CAPÍTULO 27

SERENA

No quería estropear la noche con ellas, me guste o no, lo habían organizado para mí. Cuando estaba a punto de volver a mi sala Gary me agarró del brazo.

- ¿Te gustaría hacer algo especial para él?

- ¿Qué? - sonrió de lado enviando escalofríos por todo mi cuerpo.

-Supongo que disfrutaste su "sorpresa" …- asentí algo avergonzada- ¿Harías lo mismo? - abrí los ojos de la impresión.

- ¿Te refieres a un baile privado?

-Podría ser en la sala que tanto te gustó…- mordí mi labio con nerviosismo ¿Se había dado cuenta?

- ¿Sería posible? – pregunté sorprendiéndome a mí misma mientras él reía pasando su brazo por mis hombros.

- ¡Nena! Cuando eres la mujer del jefe todo es posible…- no sería mala idea, tras dar una última mirada a la puerta no lo pensé más.

- ¡De acuerdo! - sonrió y no pude evitar devolverle la sonrisa.

- ¡Vamos entonces! Llamaré a Andrew para informarle de las novedades…

- ¿Es necesario? - me daba un poco de corte que supiera lo que deseaba hacer y dónde.

-Si no nos echan una mano será difícil traerlo aquí…- visto así tenía razón, sin decir más me dejé llevar de vuelta a la sala de Tyle- Tyle… ¿Qué le queda a la sala 6?

-Ya mismo se retiran…- al girarse y verme de nuevo nos miró incrédulo- ¿No estarán pensando…? - me sonrojé a más no poder y grité.

- ¡Es para Darien! ¡Para nosotros! - Gary comenzó a reír.

-Como puedes ver no soy bienvenido a su fiesta…- me guiñó y me sonrojé más- Seguirá siendo mi sueño inalcanzable…- Tyle negó con la cabeza.

-Estás loco…- le guiñó.

-Pero uno muy apetecible…- no pude evitar reír ante la cara de desagrado de Tyle- ¿Verdad Serena? - volví a pasar la vista por su cuerpo.

-No estás mal…

- ¿Ves Tyle? Hasta las mujeres se dan cuenta de mi atractivo…- rodó los ojos con exageración.

- Eso es porque no tiene que aguantarte mucho rato…- tuve que aguantar la risa que luchaba por salir.

-Tu ni caso…- otro guiño- Solo está celoso de mi sex appeal.

-Como digas…- dijo cansado antes de preguntar de igual modo- ¿Quieres centrarte en lo que estamos y dejar de joder?

-De acuerdo…- chasqueó la lengua- ¡Aguafiestas! - reí de nuevo- Anula cualquier reserva de esa sala para hoy y apaga las cámaras, la usarán nuestros jefes hasta nuevo aviso…

-Gary necesito que me lo diga alguien al cargo, tu palabra no me sirve…

- ¿Te vale la mía? - preguntó Andrew nada más entrar por la puerta, al verme sonrió- Buenas noches Serena.

-Hola Andrew…- volvió su atención a Tyle- La 6 queda fuera esta noche.

-De acuerdo jefe…- Andrew se volvió a Gary.

-Llévala al vestidor por si desea cambiarse.

- ¿Hay ropa? – todos sonrieron mirándome como si fuera una niña inocente, ahora mismo me sentía como tal.

-Gary confío en que sabrás guiarla…- él volvió a poner su brazo sobre mis hombros.

- ¡Dalo por hecho jefe! - antes de salir Andrew se acercó a mi oído a susurrar.

-Le encanta el cuero…- me sonrojé y me dio una pícara sonrisa- Que lo disfruten…

-Gra…Gracias…- Gary me arrastró hacía el pasillo de nuevo y entramos en una de las puertas, cuando entramos vi que era una habitación bastante grande y llena de percheros con todo tipo de ropa.

-Como puedes comprobar este es el vestidor del que disponen nuestros chicos y chicas…- nada más hablar aparecieron por detrás de una fila de ellas un chico y una chica desnudos ¡Dios! ¡Qué vergüenza! Tuve que volverme para no verlos.

-Esto… Está ocupado…- balbuceé y rió.

-Katrina, Paul ¿Pueden salir y dejarla sola?

- ¿Es nueva? Podría quedarme y…- dijo el que debía ser Paul con voz grave y lo interrumpió con una carcajada.

-Si te dejara hacer tal cosa Darien nos mataría.

- ¿Es su mujer? - preguntó la chica, debían pensar que era una maleducada por no volverme mientras nos presentaban, pero estaba demasiado avergonzada para hacerlo.

