ADVERTENCIA:

La personalidad de los personajes serán Ooc si no les gusta, ¿Qué esperan para salir de la página? no están obligados a leer algo que no les gusta.

La historia Tendrá mucho Romance y Humor. Se tocarán muchos temas sobre celebridades que quizás conozcan, así que si escuchan el nombre de un actor o cantante reconocido no se preocupen es muy importante para el Drama. Ah y pues claro que tendrá su parte erótica y sensual entre los protagonista.

Esta historia es una adaptación, por lo tanto ninguno de los personajes me pertenecen. Sin más que decir, espero y disfruten la lectura.


28. Puedes Contar Conmigo


Una semana después, Hinata comenzó a trabajar en el restaurante por las mañanas. La prensa del corazón aún no había reparado en ella como novia de Sasuke y eso le gustó. Nunca esperarían que una simple camarera fuera con aquel adinerado compositor.

Días después, la niñera llegó a sus vidas. Una mujer de mediana edad que rápidamente se hizo con los niños y que se ocupaba de ellos con gran eficacia. Hinata dejó de trabajar por las noches, como le había prometido a Sasuke. Y era feliz pudiéndose ocupar de todo con una tranquilidad que antes no tenía.

Cuando Hanabi estuvo casi recuperada, Hinata quiso regresar a su casa, pero Sasuke no se lo permitió y se compinchó con los niños para que lo impidieran. Ella, divertida, aceptó por fin. Sin duda, estar con Sasuke y en aquella casa era mil veces mejor que estar sola en su apartamento de cincuenta metros cuadrados.

Dos días después, él contrató un camión de mudanzas para que Hinata pudiera llevar allí las pocas cosas que tenía.

Todo iba bien, aunque una tarde, cuando Sasuke llegó de trabajar y miró la preciosa chimenea de diseño, plagada de marcos con fotos, algo en su interior se revolvió.

El jaleo que ocasionaban los pequeños y el caos que los acompañaba no era algo que Sasuke llevara bien y, aunque Hinata intentaba mantenerlo controlado, resultaba prácticamente imposible.

Un día, Sasuke volvió de trabajar y, cuando Aki salió a su encuentro, se quedó de piedra al ver a la perra con las uñas de las patas pintadas de verde chillón.

—Ella me lo pidió —le explicó Hanabi, que era la responsable del asunto—. Quiere estar guapa para Akamaru..

—Lo siento —dijo Hinata—, no me había dado cuenta.

Sasuke suspiró mirando a la perra y sus uñas chillonas.

—Como diría uno que yo me sé, ¡es tendencia!

En esos días, Izumi y Itachi organizaron una barbacoa. Cuando llegaron a su casa, Hinata se sintió intimidada al ver a tanta gente que no conocía, pero Sasuke la agarró de la cintura y la tranquilizo.

—Cariño, disfruta del día. Son todos de la familia.

Ella asintió y, mirando a sus niños, dijo: —Chicos, ¡portaos bien!

En ese momento llegaron dos chicas de servicio acompañadas por una mujer algo mayor y Sasuke, encantado, fue a su encuentro.

—Tsunade, cuánto me gusta verte.

Ella lo abrazó, y luego la miro.

—Y tú debes de ser Hinata, ¿verdad?

Ella asintió y la mujer también la abrazó.

—Bienvenida a la familia. Yo soy Tsunade y no sabes las ganas que tenía de conocerte. —Luego, mirando a los pequeños, añadió—: Y a vosotros también. Pero ¡qué niños más guapos!

—Gracias. —Hinata sonrió a la mujer que había criado a los tres hermanos Uchiha tras la muerte de su madre con tanto amor en Puerto Rico.

Una de las jóvenes que la acompañaban se volvieron hacia Hinata.

—Señora, si me da los bañadores de los niños, los cambiaremos y nos ocuparemos de ellos. La señora Izumi ha preparado una habitación para que descanse la señorita Hanabi.

—Oh, no hace falta —sonrió Hinata, cohibida porque la llamaran « señora» —. Yo los cambiaré y…

Pero Sasuke, quitándole la bolsa que llevaba en las manos, se la dio a la chica.

