Harry miraba como Draco llevaba todo el día mandando y recibiendo lechuzas, se había prometido mantenerse al margen.
No meterse en algo que había sido antes de él, aunque le costaba, porque en el fondo le dolía que Draco no hubiera sido más sincero con él.
Luego, cuando le había contado más pormenores de su relación con Blaise, se arrepintió de habérselos pedido.
No comprendía cómo podía tener una relación de ese tipo, y fue ahí donde la pequeña semilla de la duda se había instalado en su pecho hasta formar un sistema boscoso que amenazaba con ahogarlo.
No quería entrar allí, no había tenido nunca una relación, porque a lo que tuvo con Ginny no podría más que llamarle un intento engañoso sobre lo que era acercarse a otra persona.
¿Era normal sentir que todo estaba fuera de control? ¿Que estaba poniendo parte de su estabilidad emocional en sus manos? ¿Que con solo un apretón de ellas podía destruirlo?
La última lechuza se fue volando mirando mal a Draco, el animal estaba cansado, y dudaba que fuera a recibir ninguna otra notificación por ese día.
Draco parecía cansado a muchos niveles, no quería sentirse culpable por lo que le había ocurrido a Blaise, pero algo le decía que este, tenía más sentimientos por Draco que a la inversa.
Una rama más creció hasta su garganta, esquivando la sonrisa cansada de Draco.
De algún modo habían llegado a un acuerdo tácito donde los besos estaban prohibidos pero no los abrazos, y Draco le abrazó.
Harry sentía que se asfixiaba, y no era por la fuerza de los brazos de Draco.
—¿Vas a decírmelo?—preguntó Draco separándose a penas.
—¿Qué?
—Tus pensamientos siempre han sido muy ruidosos—le acarició la nariz.
Harry bufó y se separó.
—Sé que algo está ahí al borde, pero no sé que es, y no quiero poner nada en tu boca que tú no quieras decir.
Harry se pegó a la ventana, como si ver el patio, el exterior, le diera algo de libertad.
—¿Tú… tú vas a querer que tengamos ese tipo de relación?—dijo Harry señalando la mesa llena de pergaminos.
—No te entiendo, sé más preciso.
—Abierta—lo dijo como si hubiera dicho Voldemort en la comunidad mágica, una palabra llena de miedo.
—No.—Draco fue tan rápido que sorprendió a Harry—No quiero tener ese tipo de relación contigo—Miró a la mesa, y guardó todas las cartas de Blaise.—¿Tú quieres tenerla?
—No, eso me hace sentir inseguro. Yo nunca he tenido una relación—se confesó—. Ya sabes, más virgen que Myrtle, la llorona—Quiso reírse, pero la verdad, ni su broma le hizo gracia.
Draco se le acercó, y parecía dudoso sobre si sería buena idea abrazar a Harry.
—Yo solo he tenido una relación, y me cuesta llamarla de ese modo, quizás no te ayude a creerme y me consideres alguien frío, pero yo no le amaba, no de ese modo, no de este.
—Draco, me haces un lío.—A pesar del lío, se había acostumbrado demasiado a pegarse a su cuerpo. No sabía que le podría hacer sentir también abrazarse a él.
—Y sobre que seas virgen, ahora sí que me vas a odiar, pero no puedes llegar a imaginar lo que eso me hace sentir.
—¿Qué?
—Creo que tienes suficiente mal concepto de mí como para decírtelo—sonrió Draco sin dejar a Harry apartarse.
—¡Venga ya!—sonrió nervioso Harry.
—Lo siento, soy un sangrepura retrógrado, ¿no?—Draco trató de restarle importancia al asunto.
Harry se separó sonrojándose, mierda, eso así no iba a ir bien, porque tampoco en eso jugaban en igualdad.
—No, no quiero nada abierto contigo, cerrado y muy cerrado, si a ti te parece bien.
—Me parece bien.
o0o0o0o0o0o0o0o
"Hablando se entiende la basca", Dios, qué vieja soy.
Hablad más, aunque no haya besitos.
¿Día 27? Y todos los demás que llevamos encima, ¿verdad? Por aquí no parece que nos vayan a soltar pronto, y la verdad, no sé que voy a hacer cuando tengamos que salir. Me he acostumbrado demasiado a estar en casita todo el día.
He estado a un pelo de poner pato, que lo sepáis, jajajaja.
Hasta el próximo capítulo.
Toquecito de codos.
Shimi.
