Gracias a Adriana Molina por este capítulo, se que es algo corto pero quería cumplir con el tiempo de actualización y no las quería hacer esperar más.

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Tocado por un ángel

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En el capítulo anterior.

Me acerque a la mujer despacio, no deseaba que Matt estuviera en peligro, no sabía con qué intenciones ella había entrado a la casa y se lo había llevado.

¿Pero cómo había logrado entrar? Eso era algo que no lograba entender.

—Es muy fácil perder a las personas que tanto amas, ¿No es así?

Cuando escuché su voz mi cuerpo quedó inmóvil a unos pasos de ellos.

—¿Qué hace usted aquí? —pregunté realmente sorprendida.

Ella se giró hacia mí quedando frente a frente, sus verdes e intensos ojos se mostraron fríos y sin compasión.

—Lo mismo preguntó, ¿Qué haces en mi casa, en la vida de mi hijo, y desenterrando un paso que hace años murió?

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Capítulo 29

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Escuché el sonido de las olas frente a mí y la brisa del viento rodear mi cuerpo con su calidez.

—¿Acaso te has quedado sorda o muda? —escuché la pregunta de la madre de Edward frente a mí.

Me mantuve en silencio unos segundos más, porque verla en ese momento me había sorprendido bastante.

A pesar de que ya habíamos estado juntas en algunas ocasiones, en ninguna de ellas completamente a solas, como ahora.

—Creo que la única persona que podría prohibir mi entrada a esta casa es su verdadera dueña, no su hija—dije y la sombra de una sonrisa adorno el rostro de Esmeralda Markopoulou, por unos breves segundos.

—¿Crees que puedes estar frente a mí y decirme todo lo que piensas, solo porque Edward te protege? —preguntó—Isabella Swan, ¿Acaso eres tan ingenua?

—Seré joven señora, pero no soy tonta. Sé que Edward está conmigo y me protege, aunque no necesito esconderme detrás de él, sé que usted y toda su familia me ven como una oportunista, estoy muy lejos de ser esa imagen que tanto quieren creer.

—¿Y adonde quieres llegar con esa explicación? —preguntó con sarcasmo.

—Por más que usted me crea indigna de estar con él, por ser pobre, déjeme recordarle que su madre también lo era, y a pesar de que su abuela fue un obstáculo para ellos, usted no lo será para mí, porque yo no voy a dejar a Edward—afirmé acercándome.

—Solo las niñas de tu edad creen en sueños imposibles, eres joven Isabella, puedes estar con alguien de tu edad, disfrutar de tu vida y dejar que Edward siga su camino, lo digo de buena manera.

Sus palabras sonaban amables, dudaba que fueran sinceras.

—¿Acaso no me escucho? —pregunté —No me voy a separar de él, no importa lo que diga, aunque finja decirlo por mi bien.

Ella miró detenidamente a mi hermanito que se encontraba en sus brazos, y él con sus manitas tocaba deliberadamente el cabello de Esme Markopoulou.

—No importa lo estricta o fría que sea con mi hijo, lo conozco perfectamente bien y hay algo que no me termina de convencer.

Miré la manera en como ella acercaba uno de sus dedos a Matt y con suavidad lo pasaba por su mejilla, como creando un camino sobre su piel.

Fruncí el ceño sin comprender exactamente a lo que se refería, aunque algo en mi interior me decía que tenía relación con mi hermano.

—Muchas veces traté de recordar dónde había escuchado tu apellido, Swan… me parecía conocido, no sabía de dónde exactamente, hasta que revisando unos papeles; pude encontrar el nombre de Charlie Swan, ahí fue donde supe quien realmente eres tú.

Sentí como la sangre dejaba mi cuerpo y me quedaba completamente helada frente a ella. No pude responder porque nunca creí escuchar el nombre de mi padre en los labios de la matriarca de los Markopoulou.

—No sé a lo que se refiere…

—No finjas, cualquier persona que escuchará el nombre de tu padre sabría de quién estoy hablando—dijo interrumpiéndome, intenté abrir mis labios para hablar, pero ella levantó su mano y continúo—Fue un excelente arquitecto, debo admitirlo, uno de los mejores, él se encargó del edificio donde ahora se encuentra la sucursal de Nueva York.

—Eso no puede ser—murmuré.

—Claro que sí—dijo con satisfacción—lastimosamente tuvo ese accidente repentino, debió haber sido muy difícil para ti desde la pérdida de tus padres—ella que se encontraba observando a Matt, volvió su mirada hacia mí y siguió hablando—Sabes lo que me parece extraño… es que según los reportes, tu mamá estaba embarazada, no hay ningún registro de esa criatura, ¿Que sucedió con él Isabella?

