Capítulo 28
-Candy, gracias.
-¿Por qué me das las gracias?
-Por estar aquí, por apoyarme, no sabes la alegría que me dio, el verte aquí, como mi familia que eres, el que te aventuraras a venir, con la abuela con la niña, -solo la abrazo para mirarla a los ojos. – creo que debemos hablar ya es hora de aclarar todo, no crees.
-Si, creo que ya es hora de que hablemos de todo lo que hemos omitido desde que estamos juntos.
-Necesito saber ¿que fue Archivald en tu vida y que sigues sintiendo por él?
-Y yo necesito sabes que ha sido Madeleine en tu vida y lo que sientes por ella.
-William, solo trago seco cuando Candy, le pregunto sobre Madeleine.
-Te sorprende que lo sepa ¿no es así? Pues bien lo sé, pero antes de que te pida una explicación, comenzare por darte la mía. Candy, comenzó a narrarle todo absolutamente todo sobre Archivald, desde que se conocieron de niños, el paso de los años y hasta como ella se ilusiono pensando que Archivald la iba a elegir a ella.
Cuando Archivald, se decidió por mi hermana, yo me sentí morir, yo realmente pensaba que el solo estaba confundido, pero no era así, cuando me di cuenta ellos ya estaban comprometidos y aunque me da vergüenza decirlo hice todo lo que estaba en mis manos, para que eso no pasara, yo lo buscaba y hasta se puede decir que lo seducía para que terminara su compromiso.
Después bueno, en mis arrebatos decidí comprometerme contigo para darle celos y que el terminara todo lo que ya estaba más que avanzado pero todo seguía y no anunciaba para nada que quisiera terminar el compromiso, sino al contrario todo estaba a pedir de boca para su boda, cuando nos veíamos él me decía que si terminaría con ella.
¡William! Sé que con lo que te estoy contando te vas a desilusionar de mí, pero esta es mi verdad si estaba muy enamorada de el al grado de que hasta quise entregarme a el, porque de verdad pensé que el también me amaba, si no te lo cuento nos seguirá causando problemas y de verdad que quiero ser honesta contigo.
Después de eso, bueno tu y yo nos casamos de verdad que a partir de que él se casó con mi hermana yo me negué a seguir con todo eso, el me acorralaba y sé que en parte era mi culpa ya que yo lo inicie, después el seguía mandándome cartas, las cuales jamás conteste, cada vez era más agobiante el hecho de que te enteraras de quien era ese alguien, que mi miedo crecía cada día.
Cuando me trajiste aquí, ¡en verdad te odiaba! pero con el pasar de los días y con tu trato, el hecho de conocerte afondo, comencé a enamorarme de ti, de una forma que jamás había sentido, el hecho era que mi miedo a que supieras quien era esa persona, mi miedo a perderte era lo que me hacía no querer decirte.
Bien, aquí está toda la verdad, ese día que tu llegaste él me tenía acorralada diciéndome que si no, me iba con él, hablaría contigo, yo me negaba no quería que te desilusionaras de mí, no quería perderte y el hecho es que eso fue lo que paso, lo demás ya lo sabes, de verdad que jamás después de que nos casamos tuve nada que ver con él.
-Bien y ¿Qué sientes por él?
- Candy, - mirándolo a los ojos -Nada, la verdad es que después de que vi la realidad de quien era el, me desilusione tanto el, que decía quererme cuando mi hermana ya estaba en cinta, ellos tu sabes estuvieron juntos antes de la boda, se escudó diciendo que no podía dejarla a la deriva, pero la realidad es que el jamás me iba a dar el lugar de esposa, eso me quedo claro el día que me confeso que estaban esperando un bebe.
¡William! De verdad te amo, te amé cuando vi que u eres diferente a todos los hombres que he conocido, de los que ya casi no hay, me dolía el hecho que miraba atrás todo lo que habías hecho por mí y que yo me empeñaba a algo que no podía ser, de verdad perdóname por eso.
Puedo entender que después, de cómo te enteraste pensaras lo peor de mí, sé que tu prima Eliza contribuyo para que pensaras que así era, lo único que quería que las cosas entre tú y yo no cambiaran, siguieran como hasta ese momento estaban, pero creo que me equivoque.
-Candy, cuando yo supe quién era Archivald para ti, me quise morir, me sentí engañado, manipulado, más porque pensé lo peor, pensé que solo te habías embarazado para que pasara lo que pasara sabias que no te iba a dejar, que tu deseo era ser la amante de él, cuando lo enfrente me dijo que desde que regresamos, bueno tú y el eran amantes.
