Consuelo
Corporación Capsula. Saga de los Androides.
La mujer despertó y se estiró en su lugar. Era el día de San Valentín y tenía un plan para evitar pasarlo sola. Aun así, se acongojó un poco al pensar en su novio muerto, pero ya faltaba tan poco para traerlo a la vida que decidió animarse.
Salió al balcón y luego de respirar hondo, sintiendo el olor del jardín se estiró mientras daba un gran bostezo. Pero no contaba con que cierta persona venía llegando de sus ejercicios matutinos.
-Tan vulgar como siempre ¿no humana?
La mujer volteó de inmediato hacia el intruso y le dijo
-Tan grosero como siempre ¿no Vegeta?
- ¿Me dices a mi grosero? Tu deberías cuidar tus modales… Pareces una bestia saliendo de su madriguera…
- ¡No me harás enojar hoy! ¿me oíste? ¡El día está precioso y es San Valentín!
- ¿San… – se detuvo y agregó con soberbia - No me harás caer en tus idioteces nuevamente…
- ¿Qué? Me vas a decir que ¿no te gustó celebrar Navidad?
-Bah, no pasó de ser un buen festín… - le respondió con desidia.
-Si, como todos te dieron regalos y tu como si nada… ¡Sabías de que trataba y no fuiste capaz de hacer un miserable presente a ninguno de nosotros!
- ¡La loca esa dijo claramente que yo estaba excusado por no ser de la Tierra! ¡Así que cierra el pico y déjate de idioteces!...
-Oye, ¡te he dicho hasta el cansancio que no la llames así!
- ¡Hmp! cuando ella me lo reclame me entraré a preocupar. Ahora, si me disculpas, tengo mucho que hacer… - y diciendo esto prosiguió a entrar a su habitación, pero la mujer lo detuvo.
- ¡Espera Vegeta!
- ¿Qué mierda quieres? – le preguntó. Molesto, sin mirarla.
-Oye… Es que estaba pensando que bueno, ya que hoy es un día de fiesta podrías acompañarme…
El saiyajin la miró por sobre el hombro y le dijo
-Olvídalo.
-Pero es que se trata de una cena especial… y bueno…
- ¿Bueno qué? – la apuró él.
-Se intercambian chocolates…
Vegeta lo pensó un momento y le respondió, volviendo la vista al frente.
-No me gustan las golosinas.
Dicho esto, el hombre la dejó sola y ella se encontró con su plan truncado de raíz.
Por la noche Bulma estaba llorando desconsolada en uno de los sillones de la sala del primer piso. A sus pies había desparramadas varias bolsas de distintas tiendas. Esto, porque para no pensar en su soledad, había ido de compras, pero fue una pésima idea, ya que por todos lados vio parejas felices demostrándose su amor lo solo sirvió para recordarle cuánto extrañaba a Yamcha. Era el primer día de los enamorados que pasaba sin novio y de solo recordarlo más triste y solitaria se sentía.
Comenzó a llorar bajito, pero poco a poco su llanto subió en intensidad, al igual que su rabia por lo que tomó un cojín y lo lanzó lejos, para luego volver a llorar con aun más fuerza.
Continuó llorando, pero de repente algo la hizo detenerse. Vegeta estaba frente a ella, solo en ropa interior y tenía en una de sus manos el cojín que ella había arrojado. El hombre se lo extendió en silencio
-Snif, snif… gracias Vegeta por levantarlo – le dijo entre hipo e hipo, mientras se secaba un poco las lágrimas - pero no… no era necesario que recogieras mi… mi… desorden…
El saiyajin la miró un momento y le dijo, con calma
-No fue por eso.
-Ah ¿no? - le preguntó ella, extrañada.
-No, humana… Si te lo estoy ofreciendo es para que ahogues tus gritos y ¡me dejes dormir de una maldita vez! – terminó gritándole para enseguida marcharse.
Bulma quedó paralizada un momento, pero de inmediato lo siguió para gritarle unas cuantas cosas.
- ¡ESTÚPIDO SAIYAJIN DESGRACIADO!
Consuelo Parte 2
Bulma llegó al segundo nivel, casi sin aliento, pero eso no la detuvo de golpear la puerta del saiyajin con ambos puños
- ¡ABRE LA PUERTA, VEGETA!
La puerta se abrió de golpe y Bulma por poco pierde el equilibrio.
- ¿Se te ofrece algo? – le preguntó él, mirándola a los ojos mientras le cortaba el paso.
- ¡Claro que sí! Estoy furiosa porque no haces más que burlarte de mí… Yo he tratado de ser una buena anfitriona y ¡Que es lo que obtengo! ¡Nada más que malos tratos de tu parte! ¡Qué tengo que hacer para que te comportes?
- ¿Y qué es lo que esperabas, imbécil? Soy un maldito saiyajin, no un débil terrícola y por si no lo sabías, nosotros no somos agradecidos… Solo tomamos y nos beneficiamos del resto de las razas del universo ¿Eso es lo que querías oír?
