Chicago, Illinois.
El ambiente en el lugar podría describirse apagado y triste, algo que normalmente serviría de inspiración para la compleja y calculadora mente en el lugar, pero con la inquietud y los nervios recorriendo todo su cuerpo no tenia tiempo para pensar en poemas ni ninguna otra cosa que incluyera escritura, no veía a Clyde no llego a su cita ayer y no respondía sus llamadas, temía que estuviera con otra chica o algo de trabajo extra, nunca le agrado la idea de verlo como agente de campo, el siempre fue alguien mas reservado, era feliz siendo oficinista tal y como los sujetos que pasaban de un lugar a otro cargando pilas de papeles y llevando cafés a sus superiores y para ella funcionaba bastante bien las cosas así, él fue quien quiso subir en el escalafón y volverse agente. En medio de sus dudas había llegado un mensaje de Marshall, el jefe de su novio, no sabia como lo obtuvo, aunque era el maldito FBI, podían intervenir cualquier linea telefónica y obtener el numero que les plazca, tampoco era un acertijo tan difícil de discernir, volviendo al mensaje le pidió reunirse con él en su oficina esa misma tarde, ya podía imaginarse que era "Señorita, Clyde esta en una misión al otro lado del país" ya había escuchado eso antes y no había inconveniente, salvo que su enamorado no le dijo nada, de verdad que la hacia enfadar cuando se lo proponía, pero que podía hacer? Lo amaba profundamente y ver la sortija que le dio un par de días antes en señal de matrimonio solo confirmaba mas aquel hecho, todavía no querían dar la noticia, esperaban una ocasión mas "especial" para hacerlo.
- Señorita Haiku - Exclamo Marshall apareciendo tras la puerta de su oficina - Entre por favor -
La chica japonesa tomo su bolso y camino lentamente hacia la espaciosa y lujosa oficina del director, debía acabar rápido con esto, hoy tenia que publicar el próximo capitulo de su libro y no podía charlar sobre la situación de su prometido, si fuera algo urgente él ya se habría comunicado, a veces creía que solo la citaban a aquellas grises oficinas solo para ver su cuerpo, era cierto que el buro estaba lleno de cerdos y ella podía dar fe de ello.
Marshall tomo asiento en su mullido y costoso asiento, mientras la chica oscura se sentaba en una humilde silla al otro lado del escritorio, la mirada del mayor era brusca y seria, trataba de buscar compasión en la misma pero era inútil, el tipo estaba claro en su faceta, estricto y directo.
- Para que me llamo señor Marshall? - disparo con desaires y sin interés
- Es sobre Clyde McBride, tengo entendido que estaban en una relación y son muy cercanos el uno con el otro - explico con un tono mas suave, contrastando con su rostro de piedra
- Así es, supongo que estará en alguna "misión" o algo por el estilo -
- De hecho...él... -
- No me molesta que este en su papel de agente - interrumpió la nipona sin escuchar las palabras del director - Pero si me increpa el que no me halla comentado nada respecto al asunto -
- Señorita...es algo un poco mas complejo que eso -
- Oh - exclamo ahora molesta - Quiere decir que no puedo saber donde esta mi prometido? No he tenido noticias de él y ahora me dice que no tengo derecho a... -
- ¡Escuche! - espeto con rabia el director al ver como era ignorado una y otra vez, tomando por sorpresa a la gótica - McBride no esta en ninguna misión -
- Que...quiere decir entonces? - las palabras confundieron a Haiku, si no estaba en ninguna misión, donde estaba metido?
