Epílogo

Naruto

Meses más tarde…

Hinata se sienta en mi regazo, mordisqueando mi oreja mientras yo miro las cartas en mi mano y trato de no distraerme.

Es algo imposible. Puedo sentir su trasero apretarse contra mi muslo; ese atractivo trasero sin cola, y sus pechos se frotan contra mi pecho mientras susurra contra mi cuello.

—Nueves.

Gruño, porque es eso o gemir su nombre, y eso puede incomodar al resto.

— Nueves.

Del otro lado de la mesa, Temari suspira y echa un par de nueves sobre la mesa.

— Juro que no volveré a jugar contra ti y Hinata otra vez. Su memoria es mejor que la de Shikamaru.

Mi esposa solo sonríe y me mordisquea la oreja otra vez.

—¿Reinas? —pregunta Ino cuando llega su turno.

—Anda a comer pescado —digo triunfante. Sé que lo estoy diciendo mal pero hace que mi Hinata suelte esa risita deliciosa que hace que valga la pena verme ridículo frente a los demás.

— Temari y Sai tienen las reinas —me murmura Hinata al oído mientras ajusta su visor.

Nos tomó unos meses encontrar a un especialista en visión en el mercado negro capaz de hacer un visor de tamaño humano. Sugirieron implantes biónicos, pero son tamaño mesakkah, no tamaño humano, y hasta encontrar al especialista correcto, ella usa un visor radar. La hace sentir más confiada. Me dice que no le importa tanto como se vea, que lo prefiere a estar en la oscuridad. Lo entiendo, y me he quedado en la nave con ella durante varias misiones. Ino acompaña a Sai a la cantina en mi lugar.

A Ino le encanta ir a la cantina. Y aunque yo todavía ansío a veces una buena pelea, estoy aprendiendo a apoyar a Sasuke en el puente. Hinata me dice que eso alegra mucho a Sasuke, lo que me extraña porque Sasuke prácticamente vive en el puente, y no quiero quitarle su puesto. Debo admitir que navegar me resulta divertido. Es como un rompecabezas que hay que armar. No soy bueno con los rompecabezas, pero estoy aprendiendo.

Y eso me deja estar con Hinata. Todos ganamos.

Mi hembra se vuelve más confiada con el tiempo. Jamás está realmente ansiosa de abandonar la nave, pero durante la última parada, me acompañó a comprar suministros. Y deja mostrar su temperamento más a menudo, lo que me complace.

Prefiero a la Hinata fogosa que me golpea y me grita a la Hinata sin emociones.

La Hinata fogosa siempre sugiere que nos retiremos al camarote, y eso me complace siempre.

Casi como si pudiera oír mis pensamientos, mi hembra se inclina, chupándome el lóbulo de la oreja y distrayéndome por completo del juego de cartas. Se me para la polla, y aunque trato de disimular, sé que estoy fallando. La expresión divertida de Temari me lo hace saber.

El juego sigue alrededor de la mesa. Le toca a Sai, luego a Shik, luego a Sasuke, quien milagrosamente dejo el puente por un momento para unírsenos.

Trato de concentrarme en mis cartas, pero solo puedo pensar en la deliciosa hembra en mi regazo y que tan rápido puedo sacarnos del grupo para tenerla a solas.

—Es tu turno —dice Ino, algo molesta, fulminando sus cartas con la mirada. No es buena perdedora. Sai solo se ríe.

—Se supone que debes pedir reinas —me dice Hinata, con un pequeño lametón contra mi oreja. —Pídeselas a Temari.

—Reinas —digo, en tono ahogado.

Las manos de mi esposa se deslizan sobre mi pantalón bajo la mesa y me acaricia la polla. Hay algo en los juegos de cartas que la ponen traviesa.

Temari suelta las dos reinas con exasperación.

—Si su memoria es tan buena como parece, debería acompañarnos en el próximo trabajo. Entre Shik y ella dejarían limpia toda la cantina.

—No —digo automáticamente, siempre sobreprotector con respecto a Hinata.

Ella puede quedarse en la nave todo el tiempo que quiera. No me importará si no quiere volver a salir.

—Quizás —dice Hinata. —Déjame jugar con la idea un rato.

Antes de poder expresar mi sorpresa, Shikamaru resopla divertido,

—No es con una idea con lo que juegas, dulzura. Piensa en los que acabamos de cenar.

Hinata se ríe suavemente contra mi oreja.

—Como pescado —les digo a los otros, soltando mis cartas bocabajo en la mesa.

—Quieres decir que te retiras —me corrige Ino.

—Lo que sea —digo, poniéndome de pie con Hinata cargada. Definitivamente tiene ganas de jugar, pues me echa los brazos al cuello. —Regresaremos más tarde.

—Ajá —dice Temari, dirigiéndole una mirada cariñosa a Shikamaru que dice que piensa más o menos lo mismo que Hinata. Ino le guiña el ojo a Sai.

Sospecho que dejarán a Sasuke solo con las cartas muy pronto.

Cargo a mi hembra hacia nuestro camarote, y la caminata jamás me ha parecido tan larga. Apenas se cierra la puerta tras nosotros, ella me quita la camisa.

—Hablo en serio —jadea Hinata, metiendo las manos bajo la tela. —La próxima vez que vayan a un trabajo, quiero ir. Quiero intentarlo.

—Ya veremos —le digo, apartándole el cabello del rostro. —No quiero que hagas nada que no quieras hacer.

—Jamás lo hago —me dice con una sonrisa traviesa, tomando mi polla entre sus manos. —Adivina lo que quiero hacer ahora.

—¿Tiene que ver conmigo? —cuando asiente, sonrío. Kef, amo a esta hembra.

FIN

La historia es de RUBY DIXON de la Serie CORSARIOS(03) Y el libro se llama SEDUCIDA POR EL CORSARIO.

Historia cortita, fácil de leer y bonita dentro de todo. Espero que los haya entretenido

(人 •͈ᴗ•͈)