¡Y bueno, esto no puede faltar! Los personajes pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la autora de la historia es 2old4fanfic, yo solo traduzco.

No saben lo valioso que es tener el apoyo de mi amiga y Beta Erica Castelo. Mis traducciones tienen una mejor calidad gracias a ti *besos virtuales*


Capítulo 23 Día de mudanza, ¿eh? Parte 1

Sorprendentemente, el novio de Liz, Alex, había sido el más comprensivo. Le gritó a Garrett por fumar hierba y tocar música a todo volumen el primer día en el departamento. "¿Qué demonios te pasa, fumando lo que sea frente a un bebé?"

Alex también se había ofrecido a mudar las cosas de Bella en su camioneta, y le dijo a Garrett que él ayudaría a cargar y descargar. Era más de lo que Bella había esperado. También dijeron que le reembolsarían el alquiler que ya había pagado por las primeras dos semanas de julio.

Secretamente, Bella pensó que estaban encantados que la aguafiestas de Bella se fuera, pero al caballo regalado no se le ve el colmillo. Si estaban dispuestos a ayudarla a mudarse, lo aceptaría.

De ningún modo podría empacar y desempacar y hacer algo de trabajo. Pero no esperaba que Kat y Liz le devolvieran el dinero del alquiler, así que el dinero caído del cielo le permitiría tomarse una semana libre para organizar su nuevo departamento.

Estaba deseosa de estar por su cuenta y decirle la verdad a Alice y a su familia, al menos sobre su situación de vivienda.

La situación con Edward era otra historia. Estaba confundida respecto a él, y sus sentimientos por él. Quería creer que era tan bueno como parecía, pero después que Leah y Jake, su mejor amiga y su novio, personas que conocía y en las que confió toda su vida, la apuñalaran por la espalda, se necesitaría más que una dulce sonrisa y un buen almuerzo para ganar su confianza. Creyó que lo había asustado con las cosas crueles que le había dicho, pero seguía enviándole un mensaje de texto diario, aunque no eran tan juguetones como habían sido en el pasado; solo una foto y unas cuantas palabras. La foto del martes fue una elaborada puerta de hierro forjado con las palabras 'Sistema de Seguridad'. Supuso que consiguió las fotos del internet. La del miércoles fue un equipo completo de gimnasio, y las palabras, 'un buen lugar para ejercitarse'.

Era jueves—día de recolectar, y se preguntó quién recolectaría la caja de archivos sin terminar. Una parte de ella esperaba que fuera Edward, pero otra esperaba que fuera el mensajero. ¿Qué iba a decirle cuando finalmente lo volviera a ver? Había sido una perra con él, pero no sin razón. ¿Por qué no puedo encontrar el equilibrio entre la perra del mes y un felpudo, y solo le digo cómo me siento?

El día anterior, había tenido una llamada forzada con la asistente de Edward. Él nunca antes mencionó tener una asistente, y Bella no recordaba conocer a alguien actuando en esa posición, pero había pasado algo de tiempo desde que trabajó en la oficina, y era un hombre ocupado, así que definitivamente era posible. Cuando una mujer contestó el teléfono de la oficina de Edward, Bella le pidió dejar un mensaje en su buzón de voz, pero la mujer insistió en que el señor Cullen quería que escribiera todos sus mensajes. La asistente fue grosera e insistente, por lo que Bella finalmente cedió y le dijo que le informara al señor Cullen que terminaría la caja de archivos de esta semana, y que quien sea que la recogiera no necesitaba traer más esta semana ya que se iba a mudar.

Es tu culpa, se reprendió a sí misma. Si no fueras una gallina, lo llamarías a su teléfono personal, al que te dijo que podías llamar de día o de noche, pero no, no quieres decirle que se mantenga alejado porque en realidad no quieres que se mantenga alejado. Es como si olvidaras tus pequeños discursos tan pronto escuchas su voz.

¡Concéntrate, Bella!

Tenía que terminar los últimos archivos para terminar la caja antes de continuar empacando. Al fin, todos: Mackayla, Kat, Liz, sus novios y amigos de sus amigos, estaban fuera del departamento, y tenía el lugar para ella sola. Una hora de tranquilidad y terminaría con el trabajo para CMNJ, mientras no tuviera más interrupciones.

Solo había tres archivos más que hacer, cuando los golpes en la puerta del departamento hicieron que se levantara de un salto de su asiento. Miró por la mirilla a un Edward Cullen con el rostro enrojecido, su corbata suelta y el cuello abierto. Su cabello había sido maltratado, apuntando en todas direcciones como si hubiese tirado de él durante todo el camino. Abrió la puerta justo cuando su puño subió para continuar tocando.

Miró rápidamente alrededor de la habitación, sosteniendo un pedazo de papel amarillo en su puño izquierdo. "¿Mackayla está aquí?"

Bella sacudió su cabeza. "No, está con la señora Gordon."

"Bien. No quiero que escuche esto." Entró, azotando la puerta detrás de él, y luego se volvió de nuevo hacia Bella. "¡Bella, ¿qué demonios es esto?! ¿Estás renunciando? ¿Te mudas de vuelta a Forks? ¿Qué estás pensando? Solo estoy tratando—"

Bella agitó sus dos manos frente a él, tratando de detener su diatriba. "Espera, ¿quién dijo que estoy renunciando?"

Sacudió el papel en el aire frente a ella. "¡Tu mensaje! El que dice Bella Swan llamó para decir que se muda, que no lleven más cajas."

Bella cruzó los brazos y bufó. "Bueno, si tu asistente me hubiera permitido dejarte un mensaje en el correo de voz como quería—"

"No tengo una asistente—oh, espera. Esa estúpida temporal. Juro que actúa como si—" Se vio momentáneamente calmado, luego volvió al tema. "Bueno, ¿qué quisiste decir?"

