Capítulo 30: Hogar
Anteriormente en Resurgir…
- Shikmaru! ¡¿Que haces?! ¡No te lo quites! – lo riñó mientras se lo volvía a colocar. El pelinegro la miró con fastidio. – Tienes lesiones muy graves y los pulmones destrozados… - le explicó. Entonces, vio que el chico movía los labios para decir algo, pero no lo entendió.
- Que ocurre? No entiendo lo que dices. – El Nara la miró desesperado, y levantó la mano haciéndole un gesto para que se acercara.
- Sa-Sa-su…ke – consiguió decirle al oído.
- No te preocupes… Naruto y Sakura han ido por el. Lo traerán de vuelta. – dijo para calmarlo. Sin embargo, los ojos del Nara se abrieron como platos, y empezó a hiperventilar.
- N-no! – intentó decir negando con la cabeza.
- Que ocurre Shikamaru?! ¡¿Que pasa?!
¡Señorita! Tiene que salir de la habitación – le ordenó una de las auxiliares. Ino se acercó a su amigo antes de que la echaran.
- N-no… pue-den…morir – le susurró el chico antes de perder la conciencia. Ino miró atónita a su amigo, pero no tuvo tiempo de reaccionar porque la enfermera la estaba empujando fuera de la habitación.
…
La pelirrosa miró a los dos hombres de su vida aterrada.
- Sakura-chan! ¡¿Que ocurre?! – dijo poniéndose alerta.
- Ha saltado una de las trampas… - contestó temblorosa mirándolos – Han vuelto.
Ahora...
Sasuke chasqueó la lengua al oír eso. ¡Maldita sea! Todavía no... - pensó. Era una carga… no podía luchar, estaba demasiado débil. El Uchiha recordó como Shikamaru y el se habían enfrentado a los hombres de Kabuto sin éxito. Esas cosas no eran humanas. El moreno había utilizado el Susano y el Amaterasu varias veces para masacrarlos, pero esos individuos se regeneraban al instante de sus heridas. Habían peleado durante horas y, aun así, no había podido ni siquiera debilitarlos. Miró a sus amigos discutir sobre estrategias de combate y sintió miedo. No podrían hacer nada contra ellos… y su estado le impedía apoyarles. Sasuke sintió como se le formaba un nudo en el estómago a causa de la creciente impotencia en su interior. No quería que lucharan… no sin el.
- Tenéis que huir – soltó de repente interrumpiendo la conversación entre Naruto y Sakura. Ambos se quedaron mirándolo incrédulos, pero luego decidieron continuar su debate ignorándolo completamente. Sasuke bufó exasperado. – Hablo enserio dobe, llévatela de aquí. Tenéis que iros.
- ¿Disculpa, pero a caso yo no tengo nada que decir al respecto? – preguntó Sakura mordaz.
- No – contestó rotundo el Uchiha. Sakura rodó los ojos. Para el, ella siempre sería la débil.
- No vamos a ir a ningún lado – abrevió el rubio para cortar la pelea. No era el momento. – No estás en condiciones de correr. La única opción es luchar.
- No me estás escuchando idiota, no tenéis nada que hacer contra esas cosas… no pueden morir. Lucharán hasta que no os quede fuerza, y luego os matarán. Ellos no se debilitan… - le explicó. Naruto bufó molesto… como odiaba a Kabuto, y a sus malditos experimentos.
- No te dejaremos – habló Sakura desafiando al azabache. Este la miró molesto.
- Sakura-chan tiene razón, teme. Así que deja de insistir, no vamos a huir – coincidió el rubio.
- Vas a dejar que se exponga de esta manera? – le recriminó a su amiga. Sakura soltó un bufido.
- La protegeré con mi vida si hace falta.
- Ya basta! ¡Dejar de hablar de mi como si no estuviera presente! Soy una maldita kunoichi y ninja médico, pupila de una sannin igual que vosotros…y, además, soy el recipiente de una criatura que adora la guerra. ¡Así que no necesito que me protejáis o que me mantengáis al margen! – exclamó molesta.