—Los bañadores están aquí. Vigilen a los niños mientras se bañan en la piscina y díganle a Hanabi dónde puede descansar cuando lo necesite.

Hinata lo miró. ¿Por qué no podía ocuparse ella de sus niños? Sin embargo, al ver que todos la miraban a la espera de su respuesta, sonrió y, miro a los pequeños.

—Id con ellas, portaos bien y recordad: sin manguitos no hay piscina.

Los críos asintieron y Hanabi, encantada con todo lo que la rodeaba, exclamó antes de marcharse: —Mamacita, ¡qué bello es todo!

—Hanabi —susurró Hinata—, compórtate y no empieces a hablar como no debes.

Tsunade soltó una carcajada y, cogió a la niña de la mano.

—Vamos, cariño, yo te llevaré a un sitio donde, si quieres, estarás tranquilita hasta la hora de la comida.

—¿Por qué no has dejado que y o me ocupe de los niños? —Le pregunto a Sasuke una vez que todos se alejaron.

—Porque quiero disfrutar de ti un rato sin ellos. Pero tranquila, Tsunade aparte de ser nuestra Nana es una gran doctora, solo que ahora se ocupa de mi padre, Itachi se hizo doctor por ella y las demás son muy responsables. Las conozco desde hace tiempo y te aseguro que cuidarán a los niños maravillosamente bien.

En ese instante, Izumi, que salía de la casa en biquini, corrió a saludarlos.

—Tsunade se muere de risa con Hanabi. Por cierto, qué bien la he visto.

—Sí, está muy bien —asintió Hinata, imaginando lo que debía de estar haciendo su pequeña—. Incluso ha engordado dos kilos, algo que no sucedía desde hacía al menos año y medio.

—Es una chica fuerte —afirmó Sasuke encantado.

—Ahora está en el salón, con Tsunade —explicó Izumi—. Allí no pasará calor y se entretendrá con la televisión o mi portátil, como ella quiera.

—Gracias —dijo Hinata sonriendo.

Mei estaba junto a Konan y Anko en la piscina, tomando el sol, cuando Shisui, que había ido a la barbacoa con su nueva acompañante, la vio. Había leído en la prensa que la relación entre ella y el top model ruso no pasaba por un buen momento y quiso regodearse. Así que se acercó a ella.

—¿No has traído a tu muñequito contigo?

Mei, que lo conocía muy bien, sonrió y, tras mirar a la joven que lo acompañaba, respondió con sorna: —Ya has traído tú a tu muñequita hinchable, ¿para qué más? Por cierto, mi muñequito está trabajando en este mismo instante; ¿la tuya también?

Su ironía lo sorprendió. Antes ella no era así.

En ese momento, Konan abrió una revista.

—¡Anda, mira! Yahiko en la pasarela de Milán. Uissss… aquí pone que a sus treinta y dos años ha sido nombrado el hombre más sexy del planeta. Menudo portento tienes en la cama, ¿no?

Mei sonrió encantada poniéndose las gafas de sol.

—Ni te lo imaginas, cuqui… Soy la envidia de media humanidad.

Al escuchar hablar así a su ex, Shisui se desencajó. ¿El ruso tenía tres años menos que él?

En su época de casados, ella solía decirle que era la envidia de media humanidad. Ese comentario le correspondía a él, solo a él. ¿Por qué lo tenía que utilizar con otro?

Molesto, se volvió para mirar hacia otro lado, cuando vio a la chica que estaba besándose con Sasuke, y mirando a Itachi, que se acercaba a ellos.

—¿Esa no es la camarera del pelo de colores del cumpleaños de Harumi? —Pregunto.

Esa se llama Hinata —respondió Itachi— y es la mujer de la que Sasuke se ha enamorado. Por lo tanto, ten cuidadito con lo que dices.

En ese instante, dos niños peliazul corrieron hacia el agua y se tiraron, empapando a todo el mundo.

—Y esos niños y una castañita que está en el salón, son sus hijos —añadió Itachi.

—¡No jodas! —exclamó Shisui.

