Mario empezaba a abrir sus ojos, pero se sentía totalmente desorientado. Veía que la casa estaba destruída y ellos dos se lograron salvar de la explosión a tiempo tras vencer a Rojas en una batalla. Ahora mismos se encontraban lastimados, pero vivos.
Él miro su lado izquierdo y vio que se hermana estaba completamente inconsciente. Eso se comprobó, cuando Mario intentó despertarla. Debe ser de sus heridas y sus esfuerzos.
Lo mejor sería dejarla así. Se merece un descanso.
Ahora deberían salir de bosque. Su hermana aún necesitaba ayuda médica. No tenía teléfono y tampoco quería dejar su hermana sola al bosque, mientras que fuera a pedir ayuda. Así que tendría que pedir ayudar por medio del teléfono de Maria. Lo malo es que no conocía la contraseña del teléfono y que su teléfono era uno viejo. Ósea que obligatoriamente necesita la contraseña.
Él sacó el teléfono del bolsillo de su hermana y trató diferente combinaciones para desbloquear el teléfono, pero no había resultado. Hubo un momento que el teléfono se bloqueó totalmente y tardaría 10 minutos para que volviera intentarlo. Suspiro y guardó el teléfono en el bolsillo de su sudadera.
Miró a su alrededor y no veía que estuvieran cerca de la salida del bosque. Podía cargarla, pero no era muy fuerte. No llegarían lejos. Suspiro y se sentó en el suelo, pensando otras alternativas hasta que vuelva intentar adivinar la contraseña o pensar en la posible combinación correcta.
Entonces escucho un ruido, provenía de la casa destruida. Al mirar ahí, vio algo moviéndose. Cuando puso mejor atención, vio a Rojas. Él se encontraba totalmente lastimado por la explosión y al ver sido un Pokémon, le salvó su vida. Otro detalle es que ya no era un Pokémon y había vuelto ser humano. Estaba sorprendido de que este sujeto era humano, como él. ¿Pero quién era?
Mario, no estaba asustado, pero rápidamente fue por su mochila y puso una semilla explosiva en la resortera y se preparó para lanzarla.
"No te muevas o te la lanzó." Aviso Mario, seriamente.
Rojas, se levanto del suelo y camino hacia él, cojeando, ignorando las palabras del joven, que se empezaba a preocuparse. "¡Le dije que se pare!"
Las palabras de advertencia de Mario no estaban funcionando en él. Estaba muy enojado por lo que los dos le hicieron. Su mirada era todo odio hacia los dos y pronto se daría cuenta que las amenazas eran inútiles.
El detalle que Mario no quería atacarlo. No mientras este tan vulnerable y herido. Le parecía incorrecto hacerlo. Pero no quería que le hiciera daño a él, ni a su hermana mayor. Una vez que lo pensaba, ¿Realmente le puede hacer daño en ese estado?
De repente se cayo al suelo por las heridas y el dolor de su cuerpo. Al ver que no se movía más, asumió que había desmayado, pero tenía comprobarlo. Así que camino lentamente hacia él, sin perder la vista al criminal. Al llegar, dio un toquesitos con el pie y con la resortera en la mano. Esperaba que despertara en cualquier, por temor. Como si fuera una escena de película temor. El personaje camina por ahí en un lugar de noche, abandonado y solo o separado. Y tú, el espectador, sabes que el asesino, monstruo, zombie o cualquier que te quiera muerto; sabes que y no vuelves de pensarlo en tu cabeza: "Ahí va a parecer". Y tú sin moverte de tu asiento, esperando a que aparezca de la nada. Con cada segundo que pase, te empiezas a atemorizarte cada segundo, ya que esperas el susto y cuando sucede. ¿Qué creen? Te asustas por el jumpscare o que al final de la escena, no pasó y la película solo te hizo preocupar por nada. Ese mismo miedo lo tiene Mario. Lo del susto es lo de menos. Si ese sujeto se despierta, lo mataría. Todo lo que hicieron, los sacrificios y el sufrimiento que hicieron para salir de aquí, sea estropeado. Cortesía de Vicente Rojas, asesino y cartel de la Cruz Negra. Tenía que asegurarse que estuviera fuera de acción y cantar victoria.