-Así es…- Gary me agarró de los hombros y me obligó a hacerlo, por suerte para mí ya tenían algo de ropa encima- Os presento a Serena…- les di la mano y ambos la estrecharon sonrientes.

-No puede negarse que nuestro jefe tiene buen gusto…- susurró Paul y sentí mi cara arder.

-Es bastante adorable y tímida…- me guiñó provocando que creciera mi sonrojo- Así que no se pasen de listos…- rodaron los ojos casi a la vez.

-Estoy bien…- tosí- Yo…- miré a Katrina- ¿Podrías indicarme cuál debería usar? – relevó a Gary en mi hombro, debía ser un rasgo común en aquel lugar, pero no resultaba incómodo, y me llevó dónde estaba la ropa de mujer.

- ¿Algo en especial?

-Cuero…- susurré algo avergonzada y con una sonrisa fue sacando varios conjuntos, todos de color negro, al final me decidí por un top y unos pantalones que se ajustarían a mis curvas. Antes de empezar a desnudarme se despidieron.

-Te dejamos sola encanto…- dijo Paul acompañado de un guiño.

- ¡Menea bien las caderas! - dijo Katrina haciendo un movimiento bastante atrevido- Eso nunca falla…- luego miró y señaló la puerta del otro extremo dónde había una bombilla en la parte de arriba- Cuando se ponga verde es el momento del show…- tras otro guiño por su parte salieron y Gary volvió a acercarse.

-Yo también debo irme…- me dio un beso en la mejilla- Disfruta a ese bombón, yo iré a hacerlo con el mío.

-Gracias…- negó sonriente.

-Ha sido un placer conocerte, cuando quieras por aquí estaré.

-Lo tendré en cuenta.

- ¡Nos vemos hermosa! - en cuanto salió comencé a cambiarme, la luz no tardó mucho en cambiar, tomé aire y entré decidida a hacer mi papel lo mejor que pudiera, en cuanto vi su cara deseosa y sonriente los nervios me abandonaron dando paso a una sensualidad que solo él despertaba y comencé mi show.

Como imaginaba desde el momento que la vi, esta sala emanaba sexualidad por todas partes y eso ayudó a dejarme llevar, tras el baile le ofrecí algo más que no dudó en tomar. Cuando terminamos de dar rienda a nuestra pasión me mantuvo sentada sobre él con su miembro aún dentro de mí.

-Ha sido increíble…- sonreí.

-Me alegro…- besé su pecho- Quería hacer algo especial para ti.

- Cosa que agradezco…- besó mi cuello- A todo esto ¿Quién te habló de esta sala? – no pude evitar sonrojarme.

- ¿Te ha gustado? – pregunté con la esperanza que lo dejara pasar, él besó el tope de mi cabeza antes de alejarme de su cálido abrazo para verme a los ojos.

-Mucho, pero hubiera preferido otro lugar…- suspiró algo incómodo- No me agrada esta parte del Club.

-Lo siento…- bajé la mirada bastante apenada, lo que menos quería era que se sintiera así.

- ¡Eh! – levantó mi barbilla con su dedo- No pienses lo que no es…- suspiró- Lo que pasa es que esta parte me trae recuerdos que prefiero olvidar…- lo abracé de nuevo y aspiré su delicioso aroma.

-Tu pasado forma parte de ti, te convirtió en lo que eres y no lo cambiaría por nada en el mundo…- me apretó con fuerza y aspiró el olor de mi cabello.

-Todavía me parece mentira haber tenido la suerte de encontrarte…- volví a besar su pecho.

-Ambos la tenemos, a veces me parece estar en uno de mis sueños.

-Por suerte para ambos es tan real como nuestra pronta boda…- suspiramos a la vez antes de reír.

-Hablando de la boda estoy deseando que llegue el domingo.

-Y yo…- me separó para besarme los labios de forma lenta y tierna- Ahora vuelve a ponerte tu ropa y volvamos con los demás…- hice un puchero.

-No quiero separarme de ti…- me dio un golpecito con su dedo en mi nariz.

-No hará falta ¡Vamos! - me ayudó a incorporarme, me puse la ropa interior y mientras se vestía me asomé al vestidor, no había nadie, así que entré para ponerme de nuevo mi ropa tras dejar en el cesto junto a la puerta la que tomé prestada.

- ¿Quién eres y qué haces aquí? - me sobresaltó una voz profunda, al volverme vi un tipo bastante grande y amenazador que me miraba con cara de pocos amigos, tragué grueso.