-¡Pero eso no es verdad!, ¡no yo jamás te falte!, si es verdad que varias veces me busco, pero yo me negué a tener cualquier cosa con él, ¿Cómo pudo decir una cosa así?
-Esa fue una de las razones por las que no creí que Katy fuera mi hija, en verdad lo siento, fue la abuela, la que se empeñó en que esperara a su nacimiento para tomar una decisión, sé que ella te cuido todo ese tiempo.
-Sí, tu abuela a pesar de estar al margen creo que siempre supo lo que pasaba, fue con ella con la que confesé todo lo que me estaba pasando y lejos de juzgarme me escucho, no sé si me creyó pero lo que sí es verdad que, no se dejó llevar por mis acusaciones sino, que supo ver la verdad detrás de todo.
Bueno y eso es todo, esa es mi verdad no sé si entenderás mis razones pero hice todo por amor a ti, toda y cada una de las cosas que hice fueron por amor a ti – mirándolo a los ojos. – bien creo que ahora es tu turno.
-Bueno cuando tenía 23 años conocí a Madeleine en un baile, a mí me pareció que era la mujer más bonita que había visto en mi vida, ella ahí con sus amigas y yo iba llegando de buscar unas minas, cuando la conocí ella y yo simplemente nos enamoramos, solo que sabía que ella era una mujer de clase muy alta, así que me dedique a trabajar arduamente para que cuando pudiera pedir cortejarla, su padre no se negara.
Hice acrecentar la fortuna de mi padre a pasos agigantados, mi interés por casarme con ella, me hicieron que mi trabajo tuviera un fin, no éramos tan ricos como ahora, de hecho nuestro estatus no era como el de ahora, ni soñando, pero aun así me dije que si trabajaba duro podría alcanzar a tener un estatus mayor.
Ella, me correspondía con la misma intensidad y estaba dispuesta a esperarme el tiempo que fuera necesario, que no fue mucho un año y medio después encontré en una de las minas un yacimiento de diamantes, que me catapultaron muy arriba para obtener lo que más deseaba que era casarme con ella.
Ella, solo me daba largas para poder hablar con su padre me decía que aun no era el momento que esperara, pero yo cada día me sentía más inquieto sobre ella, sus cartas eran cada vez más alejadas, después de que regrese de uno de los trabajos, decidí hablar con su padre sin que ella supiera, pediría su mano ya me sentía listo para hacerlo.
Cuando llegue para pedir su mano, había una fiesta en su casa mi sorpresa fue mayor cuando supe el motivo de su fiesta, ella se acaba de comprometer con una de las familias más acaudaladas de Londres, solo me miro y comenzó a llorar, ya nada había que hacer lo estaban haciendo público.
No sabes cómo me dolió el hecho, que ella no me lo dijera, solo la mire como él le puso el anillo y su padre al verme solo me hecho como si yo fuera un perro, me dijo que jamás permitiría que su hija se casara con alguien como yo, que le daba asco mi sangre Escocesa que el jamás tendría nietos con un Escoces.
Cuando él me dijo eso, se me quedo tan grabado en mi mente esa palabra, que cuando tú me gritaste eso nuestra noche de bodas yo solo quería matarte, me dolió tanto que tú me dijeras que yo te daba "ASCO", que ni siquiera podía asimilar lo que hacía, debí dejarte ir, debí solo darte tu libertad, pero me encapriche que un día te arrepintieras de decirme esa palabra.
-William, perdóname yo no sabía, yo te lo dije al calor de la discusión, jamás no mi amor, si yo te amo con locura,- tocando su cara y mirándolo a los ojos.
-Después trate de buscarla pero ella se negó, su padre no la dejaba ni siquiera salir sola a ningún lado, trate de hacerlo por medio de su sirvienta pero la verdad es que si algo le tiene Madeleine a su padre es miedo y respeto que aunque le pedí que huyéramos juntos, solo me dijo que no podía, que la perdonara.
Cuando tú y yo, comenzamos a tener problemas ella llego a Chicago, acababa de enviudar no hacía mucho, me acuerdo que tú y yo tuvimos una fuerte discusión, yo aún estaba muy celoso de todo, sentía que por más que hacia tu solo no lograbas amarme, por más que lo intentaba tu solo te alejabas más y no podía llegar a ti.