Tras esto, Rojas no se movía, ni siquiera un músculo. Realmente perdió el conocimiento. Pero no significa que Mario se sintiera tranquilo. Sus instintos le decía que despertara en cualquier momento, en lo menos esperado. Así que retrocedió sin dejar de mirarlo y con la resortera lista para disparar el proyectil. Podía ver como le temblaba la mano, sudando y tratando de tranquilizarce. Tenían que irse en cuanto antes. Ahora no le importaba que su hermana estuviera dormida, tenía que despertarla e irse de aquí. Al salir, tenían que llamar a la policía en cuanto antes para que se ocupen de Rojas.
Entonces escucho un ruido a su izquierda y vio alguien. Ese alguien lo reconocía, era Ricky; amigo y compañero de trabajo de su hermana mayor.
"¿Ricky?" Preguntó Mario, confundida.
Ricky, se estaba sobando la cabeza y parecía que estaba desorientado. Luego su expresión cambio al ver a Mario, confundido. "¿Mario? ¿Eres tú?"
"Sí, ¿Pero qué haces aquí?"
"Pues vine a rescatarte, juntó con tu hermana."
"¿Tú viniste con ella?"
"Sí, yo me había quedado en el fuera del portal en caso que sucediera algo y llamar a la policía. Pero repente alguien me golpeó."
"¿Alguien?" Preguntó Mario, confundido.
"Sí. No sé quien era, pero estoy seguro que alguien me noqueo. Pero cuando me desperté, estaba en el bosque y te vi a ti." Explicó Ricky.
Le hacia muy extraño que su hermana no le había dicho a él que había traído a Ricky, para que le ayude a rescatarlo. Creo que debió haberlo olvidado con todo el asuntó. Además estaba sorprendido que Ricky, viniera aquí. Sino mal recordaba, él no era muy valiente, palabras dichas de su hermana. Tal vez, fue por que tuvo el deseo de ayudarlo o que Maria lo obligó.
Pero lo que más que resaltaba era que hubo una persona que noqueo a Ricky. No podía ser un Ingobernable, ya que ya hubiera estado encerrado en los calabozos y no dejado afuera de la casa. Una vez que lo recordaba, encontraron a dos Pokémon dormidos y que Rojas anteriormente menciono que no pudo atrapar a ella. ¿Acaso hubo un tercer intruso humano? No tenía pruebas suficiente para comprobarlo, pero todo parecía que sí.
"Bueno, ¿Dónde esta tu hermana?" Preguntó Ricky, interrumpiendo los pensamientos de Mario.
Antes de responder a la pregunta. Rojas ataco a los de repente, asustando a los dos. Pero de repente fue noqueado por una roca. Los dos, muy sorprendidos y asustados, vieron que Maria, había lanzado la piedra y que había despertado a tiempo.
"¡Hermana!" Dijo Mario y fue con ella.
Ricky, estaba totalmente impactado y confundido. Veía a Rojas, que lo reconocía, la casa totalmente destruida y su compañera herida. Veía muchas, pero no entendía lo que estaba pasando.
"¿¡Pero qué- cuándo- cómo-!?"
"Tranquilo Ricky."
"¿¡Yo tranquiló!?" Dijo él. "¡Aquí hay un cartel de la Cruz Negra! ¡La casa esta destruida! ¡Y tú estas herida! ¿¡Cómo quieres que me tranquilice!?"
"Solo cállate." Dijo Maria. "Preocupando de esta manera no te ayudara de nada."
De repente, ella emitió un gruñido de dolor. "¡Maria!" Dijo su hermano menor. "No te muevas. Necesitas descansar." Entonces miro a Ricky. "¿Puedes llamar a auxilios?"
"Em, ¡sí!" Dijo Ricky. "Aunque aquí no tengo señal. Eh, saldré del bosque para tener una buena señal para llamar a una ambulancia."
Después de eso se fue corriendo a fuera del bosque. "¡También llama la policía para que se ocupen de este infeliz!" Dijo Maria.
"¡Sí!"
Tras esto, Mario, miró a Rojas, aun preocupado que volviera despertarse y que los vuela a atacar. "¿Crees que vuelva a levantarse?" Preguntó él.
"No lo creo." Respondió ella. "Esta muy lastimado y le lance muy bien esa roca. No despertara en un buen rato el idiota."
Los dos hermanos, se relajaron y se sentaron cerca de un tronco para descansar hasta que llegue la ambulancia y la policía. Ninguna de los dos hablaron al respecto de lo que habían pasado o lo que van hacer después. Pero los dos sentían que deberían hablar de algo, aunque ninguno tenía el valor de decir algo.