Tanto Naruto como Sasuke la miraron en silencio. Había cambiado tanto…Si bien reconocían las habilidades de la chica, esta siempre había sido bastante insegura. Sin embargo, des de que lo sacrificó todo por el nuevo mundo, Sakura parecía no temerle a nada.
Naruto sonrió satisfecho y asintió con la cabeza, pero Sasuke seguía oponiéndose.
- Me da igual lo fuerte que seas. No lucharás… no hasta que averigüemos lo que esa cosa está haciendo con tu cuerpo. – contestó intransigente. Sakura se frotó la sien…Sasuke era tan inflexible.
- Sasuke-kun… el fénix no me va a consumir – les explicó a ambos. Naruto la miró sorprendido. – Tenemos un nuevo acuerdo. Ella va a ayudarme a vencer a Kabuto sin oscurecerme por dentro. No se cuanto poder puede aguantar este cuerpo, pero de momento me siento mejor que nunca, y…
- Espera! ¡Espera! -la interrumpió Naruto. – un nuevo acuerdo?! No tendrá eso nada que ver con que te hayas apuñalado a ti misma?! – preguntó sospechoso. Sakura tembló al oír la furia en su voz. Tendría que haber sido más cuidadosa con sus palabras. Miró los ojos azules del rubio, y luego los negros de Sasuke…ambos esperaban una respuesta.
- Le he dicho que si no me ayuda… me suicidaré – contestó rindiéndose ante la presión. Naruto abrió los ojos atónito, y Sasuke frunció el ceño aun más molesta.
- Serás estúpida – la insultó el pelinegro con rabia. Como es que se había vuelto tan temeraria e irresponsable?
- Sakura-chan… - murmuró Naruto decepcionado. – Dijimos que encontraríamos a la manera de ayudarte. Esto es lo que entiendes por hacerlo juntos? – le recriminó. Le dolía que la pelirrosa tuviera que pasar por eso, pero le frustraba aun más que hubiera escogido una acción tan egoísta como el suicidio… sin si quiera consultarlo con ellos.
- Lo se, lo siento Naruto, yo…. Solo quiero protegeros. – les confesó con los ojos aguados.
- Entiendo – murmuró.
El kitsune intercambio miradas con el Uchiha. Con los años, habían aprendido a leerse la mente mutuamente, y sabía que Sasuke estaría de acuerdo con lo que pensaba. El pelinegro arqueó una ceja y asintió lentamente.
- Sakura, ayúdame a levantarme – le pidió el chico. La pelirrosa corrió a su lado para que el moreno pudiera pasarle el brazo por encima de los hombros, y así usarla como apoyo. No obstante, cuando llegó junto a Sasuke, este la abrazó completamente. Atónita, Sakura pudo sentir como el Uchiha la envolvía con delicadeza….
- Sasuke-kun? – susurró con hilo de voz al tiempo que se separaba de el.
- Lo siento, Sakura…- dijo este mientras la miraba a los ojos. Sakura lo miró desconcertada. Por que se disculpaba? La chica no tuvo tiempo de reaccionar cuando el Uchiha activó el sharingan y la hizo perder el conocimiento.
La pelirrosa cayó dormida en los brazos de Naruto que se había posicionado detrás de ella… listo para recogerla.
- Hmp, por fin entras en razón. – le dijo el Uchiha. Naruto miró a Sakura con tristeza. Odiaba tener que hacerle eso… pero ella y sus malditos acuerdos con la diosa lo habían obligado. No la dejaría luchar. No si eso significaba perderla.
- No dejaré que nada malo os ocurra teme – le prometió el rubio mientras ponía a Sakura al lado del pelinegro. Este asintió con la cabeza. – pero si algo me pasara…
- Se lo diré – le cortó. No hacía falta que terminara, Sasuke sabía bien que le estaba pidiendo su amigo. Naruto sonrió al Uchiha y asintió para luego salir de tienda.
- Pero será mejor que no te pase nada… - susurró este cuando el rubio ya había partido en dirección a la batalla.
