Sangre.

Sangre en su boca, sangre en su pecho, levanta la mano y esta está manchada con su propia sangre también.

Ha pasado tanto tiempo desde que ve tanta sangre propia.

En un segundo todo su cuerpo ha sido sacudido por una sensación indescriptible de dolor. Un solo segundo le ha tomado a ella para aparecer, un segundo donde él no pudo reaccionar, solo pudo ver ese brazo metálico acercándose con un brillo impresionante y luego fue cuando todo su mundo dio vueltas.

Palpando su pecho puede notar la herida, su armadura está quebrada, no sería errado decir que tiene un agujero en medio de su pecho, tiene una desagradable sensación cuando intenta enderezarse, pedazos de esa armadura escamosa rozan unos contra otros causando que esta herida siga quebrándose, extendiéndose por medio de líneas zigzagueantes como si él estuviera hecho de concreto. Aun así este agujero no es mortal, incluso estando en el suelo segundos tras el derribo puede sentir a su quirk actuando, escamas apareciendo poco a poco para cubrir el espacio abierto de golpe, un dolor desesperante que le hace temblar, estas escamas se arrastran sobre su piel para cubrirle, como si arrastrara la superficie de un ladrillo sobre la herida para construir un muro en frente.

No solo es la herida superficial lo que lo ha sorprendido, cuando ese golpe conectó pudo sentir algo más, su cuerpo entrando en un terrible calor, como un rayo, una línea recta atravesándole hasta la espalda, los músculos de su pecho tiemblan todavía al igual que su mandíbula. Ha recibido daño interno, de eso no hay duda, el dolor cuando se mueve no es solo por su quirk regenerándose, hay algo roto en el interior, algo quemado a causa del shock eléctrico.

Frente a él está lo imposible, Arashi.

Está herida, al menos su rostro y su único brazo están cubiertos de sangre, más incluso de cuando se separaron.

- ¿Cómo es tan fuerte…? – Mira con odio, sus garras aferrándose al suelo, sus rodillas incapaces de despegarse del mismo – Ni siquiera… me mira… -

La muchacha está de espaldas, de manera confiada, ignorándole mientras habla en voz baja con la asustada alumna del cabello rosado. Eso hace que su sangre se caliente, aprieta sus dientes al punto que hacen ruido y deja salir un quejido que escupe más sangre al suelo, pone todo su esfuerzo para poder pararse pero solo logra tener un pie en el suelo.

- ¡Arashi…! –

Logra sacar un grito enfadado, uno que logra que ella de la vuelta para mirarle por fin.

Ese ojo, completamente blanco, brillante como una luz, penetrando la oscuridad mientras echa chispas por todo su rostro…

Ese ojo es inconfundible…

Esa mirada seria y altanera, calmada y feroz.

No la olvidaría nunca, le atormentó durante años.

Arashi… Tatsushiro…

Te burlas de mi incluso después de muerto…


Capítulo 30 – Punto de quiebre


El tiempo parece haberse detenido en ese paramo del bosque, nadie más existe para ellos salvo el otro, a metros de distancia sin embargo se sienten más cercanos que nunca. La heroína, Bai Hu, de pie y en una pose completamente descuidada, el viento juega con su cabello polvoso, su piel morena oculta tras la sangre que comienza a tomar un tono más oscuro, su ropa, en parte quemada, también se une a la conversación silenciosa, ondeando y haciendo sonar su tela junto al bailar de las hojas de los árboles. El villano, Crocous, todavía en el suelo aferrándose a su herida mientras esta decrece, su único ojo entrecerrado, sus enormes fauces tensionadas aguantando el horrible dolor y la parálisis momentánea que sufre después de semejante golpe.

Tanto a ella como a él dejaron de importarle el resto de los alumnos y el ataque de los villanos, ahora están solos figurativamente.

Incluso si Sana tiene la ventaja ahora mismo no podrá continuar con ello durante mucho más tiempo, no es aparente pero como empiecen a pasar los minutos su cuerpo perderá una enorme cantidad de energía, eso conlleva una gran pérdida de fuerza y velocidad que terminará por dejarla peor de como estaba antes. Sabe que él está herido, su quirk no le ayuda a sanar, pero aun así infringirle otra herida similar será imposible, ha usado un gran porcentaje de su tiempo para dar ese golpe, no podría hacerlo de nuevo sin cargar.