- Lamento ser quien le de esta noticia pero...alguien debe hacerlo - Marshall se levanto de su asiento y suspiro amargamente, buscando las palabras para dar tan trágico informe - El día de ayer...el agente McBride fue acribillado en cumplimiento de su servicio, lo lamento -
La mujer dentro de la habitación pudo sentir como su corazón dejaba de latir con regularidad, enfriándose por completo de pies a cabeza, su mente quedo atónita y no supo que responder a eso, Clyde? Su Clyde estaba muerto? En contra de todo su ser la muerte dejo de ser hermosa y se convirtió en algo aberrante, algo inimaginable que la ataco donde mas le dolía, bajo su mirada centrándose en la sortija en su dedo anular derecho, ese rubí rojo brillaba intensamente, pero no era capaz de recuperar la atención de Haiku, quien si previo aviso se desplomo sobre el suelo de la oficina.
Marshall corrió a su asistencia, tomándola segundos antes de que su cara impactara contra el piso duro del lugar, lo ultimo que logro escuchar antes de desaparecer fue "necesito ayuda" de boca del hombre del FBI, como pudo pasar esto? Como?
- Clyde - soltó en un susurro inaudible, para después perder por completo la noción de las cosas, todo se torno negro
Mientras tanto, por la autopista principal de la ciudad, un auto llegaba a toda velocidad esquivando al resto, aquel porsche 718 de color rojo azotaba con furia el pavimento del lugar, su conductora solo centraba su vista en el frente, decidida a encontrar a su objetivo costara lo que costara, dio una rápida mirada al mensaje que le envió Walters, tardaron lo suyo en cumplir aquel favor, pero cumplió a fin de cuentas y no podía quejarse ahora.
"Lincoln Marie Loud, 22 años, cabello blanco, complexión media, nuestros chicos de informática descubrieron que la ultima señal de su teléfono celular salio de las siguientes coordenadas en Chicago, Illinois, suerte Santiago"
Ronnie Anne deseaba encontrarlo sano y salvo, mataría por él, pero si podía evitar esa parte seria mejor, por ahora vagaba entre los suburbios de la metrópolis, buscando con algo de ansiedad la calle Masterson numero 21-32, lugar exacto de la ultima llamada de Lincoln. Sabia que esto pasaría tarde que temprano, cuando descubrió que él trabajaba para O.A.S.I.S las cosas no podrían salir bien, este mundo no era para un tipo como el, tenia muy buen corazón para hacer las cosas, podía ser un soldado y tener tantas medallas como le fueran posibles, pero eso no servia a la hora de enfrentarse a un montón de pandilleros, agentes rivales y mafiosos que te superan en numero, era estúpido, incluso para ser Lincoln Loud esta vez si que metió la pata.
Un par de calles mas abajo llego a un estacionamiento publico, de donde podría continuar su búsqueda a pie, salio del coche y guardo las llaves en el bolsillo de sus jeans, eran las 10 de la mañana y aun así hacia un frió monumental, tomo la chaqueta que tenia en su asiento trasero y salio del lugar con determinación, tenia una liebre blanca que cazar, antes de que alguien mas lo hiciera. Paso por una gaceta de periódicos, donde se anunciaban las noticias mas frescas del día, dio una mirada rápida al encabezado de uno de esos periódicos "Lunatik rock, de visita por la ciudad" esa banda se le hacia familiar, haciendo un poco de memoria recordó que era la banda de la hermana de Link, al parecer ella también hacia sus adelantos en la búsqueda de varón ruidoso, un punto menos que cubrir.
La latina se adentro poco a poco a los barrios bajos de la ciudad, el panorama no era muy amigable, casas abandonadas, pandillas por la zona, peleas callejeras, vaya que el albino estaba en un verdadero agujero de mierda, debía sacarlo de ahí lo mas pronto posible. Durante el trayecto palpo con cuidado su vientre, alguna vez rechoncho, con una vida dentro, ahora vació y plano, su hijo ni siquiera había nacido, es mas ni sabia si seria niño o niña, pero aun así lo extrañaba, le atemorizaba el ser madre tan pronto, pero poco a poco su pensamiento fue cambiando, tal vez hubiese sido una nueva manera de ver la vida, no solo trabajar hasta la muerte (literalmente) y al saber que Lincoln quería estar al lado suyo solo refutaron sus ansias por ser madre, pero todo eso se fue al caño, gracias a esa estúpida de pelo trenzado, Dios solo recordar la cara de Rosato le daban ganas de golpear algo con todas sus fuerzas, sin duda alguna la mataría y vaya de que forma, pero para eso necesitaba que Lincoln estuviera enterado, debían hacerlo juntos como la pareja que eran y luego, tal vez podrían hacer un segundo intento para formar su pequeña familia, seria lo ideal.