Nada más salir de la carpa, Naruto divisó a Itachi, Suigetsu y Shisui en formación defensiva. Corrió hacia ellos y se colocó a su lado.
- Y los demás? – preguntó el kitsune preocupado.
- Sai está vigilando des del cielo. Nos avisará cuando estén por llegar… - le explicó Shisui que seguía mirando al frente.
- El equipo de Neji y los demás defienden la retaguardia – añadió Itachi. Naruto asintió más calmado. – Sasuke? – preguntó el mayor de los Uchiha sin girarse.
- El y Sakura estarán bien – declaró firme. – No se acercarán a ellos.
- Claro que no – dijo Suigetsu con una sonrisa arrogante a la vez que desvainaba su espada. Hacia años que no peleaba de verdad… estaba emocionado. – Aunque debe de estar de un humor de perros… - se burló al pensar en como el pelinegro odiaba sentirse débil.
- Lo superará – contestó Naruto sonriendo también.
De pronto, un gran pájaro hecho de tinta aterrizó al lado de los shinobis, y Sai bajó de un salto.
- Son cuatro hombres acercándose a velocidad media. Llegarán en dos minutos – informó. Suigetsu chasqueó la lengua.
- Solo cuatro? Mierda habrá que compartir… - se quejó.
- Recuerda que pudieron con el teme… Puede que solo sean cuatro, pero no son humanos. – le recordó Naruto.
- A caso tienes miedo? – le picó el chico pez. Naruto frunció el ceño molesto.
- Callaos – ordenó Itachi. El Uchiha escudriñó los arbustos delante de el y respiró profundamente. – Están aquí.
Y así era… cuatro figuras aparecieron de repente de entre los árboles. Itachi pudo identificar por sus bandas que al menos dos habían sido ninjas. Uno era un renegado de la niebla, y el otro pertenecía a Suna. Eran hombres jóvenes de complexión media con un nivel de chakra mediocre, y sin ningún rasgo en particular por lo que considerarlos una amenaza. En cualquier otra situación, el Uchiha habría considerado enfrentarse a ellos como una burla. Sin embargo, la mirada en sus ojos inspiraba pavor. Tenían las pupilas inyectadas con sangre como si estuvieran rabiosos, y la sonrisa en sus rostros los hacía aun más macabros.
- Vaya, vaya – habló un joven con el pelo cobrizo – Que tenemos aquí. Dos Uchihas, un espadachín de mi antigua aldea, un ANBU de Raíz, y el Jichuriki del Kyubi… Chicos! Nos a tocado el gordo! – exclamó excitado. Los ojos del resto también brillaron de emoción.
- Me pido el jinchuriki – dijo otro joven con el pelo verde aguamarina sin apartar la vista del rubio. – Yo mismo le llevaré su cabeza a Kabuto-sama. – Naruto apretó los puños y la mandíbula con fuerza.
- Vosotros… - masculló furioso mientras el chakra rojo de Kurama empezaba a emanar de el – sois vosotros los que le habéis hecho eso a Shikamaru y al teme?! – preguntó colérico.
- Te refieres a ese intento de shinobi del Clan Nara? – se burló un tipo con el pelo anaranjado. – No sabes como disfruté reventándole los pulmones.
- Pero no nos culpes por lo de Sasuke-kun… ese fue Kabuto-sama solito. Le abrió el canal para jugar con sus órganos – añadió el último integrante. Un hombre moreno que parecía ser mayor que el resto. - He oído que se desmayó del dolor como una niña – e rio. Itachi frunció el ceño con furioso. Si su mangekyou sharingan funcionara habría mandado a ese cretino a u propio infierno para torturarlo el mismo, pero el mismo había comprobado como este no sirvió contra el poder de Sakura.
- Basta de cháchara! – los interrumpió Suigetsu. – Vais a luchar o no?!
- Recordad que nuestro verdadero objetivo es el cerezo así que no me hagáis perder el tiempo – volvió a hablar el joven de pelo rojizo que parecía ser el líder. Naruto avanzó un paso, y lo encaró.