Además, todavía no sé cuánto durará esto…

El poder se siente genial, como si su cuerpo fuera algo mínimo, se siente más liviana que nunca, siente la fuerza en sus articulaciones, siente que puede encargarse de esto ella sola.

- Al fin muestras tu verdadera forma, Arashi –

Crocous le sonríe desde lejos, ella no le devuelve la cortesía, siente enojo.

¿Siente satisfacción? Por supuesto que sí.

Despues de tantos años al fin tiene el poder suficiente para hacerle frente a sus demonios ¿Quién puede interponerse entre ella y sus enemigos ahora que puede hacer semejante mejora? Por eso debería sentirse bien, pero no lo hace, de hecho la única razón por la que no está sobre Crocous devolviéndole un debido castigo es una sola.

- Dame una razón – Ella dice en voz alta, ladeando su cabeza.

- ¿Qué dices? –

- Como un héroe, no puedo atacarte si estás herido y dispuesto a rendirte… -

Crocous escupe en el suelo, una mezcla de saliva y sangre - Keh… niña idiota… -

- Por eso… -

Sana levanta un pie lentamente, se toma varios segundos para preparar ese único paso, metódicamente, mira a Crocous de principio a fin antes de hacer su jugada.

Da un paso.

Un solo paso y se desvanece en una nube de polvo.

- Dame una razón para seguir –

Arashi ahora se encuentra detrás de él, su voz es solo un susurro, el tono de niña arrogante se cambia por una oscura y ronca voz enojada. En ningun momento la ha visto moverse, solo hizo un simple paso, una nube de polvo tomó su lugar haciendo una línea hasta él y luego elevándose en el aire como si le hubiese encarado corriendo y hubiese saltado al último momento pero no la ha visto. ¿Cuánto fue eso? ¿Dos segundos? ¿Tres? Lo ha rodeado en un parpadeo, Crocous baja su mirada al suelo al escucharla hablar detrás.

Nadie es tan rápido, ni siquiera él lo era.

- Tienes dos opciones ahora – Por la falta de intensidad en el volumen de su voz Sana se encuentra de espaldas, efectivamente, sus ojos se fijan en el fuego azul que arde cada vez más cerca – Uno: Puedes levantarte y pelear, darme una razón, demostrar que eres ese animal salvaje que dices ser… -

¿Quién diablos es esta mocosa?

- O dos: Puedes quedarte donde perteneces, arrodillado en mi presencia – Sana mira sobre su hombro, Crocous comienza a agitarse mientras junta fuerzas para levantarse – Una niñita invalida -

La respuesta no se hace esperar, un alarido infernal que sale de la bestia, la propia Sana está sorprendida de escucharle, el piso parece agitarse con el enorme rugido, los árboles se estremecen, Mina en el fondo se tapa los oídos y se corre hacia atrás cuando le ve reaccionar de manera tan brusca.

Ahora sabe que tiene su atención completa.

Crocous está de pie otra vez, luchando contra el dolor, las reacciones de su propio cuerpo, gritando como una bestia salvaje justo como ella dijo, levanta su enorme mano y va por la opción más simple, aplastar a Arashi, destrozarle en un solo golpe mortal. No encuentra más que aire, por supuesto, además del suelo que se quiebra tras su brutal ataque, mira hacia todos lados sabiendo que la perdería apenas se mueva, Sana no está en su línea de visión y no se da cuenta que ha aparecido detrás hasta que algo se hunde en su espalda haciéndole tambalear hacia adelante.

El enorme lagarto cae al suelo y gira para reincorporarse rodando, esta vez le toca estar en el otro extremo, cuando logra pararse de nuevo la furiosa heroína se le abalanza encima, esquivando con facilidad uno de sus manotazos para patear sus cotillas, la armadura logra resistir el golpe pero aun así su cuerpo vuelve a paralizarse momentáneamente como si la electricidad misma corriera por su interior.

Levanta ambas manos e intenta aplastarla de nuevo, al menos si falla esta vez habrá tanta tierra volando que podrá tomar un respiro para recuperarse.

Ella le atrapa.

Ambas manos, una humana y otra biónica, de tamaño de un adolescente promedio, detiene sus dos puños en seco, sus piernas se hunden un poco en la tierra pero no escapa de ella ni un chillido.

Ese ojo blanco brillante le mira fijamente, le hace saber que ya no tiene el control.