"Le dije que me voy a mudar, y que no podría trabajar más esta semana, así que no debían traer una caja esta semana. No dije que renunciaba. Y te dije que encontré un departamento."

"Oh." Se sentó en una silla de la cocina, frotando su frente. "Eso está mejor. ¿Pero por qué no solo llamaste a mi teléfono móvil? Podríamos haber evitado elevar mi presión sanguínea cien puntos esta mañana."

Ella soltó, "No puedo hablar contigo."

Se veía herido. Quería abrazarlo y hacerlo sentir mejor, pero eso no iba a mejorar las cosas. Tenía que decirle la verdad. Retrocedió hasta que estaba contra la pared, lo más lejos que podía estar de él y aún estar en la misma habitación. "Me siento muy atraída por ti como para tomar una decisión sensata cuando estás cerca. Sabía que no debía salir contigo el lunes, pero lo hice de todos modos."

"No entiendo qué pasó el lunes." Una mano estaba tirando nuevamente de su cabello; y sacudía la otra en el aire. "Creí que nos estábamos divirtiendo, pero entonces, repentinamente no podías llegar lo bastante rápido a tu casa." Iba a levantarse, pero Bella le hizo un gesto para que se sentara.

"Quédate justo allí en esa silla, y hablaré contigo desde aquí." Bella se recargó en la pared del pasillo, lejos de su alcance. "Deliberadamente nos llevaste a un restaurante donde nadie te reconocería. Cuando el camarero se ofreció a tomar nuestra foto, no quisiste que lo hiciera."

Edward sacudió su cabeza en frustración. "Eso no es cierto. Las llevé a ese restaurante porque los lugares a los que normalmente vamos están a otra hora y media más hacia el sur, no sabía si estaban abiertos el lunes, y creí que Mackayla se pondría malhumorada si viajábamos demasiado lejos. Y me encantaría una foto de nosotros juntos, pero tú no dijiste nada, así que pensé que de nuevo sobrepasaría los límites." Se quedó con las palmas de sus manos hacia arriba sobre sus muslos, suplicando. "No fue mi intención molestarte. Deberías haber visto la mirada que le diste a la viejita cuando le dijo a Mackayla que fuera buena con su papi."

"Tú no dijiste que no eras su papi."

"No quise hacerlo. No deseaba llamar la atención al hecho de que ustedes dos no me pertenecen."

"Bueno, yo… nosotros no. Y no puedo—"

"¿No puedes qué, Bella? ¿No puedes… ser mi amiga?"

"No dije eso. No puedo ser tu secreto. No podemos ser un secreto." Fue muy difícil ver su rostro angustiado y no sucumbir, pero tenía que mantenerse firme. Necesitaba aclarar las cosas entre ellos.

"No eres un secreto. Hablé con Emmett y Rose sobre ti."

Bella cruzó sus brazos. "Entonces, si la distancia no fuera un problema, ¿quieres decir que nos habrías llevado a un restaurante donde te reconocerían y donde la gente que te conoce podrían parar y vernos juntos?"

"Uhm." La miró con tristeza. "Probablemente no. Todavía no."

Ella bajó la vista a sus pies. No era la respuesta que quería. "No puedo hacer eso, Edward. No puedo ser un secreto. No puedo permitir que Mackayla se encariñe más contigo, cuando no quieres que te vean en público con nosotras." ¿Quién era el que no estaba diciendo toda la verdad ahora? Ella era la que se estaba encariñando demasiado con él.

La frustración se escuchó en su voz cuando habló. "En eso te equivocas, Bella. Me encantaría que me vieran en todas partes contigo y Mackayla. Si fuera solo mi problema, le diría a Aro que se joda. Pero toda mi familia y doscientas personas más que trabajan para CMNJ están en riesgo. No puedo permitirle que eche abajo la empresa."

Ella atrapó sus manos bajo sus brazos, tratando de no intentar alcanzarlo. "Entiendo eso, Edward. Eres un buen hombre, y eso es lo que hace esto tan difícil. Tú… me gustas muchísimo."

"También me gustas muchísimo."

Bella habló hacia el suelo. "No puedo verme contigo a escondidas. Me hace sentir como si fuera la otra mujer o algo así… sucia. No puedo estar contigo hasta que puedas estar al 100% conmigo frente a cualquiera."

Levantó su cabeza solo lo suficiente para ver su rostro. Estaba retorcido por la tristeza, sus ojos cerrados. Bella sintió que su corazón dolía al mirarlo; no quería ser la causa de su dolor. Sentía más que una atracción física por él. De hecho, estaba muy segura que lo amaba.

Seguía sin mirarla. "¿Cómo puedo mantenerme alejado de ti?"

Ella dijo medio bromeando, "Solo vuelve a pretender que estoy comprometida con Jasper."

"No es gracioso."

De pronto, Edward se enderezó, sacando su teléfono y marcando.

"¿A quién estás llamando?"

"A mi abogado." Edward pareció ponerse más serio frente a sus ojos. "Riley Biers, por favor. Habla Edward Cullen." Asintió hasta que el otro hombre cogió la línea. "¿Riley? Sí, estoy bien. No, eso no es cierto. No estoy bien. Esto de esperar a que Aro gaste todo su dinero en abogados e investigadores privados ya no me está funcionando. Sé que dije que esperaría, pero no puedo hacer eso." Miró a Bella. "Algunas cosas no pueden esperar. ¿Cuándo puedo verte? Quiero trabajar en una nueva estrategia." Hizo una pausa, "Sí, cuando tengas tiempo estoy disponible. No, en dos semanas no; hoy o mañana. Dame una cita a cualquier hora, esta es ahora mi prioridad número uno. Riley, nos has representado por seis años; nunca te he pedido nada… esto es importante." Hizo unos cuantos ruiditos, y luego dijo, "Está bien, allí estaré."