¿Hasta donde exactamente había investigado esta mujer de mi vida y mi pasado? realmente lo sabía todo y esperaba que yo le respondiera lo que ella quería, o solo me estaba engañando.

—¿Te has quedado muda nuevamente? —preguntó con ironía—creo que debo haber tocado un punto difícil para ti, ¿No es así?

—Él… no sobre... vivió—respondí tartamudeando.

—Oh, ¿Es así? Mmm—exclamó pensativamente—me imagino que tú tenías los mismos meses de embarazo que tu madre, ya que este niño es hijo de Edward, ¿Es eso cierto?

Asentí.

—¿Cómo se conocieron Isabella? —sus penetrantes ojos verdes me inquietaban, porque sus palabras me ponían nerviosa.

—Aunque no desees responderme debo admitir que me pareció extraño que Edward se metiera con una adolescente, una aventura ¿cuántas veces se encontraron? Aún eras menor de edad ¿no es así? —ella sonrió con satisfacción, sabía lo que me estaba provocando y eso era irritante.

—Por eso recalco mi posición que lo conozco muy bien para dar por hecho que él se metió contigo por un desliz. ¿Dónde lo conociste? —insistió.

Mi silencio era perturbador para mí mente, no encontraba las palabras adecuadas para salir de este problema.

Dios ayúdame, pedí, porque no quería perjudicar a Edward y no sabía hasta donde ella había averiguado.

Mi mente estaba hecha un lío por más que intentaba hallar una salida, el repentino llanto llegó a mis oídos, haciéndome recordar a la personita que estaba en los brazos de esa mujer.

Vi la expresión de molestia en el rostro de ella y la forma en como ignoraba los llantos de mi hermano, escucharlo me hizo reaccionar al miedo que me había provocado por un momento que supiera la verdad de como Edward había entrado a nuestra vida.

Si me preocupaba que ella pudiera utilizar una información así, pero no creía que fuera capaz de lastimar a su propio hijo de esa manera.

No lo haría, ¿O sí? La duda se creo en mi interior y me dejó pensativa, me inquietaba está mujer.

Me acerque a la madre de Edward y extendí mis brazos hacia Matt, Esmeralda lo reafirmó en su agarré impidiendo que yo lo tomara.

—No has respondido—inquirió.

—No tengo nada que contestarle señora Markopoulou, si lo que está insinuando es que he engañado a Edward con la existencia de Matt, está muy equivocada, porque fue él quien me buscó, y fue él quien se quiso hacer cargo de su hijo—pronuncié molesta por no permitirme tomar a mi hermano— Y si tiene dudas de ello, pregúntele a su hijo, ya que dice que lo conoce, no a mí—terminé de hablar al mismo tiempo que agarraba a Matt y lo alejaba de ella y lo acogía en mis brazos.

—¡Eres una insolente! —escupió las palabras al mismo tiempo que alzó la mano, y por un momento creí que la estamparía en mi mejilla, pero otra mano se interpuso y la detuvo.

—No voy a permitir que le pongas una mano encima a tu nuera, Esme.

La repentina voz llegó tan clara y fuerte que ambas nos sorprendimos.

Esmeralda palideció de una manera que no había visto en ella, parecía que ver a su madre tomando su mano le era completamente imposible de creer.

—¿Porque tenías que haber regresado ahora? —preguntó con desprecio en su voz.

—Porque durante muchos años decidí no interrumpir tu vida para permitir que disfrutarás lo que te pertenecía por nacimiento—respondió Claire con calma.

Esmeralda miró su mano que era aprisionada por el agarre de su madre y jalándola de un solo tirón logró hacer que Claire la soltará.

—No me toques con tus sucias manos—dijo con amargura.

—¿Tanto me odias? —preguntó Claire con suavidad.

—No te imaginas, por mí ya hubieras seguido el camino de mi padre.

—¿Cómo se atreve? —pregunté furiosa por su expresión y sus palabras, Claire tomó mi mano y su gesto me detuvo de poder decir algo más.

—No te preocupes te daré esa felicidad muy pronto—respondió Claire con tristeza.

—Creí que no tendrías el valor de aparecerte en Grecia nuevamente, pero veo que me equivoqué, tú y esa niña solo sirven para estorbar en la vida de mi familia.