Su boca hace una mueca de disgusto cuando él aplica más presión, pero no logra aplastarla.

- Ara… shi… - Dice mientras forcejea.

Ella lo suelta y su enorme peso levanta una tormenta de tierra, como esperaba, Crocous levanta su mirada para verla a tiempo, volando por el aire con su ayuda, ve también como las nubes, ahora tapando la luz de la luna, comienzan a prenderse en furiosos destellos blancos. Sana baja el brazo y esos destellos bajan a toda velocidad en su dirección, Crocous solo llega a rugir y levantar sus brazos cuando un rayo le cae encima.

Sus antebrazos queman, su cuerpo entero pierde movilidad otra vez, esta vez su columna parece actuar como un pararrayos, incluso es incapaz de escuchar salvo los graves sonidos de esos truenos todavía devolviéndole los gritos desde los cielos.

Su boca se llena de espuma luchando contra la parálisis, Sana ya no está en el aire, ha aterrizado junto a él y salta con una patada directo hacia su pecho. Su pie irrumpe en la herida, quebrando las escamas apenas reparadas, haciéndole gritar de dolor por primera vez en tanto tiempo, el mundo entero se pone borroso mientras Crocous cae hacia atrás y se tambalea hasta dar contra un árbol.

Sana aterriza, su enemigo está en retirada, buscando la seguridad y la cercanía de un lugar tan apretado como el bosque, va a seguirlo pero también tambalea.

Cierra su ojo izquierdo, siente un punzante dolor en su cabeza, una onda que se expande por todo su cuerpo haciendo que sus piernas fallen por un momento.

Cae en una rodilla al suelo, siente como si todos los músculos en ella latieran.

Detrás, pasos apurados, Mina grita algo pero no puede oírla bien, solo levanta una mano para darle una seña de que no se acerque.

Vuelve a mirarla, está asustada pero está de pie y no herida.

Bien.

Todo está en tus manos, Mina

Intenta decirle asintiendo antes de desvanecerse hacia el interior del bosque buscando a Crocous.


De nuevo desaparece, le da una mirada antes de hacerlo pero en cuestión de segundos ya se ha esfumado a la misma velocidad de cuando apareció. Mina se queda allí parada en medio del claro, perpleja, baja su mirada para encontrar ese conjunto de manchas rojas que dejó atrás, está herida, no importa que intente actuar dura frente a Crocous, Sana está herida y no podrá aguantar mucho tiempo contra él.

Su mirada fue atemorizante pero, a pesar de eso, pudo entender de donde viene.

No hay tiempo para asegurarse de que la otra está bien, no hay tiempo para ponerse sentimental, aunque le duela verla así, herida, consumida por su propio enojo, no puede darse el lujo de romper en llanto en medio del campo de batalla. La mirada de Sana fue clara, la necesita fuerte, puede llorar una vez hayan terminado, ahora mismo necesita que todos sean héroes, necesitan sobrevivir y, para eso, hay que actuar, no sentir.

Así es como hace las cosas Sana Arashi, sin tiempo para sentir, apurada por las circunstancias.

- Volveré, los necesito a todos en condiciones – Aunque sonó seria no pudo notar rastros de mentira en su voz, ni siquiera titubeó al decirle eso, no dejó nunca de mirarla a los ojos – Está en tus manos, Mina –

- Eso fue una locura… - La muchacha rosa vuelve en si cuando escucha, a sus espaldas, una voz.

Kaminari ha vuelto con ellos, probablemente recién aparece tras intentar seguir a Arashi a pie.

- Tenemos que prepararnos – Dice el rubio - ¿Ha dicho algo más antes de irse? -

- Que solo tendremos una sola oportunidad, no más – Mina responde.

Entonces esto es ser un héroe, el temer por la vida propia y depender de tus compañeros para sobrevivir, enfrentarse a la furia asesina de un completo extraño para salvar a otros. Kaminari y Ashido intercambian una mirada detenida, es difícil recordar en estos momentos que, hace un día, estaban riendo y disfrutando el verano juntos como si fueran adolescentes normales.

Se separan sin más palabras, ella en dirección de Sato y él hacia Kirishima.