Iba a levantarse, pero Bella sacudió su cabeza otra vez y se quedó donde estaba. "Me reuniré con él mañana a las siete de la mañana. Él y su familia se van de vacaciones al mediodía. No podremos resolver nada, pero al menos es un comienzo."

Bella asintió. Por alguna razón, tenía ganas de sonreír y llorar al mismo tiempo. El alivio de saber que lo que había entre ellos no era un juego para él, que tenía intenciones de arreglar las cosas, la hacía sentirse feliz con él, pero aún triste por la situación. "Supongo que hablas en serio respecto a resolver esto."

"Lo hago." La miró con una leve sonrisa. "Así que, ¿te gusto muchísimo?"

Ella se sonrojó. Esa mirada—el joven engreído del ascensor—estaba de vuelta. "Lo sabes."

"Entonces, una vez que arregle este desastre legal, no tendrás problema en estar conmigo como… mi novia, ¿verdad?"

Asintió de manera solemne. "Sí, Edward. Me siento como si estuviera en el instituto. Sí, de verdad, realmente me gustas, y cuando todo esto se solucione, estaré encantada de ser tu novia."

Edward asintió, igual de solemne. "De verdad, realmente te gusto. Sabes lo que siento por ti. Y solucionaré esto."

Le tendió una mano, mirándola con ojos juguetones. Dio dos pasos hacia él y tomó su mano. Era firme y cálida, y no deseaba soltarla nunca.

Se quedó en su asiento como ella se lo había pedido, pero lentamente la estaba acercando a él, sonriéndole. "Entonces, ¿qué te parece si me das un tentempié?"

Levantó una ceja, sintiendo una calidez por la sonrisa de suficiencia que le estaba dirigiendo. "¿Qué es un tentempié?"

"Siempre que íbamos a cenar tarde, nuestra ama de llaves Olga solía hacer algo pequeño para darnos a Emmett y a mí, para que no robáramos la cena. Lo llamaba un tentempié."

"¿Qué involucra un tentempié?" Bella miró de Edward a la puerta y de regreso. "Liz va a volver pronto, y tengo que irme a recoger a Mackayla en media hora."

Palmeó su regazo. "Ven aquí."

La resistencia era inútil. Titubeó solo un segundo antes de ponerse a horcajadas en su regazo, con sus brazos rodeando su cuello mientras los brazos de él la acercaban a su pecho. Por unos momentos solo respiraron juntos, la cabeza de ella pegada a su hombro, el rostro de él acariciando su oreja con su nariz.

Le habló bajito al oído. "Cuando creí que ibas a mudarte, me sentí como… si alguien me estuviera partiendo en dos."

Bella suspiró, disfrutando de su calor y la seguridad de sus brazos. "Hay algo en ti. Algo dentro de mí se siente en calma cuando estoy contigo. Como si al fin estuviera donde pertenezco."

La abrazó con fuerza, besándola junto a su oreja, y luego a lo largo de su mandíbula hasta que giró su rostro para verlo. Ella recordó la sensación de sus labios al instante, sus manos en su cabello, el aroma a sándalo. Revivió ese momento en sus sueños casi todas las noches, pero la realidad de su espalda bajo sus manos, la fortaleza de sus piernas debajo de ella, hizo que sus sueños parecieran una triste imitación. Cada parte de ella se sintió completamente viva al tocarlo, como si hubiera estado caminando dormida hasta que se besaron. Quería quedarse envuelta a su alrededor. Al intercambiar besos, sintió que algo despertó. Quería estar con él piel con piel, unirse a él.

Bella echó su cabeza hacia atrás, pero él continuó besando su cuello. Ella puso sus labios en su oído. "Recámara."

Edward se puso de pie, levantando a Bella con la acción, y volcando la silla.

Ella acunó su cabeza entre sus brazos, soltando una risita en su cabello mientras recorría a zancadas el pasillo. Se sintió ligera, muy feliz de estar tocándolo de nuevo, feliz que él se sintiera de la misma forma. Nunca había sentido esta urgencia de estar con alguien. Había estado negando esta conexión por demasiado tiempo; reconocerla era liberador. Actuar en consecuencia sería aún mejor.

Cuando algo de sangre regresó de sus partes femeninas, recordó que su habitación ya de por sí estrecha estaba llena de cajas que Kat y Liz le guardaron para que las utilizara para empacar.

Edward se detuvo mirando alrededor a la abarrotada habitación. "Esto está… apretado."

Bella soltó un resoplido. "Eso dijo él."

Frente con frente, se echaron a reír. Se sintió muy bien compartir un momento absurdo.

"Bájame por un segundo."

Bella evaluó la situación de la recámara; cajas medio llenas de libros cubriendo la cama, la mecedora con montones de ropa limpia de Mackayla, el escritorio con pilas de más libros, una torre de ropa de Bella y toallas encima de la cómoda. Agarró las pilas de ropa, arrojándolas a la cuna de Mackayla.

Dándole la espalda a la cómoda, se subió de un salto. "Esto debería funcionar." Comenzó a levantar su camiseta sin mangas.

"¡Detente!" Edward cruzó el poco espacio abierto y cubrió sus manos con las suyas. "Yo quiero hacer eso."

Deslizando la tela hacia arriba, besó su estómago, lamió sus costillas, delineando el contorno de su sujetador con la punta de su lengua. La camiseta cayó al piso mientras él trataba de desabrochar su sujetador, pero Bella no podía esperar, bajando las copas para que pudiera tomar sus pechos en su boca. Juntándolos, pasó de una punta a la otra.