Entonces Mario, habló. "Lo siento que pasaras por esto. Fui un egoísta al venir de aquí, desobedeciendo a mama y… que no hiciera mucho para ayudarlos. Solo para demostrar que era a la par contigo"
"No es tu culpa." Dijo Maria. "La mía es. Te hice a un lado para cuidarte y que no te pase nada malo. Fue por mi egoísmo que estes en este embrollo."
"Maria-"
"Sí lo es. Yo nunca pude reconocer lo bueno que eres para cuidarte. Nunca quise que fuera periodista para que no te metieras en problema. Metí a Ricky en este problema también en contra su voluntad y no tenía que venir. Soy un egoísta."
"En ese caso, los dos lo somos." Dijo Mario. Cuando iba hablar de nuevo su hermana, lo interrumpió. "Entonces hagamos lo mejor posible para no hacerlo. Desde ahora confiemos en nosotros y trabajemos juntos. Especialmente que estemos más juntos que nunca. Prométemelo."
Maria se quedo pensando. Esto le recordaba mucho la platica de Vulpix. Ella le contó que no cambiara, pero que fuera mejor. Ahora mismo estaba en la posición de Vulpix. Ahora lo mejor que puede hacer es seguir su propio consejo. No sera fácil, pero estaba dispuesto hacerlo lo mejor posible.
"De acuerdo. Pero prométeme que harás lo mejor que puedas. Sin importar lo que pase" Dijo Maria.
"Si haces lo mismo, yo también lo prometo." Dijo Mario.
Unos segundos después, los dos hermanos se abrazaron y así, haciendo la promesa oficialmente. Esta aventura, los hizo más unidos que nunca y estaban seguros que esta promesa no se romperá. El sol empezaba alzar, empezando el amanecer de un nuevo mañana.
Los dos terminaron de abrazarse y Mario habló. "¿Crees que nuestros amigos lo hayan conseguido?"
La pregunta no se podía responder con certeza y tampoco podían comprobarlo. Pero Maria, sonrió a su hermano. "Sí, estoy de segura que lo lograron."
La respuesta no era para dar falsas esperanzas a su hermano. Tenía un buen presentimiento que l lo lograron y su hermano también compartía ese sentimiento.
En el sendero y ya amaneciendo, los Pokémon estaba descansado y tratando las heridas de los Pokémon y despertarlos con las semillas revivir. Snivy y Sneasel, se curaron, pero él tipo planta aun tenía la mano lastimada. Tardaría unos días o una semana para sanar por completo. Deino también estaba bien, estaban sentado junto Cubone y comiendo una manzana. El Pokémon de tipo tierra estaba revisando los objetos humanos que estaba en la mochila de Mario, entre ellos estaba el Uno y el diario de Gothielle. Mew seguía atrapado. Hydreigon y Grumpig, estaba comiendo las bayas y la madre estaba viendo a Deino, si tenía una herida en su cuerpo. Buneary, estaba sentando al lado de su mejor amiga, esperando que surta efecto la semilla. Lopunny y Ursaring, ya estaban despiertos y recuperándose.
Snivy, les contó sobre los cristales Z y su increíble poder. Ursaring había dicho que mandaría los cristales a la sociedad de expedición para que lo examinen para descubrir una forma segura de usarlos, cuando regresen al pueblo.
Ursaring por casualidad vio a Decidueye, que examinaba un objeto extraño y pequeño. Entonces se fue hacia su amigo con curiosidad. "¿Qué esta viendo?"
"Un objeto que jamas he visto." Respondió él y mostró el objeto a su amigo.
El líder del gremio tomo el objeto y vio, detalladamente. Una parte era una aguja muy puntiaguda y la otra parte tenía un plumero rojo. El objeto no era nada que había visto antes.
Le entrego el objeto a Decidueye y habló. "¿Dónde lo encontraste?"
"Lo había encontrado en el cuello de uno de los dos Pokémon dormidos que vigilaban en el portal." Explicó Decidueye.
"¿Los encontraron dormidos los guardias?"
"Sí, ambos tenían en el cuello en cuando llegamos. Creo que alguien uso esto para hacerles dormir y pasar al portal sin problema alguno."
Tenía mucho sentido las sospechas de Decidueye y estaba de acuerdo con él. ¿Pero quién era la persona y sus motivaciones? Era una pregunta que parecía que nunca encontraran la respuesta. Ya que al parecer se fue al mundo humano y no hay forma de ir a ese mundo. Un misterio que no se va a resolver.
