N.A.: El anterior capi lo subí muy a las rápidas (estaba loquita por subirlo) y se me olvidó agradecer a todo el mundo por sus amables y entusiastas reviews. De verdad que es una alegría saber que está gustando a varias personas. Gente como:
Lucy: no, no suena imperante, a todos nos encanta que nuestros fics favoritos actualicen a diario, pero en mi caso lo tengo difícil. En cualquier caso mil gracias por tu paciencia
Thereyoflight: ¿he entendido bien? ¿Has hecho fanart de este fic? ¡Por favor, me encantaría verlo! ¿Lo tienes alojado en alguna web? He de decirte que yo también soy dibujante (he sido profe de dibujo durante diez años) y tengo decenas de dibus hechos de todos los personajes, de las escenas... Por ejemplo, la imagen que acompaña a este fic la he hecho yo. Respecto a lo de exigirme, bueno, es cierto, soy muy quisquillosa con la gramática, puntuación y cohesión de párrafos, pero por fin estoy teniendo una etapa más tranquila para escribir. Gracias por tus ánimos.
KarolGT, fiel desde el principio de este fic: mil gracias también y por tu paciencia. Como ya dije, esto va al hilo de los epis 7 y 8, el 9 tiene poco que ver aquí. Habrá cambios, eso sí, sobre varios personajes...
Fethrblaka: la verdad es que no sigo una cierta periodicidad... Ha habido épocas en las que actualizaba cada pocos días y en los últimos meses estoy teniendo estos parones. Espero que esa mala racha haya pasado y que este nuevo capi te ayude a desconectar un poquito y te anime más. Y sobre todo, a ver si te anima la noticia de que MUY PRONTO llegará nuevo capi Y UN INTERLUDIO. Están casi listos. ¡Toma alegría!
Jettz, Natalia Zambrano1, Eliana, Josette... no sé si me dejo a alguien más, pero mando mis agradecimientos por vuestra fidelidad y tomaros la molestia de escribir reviews.
Disclaimer: Star Wars, ni ningún nombre de serie, película o producto que aparezcan, me pertenecen. No busco lucrarme con nada de esto, sino disfrutar con nuestros personajes favoritos.
37
Divide et vinces
Abril estaba a punto de acabar y el repunte de buen tiempo que habían tenido para los campeonatos había durado poco: tenían ahora ante sí un mes de abril clásico, con temperaturas frescas otra vez y algunas lluvias. Los días no parecían alargarse, ya que, a pesar del cambio de hora, los ratos de sol seguían siendo prácticamente los mismos.
En el Republicano parecía que la vida había vuelto a su ritmo normal: la gran mayoría de profesores y alumnos que habían sido heridos en el ataque a las gradas en los campeonatos había ido regresado a clase de modo paulatino y las instalaciones estaban siendo reparadas a marchas forzadas. Aún se tardaría un tiempo en reconstruir las partes dañadas, pero al menos el estadio se podía utilizar para entrenamientos, manteniendo la zona cero acordonada…
Una vez que la directora Organa hubo salido del hospital y terminó de guardar unos días más de reposo en casa, se incorporó al trabajo con energías renovadas. Lo primero que hizo (aunque ya había empezado a hacerlo desde su convalecencia) fue llamar o escribir a todos y cada uno de los heridos para interesarse por su salud. Y también, para darles instrucciones acerca de un asunto muy concreto…
Aunque resultase en vano, esta vez tampoco se iba a quedar callada. Instruyó a profesorado y alumnado, en coordinación con los servicios de abogacía disponibles (los suyos particulares y los de sindicatos de estudiantes y profesorado) en la redacción de denuncias para llevar el caso del atentado por la vía penal. Independientemente de las investigaciones policiales, ellos iniciarían trámites para llevar de una vez por todas a juicio a la Academia.
Sin embargo, ya estaba resultando engorroso: durante aquellas semanas, a pesar de que las pesquisas policiales estaban llevando a caminos bastante obvios (muchos de ellos apuntando a una tal Anya Phasma, estudiante de último año) cada vía de investigación quedaba bloqueada por algún impedimento, algún callejón sin salida que encontraban los agentes. Pruebas falsas, pistas que no llevaban a ningún lado, testigos de coartadas perfectamente plausibles… Todo los confundía y no sacaban nada en claro, de modo que casi un mes después del incidente, no disponían aún de pruebas incriminatorias claras contra la Academia. Obviamente, la presión social era cada vez mayor, las asociaciones de padres y estudiantes estaban frenéticas ante la aparente incompetencia de las autoridades policiales y en las noticias locales el tema aún seguía candente.
Pero las semanas transcurrieron y ya a finales de abril, el tema parecía haberse difuminado en prensa, como la estela de un avión que va disolviéndose lentamente en el aire a su paso. No obstante, Leia Organa no cejaba en su empeño, ansiosa de encontrar pruebas que inculparan a alguien de la Academia.
Y además, había otra luz que la guiaba, que la impulsaba a no rendirse, ahora menos que nunca, porque había empezado a ver esperanza de nuevo en toda aquella guerra intercolegial, por primera vez en décadas. Porque no se le iba de la cabeza la mirada que su hijo (sí, aún seguía llamándolo así, aunque fuera en lo profundo de su corazón) le había dirigido aquella aciaga mañana. Porque estaba convencida de que él no había dado la orden de explotar las cargas explosivas. Porque si nadie más hubiera estado implicado en aquel accidente, ella estaba convencida de que su Ben le habría salvado del peligro.
...
- ¡Buenas! Qué hay.
Finn y Poe se giraron levemente para ver a aparecer a Rey caminar tras ellos, mochila al hombro y bandeja de comida en mano, sonriendo suavemente y dando la vuelta a la mesa para sentarse frente a ellos. Como venía siendo habitual en los últimos días, la joven presentaba un aspecto más cansado de lo normal: tenía algo de ojeras, bostezaba con mucha frecuencia y presentaba señales de golpes y arañazos en brazos o cuello. Ella respondía que últimamente estaba teniendo unas cantidades brutales de trabajo en el taller, disipando así las dudas ajenas. Tan sólo Finn, en uno de sus golpes ocasionales de observación, se había quedado con la mosca detrás de la oreja, creyéndose a medias sus explicaciones.
Y poco después, había tenido lugar aquella conversación con Poe, en la que Dameron le había enseñado aquella foto en su móvil…
- Hola – musitó Finn, mientras Poe se limitaba a hacer un leve gesto con la barbilla, incapaz de levantar demasiado la mirada de su plato de ensalada.
Rey se acomodó frente a ellos, abriendo su botella de agua para servirse en el vaso y charlando animadamente:
- Finn, no me has guardado sitio en Historia esta mañana. Un despiste, ¿no?
La chica pilló a Newby medio tragando un trozo de lechuga que casi se le cae de la boca antes de responder, apurado:
- Bueno, hoy ha venido mucha gente, y sí, estaba despistado. No me he dado cuenta. Perdona.
Como Rey estaba en ese momento muy ocupada en empezar a pinchar su ensalada, no vio la mirada de reojo que le echó Poe a Finn. Por eso, la joven siguió comentando.