-Yo ya me iba…- cogí mi ropa y corrí hacía la sala donde me esperaba Darien, pero la puerta no se abría- ¿Qué?

-No irás a ninguna parte hasta que me digas que haces en una zona reservada…- poniendo mi corto vestido de médica sobre mi cuerpo me volví para contestarle.

-Estaba con Darien para…- abrió los ojos sorprendido.

- ¿Tu eres su chica? - entonces me dio un repaso de arriba abajo que me hizo sentir bastante incómoda.

-Si…- miré la puerta de nuevo- Si fueras tan amable de dejarme volver con él…- enseguida se abrió.

-Lamento el malentendido, pensaba que habían terminado hace rato, buenas noches jefa…- dijo antes de darse la vuelta y salir sin darme tiempo de decirle que solo era Serena… ¡Visto lo visto no iba a haber modo de cambiar eso!

- ¿Por qué has tardado tanto? - preguntó Darien extrañado cuando entré de nuevo.

-Uno de tus chicos pensó que me había colado…- me sonrojé- Fue bastante vergonzoso.

-Lamento eso…- se acercó a besarme con ternura- Hoy hubo un incidente y tuve que ponerme serio, hablaré con ellos y no volverá a ocurrir.

-De acuerdo…- dije sin querer ahondar en ese incidente, salimos de la sala y me detuvo.

-Espera aquí un momento…- se alejó a la sala de Tyle y volvió antes de darme cuenta- Volvamos con el resto…- cuando llegamos me sorprendí gratamente de ver que ahora estaban todos juntos en la sala que había sido para los chicos, a pesar de eso Mina y Rei me arrastraron con ellas y pasamos las últimas horas de nuestra despedida bailando sin parar. Cuando llegó la hora de volver a casa me quedé dormida en el coche y estaba en un suave duermevela cuando me llevó en brazos a la cama ¡Estaba exhausta! Había sido una noche larga y llena de emociones que no olvidaría nunca…

Cuando despertamos el sábado era más de las 5 de la tarde, nos dedicamos a comer, descansar y supervisar como iba quedando el jardín con los preparativos de la boda… Para cuando llegó la hora de dormir estaba tan nerviosa que no podía pegar ojo.

- ¿Ocurre algo?

-No puedo dormir…- besó la curva de mi cuello.

-Yo tampoco…- mordió el mismo lugar- Se me ocurre una forma de distraernos un poco…- reí.

-No imagino que puede ser…- sonrió de lado.

-Me dedicaré a mostrarte…- fue regando besos hacía mis pezones ansiosos por atención, cuando los alcanzó comenzó a alternar caricias con su lengua y dedos hasta volverme loca de deseo. Sin alejar sus manos de ellos fue bajando con su boca hasta alcanzar mi centro y chuparme con fuerza donde más lo necesitaba… Mi orgasmo no tardó en estallar.

- ¡Darien! - siguió lamiendo llevándome de nuevo al éxtasis y alcanzar un orgasmo algo más intenso que el primero- ¡Dios! - fue reptando sobre mi cuerpo hasta colocarse en mi entrada y alcanzar mis labios con su boca.

- ¿Mejor?

- ¿Eh? – pregunté perdida en mi último orgasmo y sonrió de lado.

-Puede que necesites más…- fue entrando lentamente haciendo que viera luces de colores bajo mis párpados ¡Madre mía! Nunca pensé que el sexo pudiera ser tan placentero como con él.

-Si… Más fuerte…- aceleró el ritmo, pero no tanto como deseaba, sin apartar su boca de la mía.

-Te amo…- gimió antes de culminar su orgasmo, al sentir su calor dentro de mí lo seguí al momento.

-Eres lo mejor que me ha pasado en la vida y te amo con toda mi alma…- susurré, sin romper nuestra unión besó mis labios tiernamente.

-Eres lo más valioso que tengo y nunca te dejaré escapar…- sonreí sobre sus labios y seguimos besándonos hasta que el sueño nos venció…

- ¡Serena! ¡Serena! - gritaban mi nombre sin cesar, pero estaba muy cansada.

-Unos minutos más…

- ¡Llegarás tarde a tu boda! - ¡Mierda! Me incorporé de un salto, vi a una sonriente Mina y a mamá sobre mí.

- ¿Es muy tarde? – pregunté mientras me levantaba de la cama sin caer en mi desnudez.

- ¡Vaya! Ahora entiendo porque lo tienes loco…- con un grito ahogado cogí las sábanas para taparme antes de ver que tras ellas se encontraban Kakeru y Kou, éste último se había puesto de espaldas mientras que Kakeru me miraba divertido.