Gimiendo en placer, fue difícil para Bella pensar en algo más que quitarle a Edward la ropa. No podía ver más allá de su cabeza para desbrochar su cinturón, pero podía sentir lo que le esperaba en sus pantalones. Dejó de intentar desabrocharlo y deslizó su mano dentro de su bóxer, agarrando su polla.

"Sí, así," dijo él, su voz gruesa, casi como un gruñido. Edward retiró sus manos de los pechos de Bella, y con un movimiento desabrochó sus pantalones, dejándolos caer al piso al mismo tiempo que bajaba el bóxer por sus muslos.

La otra mano de Bella se unió a la primera, envolviendo la base de su polla, provocando otro gemidos de él. La cómoda tenía la altura perfecta para alinear las partes esenciales. Ella soltó su paquete para quitarse los pantalones cortos. Él sacudió su cabeza confundido por un segundo, pero se despejó, ayudándola a bajar sus pantalones cortos y sus bragas. A ella no le importó que colgaran de su pie, solo lo quería a él. Lo quería ahora.

"¿Condón?" Jadeó él.

Metiendo la mano entre sus piernas, abrió el cajón superior lo suficiente para alcanzar una caja que estaba entre sus bragas y sujetadores. Arrancando un paquete se lo entregó. "¡Apúrate!"

"Mandona," dijo al rasgar el paquete de aluminio y desenrollando el condón sobre él. La miró a los ojos, lamiendo sus labios. "Ahora, ¿qué quieres?"

Impaciente, lista para empalarse en él si no empezaba a moverse, se deslizó al borde de la cómoda, alineando su polla con su entrada. "Solo fóllame." Lo envolvió con sus piernas y empezó a empujarlo, pero él terminó el trabajo, empujando sus caderas hasta que estaba enterrado en su interior. La cómoda se meció, los cajones golpeteaban con cada estocada. Ella bajó la vista a donde estaban unidos, la vista de él desapareciendo para luego reaparecer, el golpe de piel contra piel, el fuerte sonido de su respiración con cada estocada fue demasiado, llevándola al clímax.

Debe haber estado tan cerca como ella, ya que solo estaba gruñendo sílabas incoherentes.

Bella se apresuró a buscar donde agarrarse, hambrienta de acercar su cuerpo al de él tanto como fuera físicamente posible. Una mano se aferró a su hombro, y con la otra se empujó en la cómoda. Un grito crecía en su garganta mientras él golpeaba todas sus terminaciones nerviosas una y otra vez. Se siente tan bien, tan bien, tan jodidamente bien.

Bella escuchó un ruido, pero fue en alguna parte en otro plano de existencia. Edward dejó de moverse. Ella golpeó sus talones contra su trasero, tratando de conseguir que empezara de nuevo. Edward se acercó a su oído. "Alguien está aquí."

La puerta a su recámara estaba casi cerrada. Alguien estaba en la sala, y dejó caer una mochila o algo pesado al piso.

Edward retrocedió, su pene deslizándose hacia afuera para luego golpear contra su camisa. Bella lo habría encontrado graciosísimo si no estuviera desesperada por terminar lo que habían empezado.

Acomodando su sujetador murmuró, "Maldita sea." Su camiseta voló a su cabeza, y se la puso para que al menos estuviera medio cubierta. Trató de pasar su pie por sus bragas y pantalones cortos que todavía colgaban de una pierna.

De algún modo, Edward se las había arreglado para subir su bóxer y sus pantalones, metido su camisa y abrochado sus pantalones mientras ella seguía medio desnuda.

Liz habló desde la otra habitación. "Bella, ¿hay una farmacia de camino a recoger a Mackayla? Necesito algo para mi alergia."

¡Mackayla! Bella quería golpearse la cabeza por entusiasmarse tanto con Edward que casi había olvidado a su bebé. El hombre con la varita mágica que la hacía olvidar lo que era importante estaba inclinado tratando de subir sus pantalones cortos por sus piernas.

"Fue más fácil bajarlos." Le sonrió, pero su expresión cambió cuando vio su rostro. "Oye," asintió hacia su reloj de alarma. "No estás retrasada. Todavía tenemos diez minutos antes de que tengamos que irnos."

Bella se bajó de un salto de la cómoda y agarró un cepillo de su escritorio, tratando de aplacar su cabello, lo que la hizo pensar en la entrepierna de Edward. Le echó una mirada al bulto en sus pantalones; definitivamente todavía inflado. "Lamento eso."

"Yo también." Puso las manos en sus bolsillos para acomodarse.

La recámara se abrió y Liz entró, mandando un mensaje de texto mientras preguntaba, "Oye Bella, ¿me escuchaste—oh, lo siento, no sabía que tenías compañía."

El rostro de Bella estaba de un vivo color rojo, y todavía sentía que su cabello apuntaba en todas direcciones, y al bajar la vista, se dio cuenta que su camiseta estaba al revés.

Edward, salvo por el cabello oscuro por el sudor en sus sienes y los labios extra rojos, se veía completamente calmado. Hizo un gesto a través de la abarrotada habitación hacia Liz. "Soy Edward Cullen, el jefe de Bella. Nos conocimos el otro día. Solo estábamos evaluando su mudanza. Como te estaba diciendo, Bella, como tu computadora es propiedad de CMNJ, lo justo sería que alguien de la empresa la empaque y la instale por ti en tu nuevo departamento. Necesito la dirección completa para poder actualizar la base de datos corporativa y asegurarme que la conectividad es adecuada."

"Sí," dijo Liz, asintiendo hacia la puerta, su cola de caballo balanceándose. "No te preocupes por mis medicamentos, los compraré más tarde."