La cuestión es no es por justificarme pero ella solo estaba ahí diciéndome que me amaba sin que yo lo pidiera, que solo me deje querer, lo necesitaba porque me sentía bien, solo que alguien me quisiera porque si, sentía que si tu no lograbas amarme no importaba porque para eso ya estaba ella con su infinito amor para mí, pero aun estando con ella yo sentía muchísima soledad.
Quise llenar un gran vacío que tenía, pero no lo logre porque por más que trataba ella no podía llenar ese vacío, ya que mi corazón te pertenece desde hace mucho tiempo, sé que no hay justificación para una infidelidad pero yo solo quise olvidarte, pensé que si iniciaba una relación con alguien que me ofrecía amor, solo lograría arrancar el amor que sentía por ti.
Perdóname por eso Candy, perdóname por equivocarme pero ella no significa nada para mí, el amor que sentí por ella se terminó una vez que tu llegaste a mi vida, yo ya quise terminar la relación sentía que no estaba haciendo lo correcto, de estar con alguien a quien realmente no amo.
- No te negare que cuando supe lo de Madeleine me lastimaste, claro que me heriste en lo más profundo de mi ser, me sentí inferior a cualquier mujer que ni siquiera podía comprender como dolía el alma al sentir que cada vez te alejabas más de mí, para irte con ella, pero mi amor por ti es más fuerte que tuve que tragarme el orgullo para poder defender lo que es mío, defender mi matrimonio y defender a mi familia.
-Candy, perdóname en verdad me equivoque.
-Déjame terminar, ahí fue cuando entendí como fue que yo también te herí, cuando te grite cosas horribles, cuando me case contigo sin sentir nada por ti, por aceptarte cuando tu solo querías que yo te quisiera por ti, sin embargo te mentí de muchas maneras, entendí como duele que te oculten algo y enterarte de la peor manera yo hice cosas que no debía y herí a muchas personas con mis actos entre ellas a mi hermana.
Creo que los dos nos equivocamos y debemos perdonarnos mutuamente debemos aprender a confiar el uno en el otro sobre todo a que al aclarar todo, sabemos cosas del uno del otro que realmente nos lastimaban y que no éramos libres, ahora lo somos.
-Candy, perdóname por todo lo que te hice, por cómo te trate, por juzgarte, por querer sustituirte con alguien más, perdóname por todo lo que te hice sufrir, porque sé que me equivoque y muchas veces solo me deje llevar por los celos sin ver la realidad, me deje llevar por lo que decían los demás sin escucharte a ti, por no estar cuando más me necesitaste, por dudar de ti sin razón.
-Candy, solo lo miro a los ojos – si te perdono todo, pero también te pido perdón por no haber sido honesta, por mentirte, por haberte lastimado con mis palabras, por humillarte porque sé que con mi comportamiento lo hice, te pido perdón por no amarte desde el principio. – Derramando un par de lágrimas.
William igual tenía los ojos cristalizados y la tomo de las manos – Claro que te perdono todo mi amor, solo me queda preguntar si tu aun quieres seguir en mi vida, si tu aun quieres que esto funcione, no sé si tu estas dispuesta o si quieres continuar tu vida conmigo se que tendremos que trabajar mucho para empezar de nuevo, pero solo si tú quieres, si así tú lo desea, porque para mí tu felicidad esta antes que la mía, por eso te lo vuelvo a repetir si tú quieres, si tú lo deseas…
Ni siquiera alcanzo a terminar la frase ya que Candy le apagaba lo que iba a decir con un beso lleno de amor que lo dejo hasta sin aire – sí, sí quiero- sonriendo mirándolo a los ojos.
-¡De verdad si quieres!.
-Sí, si quiero pero, te pondré condiciones.
-Amor, lo que tú quieras pídeme lo que sea, yo hago lo que sea por recuperarte por completo.
-Bueno, para empezar dejaras a esa mujer no quiero saber que la vuelvas a visitar, tampoco quiero saber de algún desliz más porque, ¡Por que! Si yo me llego a enterar de algo más, entonces te voy a dejar y no solo eso William, me iré lejos con Katherine ¡escuchaste! Y hablo muy enserio – mirándolo fijamente.
-William, se inca y la abrasa de la cintura, te juro que yo ya termine con ella y que nunca más volverás a tener ni siquiera un rumor, jamás para mí ya no habrá más mujeres solo tú, solo tú, además puedo estar castigado de por vida pero perder a mi hija jamás, tu sabes que es lo que más amo en esta vida.
