Capítulo 6

Emmett POV

–Vamos a necesitar una distracción –murmuré observando a los guaridas inmóviles frente a la puerta de la bóveda.

–Kate, Irina –Edward les llamó la atención –hagan algo para distraer a los invitados y el equipo de seguridad.

–¿Algo como qué? –preguntó Irina.

–Creo que tengo una idea, pero no te gustará, sis

–¿Porqué, cuál es tu idea? –cuestionó dudosa.

–¿Qué harás, Kate? –interrogué observándola desde lejos.

Esperaba que su idea fuera realmente buena, de otra forma, nos quedaríamos sin obtener el OJO DE DIOS.

–¡Perra! –Kate se abalanzó sobre su hermana, tironeó de su cabello con fuerza.

–Oh, joder –me quedé pasmado.

–¡Eso sí que es una distracción! –exclamó Edward riendo.

Los invitados dejaron de bailar, haciéndose a un lado de la pista, donde Kate e Irina se golpeaban.

–¡Seguridad! –gritó Amun señalándolas –¡Separen a estas dos locas!

Los guardias que protegían la puerta de la bóveda corrieron a la pista de baile.

–¡Ahora, Edward! –ordené dirigiéndome a la bóveda sigilosamente –¿Tienes el código de acceso, Benji?

–Todo listo –afirmó –Cortaré las cámaras en 3, 2, 1…

Esperé a Edward a un lado de la puerta.

–Ya estamos listos, Benji, hazlo –Edward estaba a dos metros de mí, acercándose –Ábrenos la puerta, iremos por el dispositivo.

BÓVEDA ACTIVADA

La luz roja se volvió verde.

Giré el pestillo y me adentré a la bóveda, Edward me siguió.

–Estamos adentro –confirmé.

–¡Oh, maldición! ¡Si está bañado en oro! –exclamó desconcertado.

–¿Enserio? ¿Es de oro? –preguntó Benji.

–¿Sabes lo que esto, Ed? –caminé alrededor del coche –¡Un Lykan HyperSport! –era un modelo increíblemente exclusivo –De cero a cien kilómetros por hora, en menos de tres segundos –expliqué levantando tres de mis dedos –¡En solo tres segundos! –repetí.

–Y este estúpido lo tiene dentro de una bóveda –bufó Edward furioso –En este momento solo quiero romperle el rostro de un puñetazo, maldito millonario.

–Una tristeza, tener una bestia así encerrada es un pecado.

Saqué de mi chaqueta el criquet* para elevar el coche, así Edward podría retirar el dispositivo con mayor seguridad.

–¿De un lado lo sostiene el criquet, y del otro tú? –preguntó Edward algo preocupado, mientras colocaba el criquet del lado izquierdo.

–Podré sostenerlo, no te preocupes –me agaché.

Revisó el bolsillo interno de su traje, en busca del destornillador, y una mini linterna.

–¿Seguro? –Edward se lanzó al suelo y colocó la linterna en su boca.

–¡Hazlo de una vez! –respiré hondo y levanté el lado derecho del coche con mis manos –Ggggghh

–Perdí conexión con Rose –comentó Benji desconcentrándome –No responde, y han activado la alarma. ¡Creo que la han descubierto, Emmett!

Me sentía impotente por no poder ayudarla.

Los nervios me carcomían, necesitaba saber si ella estaba bien.

–¡Kate, Irina, verifiquen que Rose esté bien, por favor!

–¡Están desconectándonos del sistema! –gritó Tía, furiosa.

–¡Saben que están ahí dentro de la bóveda!

–¡Ed, sal de ahí y sube al coche, nos lo llevaremos! –ordené pateando sus piernas.

–¿Lo llevaremos? –frunció el ceño, estupefacto.

–¡Un ejército de guaridas va hacia allá, muchachos, salgan de la bóveda, ya mismo!

–¡Ya, Edward! –lo tomé de la camisa y lo metí dentro del coche –¡Atraviesa ese tablero, y saca el maldito dispositivo!

Forcé el encendido.

Las persianas de la bóveda comenzaron a bajarse.

Quedaríamos atrapados dentro si no nos apresurábamos.

–¡Joder!

Presioné el pedal del acelerador, di marcha atrás y atravesé la puerta principal de la bóveda, haciéndola añicos.

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Benjamín POV

–¡Hay que irnos, Benjamín! –Tía desconectó los cables del tablero.

–¡No pueden estar aquí! ¡Está prohibido! –gritó un hombre de traje, acercándose a nosotros furioso.

