Capítulo 59 - Snape, Lily y los Merodeadores.
- No puede ser…- dijo Harry, mirando a la rata como si no la conociera. - ¿Estáis diciendo que esta rata en realidad es un animago? -
- ¡De ninguna manera! - dijo Chloe, asustándose.
- Ustedes están locos. - bufó Ron.
- ¡Eso es absurdo! - dijo Hermione con voz débil.
- Peter Pettigrew está muerto…- les recordó Harry. - ¡Este sujeto lo aniquiló hace doce años! - añadió, señalando a Black.
- Tal fue mi intención…- explicó Black, enseñando los dientes amarillos. - pero el pequeño Peter me venció. ¡Esta vez me vengaré! -
Y dejó en el suelo a Crookshanks antes de abalanzarse sobre Scabbers. Chloe abrazó a Ron, tratando de protegerle, mientras Harry y Hermione (aterrorizada, pero decidida) se pusieron en medio.
- ¡Sirius, NO! - gritó Lupin, corriendo hacia el fugitivo y deteniéndole. - ¡ESPERA! ¡No puedes hacerlo así! ¡Tienen que comprenderlo! ¡Tenemos que explicárselo! -
- ¡Podemos explicarlo después! - gruñó Black, intentando desprenderse de Lupin y dando un zarpazo al aire para atrapar a Scabbers, que gritaba como un cochinillo y arañaba a Ron en la cara y en el cuello, tratando de escapar.
- ¡Tienen derecho...a saberlo...todo! - jadeó Lupin, sujetando a Black. - ¡Es la mascota de Ron! ¡Hay cosas que ni siquiera yo comprendo! ¡Y Harry...! ¡Tienes que explicarle la verdad a Harry, Sirius! -
Black dejó de forcejear; aunque mantuvo los hundidos ojos fijos en Scabbers, a la que Ron protegía con sus manos arañadas, mordidas y manchadas de sangre.
- De acuerdo, pues… - dijo Black, sin apartar la mirada de la rata. - Explícales lo que quieras, pero date prisa, Remus. Quiero cometer el asesinato por el que fui encarcelado...-
- ¡Están locos los dos! - dijo Ron con voz trémula, mirando a Harry y a Hermione, en busca de apoyo. - Ya he tenido bastante, me marcho. -
- Ron, - gimió Chloe. - no seas tonto, a penas te puedes mover. -
Con testarudez, Ron intentó incorporarse sobre su pierna sana, pero Lupin volvió a levantar la varita apuntando a Scabbers.
- Me vas a escuchar hasta el final, Ron…- dijo en voz baja. - Pero sujeta bien a Peter mientras escuchas. -
- ¡NO ES PETER, ES SCABBERS! - gritó Ron, obligando a la rata a meterse en su bolsillo delantero, aunque se resistía demasiado.
Ron perdió el equilibrio. Entre Harry y Chloe lo cogieron y lo tendieron en la cama; sin hacer caso a Black, Harry se volvió hacia Lupin.
- Más le vale que la explicación sea buena, - dijo con frialdad. - o de lo contrario haré que ambos lamentéis este día…- añadió, apretando los dientes. - Bien, ¿¡cómo quiere objetar el argumento de toda una calle llena de testigos que vieron como este cretino acabó con Pettigrew!? - inquirió, señalando a Black de mala gana.
- ¡Ha-Harry! - farfulló Hermione. - No hace falta que le hables así al profesor Lupin. -
- ¡Hmph! Qué curioso, - gaznó Harry. - hace apenas unos minutos me dijiste que no confiara en él, que ayudaba a Black a entrar en Hogwarts y que también quería matarme. - soltó una pequeña risilla y pensó: - Que lo intente y acabara como Black…-
- Si, pero…-
- Déjales hablar y luego veré que decisión tomar. - dijo Harry, intentando calmarse. - Bueno, como iba diciendo, ¿Qué argumentos tenéis para afirmar que lo contado por los testigos de la muerte de Pettigrew es mentira? -
- ¡No vieron, creyeron ver! - respondió Black con furia, vigilando a Scabbers, que se debatía en las manos de Ron.
- Todo el mundo creyó que Sirius mató a Peter. - confirmó Lupin. - Yo mismo lo creía hasta que he visto el mapa esta noche. Porque el mapa del merodeador nunca miente...Peter está vivo. Ron lo tiene entre las manos, Harry. -
Harry bajó la mirada hacia Ron, y al encontrarse sus ojos, se entendieron sin palabras. Para él, indudablemente, Black y Lupin estaban locos. Nada de lo que decían tenía sentido.
- ¿Cómo puede ser que Scabbers sea Peter Pettigrew? - pensó el azabache. - Para mí que Azkaban debió trastornar a Black. Pero de ser así, ¿por qué Lupin le sigue la corriente? -
Entonces habló Hermione, con una voz temblorosa que pretendía parecer calmada, como si quisiera que el profesor Lupin recobrara la sensatez. - Pero profesor Lupin, Scabbers no puede ser Pettigrew...Sencillamente es imposible, usted lo sabe. -
- ¿Por qué no puede serlo? - preguntó Lupin tranquilamente, como si estuvieran en clase y Hermione se limitará a plantear un problema en un experimento con Grindylows.
- Porque si Peter Pettigrew hubiera sido un animago, - dijo ella. - la gente lo habría sabido. Estudiamos a los animagos con la profesora McGonagall, y yo los estudié en la enciclopedia cuando preparaba el trabajo. El Ministerio vigila a los magos que pueden convertirse en animales. Hay un registro que indica en qué animal se convierten y las señales que tienen. Yo busqué "Profesora McGonagall" en el registro, y vi que en este siglo sólo ha habido siete animagos. El nombre de Peter Pettigrew no figuraba en la lista. -
- A menos…- dijo Chloe de repente. - que Pettigrew sea un animago no registrado…- Hermione la miró perpleja. - Bueno, ¿Quién nos puede garantizar que en un registro figuren todos los animagos del país? Mi madre insistió en que la posibilidad de que no todos estén registrados está ahí. -
- ¡Exacto Chloe! - dijo Lupín con una sonrisa. - Así es, el Ministerio de Magia ignora la existencia de otros tres animagos en Hogwarts, y Peter, es uno de esos tres animagos no registrados. -
- Si se lo vas a contar…- gruñó Black, que seguía vigilando cada uno de los frenéticos movimientos de Scabbers - date prisa, Remus. He esperado doce años…no voy a esperar más. -
- De acuerdo, - dijo Lupin. - pero tendrás que ayudarme, Sirius. Yo sólo sé cómo comenzó...-
Lupin se detuvo en seco, había oído un crujido tras la puerta.
- ¡Este lugar está encantado! - dijo Ron.
- No lo está. - dijo Lupin, que seguía mirando a la puerta, intrigado. - La Casa de los Gritos nunca ha estado embrujada. Los gritos y aullidos que oían los del pueblo los producía yo…- Se apartó el ceniciento pelo de los ojos, meditó un instante antes de continuar. - Con eso empezó todo...cuando me convertí en hombre lobo. Nada de esto habría sucedido si no me hubieran mordido... y si no hubiera sido yo tan temerario…Era muy pequeño cuando me mordieron. Mis padres lo intentaron todo, pero en aquellos días no había cura. La poción que me ha estado dando el profesor Snape es un descubrimiento muy reciente. -
- Entonces, - dijo Harry. - el "encargo" que le dejaba el profesor Snape (casualmente antes de los días de luna llena) era poción matalobos, ¿cierto? -
- Si, - asintió Lupin. - me vuelve inofensivo, ¿os dais cuenta? Si la tomo la semana anterior a la luna llena, conservo mi personalidad al transformarme...Me encojo en mi despacho, convertido en un lobo inofensivo, y aguardo a que la luna vuelva a menguar. Sin embargo, antes de que se descubriera la poción matalobos, me convertía una vez al mes en un peligroso lobo adulto. Parecía imposible que pudiera venir a Hogwarts, no era probable que los padres quisieran que sus hijos estuvieran a mi merced. Pero entonces, Dumbledore llegó a director y se hizo cargo de mi problema. Dijo que mientras tomáramos ciertas precauciones, no había motivo para que yo no acudiera a clase. - suspiró y miró a Harry. - Te dije hace meses que el sauce boxeador lo plantaron el año que llegué a Hogwarts. La verdad es que lo plantaron porque vine a Hogwarts. Esta casa…- miró a su alrededor melancólicamente. - El túnel que conduce a ella...se construyeron para que los usara yo. Una vez al mes me sacaban del castillo furtivamente y me traían a este lugar para que me transformara. El árbol se puso en la boca del túnel para que nadie se encontrara conmigo mientras yo fuera peligroso. -
Harry no sabía a donde iba a llegar la historia, pero aun así escuchaba con gran interés. Lo único que se oía, aparte de la voz del profesor Lupin, eran los chillidos asustados de Scabbers.
- En aquella época mis transformaciones eran...eran terribles. Es muy doloroso convertirse en licántropo, se me aislaba de los humanos para que no los mordiera, de forma que me arañaba y mordía a mí mismo. En el pueblo oían los ruidos y los gritos, creían que se trataba de espíritus especialmente violentos. Dumbledore alentó los rumores...ni siquiera ahora que la casa lleva años en silencio se atreven los del pueblo a acercarse. Pero aparte de eso, yo era más feliz que nunca. Por primera vez tenía amigos, tres estupendos amigos…Sirius Black, Peter Pettigrew y tu padre, Harry, James Potter. - dijo con una sonrisa afable. - Mis tres amigos no podían dejar de darse cuenta de mis desapariciones mensuales. Yo inventaba historias de todo tipo. Les dije que mi madre estaba enferma y que tenía que ir a casa a verla...Me aterrorizaba que pudieran abandonarme cuando descubrieran lo que yo era. Pero al igual que tú, Hermione, averiguaron la verdad. Y no me abandonaron, al contrario, convirtieron mis metamorfosis no sólo en soportables, sino en los mejores momentos de mi vida. Se hicieron animagos. -
- ¿Se convirtieron los tres…en animagos? - preguntaba Harry, sorprendiéndose.
Lupin asintió. - Les costó tres años averiguar cómo lograrlo. Tu padre y Sirius eran dos de los alumnos más inteligentes del colegio y tuvieron suerte porque la transformación en animago puede salir fatal, por eso el Ministerio vigila estrechamente a los que lo intentan. Peter necesitaba toda la ayuda que pudiera obtener de James y Sirius. Finalmente, en quinto, lo lograron, cada cual tuvo la posibilidad de convertirse a voluntad en un animal diferente. -
- Pero ¿en qué le benefició a usted eso? - preguntó Hermione con perplejidad.
- No podían hacerme compañía como seres humanos, - explicó Lupin. - así que me la hacían como animales. Un licántropo sólo es peligroso para las personas, cada mes abandonaban a hurtadillas el castillo, bajo la capa invisible de James. - dijo, dirigiéndole una sonrisa a Harry. - Peter, como era el más pequeño, podía deslizarse bajo las ramas del sauce y tocar el nudo que la deja inmóvil. -
- Ese bendito nudo…- pensó Harry, mirando a Crookshanks.
- Entonces pasaban por el túnel y se reunían conmigo, bajo su influencia yo me volvía menos peligroso. Mi cuerpo seguía siendo de lobo, pero mi mente parecía más humana mientras estaba con ellos…-
- ¡Date prisa, Remus! - gritó Black, que seguía mirando a Scabbers con una horrible expresión de avidez.
- Ya llego, Sirius, ya llego...Al transformarnos se nos abrían posibilidades emocionantes. Abandonábamos la Casa de los Gritos y vagábamos de noche por los terrenos del colegio y por el pueblo. Sirius y James se transformaban en animales tan grandes que eran capaces de tener a raya a un licántropo. Dudo que ningún alumno de Hogwarts haya descubierto nunca tantas cosas sobre el colegio como nosotros. Y de esa manera llegamos a trazar el mapa del merodeador y lo firmamos con nuestros apodos: Yo soy "Lunático", Sirius era "Canuto", Peter "Colagusano" y James "Cornamenta". -
- Entiendo…- dijo Harry, perplejo. - Canuto es por su forma de perro, Colagusano es por la rata…- dijo, señalando a Scabbers. - Lunático…me imagino que es por su estado de licántropo y Cornamenta… debe de tratarse de un animal con cuernos, ¿no? -
- Si, tu padre era un ciervo. - dijo Lupin, con una amplia sonrisa.