-Está bien, te creeré, también no tendremos intimidad.
-¡No! Pues entonces como nos vamos a reconciliar, no me hagas esto, si ya llevamos tiempo que tú y yo no.
- Candy, - lo miro exasperada -Bueno, nos vamos a enamorar como si fuéramos novios, vamos a disfrutar lo que nunca hicimos por apresurar las cosas, quiero que te enamores más de mí y yo de ti, quiero que retrocedamos como si iniciáramos de nuevo ¿Qué dices? Aceptas mis condiciones.
- Si acepto, mil veces sí, ya te dije que te amo Candy.
-Yo también amor, yo también te amo por eso te pido esas dos cosas.
-Candy, yo te amo mi vida, como no tienes una idea.-besando sus labios, saboreándolos tenían mucho tiempo de no sentirse que estaban deseosos de estar juntos, pero aunque estaban en un punto medio aún faltaba como ellos habían dicho empezar de nuevo, sin sombras ni malos entendidos.
En la cocina estaba Nancy como siempre preparando un guisado para la cena, pero ya tenía varias semanas de sentirse indispuesta, de hecho ya tenía un par de meses sintiéndose mal, se sentía mareada, cara pálida que si su tonalidad de piel era ser un poco pálida, pero el hecho era que si se le notaba más de lo normal, no podía oler la comida porque irremediablemente comenzaban sus nauseas.
George, que estaba buscando una reconciliación, no encontraba la manera de hablar con ella y solucionar las cosas, sabía que tenía que tomar una decisión respecto a ella, la había extrañado de sobre manera cuando iniciaron lo hicieron de una manera que ni ellos mismos supieron cómo llegaron a tener algo, que simplemente ahora no encontraba la forma de recuperarlo.
Cuando entro buscándola encontró una Nancy en medio de la cocina con un conejo en la cocina a medio preparar y ella con una cubeta en la mano devolviendo todo lo que había comido…
-Pero ¿Qué tienes? ¡Estas enferma! Mira tú semblante ¿quieres que llame al doctor?
-No, estoy bien no se preocupe de verdad esto se me va a pasar.
-No sé, iré a buscar un doctor no puedes seguir así, ¿desde cuándo estas así?
-Bueno un par de meses, más o menos pero ya es menos.
-Pero como me dices eso, no iré en este momento por el doctor al pueblo, no mejor tú me acompañas así te receta de una vez.
-Que no, que estoy bien ya le dije que se me va a pasar, levantándose para irse a lavar la cara, regresando de inmediato a sus labores, pero en cuanto sintió que olor de la leche que hervía regreso sus nauseas.
-¡No!, le diré a William que ponga a alguien más hacer esto, anda vamos a tu habitación para que descanses.- Nancy ya no quiso seguir discutiendo, aparte que no tenía ganas se sentía mal, así que opto por hacerle caso a George.
George, salió de la hacienda a buscar al médico del pueblo, al regreso lo llevo hasta la habitación de Nancy para que la revisara, como siempre comenzó con las preguntas usuales.
-Dagame señora ¿desde cuándo esta así?
-Bueno desde hace un par de meses, me levanto con unos ascos terribles y si huelo la comida igual, he bajado un poco de peso por esa causa, debo tener bichos mañana me hare una purga con aceite de resino.
-No creo que sea necesario eso, dígame ¿Cuándo fue su último periodo?
-¿Por qué me pregunta eso doctor?
-Porque supongo que usted ha dormido con alguien, estos últimos meses o me equivoco.
-Bueno si, pero en eso Nancy reacciono a todo ohhhhhh, será posible.
-Sí, es que usted tiene a alguien lo más seguro es lo que está pensando, déjeme la voy a revisar poniendo su estetoscopio en su vientre- de verdad que no se había dado cuenta que está embarazada y por los latidos más las fechas que me dice ya casi de 3 meses.
Nancy, comenzó a llorar sin parar, la verdad es que era algo que no se lo esperaba hasta pensaba que jamás sucedería, que la verdad que si George no se hiciera cargo ella lo tendría sola, un bebe - solo lloraba y sonreía.
Cuando George, entro al verla en ese estado se preocupó más – Nancy dime que te dijo el médico yo ya no quise preguntar, pero al verte así llorando, dime ¿es algo malo?