Bella sabía que Liz se dio cuenta que no estaban realizando ningún actividad de negocios en la recámara de Bella. "No, está bien. Ya casi terminamos aquí. Te las compraré."

"De acuerdo." Liz habló muy claramente. "Solo iré a mi habitación por unos minutos a encontrar el paquete anterior para que te lo lleves, ¿está bien?"

Tan pronto se fue, Bella se quitó la camiseta y la volteó, se puso sus tenis y se fue a la sala.

Edward la siguió. "No estaba bromeando sobre la computadora. Puedo volver mañana o durante el fin de semana y ayudarte a mudar—"

"Envía a uno de los chicos de TI. ¿No crees que se vería un poco extraño que mi jefe venga a empacar mi computadora?"

Edward asintió de acuerdo. "Estoy seguro que tu compañera ya piensa que ocurre algo más."

"Obvio." Sacudió su cabeza. "No tiene sentido darle más evidencia. No te preocupes por mi mudanza, todos me están ayudando por la culpa. Tengo esto cubierto. Tú habla con ese abogado."

Mientras Bella apagaba su laptop, Edward examinaba la enorme pintura, inclinando su cabeza hacia un lado. "¿Es lo que creo que es?"

"Si crees que es una vagina escupiendo bebés de plástico, tienes razón."

"¿No vas a llevarte eso contigo?"

"Dios, no, eso se queda aquí."

Edward vio que recogía su bolsa y sus llaves. "¿Puedo ir contigo para recoger a Mackayla?"

"¿La señora Gordon no es amiga de tu madre?"

"Sí, ha ido a cenar a la casa un número de veces."

"Entonces, ¿no le dirá algo a tu madre si te presentas conmigo a recoger a Mackayla?"

Agarró la parte de atrás de su cuello con las dos manos, bufando en frustración. "Odio esto. No quiero esconderme." Volviendo a donde ella estaba parada, delineó su rostro con sus dedos, mirándola a los ojos.

Ella deseó que hubiera una forma de saltar al futuro, cuando esta tontería legal estuviera finalmente solucionada. Lo miró a los ojos, esperando que viera su sinceridad. "Con suerte, el abogado ayudará."

"Será mejor que lo haga." Edward se agachó para besarla cuando escuchó la puerta de una recámara cerrarse.

Liz salió, dándole a Bella una caja vacía de pastillas y un billete de veinte dólares. "Esto es lo que necesito."

"De acuerdo, no hay problema."

Bella desvió sus ojos hacia su compañera, luego de vuelta a Edward. "Lamento no haber podido terminar… esa caja de archivos."

"Lamento… la confusión. Podría pasar mañana, después de mi reunión, y podemos, um, encargarnos de las cosas." Edward empezaba a sonrojarse. Al parecer, él tampoco estaba hecho para ser un espía.

La mañana siguiente no hubo mensaje de texto de las ocho.

Nada a las nueve de la mañana.

A las diez en punto, lo mismo.

Bella empezaba a preocuparse. Terminó los archivos de CMNJ la noche anterior, y había empacado todos sus libros, ollas y sartenes, platos y comida. No se mudaría hasta el lunes, pero cuando estaba haciendo algo, el hecho que Edward no la había contactado no la estaba carcomiendo.

A las diez con cinco su teléfono sonó, la pantalla mostraba un número desconocido. Casi lo tiró tratando de contestar.

"Bella, soy yo." Su alivio al escuchar la voz de Edward la invadió como una ola de calma.

"Hola, ¿qué te dijo?" Bella cruzó la recámara y cerró la puerta. Estaba segura que esta era una conversación que necesitaba tener en privado.

"Nada bueno. No lo que quería." Pudo escuchar la tristeza en su voz. "Riley dice que Aro sabe de ti, o más bien, sabe que he estado en tu departamento varias veces."

"¿Cómo demonios sabe Riley eso?"

"Su hombre llevó al investigador que Aro contrató a tomar un trago. Dijo que todavía rastreaba mis actividades, y en sus palabras, "Aro es un cabrón loco."

Sentada en la orilla de su cama, Bella se sintió mareada. Tenía miedo por Edward, por ella, pero más que nada por su bebé. "¿Mencionó a Mackayla?"

"No por nombre. Pero nos vio regresando del restaurante. Lo bueno es que estabas cabreada conmigo y no me dejaste subir."

Bella empezaba a arrepentirse por no aceptar la oferta de Charlie de conseguirle una pistola cuando se mudó. En ese tiempo le dijo que nunca podría dispararle a una persona. Ahora comprendía que haría lo que sea por mantener a su bebé a salvo. "¿Qué hacemos ahora?"

"Tengo que mantenerme alejado de ti. No más visitas, no más recoger cajas. No puedo ir a tu nuevo departamento. No quiero que sepa dónde vives. Voy a comprar un nuevo teléfono; estoy llamando del teléfono de Emmett. Puede que esté rastreando mis llamadas."

"Eso tiene que ser ilegal."

"A Aro no le preocupa la legalidad. Quiere probar que soy responsable de la muerte de Tanya."

Sus palabras salieron apresuradas, su ira evidente. Bella no quería esperar a estar con él, pero no podía poner en peligro a Mackayla. ¿Por qué este 'Aro' no podía ver lo que ella veía en Edward? "¿No sabe que tú no eres ese tipo de persona? ¿Qué le pasa?"

"Bella, él está… loco. Cuando Tanya murió, ya que era una socia de CMNJ, tenía una póliza de seguro significativa, igual que cualquier otro socio, de modo que si ella moría la empresa tendría el dinero para pagar su parte a sus herederos. Como su esposo, ese dinero me quedó a mí. Los dos también teníamos un seguro para pagar la hipoteca de la casa en caso de que cualquiera de los dos muriera. Aro está seguro que la maté por el dinero."

