CAPÍTULO 34

Cuando llegamos a Rusia, decido ir con Sasuke. Es una decisión cuestionable, pero necesito realmente hablar con él. No puedo dejar cabos sueltos, aunque pienso que no me dejará marcharme tan fácilmente. Intentará persuadirme, tratará por todos los medios de convencerme de que quedarme será la mejor opción. He prometido a Vladan que dentro de dos días puede venir a buscarme. Pasaré un poco de tiempo con él, consciente de que será el único tiempo que pasaremos en toda nuestra vida.

—He avisado al médico, ya está en el castillo. —Lo informa Liam mientras continúa mirando la pantalla del teléfono. Ninguno de ellos me ha dirigido la palabra y tengo la duda de si están enfadados conmigo. Sobre todo Liam, que consideraba de alguna manera un amigo. Me pregunto si habla con Hinata, por lo que sé siempre han estado en contacto. Mientras recorremos el camino que lleva al castillo siento un nudo en la garganta. Suspiro mientras pienso en todos los recuerdos encerrados entre aquellas paredes.

Momentos terribles que no deseo a nadie, pero también momentos únicos e increíbles que no olvidaré nunca. No puedo negar haber pasado días felices junto a él, pero el dolor es demasiado fuerte y no consigo olvidarlo tan fácilmente. Me secuestró con la intención de destruirnos a mí y a mi padre, aunque dice que lo hizo para tenerme a su lado. De manera egoísta decidió sobre mi vida y al final no podré cambiar sus decisiones. De un modo u otro desde aquel día he cambiado, he madurado rápidamente.

He aprendido de la manera más difícil que el amor es sufrimiento. No consigo cortar ese hilo invisible entre nosotros, es como si no quisiera encontrar el valor, consciente de que sería nuestro fin. Bajo del vehículo en silencio y sigo a los hermanos Volkov hacia la entrada. Sasuke se vuelve numerosas veces como para asegurarse de que todavía estoy aquí.

Tal vez no se esperaba mi vuelta, y sinceramente, es incomprensible para mí también. Una vez más mi corazón me ha llevado hacia él. Cuando cruzo la puerta entro en pánico. Me da vueltas la cabeza y para evitar caer al suelo, apoyo la mano en ella y me agarro mientras ellos continúan caminando. No puedo permitirme estar mal, no ahora. Tengo que estar lúcida y ser valiente. Respiro profundamente y avanzo un paso para probar mi equilibro.

Puedo lograrlo, solo tengo que resistir. Recorro el patio y subo la gran escalera que lleva a las habitaciones. Cada paso es un recuerdo de nosotros juntos: la primera vez que entré aquí, la fiesta, los pasadizos, nuestro hijo, el laberinto. Eres mía. Otro escalón. Me perteneces. Sigo subiendo y las piernas me tiemblan. Nunca renunciaré a ti, Sakura. Me quema el pecho. Subo aún más. Te amo.

Contengo la respiración mientras el corazón late de forma irregular. Calma, tú puedes. Me armo de valor y continúo. Cuando veo al doctor Saden la melancolía se apodera de mí. Me mira con dulzura e intento corresponder. Necesitaría tomar algo, no me encuentro para nada bien. Quisiera pedírselo a él, pero luego se lo contaría a Sasuke y adiós libertad. Si supiera que llevo en el vientre a su hijo lo haría el hombre más feliz del planeta, pero para mí sería una condena.

Contendré las náuseas y los mareos hasta que no esté fuera de aquí. Cuando entramos en el gran salón me dejo caer en el sofá mientras llevan a Sasuke a la habitación. No entiendo por qué no ha querido ir a la clínica, allí le podían curar de la mejor manera posible. Cuando lo he visto en el suelo sin conocimiento, he temido por su vida porque no quería perderlo. Y sin embargo, he decidió que lo perdería igualmente eligiendo desaparecer para siempre. ¿Soy tan importante como para arriesgar su vida por mí?, ¿cómo puede querer a la hija de un hombre que mató a la mujer que amaba? Su mente es un lugar oscuro e infinito. A veces tengo la impresión de no haber conocido nunca al verdadero Sasuke. Es huidizo, misterioso y muchas veces su personalidad consigue doblegarme incluso a mí a su voluntad.

—¿Cómo estás, Sakura? Me vuelvo sorprendida hacia Liam. —No lo sé. Se acerca con cautela y se acomoda junto a mí. —Imagino que es una situación difícil, comprendo tu desorientación. Es la primera vez que trata de entablar una conversación conmigo después de mucho tiempo. Cuando vivía todavía aquí, habíamos creado una buena relación, siempre era muy hablador y fue el único que intentó comprenderme.

Cojo uno de los cojines apoyados en el sofá y lo rodeo con los brazos mirando al vacío. Me encuentro en una situación poco realista y me cuesta creer que siga con vida. Ha sucedido todo tan deprisa que hasta ahora no he procesado realmente lo que ha pasado. Me he encontrado en mitad de un tiroteo. Mi padre es uno de los peores mafiosos de Rusia. Espero un niño de mi secuestrador, y por si fuera poco, me he enamorado de él. Y para colmo, debo

escapar de nuevo. ¿Cómo he acabado así? Me toco el rostro desconcertada. Ni si quiera me he dado cuenta de que estoy llorando. Quisiera detenerme, pero no lo consigo. Estoy cansada, confundía y perdida. No sé cómo abordar todo esto y durante cuánto tiempo podré llevar la máscara de la chica fuerte. Liam me abraza y yo sigo llorando.

—Irá todo bien. —Susurra. Nada irá bien, de ninguna manera. Aunque me aleje de Sasuke sufriré para siempre. Me desahogo, dejo que las lágrimas desciendan en silencio mientras el hermano del hombre del que me he enamorado busca consolarme. Pasamos minutos en dicha posición. No dice nada porque sabe que no hay nada que pueda decir. La situación es repugnante.

—Descansa, lo necesitas. Lo miro y asiento mientras me seco el rostro. Se aleja y vuelve con una manta. Aprecio la comprensión, se está portando como un amigo. Me tumbo en el sofá y él me cubre. Antes de marcharse me acaricia el cabello y me sonríe débilmente.

Quiere reconfortarme, pero veo la preocupación, sus ojos mienten. Una vez que los párpados se cierran, intento alejarme de todo esto e imaginar una vida perfecta. Mi hijo, Sasuke y yo. Nosotros tres juntos en una pequeña casa inmersa en la naturaleza. Imagino a Sasuke mientras juega con nuestro hijo y yo preparo una tarta.

Nosotros felices, con la canción Love me now de fondo, en un ambiente cariñoso. Un mundo donde nuestro amor es posible. Él me sonríe, me acaricia el rostro y me pide bailar con él. Yo sonrío mientras me lleva por la cocina. Reímos juntos y yo me siento en casa. Un lugar perfecto donde reina el amor de la familia.