Nancy, negaba con la cabeza y no paraba de llorar – no al contrario, es algo extraordinario y sé que tal vez usted no lo quiera pero yo estoy dispuesta a tenerlo, criarlo así que si no se quiere hacer cargo por mí no hay problema.
-Cargo de que, ¿de qué me hablas?
-¡Estoy embarazada!
-George, solo se levantó de su asiento y la miro después de unos minutos de silencio solo dijo– ¿es mío?
-Nancy, al escucharlo casi lo fulmina con la mirada – perdón, si como si me hubiera acostado con todo Chicago, ¿Cómo puede preguntar eso?
-Ya, ya, perdón no te enojes, digo tenía que preguntar a mí me saco de balance la noticia no me la esperaba.
-Sí, pues no se preocupe que yo me hare cargo, no es necesario que diga nada este bebe es mío y de nadie más, yo sola puedo sacarlo adelante aunque no tenga padre, me tendrá a mí.
-Nancy, ni siquiera me dejas que te conteste, ese bebe también es mío y tendrá un padre claro que tendrá un padre faltaba más, de ahora en adelante ya dejaras de trabajar y te dedicaras a mi hijo, comprare una casita para que ahí tengas a mi hijo y te casaras conmigo.
-¿Qué? ¡Escuche bien!.
-Sí, te casaras conmigo.
-Nancy, no podía creer lo que George le decía, solo que se iba a casar con el pero sin ni siquiera preguntarle si estaba de acuerdo, si se quería casar con el pero por amor, no por su hijo. – trato de levantarse para ponerse los zapatos.
-¿Qué haces?
- Me iré a trabajar, eso es lo que haré.
-Pero yo ya dije que no, le puede hacer daño al niño, así que por una vez solo estate quieta.
-Pues no, se levantó y se fue a la cocina, detrás iba un George con cara de pocos amigos, -Nancy, Nancy, con un demonio te estoy hablando.
-Váyase al carajo.
-¿Pero ahora que hice?
-Nancy solo se puso a llorar como magdalena, ¿Qué va hacer? Solo así me da órdenes, sin ni siquiera preguntar ¡si yo quiero!, ¡si es lo que deseo!, usted solo se quiere casar por el niño, no por mí.
-Ya deja de llorar, que no fue mi intención hacerte sentir así, es solo que eres muy terca y si no me impongo, solo haces lo que se te viene en gana.
-¡Eso no es verdad!, solo que usted solo llega y me dice que voy hacer, sin consultarme hasta eso de que me voy a casar.
-Bueno, ¿que no quieres?
-Sí quiero, pero que sea porque quiere una vida conmigo no porque vaya a tener un niño, si las cosas son así, pues no me quiero casar ni con usted, ni con nadie.
-Pero, Nancy es mi hijo.
-Sí, pero es mi vida.
George, se sentó en la cocina la miro – lo siento tienes razón, nunca te he dicho que desde que me alejaste de ti, solo me he sentido muy solo, que desde que no te veo como antes ya mi vida no tiene sentido, que desde que no pruebo tu comida he bajado como 8 kilos ya que ninguna comida me gusta como la tuya.
Ahora que hay algo que me une a ti, solo pensé que era a manera que tendría para que te quedaras a mi lado, para que formáramos una familia, que la noticia lejos de molestarme me alegro de sobremanera, yo que pensé que ya no tendría hijos, ahora de buenas a primera me da mucha ilusión saber que voy a tener un hijo que yo quisiera que no te expongas.
Nancy, yo siento que mi vida a tu lado cada día es mejor y lo sé que cuando te alejaste me sentí el ser más infeliz de este mundo, dejando de lado a William claro está, aunque por lo que veo sus cosas ya se están enderezando, pero y yo, yo donde quedo, Nancy yo de verdad te quiero, te quiero para que estés en mi vida, para que seas mi compañera, la madre de mi hijo y para que seas mi esposa.
Quieres ser mi esposa y crear a mi hijo junto a mí.
Las lágrimas de Nancy, no dejaban de fluir sus ojos no le permitían ver a George que estaba con cara de preocupación al verla así, tan desecha.
-Entonces que me contestas.
-Sí, siiii quiero.
-De verdad, acercándose para abrasarla y darle un beso el cual era necesitado para los dos.
-Ahora si podemos hablar de ¿cómo cuidaremos a este bebe?
-Sí, decía Nancy muy emocionada. – pero debo terminar de preparar la cena, antes debo encontrar a alguien que cocine para que se quede en mi lugar, antes no.
-Pero no te va hacer daño.