- Hoy me ha venido fatal que estemos separados. La clase ha sido un absoluto rollo. Podríamos haber charlado un rato… ¿Y tú, Poe? – el aludido alzó la mirada, sorprendido - ¿Qué tal la clase de Debate? Tenías exposición oral hoy, ¿no?
- Ah, sí… - replicó Dameron, removiendo con su tenedor – Ha ido bien. Ya sabes – el joven forzó una sonrisa de teatral seguridad – No se me da mal arrastrar a las masas con mi labia… Me he defendido bien.
- Guay – y Rey siguió pinchando lechuga con avidez - ¿Dónde está el resto?
- Hay consejo de guerra – explicó Finn, cabeceando para señalar a Poe – Éste prefiere no ir, por si Holdo lo pilla con Kaydel y el resto y se imagina chorradas. Así que me he quedado con él para hacerle compañía. Ya me chivará Rose lo que se discuta en la reunión.
- Eh, que a mí también me lo va a chivar Kaydel – se quejó Poe.
- Ay, disculpa – replicó Finn con retintín de guasa – Qui quimi ti quidis sin infirmiciin, ti di in itiqui.
Poe pareció relajarse y animarse mucho más, porque soltó una carcajada exasperada.
- No te metas conmigo o te meto yo el tenedor por la nariz.
- ¡Para que me salga por el culo! Ja, sí, claro…
Rey sonrió viéndolos a los dos. Sí, definitivamente, Poe y Finn habían hecho muy buena amistad ese curso.
- ¿Y qué novedades hay? – preguntó la chica - ¿Algún plan importante?
- Sí, Rose ha encontrado información jugosa… - explicó Finn. Instantáneamente, la cara le cambió a un rictus de dolor en un flash de un segundo y el joven, ocultando estoicamente su molestia, se recompuso y prosiguió – Pero en fin, ya le hemos dicho que lo que ha encontrado no tiene futuro, no es nada importante. La gente se agobia por chorradas.
- Ah – concluyó Rey, pestañeando varias veces, sin apartar la mirada de Finn, quien, con gesto inequívocamente culpable, volvía a bajar la cabeza sobre su plato, mientras Poe mascaba rápidamente, mirando a su alrededor.
Aquello bastó para encenderle a Rey las luces de alarma. Además, era lista y sabía leer a las personas, sin tener que rebuscar en sus mentes. Buena práctica había pillado con Kylo aquellos meses…
- Finn, ¿pasa algo? – inquirió ella entrecerrando los ojos. Casi sin querer, su zumbido interior se activó, dejándose llevar por la oscuridad, el afán de leer sus mentes y averiguar ese secreto que ambos muchachos le estaban ocultando casi con toda seguridad… Pero se doblegó a sí misma. No podía abusar de sus poderes cuando a ella le apeteciera. Debía dejar que las personas se abriesen cuando les viniera en gana, compartir sus secretos cuando ellas quisieran, sin que ella los forzase…
Fue entonces cuando les sorprendió el revuelo.
Cuando los tres amigos quisieron darse cuenta, a su alrededor todo se había convertido en un coro de exclamaciones de sorpresa, incredulidad e indignación. Porque de pronto, en las pantallas de cafetería (normalmente utilizadas para avisos y anuncios varios o compartir fotos de eventos del centro) había aparecido la siguiente tanda de mensajes:
Sobre un fondo en negro, acompañado de una especie de marcha militar lenta y solemne que le daba un toque ominoso y amenazante al montaje, se estaban proyectando las siguientes frases en letra blanca:
"TODO EL MUNDO CREE QUE CONOCE A TODO EL MUNDO.
TODO EL MUNDO CONFÍA EN SUS AMIGOS.
TODOS NOS CONOCEMOS.
PERO…
¿ES ESO CIERTO?
¿CONOCES REALMENTE A TODOS?
¿CONOCES REALMENTE A TUS AMIGOS?
¿SABES SI SON REALMENTE TUS AMIGOS?
¿SABES SI SON REPUBLICANOS DE VERDAD?
¿SABES SI PUEDES CONFIAR EN CUALQUIERA?"
(pausa con redoble de tambor mezclado con música electrónica de suspense. Sobre fondo negro aparece el escudo del Republicano quebrándose en mil pedazos y la música vuelve a ser militar para ir in crescendo)
"HAY GENTE QUE ACEPTA TRATOS CON EL ENEMIGO Y QUE ACABA DESARROLLANDO SÍNDROME DE ESTOCOLMO.
HAY GENTE QUE OLVIDA CON QUIÉN ESTÁN SUS LEALTADES.
HAY ALGUIEN QUE PONE SUS PROPIOS INTERESES POR ENCIMA DE LOS DEL REPUBLICANO.
HAY ALGUIEN QUE NO SE SIENTE REPUBLICANO DE VERDAD.
HAY UN TRAIDOR EN EL REPUBLICANO."
(la música alcanza un clímax hasta cesar bruscamente y hay fundido a negro)
El jaleo consiguiente era de esperar y hubo de todo: exclamaciones de incredulidad entre risas, estudiantes indignados que ya iban a ir a sacarle los ojos a los responsables de audiovisuales o radio del insti por publicar semejante bazofia y, por supuesto, gente muy aprensiva que se quedó comentando en corrillos…
Finn y Poe se miraron el uno al otro, mientras Rey arqueaba una ceja.
- Menuda mamarrachada – se quejó – Yo digo que ha sido alguien de la Academia.
Esta frase le valió para ganarse de nuevo la atención de los muchachos.
- ¿Qué quieres decir con eso?
Rey alzó la vista de su plato, como sin darse cuenta de que lo que había dicho casi sin pensar le había valido convertirse en el centro de la conversación de repente.
- ¿Qué? Oh, es sencillo. Navaja de Occam (*) Poe, tú sabes quiénes son los que llevan lo de audiovisuales. ¿A quién de ellos se le ocurriría poner algo así? Eso es de trolls. ¿Sabéis lo que haría yo? Poner a trabajar a Rose y compañía. La Academia está detrás, seguro.
- Tiene un pase – reconoció Poe, cruzándose de brazos – Supongo que sería mejor que…
- ¡Chicoooos! ¡Menuda movida se ha armado!
El trío se giró para ver aparecer a Becky, la chica de pelo oscuro que había comenzado a salir con Starck hacía un tiempo y que traía de la mano al joven futbolista. Ambos habían acabado de comer ya y se sentaron donde pillaron junto al grupo, con marcado nerviosismo.
- ¿Qué os parece todo esto? – inquirió Becky - ¿De verdad se ha publicado aquí?
- Thessa Janson va a Álgebra conmigo y está en el club de audiovisuales – intervino Starck, muy pendiente de su móvil – Me comenta que los de radio y audiovisuales están echando humo en su cabina. Nadie tiene ni idea de lo que ha pasado: hoy solamente les tocaba retransmitir a los del club de Radio sobre los campeonatos de atletismo y no han podido hacer la transmisión… - el joven abrió los ojos como platos al leer algo en la pantalla - ¡La leche! Dicen que mientras estaban transmitiendo el mensaje, alguien les ha inutilizado los sistemas. No han podido hacer nada. Ha sido una transmisión pirata. Están intentando rastrear alguna señal.
