Capítulo 42

Trafalgar Law se encontraba operando de nuevo en el pabellón médico improvisado, cuando de pronto notó que había un gran alboroto.

-¿Qué diablos está pasando?

-¡Rápido, avisad a todos los altos cargos! - escuchó que un hombre decía por el campamento base - ¡Se convoca una reunión de emergencia enseguida! ¡Lo ha ordenado Dragon-san!

Los Piratas del Corazón se mostraban confusos ¿Por qué se convocaba una reunión de emergencia? ¿Qué había ocurrido?

-¡Trafalgar! ¡Mírate pedazo de cabrón! - escuchó gritar a una voz ronca demasiado conocida - ¡Te ves peor que de costumbre! Y eso es decir mucho.

Law se giró y divisó a Eustass Kid seguido de sus nakamas.

-¿Eustass-ya? ¿Qué diablos haces aquí? - preguntó. Sabía que ese hombre desde luego no estaba ahí para ayudar a los necesitados.

-Si te lo digo no te lo creerías - contestó riéndose.

-Sorpréndeme - insistió con una ceja levantada en señal de desconfianza.

-¡Rápido! - escuchó de un hombre que si no recordaba mal, se llamaba Joe Bunny - ¡La General del Norte ha vuelto!

-Espera un momento... - dijo pensativo Bepo - ¿Acaso no es esa...

Law se giró rápidamente para ver al pelirrojo, el cual le dedicó una sonrisa confiada.

-De nada - le contestó pausando con énfasis sus palabras.

A pesar de que le irritaba enormemente ese hombre, Law corrió. El corazón le latía tan rápido que pensó que iba darle un ataque, pero no por eso dejó de correr y buscar entre el campamento.

El caos era notable. Decenas de personas se movían rápidamente en todas direcciones tras el anuncio de una reunión de urgencia.

Finalmente, se detuvo en seco.

Junto a una chica bajita llorando (si no recordaba mal, creía que se llamaba Koala), había una figura femenina más alta hablando.

Tras unos segundos, la figura femenina finalmente se giró y lo miró de vuelta.

También se quedó visiblemente alterada. Ambos no dijeron nada durante lo que pareció una eternidad.

Calor. Sintió que el pecho le ardía. El ritmo cardíaco se le disparaba y se le frenaba en seco al mismo tiempo.

Alivio. Sentía un enorme alivio de verla viva.

Finalmente, el moreno caminó decidido y la abrazó con fuerza. Ella le devolvió el abrazo también con fuerza.

-Me dijeron que te habían capturado - dijo él.

-Y lo hicieron.

-Pero estás aquí.

-Sí.

Mina tampoco sabía qué decir. Cuando lo vio sintió como si le quitaran mil toneladas de encima. Sentía como si pudiese respirar de nuevo, pero se ahogaba al mismo tiempo.

¿Cómo una persona te puede hacer sentir tantas cosas contradictorias al mismo tiempo? ¿Por qué era tan satisfactorio tenerlo cerca?

Lo quería cerca. Lo necesitaba cerca.

Ambos continuaron abrazados en el suelo, en silencio. Hasta que Koala rompió el silencio.

-Me hacéis sentir bastante incómoda ¿Lo sabéis?

El moreno se separó enseguida y volteó, avergonzado y no queriendo que lo viesen así. ¿Qué diablos estaba haciendo?

-¿Estás ayudando al equipo médico? - preguntó Mina, cambiando también incómodamente de tema.

-Si, definitivamente necesitaban más que una mano.

Ella sonrió. Jamás había sentido tanta felicidad por ver a una persona. ¿Por qué le hacía sentir tan bien? Cuando estaba con él, el dolor se iba un poco.

Law la miró bien. Estaba llena de heridas. Tenía un ojo morado y el labio partido, además de un pómulo completamente hinchado. Aún tenía marcas de grilletes demasiado apretados y podía ver vendajes chapuceros en varias partes de su cuerpo.

Su cuello tenía moratones que mostraban que había sido fuertemente ahorcada, y tenía pequeños espasmos involuntarios que intentaba disimular.

Eran signos muy claros de tortura.

Law sintió como el corazón se le encogía. Otro pinchazo. Le dolía pensar qué diablos le había pasado. Le daba miedo que se lo dijera. Le aterraba descubrir la verdad, pero necesitaba saberlo al mismo tiempo.

-¿Quién diablos te ha...

-¡MINA-CHAN! - gritó con emoción una voz alegre. Era Sabo, que se lanzó hacia el cuello de su amiga - ¿¡Dónde diablos has estado!? ¡Pensé que te iban a matar! - empezó a llorar a mares.

-Yo también me alegro de verte - contestó ella mientras sonreía.