- Ajá…los merodeadores. - dijo el azabache, con una sonrisa orgullosa.
- ¡Pero…debió ser peligroso! - exclamó Hermione, haciendo un escándalo. - ¡Andar por ahí, en la oscuridad, con un licántropo! ¿¡Qué habría ocurrido si les hubiera dado esquinazo a los otros y mordido a alguien!? -
- Ése es un pensamiento que aún me reconcome…- admitió Lupin. - Estuve a punto de hacerlo muchas veces, pero luego nos reíamos. Éramos jóvenes e irreflexivos, nos dejábamos llevar por nuestras ocurrencias. A menudo me sentía culpable por haber traicionado la confianza de Dumbledore, ya que me había admitido en Hogwarts cuando ningún otro director lo habría hecho, y no se imaginaba que yo estuviera rompiendo las normas que había establecido para mi propia seguridad y la de otros. Nunca supo que por mi culpa tres de mis compañeros se convirtieron ilegalmente en animagos, pero olvidaba mis remordimientos cada vez que nos sentábamos a planear la aventura del mes siguiente. Y no he cambiado...- Las facciones de Lupin se habían tensado y se le notaba en la voz que estaba disgustado consigo mismo. - Todo este curso he estado pensando si debería decirle a Dumbledore que Sirius es un animago, pero no lo he hecho. ¿Por qué? Porque soy demasiado cobarde. Decírselo habría supuesto confesar que yo traicionaba su confianza mientras estaba en el colegio, habría supuesto admitir que arrastraba a otros conmigo...y la confianza de Dumbledore ha sido muy importante para mí. Me dejó entrar en Hogwarts de niño y me ha dado un trabajo cuando durante toda mi vida adulta me han rehuido y he sido incapaz de encontrar un empleo remunerado debido a mi condición. Y por eso supe que Sirius entraba en el colegio utilizando artes oscuras aprendidas de Voldemort y de que en su condición de animago, no tenía nada que ver...Así que, de alguna manera, Snape tenía razón en lo que decía de mí…-
- ¿Qué clase de relación tenéis con el profesor Snape? - le preguntó Harry a Lupin. - Desde comienzos de este curso se le ha visto muy molesto. Sobre todo, cuando usted está cerca…-
- El profesor Snape era compañero nuestro, cuando estudiábamos en Hogwarts. - dijo Lupin, algo nostálgico. - Ha intentado por todos los medios impedir que me dieran el puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Le ha estado diciendo a Dumbledore durante todo el curso que no soy de fiar. Tiene motivos...yo he sido uno de los mejores amigos de Sirius, y Sirius le gastó una broma que casi lo mató, una broma en la que me vi envuelto. -
- Le estuvo bien empleado. - repuso Black, riéndose a pesar de seguir sangrando. - Siempre husmeando, siempre queriendo saber lo que tramábamos...para ver si nos expulsaban. -
Harry les iba a preguntar el motivo que empujaba a Snape a seguirles, pero decidió esperar.
- Severus estaba muy interesado por averiguar a donde iba yo cada mes. - explicó Lupin a los tres jóvenes. - Estábamos en el mismo curso, ¿sabéis? Y no nos llevábamos bien, en especial, le tenía inquina a James. Creo que una de las razones era que él le tenía envidia por lo bien que se le daba el Quidditch...De todas formas, Snape me había visto atravesar los terrenos del colegio con la señora Pomfrey cierta tarde que me llevaba hacia el sauce boxeador para mi transformación. Sirius pensó que sería divertido contarle a Snape que para entrar detrás de mí bastaba con apretar el nudo del árbol con un palo largo. Bueno, Snape, como es lógico, lo hizo. Si hubiera llegado hasta aquí, se habría encontrado con un licántropo completamente transformado. Pero tu padre, que había oído a Sirius, fue tras Snape y lo obligó a volver, arriesgando su propia vida, aunque Snape me entrevió al final del túnel. Dumbledore le prohibió contárselo a nadie, pero desde aquel momento supo lo que yo era...-
- Entonces, ¿por eso lo odia Snape? - preguntó Harry, alzando las cejas. - ¿Pensó que estaba usted metido en la broma? -
De repente, la puerta se abrió de un golpe, y allí, con la varita en la mano, apareció el mismísimo Severus Snape, ante la mirada atónita de todos los presentes.
- Esa solo es una de las razones…- susurró, mientras apuntaba con su varita a Lupín. - Tal vez os preguntéis cómo he sabido que estabais…aquí…- dijo, con los ojos relampagueantes. - Acabo de ir a tu despacho, Lupin. Te olvidaste de tomar la poción esta noche, así que te llevé una copa…llena. Fue una suerte, en tu mesa había cierto mapa…Me bastó un vistazo para saber todo lo que necesitaba, te vi correr por el pasadizo…-
- Severus...- comenzó Lupin, pero Snape lo ignoró.
- ¿De verdad piensas que me voy a tragar todo ese estúpido cuento…para niños? - preguntó Snape, apretando los dientes. - Lo he oído todo. Me pregunto si tendrás el valor de mencionarle a Potter la enorme lista de motivos por el cual no-me-gustáis. -
- Si me lo permites, - le pidió Lupin. - le explicaré a Harry los motivos…pero por lo que más quieras, no…te precipites…Sé que te debemos muchas disculpas Severus, lo sé…- miró a Black y añadió. - sí, eso te incluye a ti también Sirius. Por mucho que no te guste admitirlo. -
- ¿Qué? - preguntó Black con fastidio. - ¿Por qué debería disculparme con este imbécil? ¡Se lo merecía! ¡Todo lo que hicimos fue por lo que él también hizo! -
- Lo sé Sirius, - dijo Lupin. - pero fastidiarle no era la solución ni de lejos. Él no se habría entrometido tanto en lo que hacíamos si no lo hubiéramos estado molestado, y lo sabes muy bien. -
- ¿De qué estáis hablando? - preguntó Harry con impaciencia.
- Cuando estudiábamos en Hogwarts, Severus y nosotros éramos rivales. - empezó a Hablar Lupin. - Aunque en el momento en el que esta vieja historia empezó fue antes de que me hiciera amigo de James y Sirius. - dijo, mirando a Sirius. - Desde el principio, James y Sirius estuvieron juntos, como hermanos. Tal vez deberías contarles el principio de esta historia, Sirius…-
Los ojos de Black temblaron a la vez que la sangre seguía resbalando. No estaba de humor para historias. - Está bien…- dijo, mientras se limpiaba un poco la sangre de su cara. - Conocí a James en el expreso de Hogwarts, y a penas sin notarlo, nos hicimos amigos…- dijo, en tono de nostalgia, y mirando a Harry. - Mientras buscábamos compartimento, escuchamos a Snape por primera vez. Él estaba hablando con Lily, tu madre, he intentaba convencerla de que Slytherin era la mejor opción. - gruñó, fulminando a Snape. Este, por supuesto, no parecía lamentar en lo más mínimo su intentó por convencer a la madre de Harry. - Yo le expliqué a James que toda mi familia (si, la familia Black) siempre habían estado en Slytherin, pero a tu padre eso no le importó…No lo podía creer. Lejos de apartarme y hacerme a un lado él albergó esperanzas en que seriamos amigos. Entonces me decidí: le dije que tal vez podría romper la tradición porque tu padre quería ir a Gryffindor. Por supuesto, eso fastidió al imbécil este. - añadió, señalando a Snape de mala gana. - El afirmo que tu padre prefería ser un "musculitos" a un "cerebrito". ¿Te das cuenta? Yo…bueno…-
- El idiota se burló…- intervino Snape, mirando a Sirius con repugnancia. - afirmando que no era ninguna de las dos cosas. Por supuesto, eso me traía sin cuidado…Tu madre, desde el día en que la conocí, antes incluso de recibir nuestras cartas de Hogwarts siempre…fue muy amable conmigo…ella…ella…- dijo con suavidad, mirando a Harry. - era mi mejor amiga…-
Nadie supo cuánto tiempo fue que la habitación había quedado en silencio (salvo los ruidos que venían del bolsillo donde Ron ocultaba a Scabbers). Harry estaba pasmado. ¿Hasta qué punto desconocía a su profesor de pociones? ¿Cuánto más le quedaría por descubrir? Todo lo que Harry podía hacer era seguir escuchando y recopilar tantos trocitos de verdad como podía.
- Fuimos juntos a King's Cross para tomar el Expreso, - siguió Snape, ignorando las caras sorpresivas de los demás. - y en efecto, allí nos encontramos por primera vez con este infeliz y tu…padre…- gruñó, señalando a Black. - Una vez llegamos a Hogwarts, Lily fue seleccionada para Gryffindor, al igual que Potter, Black, Lupín y Pettigrew…- mencionó a los Merodeadores como si dieran asco. - Por supuesto no me agradó mucho. Aun así, no le di más importancia…-
- Y luego llegaron los problemas. - afirmó Black, respirando con dificultad. - Aunque no quieras admitirlo (y esto hasta Lily lo reconoció), tú te juntabas con gentuza ligada a las artes oscuras y a Voldemort. - dijo, señalando acusadoramente a Snape. - Si…como Avery, Mulciber o el gilipo**** de Malfoy. -
- ¿Mi padre? - inquirió Chloe.
- ¿Malfoy? - inquirieron Harry, Ron y Hermione a la vez.
- ¿¡E-eres hija de Lucius y Narcisa!? - preguntó Sirius, mirando a Chloe claramente sorprendido. - Claro…creo que recuerdo haber oído rumores de que Narcisa estaba embarazada de nuevo, pero…hasta ahí fue todo lo que supe. No puedo creer que estés en Gryffindor…- Chloe desvió la mirada con algo de incomodidad.
- En efecto, - asintió Lupin. - Lucius Malfoy era prefecto de Slytherin en nuestro primer año. Él y los otros mencionados fantaseaban con unirse a Voldemort una vez acabaran los estudios. Sin embargo, ese no es el punto. Como ya sabéis, Severus intentó por todos los medios saber a dónde me escapaba, junto con los demás. Formaba parte de su obsesión por demostrarle a Lily que James no era quien ella creía que era. Tu padre era bastante gracioso, gastábamos bromas con él y se rodeaba de muchas masas. Era querido, popular, y un gran jugador de Quidditch. Todos opinaban que era un tipo genial. - añadió con una sonrisa. - Yo creo que Severus estaba celoso. -
- ¿¡Ce-celoso!? - escupió Snape. - ¡Bah! -
- Si esa no es la razón, - dijo Lupin - entonces, ¿porque buscabas por todos los medios desacreditar a James? - Snape se sobresaltó un poco. - Que tampoco te extrañe que nosotros hayamos adoptado esa actitud hacia ti. Por si eso fuera poco, James pensaba que tú estabas enamorado de Lily. Por eso también se metía contigo siempre que podía. -
- ¿¡Que!? - Snape parecía impactado.
- ¡Remus! - bramó Black débilmente. - ¡No tenías que mencionarle eso! -
- No tiene caso que le ocultemos algo tan evidente, Sirius. - dijo Lupin, manteniendo la calma y mirando a Snape. - Severus, la razón por la que Lily se distanció de ti, fue por las amistades que tenías con ciertos magos y brujas que estaban ligados a Voldemort. Gente con conocimiento sobre las artes oscuras…¿Tú piensas que a ella le gustaba verte en ese plan? ¿Practicando magia oscura sabiendo que a ella le disgustaba? - le preguntó, a lo que Snape se puso un poco cabizbajo. Miró a Harry y dijo: - No sé qué más llevó a Severus a que se obsesionara con James, pero está claro que los dos se llevaban muy mal, y obviamente, tu padre nos invitaba a unirnos a su causa, que no era otra cosa más que meternos con él y gastarle bromas pesadas. - se puso cabizbajo, como si no le gustara meterse con alguien. - Un día, después de completar los exámenes de los TIMOs, James y Sirius se pasaron de la raya con él…-
- ¿Qué pasó? - le preguntó Harry.