-No, además estoy embarazada mas no enferma.
-Bueno pero me quedo aquí cuidándote no te vaya a pasar nada.
-Está bien, pero pela esas papas, no te quiero aquí haciendo nada.
George, solo se acercó a Nancy para abrasarla por detrás para acariciar su vientre – que crees que sea.
-No sé, lo que sea pero que nazca bien.
-Mmm va hacer niño yo lo sé, si será un niño.
Ya en la cena Candy, con ayuda de Nancy servían la cena y un George bien sonriente les dijo a todos la noticia.
-George felicidades, espero que quieras que yo sea el padrino.
-Claro, quien más.
-Hay Nancy, de verdad, muchísimas felicidades – abrasándola- que alegría.
-La abuela Emilia, estaba seria mirando a George – supongo que se van a casar.
-George, solo carraspeo –claro señora Emilia, lo antes posible.
-Pues que sea pronto ya no sé qué esperan no puede andar esta muchacha así con un bebe y sin estar casada, que se casen este fin de semana – hijo encárgate de todo.
-Claro abuela, mañana mismo hablare con el sacerdote del pueblo para que los case.
-Esperen, esperen yo pensaba en que lo hiciéramos en Chicago, digo para que apresurarnos.
-George o se casa este fin de semana con Nancy para que ese bebe nazca en vida en familia o que se piensa que ese niño no lleve su apellido.
-No, claro que no si se lo daré, claro que llevara mi apellido.
-Pues bien, entonces prepárese para su casamiento, cuidadito y sé que duermes en el mismo cuarto, antes del fin de semana porque te saco a patadas de la hacienda.
-Ya escuchaste a mi abuela George, más vale que hagas caso.
-Pero señora Emilia, usted sería capaz de hacerme eso.
-Claro que sí, pruébame y veras.
Ya en al terminar la cena, todos fueron a sus habitaciones para descansar entre ellos los rubios, después de dejar a Katherine a su habitación con su niñera, Candy se dirigía a su habitación, William al entrar se puso cariñoso tomando su cintura y comenzó a besar su cuello tratando de desabotonar su vestido.
-¡William!, ¡William!, no.
-¡No!
-No, hasta que definas lo que tienes en Chicago, hasta entonces no habrá más, ya te dije mis condiciones.
-Pero de verdad que yo terminare esa situación, no te estoy mintiendo.
-No, dijimos que empezaríamos de cero bueno pues vamos a enamorarnos como si fuéramos novios, mmm en eso quedamos y ya después haces conmigo lo que quieras en eso quedamos, me voy a dormir con Katy. Candy, lo que quería era estar segura que William, de verdad había dejado definitivamente aquella mujer y eso solo lo sabría llegando cuando los rumores dejaran de correr.
-No, no, no, me comportare de verdad, no te vayas.
-No, es que no te comportes, es solo que soy yo la que no confía en mí y ahora menos, así que hasta mañana mi amor, dándole un beso que William, la arrincono en la puerta para besarla con toda la pasión que tenía guardada solo para ella.
-Te amo, Candy solo a ti te amo.
-Y yo te amo a ti, separándose un poco para irse a la otra habitación.
En otra parte de la hacienda, Nancy estaba en su habitación cuando le tocaron a la puerta – Nancy soy yo, ábreme.
-George, - casi como un susurro - ¿Qué hace aquí?
-¿Cómo qué hago? Vengo a dormir contigo,
-George, ya escucho lo que dijo la señora Emilia.
-Sí, pero no le vamos a decir, ándale que te extrañado mucho, solo no me dejes dormir solo, anda que hace frió.
-Ach ya pasa, no sé qué me das, que solo no puedo decirte que no – dejando entrar a George a su habitación.
George, comenzó a quitarse la camisa y se sentó en la cama en lo que veía como Nancy se cepillaba el cabello – anda ven acá.
-No deberías estar aquí, si se entera la señora Emilia se va a enojar.
George levantándose para ir hasta donde Nancy estaba sentada, si pero nadie le va a decir y no se va a enterar, además ya nos vamos a casar, que va a pasar solo que te embaraces ha no es que ya lo estas.
-George, no hagas que me arrepienta de haberte dejado entrar – era callada por un beso que George le daba, tomando su cintura y arrinconándola para tener mayor acceso a ella, solo la levanto poniendo sus piernas en la cintura de George para aferrarse de su cuello. El la lleva hasta la cama donde comenzó a besar su cuello, bajando un poco más, despojándola de la bata que le estorbaba, para tomar a su mujer como ya hacía tiempo no lo hacía.