—¿Tanto es el odio que sembró tu abuela en ti? Creí que por lo menos sacarías una pequeña parte de tu padre y de mí, veo que eres una mujer que se deja influenciar con facilidad.

—¿Influenciar? —exclamó Esme con sarcasmo—no me hagas reír Rosenthal.

—¿No puedes ni pronunciar mi nombre? —preguntó Claire con pesar—Tú desdén hacia mí es, ¿porque me marché o porque no volví por ti?

—Porque iba a querer que volvieras por mí, cuando aquí lo tenía todo, tú no podías darme nada, eras una mujer que solo le causaba problemas a mi padre, y aun así él pasó sus años recordándote y olvidándose de mí, cada maldito día Anton Markopoulou lo dedicó a la empresa y a tu recuerdo, relegándome a mí a un rincón de la casa por tu culpa. ¿Crees que eso es justo? Yo no lo creo así.

Observe las expresiones de ambas y en las facciones de Esmeralda, se podía encontrar tristeza y dolor, en Claire había pesar y resignación.

Cada palabra pronunciada por la mamá de Edward había resentimiento que, se había acumulado con los años.

—Tu partida fue lo mejor que pudo haberme pasado, así la familia Markopoulou se deshacía de la vergüenza que mi padre cometió.

—¡Pero gracias a ese encuentro de sus padres es que usted está aquí, no debería de ser tan desconsiderada con la persona que le dio la vida! —exclamé un poco más alto, porque estaba enojada de todo lo que decía, de la manera en como quería lastimar a Claire.

La persona que siempre había estado conmigo en cada momento, me dio un apretón en mi brazo para detener mis palabras pero aún así no me detuve.

—Sabe señora Markopoulou, al principio me pude haber sorprendido mucho por su presencia y por sus palabras que me quedé en silencio, en varias ocasiones. Viéndola ahora a usted lo único que da es lástima, porque a pesar de que su madre la ama, usted prefiere rechazarla y culparla a ella de los errores que usted también cometió cuando era una niña, ya era consciente de las cosas que pasaban a su alrededor y aún si decidió ponerse al lado de la bruja de su abuela—expresé totalmente lo que pensaba.

—¡No hables así de ella! —exclamó furiosa.

—No la conozco, es verdad, y tampoco necesito hacerlo para ver cuánto daño hizo a una pareja que se amaba y que por odio y avaricia decidieron meterse y estorbar.

«Y si usted desea hacer lo mismo, déjeme advertirle, no voy a permitir que siga mortificando a Claire con sus crueles palabras ni tampoco que me afecte a mi como lo hicieron en el pasado»

—¡Eres una mocosa…!—exclamó pero no logro terminar sus palabras.

—¿Que es lo que está pasando aquí?—escuche una profunda y aterciopelada voz que interrumpió a la señora Markopoulou.

Todas volvimos a ver a mi esposo que estaba a poca distancia de dónde nos encontrábamos.

La expresión tranquila pero sería de Edward hizo que mi piel se erizará. Verlo aparecer tan de repente fue sorprendente para mí y para su madre pero fue cuestión de segundos para qué, las facciones de ella cambiarán.

—Hubieras anunciado con anticipación que llegarías madre, ha sido toda una sorpresa encontrarte aquí—dijo mi esposo con un poco de sarcasmo en su tono de voz.

El andar elegante y su imponente presencia hacia que mi corazón se acelerará con cada latido.

—Edward—pronuncié cuando él llegó hasta mi lado y tomó a Matt en sus brazos.

—¿Puedo unirme a su agradable conversación? —preguntó con una sonrisa en su rostro al mismo tiempo que se acercaba a mí y depositaba un pequeño beso en mis labios.

No había manera que la señora Markopoulou logrará alejarme del hombre que me había salvado cuando más lo necesite, Edward se ha convertido en todo para mí, y no iba alejar esos sentimientos por alguien que creía que no era digna de él.

No importaba lo que Esme Markopoulou supiera de mi, o de mi pasado, sus amenazas no lograrían obtener su tan ansiado objetivo.

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Hola, ¿Que tal su día? Yo, aquí trayendoles a mi griego solitario y volátil.

Unas semanas algo atareadas pero siempre pendientes con ustedes.

Se que esté fic tocaba actualizar ayer pero aún no lo tenía listo, en cambio Your'e so cold ya tengo un poco más avanzado y lo tenía ya beteado.

Ahora solo quedó al pendiente con Trying to Catch a Star.

Espero que tengan unos días felices y llenos de bendiciones lo que resta de la semana.

Nos leemos pronto. :)