- Lo de siempre, - suspiró Lupin. - ellos dos se metieron con Severus. Lo desarmaron, y luego comenzaron a hechizarle. Yo estaba sentado por ahí cerca, estudiando tranquilamente con Peter a mi lado. Fue entonces cuando lo observé todo…- se escuchó a Snape gruñir con desagrado. - Luego llegó Lily, he intentó poner paz. Severus aprovechó el momento para recuperar su varita, y mientras Lily hacia todo lo posible por parar la disputa, los tres se lanzaron hechizos entre ellos, y luego…-
- Cuando por fin paramos, - siguió Black. - Snape le dijo las únicas palabras que jamás debió decir, ¡Y no! ¡No te atrevas a negarlo! - le gritó a Snape acusadoramente. - ¡Sabes perfectamente lo que pasó! -
Snape tenía la vista clavada en sus zapatos. Apretando los puños y con mucha dificultad dijo: - La…llamé Sangre suci…-
- ¿¡QUE!? - gritó Harry, sin poder creérselo. - ¿¡Cómo ha podido…!? -
- No creas que no me arrepentí, Potter. - dijo Snape rápidamente. - Ella solo intentaba ayudarme, pero fui tan estúpido de dejarme llevar por lo que sentía en ese momento…que se me escaparon aquellas malditas palabras… - añadió con arrepentimiento. Harry y los demás ni una vez lo vieron así. - Traté de disculparme con ella, una y otra vez…pero no hubo manera. Mi peor pesadilla se había hecho realidad. Había perdido su valiosa amistad…razón para estar enfadada conmigo no le faltaba. Es cierto, me vi obligado a insultar a muchos hijos de muggles, porque formaba parte de la naturaleza de los miembros de Slytherin. Sobre todo, en aquella época…lo siento mucho…-
Harry no sabía que responder. Todo lo revelado estaba siendo demasiado para él. ¿Debía enfadarse con Snape por haber sido tan idiota de insultar a su madre? ¿O tal vez intentar animarle? No salió palabra o replica alguna de su boca.
- Al final, - dijo Lupin en tono afable. - Lily te acabó perdonando, y deseó con todas sus fuerzas volver a ser tu mejor amiga…Recuerdo que después de que te marcharas de la pelea, ella se encaró con James, regañándolo y llamándole la atención. Incluso dijo que era un ser despreciable. - aquello sorprendió mucho a Harry. Lupin dirigió su mirada a él y dijo: - Tu padre estaba enamorado de Lily, y todo el tiempo trataba de impresionarla, pero al final, acababa haciendo el ridículo. Era tan gracioso. - se río un poco. - Y fue precisamente gracias a tu madre que al final, James dejó su actitud arrogante. Dejó de gastar bromas a los demás y maduró. Al ver su esfuerzo por agradarle más, Lily empezó a salir con él. En nuestro último año en Hogwarts, ambos fueron nombrados Premios Anuales, y meses después de la graduación, se casaron. -
- Puede que no lo sepas, Harry, - dijo Black, acercándose a él. - pero ellos me escogieron como tu padrino…y en principio, ellos me escogieron para que fuera el Guardián secreto. Sin embargo, hubo un cambio en el último momento. Persuadí a Lily y a James para que utilizaran a Peter. Los persuadí de que lo utilizaran a él como guardián secreto y no a mí. -
- ¿Escogieron…a Pettigrew? - preguntó Snape, bastante perplejo.
- Yo tengo la culpa, lo sé…- respondió Sirius, cabizbajo. - La noche que murieron había decidido vigilar a Peter, asegurarme de que todavía era de fiar. Pero cuando llegué a su guarida, ya se había ido. No había señal de pelea alguna, no me dio buena espina. Me asusté, me puse inmediatamente en camino hacia la casa de tus padres. - le dijo a Harry. - Y cuando la vi destruida y sus cuerpos...me di cuenta de lo que Peter había hecho…y de lo que había hecho yo…-
- ¡Hmph! Reconozco…- empezó Snape, fulminando a Black con la mirada. - que es una historia interesante…Sin embargo, hay algo que no me cuadra. Supongamos que Pettigrew puede transformarse en rata, hay millones en el mundo. ¿Cómo sabías, estando en Azkaban, cuál era la que buscabas? -
- ¿Sabes, Sirius? Ésa es una buena pregunta…- observó Lupin, volviéndose hacia Black y frunciendo ligeramente el entrecejo. - ¿Cómo supiste dónde estaba? -
Black metió dentro de la túnica una mano que parecía una garra y sacó una página arrugada de periódico, la alisó y se la enseñó a todos. Era la foto de Ron y su familia que había aparecido en el diario El Profeta el verano anterior. Sobre el hombro de Ron se encontraba Scabbers.
- ¿Cómo lo conseguiste? - preguntó Lupin a Black, estupefacto.
- Fudge. - explicó Black. - Cuando fue a inspeccionar Azkaban el año pasado, me dio el periódico. Y ahí estaba Peter, en primera plana...en el hombro de este chico. - dijo, señalando a Ron. - Lo reconocí enseguida, cuántas veces lo vi transformarse…Y el pie de foto decía que el muchacho volvería a Hogwarts, donde estaba Harry...-
- ¡Por las barbas de Merlín! - dijo Lupin en voz baja, mirando a Scabbers, luego la foto y otra vez a Scabbers. - Su-su pata delantera...-
- ¿Qué le ocurre? - preguntó Ron, bastante tenso.
- Le falta un dedo. - explicó Black.
- Ingenioso…- dijo Snape de mal humor, dirigiendo una mirada asesina a la rata. - ¿Se lo hizo él? -
- Poco antes de transformarse…- asintió Black, jadeando. - Cuando lo arrinconé, gritó para que toda la calle oyera que yo había traicionado a Lily y a James. Luego, para que no pudiera echarle ninguna maldición, abrió la calle con la varita en su espalda. Mató a todos los que se encontraban a siete metros a la redonda y se metió a toda velocidad por la alcantarilla, con las demás ratas...-
- ¿Nunca lo has oído, Ron? - le preguntó Lupin. - El mayor trozo que encontraron de Peter fue el dedo. -
- Mire, - dijo Ron, negando con la cabeza. - seguramente Scabbers tuvo una pelea con otra rata, o algo así. Ha estado con mi familia desde siempre. -
- Doce años para ser exactos. - observó Lupin. - ¿No te has preguntado nunca por qué vive tanto? -
- Bueno, la hemos cuidado muy bien…- dijo Ron.
- Aún así, - dijo Chloe, alejándose de Ron y Scabbers. - las ratas no viven tanto…Doce años me parece muy sospechoso. -
- Ahora no tiene muy buen aspecto, ¿verdad? - observó Lupin. - Apostaría a que su salud empeoró cuando supo que Sirius se había escapado. -
- ¡La ha asustado ese gato loco! - repuso Ron, señalando con la cabeza a Crookshanks, que seguía ronroneando en la cama.
- Hm…si mal no recuerdo, - dijo Harry, creyendo cada vez más en la historia que había escuchado. - aquel día en el Callejón Diagon, la bruja de la tienda de Animales mencionó que las ratas no viven más allá de tres años. Scabbers ya tenía mal aspecto antes de encontrarse con Crookshanks, ¿lo recuerdas Ronald? -
Ron estaba impactado. Desde luego no se había acordado de aquel dato.
- Este gato no está loco. - dijo Black con voz ronca. Alargó una mano huesuda y acarició la cabeza mullida de Crookshanks. - Es el más inteligente que he visto en mi vida. Reconoció a Peter inmediatamente, y cuando me encontró supo que yo no era un perro de verdad. Pasó un tiempo antes de que confiara en mí. Finalmente, me las arreglé para hacerle entender qué era lo que pretendía, y me ha estado ayudando...-
- ¿Qué quiere decir? - preguntó Hermione en voz baja.
- Intentó que Peter se me acercara, - explicó Black. - pero no pudo. Me comentó que Harry lo estaba fastidiando. Así que se apoderó de las contraseñas para entrar en la torre de Gryffindor. Según creo, las cogió de la mesilla de un muchacho...-
- Ah…entonces Neville no perdió las contraseñas. - dijo Harry. - Crookshanks se las quitó. -
- Sin embargo, - dijo Sirius, mirando de muy mala manera a Scabbers. - Peter se olió lo que ocurría y huyó. Este gato (¿decís que se llama Crookshanks?) me dijo que Peter había dejado sangre en las sábanas. Supongo que se mordió...Simular su propia muerte ya había resultado en otra ocasión. -
- He oído suficiente…- susurró Snape, quien parecía convencido. Rápidamente cogió a Scabbers de las manos de Ron. La rata se puso a chillar sin parar, retorciéndose y agitándose. Sus ojos diminutos y negros parecían salirse de las órbitas.
- ¿¡Que…que va a hacer!? - inquirió Ron, temblando de miedo.
- Vamos a ver si todo lo que a dicho este alcornoque... - dijo Snape, apuntando de mala gana a Sirius, a lo que este gruñó. - es cierto…¿¡Lupin!? -
- Si, comprobémoslo. - asintió Lupin, poniéndose al lado de Snape y blandiendo su varita. - ¿A la vez? - preguntó en voz baja.
- Vamos…- gruñó Snape, sujetando a Scabbers con una mano y la varita con la otra.
- ¡Un…dos…TRES! -
Fue como ver la película acelerada del crecimiento de un árbol. Una cabeza brotó del suelo, surgieron las piernas y los brazos. Al cabo de un instante, en el lugar de Scabbers se hallaba un hombre, encogido y retorciéndose las manos. Crookshanks bufaba y gruñía en la cama, con el pelo erizado. Era un hombre muy bajito, apenas un poco más alto que Harry y Hermione. Tenía el pelo ralo y descolorido, con calva en la coronilla. Parecía encogido, como un gordo que hubiera adelgazado rápidamente, su piel parecía roñosa, casi como la de Scabbers, y le quedaba algo de su anterior condición roedora en lo puntiagudo de la nariz y en los ojos pequeños y húmedos. Los miró a todos, respirando rápida y superficialmente. Harry vio que sus ojos iban rápidamente hacia la puerta.
- Hola, Peter…- dijo Lupin con voz amable, como si fuera normal que las ratas se convirtieran en antiguos compañeros de estudios. - Cuánto tiempo sin verte…
Snape clavó su gélida mirada fijamente en el pequeño individuo que hace unos segundos era una rata.
- Re... Remus, Si…Sirius…- incluso la voz de Pettigrew era como de rata. Volvió a mirar a la puerta. - Mis viejos amigos…-
Pettigrew intentó escapar, pero Snape, más furioso que nunca, le propinó un fuerte puñetazo, tumbándolo al suelo. - Tu no te mueves de aquí…- gruñó, apretando los dientes y fulminándole con una mirada asesina. - Asquerosa y repugnante rata de alcantarilla…- parecía dispuesto a matarlo ahí mismo. Harry llegó a distinguir una ligera luz plateada en los ojos de Snape.
Remus le pidió que esperara, antes de volver a dirigirse a Pettigrew. - Acabamos de tener una pequeña charla, Peter, sobre lo que sucedió la noche en que murieron Lily y James. Quizás te hayas perdido alguno de los detalles más interesantes mientras chillabas en la cama…-
- Re-Remus…- dijo Pettigrew con voz entrecortada, y Harry vio gotas de sudor en su pálido rostro. - No…no lo creerás, ¿verdad? Intentó matarme a mí...-
- Eso es lo que hemos oído…- dijo Lupin más fríamente. - Me gustaría aclarar contigo un par de puntos, Peter. Si fueras tan...-
- ¡Ha venido porque otra vez quiere matarme! - chilló Pettigrew señalando a Black, y Harry vio que utilizaba el dedo corazón porque le faltaba el índice. - ¡Mató a Lily y a James, y ahora quiere matarme a mí...! ¡Tienes que protegerme, Remus! - el rostro de Black semejaba más que nunca una calavera, mientras miraba a Peter Pettigrew con sus ojos insondables.
- Nadie intentará matarte antes de que aclaremos algunos puntos…- dijo Lupin.
- ¿¡Aclarar puntos!? - chilló Pettigrew, mirando una vez más a su alrededor, hacia las ventanas cegadas y hacia la única puerta. - ¡Sabía que me perseguiría! ¡Sabía que volvería a buscarme! ¡He temido este momento durante doce años! -
Lupin frunció el entrecejo y le preguntó: - ¿Sabías que Sirius se escaparía de Azkaban cuando nadie lo había conseguido hasta ahora? -
- ¡Tiene poderes oscuros con los que los demás sólo podemos soñar! - chilló Pettigrew con voz aguda. - ¿Cómo, si no, iba a salir de allí? Supongo que "El Que No Debe Nombrarse" le enseñó algunos trucos…-
De repente, se escuchó hablar furiosamente a una voz femenina. - Si eso fuera cierto, entonces los lacayos más fieles de Voldemort también habrían escapado…-
Todos miraron hacia la entrada para ver quien había hablado. En la única salida, con la varita en la mano, estaba Mérula Snyde.