- Por encima de mi cadáver – masculló rabioso mientras corría hacia el. Sin embargo, el chico con el pelo verde lo embistió a medio camino empotrando al rubio contra un árbol.
- Te he dicho que yo soy tu oponente – le recordó arrogante.
Naruto soltó un bufido y saltó encima del shinobi usando las garras de Kurama para arrancarle la mitad izquierda de su cuerpo. Atentos al ataque del Uzumuki, los demás también comenzaron sus peleas, pero no sin antes observar con asombro como, a los pocos segundos de caer el suelo, el joven que Naruto había descuartizado comenzó a regenerarse.
- Vas a tener que esforzarte muchísimo más, Kyubi – se burló este mientras se colocaba en pie mostrando al kistune su cuerpo intacto.
Naruto abrió los ojos perplejo. Lo que dijo Sasuke era verdad…no podía morir. Como coño podían vencer a cuatro sujetos que no paraban de regenerarse. Mierda, Shikamaru…. Deberías estar aquí para ayudarme – pensó el rubio mientras volvía a atacar. No podía permitir que esos monstruos se acercaran a su amigo y a Sakura. Moriría antes de dejar que les pusieran la mano encima.
Mientras tanto, el pelinegro apretaba los dientes con fuerza en un intento de reprimir la frustración. Ocultos en su tienda, el Uchiha escuchaba a su hermano y a sus amigos pelear sin poder hacer nada al respecto. Podía sentir el chakra de Naruto brotar en su máxima potencia. "Maldito dobe, no se está dosificando" – pensó. Sasuke sabía que la estrategia del escuadrón de Kabuto era agotar a sus oponentes hasta la extenuación para luego matarlos. Si continuaban así… no durarían mucho. Lo sabía porque el había cometido el mismo error al enfrentarse a ellos. De pronto, el pelinegro sintió como Sakura se removía en la cama empezando a despertarse. La observó durante unas décimas de segundos antes de que abriera sus ojos jade, y se preguntó como sería despertar a su lado en otra situación… en otro lugar… en otra vida, quizás.
Lo primero que escuchó Sakura al desperezarse fue el grito rabioso de Naruto que bramó al atacar al enemigo. De un saltó, la pelirrosa se puso en pie, y miró a sus lados en guardia. Que demonios hacía en la tienda? Entonces, la chica recordó como el Uchiha la había engañado para desmayarla, y lo buscó con una mirada furibunda.
- No tenías derecho… - masculló molesta. Sasuke la miró a los ojos seriamente.
- Hmp tu tampoco tenías derecho a decidir suicidarte – le recriminó el con el.
- Claro que lo tengo! Es mi vida! Puedo hacer lo que me venga en gana con ella! – le gritó mientras examinaba la tienda. Como imaginaba el moreno había colocado un sello de bloqueo para que nadie ni entrase ni saliese de esta. La kunoichi soltó un bufido y se cruzó de brazos.
- Naruto ya te ha perdido una vez, Sakura – murmuró el Uchiha. - No aguantará si vuelve a hacerlo. – Y yo tampoco – se confesó para si. Sakura lo miró sorprendida.
- Y que hay de lo que puedo aguantar yo, Sasuke-kun? De que me sirve estar viva si vosotros morís?! No se si te has dado cuenta… pero ya lo intentasteis una vez – soltó con una sonrisa triste – y mira como salió.
Sasuke guardó silencio ante el comentario de la chica. Tenía razón… Al parecer, ninguno de los integrantes del equipo siete podía vivir si uno de ellos se quedaba atrás. Eran como imanes… y el destino la fuerza magnética que intentaba separarlos. Un grito desgarrador los sacó a ambos de sus pensamientos. Naruto! /Dobe! – pensaron al mismo tiempo alarmados. Los ojos de Sakura se llenaron de lágrimas y miró al pelinegro suplicante.