- ¿Qué diablos pasa? ¿Nos retiramos? – Al pasar corriendo junto a él Kaminari es detenido por Monoma quien emerge desde atrás de un árbol, ya sin la resistencia de Kirishima, probablemente había decidido quedarse al margen hasta ahora por si todo salía mal - ¡Hemos venido hasta aquí y ahora Arashi nos deja de nuevo! ¿¡Que le pasa!? –

- Nos quedamos aquí, no nos iremos – Le responde el chico de rayos – Sana ahora puede mantenerlo ocupado ella sola, con suerte descubrirá cuál es su punto débil y volverá para que lo terminemos todos juntos -

- Eso es… ¡No sean idiotas! ¡Si nos quedamos aquí moriremos cuando él regrese! –

- ¡No hay otra opción, hombre! ¡Nos seguirá incluso si volvemos! ¿¡Quieres poner en riesgo a todos en el refugio!? ¿¡Eso quieres!? –

Monoma frunce el ceño, no responde sabiendo que es verdad.

- Aguantamos aquí, hasta la última consecuencia –

La voz de Kaminari flaquea por un momento, le cuesta decirlo porque en su mente están grabadas las mismas palabras que todos.

No quiero morir…


Es demasiado tarde para tener cualquier tipo de desesperación o arrepentimiento, mientras se adentran en el bosque la batalla sigue, una batalla que pareció imposible durante meses y, ahora, es una lucha por supervivencia de ambos lados. Crocous está herido y retrocede por el bosque mientras se defiende, ha pasado de estar en la completa ofensiva a no actuar, esperando a que su pecho deje de doler y pueda recuperarse del golpe critico recibido, sus ojos están puestos en los arboles donde Sana rebota y salta, rodeándole a una velocidad imposible, golpeándolo una y otra vez.

Todavía le parece una locura que ella haya ganado tanta fuerza en cuestión de minutos, según tiene entendido su Quirk le deja ser ligeramente más rápida y fuerte, ahora mismo se asemeja a su difunto padre. Sana observa desde un árbol a Crocous apurado por el bosque, apoyándose de árbol en árbol mientras mantiene una mano firme en la herida de su pecho. No está huyendo, no concuerda con la manera que tiene de actuar, solo retrocede a donde sabe que no tendrá la desventaja en números, sabe que le seguirá ella sola.

Eso es precisamente lo que ella quería.

Se deja caer desde el árbol y Crocous lentamente voltea hacia ella, su único ojo dolido la observa desde abajo mientras levanta un brazo para cubrir la patada inminente.

Chocan de nuevo, él la aparta levantando el brazo y la envía por los aires, Sana cae de pie como buen felino.

Cara a cara de nuevo, segundos nomas donde pueden mirarse, nadie dice nada, nadie sonríe, solo pasan a atacarse de nuevo.

Es así como debe ser, dos bestias solas en el bosque, saben que solo saldrá una de aquí.

Sana usa su velocidad para aparecer frente a él pero Crocous lo ha previsto, con una mano puesta sobre un árbol lo empuja y lo colapsa sobre ella, no funciona obviamente pero tienen que alargar las distancias de nuevo. Él descubre su pecho para atacarla y ella lo aprovecha acercándose para darle un golpe en el estómago, la enorme figura se inclina hacia adelante con dolor, escupiendo sangre sobre ella mientras prepara un segundo puñetazo hacia ese pecho herido, un segundo puñetazo que es atrapado, su mano metálica ahora bajo la garra de Crocous.

La levanta del brazo en un movimiento que ya ha visto y la golpea con la mano que tiene libre, ella cubre su rostro y levanta sus rodillas para amortiguar el impacto, apenas lo logra aunque termina dolida de todas maneras.

- ¡RAH! – Siente el viento en todo su cuerpo cuando Crocous la suelta en otra dirección, aterriza en el suelo arrastrando sus rodillas y buscando levantarse rápidamente.

A su alrededor todo arde, han estado persiguiéndose por tanto tiempo que han llegado hasta el incendio, si bien no es el corazón del mismo varios árboles a su alrededor están manchados con ese anormal fuego de colores fríos. Las cenizas vuelan por doquier contaminando su aire, su boca sabe a sangre pero ahora se mezcla con el inconfundible sabor amargo de un fuego descontrolado, se levanta rápidamente y corre hacia adelante sintiendo el intenso calor detrás, alejándose del fuego lo más posible.

Crocous corre hacia ella a toda velocidad, el fuego no debería hacerle demasiado daño, va a empujarles allí si es necesario.

