o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Vigilancia
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
.
.
.
Flores de pétalos rojos brotaban de aquel suelo, hermosas, hipnotizantes, pero que transmitían tanta miseria y dolor. Él debía plantar esas semillas y lograr que brotaran, todo con el objetivo de sobrevivir, para protegerlos.
Aún ahora, debía seguir haciendo lo mismo, pero ¿En dónde plantaría esa semilla esta vez?
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-
-0-0-0-0-0-0-0-0-
- ¿Qué haces cariño?- el moreno se acercó a su esposa luego de haberla buscado casi por toda la casa, preocupada de no verla en varios minutos.
La rubia se encontraba en el ático, buscando algo en unas cajas desde hace un buen rato. Había dejado a Nirai durmiendo, al igual que a su hijo mayor, quien se fue a la cama una hora después. Como había regresado hace tan poco, quería pasar cada segundo que se pudiera con él, sobre todo, después de darle esa noticia.
- Estaba buscando, estoy segura que…- pero no continuo hablando, estaba arrodillada en suelo, sacando cosas de una caja: juguetes, ropa, otras cajas mas pequeñas, algunos papeles y archivos. El moreno se acercó y vio los álbumes de foto a un lado, abrió uno en silencio, mientras su esposa seguía buscando. Este sonrió al ver las fotos, donde su pequeño hijo sonreía en las fotos junto a ellos, cuando aún era un pequeño niño. Que rápido pasaba el tiempo.
- No le hemos mostrado esas fotografías a Ichirouta.- indico, a lo que Yumiko solo emitió un "uhm" para confirmar aquello, ni siquiera volteo a verlo.- En serio ¿Qué buscas?- Eichiro le parecía divertido que su esposa estuviera tan concentrada, parecía que buscaba algo muy importante, pero no era capaz de decirle a él lo que era.
- ah, es que… estoy segura que la carta venía con una fotografía.- su esposo le miró extrañado.
- Yo no recuerdo ninguna.- después de intentar recordar contestó, colocando una expresión de duda, de todas formas, tenía muy mala memoria, así que de seguro su esposa decía la verdad.
- Estoy completamente segura que había una fotografía.- dijo ella.
- Esta bien, antes la caja con las cosas de tu hermana, estaban en nuestro armario y…- pero no termino de hablar, cuando la rubia ya negaba con la cabeza.
- Busque allí, pero no había nada.
- Entiendo, quizás esté en alguna de estas cajas.- miro alrededor y había muchas cajas allí dentro, les tomaría un día completo revisar todas ellas. La mujer suspiró cansada.
- Recuerdame no dejar que compres cosas que no utilizarás.- le indicó ella con un pequeño tono de regaño, su esposo sonrió algo nervioso.
- Supongo que podemos venderlas.- rió con nervios, pero la rubia solo le miro pidiendo paciencia.- Bueno, es tarde. hay que dormir, y al menos, Ichirouta leyó la carta, ya encontraremos esa foto.- le tranquilizó el moreno, luego le mostró el álbum de fotos que había tomado.- Aún están estas que no le hemos mostrado, de cuando era un pequeño, seguro le dará nostalgia verlas.- miro el álbum con una leve sonrisa y al observar a su querida pareja, notó una expresión de duda.- ¿Ocurre algo?
- No, es solo que… lo de la carta…- se detuvo un momento, llevó una mano a su mentón, casi tocando sus labios con sus dedos, se veía algo preocupada.
- Si ¿Qué ocurre?- volvió a preguntar.
- Es que su reacción…- murmuró aquello, por lo que su esposo no entendió del todo.- No, no es nada, creo que solo estoy cansada.- le sonrió para que el otro se relajará.- Quizás mañana podamos mostrarle esas fotografías a Ichirouta.- con una sonrisa, se acercó a su esposo, para robarle un rápido beso, ambos se sonrieron y el moreno asintió ante las palabras de su esposa.
-0-0-0-0-0-0-0-
.
.
.
Unas horas antes, luego de todo el ajetreo del parque, el cual había sido una visita mas que favorable para Kazemaru, este había llegado a casa bastante animado. Hideki incluso recibió una larga historia de parte de su "hijo" sobre lo que había pasado, luego de que él solo le hubiera preguntado '¿Cómo te fue?'
El más adulto solo sonrió, le agradaba ver la sincera y luminosa sonrisa del más joven. Parecía bastante entusiasmado en informarle, claro que Hideki no lo interrumpió y de todas formas disfruto el relato del más joven, así que se quedó en silencio.
- Lo siento… te estoy aburriendo.- Kazemaru se había interrumpido, notando recién que estaba demasiado entusiasmado, incluso se sintió avergonzado al ser el único que estaba hablando.
- ¿eh? No es así.
- Seguro estás ocupado, y yo te estoy interrumpiendo.- recordó que Hideki debía reparar el dispositivo para lograr alcanzar otro año, y eso era justo lo que estaba haciendo antes de que Kazemaru llegara.
- Está bien, está bien.- repitió el mayor, si es cierto que debía seguir con el arreglo, si no se retrasarían más, pero tampoco estaba mal escuchar a Kazemaru una vez, después de todo se le oía demasiado ilusionado como para interrumpirlo.- Necesitaba un descanso después de todo, y oírte despeja mi mente.- le regaló una cálida sonrisa, el de corto cabellos turquesa sonrió también. De todos modos, detuvo su relato, ya que dentro de unas horas tendría que estar en la cama.
- ¿Ya cenaste?
- Si.- fue la respuesta de Hideki, mientras se levantaba de la silla del comedor, habitación que se había convertido en su ¿taller mecánico?, por lo que ahora desayunaban, comían y cenaban en la cocina.- Creo que me daré un baño antes de seguir con el trabajo.- Kazemaru iba a contestarle cuando su teléfono sonó una vez, era una mensaje. Fue hasta el salón, donde sacó su móvil para observar en la pantalla un mensaje de Midorikawa, le sorprendió aquello, esperaba que no fuera nada malo.
.
Ichi-chan, haremos una reunión con mis compañeros
Dada la inesperada llegada que tuvimos, de un antiguo amigo.
Quieres venir? Estas invitado si deseas asistir
.
El mensaje le había sentado como una patada en el estómago, no pudo evitar gruñir levemente. Hace tan pocos segundos estaba bastante animado y ahora simplemente no había nada.
- ¿Ocurre algo?- Hideki se asomo, al notar que repentinamente todo había vuelto a estar silencioso, y al ver a Kazemaru tirado en el sofá, boca abajo, cuando hace unos minutos había llegado alegre, le llenó de preocupación.
- Se van a reunir, con esa persona…- logró contestar Kazemaru, mientras hundía su rostro en la almohada del sofá.
Hideki solo dejo escapar un suspiro, mientras observaba el dispositivo que tenía en su mano, como si mirándolo de esa manera se pudiera arreglar por sí solo.- Entiendo-
- Me invitaron a ir.- eso último provocó sorpresa en el mayor, quien parpadeo un par de veces bastante confundido.
- No piensas ir ¿verdad?- por su tono de voz parecía asustado.
Kazemaru se levantó del sofá y observó a Hideki decidido.
- Quiero verlo otra vez.- El de cabellos azules dejó escapar un respingo de frustración, no le gustaba aquella idea y estaba apunto de decir algo en contra, ya que sería sospechoso (y sobre todo peligroso) que se encontrarán de nuevo.- No iré a la reunión.- pero el más joven le interrumpió, Hideki no estaba seguro de lo que había escuchado.- Solo vigilaré de lejos.- sonrió levemente.- Quiero asegurarme que no intente nada, y de todos modos así te quito trabajo.
Así es como Ichirouta, prometió no acercarse a esa persona, que estaba tomando un lugar que no le correspondía. El plan era verdaderamente simple: vigilar desde una distancia segura lo que haría, quería verlo actuar con los demás, sin necesidad de estar allí. Había sido muy terrorífico, ahora que lo pensaba, hablar con él, no le gustaba la actitud de esa persona y mucho menos que Fudou confiara con tanta facilidad.
Finalmente, decidió preguntarle a Midorikawa donde se reunirían, aceptando la invitación temporalmente. Luego, por la mañana, le daría una excusa para no asistir. Se veía todo muy fácil y la verdad esperaba que fuera de esa manera.