"¿Pero quién es?" Preguntó Ursaring y no hubo respuesta.
En otra parte, Vulpix empezaba a abrir los ojos. Aturdida la vista hasta que veía a Buneary, que miraba a ella con preocupación atención.
"¿Buneary...?" Dijo Vulpix.
"Sí, aquí estoy." Respondió ella.
"Escúchame atentamente." Buneary asintió. "Cuando alguien te diga que te muevas. ¡MUÉVETE!"
Buneary dio un salto por el susto, mientras que Vulpix, se levantaba de suelo, enojada. Los demás pusieron atención a la charla entre las dos chicas. "¡Cuando te atacan, no te quedes paradita y quítate! ¡No lo contrario!"
"Ella está bien." Dijo Cubone a los demás.
Los demás se reunieron con las dos chicas al ver que ella ya se recupero, significando que todos estaban bien. Pero faltaría esperar un poco más, antes de ir al pueblo.
Entonces Vulpix, empezó a mirar a su alrededor, muy confusa. "¿Dónde estamos?" Preguntó ella. "¿Qué pasó?" Y después miró a Sneasel, que al momento de verla, se puso aún más confusa y sorprendida. "¿¡Y tú deberías estar muerta!?"
"Sí, aunque resulta que no soy fanática de la muerte y regrese para ayudarles." Dijo Sneasel.
"¿¡Alguien que me diga lo que está pasando!?"
"La versión corta: Sneasel sobrevivió, vino con una esfera de escape, peleamos, ganamos, usamos la esfera y aquí estamos." Explicó Cubone. "¿Algo más qué quieres saber o estás conforme?"
"Es suficiente." Dijo Vulpix, respondiéndoselos todo lo que quería saber, con excepción de una cosa. "¿Y los dos hermanos?"
"En su mundo. Sanos y a salvos." Dijo Decidueye. "Pero he de admitir. Esos dos son los Pokémon más extraños que he visto en la vida. Ademas las cosas que llevaban también muy raros. Nunca me pondría esto. Taparía mis hermosas alas."
Al escuchar eso, los Pokémon de los equipo de rescate, incluyendo a Sneasel, se miraron entre ellos. Sabían que ellos no eran Pokémon y todo parecía indicar que los adultos no. Un detalle que por alguna razón que Deino y Mario, no les habían dicho.
Buneary habló. "Eh... el detalle es que los dos no son Pokémon."
Aquellas palabras del tipo normal, capto la atención de todos los adultos, todos menos Mew. "¿Entonces que son?"
"Bueno... hay historias de otro especie y solo vimos uno... Así que…"
Después de eso, no les fue difícil pensar que los dos hermanos eran humanos. Por la apariencia y no haber visto nada igual que ellos. Obviamente al momento que se dieron cuenta, todos los adultos se quedaron sorprendidos.
"¿¡Q- qué- QUÉ!?" Decía Decidueye, boca abierto.
"Que son humanos." Dijo Deino.
"¿¡Qué son qué!?" Repitió él.
"Que son humanos." Repitió Deino.
"¿¡Qué son qué!?"
"Que son humanos."
"¿¡Qué son qué!?"
"¡Ah, no se haga el menso!" Dijo Vulpix.
Decidueye se quedo insultado por el comentario de Vulpix. Aunque Buneary, no le culpaba a él, estaba así y emocionada al darse cuenta que Maria era humana.
Entonces Grumpig se dirigió hacia Deino, aun sorprendida. "¿Por qué no los habían dicho?" Preguntó ella.
"Porque usted no nos lo pregunto." Dijo Deino.
Ursaring unió a la charla. "Esa información no importaba mucho. Teníamos cosas más importantes de que preocuparnos."
"Pero aún así..." Empezó hablar Decidueye. "¡Yo siempre quise conocer uno! ¡Bueno, pero esperaba una gran revelación! ¡Y que quería preguntar muchas cosas! ¡Pero no! ¡Que tristeza!" Y después empezó a llorar, algo que la mayoría lo vió como penoso.
Luego Loppuny se acercó a su amigo, con intención de confortarlo. "Es una pena mi amigo. Pero así son las cosas y tendrás que aceptarlo."
En ese momento, Buneary le habló a su padre. "Por cierto, papi. Le conté a Maria que inventaste la peluquería y ella me contó que también lo inventaron, pero antes."
"¿¡Qué!?" Exclamó sorprendido. "¿¡Yo no fui el primero!?"