- Joder – masculló Poe, mesándose el revuelto cabello – Esto requiere una reunión urgente. No sé si Kaydel…
En ese instante el móvil de Poe empezó a sonar. El joven lo alzó antes de responder, sonriendo:
- ¡Es Kaydel! Amo a esta chica.
Lo cogió, mientras Starck farfullaba "Cuándo narices se va a dar cuenta", pero nadie le hizo caso. Estaban más pendientes de Poe.
- ¡Claro que lo hemos visto…! ¿Qué? Qué me dices… - el joven se retiró el móvil de la oreja para gritar a los demás - ¡Tíos, ha sido una retransmisión a lo bestia! Se ha visto en todas las pantallas del insti, en todos los ordenadores que había encendidos en las aulas ¡Brutal! – de pronto el joven volvió a acercarse el móvil – Nooo, no he colgado, perdona. Es que estoy con Starck, Finn y las chicas y… - el joven volvió a fruncir el ceño – Muy bien, sí, claro… ¡Por supuesto! ¡Cuanto antes! Vale, sí…
Colgó rápido, lo cual hacía pensar en reunión en breve.
- Kaydel ha convocado ya al Consejo Estudiantil. Los profes están que echan humo: también se ha retransmitido en la sala de profesores, en los ordenadores de administración y jefatura… La directora Organa por poco tira uno de los monitores por la ventana, del cabreo que ha pillado…
La conversación se diluyó, pero Rey, de entre todos ellos, era la que más enfadada e intrigada estaba. Claro que habían sido los cuervos. Convencería a quien hiciera falta.
Pensó entonces en la directora y una sombra de sonrisa sarcástica cruzó por su rostro.
Por supuesto que estaría enfadada. Y lo mejor era que, sabiendo como sabía Rey acerca de los poderes de la mujer, la creía perfectamente capaz de reventar algún ordenador.
...
- ¿Qué te parece a ti? Yo estoy de acuerdo con Rey.
Rose cabeceó para acompañar su afirmación y Finn miró de reojo a la joven mecánica, que estaba en ese momento en la mesa del profesor preguntando una duda.
- ¿Tú también crees que han sido los cuervos? – susurró él.
- Claro que sí. No sabes las ganas que tengo de llegar a casa y empezar a rastrear de nuevo todo lo que os dije: los foros, las conversaciones en sucesivos hilos… Yo creo que todo está encadenado.
- Chicas, lo veis muy claro vosotras…
Rose frunció el ceño.
- ¿Tú no?
- No sé…
Un leve chisteo del profesor les hizo ver que su tono de voz había subido de un simple susurro a algo un poco más molesto. Bajaron la mirada hacia sus cuadernos y sus estadísticas, permaneciendo en silencio durante un momento, pero Finn alzó otra vez la cabeza hacia Rey.
Al inclinarse para hablar con el profesor, las ropas se le movieron un poco y Finn pudo distinguir unas señales de moratones en el brazo y en la parte baja del cuello, que Rey llevaba descubierto por su peinado habitual. Y además, tenía un corte poco profundo en el costado, ya que la camiseta se le agitó cuando la chica se agachó a recoger el bolígrafo que se le había caído. Todo parecían heridas recientes.
Un repentino pinchazo de dolor helado le recorrió el esternón. ¿Le habría pasado algo a Rey últimamente? Era cierto que, durante estos últimos días, la joven parecía algo más distraída, como enfadada consigo misma. A veces la descubría refunfuñando por lo bajo, mirando al infinito más veces de lo que podría considerarse normal, por lo que Finn había empezado a sospechar.
Debería preguntarle.
Fue en ese momento cuando la foto que le había enseñado Poe revoloteó de nuevo en su mente.
Rey terminó de hablar en ese momento con el profesor y regresó a su mesa junto a Rose y él. Parecía irritada…
Debería preguntarle.
...
- Apuesto a que ese DJ debe de estar cobrando bien caro.
- ¿Cómo has dicho?
Finn suspiró.
- Ya sabéis, tíos, el hacker que nos metió la bola en el juicio de Rose…
- Ah…
- ¿Tú crees que sigue trabajando para la Academia? – inquirió Kaydel.
- Si yo tuviera tanta pasta como Hux, tendría a gente como DJ a sueldo fijo de por vida – declaró Stomer, poniendo los pies encima del pupitre que tenía enfrente.
- ¿Eso piensas? ¿De verdad? Te creía un poco más formal… - replicó Kaydel.
- Vamos, hombre – farfulló Starck, poniéndose en pie – Estamos así por ir de santurrones por la vida. No sabemos pensar con maldad. Así nos va.
Poe, que estaba también de pie y en jarras cerca de él, le miró inquisitivamente.
- Acláranos eso, a ver.
- Pues… - el joven de cabello cobrizo pareció pensárselo bien y tomar carrerilla – Lo que digo es… que tal vez hemos estado siendo bienintencionados y que a lo mejor realmente los cuervos, en su afán por jodernos vivos, nos están haciendo un favor y nos van a hacer abrir los ojos.
La confusión se adueñó el grupo en forma de exclamaciones y preguntas inconexas.
- Dejad que me explique...
- Sí, por favor, porque no me gusta ni un pelo por dónde vas… - insistió Poe, mirando a Stomer con una mirada cuyo significado sólo ellos dos conocían: la de aquel encontronazo que habían tenido meses atrás, precisamente porque Starck había ido difundiendo rumores sobre sus sospechas acerca de la existencia de un topo en el republicano…
… Sólo que esta vez el topo podía ser otra persona.
- Lo que digo es que deberíamos andarnos con ocho pares de ojos cada uno – arguyó Stomer, dando un palmetazo en la pared – Puede que tengamos a un traidor de verdad en nuestras filas, alguien intentando reventarnos desde dentro y no lo estemos viendo venir.
Se extendió un rumor por la sala con frases del tipo "Pues sí", "Tiene razón", "Claro…"
Solamente Poe permanecía callado y, por extensión, Finn, muy cabizbajo también. El joven jugador de baloncesto se marchó de la mano de Rose y Starck se acercó a Dameron.
- Tío, lo siento, pero fíjate lo que está pasando. Odio ser un adivino sin querer, pero las pruebas están ahí…
- Lo sé, Stomer – replicó Poe abrazándose los codos en un gesto reflexivo - ¿Sabes qué? Que esta vez sí que creo que está pasando algo.
Esto no se lo esperaba Stomer. Abrió mucho sus ojos azul claro:
- Qué dices… - miró subrepticiamente a todos lados - ¿En serio piensas que hay alguien troleándonos?
- No lo sé – Poe alzó las manos en señal de "para el carro" – No sé, de verdad. Aún quiero confirmar algunas cosas, pero creo que tenemos que tirar de este hilo. Por lo pronto, que los de informática investiguen lo de la transmisión. Y al resto, habrá que darles indicaciones de que se anden con cuidado.
Starck parecía bastante incómodo de repente.
- Entonces, ¿crees en el mensaje pirata?
Poe tenía la mirada perdida cuando respondió.