Sana da un rápido salto hacia el costado, volviendo hacia él cuando se frena para darle con su rodilla en la espalda sobre la cadera, de nuevo lo hace gruñir de dolor pero no logra tirarlo al suelo.

- ¡Haha! ¡¿Qué pasa pequeña gatita?! – Su risa le alarma y vuelve a tomar distancia.

- Tch – Ella se queda quieta por un momento, revaluando la situación – Entonces si estoy perdiendo el efecto de a poco… tengo que terminarlo… -

Su cuerpo duele pero aun así puede soportarlo, si es que puede ganar ahora y ahorrarle más dolor a los otros entonces no tendrá problemas, no importa lo que a ella le pase.

- ¡VAMOS! ¡MATAME! –

Él ruge con todas sus fuerzas mientras la ve acercarse de nuevo.

Golpe tras golpe los dos siguen retrocediendo hasta el fuego, él desde arriba con sus zarpazos intentando cazarla, ella desde abajo esquivando todo lo posible y devolviendo sus propios puñetazos que ya han dejado de servir, ambos gritando. Las dos sombras tan distintas se adentran más en el fuego hasta que el cielo cambia de color por las llamas cercanas, todo es celeste en algún momento excepto el suelo en el que pisan, la sangre que derraman refleja en un color azul anormal, lo único visible son dos ojos, uno blanco y otro brillante amarillo, mirándose con odio mientras continúan despedazándose.

Cuando sus puños chocan de nuevo ella es la que es mandada lejos, dando su espalda contra un árbol cercano, su cabeza duele y sus ojos ven todo borroso pero aun así logra levantarse, logra ver al enorme reptil, incesantemente persiguiéndola.

Toma un pedazo del árbol que está en llamas, un pedazo de corteza, nisiquiera quiso hacerlo pero a este punto funciona de una sola manera: Instintos.

El mismo instinto que la empuja hacia adelante gritando con el pedazo de corteza llameante, el mismo instinto que le hace ignorar que la ha tomado con la mano que si puede sentir la quemadura. Lo encaja en el pecho de Crocous con la poca velocidad que le queda, el pedazo de corteza se deshace con el golpe, esta grita mientras retrocede, su herida humeante y llena de pedazos de madera clavados.

La bestia sigue atacándole a pesar de la quemadura en su pecho.

Su cuerpo entero es tomado por una mano gigante que logra atraparla en la confusión y la estampa contra el suelo, Sana ve el cielo, la luna cubierta por una capa de nubes que rugen con truenos como si le alentaran, las copas de los arboles a su alrededor despiden humo y se desvanecen conforme pasan los segundos, las hojas caen por todos lados como si fueran nieve tras el impacto de su cuerpo en el suelo.

Crocous la mira, su rostro transformado en una sangrienta amalgama de heridas que hacen su presencia aún más aterradora.

Le dice algo a los gritos, ella no escucha nada y solo se aferra a la muñeca del escamoso villano.

Quiere hacerle daño, eso ya va más allá de su condición como heroína.

Debe detenerlo…

Clava sus garras allí, sus garras metálicas se entierran en la muñeca de Crocous y este la deja ir gritando de dolor mientras sangre brota a borbotones de él.

Lo ve allí aferrándose a la herida en su mano y va por él con sus garras afuera, algo que corre por sus venas, un animal salvaje que intenta defenderse va por sus pies, desgarrando el tendón al saltar y pasar de largo.

Más sangre en el suelo.

Ella tambalea hasta poder apoyarse en un árbol, uno que no está en llamas en la base.

Allí se apoya y se sienta ahora, incapaz de pararse, el calor la recorre de pies a cabeza, uno de sus ojos se encuentra cerrado porque una herida en su ceja no le deja ver con claridad, tiene impregnado en la nariz ese olor nauseabundo que le hace dar vueltas la cabeza. Frente a ella Crocous se encuentra, en el suelo, sus cortadas siguen allí, su herida está negra por la quemadura, el cuerpo entero del cocodrilo se ladea hacia un lado hasta quedar boca arriba.

Él suspira, ella tose, no hay palabras todavía.

En un momento parece que han dejado de matarse, no por falta de intentarlo, solo es que se han quedado sin maneras de seguir peleando.

Alrededor el fuego arde, pasando de árbol en árbol, pronto estarían en el centro del incendio.