"Antes de los Pokémon: sí. Antes de los humanos: no." Dijo Cubone.
Lopunny, aún estaba en shock, pero segundos después, empezó a llorar y abrazó a su amigo Decidueye. Los dos Pokémon, causaron que los demás sintieran aún más pena y vergüenza.
Como Weavile me pudo dejar con estos dos idiotas. Pensó Ursaring.
Entonces habló Vulpix. "¡Ya supérenlo!"
"¡No!" Ambos gritaron.
Snivy noto que Buneary, triste. Era difícil pensar exactamente el problema. Había pasado por mucho, todos, pero él creía que la más afectada era ella. Así que se acercó hacia su amiga.
"¿Qué pasa amiga?" Preguntó él, mientras que se sentó a su lado.
"Nada, estoy bien." Respondió ella.
"No engañas a nadie, Buneary. Ni siquiera lo estás intentando ocultarlo. Obviamente te pasa algo." Ella miró a un lado, dando a entender que no tiene ganas de hablar. "Sabes que puedes hablar conmigo y nunca te obligaría hacerlo. Pero por favor. Habla."
Ella se quedó callada por unos breves momentos. Suspiro y habló: "Esperé mucho para crear este equipo para ayudar a quien lo necesite. Tras crearlo, yo únicamente miré."
Él líder del equipo de rescate, estaba desacuerdo con ello. Él vio los esfuerzos de su amiga y consideraba que su empeño fue más que bueno.
"Buneary, yo-."
"Yo no pude ayudarte cuando estabas envenenado, no pude proteger a Sneasel y Vulpix. Mi mejor amiga. Y Maria casi se muere en tres ocasiones. Yo tenía la obligación de cuidar a mis amigos, pero no pude hacerlo y ellos hicieron todo el trabajo. ¿Qué clase compañera soy?"
"La buena y que siempre quise de compañera." Dijo Snivy. "Buneary, tu eres un Pokémon dulce y amable. Siempre ayudas a los demás, no importa el problema. Algo que me superas."
"Snivy-."
"Yo no confié en ustedes, no mucho. Trate hacer todo el trabajo solo para cuidarlos. Un líder confía en sus compañeros y no hice eso. Ademas, Sneasel necesitaba ayuda y decidí ignorarla para sacarlo a ustedes." Recordaba la paliza de la ladrona en ese momento y se sentía totalmente arrepentido." Debí apoyarte y ayudarla a convencerla. A por mí respecta. Yo no fui un buen líder y tampoco un buen miembro del equipo de rescate. Tú fuiste mejor que yo en ese aspecto."
Ella consideraba a su amigo, uno de los mejores Pokémon que había conocido. Por sus calificaciones en la escuela, su habilidad de combate y que como ella, también estaba dispuesto ayudar a cualquiera, sin importar el problema.
"Pero yo-."
De repente, ella recibió un abrazo. Para su sorpresa y las de sus compañeros. Vulpix era quien dio al abrazo. Era la primera vez que ella abrazaba a alguien. Dejo a Buneary sin palabras.
"Vulpix…"
"No digas nada y tampoco nadie hable." Dijo ella. "Todos queremos a la chica amigable y feliz que conocemos. No una Buneary triste y reprimida."
Ahora ellos lo entendían. Vulpix abrazó a Buneary, para animarle. Un acto muy bondadoso que hizo que Buneary empezara a soltar lagrimas. "¡Vulpix…!"
"No quiero que estes triste. Porque si lo estas, harías mi vida aburrida y no quiero esa vida. Eres la única que hace que siga adelante y que tenga sentido. Tu eres la amiga que nunca pedí, pero que necesitaba."
Vulpix, al decir todo eso, se sintió bien al decir todo eso. Lo tenía muy guardado y nunca se a atrevido hablar de eso. El abrazo ya no se sentía que fuera por obligación, sino para demostrar la amistad con su mejor amiga. Buneary, ya no pudo más y la abrazó.
La mayoría ajeno al abrazó, sonrieron por ellos. Especialmente que en el medio del abrazó, Vulpix estaba sonriendo. Algo muy memorable.
Los dos pararon el abrazo y se miraron entre si. "Ahora escucha esto, porque no lo pienso repetirlo: Voy ayudarte y dar mi mayor esfuerzo en este equipo de rescate. Te lo prometeré. Mientras que tú prometas que tu seguirás siendo tu. ¿Lo prometes?"
"Lo prometo." Dijo Buneary y sonrió.