"No sé qué decir. Sé que no podrías hacerle eso a nadie, por ninguna razón."

"Gracias por creerme." Hubo una pausa. Bella quería alcanzarlo a través del teléfono, para sostener su mano. Casi podía escucharlo tirando de su cabello.

"Riley está trabajando en unas cuantas cosas, pero me pidió que llevara un perfil bajo por al menos un par de semanas. Dos bufetes de abogados han dejado a Aro como cliente. Riley dice que lo harán si creen que su caso no tiene mérito. Aro le está pagando a ese investigador privado para que encuentre lo que sea, y el tipo está feliz de tomar su dinero. Riley dijo que lo mejor para tu seguridad, es que me mantenga alejado, por ahora."

Los dos se quedaron en silencio. Ella frotó su frente con su mano, cerrando sus ojos para tratar de detener las lágrimas.

"Bella, háblame. Si esto es demasiado para ti—"

"No, no, Edward. Es difícil, pero no es demasiado. Puedo esperar." Se sorbió la nariz cuando empezaron las lágrimas.

"No llores. Por favor."

Llorar no iba a resolver nada. Tomó un sorbo de la botella de agua abierta sobre su cómoda, y forzó una sonrisa, pensando en lo que ocurrió en ese lugar el día anterior. "Lamento que no hayamos podido terminar nuestro tentempié."

"Yo también. Aunque solo quería un beso, así que recibí mucho más de lo que planeaba. No puedo quejarme por eso."

"Voy a extrañarte."

Ya lo extrañaba. ¿Por qué su vida tenía que ser tan complicada? ¿Le gustaba al destino joder con ella? Finalmente comprendió que amaba al hombre, justo cuando se separaban.

"Yo también. Voy a extrañarlas el doble, a ti y a mi princesa… lo siento, tengo que devolverle a Emmett su teléfono. Resolveré esto. Bella, a mí… de verdad, realmente me gustas."

Ella se rio bajito. Finalmente se había entendido. Ella tampoco quería que dijera esas palabras por primera vez por teléfono. Tampoco le pasó desapercibido que llamó a Mackayla 'mi princesa'. Su amor por su hija era parte de la razón por lo que lo amaba. "A mí también de verdad, realmente me gustas. Llámame cuando puedas."

Debido a su falta de contacto con Edward, Bella pasó el resto de su fin de semana organizando, empacando y etiquetando. Kat y Liz se ofrecieron a ayudarla, pero necesitaba mantenerse ocupada. Pensar en algún tipo raro siguiendo a Edward era demasiado perturbador.

Le había enviado un mensaje… bueno, ella supuso que era él, venía de un número desconocido. Decía;

Voy a pasar el fin de semana en la casa de playa de mis padres, luego conduciré a diferentes locaciones. Te extraño.

Bella imaginó que tenía la intención de alejar de ella al IP al mantenerse ocupado y muy lejos. Se preguntó si así era como se sentían las celebridades, mirando constantemente por encima de su hombro, preguntándose quién estaba vigilando. Con suerte, la táctica de Edward funcionaría y ningún tipo raro la seguiría a su nuevo departamento.

Mackayla no estaba sonriendo como siempre cuando despertó el lunes por la mañana. Bella se preguntó si la bebé estaba captando su tensión, o si era el leve salpullido por el pañal que encontró cuando la estaba cambiando. Un enterito de marinero color azul marino y blanco fue el atuendo de hoy, acompañado de un moño rojo. En opinión de Bella, era algo elegante para la guardería, pero Alice le había quitado a escondidas todas las etiquetas al guardarropa de Mackayla, por lo que Bella pensó que era mejor que usara los conjuntos mientras todavía le quedaban. Mackayla se veía un poco más animada con su pañal seco y su ropa de marinerito, así que tomó una foto para tía Alice. Por supuesto, una vez que Angela se enteró de la foto diaria que Alice estaba recibiendo, quiso que también se la enviaran. Luego Sue se unió, luego Charlie, tía Sarah, e incluso la abuela Clearwater estaban ahora en la lista de la foto de Mackayla.

Alice había estado bombardeando a Bella con fotos de su nueva casa, así como de cada almohada, olla y sartén que compró para amueblarlo. Tenía que admitirlo, estaba un poco celosa del presupuesto de Alice. Todo lo que el presupuesto de Bella podía pagar eran cosas elegantes de una tienda de artículos de segunda mano.

El plan había sido enviar a Mackayla con la señora Gordon, cargar la camioneta, y descargar en su nuevo departamento antes de recogerla. ¿Cuánto tiempo podría llevarse? No tenía muchas cosas, y había cinco adultos trabajando. Podría haber funcionado.

Desafortunadamente, Alex tuvo una llamada de incendio, y en vez de llegar a las 8:30, él y su camioneta llegaron a las 11:20.

Entró al departamento apestando a humo. "Lo siento, Bella. Estuve en un incendio de coche que se convirtió en incendio forestal. Necesito tomar una ducha rápida, luego podemos cargar." Señaló la pila de cajas y las maletas. "¿Son todas tus cosas?"

Bella asintió. "Además de los muebles de mi recámara, la mesa de la cocina y el sofá."

Sacudió su cabeza. "Mierda, ¿ese gigantesco sofá? Mira, no me importa moverlo por ti, ¿pero estás segura que va a caber? ¿Mediste el lugar donde vas a ponerlo?"

Sacudiendo la cabeza Bella dijo, "No se me ocurrió medir. Tengo que ir primero por Mackayla, pero me detendré en el nuevo departamento y revisaré."