Hinata, Sasuke y Izumi también se acercaron a ellos y, encantado, Sasuke presentó a Hinata a todos. Por la cara que pusieron los cuatro, supo que la habían reconocido como la camarera. Mei se levantó y la besó y también lo hicieron Konan y Anko.

—¿Dónde está Harumi? —Preguntó entonces Sasuke.

—Con su abuelo. Han ido a montar a caballo y no creo que tarden.

Después Hinata conoció a los mellizos de Izumi y Itachi. Eran guapísimos. La niña era castaña con los ojos negro y el niño pelinegro con los ojos negros. Sin apartar la vista de sus propios gemelos, que chapoteaban en el agua incansablemente, fue con Izumi hasta una caseta para servirse algo de beber.

—¿Qué te ocurre? ¿Por qué estás tan seria? —le preguntó la joven.

—Estoy nerviosa. Es la primera vez que acudo a un acto familiar y la manera en que me mira Shisui me intimida.

—Uy, cariño —dijo Anko, acercándose—. Ni caso. Perro ladrador, poco mordedor.

Hinata sonrió y vio que también iban hacia ellas Mei y Konan, esta con su teléfono en mano.

— no viene Nagato—dijo, colgando el móvil.

—¿Por qué? —Preguntaron las demás.

—Esta noche hay un evento en el restaurante y lo necesitan. Y como ya sabéis que es muy responsable, pues ¡allí está!

—Es un bendito —afirmó Anko.

—Entre otras cosas —cuchicheó Coral y luego preguntó—: ¿A quién despellejabais?

Todas miraron a Shisui.

—Como ya dije una vez, Mei, se cree un bombón y no llega siquiera a lacasito.

—No te pases, Konan —protestó Izumi, cogiendo una cerveza—. Shisui puede ser todo lo que quieras, pero es un cañón de tío.

—Chissss… cuqui, que no te oiga o se lo creerá —dijo Mei y, chocando la mano con Konan, añadió—: Muy bueno lo de decir la edad de Yahiko. Eso al Uchiha lo ha hundido.

—¡Qué perras sois! —exclamó Anko, haciéndolas reír a todas.

Luego, Konan se puso seria y, mirando a sus amigas, declaró: —Que nunca se os olvide que si vosotras saltáis, yo salto. Si vosotras reís, yo río, pero si vosotras lloráis, yo le parto la cara a quien haga falta. ¿Entendido?

Todas soltaron una carcajada por sus ocurrencias y Mei, miro a Hinata divertida.

—Y yo que creí que era Fugaku quien quería ligar contigo el día que te conocí en el restaurante. Por cierto, ¿qué le hiciste? Eres la única mujer que le ha entrado a la primera. A mí nunca me tragó hasta que me separé de su hijo y a Izumi al principio no se lo puso fácil.

—¿En serio? —preguntó Hinata.

Ambas asintieron.

—Me hizo la vida imposible hasta que se dio cuenta de que yo no estaba con su hijo por su dinero. Eso sí, después de eso, me mima todos y cada uno de los días.

Eso angustió a Hinata. Ella tampoco estaba con Sasuke por su dinero, pero sí había necesitado su ayuda económica para la operación de Hanabi. ¿Qué pensaría ahora ese hombre de ella?

No muy lejos de las chicas, los tres Uchihas tomaban juntos unas cervezas que habían sacado de una nevera.

—¿Qué os parece el pibón que me acompaña? —Pregunto Shisui.

Itachi y Sasuke miraron a la morena de cuerpo escultural que había llegado con Shisui.

—Si a ti te gusta, a mí me parece bien —Respondió Sasuke.

Shisui se sorprendido por su tibia respuesta.

—Pero ¿habéis visto qué pechos tiene?

Sus dos hermanos se miraron. Como para no vérselos.

—Sinceramente, hermano, prefiero la calidad a la cantidad.

Itachi soltó una carcajada y Shisui se molesto por esa observación.

—Por cierto, Sasuke, te creía más listo.

—¿Por qué?

—¿Una camarera y con tres niños?

Al oír eso, Itachi se tensó, pero se tranquilizó cuando Sasuke replicó.