Poco después, Vulpix sonrió.
Vulpix, aprendió muchas cosas y había cambiado. Ya entendía que la vida no es fácil, hay que esforzarse y la importancia de los demás personas. Nunca lo admitiría por su orgullo, pero era muy evidente a las personas que lo conocían.
Entonces Cubone, habló. "Eh, sé que esperan que diga que me arrepiento de algo y que aprendí algo de esta experiencia. Pero la verdad que no, realmente que no."
El comentario de Cubone, arruinó el momento. Algunos de ellos miraron a él, molestos. "¿Sabes que si no tienes bueno que decir, solo cállate?" Dijo Vulpix.
"Sentí que era necesario decirlos."
"La verdad de las cosas, tú hiciste tu parte en el plan y te arriesgaste mucho." Dijo Snivy. "No puedo pedir más que eso y tener un amigo leal como usted."
"Oh, gracias." Dijo Cubone. "Supongo que eso lo justifica lo que dije."
"Pero no solo tú, Deino también hizo un magnífico trabajo."
"¿Yo?" Preguntó Deino.
"Sí, tu fuerza y tu disposición a cooperar, fue muy importante."
Hydreigon, al escuchar esto, se fue hacia a Snivy. Interesada lo que había hecho su hijo. "¿¡Mi hijo hizo un excelente trabajo!?
"Sí, incluso más. Puedo decir que Deino, ayudo en las situaciones más critica, él ayudo y se enfrentó a todo tipo de Ingobernables. Fue todo un héroe.
"¿¡Un héroe!?" Dijo ella, alegre y orgullosa. "¿¡Mi hijo fue un héroe?!"
Snivy, afirmó y ella fue abrazar a su hijo, toda orgullosa y feliz. Cubone estaba de acuerdo con Snivy, ya que era cierto. Ademas le gustaba que haya pasado, ya que ella había dicho a Snivy que si lo pasaba algo a su hijo… Digamos que para nada es bueno, algo que él había acordado, ya que prefiere el bienestar de los demás, que él suyo.
Antes que cualquiera pudiera hablar, Ursaring intervino. "Ustedes son buenos Pokémon, pero todos ustedes nunca debieron estar en ese castillo en primer lugar."
Era un detalle que era muy cierto. Los chicos eran nuevos en el equipo de rescate, novatos y ayer fue su primer día. Toda esa experiencia eran demasiados para ellos y no eran su culpa que terminaran ahí en primer lugar. Solo tuvieron mala suerte.
Entonces él miro a Snivy. "Los líderes deben tomar difícil desiciones, especialmente en este tipo de situaciones." Luego a Buneary. "A veces no podemos ayudar en todo o inclusive en nada. Pero eso no significa que no paramos en dar nuestro mejor esfuerzo." Entonces se dirigió al equipo. "A pesar que fuera su primer día, ustedes lucharon contra todo pronostico. Se adaptaron y llegaron muy lejos. Pokémon cualquiera no lo hubieran logrado. Ademas, ustedes lograron lo que yo no pude. Salvar a un amigo."
Ellos se sintieron halagados por las palabras por parte del jefe del gremio. Pokémon comunes, no lo hubieran conseguido. Al parecer su determinación y sus esfuerzo marco la diferencia entre la vida y la muerte. Ademas no solo fueron ellos. Mario y Maria, también les ayudaron bastante y ellos también a los dos hermanos.
Pero Buneary, noto la voz de tristeza en el momento que dijo que no pudo salvar a su amigo. Aún sentía culpa por la muerte de Weavile. Ella estaba agradecida que ninguno de sus amigos hayan sufrido el mismo destino, especialmente que por un tiempo creo que Sneasel había muerte y conocía ese mismo sentimiento. Pero el dolor era diferente.
"Tu no tienes la culpa. Las cosas estaban fueras de tus manos." Dijo Buneary.
"Sí, lo es. Si hubiera llevado a Mienshao e ido en cuanto hubiéramos tenido la oportunidad, él no hubiera muerto y ella no estaría a cargo de los Ingobernables. Soy el responsable de todo esto."
"No lo eres." Dijo Sneasel, captando la atención de todos y especialmente de Ursaring. "Y no te hago responsable."