–¿Qué? –fingí no entenderle.

–¡No pueden estar aquí! –repitió desenfundando un palo eléctrico.

¡Mierda!

–Lo siento, bro, no quisimos meternos aquí –levanté las manos en el aire.

–Benjamín –Tía reculó nerviosa.

–Con mi chica solo estábamos pasándola bien, ¿me entiendes? –le guiñé el ojo, disimulando.

–¡Acérquense con las manos en alto!

–Sí, claro, le juro que no hicimos nada malo –murmuré caminando hacia él con lentitud.

–¡Usted también señorita, acérquese ahora! –señaló a Tía con el palo eléctrico.

Aproveché su distracción, para darle una patada en la entrepierna.

–¡Corre, Tía!

Le quité el palo y lo electrocuté.

–¡Wow! –Tía se quedó con la boca abierta.

–¡Anda, vámonos! –la tomé de la mano.

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Irina POV

Mientras tanto

–¡Ya deténganse! –los guardias nos separaron.

Amun caminó hacia nosotras, maldiciendo –¿Quiénes se creen ustedes dos, para arruinar mi fiesta? –seguido de eso, nos repugnó –¡Sáquenlas de aquí!

Por el comunicador, Emmett nos pidió ayudar a Rose.

–¿Qué hacemos, K? –susurré tensionando mi cuerpo.

–¡No pueden sacarnos! –gritó ella resistiéndose.

–¡La seguridad del edificio ha sido violada! –uno de los guardias corrió hacia Amun –¡Protejan al jefe!

Nos soltaron con rapidez.

–¡Despejen el piso! ¡Despejen el piso!

–Ahhhhhhhhh

Los gritos de Rose me hicieron voltear, forcejeaba con una mujer.

–¡Rose! –corrí hacia ella para socorrerla.

–¡Maldita perra! –la mujer de cabello rojizo la hizo un corte en el brazo con una navaja.

Me abalancé sobre ella, la rodeé con mis piernas.

–¡Suéltame maldita sea! –movió la navaja hacia los lados, irritada.

Con la mano extendida golpeé su cervical, desmayándola.

–¡Irina, vámonos! –Kate levantó a Rose que cayó al suelo debilitada.

De repente, unos disparos me ensordecieron, caí al suelo.

–¡Ya vámonos! ¡Ya!

Carlisle Anderson estaba frente a mí, tenía una ametralladora en mano.

–¡Hijo de puta! –me enceguecí, deseaba matarlo, necesitaba matarlo.

Corrí hacia él, llena de rabia.

–¡Noooo, Irina! –Kate dando un manotazo, intentó agarrarme.

–¡Lo mataré!

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Edward POV

Atravesamos la puerta de la bóveda.

La gente corría para todos lados desesperada.

–Anderson –indicó Emmett consternado.

–Oh, fuck

Irina corrió hacia él, se veía desbordada de furia, estaba ciega, si se acercaba a él, desarmada, la mataría.

–¡Protégela, Emm, no sabe lo que hace! –grité tomando el volante.

Dirigimos el coche hacia Anderson, nos apuntó con una ametralladora.

Comenzó a dispararnos, las balas rebotaban en el vidrio.

–¡Uffff, si es a prueba de balas! –suspiré aliviado.

Lo levantamos en el aire, dándole un golpe de frente.

–¿Lo mataste? –pregunté estirándome para verlo.

Emmett dio marcha atrás, Anderson se levantó del suelo.

–¿Acaso es inmortal? –gruñí.

–¡Saca el dispositivo, Ed! –señaló el tablero.

Aceleró hacia él nuevamente, de su bolsillo sacó algo y nos lo lanzó.

–¡Ojo, Emm!

–¡Mierda! –frenó de golpe, el coche derrapó, comenzó a girar sin control.

Se sintió una explosión en el techo, de seguro nos había lanzado una granada.

Me encogí –¡Joder, se abolló el techo!

El techo del coche se había hundido unos cuantos centímetros.

Apuñalé el tablero con el destornillador.

–¡No puedo frenar, no puedo frenar!

–¿Qué? –le miré estupefacto.

Nos dirigíamos hacia los ventanales de vidrio.

–¡Emmett, los autos no vuelan! –chillé cerrando los ojos –¡No vuelaaaaaaan! –oí el sonido de los vidrio quebrándose –Ahhhhhhhhhhhhhh –caeríamos al vacío.