- Sasuke-kun… por favor. Lo van a matar – susurró ahogando un sollozo. Tenía que dejarla salir de ahí para poder ayudar a su amigo. Sasuke desvió la mirada dolido.
- No puedo… lo siento. – contestó impotente. Kami como había dejado que todo eso pasara? Debería estar luchando al lado de su amigo… no oyéndolo pelear a muerte solo. Sin embargo, no podía arriesgar a Sakura, y sabía que Naruto estaba de acuerdo con eso. La pelirrosa lo miró enfurecida.
- Si no me dejas ir y le pasa algo a Naruto… jamás te lo perdonaré! – explotó por la tensión del momento. Sasuke la observó con media sonrisa triste.
- Pero al menos vivirás para odiarme. Así que me arriesgaré – contestó encogiéndose de hombros. Era lo que quería… que ella le odiara y se mantuviera alejada De esa forma, no podría dañarla. No obstante, si era lo que quería… por que le dolía tanto? Sakura miró al Uchiha anonada.
- Eso es lo que quieres, no? Que te odie…. – adivinó la Haruno. La chica soltó un bufido. – Sasuke-kun, si lo que querías era alejarme… está bien, lo haré. – asumió sorprendiendo al moreno - Pero, por favor… no dejes que Naruto muera por salvarme a mi. Ni tu ni yo podríamos soportarlo.
Sakura tenía razón. Si el alejaba a la chica, pero además perdía a su amigo…todo dejaría de importarle. No quería vivir así. Solo. Nunca más. La pelirrosa observó el dolor reflejado en los ojos oscuros del portador del sharingan. Estaba sufriendo. El la amaba, pero Naruto era como su hermano, y se había visto envuelto en una situación extrema que lo obligaba a escoger entre protegerla a ella o salvarlo a el. Entonces, Sakura sintió la frustración y la impotencia de su compañero, y entendió cuanto amor podía llegar a sentir el corazón maltratado del Uchiha. El también se había sacrificado. El la estaba empujando a que escogiera a Naruto por encima de el porque los quería tanto a ambos que quería que fueran felices juntos, aunque eso supusiera sumirse de nuevo en la oscuridad. Y si eso no era posible… dejaría que el rubio muriese como un héroe mientras ella lo odiaba a el por haberla mantenido al margen, a pesar de que el plan había sido idea de los dos. Somos todo un caso… - pensó irónica la chica.
Dispuesta a pasar a la acción, la Haruno cerró los ojos y se concentró en su interior.
En la mente de Sakura:
- Es la hora – informó Sakura llamando a la oscuridad con voz solemne. La figura del fénix apareció delante suyo con una sonrisa de superioridad.
- Vas a darme algo de acción? – le preguntó juguetona.
- Los quiero a todos muertos – dijo. La diosa sonrió aun más macabra.
- Pues déjame salir – le contestó crujiéndose los nudillos. Sakura negó con la cabeza.
- Lo haremos juntas – afirmó. El fénix frunció el ceño y soltó un bufido.
- Está bien niña… pero solo porque me aburro aquí dentro. Demuéstrame lo que sabes hacer…
En la realidad:
Sakura sonrió satisfecha ante las palabras de la diosa, y dejó que su cuerpo se amoldara al poder que ella le proporcionaba. Este comenzó a fluir por sus venas fortaleciendo cada átomo de su cuerpo. Sentía como la encarnación del fuego recorría su piel dejándola ardiente, y la sensación era increíble. La diosa salió de ella manifestándose solo en la mitad izquierda de su cuerpo. Está vez, solo uno de sus ojos se volvió rojo dejándola plena mente consciente de sus actos. Las dos estaban fuera… listas para cooperar.
Sakura observó que Sasuke estaba demasiado pendiente de la batalla, y no se había percatado de su cambio. Lo vio cerrar los ojos y apretar los dientes cuando un nuevo grito se escuchó por todo el bosque. Lo estaba pasando tan mal por su culpa… Una inmensa sensación de amor invadió el interior de Sakura. Necesitaba hacer algo para librarle de ese sufrimiento, le dolía verle así.