- No quisiera pensar en eso, tengo fe en la gente, pero te prometo por los cimientos de este insti que, como todo esto resulte ser una puta mentira de los cuervos, voy a sacarle los ojos a quien os la haya hecho creer.
...
El ambiente empezó a enrarecerse algo más si cabe en el Republicano. Había corrillos, gente conspirando en cafetería, viejas rencillas que salían a la luz porque a alguien se le ocurría la "genialidad" de decir "¡él es el topo!" Entre los de octavo grado se cundió la pueril moda de insultarse llamándose "topo" entre ellos y el profesorado tuvo que tomar cartas en el asunto, con reprimendas y castigos ante el próximo incidente.
Las investigaciones de rastreo de los de informática no les habían llevado a ninguna parte. Habían colaborado con los del club de Radio y Audiovisuales, pero por más datos que sus compañeros les habían dado, no habían sido capaces de salir del atolladero. Rose estaba convencida de que Hux estaba detrás de aquello, pero con las pruebas que había encontrado no tenía suficiente como para incriminarle. Y además, ¿cómo desenmascarar a alguien que estaba bajo la protección de una institución dirigida por Robert Snoke? Aquello era tan inútil como tratar de cavar un pozo en la orilla del mar.
Contribuyó mucho a aquella nueva neurosis colectiva el hecho de que el mensaje pirata (sin que nadie pudiera evitarlo) siguiera difundiéndose, esta vez por redes sociales. El motivo era que la directiva del insti había decidido apagar las pantallas de información de la cafetería, en vista de que el troll estaba usando los recreos y almuerzos para proyectar su sangrante mensaje. No se sabía cómo, pero el troll estaba teniendo acceso a esa información de apagado de pantallas... Y obviamente, el hecho de que el vídeo ahora estuviese viajando por WhatsApp, Instagram y demás aplicaciones, ayudó a su mejor propagación.
La fuente había sido un usuario llamado "BuenSamaritano_19", quien había ido enviando el mensaje en varias cuentas abiertas con su nombre en las redes sociales. Nadie sabía quién podía ser y en ninguna red publicó fotos de perfil ni nada parecido que diese alguna pista sobre su identidad. Como mucho, ponía fotos de capturas de pantalla con diferentes momentos del vídeo, o añadiendo montajes con música distinta. Pero todo su contenido en redes versaba siempre sobre aquel enigmático vídeo.
Otro detalle preocupante era que ni un solo alumno de la Academia había compartido el mensaje, al menos en los primeros días. Parecía no interesarles el tema, o ser ajenos a él. Pero pronto, gracias a sus constantes piques con los republicanos en redes sociales o plataformas de videojuegos online, los cuervos también empezaron a hablar del vídeo de autos y a difundirlo.
La siguiente fase llegó casi una semana más tarde. Y si el asunto del vídeo había hecho pupa, lo que vino a continuación les reventó en la cara a los del Republicano como un cóctel Molotov.
…
- De hoy no pasa, de hoy no pasa… - se repetía mentalmente Finn, caminando hacia el instituto más lentamente que cualquier otro día.
¿Es que iba a dejarse sobrepasar por las circunstancias sin contrastar la información con la interesada? De eso nada. ¿De qué les habían valido esos meses de amistad que llevaban, si a la mínima sospecha él ya tenía el pecho cogido de ansiedad?
Es que no, no se lo quería creer. Rey no podía estar haciendo eso. Rey no podía ser la persona a la que se estaba refiriendo el mensaje pirata…
Cruzó la valla de entrada, muy decidido a intentar hablar esa mañana con ella. Y si no lo lograba, iría a su garaje por la tarde. Necesitaba aclarar el tema y…
- Ostras, es cierto… ¿No os acordáis? Les salvó el culo a Finn y Poe, haciendo nosequé trato con Ren…
- Jooo, es verdad, lo había olvidado…
El barullo de voces, distinto de lo normal, lo distrajo. Pronto entendió por qué era diferente…
Había un grupo de alumnos reunido en la puerta de entrada al edificio principal. Todos parecían concentrados en hacer corrillo para ver algo o alguien que había en la puerta. Se abrió paso a codazos y pudo ver que el objeto de su atención eran tres o cuatro fotografías, que reproducían la misma imagen en todas ellas:
Rey hablando con Kylo Ren en una calle. Y debajo de la imagen, la siguiente frase:
"¿QUÉ PREGUNTAS TE PROVOCA ESTA FOTOGRAFÍA?"
- Dicen que obtuvo ventajas en ese trato, que hizo que Ren se comprometiera a traerle la moto al garaje – oyó decir a una chica – Rose Tico va a mi clase de Lengua y me lo dijo en Noviembre.
- Yo siempre pensé que Ren salía ganando con eso. Tener a una republicana trabajando para él… Con lo que le gusta sentirse superior a ese cabrón. Es que le pone o algo así…
- Un cerdo, eso es lo que es.
- ¿Quién ha colgado esto? ¿Alguien lo ha visto?
- Puaf, ni idea, pero ha debido de ser muy hábil, porque ni los conserjes lo han pillado. Habrá sido justo al abrir puertas esta mañana temprano.
- ¿Quién entra temprano?
- Los de atletismo y natación, que yo sepa…
- Podríamos preguntarles a ellos si han visto algo. Piensa que, si ha sido un cuervo, le habrían sacado los ojos por poner siquiera los pies aquí. Si hubiera sido uno de los nuestros, habrá pasado desapercibido.
- La leche con el Sherlock Holmes…
- Pues si ha sido un cuervo, los tiene bien grandes, saltándose la valla para venir a colgar esto en nuestras narices.
- ¿Y todavía pensáis que ha sido un cuervo?
- A ver, tío listo, ¿quién es entonces el Buen Samaritano ése? Aquí nadie suelta prenda.
- Ni la van a soltar. Que te crees tú eso.
- Pues entonces no me lo creo. Han sido los cuervos.
- ¿Ah, sí? Hayan sido o no, decidme qué narices hace esa tía hablando con el cuervo jefe.
- Ay, yo que sé, tendrán sus negocios o algo…
- Pues a mí me huele fatal. Habría que tener cuidado.
- ¿Cuidado con quién?
- ¡Pues cuidado con todo quisqui, yo que sé! ¡Que no se puede ya uno fiar de nadie, joder!
- Newby, quita que no veo…
Finn pestañeó y se paró en seco. Se acababa de dar cuenta de que había ido avanzando lentamente hasta situarse a menos de medio metro de las fotos, incapaz de apartar la mirada de ellas, sin procesar nada de lo que se estaba hablando. Pero a la vez, entendiéndolo todo en una absurda mezcla entre "no quiero oíros" y "no es verdad lo que decís".
- Perdón – y el muchacho retrocedió mansamente, confundiéndose de nuevo con la masa, preso de una confusión tremenda. Y es que no, no quería creer nada. No quería imaginarse nada, no quería hacer suposiciones de ningún tipo… Seguro que ella tenía sus motivos para…
- Psssst, pssst, mirad quién viene.
- Uy…
El corrillo se abrió para dejar paso a la mismísima Rey, que venía arreglándose los moños (siempre se le fastidiaban un poco con el casco) y que se topó de bruces con el jaleo.
- Ostras, ¿qué pasa aquí?
