíbula, y le pega dos tiros en la cabeza al hombre que tiene más cerca.
Usando a la mujer como escudo espera a que el tercero ataque pero suelta la escopeta que llevaba y sale corriendo asustado hacia el bosque, mala idea piensa Dixon, porque ahora debe estar infestado de caminantes.
-Cagado.- Le grita antes de disparar a la mujer en la frente ignorando sus ruegos porque la deje vivir y coge la escopeta que ha dejado tras de sí el tipo.
El tanque avanza y junto con el sin darle importancia a Merle también lo hacen los soldados del Gobernador, entonces es cuando el mayor de los Dixon oye un chasquido horrible seguido de un grito agudo, desgarrador, que le hace tiritar el alma de dolor. –Joder.- Gruñe corriendo, dispara al cabrón del quad que tiene más cerca pero ya es demasiado tarde.
El delgado brazo de Beth está tirado en la hierba fresca como si no fuera más que una débil rama de árbol que no ha resistido el embate de la tormenta que se le ha echado encima sin avisar.
Se obliga a acercarse a ella despacio sabiendo que su hermano, la rubita y Ale no le perdonarían que simplemente se marchase y la dejase sufriendo.
Que coño, él mismo después de saber lo que es perder una extremidad tampoco podría perdonárselo.
La sangre de la muchacha empapa la hierba con rapidez, a lo lejos se oyen ya los gruñidos de la horda que se aproxima a la prisión para tomarla a mordiscos.
Traga saliva sin saber porque se siente nervioso al verse reflejado en el claro ojo azul de la muchacha abierto de par en par, no sabe si le ve o si mira a la nada.
-Lo siento pequeña, no te merecías este final.- Susurra deseando tener a mano una puta botella de Whiskey. Consciente de que no puede perder tiempo apunta a ese pálido ojo que le pone la piel de gallina y aprieta el gatillo.
Cuando su trabajo está hecho duda por unos segundos que hacer, al menos hasta que ve al chinito rodeado por tres cabrones, tal vez sea hora de compensar sus errores.
Una chica le golpea en la espalda al correr sin mirar. Asustada se echa al suelo. –Por favor no me mate, yo no sabía que él era así.-
-Ponte de pie joder.- Temblando la chica de las coletas le hace caso, -¿quieres limpiar tu mierda? Sígueme, si no corre al puto bosque como si no hubiera un mañana.- A pesar del miedo que parece sentir la muchacha le sigue de cerca, puede que intuyendo que al lado de ese hombre mal hablado que su ex líder no ha conseguido matar tiene más posibilidades de ver el anochecer que yendo por su cuenta.
Como sea, ahora juntos corren hacia las balas sabiendo que detrás de ellos la muerte camina incesante y hambrienta.
…*/*/*
Buenas almas corsarias.
A 22 de abril ya está listo el capi, decidme ¿qué os ha parecido la muerte de Beth? Me estaba gustando el cariz que ella estaba tomando, pero para que pasen algunas cosas más adelante necesitaba que ella muriera.
Al menos no ha sido un tiro en la cabeza de la manera más tonta sino por haber cabreado a conciencia al Gobernador.
Quien conspira y sale huyendo, al final sigue viviendo – Esta frase en realidad de la serie de animación del joven Iron man, la dice Justin Hammer, no recuerdo en que capítulo, pero me puto encantó y me parecía que quedaría bien para la personalidad e Ethan.
En otro orden de cosas Cass ha tenido unos reflejos felinos al saltar justo a tiempo de la torre, pero ahora ha empezado la lucha y está herida, estando así no puede correr, ¿qué hará Daryl para protegerla? Porque está claro que nunca la dejaría atrás.
Por otra parte Rick piensa que ella está muerta, ¿qué pasará cuando la vuelva a ver? Recordemos que nuestro Sheriff sufre un pequeño conflicto de interés amoroso.
¿Creéis que Gin y Carl realmente se van a quedar quietecitos en el autobús? ¿O saldrán y el sueño de Merle en el que la pequeña lanza cuchillos moría se hará realidad?
Por cierto, aunque os haya dejado para al final no por eso sois menos importantes queridas.
Gracias en Fanfictión a Poty90 por comentarme siempre.
Gracias en wattpad por votar y comentar en el último capítulo a DebieDaryl, a Kisalifibaeni, a WalkerDixon y a are221099. Sois unos soletes.
Como siempre espero que el capítulo os haya gustado, besototes for all.