Nancy, solo se dejaba hacerse por George ya que ella también lo había extrañado, sentía que el alejamiento que tuvieron fue el detonante para darse cuenta que lo amaba sin control y ahora que iban a tener un hijo era más que feliz, aunque no se casara aunque no le diera su nombre era feliz.
Sus bocas se buscaban, para llegar a esa unión que solo una pareja llega para hacerse el amor mutuamente entre caricias y gemidos, que estallaban para llegar a la cúspide del placer donde los dos ahogaban su ímpetu con un gemido haaaaaa, ohhhhh que hacía que los dos llegaran al máximo placer de aquel encuentro.
-Te amo Nancy.
Nancy al escucharlo solo se le quedo mirando a los ojos – ¡de verdad! me lo dice enserio.
-Bueno si, te amo no te lo había dicho pero es verdad, no sabes cuánto te extrañe.
-Yo también lo amo.
-Hasta cuando me hablaras de tu, digo ya dormimos juntos y aun me hablas de usted hasta en la cama.
-Jjajjajajajaj es verdad, es solo que no me acostumbro.
-Pues tendrás que acostumbrarte porque ya vas hacer mi esposa y quiero que me hables de tu, escuchaste besándola de nuevo.
A los siguientes días, tanto William como Candy solo se dedicaban ambos a regalarse uno al otro entre besos y arrumacos, salían a pasear juntos por los alrededores, a veces solos, otras acompañados por Katy, en otros simplemente salían a la terraza para mirar la luna y las estrellas juntos, se quedaban por horas platicando haciendo planes para su futuro.
Candy, se dedicaba alagarlo con la comida que preparaba y William la alagaba con regalos significativos, como llevándole flores, diciéndole lo bonita que era, dejándole cartas de amor en la cocina, en una noche con ayuda de sus trabajadores mando a buscar los músicos al sur de Zacatecas para darle una serenata que era muy común en México.
William, ya había visto que sus trabajadores siempre hacían eso con la dama que ellos querían enamorar, sobre todo que era un método infalible para que la chica quedara perdidamente enamorada de quien le llevaba la serenata, cuando hizo esto Candy, quedo muy alagada y sobre todo encantada, esto era el proceso de perdonarse mutuamente y hacer que su relación se fortaleciera, que hubiera un inicio con amor y confianza.
El fin de semana llego, asistiendo a la boda de George y Nancy, la iglesia la llenaron de flores Nancy uso un vestido sencillo estaba muy emocionada, si bien es cierto anteriormente ella ya se había casado jamás pensó que volvería hacerlo, volver amar y que la vida le regalara lo más preciado, tener un hijo.
George, a su edad no es que fuera viejo pero a sus 47 años no pensó que se casaría el que siempre se negaba hacerlo y mucho menos que fuera a ser padre, si era algo que ni soñaba a su edad, él pensaba que moriría solo ya que siempre le sacaba la vuelta a estar con alguien a tener un compromiso.
Cuando de repente el sacerdote dijo – por la ley de dios los declaro Marido y mujer, puede besar a la novia.
Todos los presentes, comenzaron aplaudir para sacar de su trance a los dos de sus pensamientos George, solo se acercó a darle un beso a Nancy para salir de la iglesia de la mano, después de la ceremonia se fueron a la hacienda donde tuvieron una pequeña recepción con todos los trabajadores que les desearon lo mejor.
Una semana después, todos regresaron a Chicago donde William, seguía igual que en la hacienda con el mismo trato de amor hacia su mujer y sobretodo tratándola como una princesa. Pero le llego una nota de parte de Madeleine, diciendo que necesitaba hablar con él, que no se excusara ya que tenía algo importante que decirle y que si no iba, ella acudiría a la mansión para hablar con él.
William, estaba muy molesto con el chantaje de Madeleine así que acudiría pero solo pondría punto final a todo eso, llegando a su encuentro en casa de Madeleine…
-Madeleine, estaba que no la calentaba ni el sol – hasta ahora regresas, dijiste que solo iban a ser un par de semanas William.
-William, solo la miro como estaba de alterada – si también dije, que lo nuestro termino, no entiendo para que me hiciste venir, Madeleine ya no hay un nosotros, entiéndelo yo estoy casado y me debo a mi familia, así que te voy a pedir que no me busques más, perdóname pero esto no tiene futuro, ni para ti, ni para mí.