El rubio la miró con ojos llenos de lágrimas y mocos.

-Realmente pensé que no ibas a volver ¿Sabes cómo me sentí cuando te atraparon? ¿¡TE HACES UNA MALDITA IDEA!?

Ella sonrió con tristeza.

-Lo siento mucho - contestó mientras abrazaba a su amigo llorón - Cometí una verdadera estupidez y pagué por ello.

De pronto, para sorpresa del moreno (que aún estaba ahí), Sabo dejó de llorar y la miró con dureza.

-No vuelvas a decir que lo que hiciste fue una estupidez. Porque no lo fue.

Mina se quedó sin palabras.

-Lo que pasó en Marijoa no fue culpa tuya - continuó su nakama mientras la miraba a los ojos sin sonreír - Lo sabes ¿verdad?

Ella agachó la cabeza en silencio.

El dolor de haber perdido a Mjosgard aún era grande. Enorme. Aún recordaba su sonrisa. Pero también su cabeza cayendo al suelo y el calor que desprendía la sangre que brotaba de ella. Aún sentía su cuerpo tibio desprendiéndose delante de ella como un muñeco inerte.

Recordar de nuevo le hizo sentir un nudo en la garganta. No quería llorar. No delante de toda esa gente.

Pero sentía un vacío tan enorme en su pecho que pensó que se ahogaría.

De pronto, una mano empezó a acariciarle con fuerza la cabeza, desordenando todo su cabello rosa claro.

Ella alzó la mirada, confundida.

-Lo hiciste bien - dijo Sabo con una enorme sonrisa.

Mina abrió los ojos. Y sintió que, al menos durante unos segundos, toda esa tristeza se marchaba de golpe.

-¡POR DIOS SABO! ¿¡ES QUE NO SABES CONTROLARTE!? - escuchó de pronto gritar a Koala mientras agarraba a Sabo de la mejilla - ¿Cuántas veces crees que te he llamado? ¡Dragon-san quiere verte ya!

-Oye, que me duele - contestó el revolucionario mientras se iba con Koala.

Mina aún estaba sonrojada por las palabras de su nakama. Era la primera vez en mucho tiempo que alguien le decía algo así. Eso la hizo sentir un poco mejor. Se tocó la cabeza feliz.

-¡Mina! - escuchó gritar desde la distancia a Koala - ¡Tú también tienes que venir!

La joven salió de sus pensamientos y se levantó del suelo. Se volteó y vio a Law.

-¿Vamos? - dijo con una sonrisa tranquila.

-Sí, claro - contestó él mientras la veía alejarse. Otra vez - Te veo luego

Se quedó viendo como ella se iba, mientras cerraba el puño con fuerza.

A veces se le olvidaba que ella ya tenía nakamas en los que confiaba. Ya tenía una vida y sus propias motivaciones.

Que tenía una vida más allá de él.

Y eso le dolía. Le molestaba. Le enfurecía.

Se percató de sus pensamientos.

Acaso estaba... ¿Celoso?

Desechó enseguida esos pensamientos, molesto.

Caminó de vuelta al pabellón médico, donde seguía Eustass.

-Vaya ¿Qué tal ha ido la reunión de enamorados?

-¿Qué diablos ha pasado? - preguntó mientras ignoraba el anterior comentario.

-¿A qué te refieres?

-A que por qué diablos está llena de heridas y muestras EVIDENTES de tortura, pero tú en cambio estás perfectamente.

Kid desvió la mirada, incómodo.

-No creo que me corresponda a mi hablar de eso - contestó mientras se encogía de hombros.

Law se acercó, furioso.

-Tú no has tenido nada que ver ¿Verdad?

-¿Ha? - contestó Kid molesto - A mi no me metas en el mismo saco que ellos. Y desde luego, ni se te ocurra amenazarme, Trafalgar.

-La hemos curado con lo que teníamos, pero deberías echarle un vistazo luego - interrumpió Killer para caldear el ambiente.

Law observó al segundo de abordo de Kid y asintió con la cabeza.

-Gracias - contestó mientras se marchaba.

-Qué molesto que es - dijo Kid enfadado.


-Están haciendo una táctica de desgaste - contestó enseguida en cuanto Dragon le resumió la situación - Somos más, así que era evidente que iban a evitar el enfrentamiento directo.

-¿Qué sugieres? - preguntó Dragon con los brazos cruzados - A estas alturas cualquier idea es recibida con los brazos abiertos.

-Es evidente que no quieren que intentemos averiguar sus patrones de ataque - dijo mientras observaba los informes - Pero está claro que no les gusta atacar con más de 38 horas de diferencia, saben que si tardan más podemos reorganizarnos.

Todos la miraron y escucharon con atención.