- Sasuke-kun – lo llamó mientras se acercaba a el. Este la miró interrogante. – Te prometo que cuando volvamos a la aldea me alejaré de ti si eso es lo que quieres…
- Sakura… - murmuró el chico mientras suspiraba. Es lo correcto, Sasuke – se dijo así mismo.
- Es lo que quieres no? – le preguntó la chica acercándose a el. Sasuke asintió muy a su pesar. – De acuerdo… pero antes quisiera probar algo. Puedo? – preguntó dubitativa parándose enfrente de el.
El moreno la miró expectante. Sakura levantó una mano y acarició el rostro del Uchiha con suavidad tal y como lo había hecho cuando despertó del sueño profundo…. Dibujando sus varoniles rasgos. Sasuke cerró los ojos y aspiró el perfume de la chica. Su tacto le relejaba tanto… casi por inercia, el Uchiha se inclinó aun con los ojos cerrados y rozó la punta de la nariz de Sakura con sus labios. La pelirrosa soltó un suspiro y acercó más su boca a la de este.
- Siento tanto todo esto, Sasuke-kun… - le susurró con dolor.
Ella no quería hacerle sufrir ni abandonarle, pero debía hacerlo. Tenía que asegurarse de que al menos…pudiera devolverle a Naruto. Antes de que el Uchiha pudiera reaccionar, Sakura acortó la distancia entre ambos y lo besó con pasión dejándolo sin aliento. A diferencia de los labios de Naruto que eran cálidos y dulzones, el beso de Sasuke era como una ventisca de aire fresco…ligero pero candente. Instintivamente, el pelinegro rodeó la cintura de la chica y la atrajo para si haciendo que esta chocara con su marmolado pecho mientras las manos de Sakura se enterraron en su pelo azabache.
Sasuke se sentía en el cielo. A el jamás le había gustado el contacto físico con las personas, pero besar a Sakura era otra cosa completamente distinta. Podría hacerlo durante todo el día. Sobrepasado por sus emociones, el moreno no se dio cuenta como su cabeza empezaba a darle vueltas hasta que fue demasiado tarde. Sintió la energía abandonar su cuerpo, y como una neblina atrofiaba su cerebro. Se separó de Sakura mareado, y la miró observándolo con preocupación y… remordimiento.
- Sakura… no – masculló entrecortadamente mientras empezaba a ver doble. Perdió el equilibrio pero la pelirrosa lo sostuvo justo a tiempo antes de que cayera.
- Lo siento, Sasuke-kun – repitió, y Sasuke lo supo. Sakura lo había besado para drenarle el poco chakra que le quedaba, y sin chakra… la barrera de la tienda caería, y ella podría salir. Maldijo por lo bajo antes de perder la conciencia. Había caído en una de las técnicas de seducción más antiguas usada por las kunoichis por todo el mundo.
Sakura lo recostó suavemente en la camilla con los ojos llenos de lágrimas. Se sentía una persona horrible por haberle pagado con la misma moneda… pero Sasuke nunca la dejaría luchar. La chica se irguió y respiró hondo. Ya no había vuelta atrás.
- Empezamos? – Le preguntó aburrida la diosa. Sakura asintió con decisión, y el fénix sonrió excitada. – Déjate llevar, Sakura. Te prometo que te va a gustar.
Lentamente, la pelirrosa salió de la tienda y caminó hacia el campo de batalla. Con cada paso que daba, sentía el poder supurar por cada poro de su piel. Estaba ardiendo, y llena de energía. En una primera instancia, nadie se percató de su presencia ya que todos los shinobi estaban ocupados con sus respectivas peleas. No fue hasta que aquel joven de pelo agua marina arremetió contra Naruto con una catana que todos repararon atónitos en que Sakura se les había unido a la lucha. Al ver a su amigo en peligro, la pelirrosa se colocó entre el rubio y su atacante como en un acto reflejo, y dejó que la atravesarán con la espada. Naruto abrió los ojos atemorizado.