- ¿¡Snyde!? - inquirió Harry, no sabiendo como sentirse exactamente al verla con vida. - ¿Qué haces aquí? ¿Pero cómo…? -
- No me parecía normal escuchar voces en esta casa después de tanto tiempo. - dijo ella, sin apartar la vista de Black y Pettigrew. - La gente de Hogsmeade es muy ignorante al seguir pensando que hay espíritus aquí. Bueno, al parecer no hay espíritus, pero si un fugitivo y una rata apestosa…-
- ¿Cuánto has escuchado? - le preguntó Snape.
- ¿Mas allá de la fascinante historia de tu vida? - dijo Snyde, frunciendo el ceño. - Creo que demasiado. Por un momento pensé que estaba ante una especie de novela muggle. - soltó un bufido y añadió señalando a Black: - Que delirante, me he pasado un año buscando a este sujeto solo para enterarme de que en realidad estuvo encarcelado doce años por error…-
- Bueno, - pensó Harry. - por lo menos no nos ha atacado a diestra y siniestra…Espera, si ella está aquí, ¿qué fue del enmascarado? -
Black volvió su atención a Pettigrew y comenzó a sacudirse con una risa triste y horrible que llenó la habitación. - ¿Así que Voldemort me enseñó trucos? - preguntó burlón, y Peter Pettigrew retrocedió como si Black acabara de blandir un látigo en su dirección. - ¿Qué te ocurre? ¿Te asustas al oír el nombre de tu antiguo amo? - preguntó. - No te culpo, Peter. Sus secuaces no están muy contentos contigo, ¿verdad? -
Pettigrew temblaba de miedo, sobre todo porque Snyde estaba obstaculizando la única salida, de brazos cruzados y dispuesta a no dejarle salir. Harry nunca había visto tanto odio en la mirada del profesor Snape.
- No sé...qué quieres decir, Sirius…- murmuró Pettigrew, respirando más aprisa aún, todo su rostro brillaba de sudor.
- No te has estado ocultando durante doce años de mí...- dijo Black, mirándolo amenazadoramente. - Te has estado ocultando de los viejos seguidores de Voldemort…En Azkaban oí cosas. Todos piensan que, si no estás muerto, deberías aclararles algunas dudas. Les he oído gritar en sueños todo tipo de cosas, cosas como que el traidor les había traicionado. Voldemort acudió a la casa de los Potter por indicación tuya y allí conoció la derrota. Y no todos los seguidores de Voldemort han terminado en Azkaban, ¿verdad? Aún quedan muchos libres, esperando su oportunidad, fingiendo arrepentimiento...Oh Peter…si tan solo supieran que sigues vivo...-
- ¡No entiendo de qué hablas! - dijo de nuevo Pettigrew, con voz más chillona que nunca. Se secó la cara con la manga y miró a Lupin. - No creerás nada de eso, de esa locura...-
- Tengo que admitir, Peter, - dijo Lupin impasible. - que me cuesta comprender por qué un hombre inocente se pasa doce años convertido en rata…-
- ¡Inocente, pero asustado! - chilló Pettigrew. - Si los seguidores de Voldemort me persiguen es porque yo metí en Azkaban a uno de sus mejores hombres, el espía Sirius Black…-
- ¿Cómo te atreves? - gruñó Sirius, y su voz se asemejó de repente a la del perro enorme que había sido. - ¿Yo? ¿¡Espía de Voldemort!? ¿¡Cuándo he husmeado yo a los que eran más fuertes y poderosos!? Pero tú, Peter...no entiendo cómo no comprendí desde el primer momento que eras tú el espía. Siempre te gustó tener amigos corpulentos para que te protegieran, ¿verdad? Ese papel lo hicimos nosotros. Remus, James y yo…-
Pettigrew volvió a secarse el rostro. Le faltaba el aire porque la terrorífica mirada de Snape no paraba de fulminarle. - ¿Yo, espía...? Estás loco, no sé cómo puedes decir...-
- Lily y James te nombraron guardián secreto sólo porque yo se lo recomendé…- susurró Black, con tanto odio que Pettigrew retrocedió. - Pensé que era una idea perfecta...una trampa. Voldemort iría a por mí, nunca pensaría que los Potter utilizarían a alguien tan débil y mediocre como tú...Sin duda fue el mejor momento de tu miserable vida, cuando le dijiste a Voldemort que podías entregarle a los Potter…-
Pettigrew tenía el rostro tan pálido que instantáneamente se estaba volviendo verde. No dejaba de mirar las ventanas, o cualquier agujero por donde pudiera escapar, mientras que, en la única salida, estaba Snape, la peor de sus opciones.
- ¿Profesor Lupin? - dijo Hermione, tímidamente. - ¿Puedo decir algo? -
- Por supuesto, Hermione. - dijo Lupin cortésmente.
- Pues bien, Scabbers...quiero decir, Este...este hombre, - señaló a Pettigrew. - ha estado durmiendo en el dormitorio de Harry durante tres años. Si trabaja para Vol-Voldemort…- los adultos se sorprendieron al escucharla pronunciar el nombre del innombrable. - ¿cómo es que nunca ha intentado hacerle daño? -
- Eso es…- dijo Pettigrew con voz aguda, señalando a Hermione con la mano lisiada. - Gracias. ¿Lo ves, Remus? ¡Nunca le he hecho a Harry el más leve daño! ¿Por qué no se lo he hecho? -
- ¡Tch! Baja el tono, ¿quieres? - se quejó Snyde, fulminando a Pettigrew. - Tienes una voz bastante irritante. -
- En eso tienes razón… - dijo Black, fulminando a Pettigrew con la mirada. - A ver, ¿Por qué no le has hecho daño a Harry? Muy sencillo, porque no harías nada por nadie si no te reporta un beneficio. Voldemort lleva doce años escondido, dicen que está medio muerto…Tú no cometerías un asesinato delante de Albus Dumbledore por servir a una piltrafa de brujo que ha perdido todo su poder, ¿a qué no? Tendrías que estar seguro de que es el más fuerte en el juego antes de volver a ponerte de su parte. ¿Para qué, si no, te alojaste en una familia de magos? Para poder estar informado, ¿verdad, Peter? Sólo por si tu viejo protector recuperaba las fuerzas y volvía a ser conveniente estar con él…-
Pettigrew abrió y cerró la boca varias veces. Se había quedado sin habla.
- Eh... ¿Señor Black, Sirius? - preguntó tímidamente Hermione. A Black le sorprendió que lo interpelaran de esa manera y la miró fijamente, como si nadie se hubiera dirigido hacia él con tal respeto en los últimos años. - Si no le importa que le pregunte, ¿cómo escapó usted de Azkaban? Si no empleó magia oscura...-
- ¡Gracias! - dijo Pettigrew, asintiendo con la cabeza. - ¡Exacto! ¡Eso es precisamente lo que yo...! -
- ¡CALLATE IMBECIL! - rugió el profesor Snape. Era la primera vez que se le veía enfadado de verdad. Su voz se amplío como diez veces y en sus ojos se podía observar de nuevo una pequeña luz plateada. - ¡COMO TE VUELVAS A MOVER ACABARÉ CONTIGO! -
Pettigrew cayó al suelo. Parecía estar cerca de sufrir un infarto del susto que se había llevado, mientras que Snape lo miraba con cara de estar dispuesto a acabar con su vida.
- Caray Snape, - dijo Snyde, bastante sorprendida. - nunca te he visto comportarte así. -
- No estoy de humor…- gruñó Snape.
- Tú nunca estás de humor. - gaznó Snyde.
- Ambos tenéis mal genio…- susurró Chloe, pero tanto Snape como Snyde la escucharon y se quedaron mirándola. - Eh…perdón. - sonrió con nerviosismo.
- Me preguntaste como escapé de Azkaban…- dijo Black, mirando a Hermione. - la verdad es que no sé muy bien cómo explicarlo. Creo que la única razón por la que nunca perdí la cabeza es que sabía que era inocente. No era un pensamiento agradable, así que los Dementores no me lo podían absorber...Gracias a eso conservé la cordura y no olvidé quién era...Gracias a eso conservé mis poderes...Así que cuando ya no pude aguantar más me convertí en perro. Los Dementores son ciegos, como sabéis. - tragó saliva. - Se dirigen hacia la gente porque perciben sus emociones...Al convertirme en perro, notaron que mis sentimientos eran menos humanos, menos complejos, pero pensaron, claro, que estaba perdiendo la cabeza, como todo el mundo, así que no se preocuparon. Pero yo me encontraba débil, muy débil, y no tenía esperanza de alejarlos sin una varita. Entonces vi a Peter en aquella foto...comprendí que estaba en Hogwarts, con Harry…en una situación perfecta para actuar si oía decir que el Señor Oscuro recuperaba fuerzas...- Pettigrew negó con la cabeza y movió la boca sin emitir sonido alguno, mirando a Black como hipnotizado. - Estaba dispuesto a hacerlo en cuanto estuviera seguro de sus aliados...estaba dispuesto a entregarles al último de los Potter. Si les entregaba a Harry, ¿quién se atrevería a pensar que había traicionado a Lord Voldemort? Lo recibirían con honores...Así que ya veis, tenía que hacer algo. Yo era el único que sabía que Peter estaba vivo...-
- Ya veo…- respondió Harry, mirando a Black. - Aún recuerdo lo que dijo aquella noche el señor Weasley, cuando nos alojamos en el Caldero Chorreante. Mencionó que tu dijiste "Está en Hogwarts". Te referías a él…¿verdad? - le preguntó, mientras apuntaba acusadoramente a Pettigrew. El fugitivo asintió.
- Era como si alguien hubiera prendido una llama en mi cabeza, y los Dementores no podían apagarla. No era un pensamiento agradable...era una obsesión...pero me daba fuerzas, me aclaraba la mente. Por eso, una noche, cuando abrieron la puerta para dejarme la comida, salí entre ellos, en forma de perro. Les resulta tan difícil percibir las emociones animales que se confundieron. Estaba delgado, muy delgado... Lo bastante delgado para pasar a través de los barrotes. Nadé como un perro. Viajé hacia el norte y me metí en Hogwarts con la forma de perro... He vivido en el bosque desde entonces... menos cuando iba a ver el partido de Quidditch, claro...Vuelas tan bien como tu padre, Harry...- miró al muchacho, que esta vez no apartó la vista. - Créeme…yo nunca traicioné a James y a Lily. Antes habría muerto…- y Harry asintió, creyendo en todo lo que dijo.
- Siento mucho haberte lastimado, Sirius…- se disculpó él con sinceridad, antes de enfocar su rabia y su ira hacia "el hombre rata". - Otra vez perdí el control…-
- Ni lo menciones. - dijo Black con dificultad. - Me lo tenía merecido de todos modos…-
Capítulo 60 - Vasallo y siervo
- ¡NO! -
Pettigrew se había arrodillado, como si el gesto de asentimiento de Harry hubiera sido su propia sentencia de muerte. Fue arrastrándose de rodillas, humillándose, con las manos unidas en actitud de rezo.
- Sirius, soy yo, soy Peter...tu amigo. No…tú no...-
Black amagó un puntapié y Pettigrew retrocedió. - Ya hay bastante suciedad en mi túnica sin que tú la toques. -
- ¡Remus! - chilló Pettigrew volviéndose hacia Lupin, retorciéndose ante él, implorante. - Tú no lo crees. ¿No te habría contado Sirius que habían cambiado el plan? -
- No si creía que el espía era yo, Peter…- dijo Lupin. - Supongo que por eso no me lo contaste, Sirius. - le dijo a Black despreocupadamente, mirándolo por encima de Pettigrew.
- No solo yo, - dijo Black, cabizbajo. - también James…nos tragamos los rumores sobre el favoritismo de Voldemort hacia los hombres lobo a pesar de que eras nuestro amigo, por eso opté por Peter…Lo siento Remus…-
- No tienes porque, Canuto viejo amigo - respondió Lupin, subiéndose las mangas. - Y a cambio, ¿querrás perdonar que yo te creyera culpable? -
- Por supuesto…- respondió Black, y un asomo de sonrisa apareció en su demacrado rostro. También empezó a remangarse. - ¿Lo matamos juntos? -
- Creo que será lo mejor…- dijo Lupin con tristeza.