-El campamento es grande, pero veo que está distribuido en forma de triángulo, buena idea.

-Fue gracias Kota - dijo Sabo - Nos sería más fácil proteger.

-Sí, en efecto, muy buena idea, esto nos ahorrará tener que volver a levantarlo todo - se quedó pensativa - De todas formas estoy segura que cambiarán de estrategia dentro de poco. A juzgar por las bajas y los datos que recopilaste sobre sus líneas, están empezando a notar el bajón de activos. La batalla por desgaste es una buena idea a largo plazo, pero no creo que tengan los medios para mantenerla durante más tiempo.

-Es evidente que están gastando mucho dinero en esta campaña - siguió Kota - Estos son los datos que hemos averiguado en inteligencia.

Mina observó con sorpresa las cifras.

-Vaya, destruir Marijoa fue mucho más eficaz de lo que pensaba. Además la Marina ya se ha dividido, así que han perdido gran parte de sus propias fuerzas.

-El conflicto dentro de la Marina es enorme, casi como una guerra civil - interrumpió Aokiji.

-La iniciativa S.W.O.R.D fue una grandiosa idea - le felicitó Dragon, de pronto se volteó y se dirigió a Law, que también estaba presente en la reunión junto a los Mugiwaras y más personas - ¿Cómo van los números de bajas de nuestra parte?

Chopper y él intercambiaron unas palabras.

-La situación es regular. Hemos conseguido estabilizar la curva de muertes y disminuido en casi un 120% las muertes por infección, lo cual es un gran avance. De todas formas los suministros son limitados, no aguantarán más asaltos.

-Me lo imaginaba - volvió a mirar a sus generales - ¿Cómo procedemos?

-Es evidente que su situación es parecida a la nuestra, cada vez espacian más el tiempo de ataque y aumentan el número de activos por pelotón. No esperaban que durásemos tanto, así que quieren acabar pronto. Probablemente en uno o dos ataques más lanzarán el arma ancestral.

-¡Pero eso es imposible! Franky destruyó los planos de Plutón y Poseidón es la princesa Shirahoshi - exclamó Nami.

-No seas ilusa - le interrumpió Kota - Nadie sabe nada sobre Urano.

-¿Viste algo en Marijoa? - preguntó Dragon a Mina.

-No, no tuve la oportunidad de buscar el Tesoro Sagrado de Marijoa. Se encontraba debajo de Pangea bajo la estricta vigilancia de Im-sama - sintió un escalofrío al recordar a ese hombre - Pero definitivamente no es Urano, aunque sí está relacionado con el Siglo Vacío y Joy Boy.

Tras varias horas discutiendo, finalmente se decidió que se prepararían para un ataque directo, así que todos se fueron a organizarse. Las divisiones podían cambiar, pero se decidieron de manera provisional de la siguiente manera:

-División del Norte: dirigida por Mina. Serían los primeros en la línea de batalla, por lo que ahí se encontraban aquellos con fuerza bruta. Necesitaban potencia para un gran golpe inicial. Aquí estaban los piratas de Eustass Kid entre otros.

-División del Este: dirigida por Sabo. La segunda línea de ataque y la más importante. Ellos iban a ser el verdadero daño. Aquí estaban Luffy y su tripulación entre otros.

-División del Sur: dirigida por Kaito. Francotiradores y otras fuerzas indirectas. Rematarían todo lo que sobrase.

-División del Oeste: dirigida por Kota. La retaguardia y los que no entraban en combate directo a menos que la cosa fuese muy mal. Aquí se encontraban los Piratas del Corazón porque formaban parte del equipo médico y era necesario tenerlos en activo constantemente.

Contento con el resultado, Dragon mandó a dispersar y a prepararse para la batalla final.


Law curaba las heridas de Mina con delicadeza. Tenía bastantes que aún tenían mal aspecto debido a que no habían sido tratadas adecuadamente.

-¿Quién diablos es el doctor de Eustass-ya? Porque menuda mierda de trabajo ¿Dónde diablos le han dado la licencia?

-Vamos, no seas tan duro, Killer hizo todo lo que pudo, y para no ser médico hizo más de lo que esperaba - contestó alegre Mina.

-Imbéciles, eso es lo que son - contestó molesto por lo bajo.

Levantó la mirada durante un segundo. Mina estaba agotada, lo podía ver en su mirada. Estaba completamente cansada.

-¿Has dormido algo? No te curarás si no descansas correctamente.

-Estamos en guerra y son la líder de una división ¿No crees que es una pregunta estúpida?

El moreno suspiró. Miró fijamente la herida del cuello. La tocó lo más suave que pudo.