- Pues… compruébalo tú misma…
Rey, frunciendo el ceño, se abrió paso (los demás le dejaron un buen pasillo, expectantes) hasta llegar frente a la pared de las fotos y se hizo el silencio.
La chica se quedó mirando fijamente a las imágenes, empezando a respirar fuertemente. Inmediatamente se giró a su alrededor, mirándoles con intensidad, repentinamente aprensiva.
- Rey, una cosa… Es que… - comenzó Finn.
- Lo sé. Gracias – espetó ella rápidamente. Y se dio la vuelta, saliendo a escape del instituto.
- ¿Va a hacer novillos? – inquirió uno de noveno grado.
Su compañero se giró para lanzarle una mirada asesina, mientras Newby se abría paso y corría tras ella, gritando su nombre. Pero la joven mecánica ya se estaba montando en su moto, arrancando a la velocidad de la luz y derrapando a la salida del parking.
…
Se dejó caer de rodillas en el suelo, intentando recobrar el aire. No podía más, es que no podía.
Llevaba casi dos horas entrenando, haciendo levitar coches y furgonetas enteras, lanzándolos con furia al otro extremo del desguace, sin importarle lo más mínimo que aquellos inmensos proyectiles impactaran en las pilas de herrumbre con un estruendo horrible. Sin importarle que algunos de esos montones se derrumbaran, destruyendo aquellas torretas con las que ella siempre había jugado todos esos años a esconderse de perseguidores, o imaginándose que eran los torreones de su fortaleza.
No estaba rindiendo lo suficiente.
Se estaba matando a entrenar por su cuenta, a ejercitarse, a usar su poder mientras se movía, para poder atacar bien. Le estaba robando horas al sueño, a los deberes, incluso al taller, porque sentía que entrenar su poder era lo único que podía hacer. Ni siquiera sabía bien por qué, pero sentía que era la única manera que le quedaba de desahogarse. De dar rienda suelta a su ira.
¿Y por qué estaba furiosa?
Porque el sábado anterior no había ido a casa del profesor Skywalker a entrenar. Ni él le había escrito o llamado para preguntarle. La pelea del otro día parecía haber marcado algo definitivo. Luke estaría muy probablemente pensando "allá va otra aprendiz fallida", cuando ella le juró y perjuró que nunca se marcharía, que no le decepcionaría. Pero las cosas se habían embrollado de tal modo, que ahora ella se había quedado sin maestro, teniendo que bregar a solas con sus poderes y siendo totalmente consciente de que no iba a poder con ellos, al menos del todo.
Si al menos le quedara Kylo…
Habría ido a preguntarle a él. Habrían tenido una de sus sesiones de meditación o entrenamiento en el lago Naboo, habría aprendido un poquito más con él y, con suerte, habrían acabado echándose unos refrescos en el hotel frente al lago…
Pero el domingo, ella tampoco había ido al lago. Había faltado a su cita.
Nunca sabría si Kylo había estado allí. ¿Esperándola? Probablemente no. Estaría muy ocupado haciendo la maleta para Rumanía… El muy cretino seguro que habría tenido buen cuidado de no asomar la napia por aquellos lares, fijo.
Que le fuera bonito allá en Europa. Se lo deseaba de corazón. Desde el fondo de sus ennegrecidas tripas.
Se sentó sobre el esqueleto de un descapotable de color ya indefinible debido al óxido y la suciedad, recuperando el aire. Miró sus manos, destrozadas por la suciedad y las magulladuras que se había hecho durante ese rato de entrenamiento. Por supuesto, cuando aquella mañana salió de casa, no metió guantes de trabajo en la mochila. ¿Quién le iba a decir que acabaría escapándose de clase para desfogar energías en el desguace?
Aunque, bueno, aquello no era lo primero que había hecho… Llevaba una mañana muy movida.
Primero, después del desconcierto inicial al ver aquellas fotos, había hecho un rápido escaneo de las mentes de los estudiantes que estaban allí con ella. Leyó lo mismo en todos: morbo, ansia de cotilleo, saber, curiosear, averiguar. Y sobre todo, desentrañar el misterio.
¿Era Rey de Jakku la traidora de la que todo el mundo hablaba?
Nunca pudo haberse imaginado que aquella maniobra estaba dirigida a ella. Días antes había soltado aquella suposición sobre los cuervos en cafetería con Finn y Poe casi sin pensar mucho, como algo natural, lo normal que cabría suponer. Finn y Poe no habían estado muy al quite y la conversación se había diluido con la llegada de Stomer y Becky, para luego pasar a otras cosas…
Debió estar más atenta a sus amigos. Porque Finn estaba en ese corro por la mañana y cuando Rey había mirado en su mente, le había dolido. Supo excavar para encontrar las ansias de creerla, de seguir teniendo fe en ella. Porque, narices, ¡era Rey! Finn era el único que estaba dispuesto a defenderla de todos los que había allí por la mañana. Por eso ella le había dado las gracias. Pero las brumas inundaban su alma, porque había algo más…
La foto que Poe les había hecho con su móvil.
¿Por qué Poe no le había dicho nada? ¿Por qué no había ido a preguntarle a ella? ¿Por qué estaba callando, dejándose sugestionar por aquella oportuna maniobra enemiga? Qué maldita casualidad, que aquellas acusaciones hubieran llegado justo cuando Poe se le había ocurrido ponerse a hacer de detective privado…
Ella podría haberle sacado de dudas rápidamente si se hubiera dignado a hablar con ella. Qué fácil hubiera sido todo: "Rey, tenemos que hablar, ¿qué es esto?", "Oh, nada, una movida estúpida… El muy cerdo de Ren quería que no le cobrase una revisión de ruedas que le tenía que hacer el domingo, pero ése no me la da con queso. Menudo cerdo." Y tan tranquilos. Se habría sacudido guapamente el problema de las sospechas y así ella no le habría perdido un poco de respeto a Poe. Porque a sus ojos, lo acababa de perder. Es que no le entraba en los cabales cómo se le podía no ocurrir hablar con ella directamente y aclararlo todo. Era una cobardía. Ya lo cogería por banda…
Pero claro, él también podía tener sus razones. Aquella estratagema de culpabilidad estaba bien montada, había calado en el republicano. Una gran estrategia de marketing.
Sacó su botella de agua y dio un largo trago, medio atragantándose por la rapidez con la que quiso hacerlo. Tosiendo a ratos, intentó enfriar sus pensamientos.
Lo de Poe tenía que aparcarlo. Con Finn también tendría que hablar. Necesitaba su apoyo por ahora.
Siguiente punto: encontrar al culpable.
Eso había ocupado la segunda parte de su mañana. Después de divagar sobre todo lo anterior en un parquecillo cercano al insti (el mismo donde ella y Kylo habían hablado hacía siglos tras el accidente de coche que casi mata a Rose y Paige), decidió que solamente podía encaminarse a un lugar: a la Academia, a sacarle los ojos a quien pudiera.