- No lo haréis, no seréis capaces...- dijo Pettigrew. Miró a Snyde y se hecho a sus pies. - He oído hablar de usted, la bruja más poderosa la cual no se dejó chantajear por el ministerio. Seré su fiel siervo, por favor no deje que…-
- Me das asco… - dijo Snyde, arrugando la nariz con desprecio y propinándole un puntapié.
Sacudiendo la cabeza, Pettigrew se volvió hacia Ron, arrastrándose. - Ron, ¿no he sido un buen amigo?, ¿una buena mascota? No dejes que me maten, Ron. Estás de mi lado, ¿a que sí? -
Pero Ron miraba a Pettigrew con repugnancia. - ¡Te dejé dormir en mi cama! - gruñó, muy molesto. Chloe se escondió detrás de Ron, mirando a Pettigrew asqueada.
- Buen muchacho...buen amo...- Pettigrew siguió arrastrándose hacia Ron. - No lo consentirás...yo era tu rata...fui una buena mascota...-
- ¡ASQUEROSO! - gritó Snyde, con los ojos muy abiertos y mirando a Pettigrew absolutamente escandalizada. - ¿¡NO TE DAS CUENTA DE LA GRAVEDAD DE LA SITUACIÓN!? ¡Has dormido en la cama de Weasley! ¡Esto es repugnante! -
Desde luego ni Harry ni el resto de los allí presentes habían interpretado correctamente ese desagradable detalle. Aquello solo provocó que la tensión aumentara, y que Pettigrew empezara a delirar.
- ¡Hmph! Si crees que eres mejor como rata que como hombre, - susurró Snape, con el rostro oscuro y lleno de ira. - me temo que no tienes mucho de que alardear…Pettigrew. -
Pettigrew giró sobre sus rodillas, se echó hacia delante y asió el borde de la túnica de Hermione. - Dulce criatura...inteligente muchacha...no lo consentirás...ayúdame...-
- ¡APARTATE DE HERMIONE! - rugió Harry, poniéndose delante de Hermione y dándole un fuerte puñetazo a Pettigrew, que lo tumbó al suelo. Ella retrocedió un poco, llevándose un buen susto.
- Harry, - gimoteó Pettigrew, mientras retrocedía, porque Harry se acercaba hacia él lentamente con una mirada asesina, apretando los puños y los dientes, como si fuera a hacerle algo terrible. - Harry...qué parecido eres a tu padre...igual que él...-
- ¿¡CÓMO TE ATREVES A HABLARLE A HARRY?! - bramó Black. - ¿¡CÓMO TE ATREVES A MIRARLO A LA CARA!? ¿¡A MENCIONAR A JAMES DELANTE DE ÉL!? -
- Harry…- susurró Pettigrew, arrastrándose hacia él con las manos extendidas. - Harry, James no habría consentido que me mataran...James habría comprendido, Harry...Habría sido clemente conmigo...-
- ¡Hmph! ¿De verdad crees que mi padre hubiera mostrado clemencia ante el infeliz que se encargó tan gustosamente de vendernos a Voldemort? - inquirió Harry. - No me hagas reír, mi padre podría haber sido misericordioso hasta cierto punto, pero esto…-
Snyde había oído suficiente. Alzó la varita y unas cuerdas salieron de ella. Dejó a Pettigrew completamente atado e inmóvil. Este se tambaleaba de miedo. Tanto Black como Lupin se dirigieron hacia él con paso firme.
- Vendiste a Lily y a James a Lord Voldemort…- dijo Black, que también temblaba. - ¿Lo niegas? -
Pettigrew rompió a llorar. Era lamentable verlo, parecía un niño grande y calvo que se encogía de miedo en el suelo.
- Sirius…¿qué otra cosa podía hacer? El Señor Tenebroso...no tienes ni idea...Tiene armas que no podéis imaginar...Estaba aterrado, Sirius. Yo nunca fui valiente como tú, como Remus y como James. Nunca quise que sucediera..."El Que No Debe Nombrarse" me obligó. -
- ¡NO MIENTAS! - rugió Black, casi sin fuerzas. - ¡LE HABÍAS ESTADO PASANDO INFORMACIÓN DURANTE UN AÑO ANTES DE LA MUERTE DE LILY Y DE JAMES! ¡ERAS SU MALDITO ESPÍA! -
- ¡Estaba tomando el poder en todas partes! - dijo Pettigrew entrecortadamente. - ¿Qué se ganaba enfrentándose a él? -
- ¡Ah, esto ya es otra cosa! - pensó Harry, creyendo más que nunca en Sirius Black.
- ¿Qué se ganaba enfrentándose al brujo más malvado de la Historia? - preguntó Black, furioso. - ¡Sólo vidas inocentes, Peter! -
- ¡No lo comprendes! - gimió Pettigrew. - Me habría matado, Sirius…-
- ¡ENTONCES DEBERÍAS HABER MUERTO! - rugió Black. - ¡MEJOR MORIR QUE TRAICIONAR A TUS AMIGOS! ¡TODOS HABRÍAMOS PREFERIDO LA MUERTE A TRAICIONARTE A TI! -
Pettigrew parecía que se iba a orinar encima, y más al ver que Snape se le acercaba lentamente.
- ¿Estás contento…no es así, Pettigrew? - le preguntó Snape a Pettigrew con burla, mientras lo observaba con una mirada sombría. - Ellos se han encargado de protegerte muchas veces, incluso de mí, y al final, en el momento que más necesitaban de tu miserable existencia los apuñalas por la espalda. Oh si, menudo "amigo" estás hecho…- añadió con sarcasmo.
- Se-Se-Severus…- gimoteó Pettigrew con terror. - t-tu no irás…n-no irás a…- parecía estar a punto de ahogarse, pero de miedo. En frente suyo tenía a un hombre lleno de ira, con unos ojos tan fríos como la presencia de los Dementores.
Como si intuyeran lo que Severus iba a hacer, Black y Lupin se hicieron a un lado.
- Por tu culpa…- musitó Snape con furia. - ellos ya no están aquí…Por tu culpa, perdí a mi mejor amiga. Ya sabes lo que viene a continuación…- alzó la varita, al igual que Black, para poner punto final a su patética vida.
- ¡Espere! - exclamó Harry. - No merece la pena, matarlo no nos servirá de nada. -
- ¡Harry, esta alimaña es la causa de que no tengas padres! - gritó Black. - ¡Este ser repugnante te habría visto morir a ti también sin mover ni un dedo! ¡Ya lo has oído! ¡Su propia piel maloliente significaba más para él que toda tu familia! -
- Lo sé…- dijo Harry, sonriendo con malicia. - pero creo que los Dementores le pueden ofrecer un trato más conveniente…-
- ¡Hmph! Por una vez estoy de acuerdo con Potter…- asintió Snape, quien miraba a Pettigrew con una sonrisa malévola.
- ¿Sabes Pettigrew? - se burló Snyde. Harry vio que le sobresalían dos venas en la frente, por lo enfadada que estaba. - A los Dementores les hace muy felices contar con nuevos residentes en Azkaban, tanto que puede que te den un besito y todo…-
- Esta decidido, - dijo Harry - él irá a Azkaban…- y todos estuvieron de acuerdo, a excepción de Pettigrew, que debía pensar que estaba ante el peor día de su vida.
Snape dejó a Pettigrew con Snyde, Remus y Black, mientras iba a ver a Ron. - Te has roto la pierna, Weasley…Hmph. - dijo, mientras apuntaba con su varita a la pierna rota. - ¡Brackium, Emendo! - gritó.
Harry se estremeció un poco, recordando que Lockhart había usado aquel hechizo con su brazo, terminando en desastre. Sin embargo, la pierna de Ron se iluminó, y se escuchó como si sus huesos me removieran por dentro. Ron ya no parecía adolorido.
- Intenta levantarte, Weasley...- le indicó Snape.
Ron asintió, y para sorpresa de los allí presentes, logró levantarse, sin quejarse por el dolor.
- ¡Mírenme! - exclamó, moviendo su pierna sin dolor alguno. - ¡Ya no me duele! Gracias profesor…-
- De todos modos, Weasley, - dijo Snape, mientras regresaba con Pettigrew. - sería conveniente que una vez regresemos al castillo fueras a ver a la señora Pomfrey…por si necesitas algún cuidado de más. - Ron, entre confuso y asustado, asintió.
Snyde estaba por sacar a Pettigrew por la puerta de la habitación, entonces Snape aprovechó la posición en la que estaba e hizo que rodara escalera abajo tras propinarle de muy mala gana una fuerte patada. Se escucharon los gemidos de dolor por parte de Pettigrew al llegar abajo.
- Si, - dijo Snyde, mirando a Snape ceñuda. - esto no es propio de ti. -
- Silencio… - gruñó Snape.
- Maldito Snape, tiene estilo…- dijo Black, bastante sorprendido. Remus no pudo evitar esbozar una sonrisa.
- Conste que no dejo a ese ser vivo por vosotros... - susurró Snape, dejando claro que aún no había resuelto sus diferencias ni con Black, ni con Lupin. - Lo hago porque considero que es lo correcto. Por mi como si te pudres en Azkaban por otros doce años…- Black se encogió de hombros, aunque gimió por lo herido que estaba.
Crookshanks saltó ágilmente de la cama y se puso el primero, con la cola alegremente levantada, mientras que el grupo comenzó a bajar por las escaleras, para salir de la Casa de los gritos por el agujero que llevaba a Hogwarts.
Harry no había formado nunca parte de un grupo tan extraño. Crookshanks bajaba las escaleras en cabeza de la comitiva. Lupin, Black, Harry, Ron, Hermione y Chloe iban detrás del gato, mientras que Snape y Snyde tenían bien sujeto a Pettigrew, obligándolo a andar y lanzándole miradas furiosas, lo que hacía que "el soplón" se estremeciera de miedo.
- Dos gruñones son mejor que uno. - pensó Harry, riéndose un poco.
Ya en el túnel, Lupin, Harry, Ron, Hermione y Chloe encendieron sus varitas para iluminar, con el gato guiándolos a la salida, y Snape jalando de Pettigrew entre jadeos y gruñidos, y de vez en cuando, soltándole algún tortazo.
Snyde perdió la paciencia durante el trayecto. - ¡Muévete, rata! - dijo de mal humor, mientras transformaba su varita en un látigo. Pettigrew se sintió muy amenazado y decidió obedecer.
- ¿Sabes lo que significa entregar a Pettigrew? - le preguntó Black a Harry, mientras avanzaban por el túnel.
- Que tú quedarás en libertad. - respondió Harry con una sonrisa.
- Si...Bueno, - dijo Black solemnemente. - el caso es que tus padres me nombraron tutor tuyo, por si les sucedía algo a ellos...- Harry asintió con una sonrisa, imaginándose lo que trataba de decirle. - Por supuesto, comprendo que prefieras seguir con tus tíos. Pero...medítalo. Cuando mi nombre quede limpio...si quisieras cambiar de casa...-
- Reconozco que es una oferta interesante. - asintió Harry. - Sin embargo, nos acabamos de conocer Sirius. Es la primera vez que hablo contigo conscientemente. Lo primero que debemos hacer es limpiar tu nombre, después, podemos darnos un tiempo para conocernos mejor. Y cuando ya estés recuperado y todo esté en orden, entonces puede que acepte tu oferta. -
Harry vio como en el rostro demacrado de Sirius se dibujó la primera sonrisa auténtica que había visto en él. La diferencia era asombrosa, como si una persona diez años más joven se perfilase bajo el rostro del consumido. Durante un momento se pudo reconocer en él al hombre que sonreía en la boda de sus padres.
- Me alegro de que seas inocente. - dijo Chloe de repente, mirando a Sirius Black.
- ¿Eh? -
- Quiero decir, sabes cuál es el apellido de soltera de mi madre, ¿verdad? -
- Por supuesto, - asintió Black. - antes de ser una Malfoy ella era una Black. -
- ¿Qué? - esa revelación desconcertó un poco a Harry.
- Bueno, - sonrió Chloe. - ahora puedo decir que no soy la única de la familia que acabó en Gryffindor, ¡es genial! -
- ¿Tus padres están bien con tu situación? - le preguntó Black. - Quiero decir, ambos son muy de Slytherin. No creo que la idea de ver a su hija en la principal casa rival les haya gustado. -
- No les ha gustado, - repuso Chloe con tristeza. - pero al menos mi madre me sigue tratando como siempre. Por el contrario, mi padre…- entonces se calló y desvió la mirada con incomodidad.