Alex quitó algo del hollín en su rostro. "Suena bien. Una vez que esté limpio empezaremos a cargar la camioneta, y cuando vuelvas te seguiremos."

Cuando Bella llegó, la señora Gordon estaba cantando algo en italiano con un ritmo animado. Bella no tenía idea cómo se llamaba, pero parecía ser una favorita entre los bebés. Cuando Bella se asomó por sobre la puerta danesa, pequeñas manos, piernas y cabezas se movían con el ritmo. Esperó hasta que terminó la canción y aplaudió. Dos de los bebés mayores también aplaudieron, y la señora Gordon dio una reverencia. "Gracias, gracias, son muy amables."

Sonriendo, la señora Gordon recibió a Bella en la puerta, con Mackayla en sus brazos. "Hoy está un poco rara. Puede que le estén saliendo los dientes antes de tiempo, y vigila si tira de su oreja. Podría ser el inicio de una infección de oído."

Genial, lo último que necesitaba era un bebé enfermo.

Técnicamente, hablar con una bebé no es lo mismo que hablar sola, ¿verdad? Bella sacudió su cabeza. Iba a ser extraño vivir con solo un humano no parlante de compañía. Había escuchado historias de personas alquilando habitaciones, cuyos caseros los adoptaban, invitándolos a cenar, y preparándoles sopa cuando estaban enfermos. En realidad, no esperaba que eso sucediera con el señor Greene, quiero decir, James, y nunca había visto a la señora Greene. Presentía que no eran del tipo que adoptaba a sus inquilinos.

El césped aún estaba recortado, la casa todavía ordenada, y estacionó su coche en la calle ya que no habían discutido dónde lo iba a poner. No tenía sentido hacer enojar al casero antes de que siquiera se mudara.

Mackayla estaba durmiendo la siesta cuando Bella la sacó del asiento del coche. "Ahora, pórtate bien para mami," dijo Bella, limpiando un poco de baba de la esquina de la boca de la bebé.

Tocó a la puerta principal.

James abrió de inmediato, como si hubiera estado parado detrás esperándola. "Vi tu coche. Te esperaba más temprano."

"Lo siento, um, James. ¿Podrías darme la llave? Mi sofá es muy grande, y el amigo que me está ayudando a mudarme dijo que debería medir el espacio antes de traerlo."

"Bien pensado. Iré contigo para ayudarte a medir. Parece que tienes tus manos llenas." Cuando sonrió ella notó que sus dientes eran blancos de manera poco natural. No sabía por qué eso le molestaba; la gente tenía permitido el abuso de productos dentales.

James le abrió la puerta y la siguió dentro. Bella sacó la cinta para medir. "Estaba pensando ponerlo aquí. Esa parece ser la pared más larga."

Él tomó la cinta de medir de su mano. "Toma esta punta, y yo me pondré por allá. ¿Qué tan largo es?"

"El sofá tiene dos metros con cuarenta y tres centímetros."

"Bueno, mira eso. Dos metros con cincuenta y nueve centímetros. Espacio suficiente." Le dio su sonrisa blanco neón y se acercó a ella, enredado la cinta de medir al hacerlo. "Así que, ¿quién es esta cosita? ¿Tu sobrina? ¿Hermanita?"

"Es Mackayla, mi hija." Mackayla parecía determinada a enterrarse en el cuello de Bella. Ni siquiera veía al hombre.

James se acercó a Bella. "¿Vive con su papi?"

"No, vive conmigo. Está bien, ¿verdad?"

"Claro, está bien," dijo, acercándose más. "Pero el alquiler que te mencioné era para una persona."

Ya estaba en el espacio personal de Bella. Ella podía ver el diminuto pendiente de diamante en su oreja izquierda, y la barba rubia incipiente en su barbilla. Desafortunadamente, no pudo retroceder más ya que, estaba en el rincón.

"Bueno, ¿cuánto más es?"

"Todo depende. Normalmente, cobro $400 por una segunda persona." Pasó un dedo por la piel desnuda del brazo que rodeaba a Mackayla. "Algunas de las chicas que se quedan aquí no pagan nada extra. Lo resolvemos con un trueque."

Su piel se erizó cuando la tocó, y sus fríos ojos azules la miraron como si estuviera evaluando una comida. No podía hablar; solo quería alejarse de él.

James debe haber pensado que su silencio significaba un 'sí'. "Eres una cosita linda. ¿Y qué es una rebanada menos de una hogaza? Aún puedes salir en citas, solo guardar un poquito para mí."

Su memoria funcionó con todos esos cursos de defensa personal que Charlie le hizo tomar, y se agachó debajo de su brazo, pisándole el pie al mismo tiempo que corría hacia la puerta.

Ni siquiera se detuvo para discutir el hecho que le estaba haciendo una proposición deshonesta y probablemente cometiendo extorsión entre otros crímenes. Su aire experimentado le dijo que había utilizado esa táctica con éxito antes. Lo único en lo que pensó fue, ¡Saca a Mackayla de aquí!

Corriendo por la entrada, miró detrás de ella. No la estaba siguiendo, pero no se detuvo. Abrió la puerta del conductor y se metió, sosteniendo a la bebé contra su pecho. El coche encendió en seguida y condujo hasta que vio un pequeño parque infantil con unos pocos niños y sus padres.

Las palabras de Charlie resonaban en su memoria. Si estás en problemas, encuentra a gente.

Cuando Bella salió del coche, una de las mujeres en el parque la miró mal. Sí, señora, si tuviera alguna idea de lo que estoy huyendo, no me culparía por no ponerle cinturón a mi niña.