Minutos mas tarde llego a su destino, una destartalada casa en medio de la calle Masterson, su exterior era un asco completo y aquello que la rodeaba no le daba ninguna buena espina, mas sin embargo ahí debía estar el albino o como mínimo una señal de él, relincho con algo de miedo y se acerco al timbre de la puerta, presiono dos veces seguidas y espero respuesta alguna, la cual no parecía llegar, insistió una vez mas y espero un par de segundos, nuevamente nadie respondió, insistió una ultima vez, ahora golpeando con fuerza la delgada puerta de madera podrida que cubría la entrada principal, era inútil, parecía otra casa abandonada, esto la desilusiono, su única oportunidad, todo lo que recorrió, solo para llegar a una casa...
- ¡MOMENTO! - grito una voz desde adentro del lugar - ¡Un momento por favor! -
Analizando esa voz se asemejaba a la de su novio, solo que mas cansada y algo ronca, pero con la misma vibra de siempre, la latina corrió hacia la entrada nuevamente y freno justo frente a la puerta, una sonrisa se empezaba a dibujar en sus labios, esperaba no decepcionarse esta vez.
La puerta se abrió de golpe, dejando ver a un tipo de cabello blanco, con una camisa sin mangas blanca manchada, jeans sucios y con una clara resaca en su rostro, sin embargo Ronnie Anne veía a el carismático y precioso chico de cabello blanco de siempre y este a su vez veía con asombro a la chica quien se robaba su sueño por las noches, el tiempo se congelo por un segundo, donde cada quien seguía maravillado con la mirada del otro, como si hubiesen pasado siglos y milenios desde la ultima vez que se vieron, la latina no soporto mas y se lanzo a brazos del albino, quien la agarro con fuerza entre sus brazos y cerro el trato con un apasionado beso a los carnosos y seductores labios de su enamorada.
- ¡Te extrañe! - exclamaron ambos al unisono, sin dejar de sonreír y lagrimear con alegría
El chico Loud tomo la mano de Ronalda y la arrastro dentro de la casa, cerrando fuertemente la puerta y poniendo pestillo, la llevo hacia la sala, donde se acomodaron en el sofá y siguieron con sus besos, ninguno creí que este momento llegaría, toda esa locura de agencias, espionaje y asesinato quedaron en el olvido, solo eran ellos y ese momento, intercambiando besos, abrazos y caricias a mas no poder, la latina no podía evitar llorar al ver a Lincoln, era como un sueño hecho realidad.