-¡No!, tú no puedes dejarme, yo te amo William que no lo comprendes te amo más que a mi vida, si tú me pides que yo sea invisible lo seré, jamás te voy a reclamar nada pero no me dejes, tu no me puedes dejar ¡no! –comenzando a llorar.
-Madeleine, lo siento pero yo a la que amo no es a ti, sino a Candy, lamento si te estoy lastimando pero entiende solo nos estaríamos haciendo daño yo amo a mi esposa, si me quedo contigo te estaría engañando. Yo te amé muchísimo en una época, pero ese amor se esfumo, lo siento pero esto se acabó.
-Claro ya te reconciliaste con ella, dime William ¿Qué esperas? Que te siga viendo la cara como hasta ahora lo ha hecho, tan seguro estas de ella de que esa niña sea tuya, después de lo que paso aun crees en ella, me das risa porque eso eres para ella su juguete, solo eso y cuando se canse te va a dejar, en cuanto su amante regrese eso es lo primero que hará te va a dejar.
Te va a dejar a ti y a la hija de su amante porque eso es esa niña, la hija de su amante.
-Cállate Madeleine, no te permito que digas nada de lo que no sabes, con mi hija no te metas, ¡es mi hija! Escuchaste – con ojos de rabia - mía y tan es así que lleva mi sangre, mirándola con desprecio, dije que esto se acabó y se acabó, no hay más que decir.
-No puedes dejarme, ya que estoy Embarazada.
-Cuando William, escucho eso sintió como un balde de agua fría le caía en la cabeza, sintiendo un escalofrió, eso definitivamente cambiaba las cosas, pero sobre todo su relación con Candy - ¿estas segura?
-Mi médico, me lo confirmo hace un par de semanas solo que, ¡¿cómo decírtelo?! sino estabas.
-¡Tu médico!, bien traeré al mío para que te revise como sabrás necesito estar seguro que ese bebe es mío.
-Pero ¡¿cómo te atreves?! Tú no puedes humillarme así.
-No es ninguna humillación, solo necesito saber de cuanto estas, aparte de que esta el hecho, que me hare responsable de la criatura, pero eso no quiere decir que yo continúe con una relación contigo, eso se acabó con bebe o sin bebe.
– Madeleine, se sentía morir al escucharlo – pues no dejare que tu médico me revise.
-En ese caso, no hay nada más de que hablar – saliendo de esa casa.
-Eso lo veremos William, tu a mí no me vas a dejar antes te mato, si no eres para mí no serás para ella.- poniéndose a llorar
La condesa, venia llegando muy contenta al saber por su sirvienta que le había informado que ya habían llegado los Andrew en la ciudad, que ya habían regresado. – Made, ¿Qué te pasa? Dime.
-Tía, el regreso se acaba de ir.
-¿Quién? ¡William! Pero donde.
-Se acaba de ir, comenzando a encender un cigarro para calmarse, el cigarrillo comenzó a extinguirse como el amor de William hacia ella – vino a terminar conmigo.
-La condesa le dio alegría, eso quería decir que su hija estaría bien, su matrimonio se había salvado por un lado y por el otro le dolía ver a su sobrina tan desecha. – ya hija, deberás olvidarlo tú lo sabias, que él no es tuyo lo supiste desde que iniciaste esta relación, ya mi vida solo deja de llorar, mira lo que haremos es que te regresaras a Londres para continuar con tu vida.
-No tía, eso jamás él es mío, siempre fue mío y volverá hacerlo, así tenga que matarla.
Al escucharla la condesa, le dio miedo de los alcances que pudiera tener su sobrina con respecto a lo que podría hacer en contra de Candy, de William o de su matrimonio así que en ese momento tomo una decisión, aunque con eso su sobrina a la que quería como una hija la terminaría odiando.
Continuara.
Bien chicas, una disculpa para las que no sabían mi computadora estuvo en el hospital de computadoras, así que hasta ahora me la entregaron. Bueno que les digo, creo que hasta aquí ya entendieron el aprendizaje del fic, "El perdón" pero no cualquier perdón, sino aquel que lo haces con el corazón en la mano, el que das cuando estás seguro que aquella persona no te va a volver a lastimar, algunas no estarán de acuerdo pero así se me vino la mente la situación, para darle conclusión a los problemas de la pareja.
Bueno nos vemos en el siguiente capítulo ya saben por la XEW, Radio.