Con su corazón todavía acelerado, palmeó la espalda de Mackayla, tratando de calmar a ambas. ¿Qué iba a hacer ahora? Las probabilidades de que recuperara su depósito de ese idiota eran muy pocas. No podía quedarse en su antiguo departamento; todas sus cosas probablemente ya estaban cargadas, y de ninguna manera podía vivir con ellos. Incluso si encontraba un departamento al que mudarse hoy, no tenía dinero suficiente para cubrir el depósito.

Recordó la oferta de Edward, pero ahora con la situación con Aro, ¿era la mejor idea? Ni siquiera tenía el número de teléfono de Edward.

Puede que no sea la mejor idea, pero es la única que va a funcionar hasta que encuentres otro lugar que no tenga a un casero asqueroso.

Edward había llamado del teléfono de su hermano, así que valía la pena el intento. Tal vez estaban juntos, o al menos su hermano podría saber dónde estaba. Bella buscó en sus llamadas entrantes hasta que encontró el número.

"¿Hola?" Una voz fuerte contestó la llamada.

Mackayla estaba arrugando su rostro, lo que en un momento la llevaría a las lágrimas. Bella sintió ganas de acompañarla.

"Um, habla Bella. Estoy buscando a Edward."

"Mierda, ¿qué hizo ahora?"

"Él no—no hizo nada. ¿Está él allí, por favor?" Al hablar con voz entrecortada se sintió abrumada, deseando que él estuviera allí, deseando haber aceptado su amabilidad, y haberlo reconocido antes por el buen hombre que era. Cuando empezó a llorar, escuchó unos gritos al otro extremo del teléfono. Mackayla, asustada por ver a su madre llorando, también empezó a llorar.

"Bella, BELLA—¿qué pasa?" Era Edward, escuchándose frenético.

"El departamento… no puedo vivir allí… todas mis cosas están empacadas… no sé a dónde ir." A estas alturas estaba sollozando. Las dos madres del parque infantil la observaban, sujetando la mano de sus hijos.

"¿Estás herida? ¿Mackayla está bien?"

"Nadie está herido. Es solo, es solo, que no sé a dónde ir."

Lo escuchó hablando con alguien, diciendo 'dame mis llaves', y luego escuchó el golpe de pisadas. Le preguntó, "¿Dónde estás, cielo? ¿Estás a salvo?"

Miró a las mujeres alrededor. No estaba corriendo a ayudar, pero tenían sus teléfonos en la mano. Estaba segura que si James se presentaba, llamarían a la policía en un segundo.

"Estoy bien ahora. Estoy a unos kilómetros entre los dos departamentos."

"Voy a enviarte una dirección, y luego voy a enviarte dos números. El primero es el de la puerta principal, el segundo es el del garaje y para entrar a la casa. Estoy…" Escuchó más voces en el fondo. "Emmett y yo vamos para allá. Serán al menos dos horas para que lleguemos. ¿Estarás bien?"

"Sí." Se sintió ligeramente aliviada, pero deseó que estuviera allí con ella. "Ahora que sé que estás en camino."


¿Quién sospechó de James? ¡Brujas! Jajajaja, naaa, por lo general los James de los fics son los malos como en el película, muy pocos han resultado ser buenos. Pero sí, resultó ser un cretino asqueroso ¬¬ A cuantas chicas no habría engañado de esa forma, haciendo que le pagaran con su cuerpo. Lo bueno fue que Bella tenía otra opción. ¡POR FIN! Varias de ustedes también se imaginaron que eso sucedería, que Bella se vería obligada a aceptar la oferta de Edward por culpa de James, así que ahora Edward tendrá a Bella y su princesa en su casa, pero, obviamente aún no hemos llegado al felices para siempre… Además del periodo de adaptación por el que tendrán que pasar, no olvidemos a Aro, que por lo que averiguó Edward está completamente loco. ¿Intentará algo contra Edward, o peor aún, contra Bella o Mackayla? Espero que hayan disfrutado del capítulo, y que haya valido la pena la espera, ya saben, la vida real a veces nos abruma un poco. En fin, aquí lo tienen, y ya empecé el siguiente, como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y qué esperan que suceda ahora que vivan juntos, no olviden que sus reviews son muy importantes para nosotros, nos alientan a seguir compartiendo estas hermosas historias con ustedes :)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: lagie, Cinti77, terewee, Laliscg, Elizabeth Marie Cullen, ari Kimi, eliananayara, Brenda Cullenn, Aislinn Massi, dushakis, Amaya cullen, Rosii, Tecupi, Jade HSos, Gabriela Cullen, Merce, Smedina, maidely34, Isabelramos7355, Melany, joabruno, AmoOre Cullen, Car Cullen Stewart Pattinson, BereB, calvialexa, Bitah, Angel twilighter, PRISOL, Moni, cony, freedom2604, somas, JessMel, alejandra1987, miop, aliceforever85, piligm, Bell Cullen Hall, anybella, paupau1, angryc, Lectora de Fics, Vanina Iliana, Manligrez, Noriitha, nydiac10, carolaap, NarMaVeg, Melina, EriCastelo, Liz Vidal, Maiki, Heart on Winter, tulgarita, kaja0507, Fallen Dark Angel 07, ileanacasco, Pameva, debynoe12, glow0718, martuu341, Mafer, patymdn, Ma Laura Merlo, injoa, Nanny Swan, Veronica, Adriu, Kell Masen, torrespera172, bealnum, myaenriquez02, rjnavajas, Tata XOXO, rosycanul10, Lizdayanna, ZellidethSaga76, Say's, Ali-Lu Kuran Hale, Sully YM, Lady Grigori, ariyasy, Leah De Call, cavendano13, Nancygov, Cathaysa, NaNYs SANZ, saraipienda44, arrobale, Vianey Cullen, lauritacullenswan, sandy56, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, muy pronto ;)