A Harry no le gustó esa reacción. ¿Qué pasaba en la casa de los Malfoy con ella? ¿Chloe estaba en problemas? Era difícil de saberlo, sobre todo si a su amiga no le gustaba entrar en ese tema. Lo más preocupante era que cada vez que este surgía ella reaccionaba así, con una mezcla de miedo y tristeza.
No volvieron a hablar hasta que llegaron al final del túnel. Crookshanks salió el primero, disparado. Evidentemente había apretado con la zarpa el nudo del tronco, porque todos salieron sin que se produjera ningún rumor de ramas enfurecidas.
Nadie quedó en el túnel, los terrenos estaban muy oscuros. La única luz venía de las ventanas distantes del castillo. Sin decir una palabra, emprendieron el camino. Pettigrew seguía jadeando y gimiendo de vez en cuando.
- Es precioso, ¿verdad? - dijo Black, observando el castillo y apoyándose en Harry porque estaba muy herido.
- Si…- respondió Harry, sonriendo.
- Nunca olvidaré la primera vez que atravesé esas puertas…- susurró Black. - Sería bonito volverlo a hacer como un hombre libre…No sé si lo has hecho por diversión o compasión, pero…ha sido muy noble lo que has hecho por Peter…-
- Debí haberle dado la paliza a él en vez de a ti…- dijo Harry, cabizbajo. - No he tomado esa decisión por diversión o por nobleza, simplemente…quería evitar otra muerte innecesaria…-
- Eres un buen chico, Harry…- sonrió Black.
Atravesaron los terrenos del colegio en silencio, con pesadez. Las luces del castillo se dilataban poco a poco. Una nube se desplazó de repente, aparecieron en el suelo unas sombras oscuras. La luz de la luna caía sobre el grupo.
Harry vio la silueta de Lupin. Se puso rígido y empezó a temblar.
- ¡Dios mío! - dijo Hermione con voz entrecortada.
- ¿¡Que le sucede!? - inquirió Snyde, mirando a Lupin.
- ¡No se ha tomado la poción esta noche! ¡Es peligroso! -
Snyde rondó los ojos, dejó a Pettigrew con Snape y se puso frente a Lupin. - Albus Dumbledore, - bufó, alzando su varita. - solo a ti se te ocurre contratar gente como…-
De repente se quedó callada. Al principio Harry no sabía porque, pero entonces (y gracias a la luz de la luna) vio quien había salido por el túnel del Sauce Boxeador. Detrás de Lupin había aparecido el encapuchado con mascara de serpiente. Oyeron un terrible gruñido. La cabeza de Lupin se alargaba, igual que su cuerpo. Los hombros le sobresalían. El pelo le brotaba en el rostro y las manos, que se retorcían hasta convertirse en garras. A Crookshanks se le volvió a erizar el pelo y rápidamente se escondió detrás de Hermione.
- Tú…- masculló Harry, blandiendo instintivamente su varita cuando el enmascarado apareció repentinamente al lado de Lupín, el cual seguía retorciéndose.
- ¡No puedo creerlo! - exclamó Ron, blandiendo su varita.
- ¡Es él otra vez! - señaló Chloe, haciendo lo mismo.
- ¿Ese es el enmascarado del que me hablaste? - preguntó Hermione, situándose rápidamente a un lado de Harry.
- Si, - respondió Harry en el acto. - y será mejor que tengas mucho cuidado. Este sujeto no tuvo problemas conmigo, Ron y Chloe... - entonces pensó de nuevo en las palabras de la profesora Trelawney. - No puedo creer que ella tuviera razón, - pensó. - tenemos a Pettigrew (el vasallo) pero…¡otra vez tenía que aparecer este sujeto! -
De repente, Lupin soltó un potente aullido y se abalanzó contra el enmascarado. Este hizo un movimiento rápido con su varita, lanzándole un poderoso hechizo aturdidor, lo que consiguió marear al licántropo.
- Es increíble la resistencia de los hombres lobo. - pensó Harry, impresionado. - Seguramente perdería si me enfrentara a él en esa forma. -
A continuación, el enmascarado destrozó parte de la superficie donde estaba parado Lupin, lo elevó al cielo y con un movimiento final hizo que volara bruscamente en dirección al Bosque Prohibido, donde se le perdió de vista.
- ¡REMUS! - gritó Sirius con dificultad.
- Tranquilo Black, - dijo Snape, sujetando firmemente a Pettigrew y apuntando al enmascarado con su varita. - los hombres lobo son muy resistentes. Sobrevivirá…-
- ¡Snape! - dijo Snyde, poniéndose al frente de Harry. - Llévate al traposo, la rata y a los enanos de aquí. Me encargaré de este idiota…-
- ¿Me ha llamado traposo? - dijo Sirius, frunciendo el ceño. Snape sonrió con malicia.
- Harry Potter…- susurró una voz gélida que salía de la máscara.
- ¡Tch! Sabe hablar…- masculló Harry. De repente, su cabeza empezó a dolerle. - ¡Agh! -
- ¡Harry! -
No lo entendía, Harry no sabía porque el dolor era tan grande de repente. ¿Le estaba haciendo algo el enmascarado? La última vez que sintió algo parecido fue cuando se encontró cara a cara con Voldemort dos años atrás.
- ¡No dejes que te manipule, Potter! - exclamó Snyde, lanzándole un hechizo al enmascarado e iniciando el duelo. Él lo rechazó hábilmente. - Ya lo intentó conmigo, pero a mí no me va a engañar. -
- Sabes que lo que te mostré es cierto…- susurró la máscara. - te he ofrecido seguirme y juntos servir al heredero de Slytherin, pero tú…reniegas de tu deber…-
Snyde le enseñó una "peineta". - Este es mi mensaje para Voldemort, - se burló. - ahora ve con él y bésale los pies. - miró a Hermione y le dijo: - Granger, coge a Potter y llévatelo de aquí. Tengo que saldar cuentas con este…-
De repente, el enmascarado apuntó a Hermione, lanzándole un potente hechizo. Rápidamente Snyde se puso en medio para rechazarlo, pero el hechizo fue tan rápido y potente que terminó por derribarla, saliendo despedida hacia atrás junto con Hermione.
- ¡TÚ! - gritó Harry, muy furioso al ver lo que intentó el enmascarado. Ignorando el dolor que sentía en su frente lo mejor que pudo, se puso en pie, importándole poco que el poder de su descontrol se estuviera manifestando. - Si me quieres…¡entonces ven a por mí! -
- ¡Harry, no! - gritó Sirius con dificultad.
- Todo aquel que se oponga a mi señor…- susurró el enmascarado, preparándose para atacar de nuevo. - será aniquilado…-
- ¿En serio? - se burló Harry, sintiendo que estaba cerca de perder el control. - Pues adelante, porque no descansaré hasta aniquilar a ese maldito…-
- ¡Potter! - exclamó Snape, dejando a Pettigrew con Sirius e intentado alcanzar a Harry y el enmascarado.
Sin embargo, no pudieron hacer mucho. Harry vio como el enmascarado había creado una cortina de humo (con el encantamiento "Fumos") combinada con una barrera protectora. Era evidente que el enmascarado estaba decidido a terminar con lo que Voldemort empezó, como buen siervo que era. Harry no podía permitir que se saliera con la suya.
Justo al primer contacto con él fue suficiente para que Harry saliera despedido hacia atrás, para poco después recibir de lleno un poderoso Desmaius. Ahí estaba de nuevo, esa desagradable sensación de que tener un oponente muy superior a él, lo cual era frustrante.
A Harry le costó horrores levantarse, el daño fue tal que le hizo escupir sangre. Cuando vio de nuevo aquella mascara de serpiente, sintió que estaba de nuevo frente a Voldemort. - Yo…- dijo, sintiendo como la ira se apoderaba de él una vez más. De repente, una extraña aura oscura envolvió su cuerpo. - acabaré contigo…- susurró. - ¡RYDDLEEEEEEEEEE! -
Lanzó varios encantamientos a la vez, tanto aturdidores como maleficios rechazo de gran poder. No tenía nada que perder salvo a sus amigos, quienes se encontraban tras la barrera con humo.
El enmascarado rechazó la gran mayoría de hechizos, pero Harry les dio tal velocidad, que incluso él terminó recibiendo dos. Harry no dudó ni un segundo en aprovechar su ligero aturdimiento para propinarle una patada en la cara.
Sorprendentemente no consiguió quitarle la máscara, lo cual daba a entender que algún tipo de magia la mantenía ligada a su portador. Harry siguió lanzándole hechizos y combinando ataques físicos con su habilidad con el fuego.
- Serás un excelente presente para el heredero de Slytherin…- dijo el enmascarado, alzando su varita. - una vez te mate…-
Harry soltó una carcajada. - ¡NO SI ANTES TE MANDO AL INFIERNO! - rugió, lanzándole una potente llamarada con su varita y su mano libre.
No consiguió convertirle en polvo, pero por lo menos le había puesto en problemas, obligándolo a retroceder, hasta que finalmente el enmascarado consiguió reducir la potencia de las llamas de Harry. Por supuesto, eso solo provocó que Harry sintiera más ganas de darle una paliza.
…
La barrera de humo había dejado a Harry a merced del enmascarado. ¿Qué estaba pasando allí dentro? Avanzaban los minutos, y a Hermione no le gustó escuchar gritar a Harry; y menos el estruendo y las explosiones de poderosos hechizos que claramente eran peligrosos.
Snape había aturdido a Pettigrew y lo había dejado con Sirius para que este no escapara, mientras ayudaba a Snyde a destruir la barrera del enmascarado.
- ¡Enanos! - exclamó Snyde, tras lanzar un poderoso hechizo explosivo. - No os quedéis ahí parados, ¡lanzad vuestros mejores hechizos contra la barrera! -
Hermione estaba en shock y por eso la idea de intervenir no se le había pasado por la cabeza, y al parecer, a Ron y Chloe tampoco. Rápidamente, los tres jóvenes se situaron al lado de Snyde y Snape, comenzando a lanzar hechizos ofensivos a diestra y siniestra.
Funcionó. La barrera no pudo resistir más y liberó su contenido: una nube de humo que se esfumó casi al instante, dejando visibles al enmascarado y a un irreconocible Harry.
Lo que Hermione estaba viendo no le gustaba. Harry tenía la cara desencajada de ira y sus ojos habían cambiado de color, pasando de ser verdosos a unos rojizos y muy amenazadores. ¿Así perdía el control? Lo que más temía era que la advertencia que en su día le había dado Snyde sobre lo peligroso que podía ser su mejor amigo se hiciera realidad. No podía ser cierto.
- Maldita sea, - gruñó Snyde. - ha perdido el control…¡Snape! -
El profesor asintió. - Ese enmascarado lo tiene a raya, - observó. Harry gritaba enfurecido, mientras derribaba con poderosos hechizos los escudos conjurados por el enmascarado. - pero si esto se prolonga será muy complicado que Potter vuelva a la normalidad. -
- No sabía que Harry tenía ese poder…- dijo Ron, aturdido.
- Es el mismo poder con el que venció a mi padre. - dijo Chloe con preocupación. - Aunque ahora, creo que es aún peor…- miró a Hermione y añadió: - Siento mucho no haberte dicho nada…-
- Descuida, - dijo Hermione, sin saber muy bien que hacer. - él terminó contándomelo, pero…no pensé que fuera así. -
- ¡Snape! - gritó Sirius a lo lejos, con Pettigrew aturdido a su lado. - ¿¡Que está pasando con Harry y ese sujeto!? -
- ¡Ahora no, Black! - replicó Snape. - ¿Podrás con él esta vez? - le preguntó a Snyde, señalando al enmascarado.
- ¡No me j*das! - gritó Snyde, enfadada. - ¡Fue él quien huyó de mí! ¡Le puse contra las cuerdas y por eso no le quedó más remedio que salir corriendo! - miró al enmascarado y añadió: - Me lo llevaré al bosque y luego lo alejaré de aquí. Cuando lo haga…ya sabes que hacer. -
Snape asintió, y antes de que Hermione pudiera pregunta lo que tenían planeado, ambos usaron la habilidad conocida como "aparición" para desaparecer.