–¡Atravesaremos el otro edificio, lo haremos! –aceleró, nos dirigíamos al edificio contiguo.

–¡Vamos a morir! –no estaba seguro de que el coche pudiera romper otro vidrio.

Pensé en Bella, no deseaba morir, no deseaba dejarla.

–¡Saca el dispositivo, Ed, hazlo ya!

Metí la mano en el tablero –¡Ohhhhh, mierda! –atravesamos el vidrio velozmente.

Por suerte, el piso en donde caímos, parecía estar en construcción, no había personas allí. El coche golpeó contra los andamios desacelerando.

Busqué desesperado en el tablero, sentí un pinchazo en la palma de mi mano.

–Ouch –retiré el regulador de un tirón.

Mi mano estaba sangrando.

–¡Lo tengo!

–¡Salta, salta! –Emmett no lograba estabilizar el coche –¡Ya!

Abrí la puerta con rapidez y me lancé.

Rodé alejándome.

–¡Emmett! –se dirigía al ventanal del otro extremo.

Si no saltaba, moriría.

–Ahhhhhhhhhhhhh –saltó fuera, segundos antes de que el coche cayera al vacío.

–Oh, gracias a Dios –sequé el sudor de mi frente –¿Estás bien, Emm?

–Sí, bien –asintió poniéndose de pie –¿Y tú? –caminó hacia mí.

–Me corté la mano, pero estoy bien –estiró su mano para levantarme.

–¿Emmett, Edward? ¡¿Están a salvo?! –Benjamín habló por el comunicador, sonaba frenético.

–Estamos bien, Benji –aclaré respondiéndole –¡Tenemos el OJO DE DIOS!

–¡Joder, nos asustamos! ¡El coche está aquí en la plaza, hecho añicos! –explicó –¡Ups, la policía está llegando al lugar, debemos irnos!

–¿Y Rose? –Emmett temía por su vida.

–Está con nosotros, está bien –garantizó Tía.

–Los encontraremos en el taller de Kebi, como acordamos –aseguré vendándome la mano con la corbata.

–Hey, Edward –Emmett me codeó –¿Aún extrañas la acción?

Reí –No, ya no –confesé luego.

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Taller de Kebi

–¿Lo tienen? –Benjamín se nos abalanzó.

–¡Sí, sí! –palmeé su espalda –¡Lo tenemos!

–¿Rose? –Emmett corrió hacia ella, estaba sobre un tablón de madera recostada.

–Estoy bien, es solo un rasguño –tenía unos cuantos cortes superficiales de cuchillo.

–¿Quién te hizo esto?

–Siobhan, la jefa de seguridad de Amun –explicó mientras Irina le desinfectaba las heridas con alcohol.

–¿Y a ti que te pasó, Edward? –preguntó Tía observando mi mano ensangrentada.

–Nada grave –negué quitándome la corbata que la envolvía.

–Ven, déjame ver –Irina me hizo señas para que fuera con ella.

–No es nada, en serio.

–Límpiate esa herida, bro –Benji se cruzó de brazos.

De repente, "Don nadie" se apareció.

–¿No les dije, sea discretos?

Kate lanzó una carcajada –¡Tenemos el puto OJO DE DIOS!

–¡Hicieron un desastre! –gritó Garrett crispado –¡Robaron el coche del anfitrión! ¡Destrozaron su hogar! –caminó en círculos –¡Saltaron de un edificio a otro!

–Y salimos vivos –murmuré.

–¡No seas pesado, Garrett! –exclamó Kate cabreada –¿Por qué eres tan imbécil?

–¡Destrozaron el sitio, Kate!

–Bueno, bueno –Don Nadie intentó apaciguar las aguas –¿El OJO DE DIOS está a salvo, entonces?

–Sí, lo está –saqué el dispositivo de mi bolsillo.

–Tanto escándalo por esto –le entregué a Don Nadie el pequeño pen drive que estaba escondido dentro del regulador –¿Pueden creerlo? Es tan pequeñito…

–¿Y ahora, qué? –preguntó Emmett impaciente.

–Han cumplido con el trabajo –suspiró –Y les prometí que encontraríamos a Anderson y los ayudaría a asesinarlo –le entregó el pen drive a Tía –Ahora querida Egypcian, activa el OJO DE DIOS.

–Encuentra a Carlisle Anderson para nosotros, por favor –Emmett rozó el hombro derecho de Tía.

Garrett le entregó un ordenador portátil.

–Solo necesito un minuto –aclaró conectando el pen drive al ordenador.