- Sakura! – gritó con horror. La chica lo miró por encima del hombro con una sonrisa arrogante, y un hilo de sangre que bajaba hasta su barbilla.
- Baka… no vuelvas a dejarme al margen – le riñó mientras daba un paso adelante y se clavaba aun más la catana de su enemigo. La chica volvió a mirarse al joven agresor y le sonrió macabra. El fénix tenía razón. Eso lo iba a disfrutar…– Hola Kai…
El joven abrió los ojos y empezó a temblar de pavor. Des del momento en que la pelirrosa había aparecido, había deseado que no se acordase de el. Ese ya no era el cerezo débil y roto del cual se habían aprovechado cada noche durante esos tres años… ahora, ella era como ellos.
- Sa-Sakura – tartamudeó mientras soltaba la catana e intentaba retroceder, pero la Haruno no le dejó. La chica le agarró la cabeza entre sus manos, y su sonrisa se ensanchó.
- No sabes cuanto tiempo llevamos esperando para hacerte pagar por lo que me hiciste… - habló la diosa mientras se relamía los labios. El chico ensanchó los ojos aun más al reconocer el poder que desprendía la chica. Era como el suyo… pero muchísimo más potente. El chico intentó zafarse de su agarre. – Que ocurre Kai? Como ya no puedes someterme ya no se te levanta? – se burló apretando su cráneo aun más.
- No puedes matarme! Ahora soy inmortal! – exclamó el chico con miedo. La diosa sonrió.
- No sabes como funciona mi poder, estúpido? Solo tengo que hacerte desear estar muerto… y dejarás de regenerarte. – declaró.
Acto seguido, las manos de Sakura empezaron a emanar el mismo fuego que quemó a Naruto en el hospital carbonizando el cerebro del chico. Los escalofriantes gritos de dolor de Kai inundaron el bosque y helaron la sangre a todos los presentes. Naruto observó con horror como la pelirrosa torturaba al chico, y luego dejaba un espacio de unos segundos para que este se recuperara. El sadismo duró pocos minutos hasta que Kai decidió rendirse al dolor, y dejó de luchar. Esa vez… no se regeneró, y cuando Sakura soltó su cabeza, este cayó al suelo inerte. La chica se giró para mirar al resto de sus enemigos.
- Quien va ahora? – preguntó con sonra. Asustados, los hombres de Kabuto se dispusieron a retirarse. – Ni hablar… - dijo la chica. - Vamos Sakura, enséñame lo que sabes hacer… - la retó.
La pelirrosa sonrió entendiendo lo que la diosa le pedía. Iban a combinar su poder con su chakra para evitar que salieran corriendo. La Haruno cargó toda su fuerza vital en su puño de hierro y corrió en dirección a sus enemigos, y, cuando este estuvo listo, pegó contra el suelo abriendo un enorme agujero. Al mismo tiempo, un fuego abrasador empezó a brotar de entre as grietas arrasándolo todo a su paso. Los gritos de dolor de los tres hombres no se hicieron esperar. Sakura caminó hasta ellos lentamente y con una sonrisa de superioridad. Como si de un peso pluma se tratara, recogió una enorme roca y la lanzo al agujero sepultando los cuerpos de sus agresores.
- Itachi, Shisui – los llamó. – Sellarlos – ordenó, y los Uchiha comprendieron que Sakura pretendía dejarlos arder sin salida hasta que ellos mismos decidieran quitarse la vida. Estos procedieron con el sello mientras la diosa seguía deleitándose con las súplicas de los hombres. Como había echado de menos causar dolor…
- Sakura? – la interrumpió Naruto acercándose a ella temeroso. La pelirrosa despertó de su trance y lo miró horrorizada. Que había hecho? Había torturado a sus torturadores, y lo había disfrutado como nunca… y, aun peor, había dejado que Naruto viese esa parte de ella.
- No te acerques! – le gritó. Aun no había terminado. Faltaba salvar al resto de sus amigos, y no quería que el rubio la viese así.