Y así lo hizo, volviendo a ponerse en camino hacia el edificio… Aparcó cerca del parquecillo y llegó andando, por si ocurría algún incidente y tenía que recurrir al ingenio de pronto. Resoplando como un caballo encabritado, se asomó a las rejas de entrada del centro, contemplando la explanada vacía en ese momento. Notando cómo la oscuridad se reconcentraba en su interior, tomando forma, llenando cada espacio intercostal, ocupando los huecos entre sus pulmones, cargándole la espalda de un peso frío entre los omóplatos, pero a la vez liberador.
Algo dentro de ella la tentó.
"Entra ahí, rompe la puerta a patadas y ábrete paso hasta encontrar a ese hijo de perra y preguntarle a qué narices juega. Llévate por delante a quien pilles."
¿Qué era aquello, su regalo de despedida hacia ella? Cabrón. ¿Orquestar toda aquella movida para eso? En la Academia debían de estar pasándoselo pipa con el asunto. Si allí todo el mundo había visto su foto con Kylo, ¿qué estarían pensando los cuervos de aquella relación? Es más, ¿qué les habría contado Kylo sobre ello?
A la mierda, pronto encontraría las respuestas ansiadas.
Puso un pie en el umbral de la valla de entrada, medio abierta como siempre, para alumnado o profesorado que entrase a segunda hora…
- Disculpe señorita, ¿no debería usted estar en clase?
Rey, girándose, respondió rápidamente.
- A eso voy, señor agente – le dijo al policía que había tras ella. Curioso: en su afán de venganza, ni se había dado cuenta de que aún quedaba un coche de policía junto a la puerta. Desde el atentado de las gradas, la vigilancia policial no había cesado.
- Muy bien, pues entonces en marcha… a su verdadero insti – siseó el agente con gesto digno.
"Mierda."
El agente ya se había aprendido varias caras durante aquellas semanas y estaba en todo su derecho de soltarle la ironía.
La oscuridad en su interior, aún en ebullición, sacudió sus tripas.
- "Incrústale el hueso de la muñeca interior en las narices, lo noqueas y entras al insti" – le aconsejaron desde su estómago.
Más tarde, Rey juraría haber visualizado la secuencia: alzar su brazo, rápida como una bala, con la mano abierta, sacudiendo un golpe seco en las narices al policía, hacia arriba, haciendo que él volcase hacia atrás y dándole vía libre a ella para entrar a todo correr a la Academia…
Pero sus piernas actuaron antes.
Salió corriendo hacia el republicano y bordeó el edificio, surcando los jardines. Maldición, a esa hora los de su clase tenían Física y la iban a ver desde las ventanas del aula… Se acercó a uno de los contenedores que solían manipular Arthur o P.O. y con sus poderes, lo hizo rodar a su izquierda, mientras ella avanzaba al lado, siendo ocultada por tanto a los ojos de cualquiera que mirase desde las ventanas a la zona arbolada donde ella se encontraba. Ya buscarían el contenedor perdido…
Camuflada tras el recipiente, pudo llegar al muro exterior y, arrimando el contenedor a la pared de cemento, trepó por él para luego impulsarse a golpe de poderes hasta el extremo superior. Era una sensación extraña, aquello de levitar. Solamente lo había intentado en otra ocasión: aquella tarde de pelea con Kylo…
Casi ni lo pensó: dio el salto, que convirtió en una voltereta mortal hacia adelante, controlando casi sin saber cómo su aterrizaje sobre sus pies y manos y rodando después un par de metros (Meyers, del equipo de parkour, le había dado algunos consejos geniales sobre cómo amortiguar caídas y empujones) Por fin estaba en la calle y, con el arrepentimiento cegando sus sentidos, decidió dejarse llevar por aquel nuevo relámpago de luz y alejarse de la Academia.
Ya en el desguace, intentó pensar en razones por las que no había llegado a entrar. Valor no le faltaba: habría sido perfectamente capaz de abrirse paso hasta llegar a Kylo y arrancarle aquella melena a dentelladas si hiciera falta hasta que le explicara a qué venía aquella gilipollez de ventilar a los cuatro vientos aquello.
A menos que…
A menos que…
A menos que Kylo no fuera el responsable directo.
"Piensa bien, Rey… No es la primera vez que Hux o Phasma hacen algo a escondidas de Kylo. Lo de aquellos imbéciles que me destrozaron el taller, lo de ayudar a Paige en las gradas y salvarla delante de Phasma… Algo sucede con Kylo y el resto de cuervos, porque me parece que no se lo cuentan todo entre ellos."
¿Podría ser?
- Eh, hola…
Se giró como un rayo… Finn caminaba hacia ella, esquivando chatarra.
Miró su reloj. Las 12.56.
- ¿Qué haces aquí? Deberías estar en clase.
- Ah, ya... Es que tú estás por encima del bien y del mal, ¿no?
Finn la contempló de una manera que Rey supo descifrar fácilmente. El chico se debatía entre "Venga ya, déjate de tonterías" y el sentimiento de ofensa por un agrio sarcasmo que podía tomarse muy a las malas. Decidió mantener un tono ligero.
- Habló Noé de lluvia… Empieza por justificarte tú – replicó él - ¿A qué ha venido el numerito de salir corriendo? No te habrás cabreado por lo de las fotos, ¿no?
Rey alzó una ceja.
"Bueno, en verdad no solamente me ha cabreado eso, sino también el hecho de ver a quince personas imaginándose gilipolleces sobre mí."
- ¿Tú no te cabrearías? La gente me habrá puesto el cartel de traidora. Habré sido la comidilla de hoy.
Finn se encogió de hombros, para negar lentamente con la cabeza.
- Un poco, aunque créeme, hoy no has sido tú el tema principal… - se puso serio de repente, poniendo los brazos en jarras –Oye, quiero decirte algo… desde hace unos días. Quería preguntarte cómo estás.
Ella se quedó muda unos instantes. Como pregunta privada le parecía un poco simple.
- Pues… como siempre.
- Ni hablar – él se cruzó de brazos – Te conozco: tienes peor cara, tienes ojeras, estás irritable y muy despistada en clase. A ti te pasa algo.
Otro que dice que me conoce. Hasta las narices me tienen con la frase.
Rey frunció el ceño, ladeando la cabeza, con la lengua hirviendo de hiel.
- Ah, entiendo. Crees que realmente tengo alguna movida con los cuervos, ¿no? Y que me está pasando factura. Y vienes a preguntarme qué me pasa, no sé si para saciar tu curiosidad o qué… No sé.
El desconcierto era palpable en el rostro del joven.
- Rey, no me hables así, de verdad quería saber qué te ocurre. No sé si estará relacionado con los cuervos, si te estará pasando algo que no quieres contar…
Rey reprimió una carcajada histérica con todas sus fuerzas. Si ella empezase a hablar…
- … Pero te veo mal, Rey. Y no nos estás contando nada. Podríamos ayudarte, sea lo que sea.
Rey exploró de nuevo en su alma y confirmó las sanas intenciones de Finn, el buen Finn, siempre propenso a ser bienpensado, a confiar, a prestar ayuda… Su enfado se atemperó un poco. Tenía que corresponderle.
Con Luke las verdades a medias apenas le habían funcionado. Bueno, Finn no tenía poderes telepáticos.