Ya no siente ese poder, se ha desvanecido o, al menos, es tan débil que no hay diferencia, la energía en su cuerpo se encuentra en estado crítico.

Al menos ha ganado.

Puede cerrar los ojos ahora…

- Urk –

La voz de Crocous le llama la atención, tose, su estómago se mueve al retomar su respiración agitada, su cuerpo entero comienza a moverse, busca dar la vuelta una vez más para estar de rodillas, busca poder levantarse. Allí en el suelo, rodeado por un charco de su propia sangre, estando peor que ella, todavía intenta levantarse para continuar.

- Quédate… en el suelo… -

Sana deja salir unas pocas palabras que la hacen estremecer, arrastra su espalda contra el árbol y fuerza sus piernas a levantarse, mirando desde arriba como Crocous todavía pelea, una pelea contra su propio cuerpo.

No la escucha, sigue peleando.

- ¡Quédate en el suelo! –

- Niña estúpida – Le escucha hablar, su cabeza oculta, apoyándose contra el césped mientras sus piernas fallan en darle la fuerza necesaria para levantarlo – Como si fuera a hacerte caso… ¿Te estás escuchando? –

- ¡Se terminó! – Sus gritos son como plegarias, en algún punto ha dejado de querer pelear, tan pronto como recuperó su conciencia y miró su propia mano, sus garras afuera manchadas con sangre ajena - ¡Si seguimos…! ¡Moriremos ambos! ¡¿Es eso lo que quieres?! –

- ¡¿Qué otra opción queda?! ¡ESTE SOY YO! –

Su grito es estremecedor, no es un grito de ira hacia ella, no parece estar dirigido a ella específicamente sino a su propia condición, golpea el suelo con sus enormes manos mientras intenta empujarlo para poder levantarse. Sus dientes hacen un sonido de chirrido cuando su mandíbula se tensa por el dolor, su único ojo mira el suelo con furia, su cuello se marca con venas al levantar la mirada y dirigirse a la niña que le ha causado tantos problemas.

- ¡VOY A MATAR! ¡VOY A DESTRUIR! ¡ESE ES CROCOUS! ¡ESA ES LA BESTIA DE LA QUE HABLABA! ¡YO SOY GENUINO Y NO USO MASCARAS COMO USTEDES! – Ruge y rebufa mientras falla en poder reincorporarse, el dolor plasmado en su rostro color carmesí.

Sana tiene miedo al verlo, miedo genuino, no teme su fuerza o sus palabras, teme ver "eso", esa bestia que solía ser humana, esa bestia que solo quiere asesinar y nada más.

Tiene miedo, y con ese miedo llega una pregunta.

- ¿Es por eso? – Dice en un susurro - ¿Es por eso que conspiraste para asesinarlo? ¿Eso por eso que mi familia entera tuvo que morir? ¡¿Fue por una estupidez como esa?! –

Crocous baja la mirada, sus cuernos se entierran en el suelo cuando lo hace, su cuerpo entero sigue temblando con dolor.

Su voz, sin embargo…

- Ese día… - Su voz pasa a estar completamente serena, humana casi – Decidí irme y abandonar a Volcano tras ver lo que hizo –

Sana se queda tiesa completamente, sus piernas pierden fuerza y de nuevo cae al suelo arrastrándose contra el árbol, sus ojos se llenan de lágrimas al mismo tiempo que deja salir una expresión de enojo.


Ese día Viuda sabía que iría, sabía que tenía algo en contra de White Thunder, que quería combatir contra él una última vez aunque se haya retirado. Al llegar allí, sin embargo, Volcano explotó tras ser inyectado por un suero del Doctor, comenzó un enorme incendio tan pronto como vio a Arashi aparecer en el horizonte.

Esa no es la manera que yo quería, Viuda lo sabía, la maldita perra sabe todo.

Tan pronto como el combate empezó tu padre estaba encarnizado con Volcano, tanto que me ignoró por completo y, en la confusión, hui de allí.

Se mataron entre ellos, y observé todo.

Viuda me había llevado de "Plan de contingencia"


Crocous hace una pausa, todavía en el suelo, ya no sabe si es que se ha quedado sin fuerzas o ha dejado de intentar levantarse por la vergüenza que le produce semejante historia. Por siempre esa noche será una pesadilla para él, observando el combate desde fuera con asco, los heridos en los autos, el fuego consumiendo todo justo como ahora.

Las cenizas en el aire se sienten familiares.