- ¿Se puede saber porque entran sin avisar? – grité antes de correr al baño para ducharme y ponerme algo encima.

-Nunca has dormido desnuda…- dijo Mina entrando al baño seguida de mamá que sonreía.

-Ahora sí ¿Pasa algo? - entré en la ducha y comencé a lavarme.

-Nada cariño, lo sentimos…- Mina rodó los ojos y mamá siguió- Pero estábamos tan emocionadas que no nos paramos a pensar.

-Ya no importa…- mordí mi labio sin poder evitarlo- ¿Y Darien?

-Debe estar en la carpa del jardín con los chicos.

- ¿Por qué no aquí?

-Cielo…- dijo mamá como si fuera obvio- El novio no debe ver a la novia hasta que llegué al altar.

-Nunca he creído esas cosas.

-Bueno lo creas o no, es tradición y él estaba de acuerdo…- terminé de enjuagarme y salí con una toalla.

-Nunca lo hubiera imaginado…- pensé en voz alta y rieron.

-Ese hombre es sorprendente…- sonreí.

-No puedo negarlo…- me arrastraron de nuevo a la habitación para comenzar con la tortura de arreglarme para estar perfecta. Con solo la ropa interior y una bata un peluquero me peinó, una esteticien me maquilló, luego mamá y Mina me ayudaron a ponerme el vestido. Cuando estuve lista me miré en el espejo sin poder creer lo que veía…

- ¡Estás preciosa! - alcé la vista para verlo.

-Abuelo…- se acercó con los ojos brillantes.

-Me siento tan emocionado como orgulloso de ser quién te entregue al amor de tu vida.

-Yo también…- sonreímos con melancolía.

-Seguro que tu padre está orgulloso de vosotras esté donde esté…- ahora yo también lo creía- Vayamos a formalizarlo…- me ofreció su brazo y tras cogerlo me dejé llevar hasta la puerta del jardín- ¿Lista? - tomé aire y sonreí.

- ¡Más que nunca! - asintió antes de mirar al frente e hice lo mismo mientras avanzábamos al compás de la música, no me percaté de nada más que de mi hermoso hombre esperándome en el altar, sabía que su sonrisa y este mágico momento lo atesoraría durante toda mi vida…

DARIEN

No me dieron oportunidad ni de saludarla para darle los buenos días que ya me estaban instando a salir de la habitación por lo menos me dieron tiempo de ponerme algo encima antes de salir.

- ¿Sabes que no me importa mirar? - rodé los ojos.

-Mejor que no…- chasqueó la lengua y se volvió a regañadientes ante la mirada inquisitoria de su novio.

-Aguafiestas…- gruñó por lo bajo cuando pasé por su lado para salir, Mina e Ikuko casi me tiran al suelo por pasar corriendo para acercarse a ella, Kaname y Andrew me esperaban fuera bastante sonrientes.

- ¿Listo para tu gran día? - sonreí.

- ¿Tú que crees?

-Que eres un hombre afortunado…- dijo Kaname guiñando un ojo y le sonreí más si cabe.

-Eso no hace falta que lo digas.

- ¡Vamos! Desayunaremos antes de vestirnos para tu día…- los seguí a la cocina y me sorprendí gratamente de encontrarlos a todos esperándome, gracias a sus bromas y comentarios la mañana pasó volando y cuando quise darme cuenta estaba esperando por ella en el altar junto a Andrew y el cura- ¿Estás nervioso?

-Mas que nunca.

-No tienes porqué, ya conseguiste lo que querías.

-Eso no quita que esté nervioso, quiero que todo salga perfecto.

-Seguro que sí, de momento todo va sobre ruedas.

-Se merece eso y más…- cuando sonó la música, me volví a la puerta para admirarla avanzar hacia mí del brazo de Kenji, más hermosa que nunca si es que era posible. Estaba tan emocionado y nervioso que cuando quise darme cuanta había llegamos a la mejor parte…

-Yo los declaro marido y mujer… Puede besar a la novia…- la abracé con fuerza y alzándola al aire la besé con intensidad.

- ¡Joder! ¡Cuánto te amo! - mordiendo mi labio inferior susurró.