- Ahora que lo dices, sí que tengo una movida con Ren. El otro día me pilló por banda en la calle y se estuvo riendo de mí el muy cerdo. Le recordé lo de las grabaciones de Phasma en noviembre y afortunadamente se relajó. Parecía que se le había olvidado y le puse las cosas claras. Así que todo prosigue: él me trae la moto al taller, yo tengo que hacerle precios especiales de cliente VIP y él mantiene la boquita cerrada. Una mierda.
Finn escuchaba atentamente y Rey constató que la creía. Más animada, desarrolló su historia un poco más.
- Se estuvo riendo de mi familia, llamándome doña nadie, desgraciada y demás… Lo mandé a la mierda al instante, pero… supongo que me caló un poco lo que me dijo y llevo unos días un poco "chof".
Finn esbozó una sonrisa ante la onomatopeya. "Chof" era el término comúnmente usado por Rey para referirse a un día "mierder" o a sentirse baja de ánimos.
- ¿Y es por eso por lo que necesitas venir al desguace a partirte las manos? – señaló con el mentón a sus brazos.
Rey reprimió un jadeo. Horror… ¿Habría visto algo de su peculiar entrenamiento al llegar? No, imposible, ella había acabado hacía un rato y además, sin Finn la hubiese pillado haciendo cosas "sobrenaturales", habría gritado, ella habría detectado sus pensamientos desbocados, se habría delatado y ella habría tenido que darle explicaciones… Eso sí que habría sido delicado.
De nuevo, hacían falta medias verdades.
- Sí, no quería volver a casa directamente, y ya sabes que estar aquí me ayuda a pensar, me aclara las ideas. Pensé en rebuscar alguna pieza y ya regresar a comer.
- Tienes que cuidarte, Rey – musitó Finn, acercándose – Nos importas a todos. No me gusta verte así. Y menos por ese gilipollas.
Rey casi se enterneció y en ese momento se sintió más calmada que nunca durante aquella mañana.
- Lo sé Finn, perdona.
- No, perdona tú. Odio que la gente empiece a sospechar de ti y a usar una simple foto para hacer campaña…
- Ya…
- Tenemos que volver a clase, hablar con todos y convencerles de que no eres tú…
- Bueno, Finn, por hoy, no tengo ganas de volver, en serio.
- Vale, pues vamos a tu casa, te tranquilizas y trazamos planes. Le escribimos a Rose, que tiene informática a última hora, y le contamos todo. Podrá hablar con nosotros desde clase. Tienen que saber que nunca harías algo así.
Rey casi se sintió abrumada por sus palabras.
- De acuerdo, pero con calma. Yo no…
Finn le cogió las manos.
- Me siento mal por no haber estado más pendiente de ti. Llevas mal unos días y no hemos hablado. Te he visto las heridas y me estaba preocupando. Debí haberte preguntado antes. Lo siento.
- ¿Qué… qué heridas?
- En clase, te vi cuando te agachabas al suelo.
- Oh… No es nada…
Rey casi oyó el "plop" de la burbuja de tensión entre ellos reventar suavemente como una pompa de jabón. De pronto se sentía mucho más fuerte. Finn le creía, había dudado pero estaba deseando oírla a ella, oír sus razones, tenerla en cuenta antes de actuar o pensar nada… Eso contaba como amistad verdadera, ¿no?
- Llevo unos días trabajando extra en el desguace. Ahora que ha empezado a hacer buen tiempo…
- ¿Bromeas? Hoy hace un día espantoso, casi está por llover.
- Hace fresquito. Me gusta así.
- Mira que eres rara… Anda, vámonos a por una Coca Cola. Tengo que pensar en alguna excusa para decirles en casa. Van a matarme cuando llamen a mis padres diciendo que me he escapado de clase.
Rey, que ya estaba recogiendo sus cosas, se giró como un rayo.
- Oye, ha sido por mí. No tienes culpa de nada. Puedo hablar yo con tus padres y explicarles lo de… - su mente hizo clic un instante – Oye por cierto… ¿Por qué has dicho antes que yo hoy no soy la comidilla del día, sino que hay algo mucho más importante? O algo así, ya no me acuerdo…
- ¿El qué? ¡Oh, ah! ¡Sí, eso…!
Iban ya andando hacia la salida del desguace, pero la parada dramática, Finn tenía que hacerla sí o sí.
- Ha sido en el recreo… Algunos mayores que estaban fuera fumando lo han oído del propio Ren. Se lo estaba contando a Phasma.
Una serpiente helada que ya conocía bien comenzó a agitarse dentro de Rey.
- ¿Qué?
- Que Ren se larga.
La serpiente anidó en sus tripas, mordiendo, estrangulando sus intestinos y convirtiéndolos en un nudo pesado que le provocó un sudor frío en la espalda. El corazón empezó a desbocársele mientras Finn le daba los detalles, ajeno a su maremágnum interior.
- Ren se va a Europa este finde. Su avión sale el sábado por la mañana. Tío, ha sido un flipe, la noticia ha corrido como la pólvora. Que dicen que se va para no volver, que el curso lo ha tirado por alto, que a Snoke no le importa… Otros dicen que se va solamente unos días, pero no hay nada fiable. Las redes están que echan humo… ¿Tú es que no has mirado el móvil en toda la mañana?
- No…
Rey cogió el teléfono. Ahí estaba… Grupos de WhatsApp a rebosar de mensajes, redes sociales ardiendo… Decenas de emoticonos en el chat de la clase y en el que tenían con Paige, Poe y los mayores. Avisos en Instagram y Twitter, incluso TikToks parodiando la noticia… "Kylo Ren se gradúa por adelantado", rezaban los tweets." A ver si se estrella o algo", decían otros.
También había, mezclados con esto, llamadas y mensajes de Finn y Poe durante la mañana. "¿Dónde estás?", "Tenemos que hablar", "¿Qué te pasa?", decían varios. Pero claro, ella había estado ocupadísima durante esas horas…
Recordó lo de días atrás, el encontronazo que tuvo con Kylo y Snoke en la calle. Esa frase que había pronunciado Snoke ante ella. No le había creído, le había sonado a farol. Y ahora, días más tarde, resultaba ser cierto…
Un remolino se despertó en su interior, un remolino que la instaba a moverse, muy muy rápido. Tenía que hacer llamadas, tenía que avisar, tenía que…
… Tenía que…
… Tenía que coger su moto y pedir ayuda.
…
Kylo cerró la pantalla de la vídeoconferencia, quitándose los cascos a la vez que Robert.
- Bueno, esto está ya. Dentro de unas horas estarás volando a Bucarest. Ese Maul parecía cansado…
El muchacho dedicó una mirada de soslayo a su mentor.
"Desde cuándo te preocupa a ti que alguien esté cansado…"
- Mejor si está bajo de reflejos – y la sonrisa cruel de Robert le indicó a Kylo que no, que le preocupaba menos que una hormiga arrastrándose por el suelo.
- ¿Tú crees? – inquirió el joven, cerrando el resto de ventanas y apagando el portátil – Yo pienso que, con unas horas de sueño y tal vez una pastilla para la cabeza, ese tipo está fresco como una lechuga mañana a las 10.
