Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la trama a JAnnMcCole. Yo solo traduzco
Capítulo 22.9
Justicia después de todo
"¡Se lo merece! Me atrevo a decir. Muchos que viven merecen la muerte. Y otros que mueren merecen vivir." ~J.R.R. Tolkien
SCOOTER
No entendía por qué todos estaban jodidamente asustados. Lo atrapamos. Lo teníamos. Sabía que algo no estaba bien. El hombre escondía algo, y ahora sé lo que es. Era un monstruo más grande de lo que pensaba. Sabía que era culpable de incontables asesinatos, pero ¿matar a su propia esposa?
—No es suficiente —dijo el capitán. Lancé la carpeta sobre el escritorio. El documento que había pasado horas en construir.
—Señor…
—No es suficiente, Scooter…
—¡Patrañas!
—Oficial…
—¡No! ¡No me hable así! Estoy cansado de esta mierda. Todos están tan asustados de este maldito que ignoran lo que hace. —Sacándome la insignia, se la dejé en el escritorio—. Tómala. ¿También te tienen comprado? ¿O eres como el resto de estas basuras sin moral de la ciudad?
Él se puso de pie tan rápido que se cayó la silla detrás de él, golpeando las persianas.
—¿Has perdido la cabeza? ¿Acaso te escuchas? Debería echarte de la fuerza.
—¡Adelante! No es como si hiciéramos algo. Acabo de decirle, dos de sus novias anteriores terminaron muertas. El cuerpo de Tanya Denali fue encontrado desnudo en una zanja hace un año. ¡Ahora su esposa está desaparecida y el hombre ha estado escondiendo algo desde el día uno! Tuvimos una llamada, una llamada grabada que decía que Edward Cullen mató a su esposa.
—Scooter, todo lo que tienes es evidencia circunstancial…
—¿Desde cuándo necesitamos más? Hemos estado intentando por años conseguir a este maldito y aquí está nuestra oportunidad. Sé el ciudadano que esta ciudad necesita. Haz que esos hombres paguen. —Me miró antes de echar un vistazo a la carpeta. Cruzándose de brazos, sacudió su cabeza, girándose hacia la ventana.
—Señor.
—Descansa un poco, Scooter, vamos a ir por él en la mañana. Conseguiré una orden. Nos va a llevar un tiempo encontrar un juez que quiera aceptar un casi así.
Quería ir ahora. Pero sabía que tenía razón. El último juez que hizo en contra de los Cullen terminó colgado de un puente. Aunque, una vez más nadie pudo culparlos.
—Eso es, Capitán. Estamos haciendo lo correcto. Lo sabe.
No me miró.
—Estate aquí a las 7am. Ve a casa, besa a tu esposa y prepárate.
Lo hacía sonar como si fuéramos a ir a la guerra. Pero había estudiado a los Cullen por años. Para ellos todo era la imagen pública, no harían nada que los mostraran como imperfectos. Ellos trabajan en las sombras y ahora estaban por conocer al sol. Saliendo de su oficina, no me molesté en hacer contacto visual con nadie, pero eso no detuvo a mi compañero de hacer preguntas.
—¿Qué fue todo eso? —preguntó Sam, tomando la carpeta de su escritorio.
Quería confiar en él, pero no sabía si podía hacerlo.
—Nada, el jefe solo quería retarme de nuevo por hablar con los Cullen.
—Te dije. —Suspiró—. Solo mantén tu cabeza arriba, ¿de acuerdo? No dejes que te afecte.
—Sí. Gracias, me iré por hoy. —No esperé, tomé mis llaves y dejé la estación mientras más policías entraban. Todos habían estado trabajando muchas horas para encontrar a la Sra. Cullen. Parecía que había más gente buscándola a ella que al asesino del presidente. Si tan solo ella me hubiera escuchado. Pensé que ella también estaba involucrada en cualquiera que fuera que hacían. Pero solo era otra víctima. Demasiadas casualidades, todo para que pudieran hacer más dinero: dinero con sangre.
Ni bien me senté en mi camioneta, sonó el teléfono y sabía quién era.
—Scooter.
—Hola —susurró ella—. ¿Vienes a casa pronto?
Suspirando, aparté mi cabello hacia atrás, observando el teléfono en mi mano.
—Lo siento, el capitán nos está haciendo trabajar hasta tarde en el caso Cullen. Voy a dormir en la estación si puedo. Es una locura aquí.
—Sí, por supuesto. Me voy a la cama, solo quería asegurarme. Te amo.
—Sí, buenas noches, pon llave a la puerta —respondí antes de colgar. Me quedé allí sentado por un momento y entonces lancé el teléfono sobre el salpicadero.
—¡Mierda! —Incluso sabiendo que estaba mal, no podía detenerme. Aun así, conduje hasta Englewood para verla.
La ciudad era mala, pero ningún lugar era peor que Englewood. Ni bien crucé el puente, todo lo que pude ver eran departamentos viejos, con ventanas tapadas con tiras de madera y autos desarmados. Si dejabas tu coche demasiado tiempo, no serías capaz de encontrarlo cuando lo necesitaras. Estacioné en la licorería antes de caminar hacia su departamento con mi cabeza en alto. Los hombres sentados en los escalones no se molestaron conmigo… ellos sabían que era un policía, pero también sabían que había crecido aquí.
Departamento B-24. Mi hogar de la infancia y, aunque mi madre ya no estaba, simplemente no podía dejarlo.
—¡Voy, cariño! —gritó una voz del otro lado de la puerta después que toqué.
Cuando ella la abrió, su cabello rojo goteaba agua por la ducha que debía haber tomado recientemente. Me sonrió.
—Bueno, mira quién es.
—¿Tienes un cliente esta noche?
—Pensé que me conseguiste el lugar así no tenía que trabajar mucho.
—Bien, porque tengo ganas de celebrar. Finalmente voy a derribar a esos malditos. —Sus ojos se ensancharon mientras me abría la puerta.
—Entonces, celebremos, cariño.
Parte de mí se sentía mal, pero eso fue eclipsado por el hecho que atraparía a Cullen al amanecer.
Dos capítulos...