- Como me encontraste? - pregunto el albino
- Recuerda para quien trabajo - comento de manera burlona Ronnie Anne - Tengo mis contactos -
- Perdóname por haber desaparecido, olvide llamarte antes de salir de Royal Woods -
- No me importa, ahora que te encontré todo esta bien - la emoción bajo un poco y cesaron las muestras de afecto, tratando de entablar una conversación mas cómoda - tus hermanas saben esto? Andan por toda la ciudad entregando volantes y preguntando por ti, se están volviendo locas Link -
- No, y no deben saberlo, ayer casi me tope con Luna y eso hubiese arruinado las cosas, le deje una nota, espero que con eso resuelva sus inquietudes -
- Sigo sin entender ¿Por qué te fuiste así sin mas? Estas en una misión o algo? -
- Eso quisiera - comento el peliblanco con algo de amargura - Las cosas...se fueron al carajo -
- Que? Eso que significa Lincoln? - increpo con algo de miedo Ronnie Anne
- Pues...O.A.S.I.S le puso precio a mi cabeza -
- ¡¿QUE MIERDA?! - Por dentro se congelo, escuchar esas palabras la dejo helada del susto, lo ultimo que quería era ver a alguien tan especial en la lista negra de una agencia de asesinos clandestina
- Lo se, me alié al FBI y me dieron esta casa de protección, si es que esto puede considerarse una casa -
- Por qué no me dijiste nada? Te pude ayudar, ¡Te puedo! ayudar - esgrimió molesta
- No quería involucrarte en esto, tu salias del trauma por el bebe y te estabas reincorporando a tu vida, esto te hubiese hundido nada mas -
- Nos hubiéramos hundido juntos tarado - la latina abofeteo a Lincoln para su sorpresa, pero rápidamente contrarresto esto con un abrazo, sin darle chance de salir del mismo, ahora corrían un nuevo tipo de lagrimas por su rostro, de tristeza pura - Dime al menos que...esos payasos del FBI te están cuidando las espaldas -
- Si - exclamo con alegría en su tono - Clyde a estado apoyándome con todo esto, solo él y tu conocen mi paradero -
- Bueno...es mejor que nada - Ronalda se envolvió en los brazos de Lincoln, buscando el calor de su cuerpo - Link, por favor, no puedes seguir así, déjame ayudarte, te puedo conseguir un mejor lugar, un mejor equipo, mas protección, lo que sea -
- Gracias Ronnie, pero mi decisión es concreta, ya voy muy adelante con el FBI para atrapar a Kane y a la organización, no puedo dejarlo todo tirado a medio camino -
- ¡Claro que puedes! - estallo la morena con nerviosismo - Te puedo conseguir una nueva vida Lincoln, solo nos das un par de nombres y la CIA te ayudara a empezar de cero, buscaremos la forma de explicarle a tu familia todo esto y podrás seguir con tu vida normal -
- Y de que sirve esa vida si debo de vivir con miedo? A que me hagan daño a mi, a mis hermanas o mis padres, ¡a ti! incluso - el albino acaricio las tiernas mejillas de su amada, buscando darle tranquilidad en este momento tan tenso - Debo acabar con este problema de raíz, solo así podre tener una vida normal nuevamente -
- Acabaremos...acabaremos con esto, no te dejare solo tonto -
- Es estúpido hacerte cambiar de parecer Ronnie...gracias -
Antes de poder decir una palabras mas, el teléfono sonó, Lincoln suspiro y de un salto se puso de pie, debían ser del FBI o Clyde, solo ellos tenían el numero de aquel traste de los noventa que tenia, la oferta de una mejor guarida ahora pintaba mejor que nunca.
- Hola? - exclamo con algo de molestia
- Loud? Eres tu? - pregunto la voz de Marshall al otro lado de la linea
- Si señor, soy yo, ocurre algo? -
- Si chico así es, tenemos una situación complicada -
Lincoln tomo aire y respiro profundo, debía estar listo para cualquier cosa, fuera lo que fuera, Ronnie Anne le compartía una mirada de preocupación desde su asiento, no podía escuchar la precaria conversación, pero el rostro del peliblanco no simbolizaba nada bueno.
- Que sucede señor? -
- El día de ayer, a las 3:48 pm en las cercanías de nuestro edificio de inteligencia, el auto de McBride fue atacado por pistoleros sin identificar, el agente fue abatido en el proceso -
- Señor...dígame por favor...por favor dígame que... -
- Lamento decirle que es la verdad, el forense ya dio la hora y causa de la muerte, lo siento mucho -
- ¡Ni una mierda! -
El agente tomo el teléfono y lo arrojo contra la pared del lugar, se tiro al suelo a llorar, Clyde estaba muerto, todo por su culpa, su estúpida culpa, lo entrometió en todo esto y termino acribillado, la latina se levanto rápidamente, tratando de consolar a Lincoln. Debía ser él, no su amigo el era alguien justo no merecía terminar así.