Después de escapar y curar a los demás. Ursaring y Lopunny, estuvieron muy sorprendidos de ver a Sneasel, ya que Mienshao les había informado que había fallecido. La sorpresa era muy grata y Lopunny, mostró su alegría verla de nuevo, mientras que Ursaring, también estaba feliz, pero duro poco al momento de recordar el trágico momento. Tras explicado todo, descansaron. Mientras tanto, Sneasel y Ursaring quería hablar al respecto de sus errores y decir unas disculpas. Pero ninguno de los dos tenia el valor para dirigir la palabra.
Ahora mismo, Sneasel finalmente dio el paso que los dos pudieran hablar. Los demás se quedaron callados y pusieron atención.
"Sneasel... yo lamento que hayas pasado por todo esto." Dijo Ursaring. "Pero sigo responsable de lo que pasó y que hayas caminado ese camino."
"No es así. Yo tomé la decisión, la estupida decisión de escapar del pueblo para vengarme. Fui una estupida." Explicó ella.
"Cierto." Dijo Cubone, estando de acuerdo con lo último.
"Una tonta."
"Muy cierto."
"Una egoísta."
"Claro que sí."
"Fui una completa desgraciada."
"Totalmente de acuerdo."
Antes de decir algo más, Sneasel miró a Cubone, insultado. Claramente él estaba disfrutando el momento. Desde que se conocieron, ella no paraba de actuar la más inteligente y mejor que todos. Ahora que estaba diciendo admitiendo sus errores e insultándose a si misma, para Cubone era música para sus oídos.
"¿Los estás disfrutando, no es cierto?" Preguntó Sneasel.
"Como tu no tienes idea." Admitió él.
Ella estaba a punto de decir al respecto, pero decidió que no. "Sabes que, me lo merezco y más." Entonces miró a Ursaring. "Te pido disculpas por haberte odiado a ti y a los demás del equipo. Nunca pensé como se sentían al perder a su amigo." Luego habló al equipo de rescate. "También les pido disculpa a ustedes. Yo les utilicé para alcanzar mi objetivo y no me importaba si los ponía en riesgo." Su mirada se enfocó a Buneary. "Lo siento por no haberte escuchado, tenías razón todo este tiempo y fui un completo ignorante. Me perdonarían."
Buneary y Deino, fácilmente la perdonaría. Snivy, también lo perdonaría. Tras la batalla y ver claramente la sinceridad de la ladrona, se lo ha ganado. Cubone y Vulpix, lo contrario, pero a este punto y las futuras insistencias, lo harían.
"Te perdonamos." Dijo Buneary. "Todos te perdonamos."
"Gracias." Dijo Sneasel.
Buneary, volvió hablar. "¿Oye que te pasó a la pluma que tenías en tu oído izquierdo." Preguntó ella, curiosa.
"Oh, cierto." Dijo ella, olvidando completamente sobre eso. No les iba a contar sobre su extraño sueño que hizo dejar la pluma que le regalo su padre, así que invento una excusa. "Eh, la perdí en la pelea."
"Es una pena. Te veía genial con ella."
En ese momento. Deino escuchó eso y quiso hacer algo al respecto. Se movió del lugar y fue hacia Decidueye, que ya no estaba llorando y hablando con Loppuny, que también ya no estaba llorando. Al llegar, le arrebató una pluma verde y este dió un grito de dolor.
Sin saber que fue y enojado, volteó hacia atrás. "¡Ahora sí-!"
Al voltear, vio que Hydreigon estaba mirando fijamente a Decidueye e invadiendo su espacio personal. El trago saliva por el miedo y habló a Deino. Tratando de sonar lo más amable posible. "Deinito, cuida muy bien esa plumita y puedes usarla como se te de la gana."
Luego empezó a silbar, mientras que se alejó lentamente de ella. Mientras tanto, Deino fue hacia sus amigos y le entregó la pluma a Sneasel. "Tomé."
"¿Para mí?" Preguntó ella.
"Sí, para reemplazar por la que perdiste." Respondió Deino.
Ella tomó la pluma y la miró. Le parecía un acto amable por parte de Deino, al querer entregar una nueva pluma. La pluma era un puro verde claro, un color muy hermoso, representando la vida. Ella sonrió y se la puso en la oreja izquierda.
Esta pluma marcaría un nuevo capítulo para su vida. Por primera vez en su vida, el enojo no controlara su vida. Su corazón lo hará.
"¿Cómo me veo?" Preguntó Sneasel, mostrando la pluma en su oído.
"¡Asombrosa!" Dijo Buneary.
Sneasel, sonrió. Encantada por el cumplido.
Ursaring, habló a todos. "Descanso termino, hora de irnos."
