68. El clan Haruno.

Sakura, deja de llorar. pidió su madre, molesta. Tú padre llegará en cualquier momento y si te ve con lágrimas en los ojos, te gritará de nuevo.

Pero…Sakura bajó la mirada al suelo, de donde no solía despegarla a menos que fuera absolutamente necesario. El tercer Hokage lo ha descubierto por accidente.

Esas cosas suceden de vez en cuando, usualmente el clan Haruno se encarga de ello casi de inmediato. comentó Mebuki, secándole las lágrimas. Su cabello rubio caía con gracia sobre su rostro, dándole una apariencia muy bonita, Sakura en el fondo de preguntó si algún día sería igual de hermosa que ella.

Madre.llamó Sakura, parando su llanto. Mebuki detuvo también su mano, esperando a que continuara. Cuando sea grande, te sacaré de aquí.

¿Qué dices?

Quiero que sonrías como lo hacen las señoras de la aldea, como lo hace la mamá de Ino. comentó Sakura, emocionándose. Padre no tiene porqué acompañarnos, pero seguro que cuando vea tu sonrisa, dejará esas tontas costumbres de lado y vendrá a vivir con nosotros.

Un plaf silbó en el aire, dejándole la mejilla roja a Sakura. Está vez las lágrimas ya no cayeron por sus mejillas, parecía que ya se había acostumbrado a ese tipo de dolor.

¿Qué tonterías dices? ¡No vuelvas a repetir eso! gritó la mujer, como si le hubieran dicho el peor insulto existente en el mundo.

¡Pero tu no eres feliz aquí! reprochó Sakura, sorprendiendo a su madre. Usualmente se quedaba quieto y reflexionaba sobre lo dicho. ¿Por qué no me dejas fantasear con liberarte? ¡A mi padre no le interesamos en lo más mínimo!

Sakura…

¡No quiero que mi vida sea así siempre solo porque no fuiste lo suficientemente valiente para salvarnos a ambas!estalló Sakura, emprendiendo una corrida, saliendo lo más rápido que pudo del lugar.

— ¿De verdad que es aquí? —preguntó Lee, no veía más que arboles alrededor y las luces continuaban desapareciendo. Sakura siguió avanzando con los demás a su espalda.

—Sí. A pesar de que la aldea tiene sus barreras protectoras, mi padre me dijo una vez que esta entrada es exclusiva del clan. —comentó Sakura. —Las barreras no le afectan debido a que nuestro clan desarrolló un jutsu para protegerla de la misma.

— ¿Pero qué iban a hacer si alguien la encontraba y atacaba la aldea?

—Debe de haber cientos de trampas allá adentro, además seguro pensaron que ellos se encargarían. —siguió Sakura, deteniéndose justo delante de una enorme roca. —Además la entrada es muy difícil de encontrar.

—Bueno, no negaré eso, siento que hemos estado caminando en círculos aunque todo alrededor parece ser diferente. —Lee observó a Masamune, este iba en su cabeza y le devolvió la mirada. —Si Masamune tiene que crecer allá adentro nos descubrirán enseguida.

—No, Masamune tendrá que irse por un rato. —dijo Sakura, retirando la piedra. Debajo de ella yacía un pequeño oyó en el que no cabría más que una persona. Casi se asemejaba a la madriguera de un animal pequeño. Podría ser que los del clan Haruno no fueran los más poderosos o inteligentes, sin embargo, se apoyaban de las cosas normales para no levantar ninguna sospecha.

—Entendido. —dijo Masamune, esfumándose de la cabeza de Lee.

—Primero iré yo, después Sakura, seguida de Lee y Sasori. En ese orden. —dijo Itachi, a pesar de que Sasori no parecía estar muy de acuerdo con esa formación terminó aceptando.

Momentos después de que los pies de Itachi se perdieron entre la tierra, Sakura decidió que era momento de ingresar, así que poco a poco fue escarbando, debido que su complexión era más delgada que la de Itachi fue menos lo que tuvo que escarbar para lograr salir del otro lado; segundos después de que su cuerpo se perdiera por completo en la oscuridad escuchó a Lee seguirla y otro momento más tarde a Sasori quejarse de que la tierra estropeaba su marioneta.