-Tanto como yo a ti…- no tardaron en llegar todos a nuestro encuentro y nos vimos obligados a separarnos para recibir las felicitaciones antes de ser arrastrados a la zona comedor y tomar nuestros asientos. Disfrutando mi nuevo estado junto a la mujer de mi vida y todos nuestros familiares y amigos pasó el día más pronto de lo que quisiera, cada momento desde la ceremonia, la celebración, nuestro baile y demás quedó grabado a fuego en mi memoria. Viéndola sonreír con sus amigas me di cuenta que su felicidad era fiel reflejo de la mía, hoy comenzábamos una nueva etapa en nuestra vida y esperaba que fuera para siempre, tal como dijo el cura, hasta que la muerte nos separe…

2 SEMANAS DESPUÉS

Nuestra luna de miel me había sabido a poco, habíamos pasado unos días maravillosos y disfrutado cada momento tanto en soledad como en compañía, Serena se llevó una grata sorpresa tanto por el viaje como los destinos escogidos y paseamos juntos por cada maravilloso rincón de París, Londres, Madrid, Roma, Praga, Ámsterdam o Berlín entre otras. Durante el día disfrutábamos de lo que nos podía ofrecer la ciudad en la que encontrábamos y de noche nos dedicábamos a nosotros en la suite nupcial ¡Me encantaba lo compenetrados que estábamos en ese aspecto! Solo con una mirada sabíamos que necesitaba el otro, pero como todo lo bueno llegó su fin. Ahora estábamos a punto de llegar a casa desde el aeropuerto y lo único que deseaba es volver para meterla de vuelta en otro avión.

- ¡Llegamos! - exclamó nada más bajar del taxi, fui al maletero por nuestras maletas mientras me esperaba a un lado.

-Puedes entrar en casa, yo me encargo de esto…- con una sonrisa se alejó para hacerlo, suspiré más que entusiasmado, cada vez se parecía más a un hogar… Solo quedaba llenarla con niños, a ser posible muchos, pero sabía que todavía era demasiado pronto para ella, le daría un año para retomar la conversación sobre el tema. En cuanto dejé las maletas en nuestra habitación fui en su busca, la encontré sentada en la mesa de la cocina con la mirada perdida en algún punto del jardín.

- ¿Te encuentras bien?

- Sí, pero necesito salir un momento.

-Te acompaño…- se levantó más rápido que nunca y me miró raro.

-No hace falta, vendré enseguida…- se alejó corriendo ¡Qué demonios! ¿Iría a hablar con su madre y su hermana? ¿Porque no decirlo sin más? Como no quería agobiarla la dejé ir, bastante tiempo la había tenido para mí solo, aprovecharía de llamar a Andrew para saber cómo iba todo por aquí.

- ¿Ya llegaron?

-Hola a ti también…- dije con algo de sarcasmo y rió.

-Hola ¿Cómo fue todo?

-Mas que bien, se me hizo corto, debería haber cogido el mes completo.

- ¡No seas exagerado! Por si no lo recuerdas ambos tienen deberes que atender…- no sabe cuánto me molestaba que tuviera razón, Serena no paraba de recordarme que debía terminar su novela.

- ¡Qué puedo decir! Confío en ti…- reímos.

- ¡No seas caradura! El jefe eres tú.

-Sabes que ambos lo somos.

-Bueno, dejando de lado el tema del trabajo ¿Cómo les fue?

-Muy bien, ahora me costará volver a la rutina…- me había acostumbrado a tenerla las 24 horas para mí y volver a separarnos iba a ser muy duro.

-No será para tanto…- podía escuchar sus ojos rodar desde aquí.

- ¿Y cómo va todo por ahí?

-Como siempre, no hay novedades…- su tono y el silencio que lo siguió no me gustó nada.

-Andrew no me mientas…- suspiró.

-Bien, te lo diré porque te enterarás más temprano que tarde.

- ¡Joder! ¡Deja de andar por las ramas y dilo de una vez!

-Neherenia ha pagado la fianza de Seiya y no se les ha vuelto a ver…

- ¿Qué? ¡Pero! ¿Cómo puede ser? ¿Se conocían? - algo me decía que no.

-El abogado no cree que sea ningún problema, por eso no vimos necesario estropear su luna de miel por esto, todo va bien respecto a la condena y con la orden de alejamiento…- sabía todo eso y aun así me entraron unos sudores fríos- Así que no te preocupes por ellos...- más fácil de decir que de hacer y más cuando ella había salido sola.

-Andrew tengo que dejarte…- colgué antes de esperar que se despidiera ¡Ya me preocuparía por eso después! Ahora necesitaba dar con ella y asegurarme que estaba bien. La llamé, cada vez que lo hacía sin que contestara me desesperaba más y cientos de cosas venían a mi mente ¿Por qué demonios no lo cogía? ¡Joder! No tuve más opción que llamar a su madre con la esperanza que estuviera con ella.