El enmascarado comenzaba a tener problemas, y justo cuando Harry estaba por lanzarle otro hechizo más, Snyde apareció frente a él y con un poderoso hechizo consiguió alejar al enmascarado en dirección al bosque. Tan pronto como hizo aquello, Snape apareció detrás de Harry, dándole un fuerte golpe en la espalda, consiguiendo aturdirle.
- ¡NO! - gritó Ron.
- ¡HARRY! - chilló Hermione, horrorizada ante lo que acababa de ver.
- ¿¡Porque ha hecho eso!? - lloró Chloe.
Snyde volvió a desaparecer y se escucharon estruendos de hechizos y explosiones entre los árboles, hasta que luego no se escuchó nada más. No había duda, Snyde se había llevado al enmascarado lejos de Hogwarts.
Snape cargó a Harry y lo acostó en la hierba. Hermione, Ron y Chloe se acercaron rápidamente a él, la primera dispuesta a golpear al profesor por lo que había hecho.
- ¿Cómo…cómo se atreve? - inquirió Hermione, bruscamente.
- Silencio…- gruñó Snape, mientras rebuscaba en su túnica.
- ¡Le ha atacado por la espalda! - dijo Ron con indignación. - ¡A traición! -
- No ha sido por gusto…- aclaró Snape, sacando un pequeño frasco de pociones.
- ¡Solo tiene trece años! - chilló Chloe, hipando. - ¿¡No se da cuenta de que…!? -
- ¡LO SÉ! - gruñó Snape, cogiendo cuidadosamente la cabeza de Harry por la nuca y dándole la poción. - Pero si seguía así probablemente nos hubiera atacado…-
- ¿De qué está hablando? - preguntó Hermione. - ¿Y se puede saber que le está dando? -
- ¡Hmph! - soltó Snape, una vez le dio una pequeña dosis de poción a Harry. A continuación, se levantó y se guardó el frasco. - Si tanto le interesa saber lo que le acabo de dar al señor Potter, se trata de una poción calmante…-
- ¿Es para reducir el dolor del golpe que le ha dado? - dijo Hermione, con ganas de golpear al profesor.
- Es fundamentalmente para bajarle los humos…- aclaró Snape, fulminando a los tres jóvenes con la mirada. - Ahora, vosotros tres…ni se os ocurra mencionarle a nadie lo ocurrido aquí. -
- ¿Por qué? - inquirió Chloe, fulminando sin miedo al profesor.
- Es…muy complicado de explicar. - dijo Snape secamente. - Conociendo al señor Potter no dudo…que él se encargará de detallarles lo que le sucede, sin embargo…es esencial que este problema que tiene lo sepa el menor número de personas posible…-
….
A medida que abría sus ojos, Harry sintió un fuerte dolor en la espalda, concretamente por la zona del trapecio. ¿Qué había pasado? Lo único que consiguió recordar fue que tenía al enmascarado contra las cuerdas y que estaba ganando, sin embargo, Snyde había aparecido de la nada frente a él, mandando a volar muy lejos a su enemigo, para a continuación ser receptor de un fuerte golpe. Lo más curioso de todo aquello, es que la ira que sentía en ese momento se había esfumado.
- ¡Harry! - escuchó la voz de Hermione, y una vez alzó la vista pudo ver que le había tendido la mano para ayudarle a ponerse en pie. - ¿Estas bien? -
- Eso creo…- respondió Harry. - ¡Tch! - gimió. - Algo me golpeó por la espalda, ¿qué ha pasado? ¿Dónde están Snyde y el enmascarado? -
- Snyde se lo llevó de aquí, - explicó Ron. - luchó con él en el bosque y luego se esfumaron. -
- ¿Te duele mucho? - preguntó Chloe a Harry.
- Odio admitirlo, pero sí. - dijo Harry, algo fastidiado.
Snape se acercó a él y dijo: - Una vez llevemos a Black y a Pettigrew con el profesor Dumbledore, lo mejor será que vayáis a la enfermería con Madame Pomfrey. -
Harry asintió: - Bueno, al menos no se ha escapado. - suspiró, mirando a lo lejos a Sirius y a Pettigrew, el cual comenzó a gimotear. Entonces cayó en la cuenta de que había perdido el control en frente de sus amigos, en frente del profesor Snape, Snyde y Sirius. - Yo…no he atacado a nadie, ¿verdad? -
- ¡So-solo al enmascarado! - dijo Hermione de inmediato.
- ¡Estuviste increíble! - le alabó Ron.
- ¿De verdad? - preguntó Harry, sin poder creérselo.
- ¡Si! - dijo Chloe, sonriéndole. - Le diste muchos problemas. -
La idea de haber conseguido poner en serio aprietos al enmascarado le gusto a Harry. Como mínimo pudo darle batalla, e incluso si se prolongaba el duelo posiblemente hubiera tomado la delantera hasta poder ganar, aunque no estaba totalmente seguro de ello. Tan pronto como empezó a pensar que estaba cerca de hacer justicia y llevar a Pettigrew ante Dumbledore, Harry sintió que la temperatura comenzaba a descender de manera alarmante.
- Suficiente…- susurró Snape con enfado. - no es momento de engrandecer el ego del señor Potter…Habéis abandonado el castillo, tarde, y a sabiendas de que está prohibido por la presencia de…-
- ¡Sirius! - exclamó Harry, al ver quienes se acercaban a su padrino.
Todos alzaron la vista hasta las cercanías del Circulo de Piedra. Detrás de Sirius y Pettigrew se había congregado una enrome maraña de Dementores. Sirius apenas podía retroceder, mientras que Pettigrew soltó un grito ahogado, y luego se desmayó. Harry quiso ir en su ayuda, pero estaba herido por su batalla con el enmascarado y el golpe que recibió en la espalda. Aunque diera todo e intentara correr en auxilio de su padrino, era imposible que llegara a tiempo.
El simple pensamiento de que en pocos segundos Sirius podía recibir el beso del Dementor aterraba a Harry, y justo cuando pensaba que estaba perdido, Snape usó "aparición" para plantarse frente a los Dementores, y agitando su varita gritó "¡Expecto Patronum!".
La idea de ver al profesor Snape invocar un Patronus era surrealista, no porque fuera mal mago, sino porque al ser una persona fría y un experto en Artes Oscuras no se veía como alguien que tuviera pensamientos o recuerdos felices. Sin embargo, de la varita de Snape había aparecido una hermosa cierva la cual fue trotando hacia los Dementores, lo que provocó que estos huyeran como una bandada de cuervos de alas gigantes.
Harry quería ir con su padrino, pero le dolía la espalda y el pecho donde minutos antes había recibido un potente Desmaius del enmascarado. Entre Ron y Hermione le ayudaron a caminar hasta donde se encontraban Snape, Sirius y Pettigrew. Crookshanks había encontrado la varita de Lupin, fue con Chloe y mientras ella le cargaba en sus brazos recogió la varita.
- Buen chico, Crookshanks. - le elogió Chloe. El gato ronroneó en respuesta.
- Snape, - dijo Sirius, consternado. - Ese Patronus era…-
- No tengo porque decirte nada. - dijo Snape tajantemente, una vez los cuatro jóvenes les alcanzaron.
- Sirius, - jadeó Harry. - ¿estas bien? -
- Si, - asintió Sirius, haciendo una mueca. - pero la idea de ser salvado por Snape no es muy agradable que digamos…-
El profesor Snape sonrió con arrogancia, alzando su nariz ganchuda y obligando a Pettigrew a levantarse. - Venga, - dijo. - volvamos al castillo. -
- ¡Esperen! - gritó Sirius de repente. - ¿¡Que hay de Remus!? -
- Sin haber tomado la poción matalobos poco se puede hacer... - dijo Hermione tristemente.
- A saber, donde estará ahora. - añadió Ron, tratando de visualizar lo que había mas allá de los árboles del Bosque Prohibido.
Resignados, el grupo comenzó a caminar por el puente de madera, con Pettigrew gimoteando a medida que avanzaban. En un momento dado pegó un salto, como intentando escapar, pero al estar atado a penas podía moverse sin apoyarse en alguien. Resbaló y calló de cara en la fuente del patio.
Rodando los ojos, Sirius le cogió bruscamente de sus ataduras y le sacó de allí.
- Créeme, - gruñó, empujándolo en dirección a la puerta del castillo. - si de mi dependiera dejaría que te ahogaras ahí. -
Snape abrió la puerta e hizo pasar a Pettigrew de una patada. Dentro estaban los Premios Anuales, los prefectos y algunos profesores, caminado de un lado para otro del vestíbulo. Todos se quedaron conmocionados y confusos cuando vieron entrar al maestro de pociones, a cuatro alumnos, a un gato y al prisionero de Azkaban, Sirius Black.
- ¡Miren! - dijo el bajito profesor Flitwick, dando un saltito del susto que se llevó. - ¡Es Sirius Black! -
- ¡Atrápenlo! - exclamó la profesora Sprout quien estaba cerca de la gran escalinata. - ¡No dejéis que escape! -
- ¡Lla-llamen al director! - gritó Percy, blandiendo su varita y acomodándose la placa de Premio Anual. - ¡Rápido! -
- ¡Severus! - exclamó la profesora McGonagall entre sorprendida y enfadada. Ella ya tenía la varita en la mano, dispuesta a apresar a Sirius. - ¿¡Que significa todo esto!? -
- Es una larga historia, Minerva…- dijo Snape, mientras señalaba a Pettigrew.
- No puede ser…- susurró la profesora McGonagall, mirando con los ojos bien abiertos al hombre que tenían atado. - ¿¡E-ese de ahí no es…!?-
- Así es, Minnie. - dijo Sirius, mirando a la profesora. - Aquí tienes al individuo que supuestamente asesiné, Peter Pettigrew…-
Ni los profesores, ni los Premios Anuales, ni siquiera los Prefectos movieron un musculo. Todos estaban aterrados, como de piedra, siendo Pettigrew el único que se retorcía de miedo, intentando inútilmente escapar. En ese momento, de las escaleras que daban con la gran escalinata, apareció Albus Dumbledore. Contempló el escenario bastante perplejo, observando a Snape, Pettigrew, Sirius, Harry, Ron, Hermione, Chloe y al gato, que acaban de entrar en el vestíbulo.
- ¿Qué ha sucedido, Severus? - le preguntó Dumbledore a Snape con seriedad.
- Muchas cosas señor director, - susurró este. - tal vez…demasiadas…-
El director asintió. - Bien, acompáñenme a mi despacho. - indicó al grupo. - Me imagino que tenemos mucho de qué hablar. -
Dumbledore guío a Snape (quien sostenía a Pettigrew), a Sirius y a los jóvenes a su despacho, seguidos de cerca por la profesora McGonagall ("No Percy, no hagáis nada hasta que el profesor Dumbledore nos diga que hacer" dijo, mirando una última vez a Percy y los prefectos). Mientras caminaban, tras pasar una columna se asomó Peeves, quien saludó a Sirius con una extraña amabilidad.
- ¡El viejo Sirius Black! - canturreó el poltergeist. - Nunca dejas de sorprenderme (Has aterrorizado a todo el mundo en este castillo, ¡fenomenal!). ¿Para cuando la liamos? -
- ¡Hola Peeves! - saludó Sirius al poltergeist. - Me alegro mucho de volver a verte, y no, no estoy aquí para aterrorizar a nadie salvo, a cierto energúmeno que tengo en frente…- añadió, fulminando a Pettigrew.
- ¿Te cae bien ese loco? - le preguntó Harry, parpadeando los ojos.
- Pues claro, - respondió, riéndose con dificultad. - todo buen Merodeador tiene que tener buenas migas con Peeves. -
- ¡Tch! Por supuesto…- susurró Snape de mala gana.
- En cambio con los aburridos opta por intentar animarlos, a su manera claro…- se burló Sirius en voz baja. Ron y Chloe contuvieron las ganas de reír.
Al cabo de unos minutos, llegaron hasta la gárgola que daba con el despacho del viejo director. Dumbledore dijo la contraseña, y la gárgola comenzó a girar, haciendo aparecer la escalera de caracol. El grupo subió ordenadamente (o al menos hicieron el intento, ya que Pettigrew se resistía todo lo que podía a subir, mientras rompía a llorar. Snape no tuvo piedad de él).