-0-0-0-0-0-0-0-
.
.
.
Al día siguiente, el plan se puso en marcha.
Decidió usar ropa oscura y gris, para no resaltar tanto, así que llevaba unos pantalones oscuros cortos y zapatillas oscuras, además de una playera gris, y encima de esta, una chaqueta negra con bolsillos. Había salido con ese conjunto, pero de camino compró unas gafas oscuras baratas y una gorra gris a cuadrillé, un poco grande, solo para ocultar su cabello. Este último objeto, luego de ponerlo sobre su cabeza, lo uso para ocultar sus mechones completamente, después se la ajustó bien para no se le moviera. No era una gorra muy bonita, pero quería ocultarse lo más posible, y no dejar ver su cabello era necesario.
Midorikawa le había dicho que se reunirían cerca de su casa, para luego ir al lugar en cuestión, que era el lugar donde Tobitaka trabajaba. Ya, hace unas horas le había enviado un mensaje a Midorikawa informándole que no iría ya que estaba algo resfriado, internamente pidió perdón por hacerle esa mentira a su amigo, ahora autonombrado hermano.
.
Heeeee que mal!
Por favor cuidate
Mandame cualquier mensaje si necesitas algo
Por algo soy tu hermano mayor :D
.
Sonrió al leer el mensaje de nuevo, como respuesta a su mentira, mientras estaba oculto tras una parada de autobús, que estaba justo frente al departamento de Midorikawa. No pasó mucho, para que cierto joven de cabellera verde, saliera de su edificio. Lo vio alejarse y caminar tranquilamente.
Rememorando el pasado; Midorikawa tenía mucho mejor semblante, se veía recompuesto, el color en su rostro daba señal que estaba saludable, y ya no caminaba cojeando, incluso caminaba con soltura, recto, y con una sonrisa en su rostro, que desprendía seguridad. Deseo que fuera así por siempre.
Dejó sus pensamientos de lado, para comenzar a seguirlo, se encontraría con aquella persona pronto, por lo que le había dicho por los mensajes, lo cual solo le ponía nervioso. Pero quería verlo sin que se diera cuenta ¿Qué haría? ¿Se mostraría hostil contra Midorikawa? ¿Diría cosas malas? Lo que sea, debía detenerlo si eso ocurría.
La realidad golpeó duramente la cara del pequeño Kazemaru momentos después, es que él pensaba que el otro haría algo extraño o malo, pero era todo lo contrario. Esa persona estaba a un lado de Midorikawa, conversando tranquilamente, riendo y parecían divertirse, esto desde que se habían encontrado en su punto de reunión. Incluso se detuvieron en algunas tiendas de ropa, de una de ellas salieron con una bolsa, que Midorikawa llevaba. Luego de eso compraron unas limonadas frescas en una pequeña tienda, y siguieron su camino.
La verdad es que no había pasado nada interesante en todo el trayecto, lo único interesante es que la gente le miraba raro, ya que se escondía para seguirlos. Pronto fueron a tomar su tren, Kazemaru los siguió, y abordó el mismo tren, pero en otro vagón. Maldijo en voz baja, y no porque estuviera lejos, ya sabía dónde irían así que no había problema, Midorikawa le había dicho todo sin siquiera preguntarle. Lo que le molestaba era que no ocurría nada malo, tampoco es como si lo deseara, pero se le hacía tan extraño todo, incluso se notaba que se divertían genuinamente.
Al final bajaron en su parada, fue un viaje realmente corto, salió presuroso del lugar, pidiendo disculpas en el proceso con la gente que chocaba, es que no quería perderlo de vista aún si sabía donde se dirigían. Afortunadamente solo había un camino hacia la salida, asi que no tardó en reconocer la cabellera de Midorikawa alejándose en conjunto con su acompañante.
Del camino desde la estación, hasta el lugar donde trabajaba Tobitaka, no paso nada interesante. Los vio detenerse frente al local de comida, él se mantuvo alejado, pero observándolos con atención: nadie hizo ningún movimiento extraño, intercambiaron algunas palabras y procedieron a entrar. El menor, enseguida observó en los alrededores, para ver si había alguien conocido por allí, una vez seguro que el camino estaba libre, se acercó rápidamente, solo para notar que había un letrero de cerrado en la puerta de entrada, claramente era una reunión privada.
No siguió allí por mucho más tiempo, no quería ser descubierto, debía cambiar su lugar para observar, aunque en realidad no vería mucho. El local de Tobitaka era cerrado de todas formas, imposibilitando poder ver lo que ocurría en el interior, pero al menos quería estar cerca por si algo pasaba. Se refugió enseguida frente al trabajo de Tobitaka, allí había una pequeña cafetería, que le serviría perfectamente para su propósito.
Busco una mesa cerca al enorme ventanal que daba una vista de toda la calle y, obviamente, podría ver claramente la fachada del rairaiken. Había dos mesas vacías, eligió la más alejada de la entrada del lugar, se sentó y pidió un simple té helado. De allí solo, le quedaba esperar.
Había sido la hora más aburrida que había tenido, de su té helado apenas había probado un sorbo, no podía dejar de ver la fachada del lugar, donde sus amigos estaban, pero nada pasaba. Incluso recibió un mensaje de Kiyoshi, se había apresurado a contestar pensando que sería Hideki en un principio, pero era su amigo que quería saber si quería unirse a una partida de un juego que le había recomendado y había jugado un par de veces con él, mas que nada obligado. Si, Kazemaru tenía un computador aceptable para ejecutar juegos sin problema alguno, pero ahora mismo no podía jugar, y aunque quisiera, seguro no tendría cabeza para eso. Tuvo que rechazarlo, diciéndole que estaba ayudando con la limpieza de la casa, quizás más tarde podría jugar, aunque sabía que eso último no era cierto, no estaba en sus planes el encender su portátil.
Levantó la mirada de su teléfono para voltear al frente, solo para reconocer dos figuras adultas acercándose al lugar: Kidou y Endou.
¡Endou ¿Cuándo regreso?!
Fue lo primero que se preguntó, incluso se había levantado de su silla al reconocer su figura, sorprendido porque no sabía que hubiera regresado.
- ¿Ocurre algo?- la mesera que le atendió se acercó, ya que lo notó exaltado, además de que su acción llamó la atención de algunos pocos clientes, que no le dieron mucha importancia después.
- ¿eh?- de verdad que no había notado que se había levantado.- Lo siento, no ocurre nada.- con cordialidad se disculpó y, sintiéndose culpable por seguir allí, pidió un pedazo de pastel. Cuando volteo al frente, justamente Kidou y Endou entraban al rairaiken, para luego cerrar la puerta. Se dejó caer en su asiento, como si hubiera sido derrotado, Endou estaba allí ¿notaría algo raro? ¿el se daría cuenta? La verdad es que esperaba que sí.
Su trozo de pastel había sido puesto en la mesa hace 15 minutos y aún no le daba un bocado. Estaba mas atento a lo que podría estar ocurriendo al otro lado de la calle, esperaba que Endou saliera de allí, que se diera cuenta que era falso, a menos que ya lo hubiera visto con anterioridad, y él no estaba informado.
Odiaba no estar informado acerca de la llegada de Endou, odiaba estar tan lejos de ellos.
Comenzó a comer su pastel a bocados pequeños y tomar pequeños sorbos de su té, notando el inexistente movimiento del Rairaiken ¿Qué iba hacer? Tenía miedo de entrar allí, tampoco sabría con que excusa aparecer, se suponía que estaba en casa enfermo. Dejó escapar un suspiro de frustración, incluso se le había quitado el poco apetito que tenía. Había estado tan pensativo y cabizbajo, que no notó que justo en la entrada del Rairaiken, había una persona. Eso le llamo la atención, se preguntó cuanto tiempo llevaba allí y ¿Por que esa persona no se animaba a entrar? Ese individuo estaba allí, de pie frente a la entrada, solo debía correr la puerta y nada más, pero no se movía.
La extraña figura vestía elegante, con un traje de típico de empresario, alto, algo delgado. Le tomó un poco de tiempo reconocerlo, pero esa corta cabellera rubia, y ese porte que ostentaba, se parecía mucho a Miyasaka.