- ¿Darien?

-Ikuko ¿Está Serena contigo?

-Acaba de salir en un taxi para allá, no debe tardar…- suspiré aliviado.

-Gracias, adiós…- me despedí sin darle tiempo a decir más ¡Joder! Los nervios me convertían en un auténtico gilipollas, mientras esperaba no paraba de darle vueltas en mi cabeza al tema de esos 2 juntos ¿Por qué lo había hecho? Seguro que solo buscaba joderme o más bien jodernos. En cuanto llegara debía decirle, no quería que la pillaran de sorpresa, no me fiaba de ninguno de ellos y mucho menos ahora que estaban juntos sin entender la razón.

-Hola…- saludó tan alegre como siempre en cuanto llegó junto a mí y no pude evitar sonreír.

- ¿Te divertiste?

-Bueno, no podría llamarlo así…- le alcé una ceja mientras la llevaba al sofá y la hacía sentarse en mi regazo, la abracé y me embriagué de su delicioso aroma.

-Entonces ¿Cómo lo llamarías? - suspiró.

-Bueno… Yo… Tengo un retraso…- comenzó a jugar con sus manos con nerviosismo- Quería asegurarme que…- en cuanto escuché la palabra retraso mi corazón dio un vuelco y los nervios me impidieron escuchar nada más ¿Estaba embarazada? ¿Cabía la posibilidad? ¡Pero si se cuidaba! También sabía que esas cosas fallan y…- ¿Darien? ¿Darien?

- ¿Qué? - me miró entre preocupada y nerviosa.

- ¿Has escuchado algo de lo que dije?

-Tienes un retraso…

- ¿Te parece mal? - la miré como si estuviera loca.

- ¡Por supuesto que no! – sonrió más tranquila.

-Bien… He comprado varios test y me gustaría hacerlos juntos ¿Te parece bien?

- ¡Vamos! - la acompañé al baño corriendo para que comenzara cuánto antes.

- ¿Te importa esperar fuera mientras hago pis en ellas? - le rodé los ojos mientras negaba.

-De eso nada, quiero verlo todo…- con la cara bastante sonrojada, se sentó en la taza e hizo pis sobre el extremo de cada una de ellas, cuando terminó las pusimos en fila sobre el lavabo y se lavó las manos- ¿Tardará mucho?

-3 minutos creo…- iban a ser los minutos más largos de mi vida, ella vino a abrazarme- ¿Te gustaría que fuera positivo?

-Si… ¿Y a ti?

-También…- suspiré aliviado- Dejé de cuidarme antes de la boda, pero no esperaba quedarme tan pronto…- la miré asombrado.

- ¿Dejaste de cuidarte? - asintió- ¿Antes de la boda? - volvió a asentir- ¿Por mí? - negó sonriente.

-Por nosotros…- sonreí orgulloso- Al principio estaba asustada porque todo iba muy rápido, pero después me di cuenta que no importa el tiempo que lleves con la persona, cuando es la correcta se sabe desde el primer momento y no hay razón de esperar…- sonreí orgulloso mientras jugaba con un mechón de su cabello.

-Te costó verlo…

-Fue por el miedo.

- ¿Ya no lo tienes?

-No…- besó ligeramente mis labios- Mi ahora marido me hizo abrirme de nuevo tanto a la vida como al amor…- sonreí de lado.

-Ese marido tuyo debe ser un tipo genial.

-Lo es…- me guiñó- Es el mejor…- nos besamos con una mezcla de deseo y ternura, cuando estaba a punto de alzarla sobre el lavabo para profundizar mucho más- Darien, ya debe estar…- susurró y la empujé al lugar dónde se hallaban las pruebas de embarazo… Cuando vi que todas marcaban la misma palabra casi me da algo- ¿Darien?

-Embarazada… Voy a ser padre… Tendremos un bebé…- tuve que sentarme sobre la tapa del inodoro para no caerme ¡Joder! Estaba tan emocionado que tenía ganas de llorar y reír, todo a la vez. Puse mis codos sobre la rodilla para coger la cabeza entre mis manos mientras trataba de controlar las miles de emociones que me embargaban.

-Darien, me estoy empezando a preocupar…- dijo sin parar de morder su labio, tiré de ella para sentarla sobre mí y la mantuve lo más pegada posible mientras aspiraba su aroma.

-Ahora mismo me siento tan feliz que no tengo palabras…- comenzó a jugar con mi cabello.