Fueron a hurtadillas por al menos dos horas, cada vez sentían que el oxígeno comenzaba a escasear allá adentro. El menos agitado de ellos parecía ser Sasori quién se burlaba abiertamente de ellos, diciendo que eso no pasaría de aceptar ser sus marionetas.

—Aquí hay algo, —comentó Itachi, sintiendo la tapa, era apenas palpable por la cantidad de tierra, si no hubiera estado atento a cada cosa seguro que la habría pasado de largo. — ¿es aquí?

Sakura encendió una linterna, poniéndola en su boca para poder alumbrar a Itachi. Cuando el Uchiha terminó de quitar la tierra que la rodeaba, notó la insignia del clan Haruno, por lo que intentó abrir la manija, sin que esta cediera por más que lo intentara.

—Parece tener un sello. —dijo. —Será difícil romperlo sin que demos la alerta.

—Dejemos de preocuparnos por eso ya. —bufó Sakura, preparando su puño. —Conociendo a mí clan, preferirán enfrentarnos ellos mismos antes de dejar ver su escondite secreto.

Golpeó el suelo con todas sus fuerzas, haciéndolo retumbar y que la tierra encima de ellos comenzara a caerle a montones, casi derrumbándolo todo.

— ¿Qué estás haciendo, tonta? —bramó Sasori, buscando apartar la tierra. — ¡Harás un derrumbe y nos sepultarás a todos!

—Sólo uno más. —pidió ella, volviendo a prepararse.

— ¡No, espera…!

Sakura volvió a golpear la tapa, retumbando todo a su alrededor, justo cuando pensaron que quedarían enterrados en ese pequeño agujero, la tierra debajo de ellos, cedió. Entre piruetas y saltos intercalados, lograron mantenerse de pie, unos metros lejos de la tierra que cayó junto a ellos. Al parecer ya no podrían regresar por el mismo lugar. Sakura volvió a encender la linterna, alumbrando desde atrás hacía adelante; todo el sitio estaba en completa oscuridad, rodeando de muros de cemento de no más de dos metros y medio de altura, el sitio era estrecho, apenas cabrían dos personas en el pasillo.

—Por poco. —suspiró Lee. —Todo se ve muy oscuro, ¿de verdad iban a usar ese método para escapar? —preguntó, desconcertado. —Siento que no muchos hubieran podido hacerlo.

—Ellos no se tientan en abandonar a los que consideran más débiles. —reprochó Sakura, a secas. —Lo mejor será que seguimos avanzando, al parecer no nos han detectado.

Justo acababan de dar los primeros pasos cuando el sonido de algo golpeándose continuamente contra la tierra, desde la parte de atrás de donde cayeron, los hizo voltear. Sakura casi de inmediato apuntó la lampara en aquella dirección, notando la enorme piedra que rodaba rozando las cuatro paredes a su alrededor, sin descanso, a punto de aplastarlos.

— ¡Espera un momento, Sakura, dijiste que no nos habían detectado todavía! —gritó Lee, emprendiendo la corrida junto a los demás.

— ¡No me eches la culpa, Lee! —se quejó ella.

— ¡Nadie más tiene la culpa aquí! —reclamó Lee. — ¡Tú fuiste quién golpeó como si nada la marca!

— ¡Ah, Lee, recordaré eso! —espetó Sakura queriendo golpearlo.

—No podría ni recordar su propia sombra. —comentó Sasori, desviando la mirada. Al parecer seguía guardándole rencor por olvidarse de los datos importantes dichos en su pelea anterior.

— ¡Ya me he disculpado! —gritó Sakura, siguiendo con la corrida. — ¿Qué le pasa a este? ¡¿Hasta cuándo lo va a seguir recordando!?

—No es momento para estar peleando entre nosotros. —comentó Itachi, arrebatándole la lampara a Sakura, para alumbrar hacia adelante. Las paredes tenían pequeños agujeros, de los que seguramente saldrían flechas disparados a ellos. —Sakura, tienes que destrozar la roca.