Se levantó abruptamente de su silla por segunda vez, al reconocerlo.
¿Pero que hacía Miyasaka allí? ¿Acaso él sabía sobre la reunión? ¿había sido invitado? Si era así ¿Por qué no entraba?
Tan sorprendido se encontraba Kazemaru, que no sabía que hacer ¿ir hasta él? Pero ¿Qué le iba a decir? Podría inventarse una excusa y esperar a que le creyera. De todos modos, no pudo planificar su plan, o incluso ver otras alternativas para acercarse a Miyasaka, porque después de eso, Miyasaka volteo y se alejó del lugar. Kazemaru se alarmo y no tardó en pagar su cuenta, para salir de allí, olvidando su cambio en el proceso.
Se quitó la gafas en el camino, para alcanzar a Miyasaka, y las guardo en uno de sus bolsillos, iba hacer lo mismo con la gorra, pero no tenía un bolso donde dejarlo, además Miyasaka caminaba demasiado rápido, así que tuvo que alcanzarlo y olvido el hecho que llevaba la gorra.- ¡Miyasaka...!- fue el grito que dio para hacer que este se detuviera, para ese entonces ya estaban lo suficientemente lejos del Rairaiken.- … san…- agrego por último, casi olvidaba el honorífico, rio nerviosamente para notar la mirada verde del rubio clavarse como dagas en él.
El rubio, estaba subiendo unos cortos escalones cuando Kazemaru le llamó, tenía su teléfono en su mano, al parecer había hecho una llamada o la estaba por hacer. No tardó en reconocerlo, a pesar de la gorra que cubría el cabello del menor.- ah, eres tu…- estaba algo sorprendido de verlo, porque no pensaba encontrarlo, pero al mismo tiempo estaba extrañado por ese hecho, pero había otra cosa que le molestaba. El rubio se acercó al más joven.- ¿Qué clase de cosa llevas en tu cabeza?- y sin decir más le quitó la gorra, revelando los cortos mechones de cabello de Kazemiya. Su cabello estaba un poco desordenado debido a la gorra que llevaba, pero eso a Miyasaka no le importo mucho en ese momento, ni tampoco al menor.
- eh, so-solo quería intentar otro tipo de… estilo.- se justificó él, aunque era una muy mala excusa.
- hm…- Miyasaka no dijo nada al respecto, solo miro la hora de su reloj de pulsera, aunque tenía mucho que decir acerca de los gustos del menor.- Bueno… ¿Necesitas algo?
Claro, lo había llamado por instinto, solo para verlo y averiguar que hacía frente al restaurante donde estaban reunidos los demás, pero no podía preguntarle directamente sobre eso, sospecharía de que lo estaba espiando.- ah, solo lo vi caminar y pensé que no sería… educado de mi parte no saludarlo, perdón.- Miyasaka no comentó nada al respecto, aunque su mirada verde se veía bastante seria en ese momento, había algo en ella que reflejaba nervios.
- Pensé que estarías en problemas, como siempre lo estás.- ese comentario le llegó como una daga a Kazemaru.
- L-l-lo lamento.- no tenía el valor para negar lo dicho por Miyasaka.
- Te llevaría a tu casa, pero debo ir a una junta.- Miyasaka volvió a observar la hora de su reloj.- Espero que regreses con seguridad.- le dijo a modo de despedida, ya que volteo para seguir su camino.
- ah, sí. Ya me iba a casa.- la voz de Kazemaru se apagó, no pudo preguntarle nada acerca de aquello ¿Miyasaka sabía que esa persona estaba allí? Estaba seguro de que sí lo sabía, pero no había entrado allí, quizás no había sido invitado. Él mismo sabía perfectamente, lo que significaba 'Kazemaru Ichirouta' para Miyasaka, por eso mismo, estaba profundamente preocupado.
- Por cierto.- pensando que se había ido, se sorprendió al escuchar la voz del rubio de nuevo, cortando sus pensamientos abruptamente.- Tu cabello ha crecido, deberías dejartelo largo.- Miyasaka se detuvo al final de las escaleras, observando al chico con intensidad, dejando al más joven casi mudo por el comentario.
Kazemiya no pudo evitar llevar una mano hasta su cabeza, si era cierto que estaba un poco más largo, algunos mechones ya amenazaban con ocultar la parte posterior de su cuello completamente, si crecía otro poco más, su cabello estaria apunto de tocar sus hombros. No había ni siquiera tiempo para discutir eso con Hideki, quizás debería hacerlo pronto, o simplemente tomar unas tijeras, y cortarlo el mismo.
- ah, no… no creo que se me de bien cuidar de mi cabello.- sonrió nervioso, para darle esa respuesta poco segura.
El de orbes verdes se le quedo mirando un buen momento, antes de cerrar los ojos y agregar.- Tienes razón, eres muy torpe.- Kazemaru no dijo nada, solo rió con nervios, agradeciendo que le hubiera creído.- Nos vemos.- finalmente el rubio se alejo.
- Si, nos vemos.- Kazemaru se despidió antes que se alejará más. Cuando ya no vio su silueta, dejó escapar un suspiro y decidió volver sobre sus pasos. No tenía valor para regresar a la cafetería a ocultarse, habiendo estado tantas horas allí, volvió a ponerse la gorra y los lentes, y se quedó cerca, caminando sin acercarse al lugar en cuestión.
En resumen no ocurrió nada, estaba demasiado aburrido, y también temeroso, de que salieran y lo descubrieran.
Al final aparecieron cuando estaba atardeciendo, lo primero que hizo fue ocultarse detrás de un letrero de publicidad de una tienda, se agacho un poco ya que este era pequeño. Sin embargo, el grupo completo tomó la dirección opuesta donde él estaba, suerte o quizás no, ya que no podía verlos con claridad, pero pudo reconocer al grupo, estaban todos, menos Tobitaka, quien se quedó en su local. No sabía si pasar por allí ¿Tobitaka lo descubriría? La verdad es que no quería ser descubierto, así que decidió rodear la calle, con suerte podría alcanzarlos o eso imaginaba. Ya al llegar, Endou estaba con Fudou al parecer, en el vehículo de este último, el cual partió sin que el pudiera evitarlo, y ni Midorikawa, ni esa persona extraña estaban en el grupo, supuso que tomaron el tren, ya que la estación estaba justo detrás de ellos. Los únicos que quedaron fueron Sakuma y Kidou, quienes cruzaron la calle para irse, charlando tranquilamente.
Dejó escapar un largo suspiro, al menos todos estaban bien, no había ocurrido nada, pero...
Al menos me hubiese gustado intentar hablar con Endou.
-0-0-0-0-0-0-0-
.
.
.
Toda esa semana estaba muy despistado, Taiki se lo hizo saber, los exámenes sucederían pronto, y no podían despistarse. Él lo sabía, pero no tenía su mente despejada.
Otra cosa por la que también estaba preocupado, era por el torneo, la próxima semana se terminaban y bueno, no quería perdérselo. El equipo de Endou estaba siendo popular y el sector quinto, al parecer estaba perdiendo seguidores, no estaba muy enterado de eso, pero algo así le había explicado Taiki. En resumen, si el sector perdía, todos las escuelas volverían a tener sus clubes y podrían participar en torneos, todo sería como siempre debió ser.
Otra cosa que le molestaba, era que no había podido hablar con Endou. El día de la reunión, mas específicamente en la noche, fue Midorikawa quien le envió un mensaje, avisando que Endou había vuelto, al parecer ni siquiera Midorikawa sabía ese detalle, y se había enterado en la misma reunión. Aunque su siguiente mensaje fue que lo mantuviera en secreto, se suponía que solo lo sabían sus más cercanos. Si, Midorikawa no sabía guardar secretos. Después de eso, le dijo que Endou tendría que viajar otra vez, pero que volvería para antes del fin de semana, y nuevamente Midorikawa le pidió que no se lo dijera a ninguna persona. Para variar.
De todas formas, Endou estaba preocupado por el torneo y por el tema del sector, tendría que hacer viajes, así que era imposible hablar con él. Se preguntó si Endou había interrumpido su viaje solo por ese Kazemaru, quería preguntarle a Midorikawa, estaba seguro que le respondería, pero temía que le dijera que sí, y sabía que le diría eso. Al final no le pregunto, al parecer, incluso Endou había aceptado a ese Kazemaru
...