Ella se encogió sin darse cuenta, y aunque intentó corregir el espasmo para que Law no se diese cuenta, éste sintió otro pinchazo en el corazón al imaginarse lo que tuvo que pasar.

-¿Dolió mucho? - preguntó sin mirarla a los ojos.

Ella negó con la cabeza.

-Estoy acostumbrada, pocas cosas realmente me duelen.

Aquello le hizo sentir una punzada de dolor en el corazón. Ese tono tan indiferente ante una pregunta como esa tan sólo mostraba la mierda de vida que estaba obligada a llevar como parte del Ejército Revolucionario.

Le tocó suavemente la cara y juntó su frente con la suya. Ambos se quedaron en silencio, reposando sus cabezas.

-He estado... pensando en ti últimamente - dijo ella de pronto. El moreno la miró con sorpresa. Se quedó en silencio unos instantes, pero finalmente contestó.

-Yo también.

-No sé muy bien... - se pensó sus palabras - No sé muy bien qué buscas en mi.

Law dejó sus heridas un momento y la miró fijamente.

Recordó a Sabo y cómo ella había actuado delante de todos ahí en la reunión. Era eficaz con su trabajo y todos dependían de ella. Era una persona con un lugar en el mundo. Y de momento comprendió que debía quedarse así.

La besó sin avisar, y ella no lo rechazó.

Al acabar, se miraron y él le sonrió con tristeza.

-Nada. Si así estás bien, entonces yo también estoy bien.

Ella no insistió más, pero mentiría que sintió dolor. En el fondo tampoco quería dejar las cosas como estaban. Sabía que no podían sentirse así, y ella la que menos.

Pero cómo le gustaba ese hombre. Y no quería seguir sin recibir nada, o sin dar nada.

"Qué egoísta" pensó para sus adentros.

Law terminó de coser y vender las heridas que le quedaban.

Ambos se miraron fijamente sin decir nada durante unos segundos que parecieron una eternidad.

-He mentido, no estoy bien con eso.

-Yo tampoco - contestó ella de inmediato.

Ambos comenzaron a besarse con intensidad hasta que se percataron que estaban en un campamento al aire libre y cientos de personas alrededor.

Ambos desviaron la mirada, incómodos. Finalmente, Law se giró hacia ella con una mueca.

-Sabes, me falta desinfectante aquí para terminar con algunas heridas - dudó un momento si continuar, pero finalmente lo hizo - Deberíamos ir al submarino, ahí tengo... suministros suficientes...

Mina lo miró fijamente, con un muy leve rumor y desviando la mirada.

-Claro - se quedó en silencio un segundo - Estaría bien para... terminar con las heridas y tal...

Ambos se miraron con una sonrisa con segundas intenciones.


-¿Alguien ha visto a Mina? - preguntó Kota a los alrededores - Hay cosas que deben de hablarse y no la veo en ninguna parte.

Todos negaron con la cabeza.

-Joder ¿Enserio? ¿A dónde coño puede ir una lisiada si no es al pabellón médico?

Caminó hasta llegar al pabellón médico, donde vio a uno de esos piratas con gorros extraños. Recordó que eran parte de los Piratas del Corazón, esos que eran dirigidos por el "amigo especial" de su nakama.

-Hey - dijo de manera intimidante a un oso polar - ¿Has visto a mi compañera?

El oso miró con miedo al revolucionario. Después miró a Penguin.

-¡Lo siento! - contestó llorando.

-¿Pero qué cojones?

-Perdona por eso - se disculpó Penguin suspirando - Creo que le das miedo jaja.

El moreno suspiró.

-¿Tú sabes dónde está mi compañera?

Penguin miró hacia sus alrededores, confuso.

-Bueno, estaba aquí hasta hace unos minutos... Creo que mi capitán le estaba terminando de curar las heridas, pero han desaparecido de repente y...

-...

-...

Kota subió una ceja y lo miró con una cara bastante clara.

-Oh - contestó Penguin mientras se sonrojaba.

Kota suspiró y volteó los ojos.

-¿Enserio?

No era ningún niño para saber qué diablos había sido de su compañera.

-¡Kota! ¿Has encontrado a Mina? - preguntó Sabo de repente.

-Sí.

-¿Y dónde está? - preguntó mientras miraba a sus alrededores.

-En el submarino de Trafalgar Law.

-¿Hm? - puso cara de confusión - ¿Y qué hace ahí?

-Una puta fiesta ¿Qué coño va a ser, Sabo? ¿Enserio no te puedes hacer una idea de qué diablos hace ella CON EL PUÑETERO TRAFALGAR LAW?

Ante la cara de confusión total de Sabo, Kota suspiró y se marchó.

Sabo, aún confundido, miró a Penguin. Éste se sonrojó y se giró.

-Enserio que no lo pillo.