— ¡Eso es muy fácil de decir, pero luce demasiado pesada y está en movimiento!

—Si llegamos a esa parte, las flechas nos atravesarán.

—Sería buen momento para invocar a Masamune. —comentó Lee.

—Aún tenemos el factor sorpresa, no lo desaprovechemos. —dijo Itachi. —Podría usar el amaderatsu pero es demasiado pronto.

—No queremos que nuestra carta sorpresa se active tan rápido. —intervino Sasori, quedaban unos pocos metros antes de llegar a las flechas. —Sakura, ya he puesto varios hilos alrededor, la roca no se detendrá por mucho tiempo, tienes al menos dos segundos para destruirla.

—Dos segundos. —la chica pasó saliva y se dio vuelta, corriendo de espaldas. —Es un segundo más del necesario.

Lee haciendo uso de su velocidad corrió hasta donde comenzaban las flechas y en otro instante ya se encontraba detrás de Sakura, dándole el empujón necesario para aventarla al frente y que ella pegara al instante su puño contra la roca, que no tardó nada en destrozar los hilos de Sasori. La roca quedó partida a la mitad, deteniendo su movimiento. Itachi alumbró con su lampara a Sakura, notando la sonrisa de la chica.

— ¡Sakura, fuego, fuego! —gritó Lee, viendo detrás de ella la onda expansiva que se acercaba cada vez más.

— ¡¿Por qué?! —chilló ella emprendiendo corrida de nuevo.

Itachi adelantándose a todos, buscó esquivar cada una de las flechas pero estás venían de ambos lados y si las esquivaban, se rentelisaban. Itachi chasqueó la lengua, no le quedaba otra opción, poniendo los dedos frente a él, cerró y abrió los ojos en un instante.

— ¡Amaderatsu!

— ¡¿POR QUÉ HAS ENCENDIDO FUEGO SI HAY FUEGO PERSIGUIENDONOS?! —gritó Lee al mismo tiempo que Sakura.

—El amaderatsu es un fuego diferente, idiotas. —dijo Sasori, desde atrás. — ¿Ven? Se va extinguiendo poco a poco.

—Sakura hay una pared enfrente, destrózala.

— ¡Entendido! —Sakura volvió a adelantarse, con la corrida y todo sentía una energía abrumadora rodeándola. Llenándola de excitación, por lo que se encontraría detrás de esa pared.

Un gran estruendo intervino desde una de las paredes, en la parte más alta de esta, atrayendo la atención de la mayoría de los Anbu que se encontraban ahí. Incluso Danzo y Kizashi parecían sorprendidos, nunca esperaron una intromisión tan estúpidamente ruidosa.

De aquel agujero en la pared, saltaron cuatro ninjas con el manto de Akatsuki. El primero en estabilizarse fue Lee, quién al agarrar impulso, puso a Sakura en un sitio a salvo e hizo lo mismo con los demás, dejando a la mayoría con la boca abierta. Todo eso lo había logrado en apenas cinco segundos como mínimo.

— ¿Akatsuki? —preguntó uno de los Anbu, sorprendidos. El fuego del agujero seguía emanando, dejando que pequeñas llamas fueran cayendo alumbrando toda la estructura, para después ser apagadas por el viento de la caída. — ¿Están invadiendo Konoha? ¿Por el Kyubi?

—No tenemos ningún interés en dañar a nuestra querida aldea. —dijo Lee.

—No, no. —comentó Sakura, sonriendo con el rostro oculto tras las sombras. —Eso sería muy atrevido y una falta de respeto a mis amigos y mi maestra.

— ¿Su querida aldea…? —murmuró Danzo, frunciendo el entrecejo. Kizashi observaba de manera fría a aquella persona en específico.

—Ha pasado tiempo, padre. —saludó Sakura, al tiempo en que una de las flamas que descendía le iluminaba el rostro, haciendo notar que tenía clavada la mirada en él. —Tu y yo tenemos asuntos pendientes que atender.


¡Que se armen los pinshes chingadazos! -inserte el meme aquí-.