-0-0-0-0-0-0-0-
.
.
.
Pero la semana no podía terminar sin que algo le pasará, porque en medio de sus clases tuvo que salir del salón directo a la enfermería por un agudo dolor de cabeza, que hizo saltar las alarmas de Kiyoshi. Este último le ayudó sin pensarlo mucho, guiándolo a la enfermería, excusándose con el profesor, quien obviamente viendo el estado pálido de Kazemiya, les permitió irse. Al parecer, con tantas cosas no había dormido muy bien, sobre todo por los sueños que habían vuelto solo para recordarle el accidente, una y otra vez.
No asistió los últimos dos días a clases de esa semana, debido a su malestar, pero los mensajes de Kiyoshi, Taiki y los demás, le animaban. Al parecer solo necesitaba ese descanso, pronto ya se sentía mucho mejor.
- Que bueno, tienes mejor semblante.- durante la semana Hideki se había alternado entre arreglar el dispositivo, cuidar de su "hijo", vigilar en ciertos momentos a Midorikawa y los demás, e ir a trabajar en ocasiones. Además, había hecho grandes avances con el dispositivo, no estaba totalmente funcionando, pero Hideki tenía un buen presentimiento de que resolvería pronto los desperfectos.
Estaban desayunando en ese instante, pero Kazemaru se había quedado silencioso, mirando su plato, no parecía especialmente emocionado. Hideki había preparado un típico desayuno japonés, con arroz, huevo, verduras, pescado, sopa de miso y tofu, pensando que animaría a Ichirouta, ya que había estado bastante decaído por todo esto, y además con poco apetito.
- ¿Está todo bien?- su tono preocupado sacó a Kazemaru de sus pensamientos. El más joven le dedicó una mirada.- ¿Qué ocurre? ¿Te duele la cabeza?
- No, me siento bastante mejor.- Hideki notaba que ya estaba bien, ya no estaba pálido como antes, el color en sus mejillas había vuelto. Estaba por preguntarle que era lo que iba mal, pero Ichirouta se le adelantó.- Es solo que, esa persona, ese Kazemaru... - se detuvo un momento antes de seguir.- No ha hecho nada malo…
- ah, entiendo…
- No es que este esperando que ocurra algo, no quiero que les ocurra nada a ellos.- agregó.- Pero aún así la situación me pone nervioso.
- A mí también me pone nervioso ¿sabes? Por eso siempre trato de vigilar a tus amigos.- le hizo saber, pero el menor no le estaba prestando atención en ese momento.
- ¿De verdad él no es... Kazemaru?
Hideki pestañeó confundido unos instantes, mientras el silencio caía dentro de la habitación como si una fuerte ola los hubiese golpeado.- ¿Q-qué quieres decir?- estaba algo sorprendido, si había entendido su pregunta, pero la sorpresa no le dejaba hilar una respuesta. Abrió la boca un par de veces, boqueando, pero no pudo decir nada.- No… escucha…
- Lo siento Hideki-san.- se disculpó repentinamente Kazemaru, justo cuando el mayor iba a decir algo. Ni el mismo sabía porque decía tales cosas, quizás solo era el efecto del dolor de cabeza, los sueños que no le dejaban dormir, las clases a las cuales últimamente no les prestaba atención, el hecho de no haber podido hablar con Endou, ni siquiera con Fudou, se sentía tan aislado estos últimos días.
- No, no, no, esta bien. Comprendo lo que quieres decir, no te disculpes.- Hideki se detuvo, inspiró y le observó con seguridad.- Ten por seguro, que tu eres Kazemaru Ichirouta. Te lo aseguro.- el menor noto la mirada decidida de Hideki, sonrió con algo de vergüenza.
- Perdón, no sé en que estaba pensando.
- Está bien, estás bajo mucho estrés.- sonrió dulcemente.- Ya estas mejor, hoy no tienes clase, y podrás descansar sin ese molesto dolor de cabeza.- el peliturquesa sonrió y asintió, para finalmente desayunar.
Hideki debía ir hoy al trabajo por algunas horas y luego tendría que buscar algunas cosas más para terminar el dispositivo. Kazemaru se quedaría solo casi todo el día, aunque Taiki vendría a verlo por la tarde, pero solo para entregar las tareas que se había perdido. Luego de eso, el pelinaranja tenía clases avanzadas extras, que él había tomado por voluntad propia, Taiki estudiaba bastante. Así que solo pasaría a su casa por un momento.
-0-0-0-0-0-0-0-
.
.
.
Ya con Hideki fuera, Kazemaru estaba limpiando un poco, para mantener su mente ocupada, claro que trataba de no sobre esforzarse. Y por la tarde se puso a leer algo, una hora después escuchó el timbre de su casa, no tardó en ir a abrir, sabía que seguramente era Taiki. Apenas abrió la puerta, algo se le abalanzó encima rodeándolo.
- ¡Sálvame Kazemiya!- a pesar de la sorpresa, no tardó en reconocer la voz de Kiyoshi, que se aferraba a él, como si fuera un niño pequeño.
- Oye Kiyoshi.- la voz severa de Taiki no tardó en oírse.- Recuerda que Kazemiya recién está mejorando.- el aludido rió nervioso, intentando comprender que ocurría y porque Kiyoshi estaba allí.
Luegos de unos minutos de explicación rápida por parte de Taiki, Kazemaru comprendió que hacía Kiyoshi allí. Los tres aún estaban en la entrada de la casa de Kazemiya.
- Así que tu madre te obligo a tomar el curso.- el peliturquesa le miró con cierta pena, mientras Kiyoshi se quejaba sentado en un rincón.
- Bueno, él tomará un programa liviano, solo irá un vez a la semana, no es mucho.- le explico a Kazemiya, quien comprendió y aceptó el hecho que no sería un curso muy estresante, pero para Kiyoshi era el fin del mundo.- De todas formas, aquí tienes.- el pelinaranja le entregó un folio con unas hojas.- Le saque copias como pediste.
- Gracias por tus apuntes, Taiki.
- Ni lo menciones, solo no te esfuerces mucho.- asintió ante lo dicho por Taiki, quien se acercó a Kiyoshi y lo agarro de su ropa, mas específicamente de la parte posterior de su cuello, para arrastrarlo consigo.- Espero que vayas a clases la próxima semana.- agregó el chico.- Después de todo, sabremos ese día que pasará con el sector.- Kazemaru le miro decidido y asintió, esperaba el resultado de ese último partido con ansías.- Anda Kiyoshi despídete.
- ¡eeeeeh! ¡No dejes que me lleve Kazemiya!- pero Taiki lo arrastró después de eso, al mismo tiempo que se despedía de Ichirouta a pesar de los gritos de ayuda de Kiyoshi, quien fue arrastrado. Kazemaru solo se quedó de pie en la entrada, viendo como se lo llevaban.- ¡Nooo yo quería ir con Tobitaka-san, seguro Kazemiya también quiere ir!
Eso llamó la atención de Kazemaru ¿Por qué querría ir con Tobitaka? Aunque no tardó en saber la respuesta. Taiki se detuvo para regañarlo un poco.- Los estudios son primero, puedes reunirte con Tobitak-san y sus amigos otro día, por algo es tu tío.- y lo volvió a arrastrar.- Nos vemos Kazemiya, perdón por molestarte.
- E-espera… ¿Que ocurrió con Tobitaka-san?
- uh, creo que se reuniría hoy con unos amigos.- fue la corta respuesta de Taiki.
- ¡Están en una parrillada! ¡Imagina eso! ¡Una parrillada!- esos eran los gritos de Kiyoshi, por alguna razón, Kazemaru pensó que Kiyoshi solo quería ir a ver a su tío por la comida gratis.- Además están en el parque cercano, podemos hacer una desviación peque-
- No.- cortante, usando su voz de capitán dio su última palabra y orden a Kiyoshi, quien lo miró asustado. Basto eso, para hacerlo callar. Luego volteo al dueño de la casa y le hablo con tranquilidad - Hasta luego, Kazemiya, nos vemos y descansa.
- S-si.- y así Taiki se llevo arrastrando a Kiyoshi, quien esta vez se fue en silencio, pero deprimido.