–¿Qué harás? –me acerqué curioso, para ver cómo funcionaba su sistema.

–¡Oye! ¡Tú necesitas desinfectar esa mano! –Irina me pegó un puñetazo en el estómago.

–¡Auch! –me quejé –Estás loca, mujerrrrrrr –tosí.

–¡Ven! –me arrastró al lado de Rose.

–¿Este es un hospital improvisado? –dije con ironía.

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Kate POV

–Ahora voy a entrar en las cámaras de seguridad de Etihad Towers, ahí fue donde vieron al bastardo por última vez. Tiene que servir –aclaró encontrándolo en una cámara del elevador.

–¡Es ese! ¡Es Carlisle Anderson! –lo señalé en la pantalla.

–Tomaré la patente de su coche –en las cámaras se ve claramente cuando huye de la policía, en su coche, un Lamborghini Aventador 2011, de color rojo –Lo cortejará con todas las cámaras del hemisferio –diferentes cámaras lo tomaban en semáforos en plena ciudad.

–Este aparato es increíble, ¿lo hiciste tú sola? –consulté boquiabierta.

–No, lo hice con una amiga hacker, pero prefiero no hablar de ella –explicó con incomodidad.

–Ah

Al parecer "la amiga hacker" era tema prohibido.

¿Pero, por qué? ¿Qué había pasado entre ellas?

Me daba mucha curiosidad saberlo.

–¡Ahí se esconde! –mostró en la pantalla el coche de Anderson llegando a una edificación vieja y algo oxidada –Es una fábrica abandonada, afuera de la ciudad.

–¡Prepárense, iremos por el maldito! –ordenó Emmett mirándonos decidido –¡En una hora los quiero a todos listos, iremos a matarlo! ¡Vengaremos la muerte de Jasper!

–Preparen las armas –Garrett se comunicó con alguien por teléfono.

–¿A quién llamas? –interrogué acercándomele.

–Tenemos tres hombres más que nos acompañarán, traerán las armas que necesitamos –alegó bufando.

–¿Enserio estás enojado porque rompimos el penthouse del ricachón?

–No entiendes nada, niña –se alejó ignorándome.

–¡Explícamelo! –tironeé de su camisa.

–¡No son profesionales!

–No, la verdad es que no lo somos, solo somos unos –asentí riendo –Pero obtuvimos el OJO DE DIOS, mientras tú te relajabas en la habitación del hotel.

–Ustedes están todos locos…

–¿Y? –me encogí de hombros –¡Tú eres un maldito cobarde!

–¡No me llames así!

–¡Te llamo como quiero, Garrett! –fijé mis ojos en los suyos.

–Tú… tú… tú –tartamudeó respirando agitado –eres una insoportable, Kate Denali –manifestó sacudiéndome.

–¡Cobarde! –repetí.

–¡Insoportable!

–¡Cobarde!

–¡Insoportable!

Sus ojos se fijaron en mis labios, por un segundo creí que iba a besarme.

Me estremecí.

–¡Ya basta, los dos! –Benjamín se interpuso entre ambos –¡Me tienen harto! ¡HARTO! –gritó.

–Iré a prepararme –correteé alejándome.

¡Joder! ¿Qué fue eso?

Golpeé mi frente.

Intenté bajarme la cremallera del vestido, pero era imposible, no podía hacerlo sola.

–¡Puta mierda!

–¿Qué te pasa? –Irina se quedó mirándome.

–¿Qué?

–¿Qué te pasa? ¿Estás nerviosa?

–No, no, estoy bien –fingí –Solo quiero quitarme el vestido y no puedo hacerlo.

–¿Por qué mientes? –frunció el ceño dudosa, mientras revisaba el bolso para buscar ropa más cómoda.

–¿Me quitas el vestido o no, Irina?

Bajó mi cremallera en silencio.

–Cuando lo veas, te pido por favor que te controles –supliqué.

–¿Qué quieres decir con controlarme?

–¡Te cegaste hoy, y casi mueres! Podría haberte llenado de plomo, Irina, y lo sabes, tú estabas desarmada, y él tenía una ametralladora en mano.

–Pero aquí estoy, vivita y coleando, sis –alardeó.

–Gracias a que los muchachos atropellaron al bastardo, ¡admítelo!

–¡Lo admito!

–La próxima vez, prométeme que tendrás más cuidado.

Desvió su mirada.

–¡Irina! –insistí enfurecida.

–¡Sí, sí, lo prometo!