Tras esto, todo el mundo se levantó. Todos menos Cubone. Que seguía sentado y descansando. El lo había escuchado, pero no quería moverse, ya que pensaba que se merecía un descanso
Decidueye, fue hacia él, molesto de la actitud floja del Pokémon. "¿Qué esperas?" Dijo él. "Vámonos."
"Una hora más." Respondió Cubone.
"¡Eres un sinvergüenza!"
"Gracias por el cumplido."
"¡No era cumplido!"
"Nah, lo tomare como si lo fuera."
Le enojaba mucho la desvergüenza de Cubone. Especialmente que le recordaba mucho cuando era niño, ya que era bastante flojo. Ahora entendía del porque su padre se enojaba mucho, cuando lo encontraba dormido.
Sin importar, lo que quiera Cubone, lo va a hacer que se mueva. Así que jalo la mochila que lo tenía agarrado. Como esperaba, él estaba peleando y trataba de arrebatarlo de las alas de Decidueye, lo que esperaba él, ya que así lo obligara a levantarse. Pero de repente, Decidueye jalo más de la fuerza y lo arrebato de las manos de Cubone y accidentalmente golpeó a Deino.
"¡Chanfle…!" Exclamó Decidueye y Cubone se alejo de ellos.
Segundos después, Deino gritó una sola palabra. "¡MAMA!"
Al escuchar el gritó de Deino, su madre miro a la dirección. Con solo verlo a los dos, supo que Decidueye lo golpeó. Hydreigon, Toda enojada, fue hacia Decidueye, que se encontraba preocupado.
"No solo expusiste a mi hijo al peligro, sino también lo golpeas." Dijo ella.
"¡Bueno, todo tiene su explicación!" Dijo él. "¡Lo que pasa es que-!"
"Espera un momento." Interrumpió Vulpix, curiosa. "¿A que te refieres que expusiste a Deino al peligro?"
Ursaring habló. "Lo que pasa, es que Decidueye se equivoco. En vez de mandarlos de vuelta al pueblo, él debió dejarlos dormir en el gremio."
Todos los integrantes del equipo de rescate, miraron sorprendidos o enojados a Decidueye. Sabiendo que fue el responsable de mandarlos ahí, a un peligro muy grande y todo por una equivocación. Algo que le ponía muy enojada.
Vulpix, camino hacia Decidueye, furiosa. "¿¡Así que terminamos el castillo con puros tipos malos, con un fenómeno persiguiéndonos y que casi nos matas, solo por qué te equivocaste!?" Dijo ella. Decidueye, trató de hablar, pero fue interrumpido de nuevo. "¡Esto no le perdono, ni a mi padre!"
Con eso, Vulpix atacó y Decidueye con rayo de hielo, y este ultimó salto y se fue corriendo a toda prisa. "¡Mama!" Gritó él, mientras que corría.
Luego los dos Pokémon, persiguieron a Decidueye, a toda velocidad. Grumpig, corrió hacia ellas, para evitar que ambas golpeen al jefe del gremio Chaparro. Los demás solo veían como ellos corrían por el sendero.
"Pobre tío, Deci." Dijo Buneary. "¿Por qué siempre le pasan esas cosas?"
"Es que siempre tiene mala suerte." Respondió Lopunny.
La situación de Decidueye, no era sorprendente para Ursaring. Lo ha visto millones de veces que su amigo se meta a este tipo de complicaciones. Entonces volvió hablar a los demás. "Por suerte lo encontraremos en el medio del camino, así que que no perdamos mas tiempo. Vámonos de aquí."
Nadie tuvo ninguna objeción y se movieron hacia el pueblo Chespirito, para finalmente tomar un buen descanso y dormir una larga siesta. Se lo merecían. No solo eso, marcaría un nuevo comienzo para ellos. Un mañana
Entonces Buneary, volvió hablar. "¿Creen que estarán bien los dos hermanos? Especialmente Maria."
Era una de las principales dudas de los amigos de los humanos. Era claro que lograron ir a su mundo y destruir la esfera. Después de eso, no se ha sabido nada más. Maria se encontraba muy herida y le daba mucho miedo que no haya conseguido ayuda a tiempo.
"Ambos son fuertes. Estarán bien." Dijo Snivy, seguro de ello.
"Pero aun así, quisiera saber si los dos se encuentran bien. También que ellos también sepan que nosotros estemos bien."
Entonces Mew habló, con una sonrisa en su rostro. "Puedo ocuparme de eso."
