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Especial ABC de nuestra Historia

Historia completada

24 de junio 2020

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Z

Zonzo

POV MISTY

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Estaba en casa, recostada sobre un sillón con hoja y lápiz a mano. Mi doctora me había dicho que anotara con una línea las contracciones que fuera teniendo en una hora, que cuando hubiera una cada cinco o seis minutos llamara a la ambulancia porque sería hora de conocer a este nuevo Ketchum que traería a la vida. Hasta ahora en una hora tenía seis rayones, es decir cada diez minutos tenía una contracción… y Ash que no llegaba.

¡¿Dónde demonios estás idiota?! ¡Quiero gritarle tantas cosas que ocuparía todo el abecedario y termina con Zonzo, Zopenco, Zoquete!

¡Eso… zonzo!

¡Ay!

Una nueva contracción…

Respira Misty…. Exhala…

¡Por suerte, cuando me senté en el sillón, escuché el choque de llaves y luego el zopenco ingresó al departamento más encima con una sonrisa enorme de oreja a oreja mientras yo estoy aquí retorciéndome del dólar. ¡Zoquete!

—¡Misty! —se arrodilló a mis pies, estaba tan feliz que no sé, preferí guardarme mi veneno para más ratito—. ¡Lo conseguí! —me abrazó y tuve que apretar mis ojos por la nueva contracción, primero quería saber que consiguió.

—¿Qué cosa?

—¡Ya no soy aspirante a la élite! ¡Soy de la élite de Kanto! —se separó de mí con las manos en mis brazos—. ¡Estás viendo al nuevo líder del Alto Mando de Kanto!

Wow… eso sí que fue… ¡Ay!

—¿Qué pasa? —preguntó asustado, creo que ya no puedo seguir evitando lo inevitable—. ¡Tienes la cara llena de sudor! —se paró estático en lugar—. ¿Va a nacer?

—¡No, si solo está tratando de estirarse en mi estómago! —le grité pero más por culpa del dolor que otra cosa.

—¿Cada cuánto son? —preguntó mientras tomaba el teléfono.

—Muy seguidas —apreté tanto los ojos que brotaron lágrimas—, en el ratito que entraste ya fueron tres.

—¡Cielos! —se llevó el teléfono de oído para dar unas indicaciones y luego cortó. No sé dirigió a mí, se fue a la habitación, regresó con mi bolso y me tomó en brazos.

—¡Ash!

—Ni sueñes que te dejaré caminar —dijo con voz autoritaria. Yo mejor me quedo calladita, bajamos por el ascensor y casi al instante llegó la ambulancia. Realmente teníamos buena ubicación estábamos tan cerca del hospital que… ¡Ay! ¡Otra más!

Cuando llegamos al hospital me ingresaron de inmediato. Lo siguiente es demasiado, rápido como si le hubieran dado adelantar a mi película. Me colocaron anestesia en la espalda, y tras ubicarme en la camisa de alumbramiento con nos cuantos empujes -como nos habían enseñado la profesora de Yoga- y el llanto de un bebé que llenó todo la sala.

Solo podía escuchar la risa de nervios de Ash, mientras yo -exhausta- solo trataba de reestablecer mi respiración. Luego se acercó con una risa zonza en sus labios con un bulto en sus brazos envuelto en una mantita de Teddiursas.

—Nuestro bebé —me dijo y bajé mi mirada hacia el bebé que ahora tenía en mis brazos. Era hermoso, su cabello pelirrojo caía como un mechón sobre su frente, sus mejillas rosadas y su piel clara—. Es una mini Misty —respondió a mi pensamiento—, aunque claro, mucho más linda.

—Por supuesto —le respondí mirando a la bebé que nos observaba con sus ojos grandes—, es perfecta —Ash apoyó su cabeza sobre la mía y le dio el dedo a la pequeña para que se lo tomara.

—¿Te imaginaste que nos pasaría todo esto?

—No —le respondí—, la vida es divertida cuando te llena de sorpresas.

—Eso sí —afirmó.

A veces la sensación Amarga se puede ir con un buen Baile, con una Canción que no entienda de Distancias. La Enfermedad del amor, se puede aclarar con simples y sencillas Flores. Las batallas de Gimnasio, la prueba de Honestidad y la sola idea de Imaginar el futuro. Porque Jamás vas a rendirte, agradecer que el Kayak haya hecho Locuras por un Milagro. La Novedad del Ocaso, la Promesa del Quisiera... La Risa de las metas logradas, el Silencio de la comprensión y la Tradición familiar. Comprobar que somos Únicos tras la Victoria de una boda. De vacaciones haciendo Windsurf a recolectar flores en Xanadu. Y aunque toda mi vida tenga que hacer Yoga para soportar a mi Zonzo. ¡Qué más da! Así es el ABC de mi historia.


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Fin