-0-0-0-0-0-0-0-
.
.
.
No, no pudo quedarse quieto una vez supo que Tobitaka y los demás se reunirían, pero la cuestión ahora era ¿Dónde? Kiyoshi había mencionado que solo debían hacer un desvió y los podían encontrar, además de un parque. Sabía la dirección del lugar donde Taiki y Kiyoshi irían a tomar sus clases, sólo debía encontrar el parque. Así que allí estaba, en su teléfono viendo el mapa de la ciudad, buscando con desesperación el lugar, hasta que dio con el parque, o eso creía.
Olvidó decírselo a Hideki, simplemente se aseguro de llevar el collar, y un pequeño bolso, con tirante que cruzaba su pecho, donde llevaba sus cosas importante, como su llave, documentos y dinero. Después de eso salió de casa, directo a tomar un bus que lo dejará cerca del lugar.
Al llegar a su parada, bajo sosteniendo la cinta de su bolso con algo de preocupación, que bueno que llevaba puesta sus zapatillas oscuras y unos pantalones cortos de color crema bastante cómodos, porque sabía que ese parque no era nada pequeño. Frente a él se alzaba una de las entradas al dichoso lugar, donde supuestamente estaban Tobitaka y los demás, el lugar era usado para hacer parrilladas, o juntas con amigos, ese tipo de cosas. Era consciente que tardaría en encontrarlos, el lugar era enorme, además de que no sabía en qué lugar estaban exactamente.
Entro al parque, sin saber muy bien que hacer, habían muchos niños jugando, podía oír sus risas y el olor a parrilla se olía casi por todas partes a esas horas. Pero de todas formas decidió buscarlos.
-0-0-0-0-0-0-0-
.
.
.
Pasó casi una hora desde que llegó, pero no encontraba a nadie, incluso pensaba que se había perdido. Había estado caminando por el sendero hecho de cemento liso, observando a su alrededor por sus amigos, pero solo había árboles, pasto y niños jugando allí, o adultos haciendo su picnic bajo la sombra de un árbol. Todo se veía tranquilo, esperaba ver o escuchar a Endou, ya que reconocería su voz donde sea, pero nada. Quizás Kiyoshi había escuchado mal, tal vez ni siquiera era ese parque.
- Me rindo…- dejo escapar un suspiro, había perdido más de una hora en esto, sus planes no siempre iban a salir como él quisiese, al menos no ese día. Pero, de todas las personas, no pensaba que terminaría encontrándose con cierto pequeño, quien apenas verlo en el parque, corrió hasta él para abrazarlo, lo único que vio Kazemaru fue aquella pequeña cabeza cubierta de cortos mechones azulados.
- ¡Hermano!- había sido su saludo, su voz sonaba alegre e ilusionado de verlo.- ¿Por qué no has venido a verme?- preguntó frunciendo levemente el ceño, cosa adorable de ver. Kazemaru no tuvo ni tiempo de saludarlo o de asimilar que se había encontrado con Nirai, cuando comenzó con sus preguntas y reclamos; que dónde estaba, qué hacía, porque no había llamado, que quería mostrarle un dibujo que había hecho, etc.
- eh… es que he tenido muchos deberes y estudios, todos muy aburridos, y si no los hago me pueden castigar.- respondió nervioso, por fin pudo responder a esas preguntas luego que el pequeño se quedó en silencio. Este borró su expresión enojada, y solo le observo con curiosidad, al parecer había comprendido.
- Eso me dijeron papá y mamá ¡Pero Miyasaka-san tampoco viene a verme! ¡Son muy crueles!- el pequeño se separó de él y se cruzó de brazos.
- ¿Perdóname si?- le imploró él. Le pareció curioso el hecho de que Miyasaka aún no aparecía por allá, es verdad que nunca le había llamado para llevarlo, seguramente estaba muy ocupado, pero también estaba lo ocurrido la semana anterior.
- Te perdono si vienes a jugar conmigo.- el más pequeño agarró su mano con ilusión y alegría, Kazemaru en ese momento no parecía tener otra opción. Pero, no se suponía que había venido a esto, por otro lado de verdad quería quedarse con Nirai, jugar un poco con él, quizás ver a su madre y padre, porque si él estaba allí, ellos también. Quería sobre todo charlar, y saber que había ocurrido, tenía un poco de tiempo, suponía.
- Nirai, mamá y papá te están buscando para que tomes tu medici-
La voz que se aproximo a ellos, provocó que Kazemaru se congelara, ya había escuchado esa voz antes, levantó la mirada para reconocer aquella figura. Era esa persona otra vez, vestido con jeans azules y playera blanca, mientras que su largo cabello caía por sus hombros con suavidad.
Tanto la expresión de ambos peli turquesas era de asombro, aunque la del más joven de los dos, no era precisamente de alegría. Eso último era sobre todo porque nombró a Nirai, lo cual quería decir que estaban aquí todos, no solo Tobitaka y lo demás, si no también sus padres, todos ellos junto a esa extraña persona.
- Vaya, otra vez nos vemos.- le dijo a modo de saludo, calmado y amable.- ¿Ya se conocían?- el mayor sonrió tranquilamente.
El más pequeño de los tres, volteo a verlo y le respondió alegre.- Si, es mi hermano.- en respuesta la cara del mayor pareció sorprendida, para luego reír un poco, una corta carcajada alegre.
- Eso quiere decir que tengo dos hermanitos.- se acuclilló y Nirai se acercó a él sonriente, Kazemaru quiso detenerlo pero se escapó de sus manos con facilidad. El más pequeño de los tres hablaba con el mayor, sobre que era feliz ahora que tenía dos hermanos, que podían jugar fútbol los tres juntos ahora, entre otras cosas que platicaban. Mientras, el más alto escuchaba sonriendo y asintiendo cuando correspondía, mostrando la misma alegría y energía que el menor.
Kazemaru se había quedado en silencio, casi paralizado, hasta que noto algo en los brazos de Nirai, como hematomas.- ¿Qué te ocurrió en los brazos?- preguntó preocupado y exaltado, el pequeño volteo y luego se miró los brazos antes de responderle.
- Me caí de la escalera.- fue su respuesta con sencilla inocencia.
- ¡¿Qué?! ¿Estás bien?- el de cabellos cortos estaba alarmado, al escuchar esa respuesta.
- Sí, mi hermano estaba cerca y me ayudó.- declaró.- Aunque me dolió la cabeza.- se quejó él.
- Que bueno que estaba allí, gracias a eso no ocurrió nada grave.- ahora fue el mayor quien hablo, mientras le sonreía a su pequeño hermano.- Anda, papá y mamá te están esperando para ir a casa, debes volver para tomar tu medicina.- Nirai dibujó una expresión triste en su rostro apenas escuchar esas palabras.
- Pero… ¿y los juegos?- claro que él no se quería ir, bastaba ver su expresión y sus puños apretados, se acercó al de cortos cabellos turquesas, como pidiendo su apoyo para quedarse.
- El médico dijo que debías descansar y prometiste que este sería un paseo corto ¿recuerdas?
- Pero… hermano…-esta vez Nirai se dirigía al de corta cabellera, como pidiendo que hablará por él, que lo apoyara, que convenciera al otro. Kazemaru quería decirle que sí, pero ya estaba demorando mucho, no quería pasar tiempo con esa persona, y si estaba lastimado, era mejor seguir las indicaciones del especialista.
- Será mejor que vayas con mamá y papá, y descanses, te prometo que iré a visitarte muy pronto y jugaremos todo lo que quieras.- claro que a Nirai no le gusto la respuesta, pero no había de otra.
- ¿Lo prometes?
- Si, lo prometo.- le sonrió Kazemaru. Nirai le dio un abrazo antes de alejarse, cosa que le pareció una acción demasiada tierna a Kazemaru, de verdad que le gustaría que se quedara, no quería dejarlo ir, no con esa persona sospechosa al menos. Pero el abrazo tuvo que terminarse, y el pequeño se alejó de él con una sonrisa, dejando algo preocupado a Kazemaru, quien solo trago saliva.