Como si los hubiese convocado, Hinata, Shino, Neji, Tenten, Lee y el resto de Taka aparecieron de entre los arbustos. Magullados pero vivos…- pensó Sakura con alivio.
- Estáis bien? – preguntó Suigetsu abrazando a la pelirroja. Odiaba a Karin, pero, por alguna razón, se alegraba de que estuviera viva.
- Que ha pasado? Estábamos luchando y de repente nuestros enemigos se dieron a la fuga – informó Neji mirando a cierta pelirrosa en particular. Tanto el como Hinata se percataron de que la mitad del cuerpo de la chica estaba irreconocible, no era humano.
- Sakura no ha salvado – contestó Sai.
- Pero a que precio? – le inquirió con tono acusador el Hyuga. Este entrecerró los ojos para escanear a su amiga. Necesitaba saber si esta era o no una amenaza.
- Neji – lo llamó Itachi en tono de advertencia para negar con la cabeza pidiéndole que no interfiriera. El ojiperla lo miró interrogante, y el Uchiha señaló a su hermano que acababa de salir de la tienda.
Sasuke cojeaba con la mirada fija en la Haruno. Se acercó hasta ella bajo la atenta mirada de todos, y se colocó al lado de su amigo rubio. Ambos miraron a la kunoichi que permanecía alejada de ellos. En su interior, Sakura seguía avergonzada por sus acciones, y no conseguía deshacerse de sus ansias de matar.
- Sakura-chan – susurró Naruto con dulzura – Se acabó. Dile al fénix que es hora de irse a dormir – le dijo entendiéndola. El mismo había sentido esa vergüenza cientos de veces de niño cuando no era capaz de controlar la sed de destrucción de Kurama. La chica se abrazó a si misma, pero no dijo nada.
- Sakura – la llamó autoritario Sasuke. – Se que el poder es adictivo – le habló recordando como le hacía sentir el sello maldito. – pero ese no era yo… tu me lo recordaste. – dijo rememorando como ella lo había abrazado por la espalda en plena transformación durante los exámenes chunnin - y yo te lo recuerdo ahora.
Sakura abrió los ojos sorprendida por las palabras de ambos. La entendían… no tenía que sentirse avergonzada ante ellos porque, de un modo u otro, sus compañeros habían pasado por experiencias similares. Los tres habían tenido que aprender a vivir con un poder que los tentaba y los arrastraba a la oscuridad. Naruto le sonrió con ternura, y le extendió una mano.
- Vuelve con nosotros, Sakura-chan – le pidió mientras miraba acusador al Uchiha. Este rodó los ojos entendiendo lo que el dobe quería. Eres tan cursi… - pensó. Aun así, el moreno también extendió su mano hacia la chica.
- Vámonos a casa – le dijo desviando la mirada sonrojado.
Los ojos de la kunoichi se llenaron de lágrimas. A casa… hogar- pensó. Ellos eran su hogar. Daba igual cuanto hubieran cambiado las cosas, el equipo siete siempre sería su hogar. Naruto con su dulzura e intensa hiperactividad, y Sasuke con su exigencia y calma autoritaria. Las dos caras de una misma moneda… Suavemente, Sakura tomó ambas manos, y sintió como el amor de ambos transferirse como una corriente eléctrica y como el poder, la rabia, y la sed de sangre abandonaba su cuerpo. Su ojo volvió a la normalidad indicándole a sus amigos que el fénix ya no estaba, y Naruto fue el primero en abrazarla. Aun así, la pelirrosa no soltó la mano del Uchiha en ningún momento.
- No me dejéis – les pidió la chica mirándolos a ambos. Naruto sonrió radiante enseñando sus blancos dientes.
- Nunca – le contestó por los dos, mas Sasuke no dijo nada. No podía prometerlo… para el, Sakura seguía necesitando elegir a Naruto. Ahora más que nunca necesitaba la luz del rubio, ya que el no podría ayudarla. No podía quedarse… no podía destruirla.
- Hmp, volvamos – dijo este evitando la mirada suplicante de la ojijade.
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Continuará….