-Yo también estoy emocionada, cuando pensé hacerlo para sorprenderte nunca imaginé que pudiera quedar tan pronto, pero me alegro que haya ocurrido, él o ella será quien nos complete…- puse la mano sobre su vientre.

-Será el primero de muchos.

- ¿Muchos? - preguntó algo nerviosa y sonreí.

-Si, quiero muchos bebés tan hermosos como su madre…- besé ligeramente sus labios.

-No más de 3…- susurró antes de besar mi nariz- Y si se parecen a ti también lo serán…- juntamos nuestros labios.

-Así empezaremos nuestra familia.

-Si…- volvimos a besarnos con más intensidad, ahora sentía la necesidad de colmarla de atenciones. La levanté en brazos y la llevé a nuestra cama para desnudarla lentamente mientras hacía lo mismo conmigo. Una vez desnuda fui saboreando cada parte de piel a mi alcance hasta llegar a sus duros pezones para chuparlos con fuerza ¡Me encantaba como reaccionaba a mis caricias! - Darien…

-Eres deliciosa… Y toda mía…- fui bajando hasta alcanzar su centro, primero aspiré su aroma y después comencé a jugar con mi lengua por toda su longitud hasta que la sentí acercarse a su clímax y chupé con fuerza su clítoris.

- ¡Dios! – seguí tomando todo lo que ofrecía mientras culminaba y volví besando todo a mi paso hasta alcanzar sus labios y besarla con pasión- Por favor Darien, te necesito…- gimió con necesidad y sin perder el tiempo me acerqué a su entrada para entrar lentamente, saboreando el momento. Debía mostrarle lo feliz que me había hecho, porque no había palabras suficientes para explicarlo…

-Te amo Serena ¡Joder! Mucho más de lo que nunca entenderás…

- ¡Oh dios! - volvió a gemir mientras aceleraba el ritmo hasta que culminamos casi a la vez, sin romper nuestra unión me puse de lado y la arrastré sobre mi pecho.

-Te quiero…- besé el tope de su cabeza.

-Yo también…- no tardó en quedarse dormida. Tras acomodarla para que pudiera descansar me entretuve en recoger todo. Cuando no quedó nada que hacer llamé a los chicos para que vinieran ¡Estaba deseando darles la noticia! Todos a excepción de Kaname pudieron venir, él tenía otros planes con mi suegra. En cuanto llamaron a la puerta fui a abrir más que ansioso…

-Se te ve bien hermano…- saludó primero Ayato y sonreí mientras palmeaba su hombro.

-Estoy más que eso…- les guiñé y me miraron suspicaces.

- ¿Algo que debamos saber? - preguntó Andrew y sonreí más si cabe.

- ¿Por qué no vamos a tomarnos unas cervezas al jardín y les cuento?

- ¡Haber empezado por ahí! - gritó Shu siento secundado por Ruki.

-Estoy sediento…- rodé los ojos mientras los seguía a la cocina, cogíamos las cervezas y salimos al jardín.

- ¿Y bien? - casi exigió Ayato y reímos.

-Como no me gusta andarme por las ramas lo diré de una…- con una sonrisa que no cabía en mi cara grité entusiasmado- ¡Voy a ser padre! - la cara de cada uno de ellos fue digna de una foto, Andrew abrió tanto la boca que casi le llega al suelo, Ayato abrió los ojos más que nunca, Ruki me los entrecerró somo si intentara ver la broma tras mis palabras mientras que Shu sonreía.

- ¡Enhorabuena hermano! Sabía que al ritmo que llevaban no tardarían mucho en conseguirlo…- todos rieron menos yo.

-No soy el único que le dedica tiempo de satisfacción a su pareja.

-Pero no tanto como tú…- apuntilló Andrew y sonreí muy pagado de mí.

-Ni como negarlo …- dije alzando mi botellín de cerveza y brindamos, por mí, por ellas, por nosotros. A continuación, la conversación tornó referente a niños, pañales y sobre el curioso hecho que su tío sería casi de la misma edad… Así eran ellos, mis hermanos, hasta hace nada mi única familia y a pesar de su locura no los cambiaría por nada en el mundo…

SERENA

Me revolví inquieta en la cama, faltaba algo… En cuanto abrí los ojos me di cuenta quién.