- Anda, mamá y papá están aún en los juegos esperando por tí.- Nirai asintió, se despidió de Kazemaru, y se fue a paso rápido hacia el lugar donde le esperaban sus padres. El de cabellos largos también se iba a marchar, pero se detuvo ante la llamada del otro.
- Espera ¿Qué le hiciste?- Aquella pregunta dejó confundido al de largos cabellos, este le miro interrogante sin entender su pregunta.- Le hiciste algo malo a Nirai.- no era una pregunta, era una acusación, se podía notar fácilmente por la expresión decidida que hacia el más joven.
Nuevamente como respuesta recibió esa expresión confundida, cosa que a Kazemaru comenzaba a molestarle. Hideki había dicho que esa persona era el falso, entonces ¿Por qué seguía fingiendo? ¿Por qué seguía ocupando su lugar? Estaba seguro, que lo que le paso a Nirai, era culpa de esa persona, él lo había lastimado.
- Nunca podría hacerle algo malo a mi hermano menor, nunca.- su tono de voz era triste, incluso ofendido un poco.- ¿Por qué dices esas cosas?
- No creo que se haya caído solo de las escaleras.- Kazemaru le miro decidido, ya no le importaba fingir ignorancia, si le había hecho daño a Nirai, quizás que otra cosa era capaz de hacer. No podía quedarse así, no podía dejarlo así como así.
- No comprendo ¿Acaso te hice algo malo? ¿Por qué dices esas cosas?- pero el otro seguía con su teatro, estaba jugando el papel de la víctima, cuando no lo era. De verdad que comenzaba a molestarle su actitud, todo comenzaba a molestarle en ese momento.
- Deja de fingir algo que no eres ¡No eres Kazemaru!- declaró en voz alta, un largo silencio se instaló entre ellos en ese momento. Kazemiya no estaba arrepentido, si lo dejaba ir más lejos, quizás lastimaría hasta a sus amigos y a sus padres, no podía permitirle que siguiera haciendo lo que él quería.
- ¿Estas celoso?- pregunta que dejo al más joven algo descolocado, ya que esperaba una reacción agresiva, pero de nuevo, el de largos cabellos turquesas estaba tranquilo, no se veía serio, ni mucho menos feliz, solo estaba mirándolo con ¿lástima? Por otro lado, esa pregunta extraña que le hizo, no le gustaba.
- ¡No cambies el tema, Hideki me lo di-
- Se que eres muy cercano a Fudou y los demás, y también notó que quieres mucho a Nirai.- le había interrumpido.- Por favor, no te sientas así, no quiero robarte nada.- su voz sonaba calmada, su expresión tranquila, no estaba alterado por los gritos y acusaciones del menor, continuó hablando con sosiego.- Lo que menos quiero es incomodar a alguien, yo solo quiero ver a mis amigos ahora que estoy aquí, tú también puedes verlos a ellos, también son tus amigos.- el menor no comprendía, pero tampoco confiaba en sus palabras.- Se que soy un extraño para tí, pero puedes visitar a Nirai o a los demás cuando quieras, no te lo voy a impedir.- termino de decir con una leve sonrisa, el otro solo apretó los puños ya molesto.
- ¿Por qué estás haciendo esto? ¿Qué ganas?- nuevamente preguntó, no iba a dejar el tema. El aludido le miró preocupado, incluso soltó un suspiro, para verlo con la misma expresión apacible de siempre. Entonces el rostro del mayor, paso de tranquilidad a sorpresa enseguida, como si se hubiera dado cuenta de algo. El de cabellos cortos frunció el ceño ante su cambio de expresión ¿se estaba burlando de él? Aunque no tardo en saber la razón de ese cambio.
- ¿Te gusta Fudou, verdad?
- ¿eh?- no supo que decir, solo terminó sonrojándose ante las palabras del adulto. Sabía que no era el momento para avergonzarse, pero no había podido evitarlo.
- Noté algo cuando viniste a verlo ¿estás celoso porque me quede toda la noche cuidándolo? ¿verdad?
- ¿No-noche?- el más pequeño estaba confundido, incluso le tembló la mandíbula un poco ¿Qué estaba haciendo? ¿Qué le estaba diciendo el otro? Ni él mismo sabía que responder, que decir o a donde se dirigía esta conversación, se sentía atrapado y sobre todo con una extraña sensación en su estómago, que intentaba ignorar.
¿Acaso él y Fudou…? Quito esos pensamientos de su cabeza, para volver al problema principal.
- De-dejalos en paz, aléjate de ellos.- volvió a decirle, frunció el ceño y trató de olvidar el tema de Fudou.
- No lo entiendes, somos iguales.- como siempre el más alto parecía evadir esos comentarios, o simplemente no le afectaban, eso último comenzaba a poner algo nervioso al de cabellos cortos, preguntándose ¿Por qué no se alteraba? ¿Por qué decía esas cosas? La seguridad con la que había comenzado a hablar, comenzaba a esfumarse.
- No somos iguales.- le respondió en un tono frió.
- Claro que sí.- le sonrió, de verdad estaba harto de que le sonriera de esa forma tan amigable, comenzaba a desesperarlo.- Nos preocupamos por las mismas personas y nos gusta la misma persona, al parecer.- dejó escapar una corta risa juguetona, incluso parecía algo avergonzado por decir eso. Ahora si que Kazemiya estaba confundido ¿De qué estaba hablando?
El mayor observó la expresión confundida del otro, observándolo con sorpresa porque comprendió que el más pequeño no había entendido a que se refería.- A mí también me agrada Fudou, tal como a tí.- esa última declaración no se la esperaba, le miró sin poder creer lo que oía, incluso no estaba seguro si había oído realmente bien lo que dijo o lo que quería decir eso.- No somos tan diferentes.- sonrió. El de cortos cabellos se mantuvo en silencio un momento, como en shock por sus palabras, tragó saliva antes de volver a hablar.
- Ca-cállate, a mi no me gu… tu no…- pero realmente no sabía que decir, solo sabía que estaba increíblemente molesto pero también muy avergonzado, agacho la cabeza confundido.
¿Qué estaba pasando? ¿Por qué de repente había perdido todo el valor? ¿Acaso él de verdad…?
- No te preocupes, no le diré a nadie tu secreto.- escucho la voz despreocupada y tranquila del otro, utilizando un tono amigable y reconfortante, eso solo lo llenó de molestia y de ira.- ¿Qué ocurre? Te pusiste rojo de repente ¿estás bien?
¿Por qué seguía con eso? ¿Por qué el otro no revelaba la verdad? Sus amigos estaban en problemas, debía ser más decidido, no debería estar dudando solo por las palabras de esa persona, esa falsa persona. Sus palabras no significaban nada ¿verdad? Solo estaba actuando, esa persona era realmente el malo. Debía dar la cara por ellos, por sus amigos, para que no ocurriera nada malo, para que sus futuros estuvieran a salvo.
El de largos cabellos turquesas le miró con curiosidad, incluso con preocupación.- ¿estás bien?- volvió a preguntar, ya que el contrario no había respondido nada.- ¿me escuchas?- Preocupado, acercó su mano hasta el menor, ya que ni siquiera le estaba mirando.
- ¡No me toques!- pero repentinamente reaccionó, rechazó la mano contraria antes que le tocará, golpeándola con fuerza con su propia mano. Eso tomó por sorpresa al mayor, que se hizo hacia atrás enseguida, incluso cayó al suelo, quejándose del golpe que se dio.
Si, el más joven estaba orgulloso de poder haberlo enfrentado por fin y de haberlo sorprendido, pero la verdadera sorpresa se la llevó el menor; el de cabellos cortos notó gotas rojas en el piso que antes no estaban allí ¿De dónde había salido? A metros de él, a su izquierda, había un pedazo de cristal manchado con el mismo color ¿acaso era sangre? Observó sus manos y brazos, pero no tenía ninguna herida, tampoco le dolía algo.
- ¡¿QUÉ HICISTE?!- un grito bastante conocido le hizo asustarse, confundido observó a Fudou que había aparecido hacia su derecha de la nada. Se había detenido, y se veía bastante perturbado, casi escéptico sobre lo que acababa de ver.- ¿estas bien?- le hubiese gustado mucho que esa pregunta cargada de preocupación fuera para él, pero no lo era. El castaño se había acercado al de largos cabellos, quien sostenía su mano con la otra, ocultandola, pero no podía ocultar las gotas de sangre que caían.- Déjame ver.