—¿Debo pensar que mamá fue tonta por quererte como te quiso, aunque no fueras su hijo? —Shisu se movió incómodo—. Ten cuidado con lo que hablas, hermano, o tendré que decirte cuatro cosas que estoy seguro de que no te van a gustar.

Y dicho esto, se alejó en busca de su acompañante. Itachi chocó la botella de cerveza con Sasuke. Su pequeño hermano si había madurado.

Touché!

Ambos se rieron.

—¿Cómo va todo por tu casa?

Tras darle un trago a su cerveza, Sasuke lo miró.

—Los niños absorben todo el tiempo de Hinata, la casa está llena de juguetes y de caos, sin mencionar los grafitis de las paredes y que ahora hay una pared llamada ¡la pared de pensar! Me sé al dedillo las canciones de una cerda rosa llamada Peppa Pig, de unos dibujos llamado Phineas y Ferb y mi perra tiene las uñas verdes chillón. Pero por lo demás, ¡todo genial!

Itachi soltó una carcajada y le dio una palmada en la espalda.

—¡Bienvenido al club, mi tonto hermanito!

—¡Ya estamos aquí! —dijo su padre en ese momento, llegando con Harumi de la mano.

La niña se soltó y corrió a besar a sus tíos, que la recibieron encantados. Luego fue a toda velocidad hacia Shisui, que la cogió en brazos. Su expresión se dulcificó y besó a su pequeña con cariño. La adoraba.

Las chicas, al oír la voz del patriarca, se volvieron hacia él.

—Ha llegado el ogro —Dijo Izumi.

Hinata se atragantó con su cerveza y Izumi, al verlo, rio divertida.

—Tranquila, mujer, que no se come a nadie.

Fugaku abrazó a Sasuke. En esta ocasión, dado que en casa de este había overbooking, se alojaba en la de Izumi y Itachi.

—¿Todo bien, hijo?

—¡Genial, papá! —contestó él, sonriendo.

El viejo asintió y fue saludando a los presentes, hasta llegar a donde estaban sus nueras y sus amigas y, mirando a Hinata fijamente, dijo con tono cariñoso:—Hola, chica arco iris.

Al ver su cara y la gentileza de su mirada, Hinata se tranquilizó y le sonrió.

Izumi bromeó entre risas.

—Jolinessssssssssss, ¡qué fácil se lo has puesto, suegro!

—No me seas pelusona —contestó él y, mirando la piscina, donde en ese momento Shisui entraba con Harumi y los gemelos jugaban, preguntó—: ¿Esos Gemelos que están vaciando la piscina son tus hijos?

—Sí —afirmó Hinata, observando cómo los pequeños se acercaban a Shisui y este los lanzaba por el aire, como a su hija.

—Y la niña ¿dónde está? —se interesó Fugaku.

—Con Tsunade, en el comedor. Está muy contenta, repanchingada en el sofá, viendo la televisión —contestó Izumi—. Itachi ha dicho que hace demasiado calor para que esté aquí fuera.

Su suegro aprobó el comentario.

—¿Ya está bien de la operación? —Pregunto Fugaku y, tras el asentimiento de ella, continuó—: Cuando me enteré, todo había pasado ya, pero quiero que sepas que me alegra saber que acudiste a nosotros para pedir ayuda.

Hinata sonrió y Mei miro a Izumi.

—Cuqui… la envidia me corroe.

Fugaku soltó una carcajada cogiéndola del brazo.

—Anda, dale a tu querido ogro una supermegacervecita de esas que me gustan. —Y mirando a Hinata, añadió—: Por cierto, dentro de diez días te espero en Miami. Este año celebraré allí mi cumpleaños.


Notas Finales:

Listo. Fue corto pero regrese -.-

Para los que siguen mis otras historias, les pido un poco de paciencia. El sol de mi vida (mi hermanita pequeña) esta enferma, así que mi mente esta centrada en ella y no tengo tiempo de escribir, gracias a Dios ya se encuentra un poco mejor T-T y pude escribir este capitulo.

Les mando un abrazo anticoronavirus ¡Cuidense! Sa-Yo-Na-Ra ^-^