-Darien…- su lado estaba lo bastante frío para saber que llevaba mucho tiempo fuera de la cama, aprovechando la soledad me di una ducha rápida antes de ir a mi despacho, sonreí, me encantaba ese lugar en casa y cuando naciera mi hijo sería dónde pasaría más tiempo, era la ventaja de ser una de las escritoras estrella de la editorial, mientras sacara novedades les daba igual dónde escribiera. Cuando entré escuché las voces de todos los chicos en el jardín, debieron venir mientras dormía, les daría tiempo para ellos mientras adelantaba en lo mío. Cuando encendí el ordenador llegaron varios correos, la mayoría basura, pero hubo uno que llamó mi atención…

Hola Serena,

¡Cuánto tiempo sin vernos! ¿Verdad? Seguro que tú y tu marido han disfrutado de lo lindo viéndome entre rejas, pero ¿Sabes qué? Estoy libre y con muchas ganas de retomar nuestra charla…

Estoy convencido que lo disfrutarás tú más que yo…

Nos vemos muy pronto S.

¡Maldito idiota! Sabía de sobra quién era ¿Acaso pensaba que con solo la inicial lo dudaría? Pero seguía sin entender que hubiera salido ¿Cómo? ¿Lo sabía Darien? Y si lo hacía ¿Por qué no me dijo nada? Si pensaba que iba a acobardarme lo llevaba claro, cogí mi móvil y marqué su número, si no lo había cambiado desde entonces, pronto lo averiguaría… Un tono, 2, 3…

-Has tardado más de lo que esperaba.

- ¿A qué viene el correo? ¿Acaso crees que me importa lo más mínimo dónde estás? - rió.

-Deberías, por mucho que lo niegues el primer amor nunca se olvida…- no pude evitar reír.

-Aunque me cueste reconocerlo debo darte la razón.

- ¿Sí? - preguntó algo confuso y le aclaré antes que se hiciera ideas equivocadas.

-Mi primer y único amor ha sido Darien…

- ¿Te olvidas que antes que él te tuve yo?

-Por desgracia no puedo borrarlo, pero nunca estuve enamorada de ti…

- ¿Eso te ha hecho creer?

-No tiene que hacerme creer nada, nunca sentí nada así por ti, nos amamos…- una risa sarcástica me interrumpió.

- ¿A ti y a cuantas más?

-Solo a mi…- casi gruñí y siguió riendo, su risa me estaba poniendo histérica.

-Eso les dice a todas.

-Dijo el ladrón que cree que todos son de su condición.

- ¡Vamos nena! Sabes tan bien como yo que lo nuestro fue especial…- reí más si cabe.

- ¿Especial? ¡No me hagas reír! Ni siquiera me prestabas atención, estabas demasiado entretenido con cuanta chica se te ofrecía.

-Pero siempre volvía a ti.

-Debiste dejarme antes y con razones convincentes, no con jodidas mentiras para hacerme sentir mal a mí cuando el del problema eras tú.

- ¿Eso crees?

-Lo he comprobado, el problema eras tú no yo…- comenzó a reír de nuevo.

-Parece que Chiba te ha enseñado bastante bien, muy interesante…

-No te interesa lo más mínimo nuestra vida, como pudiste comprobar la última vez que nos vimos ya no soy la misma de antes ¡Así que déjanos en paz de una vez o te joderé vivo!

-Se te ha pegado todo lo malo de ese imbécil…

- ¡El único imbécil que conozco eres tú!

- ¿En serio? - soltó otra risa sarcástica- Solo es un prostituto que finge ser alguien de la élite cuando en realidad es una mierda con suerte…- ¡Hijo de puta!

- ¡La única mierda que hay aquí eres tú!

-Esto no lleva a ningún sitio, lo dejaremos para otra ocasión…

- ¡Y una…- colgó antes de poder terminar mi maldición ¡Maldita sea! Llamaría a Haruka para ponerlo al día sobre el correo y la llamada, ya hablaría con Darien después. No tardaron en pasarme con él tras explicarles quién era, cuando le conté los últimos acontecimientos me hizo mandarle el correo y explicarle todo lo que hablamos en la llamada, casi todo calumnias y tonterías, pero se lo conté con pelos y señales. Cuando terminé la llamada mi ánimo no era el mejor, así no podría concentrarme en nada, tampoco quería molestarlos así que opté por salir un rato, les mandé un mensaje a Mina y Kakeru para vernos en la cafetería de siempre, necesitaba hablar con ellos y desahogarme ¡Maldito Seiya! Con lo contenta que estaba por mi próxima maternidad y lo había fastidiado todo…

URSU.

Aquí les dejo el siguiente, espero que les haya gustado. Muchas gracias por su apoyo, cualquier cosa no duden en contactarme.

Muchos saludos y besos para todos.

*LA SIGUIENTE HISTORIA EN SER ACTUALIZADA SERÁ DOCTORA TSUKINO*