- No, estoy bien.- respondió el chico en el suelo, Fudou se arrodillo a su lado, insistiendo. Hasta que finalmente este abrió la palma, dejando ver una herida que claramente necesitaría unas puntadas.
- Vamos al hospital.
- Fudou, no es nada.- le dijo el mayor.
- Pero…- Kazemiya intentó hablar, sin embargo parecía que era ignorado por ellos, como si no fuera parte de ese cuadro.
- Endou, ayudame.- allí fue cuando el menor se quedó de piedra al escuchar a Fudou decir aquel nombre, volteo con miedo solo para encontrarse con la mirada de su amigo Endou. Este le miraba con sorpresa, como si no pudiera creer lo que había visto. Al final, Endou apartó la mirada y fue hasta donde Fudou.
- No deja de sangrar.- se apresuró a decir Mamoru preocupado.
- Estoy bien, solo necesito presionar la herida y sanará.
- No, hay que ir al hospital ahora.- Fudou se quitó la delgada chaqueta que llevaba y la puso encima de la mano lastimada de su amigo, envolviéndola.- Trata de hacer presión.- le pidió, mientras le ayudaba a levantarse.
- Esperen y-
- Quédate aquí, ya has hecho suficiente.- justo cuando por fin el más joven parecía haber recuperado la voz, Fudou lo interrumpió bruscamente, sin siquiera dedicarle una mirada.
- No seas duro con él, solo fue un accidente.- intervino el pelilargo, tratando de ser razonable, usando una voz suave para convencerlo.- Además no es nada grave.- Fudou no dijo nada, solo le empujo con suavidad para comenzar a alejarse. Kazemiya solo dio un paso para intentar ir con ellos, quería hablar con Fudou, estaba claro que había sido una trampa, pero en ese instante no le salían las palabras.
- Kazemiya…- la voz de Endou le detuvo.- Ve a casa por favor.- y claro, su voz no sonaba alegre, se notaba decepcionado. Le intento dedicar una sonrisa, pero claramente Endou estaba fingiendo.- No te preocupes, después podemos hablar.- termino por decir. Ante eso, él más joven se quedó sin palabras, es que no solo le había dicho que no se acercara, si no que era la primera vez que Endou, se dirigía a él con ese nombre y con ese tono de decepción en su voz.
Cuando se dio cuenta, Endou ya se había alejado a paso rápido, frunció el ceño y lo siguió también, no podía dejar las cosas así. Quizás lo tomarían por loco, quizás Hideki se molestaría con él, quizás terminaría por cambiar algo del futuro de ellos, pero no podía quedarse sin hacer nada.
Lentamente sus pasos, que en un principio eran rápidos y decididos, fueron perdiendo el ritmo y fuerza, hasta volverse lentos. Se sentía agitado, a pesar de que no había corrido, ni tampoco hecho una distancia larga, pero respiraba como si lo estuviera. Se detuvo justo a un lado de un árbol, a lo lejos, al otro lado del parque, cruzando la calle, pudo ver a sus dos padres y Nirai. Su papá llevaba de la mano a Nirai, mientras su madre iba detrás de ellos, observando hacía atrás algunas veces. No tardó en aparecer Endou, se acercó rápido a la mujer, con rostro de preocupación le dijo algo, que claro Kazemaru no escucho al estar a esa distancia de ellos, pudo notar como su madre llevó una mano a su boca, se veía preocupada. El de la banda naranja parecía contenerla, y por las expresiones que hacia, la mujer pareció quedarse más tranquila, no tardó mucho para que Nirai y su padre se acercaran, habían vuelto sobre sus pasos al ver que su madre y esposa, respectivamente, se había detenido.
Kazemaru no siguió viendo la escena, se ocultó tras el tronco, apoyando su espalda, y dejándose caer en el suelo, quedando sentado, mientras abrazaba a sus piernas.
Maldición, maldición, maldición.
-0-0-0-0-0-0-0-
.
.
.
Las luces del parque se prendieron en ese momento, ya que se hacía tarde. Kazemaru levantó la vista al notarlo ¿Cuánto tiempo había estado allí en esa posición, lamentándose por lo que acababa de ocurrir, preguntándose cómo podría solucionarlo? Con solo mirar su teléfono, pudo notar que habian pasado horas, pero para él no había pasado nada de tiempo. Estaba tan sumido en su propia desgracia, que el tiempo pareció escaparse de sus manos sin notarlo. Se levanto y volteo a mirar a aquel lugar donde había visto a su familia, claramente ya no estaban allí, solo había personas desconocidas caminando.
Fatal, esa palabra quedaba corta con lo que sentía en ese momento. Estaba tan confundido en ese momento, debía disculparse pero ¿Por qué? ¿Por qué debía disculparse con esa persona? Él no había hecho nada malo, él no lo había lastimado ¿verdad?
- ¿verdad?- se preguntó así mismo, mientras caminaba de regreso a su casa, tratando de rememorar que diablos había pasado ¿Qué había hecho? ¿Qué ocurrió? Pero sobre todo, lo que más recordaba y lo que más le dolía, era la sonrisa amarga de Endou, la expresión de sorpresa de ambos, y la molestia de Fudou.
Detuvo sus pasos un momento, sin poder borrar las expresiones, que sus dos amigos, le habían dedicado. En ese instante, la única luz que parecía haber para él, era la luz artificial de las farolas, que alumbraban perfectamente el camino del parque, para guiar a los que paseaban por allí cuando la luz natural se ocultaba. Pero no eran de mucha ayuda para Kazemaru en ese momento, porque no parecían guiarlo hacia ningún lado, solo estaban allí y eran molestas, no las quería.
Es demasiado brillante.
Respiro hondo y justo cuando exhalo, hubo una sobrecarga de energía, tan rápido como el pestañeo de un ojo. Los faroles brillaron intensamente por milisegundos y explotaron. Aquellas explosiones sacaron a Kazemaru de ese trance en el que se había metido sin darse cuenta. Algunos faroles resistieron a esa sobrecarga, pero no volvieron a encenderse, otros tenían sus cristales rotos y los restos habían caído al piso.
El peliturquesa no tenía daño alguno, solo estaba un poco asustado por ese pequeño estruendo, rápidamente salió del parque, notó que había luz a dos calles de donde estaba, así que caminó a paso rápido y cuidadoso. Sentía que no debía quedarse en medio de la oscuridad y sobre todo solo.
- ¿Qué ocurrió?
- Parece que hubo un accidente.
- Pareció una sobrecarga.
Era lo que escuchaba Kazemaru, mientras caminaba entre las personas, hasta que finalmente alcanzó la calle con luces. Al parecer el corte había afectado sólo a un pequeño sector, y no a toda la ciudad, ya que allí todo parecía normal. Se fijó en un restaurante, bastante lleno de clientes, comiendo fideos, curry, etc. Aunque su atención se centró en la televisión, que justamente hablaban de aquel accidente, anunciando que pronto recuperarían la luz al sector que había sido afectado y que se investigaban las causas.
En ese momento Kazemaru solo veía las imágenes pasar y cambiar en el televisor, aunque no estaba completamente prestando atención. Sí, estaba teniendo un día extraño y muy malo, una cosa tras otra, como un efecto dominó, que no lo había dejado descansar
Observó las palmas de sus manos, dándose cuenta que no dejaban de temblar, a pesar de que intentaba controlarlo, pero no podía. Respiro hondo, por alguna razón le dolía su cuerpo en general, de ese dolor que te queda cuando haces mucho ejercicio. De todas formas debía ir a casa, debía hablar con Hideki, no sabía como se lo iba a tomar, pero debía contarle que ocurrió. Al final, lo único que vio, fue oscuridad.
-0-0-0-0-0-0-0-
.
.
.
Abrió los ojos y lo primero que vio fue una brillante luz que estaba sobre él, lentamente su vista se fue enfocando, hasta que por fin pudo ver con claridad. Sus ojos notaron el techo blanco, cortinas verde oscuro rodeandole y se dio cuenta que estaba en una cama. Finalmente pudo escuchar, y notar mucho ruido a su alrededor, personas hablando, caminando, pero no las veía debido a las cortinas.