- En primer lugar, - dijo Dumbledore, una vez se sentó en la silla de su escritorio. - me gustaría preguntarles si por casualidad habéis visto al profesor Lupin…Me avisaron de que no se encontraba ni en su despacho ni en su dormitorio. -
- Se ha transformado en hombre lobo, profesor. - respondió Hermione. - Se olvidó de tomar la poción matalobos. Ahora mismo es peligroso acercarse a él. -
- ¿Así que conoce su condición? - suspiró Dumbledore, cabizbajo. - No esperaba menos de usted, señorita Granger. - Hermione se sonrojó, posiblemente sintiéndose alagada. - Solo espero que sea capaz, al igual que sus amigos de mostrar un poco de empatía hacia vuestro profesor de Defensa contra las Artes Oscuras. Su vida siempre fue dura desde que le mordieron, y le ha costado seguir adelante después de su etapa como estudiante. -
Harry, Ron, Hermione y Chloe asintieron.
- Bien, - prosiguió Dumbledore. - ahora sería interesante que explicarais lo que ha sucedido en las pasadas horas. - dijo, mientras miraba de reojo al aterrorizado Pettigrew, quien estaba hecho un manojo de nervios. - ¿Cómo es que Peter Pettigrew está con vida? ¿Cómo es que Sirius Black no ha matado a Harry? Si ese era el motivo de su huida…-
Entre todos ellos empezaron a narrar la historia. Harry fue el primero en explicarse: Él y sus amigos le habían hecho una visita a Hagrid, para celebrar el fin de los exámenes (La profesora McGonagall les regañó severamente por saltarse de nuevo las normas). Luego, explicaron como Hagrid le regresó a Ron su rata (Scabbers), a quien encontró por los terrenos. La rata mordió a Ron cuando iban de regreso al castillo y salió corriendo, perseguido por Crookshanks en dirección al Sauce Boxeador. Sirius explicó que él buscaba vengarse de Pettigrew, por lo que se abalanzó sobre Ron con la única intención de capturar a la rata, y que al final, se vio obligado a llevárselo junto con Ron y Chloe (esta última intentando evitar que Ron fuera arrastrado) hasta la Casa de los gritos.
Hermione les contó que, junto a Harry, habían perseguido a Crookshanks por el túnel que conducía hasta la vieja casa; Que allí encontraron a Sirius, junto con Ron, Chloe y Scabbers; Que Remus llegó después, y les explicó que Pettigrew seguía vivo, revelando que era un animago capaz de convertirse en rata; Que Severus llegó después y juntos, explicaron toda una historia sobre su estancia en Hogwarts, hasta llegar a la parte donde Voldemort asesinó a los padres de Harry; Que Sirius sugirió en el último momento, a James y Lily, que escogieran a Peter como el guardián secreto, para que Voldemort fuera tras Sirius; Que fue Pettigrew quien en realidad traicionó a los Potter, que fue él quien asesino a aquel grupo de muggles, y que se transformó en rata para huir una vez dejó a Sirius como culpable. Pasó doce años oculto en su forma de rata y viviendo con los Weasley, con el fin de estar al tanto de cualquier señal de Voldemort.
- Sorprendente…- susurró Dumbledore, quien estaba sentado en su escritorio, asombrado por toda la historia, y tratando de procesarla en su lucida mente lo antes posible. - a decir verdad, me parecía muy sospechoso que el mejor amigo de James Potter fuera el responsable de revelar a Voldemort el paradero de su familia. -
- Sabes perfectamente que yo jamás habría hecho algo así, Dumbledore…- replicó Sirius, con dificultad por lo herido que estaba. - Ni siquiera se molestaron en darme un juicio justo…-
- Lo entiendo Sirius, - dijo Dumbledore. - pero al no contar con más pruebas que lo corroborado por los testigos muggles y el dedo de Pettigrew, poco más podíamos pensar. Debo admitir que, para haber sido un plan tan improvisado, acabó siendo bastante brillante por tu parte, Pettigrew…- añadió, mirando a Pettigrew, aunque no lo dijo precisamente en tono halagador.
Pettigrew parecía un pequeño cubo de hielo vibrante, porque así de frío y tembloroso se mostraba, de seguro sabiendo la que se le venía encima.
- ¡Nunca me he esperado algo así de tu parte, Pettigrew! - gritó la profesora McGonagall. Parecía un águila enfurecida. - ¡Y mucho menos de un miembro de la casa Gryffindor! ¡Esto es increíble! ¡Has insultado a nuestra casa! Y lo peor de todo, nos has traicionado…- añadió, completamente indignada.
- Es solo una prueba más de que la casa no juzga al mago, - dijo Harry. - sino nuestras acciones…-
Dumbledore asintió y sonrió afablemente antes de seguir hablando. - Lo que sin duda me ha dejado sorprendido esta noche ha sido tu determinación por hacer lo correcto, Severus. - dijo, mirando a Snape. - Estoy muy orgullosos de ti. Dejaste a un lado tu rencor y ayudaste desinteresadamente a un hombre inocente. No cabe duda de que has madurado. -
- ¡Hmph! - gruñó Snape, sin dejar de mirar a Pettigrew con sus ojos gélidos.
- Hay algo más, Dumbledore…- dijo Sirius con dificultad.
- ¿Sí? -
- Al parecer Snyde se encontraba por Hogsmeade cuando acorralamos a Pettigrew. - dijo Harry, intuyendo lo que Sirius quería decir. - Por suerte había escuchado todo y nos ayudó a llevarlo hasta Hogwarts por el pasadizo del Sauce, sin embargo…- sintió como si le pesara la cabeza, un dolor casi idéntico al que tuvo cuando hizo frente a la marea de Dementores durante el partido contra Hufflepuff.
- ¿Te encuentras bien, Harry? - le preguntó la profesora McGonagall.
- Potter está bien, - dijo Snape. - simplemente quedó aturdido tras la aparición de un…mago con mascara de serpiente…-
Escuchar esa declaración no le gustó a Dumbledore. - ¿Cómo entró al castillo? - inquirió.
- Nos siguió por el pasadizo, - respondió Hermione. - aunque aún desconocemos que es exactamente lo que quería…-
- Yo diría…- dijo Harry, sacudiendo la cabeza. - que él nos siguió por Snyde. - Todos le miraron de nuevo. También recordó que el enmascarado estaba interesado en matarle como muestra de lealtad a Voldemort, pero decidió no decir nada al respecto. Lo último que necesitaba es que llamaran a guardaespaldas para protegerle. - Es decir, ¿recuerdan lo que le dijo? Él quería que ambos sirvieran juntos al heredero de Slytherin. -
- ¿Quién es el heredero? - preguntó Sirius con curiosidad.
- Voldemort. - respondió Dumbledore.
- Vaya, eso explica muchas cosas…- dijo Sirius, haciendo que Snape le mirara mal.
- ¿Qué sucedió con los dos? - preguntó Dumbledore.
- Él enmascarado envió lejos al profesor Lupin, - explicó Hermione. - en dirección al bosque. No sé si seguirá por allí…luego Snyde le hizo frente y se lo llevó de los terrenos. No sabemos donde están ahora. -
- De acuerdo, - asintió Dumbledore, levantándose de su silla y poniendo en frente de su escritorio. - será mejor que actuemos cuanto antes. Profesor Snape, si es tan amable le pido que lleve a este hombre a una celda de a las mazmorras. - señaló a Pettigrew. - Asegúrese de hechizarlo para evitar que se transforme. -
- Sí, señor director. - dijo Snape, sacando de mala gana a Pettigrew del despacho.
- Profesora McGonagall, - siguió Dumbledore. - le pido por favor que envíe una lechuza al Ministro de Magia. Es prioritario que hable con él sobre este atropello. -
- En seguida. - dijo la profesora McGonagall.
- Y una cosa más, - añadió Dumbledore. - será mejor que selle el pasadizo que da con la Casa de los Gritos. No podemos arriesgarnos a que ese hombre con mascara vuelva a entrar en la escuela por ahí. -
- Muy bien - asintió la profesora. - mientras tanto dejaré que se encargue de estos cuatro, una vez más. - añadió, mirando ceñuda a Harry, Ron, Hermione y Chloe antes de abandonar el despacho.
- Ya van tres años que veo una seria falta de respeto a las normas de la escuela por parte de vosotros tres, - dijo Dumbledore, aunque sin enfado. - y al parecer, la señorita Malfoy se ha decidido a seguiros en vuestras constantes escapadas. En este caso no había ningún motivo superior para salir del castillo. -
- Lo siento profesor…- dijo Chloe en voz baja, encogiéndose.
Dumbledore sonrió afablemente. - Me recuerdas a alguien muy especial para mí…- dijo con un atisbo de tristeza. Eso desconcertó un poco a Harry, y a la propia Chloe. - A veces me preguntó si…- no terminó de decir lo que quería decir. Se aclaró la garganta y prosiguió. - Miren, puedo entender que este año haya sido frustrante no poder salir con libertad a los terrenos, pero es por vuestra seguridad. Los Dementores…-
- ¡De eso queríamos hablar con usted! - saltó Hermione. Se ruborizó poco después al darse cuenta de que había interrumpido al director. - Lo siento, es que…¿no le parece alarmante el numero de Dementores que hay por los terrenos? Cuando salimos del castillo nos atacaron en grupos, y más tarde estuvieron a punto de darle el beso a Sirius. -
- No tengo una explicación acertada del porque del aumento de su número, - aclaró el profesor Dumbledore. - podría adjudicar esa responsabilidad al miedo de los estudiantes de Hogwarts a salir a los terrenos, pero no lo veo suficiente. En cuanto a su comportamiento, se debe a la misma naturaleza de ellos. Nunca me ha parecido prudente encomendar Azkaban a los Dementores, pues estoy convencido de que si pudieran traicionarían al Ministerio a cambio de más recuerdos felices. -
- Usted es el jefe del Wizengamot, ¿no? - señaló Harry. - ¿Nunca lo sugirió? -
- Por supuesto, - reconoció Dumbledore. - en varias ocasiones conseguí llevar el debate a los tribunales. Lamentablemente la mayoría de los miembros de la junta se sienten cómodos teniendo a los Dementores allí, con el argumento de que así no ponemos en riesgo la vida de magos y brujas carceleros que puedan dedicarse a la custodia de los prisioneros de Azkaban. -
- Mi madre fue una de las que votó por ellos. - se quejó Chloe, rodando los ojos.
- En cualquier caso, - siguió Dumbledore. - mi teoría, por ahora, queda en que es el miedo de los estudiantes a salir, y que los propios Dementores incitan a las personas a rememorar sus peores recuerdos…De todos modos ya no necesitaremos de su presencia, pues tenemos al autentico responsable del ataque a los Potter. -
Harry estaba feliz por Sirius, pensando en como sería su nueva vida lejos de Azkaban.
- Bien, por haber salvado a un hombre inocente, - Dumbledore señaló a Sirius. - de ser llevado injustamente de regreso a Azkaban, y haber capturado al auténtico responsable, se os recompensará, con cien puntos para Gryffindor por cada uno…-
Los cuatro jóvenes sonrieron ampliamente, mientras que Sirius parecía estar celebrando su cumpleaños.
- En cuanto a ti, Sirius, - siguió Dumbledore. - pronto tendré una charla con Cornelius. Es evidente que debimos haberte interrogado como es debido y darte el juicio que tanto merecías. Estoy convencido de que Remus (cuando vuelva a la normalidad) y Severus podrán ayudarnos como testigos, todo saldrá bien. En poco tiempo y con algo de suerte, volverás a ser un hombre libre. -
- Gracias Dumbledore. - dijo Sirius con sinceridad. - Y…¿qué será de Peter? -
- El hombre que debió pasar aquellos doce años en Azkaban ahora, pagará la condena que en su día debió pagar. - dijo Dumbledore, mientras se frotaba su larga y plateada barba. - Bueno, si sois tan amables, os pido que me acompañéis a la enfermería. No os vendría mal ser atendidos por la señora Pomfrey. -
Y es que en realidad sí que necesitaban ir a la enfermería. Sirius estaba desnutrido y herido por la golpiza que le propinó Harry. Este y Hermione estaban heridos por culpa del Sauce Boxeador, Chloe por ser arrastrada por el pasadizo en un intento de salvar a Ron y este último (aunque Snape le curó la pierna en gran medida) tenía la pierna ensangrentada por la mordida que le dio Sirius.
Guiados por el viejo director de Hogwarts, el grupo salió del despacho, y caminaron juntos rumbo a la enfermería.