- ¿Por qué no ayudaste? – Sana dice en voz baja, el enojo aparente en su voz.

- No soy un héroe niña, no podría importarme menos lo que te pasó a ti y a tu madre – El villano responde como si fuera un hecho de la naturaleza – Soy un animal que busca pelea, rivales poderosos como lo era él, no quiero salvar a nadie –

- Ese es un camino que tú elegiste… -

- Dices eso, niña pero… mírame – El reptil levanta la cabeza de nuevo, su rostro todavía cubierto en sangre, su hocico gigante lleno de dientes manchados y aterradores mientras saliva cae de los espacios entre ellos, cuernos enormes manchados con tierra, un solo ojo brillante que refleja el azul de las llamas a punto de consumirles – Siempre ha sido así, siempre un animal de nacimiento, siempre he peleado con todo el mundo. Algunos dijeron que tengo algo en el cerebro, otros dicen que es por mi quirk que me asemejo a una bestia… yo sé lo que soy, sé que nadie puede entenderme y no busco vengarme de la sociedad por ello. No busco una familia, no necesito amigos… solo busco lo que me dicta mi instinto… busco un combate que, por fin, me de paz –

Su mirada ensangrentada es aterradora todavía, aunque sus gritos hayan cesado y esté tan herido que no es una amenaza. Su único ojo refleja el fuego porque está humedecido, como un pedazo de humanidad que quiere salir, algo que intenta conectarse con ella para pedirle ese último combate, la mirada perdida de un humano que ya ha perdido su nombre e identidad, ahora ese es "Crocous" la bestia infernal.

El instinto es algo que es debatible en humanos, pero en una época donde los Quirks son algo que existe ¿Puede decirse realmente que estos no afectan al instinto? Ella misma se ha encontrado en situaciones donde algo más allá la lleva a hacer cosas, ese mismo villano herido frente a ella fue herido por su instinto, un rayo que pasa por su cabeza y le exige sobrevivir, le exige lastimar, le da la fuerza cuando el cuerpo falla solamente para pelear un poco más. Ahora puede verlo, de donde ellos son tan similares, por qué ella se sentía "a gusto" cuando pudo enfrentárselo en igualdad de condiciones.

Ambos son, al fin y al cabo, bestias salvajes.

Él tiene razón.

- No creas que esto es el final, todavía tenemos que terminar este combate, Arashi –

- No, ya terminé -

Sana está levantada, se aleja caminando lentamente de allí, Crocous hace lo posible para levantarse y quedar de rodillas, deja salir un gruñido al verla de espaldas.

- ¡Vuelve aquí! ¡Todavia estoy vivo…! ¡Nunca dejaré de perseguirte si te vas! – Su voz vuelve a tener ese tinte agresivo, esta vez llena de frustración.

La morena le mira sobre el hombro, Crocous está recuperando sus fuerzas de seguro, tendrá que alejarse rápidamente si quiere sacarle ventaja, incluso si su cuerpo entero también duele.

- Si te quedas aquí el fuego te consumirá, morirás en el campo de batalla como quieres, pero no pelearé contigo sola – Le responde tranquilamente – Esa es la diferencia entre nosotros –

- Eres una tonta si crees que ellos te seguirán, tus "Amigos" – Crocous sonríe - ¡Nadie puede comprendernos! Te tacharán de traidora tarde o temprano, de desquiciada y violenta, nunca serás como ellos mientras tengas esa furia en tu interior y, al final, te abandonarán. –

Una última mirada al reptil de color rojo, rodeado cada vez más cerca por las furioisas llamas del bosque de las bestias, está solo, desangrándose, si ese es el destino que le espera eventualmente entonces puede aceptarlo pero, por ahora, confiará en aquellos que le han demostrado una y otra vez amistad.

- Confía en nosotros –

- ¡Voy a matarte a ti! ¡Destriparte frente a tus amigos y luego seguiré con ellos! –

Pero ella no le hace caso ya, desvaneciéndose una vez más usando lo poco que le queda para poder llegar con sus compañeros una vez más.

Será densa pero al final siempre termina por entender.

No está sola, no este dia.


Con problemas en la computadora, se quemó el cargador, quizás sea difícil actualizar los próximos días pero esperemos que se solucione pronto. Independientemente de esto, los días de actualización no van a cambiar. Gracias por leer, como siempre.

Nos leemos pronto.