No podía creerle.

Sabía que lo decía para complacerme.

Tendría que tener mis ojos clavados en ella, esta vez sí cometía un error, podría perder la vida.

¿Cuánta suerte podía tener una persona?

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Al cabo de 1 hora

–¿Benji, aún está dentro de la fábrica? –consultó Edward por el comunicador.

Benjamín, Tía y Don Nadie, se habían quedado en el taller con el OJO DE DIOS.

–La última cámara tomó a Anderson ingresando, no ha salido –indicó.

–¿Armas listas? –Garrett observó a sus compañeros, todos asintieron.

–¡Anda, entremos ya! –las manos de Irina temblaban.

–Shhh –le di un empujón –¡Ten paciencia!

–No puedo tener paciencia, necesitamos hacerlo trizas.

–¡Todos adentro, vamos, vamos, vamos! –Garrett hizo señas.

Emmett tiró abajo la puerta trasera de una patada.

De seguro, Anderson ya sabía que veníamos por él.

–¿Qué carajos hace? –Garrett se detuvo de repente.

–¿Qué pasa? ¿Qué pasa? –preguntó Rose confundida.

Tomé a Irina del brazo –¡Detente!

Algo malo estaba sucediendo.

–¡No, déjame ver!

Corrí tras ella.

Carlisle Anderson estaba sentado en una mesa cenando como si nada malo estuviera por sucederle.

–No nos esperaba –murmuró Irina sonriendo –¡Disfruta de tu última comida, sucio bastardo! –le quitó el seguro al revolver.

¿No nos esperaba?

¿Acaso no había oído cuando tiramos la puerta abajo?

¿Está sordo?

–¡¿Es todo?! ¿Solo nueve personas? –Anderson chilló sarcástico.

–Esto me huele mal –susurré mirando a Edward de reojo.

–¡Descubrirás que somos suficientes! –gritó Garrett caminando hacia él.

Anderson sacó una granada de su bolsillo, le quitó el anillo de seguridad y sostuvo la palanca con su mano izquierda.

–¡Deténganse! –vociferó Edward.

–Oh, mierda –caminé hacia atrás.

–¿Tú eres la hermana de Jasper Hale, no? –se levantó de la silla, caminó hacia Rose con lentitud.

–¡No te acerques a ella! –Emmett le apuntó con la escopeta.

–Soltaré la granada, Swan –amenazó.

–¡Yo estoy listo para conocer a mi creador! –garantizó –¿Tú, Anderson?

Sus ojos estaban vacíos, no demostraban ni una pizca de temor.

–¿Esperaban sorprenderme? ¿Creyeron que estaría aquí indefenso? –rió con perversión –¿Querían verme agitar una bandera blanca?

–¿Qué quieres decir? –Garrett estaba inquieto.

–¿Conocen el dicho, el enemigo de mi enemigo, es mi amigo?

Eso no sonaba para nada bien.

¿A qué se refería con enemigo?

Una gran explosión por detrás, nos ensordeció.

La luz se apagó, todo se volvió negro.

–¡Emboscada! –gritó uno de los compañeros de Garrett disparando.

Me escurrí arrastrándome por el suelo, agarré a Irina de la pierna –¡El maldito nos tendió una trampa!

–¡La luz! ¡La luz! –oí la voz de Garrett alejándose.

Los disparos no cesaban.

–¡Hay que huir, nos mataran!

La luz de pronto volvió.

Irina se incorporó bruscamente –¡Oigan, Anderson está huyendo! –fue tras él en medio del tiroteo.

Sabía que lo haría.

–¡Noooo, Irina, lo prometiste!

Le disparé a uno de los hombres que estaba detrás de Edward, apuntándole.

Los malditos tenían gafas de visión nocturna.

Corrí detrás de Irina, no podía dejarla sola, temía por su vida.

–¡Irina, vuelve! ¡No lo hagas!

Una bala rozó mi mejilla.

Tropecé.

Un hilo de sangre recorría mi cuello.

–Mierda –bufé limpiándome con el puño de mi blusa.

Repentinamente oí a Irina gritar.

–¡Irinaaaaa! –me aterraba la idea de que Anderson la hubiese dañado.

Afligida corrí hacia su voz.

Volví a caer, mi cuerpo se debilitó.

–¿Pero, por qué? –observé mi pierna, me habían disparado.

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criquet* es una máquina empleada para la elevación de cargas pesadas mediante el accionamiento manual de una manivela o una palanca.