- ¿Ichirouta?- escucho una voz bastante familiar a su izquierda, así que volteo, parpadeo un poco y pudo ver a Hideki a su lado, con esa expresión llena de preocupación.- Gracias a dios que estás bien, me diste un susto de muerte.- la expresión del adulto se relajo, le sonrió y acarició el corto cabello del menor con dulzura.- Aún tienes fiebre.- comentó al tocar su frente.
- ¿Qué ocurrió? ¿Dónde estoy?- intentó levantarse, pero Hideki le detuvo.
- Te desmayaste en la calle y llamaron a la ambulancia, estás en una hospital.- explicó él.- Luego me llamaron, revisaron tus cosas para saber a quién llamar.- le hizo saber. El menor se removió en su sitio, notando que tenía una aguja en su brazo.- Te pusieron suero… ¡Cierto! Voy a avisarle al doctor que despertaste, por favor no te muevas.
Asintió ante eso, de todas formas notaba que no tenía fuerzas para levantarse. Hideki desapareció tras la cortina y el se quedo allí en la cama, con un gran dolor de cabeza y mucho frío, lo último que recordaba era que se dirigía a casa luego de aquel encuentro con esa persona, había tenido un día malo y ahora estaba en el hospital, parecía ser una mala broma. Lo único que tenía claro, era que odiaba resfriarse, no era el momento para eso, no había tiempo para pescar un resfriado y descansar.
Hideki tardo un poco, pero volvió acompañado. Una mujer, que parecía mayor que Hideki, entró con él.- Que bueno es verte despierto.- la doctora le saludo amigable, enseguida le tomo la temperatura, y le dio indicaciones a Hideki.
No había mucho más que decir, al parecer estaba débil y necesitaba descanso, su cuerpo se lo estaba pidiendo a gritos, y le lanzó una fiebre para llamar la atención, o eso fue la explicación de la doctora. Además de que tomará líquidos, ya que no solo había llegado con una temperatura alta, si no que también algo deshidratado, y además, con la presión baja.
- Tal vez es la presión de los exámenes.- comentaba Hideki con un poco de duda, la doctora estuvo de acuerdo.
- De todas formas, no fue grave, y lo trajeron casi de inmediato. Por ahora pueden irse, la fiebre ya no es tan alta y tiene mejor semblante que hace algunas horas.- le dijo, aunque Hideki veía a Kazemaru aún bastante pálido y lo estaba, aunque quizás estaba siendo dramático y exagerado. De todas formas, Kazemaru tenía solo fiebre, no podían ocupar una cama solo por eso.
- Si, ya me siento mejor.- Kazemaru se había levantado de la cama, ya dispuesto a irse, además sabía que Hideki podía curarlo mejor en casa.
- Tómalo con calma jovencito.- le indico la doctora.- Si ocurre algo más, puede traerlo de nuevo.- Luego de eso se marchó, dejándolos libres de irse.
Hideki llamó a un taxi y la verdad, Kazemaru no supo nada del viaje, ya que se la paso durmiendo durante todo el trayecto a casa, solo despertó cuando Hideki lo movió para sacarlo de allí. Finalmente estaban en casa, en su cama, donde Hideki le ayudó a cambiar su ropa y ponerse cómodo en la cama, además de darle algo liviano de comer y su medicina, al terminar le dijo que durmiera.
- Espera…- con voz somnolienta llamó a Hideki.- Ocurrió algo-
- No, ahora debes dormir, me podrás hacer preguntas y contar todo mañana.- le interrumpió él.
- Pero…
- No te preocupes, lo importante es tu salud, aún tienes mal semblante.- le observo su pálido rostro con preocupación.- Debes descansar y recuperarte.- le sonrió con suavidad para que se animará.- Mañana conversaremos todo lo que tu quieras.- acarició nuevamente los cabellos del menor, quien se relajó ante el tacto, cediendo ante las palabras de Hideki y relajándose para luego quedarse dormido casi enseguida.
-0-0-0-0-0-0-0-
.
.
.
-0-0-0-0-0-0-0-
El partido había terminado hace varias horas, Haruna estaba comentando lo felices que estaban con el resultado junto a sus padres, mientras comían bocadillos. Debido a su situación, no había podido ir a verlo con sus propios ojos, así que lo vio en casa, pero pudo hablar con Midorikawa, incluso con Tobitaka y comentar al respecto. Es que Haruna dijo que quería recuperarse bien y no depender de los otros, y no quería molestarlos con el tema de su silla de ruedas.
- Se te ve feliz.- le dijo su madre.
- Iré por un poco de té.- su padre se levantó de la mesa, mientras Haruna seguía hablando y riendo junto a su madre, su teléfono sonó interrumpiendo la amena conversación, el indicador de llamada decía que era Endou.
- oh, el capitán… digo, Endou-san.- Haruna rió avergonzada por eso, después de todo, la última vez que le vio siempre le decía capitán, contestó enseguida, como siempre alegre.- Hola Endou-san, felicidades a los chicos por ganar el partido.- le dijo alegre antes que nada, luego se quedó en silencio para escuchar lo que decía Endou.- eh… si estoy con mis padres.- la voz de Haruna sonó dudosa, su papá se asomó al comedor, a pesar de que aún no tenía su té.- ¿Qué ocurre? No te quedes callado.- le pidió Haruna ya preocupada, por el silencio de Endou, incluso nerviosa. Su madre y padre le miraron con preocupación, porque el rostro de Haruna paso al pánico en segundos.
…
…
Es Kidou, tuvo un accidente.
.
.
.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-
Continuará.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-
.
.
.
HEY QUE TAL? TODO BIEN? TODO CORRECTO? okno xD
Weee quien esta jugando al inazuma SD? Es que entre eso, mis deberes, y que no me puedo concentrar, no podía acabar este capítulo! Como se nota, ya aquí se va ir viendo el resultado de las votaciones, donde Fudou ganó, así que hay cosas que tengo que encajar y cambiar, antes de publicar.
Solo quiero agradecer su paciencia por los capítulos y que este haya sido de su agrado. No sé si fue un capitulo aburrido o tuvo de todo un poco, ya que al principio como que no ocurrieron muchas cosas ¿no? Pero luego todo se fue al carajo, perdón por eso. La escena de Haruna tómenla como un extra, spoiler, avance, lo que sea, del próximo capítulo, quise ponerlo pues porque sí, porque soy muy mala nenes, quería ponerle más relleno XD
Seguramente hay muchas dudas y las iré aclarando después. En el próximo capítulo veremos un poco a Haruna, que la tenía olvidada, y se mencionara al olvidado Hiroto rojo (que por cierto ahora me confundo y le pongo Tatsuya, espero que no me pase eso en el próximo capítulo, aunque solo se nombrará, no aparecerá creo), y obviamente, se explicará que le ocurrió a Kidou, que obviamente está mas que tostado. En fin, pero la vida sigue XD
Próximos capítulos a publicar:
36, Sospechas
37, Miyasaka (Si nenes, ahora si que no salto mas el capitulo del rubio)
38, Escape
.
.
Estoy pensando además, en hacer capítulos extras (creo que lo mencione antes, si no, ahora lo menciono), así que dependiendo de la cantidad de comentarios lo haré, porque será un capítulo extra especial, explícito e ilegalisimo ewe, por eso el apoyo xD. Incluso pueden ser varios que ustedes pidan. Ese capitulo (o capítulos) serian publicados cuando el fic termine. Y si lo estoy mencionando ahora, es porque si, haciendo cálculos ya va siendo hora que revele los secretos en los próximos capítulos, se vea climax principal y eso significa que el fic va a llegar a su fin. Prepárense uwu Tampoco es que sea pronto el final, pero lo aviso para que se preparen mentalmente con antelación.
Enormes gracias a Annimo Friki por dejar comentario, la verdad es que ya pensaba que nadie leía el fic por aquí y que todos están leyendo por wattpad o en AO3, pero bueno, me alegro que no sea así, que esta es como mi "página 100% oficial" o algo así, como es la "primera" cuenta le tengo más cariño uwu. Gracias Annimo Friki, me alegra que te siga gustando el fic! Espero que este capitulo también te guste!
En fin, los comentarios son bien recibidos.
Y ya esta :D!