- Tienes razón – admitió Robert echándose hacia atrás en su respaldo, entrecruzando los dedos sobre su regazo con gesto satisfecho - ¿Y bien? ¿Todo listo ya?
- Sí, ayer fui a entregar el justificante de faltas de esta semana al instituto.
- Bien… El chico de Brendol te pasará los deberes, ¿no?
Kylo miró al vacío mientras guardaba el ordenador en su funda y cerraba la cremallera lentamente.
- Ahá.
Lo notó: la mirada de Robert tras sus ojos entrecerrados.
- ¿Todo bien con Armitage?
"¿Por dónde empiezo?"
- Sí, bien. Hemos discutido hace poco, pero imagino que le vendrá bien no verme las narices en una semana. Cuando regrese todo estará bien.
Kylo, por primera vez años, dudaba mucho de que las cosas volvieran a estar "bien" con Armitage, o con Anya. Ya lidiaría con eso al regresar.
En los últimos días había sabido del revuelo provocado en el Republicano, lo del montaje con el que pretendían sembrar la desconfianza entre sus rivales. Al principio, le hizo más o menos gracia, casi sin preguntarse quién habría sido el artífice de aquello. Presenció las discusiones en redes sociales, observaba a los republicanos intercambiar comentarios y sospechas…
… Y todo aquello le era indiferente.
En otras ocasiones se habría molestado en averiguar quién habría iniciado la maniobra, para felicitarle e incluso asistirle. En otras ocasiones él habría sido el artífice de una estratagema así.
Y ahora…
Ahora en su cabeza estaba tan sólo Europa.
Lo que vería esa semana, lo que aprendería, lo alerta que tendría que estar.
Y entonces llegaron las fotos de Rey hablando con él, que fueron compartidas en todos sitios. La gente empezó a preguntarle, él había tenido que empezar a callar bocas a puñetazos y había tenido que dar unas declaraciones en cafetería asegurando que todo venía por el trato que había hecho con la republicana. Todos le habían creído y la vida había continuado…
Pero ahora Kylo miraba hacia Armie y Anya con recelo.
Seguían compartiendo clases, espacios y obligaciones para con el instituto, pero ya no bromeaban con él ni le hacían partícipe de avisos. Estaban siendo decididamente hoscos, evitando relacionarse más de lo justo.
Y no le importaba.
Misteriosamente, no le importaba.
Porque ahora en su cabeza tan sólo estaba Europa.
Hace un tiempo, se habría hasta enfadado, les habría pedido explicaciones. Pero ahora, entendía perfectamente aquel cambio de actitud. Armie estaba más correcto y contenido que nunca y Anya parecía apoyarse en él más ahora que antes.
Fue entonces cuando salieron las fotos y descubrió que ellos estaban detrás de la maniobra. Habían delegado en otra persona, otro estudiante, que a su vez había delegado la tarea en alguien más para encargarse del vídeo. Ellos solamente habían lanzado la idea, sin ser directamente responsables de aquello. ¿A santo de qué venía aquel extrañísimo proceder? Una extraña rabia lo inundó. Claro, ellos saben de ti, de lo que eres. Armie lo sabe, Anya lo sospecha porque él se lo ha insinuado.
Estaba furioso por muchas cosas: por aquel secreto en que lo habían tenido, por el modo de actuar, aquella desconfianza…
Bueno, él se lo había ganado. Después de los enfrentamientos que había tenido con ellos, ¿qué otra cosa podía esperar? Podía dar gracias de que Armie no le hubiera metido fuego a su taquilla o le hubiera petado el correo de virus.
No, no podía enfadarse ahora.
Ahora esas cosas no importaban.
Porque ahora en su cabeza tan sólo estaba Europa.
Cogió el maletín y ambos hombres salieron del despacho, mientras Kylo intentaba desesperadamente concentrarse en otra cosa.
No solamente estaba inquieto. En realidad, estaba bastante expectante ante lo que encontraría en Bucarest. Sabía que le esperaban días de estar alerta, pero esperaba que Maul cumpliera su parte del trato correctamente. Ya lo habían hecho semanas antes, dejando a Rey fuera de la ecuación.
Demonios, necesitaba salir de aquel terreno.
- ¿Realmente crees que me irá bien estar ahí? – preguntó repentinamente, sin girarse hacia Robert – Lo que digo es, que si crees que es una buena oportunidad…
Su mentor frunció el ceño.
- Por supuesto, chico… No me cabe duda de que sacarás provecho de tu aprendizaje. Siempre he confiado en ti y ahora más que nunca. Ionescu está que salta de alegría: Maul debe de haberle dado muy buenos informe de ti.
- Sí, parecía contento.
Kylo notó los largos y huesudos dedos de Robert asir su brazo en un apretón cariñoso. Pero sintió pinchazos helados en los puntos donde aquellos dedos hicieron presión. Lo notó incluso debajo de su cazadora.
Qué doloroso era mantener el sigilo durante tanto rato.
- Me resulta raro verte así. No estarás inseguro, ¿no?
Ahora sí que Kylo alzó la vista hasta su interlocutor.
-Por supuesto que no.
- Bien. Porque ya no hay marcha atrás.
Kylo no pudo evitarlo: su mente voló durante un milisegundo a los archivos que había ido recopilando en los últimos meses. A buen recaudo, lejos de allí.
- Tranquilo, voy bien.
...
(*) Navaja de Occam: teoría filosófica que dice que, en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Es decir: no le busquemos tres pies al gato. Rey es una chica práctica.
N.A. "Divide et vences", del latín "Divide y vencerás". Queda clara su aplicación al capi, ¿no?
Más cosas... ¿Debería haberse enfadado Kylo más por lo que han orquestado Hux y Anya? No sabemos, el chico tiene otras cosas en la cabeza. Pero atentos que Anya y Hux aún no han acabado. Les va a venir muy bien esta semanita sin Kylo.
Si va surgiéndoos alguna pregunta o interrogante acerca de la trama (ejemplo "me pregunto por qué no has mencionado X", o "¿y qué pasa con...?" o "¿ocurrirá tal o cual?") y yo os responderé como pueda sin spoilear mucho... Porque nos quedan ya 6 capis para el final, si no he contado mal. Y no quiero dejarme cabos sueltos. Sentíos libres de hacer preguntas de lo que sea. Quizás vosotros habéis visto algún detalle que me estoy dejando en el tintero... Aunque os aseguro que hay cosas que llevo sin mencionarlas varios capis porque aún quedan sorpresas...
En principio, el siguiente capi iba a ser uno solo con éste, pero se pasaba de extensión (sí, sé que no os importa que sean largos, pero me resultaba súper denso, demasiadas cosas sucediendo) Por eso, el resumen del anterior capi no cuadra con lo que se ha visto aquí. Pido disculpas. Suelo colgar capi cuando el siguiente está ya casi acabado, pero a veces me emociono actualizando y después me pongo a revisar el episodio siguiente y digo "madre mía, ¿qué había escrito aquí?" Por eso ahora podré hacer el avance con mucha mayor claridad.
Avances para el próximo capítulo: Luke se da cuenta de que no tiene poder de persuasión, toca visita estelar de alguien muy singular y Rey se va a buscar respuestas a un sitio muy inapropiado.
