DUDLEY DURSLEY

GEMELOS


Los meses pasaron y, como siempre, el pasado se guardó en el cajón del olvido.

Ya nadie habla de Fred y George. Ya nadie menciona el incidente del callejón.

Menos Dudley Dursley.

Camina en círculos alrededor de los columpios en los que jugaba de pequeño. Y nunca ha sido el chico más listo de la clase, pero en ese preciso instante se siente un completo idiota.

Hace lo que parece una eternidad hizo el pacto más absurdo con los gemelos más raros del planeta. Les conocía, claro que les conocía. Hay cosas que uno nunca olvida; ver a tres chavales rompiendo los barrotes de la habitación de Harry montados en un coche volador es una de esas cosas. El error fue acceder a verles una segunda vez.

Aparecieron como por arte de magia —nunca mejor dicho— en los vestuarios de su clase de gimnasia. Dudley nunca averiguaría cómo llegaron hasta allí. Le rodearon cuando tan solo llevaba puesta una camiseta interior y unos calzoncillos y le prometieron una buena cantidad de dinero si le contaba «no sé qué pamplinas» a «una especie de policía de los magos».

Accedió sin pensárselo dos veces.

Y ahora está esperando una recompensa que nunca llegará.

«Hasta los cojones», piensa Dudley.

Es en ese preciso instante en el que suena un seco «plof» y dos figuras aparecen sobre el banco más cercano, enfundadas en un traje ridículo y con su perfecta sonrisa imperecedera.

—Dudley Dursley —dicen ambos al mismo tiempo—. Venimos a pagar nuestras deudas.


Nota: Pues hasta aquí hemos llegado. Esta es la última palabra y el fin de la tabla. Espero que lo disfrutáseis, porque os voy a confesar una cosa: yo nada. Es mi primera experiencia como brújula y creo que no volveré a repetir en un buen tiempo: demasiados cabos sueltos y muchas cosas pendientes de resolver.

Así que os invito a que, si esto es lo primero que leéis escrito por mi... os paséis por el resto de los fics que tengo que le dan mil vueltas.

Esto es todo y un besazo.