- Link que paso? - pregunto alarmada Ronalda
- Es Clyde...lo asesinaron por mi culpa... - explico mientras el llanto y la miseria cubrían su entorno amargamente
- No digas eso, claro que no -
Si bien no era cercana al afroamericano, Ronnie Anne no pudo evitar soltar un par de lagrimas por él, siempre ayudo a Lincoln y lo cubrió cuando ella no estaba presente, le debía mucho, ademas, al final del día él también era su amigo.
- Maldito Kane...por que él? - escupió mientras se ponía de pie y trataba de controlarse - Una razón mas para acabar con esa rata miserable... -
- Y así sera Lincoln, así sera, lo encontraremos y le haremos pagar...por todo -
La pareja sello sus bocas y dejaron que los sollozos y llantos corrieran con libertad, hoy era un día para estar de luto, mañana retomarían la cacería y darían con aquel maldito ingles. Ronnie Anne guardo sus conocimientos sobre Jordan, Lincoln estaba sufriendo mucho como para darse cuenta de esa traición tan pronto, pero tarde o temprano se lo contaría y así, acabarían con toda esta pesadilla de una vez por todas.
Royal Woods, Michigan.
Kane encendió el ultimo cigarrillo que llevaba consigo, el día había sido ajetreado y solo quedaba una ultima reunión en la agenda, la mas importante de momento, tomo su celular y leyó "El semanal virtual de Chicago", cabo entre varias noticias sin interés, reportaban una baja en el mercado, Lunatik Rock estaba en la ciudad y varias otras cosas irrelevantes hasta llegar a su objetivo.
"Violento ataque contra efectivo del FBI deja dos muertos:"
"El día de ayer se reporto un ataque por parte de hombres armados contra un coche del FBI, que al parecer transportaba a Morris Goldberg, conocido usurero del bajo mundo de Chicago, el cual murió en el tiroteo efectuado por los encapuchados que atacaron la diligencia, también se reporta que él joven agente de campo, Clyde McBride murió en el acto, las razones de este ataque y sus principales autores siguen siendo un misterio"
Soltó una simpática sonrisa a su camarada frente a él, un tipo de pelo castaño estilo militar, con una complexión musculosa y bastante alto, este sonreía con malicia, mientras recibía una taza de café de parte de la secretaria de su superior.
- Vaya Reinhart, te superaste a ti mismo con esto - señalo Kane dando pie a la reunión
- Gracias señor, fue fácil de hecho, los muchachos hicieron la mayor parte del trabajo - explico el hombre mientras daba un sorbo a su taza de café
- Si puede ser, pero tu estabas a cargo de la parte mas importante, tienes lo que te pedí? -
Reinhart saco de su bolsillo derecho una bolsa negra, que parecía contener algo con una figura rectangular.
- Aquí esta señor, el celular de ese negro - exclamo arrojandole el mismo a Kane
- Excelente, espero que tenga indicios de donde encontrar a Loud - esgrimió con astucia - ¡Rosato! -
- Si señor? - pregunto una chica con pelo trenzado al lado de Reinhart
- Llevaselo a nuestros informáticos, que le saquen todo el jugo posible -
- Enseguida señor - exclamo mientras tomaba la bolsa y se habría paso hacia la salida
- Necesita algo mas de mi parte señor? - pregunto Reinhart de manera disciplinada
- Quiero que vigiles la residencia de los Loud, si ese albino trata de hacer algo que nos joda atacaremos de inmediato a su familia -
- Comprendo señor - el fiel soldado se levanto de su asiento y con un saludo militar se despidió - Adiós señor Kane -
- Adiós señor Reinhart - devolvió el mayor el mismo saludo
Una vez solo se tumbo sobre su silla, complacido de todo lo que estaba logrando, podría estar contra las cuerdas, pero siempre tenia la opción de contraatacar, incluso si iba en contra de las reglas.
- Cual sera tu próximo movimiento Loud? Te quedan pocas opciones - dijo a la nada, mientras daba la ultima calada a su cigarrillo