Bulma no supo que responder a ello. Se lo quedó observando, sintiendo como su corazón latía aun con fuerza por la carrera y por la adrenalina de enfrentarse a su huésped. Se sentía sola, despechada y sobre todo confundida. Sin pensarlo se lanzó sobre Vegeta y lo besó en los labios, mientras sus brazos se aferraban a su espalda.
Vegeta abrió sus ojos en sorpresa, pero no la apartó. Si después de lo dicho ella actuaba así, seguramente era porque estaba loca. Así que respondió a la extraña acción de ella, notando que era bastante placentero y bastante excitante, por lo que la tomó por los hombros y la acorraló contra el muro más cercano.
A la mañana siguiente, Bulma volvió a asomarse al balcón, pero esta vez con una enorme sonrisa. Ya no tenía pena ni se sentía sola, pero el remordimiento no tardó en aparecer en su mente lo que la hizo morder su labio inferior con ansiedad. Prefirió no pensar en ello, ya lo hecho, hecho estaba y no podía deshacerlo.
Miró hacia el cuarto contiguo y vio que su huésped ya había abandonado su cuarto, esto lo sabía porque la ventana estaba abierta. Volvió a su habitación y se dispuso a comenzar su dia, no tenía darle importancia a lo ocurrido, pero de solo recordar lo que había ocurrido se ruborizaba y suspiraba.
Pasaron unos cuantos días, en los que no volvió a ver al saiyajin y para ella fue perfecto, porque no sabía aun que le diría después de lo ocurrido. No quería hacer la gran cosa de ello, ya que ella prefería mantenerlo en secreto debido a que aún se consideraba novia de Yamcha a pesar de que el no estuviera en ese plano. Deseaba mantenerlo como nada más que un pequeño desliz, algo de solo una noche y nada más.
Por la noche estaba leyendo sobre su cama antes de dormir, pero un par de golpes a su puerta la hizo detenerse y mirar hacia el sonido. Dejó el libro a un lado y se apresuró en ir a ver quien era. Tras su puerta estaba Vegeta, pero lo que llamó la atención de ella era que el hombre no la miraba directamente. Sintió su pulso acelerarse levemente, pero tragó saliva y se animo a decirle con un tono neutral
-Este… ¿Ocurre algo?
Él al fin la miró a los ojos y le dijo
-Solo vine a decirte que los saiyajins no tenemos compasión ni sentimientos por nadie.
- ¿Hum?... Está bien… Eso puedo comprenderlo, pero ¿Por qué me lo vienes a decir?
-Por que no quiero que malentiendas lo que pasó.
- Pienso igual que tú… Aquello no debió pasar y estoy totalmente de acuerdo en que no se hable más del tema.
-Hmn… - hizo él, frunciendo y apartando su vista nuevamente.
Bulma lo miró contrariada, esperaba que dijera lago más, pero su huésped parecía indeciso.
- ¿ocurre algo, Vegeta? - le preguntó, con esa curiosidad tan propia de ella.
Él se la quedó viendo con intensidad un momento y al siguiente le gritó.
- ¡Argg! ¡No es de tu maldita incumbencia, imbécil! ¡Y no te me vuelvas a acercar! - enseguida le preguntó con uno de sus dedos casi en el rostro de Bulma - ¿Me oíste, maldita vulgar?
Y diciendo esto se marchó a su habitación.
Bulma quedó bastante confundida por la actitud de él y aunque ya sabía que era común en el actuar así, le pareció singular la situación.
- ¡Cuenta con ello, idiota! – le gritó, dando un gran portazo.
Volvió a su cama, enojada y tomó nuevamente el libro, pero no podía dejar de darle vueltas a lo ocurrido.
-Ese infeliz… ¿Acaso esperaba que volviera a besarlo?... ¡Ni que estuviera loca! - arrojó el libro lejos y continuó despotricando - Todo es culpa de él. Si no hubiera venido a la Tierra, yo no hubiera perdido a mi novio y no me hubiera sentido tan vulnerable ese día… Uyy… Es un…un… ¡IDIOTA!
Dio un suspiro cansado y se dejó caer de espaldas.
- ¿A que habrá venido todo eso?... – Sus ojos se abrieron en sorpresa y volvió a sentarse – Acaso ¿Eso es lo que quería?... – Meneó su cabeza y agregó – No. No y No… Soy una mujer comprometida y no volverá a pasar… No puedo negar que fue excelente, pero, si se vuelve a repetir, me meteré en problemas con todos... Aunque no puedo negar que él es un hombre y yo una mujer, ambos con necesidades, pero aun así no puede haber nada entre nosotros…
Se metió bajo la ropa de cama y se acurrucó, buscando conciliar el sueño, pero cientos de fantasías se le venían a la mente.
- ¡Pero fue tan distinto!... Tal vez… solo tal vez… debería ir a verlo. Estoy segura de que él debe sentirse igual de solo que yo…
Se levantó y con algo de inseguridad llegó frente a la puerta contigua. Dudó un momento más antes de levantar su mano, pero cuando iba a llamar, la puerta se abrió.
- ¿Qué quieres ahora?
Bulma no le respondió. Solo hizo lo mismo que la vez anterior y tal como pensaba, él no se negó.
...
