Al final me he animado y he hecho un capítulo lemon jajajaja, aunque desde mi punto de vista muy flojillo. Enserio, mi admiración más sincera para todos los que hacéis fics lemon/smut ¡Es más difícil de lo que parece!

Bueno, en general si no os van estos temas no hace falta que leáis este capítulo, ya que es más profundizar en la historia de Law y Mina, y no aporta mucho a la trama. Es más para dar un poco de profundidad a los personajes. Bueno... profundidad jajajaja

Por cierto, aviso que hay menciones de violaciones y menores, aunque muy leve y nada explícito en ese aspecto.

En fin ¡Gracias por leer!


Capítulo 43

La puerta del camarote de Law se abrió de golpe mientras ambos continuaban besándose.

Ella separó sus labios para poder respirar, dejando un hilo de saliva al separarse de él.

Él sonrió con malicia.

Ambos se ayudaron a quitarse la ropa mientras continuaban besándose.

Durante un movimiento brusco, Mina se contrajo por el dolor de tocar una herida. El moreno paró en seco.

-¿Estás bien? - preguntó preocupado - Creo que no es buena idea hacer esto mientras estás en esas condiciones...

Mina lo miró fijamente, levantando una ceja con incredulidad.

Miró a su alrededor y vio una botella de ron ya abierta sobre su escritorio. Se acercó y se tomó de un golpe la botella entera.

-Wow - contestó Law sonrojándose al ver cómo se había tragado todo el contenido de la botella sin pestañear - Ese... era un ron bastante fuerte.

Ella lanzó la botella al suelo y lo agarró del cuello de la camisa.

-Ya no dolerá - dijo molesta - Problema resuelto.

Law sonrió.

-Desde luego.

Ambos continuaron donde lo dejaron. Mientras el moreno acariciaba su espalda desnuda, notó todas las cicatrices y heridas en ella. Una pinzada de culpa surgió dentro de él. No podía acostarse encima de ella o las heridas que él mismo acababa de curar se volverían abrir, independientemente de si ella notaba dolor o no.

Mina volvió a mirarlo con una ceja levantada.

-No empieces algo que no vas a acabar, capitán.

-Creo que deberíamos empezar de otra forma - contestó mientras la besaba con suavidad.

Ella lo giró de golpe, poniéndose encima de él, dejando al pirata un poco descolocado.

-Mira, Law - estaba impaciente - Es muy probable que la palme ahí fuera dentro de poco, si crees que una puta herida en la espalda va a dificultar las cosas, estás muuuy equivocado.

Comenzó a besarlo en la boca con fuerza, y después continuó en el cuello mientras restregaba sus caderas contra las suyas, provocando que al moreno se le escapara un gemido.

Law se rió un poco. La agarró de las caderas mientras ella continuaba con lo suyo.

-Enserio ¿Dónde diablos has aprendido eso? - no era para quejarse, eso desde luego.

La acarició por todo el cuerpo, hasta llegar al pecho. Si bien su piel era bastante suave, el pecho derecho estaba cubierto por una cicatriz bastante fea que ella misma le había comentado que tenía desde hace muchos años. Mientras escuchaba sus gemidos, observó bien el tamaño de aquella vieja herida.

-Eres una chica un poco salvaje ¿eh? - le susurró con voz seductora. Si bien le preocupaba bastante la cantidad de heridas bastante horribles que tenía por todo el cuerpo, por otro lado le excitaban bastante ¿Era eso algo normal?

Ella simplemente le devolvió la sonrisa.

Para su sorpresa, ella misma bajó hasta su cintura, provocando que a Law se le escapara otro gemido de sorpresa.

-Mierda.

Eso era otra cosa que le encantaba de ella. Al contrario de lo que daba a entender a primera vista, curiosamente tenía bastante iniciativa.

-Hey, mírame - le ordenó, y curiosamente ella aceptó.

Aquello lo excitó demasiado. Acarició su hermoso cabello rosado mientras guiaba el movimiento con su mano.

-Lo...siento, pero creo que no aguantaré más...

Ella no paró a pesar de que el pirata intentó no hacerlo en su boca, pensando que a ésta le molestaría.

Sin embargo, ya era demasiado tarde, no pudo evitar soltarlo todo dentro de su boca. Jadeó con fuerza, maldiciendo por lo bajo.

Ella finalmente se separó de él, tragando todo el contenido.

Al ver aquello, Law sonrió con malicia.

-Joder, si haces algo así no esperes que me comporte como un caballero.

-Y no lo espero - le contestó con otra mueca.

Law se rió. Bajó a devolverle el favor, y cuando notó que ella comenzaba a gemir con más intensidad, paró de golpe, provocando una mirada molesta por parte de la revolucionaria.

-Hey ¿Pero que co...

Antes de que pudiese terminar la frase, él la besó con intensidad.

-Soy un pirata al fin y al cabo, no soy tan generoso - contestó intentando burlarse un poco.

Aunque para su sorpresa, ella lo agarró del cuello con suavidad, pero empezó a apretar poco a poco.

-A mi no me trates como a las zorras con las que te acuestas en los puertos en los que desembarcas - si bien sus palabras parecían amenazantes, su voz más bien fue juguetona - No soy tan sumisa.

Ah, sí. Era eso lo que tan loco le volvía. Lo salvaje y orgullosa que era esa mujer. No pudo evitar excitarse más. Esa vena masoquista sólo le salía cuando estaba con ella. Normalmente era él quien dirigía por completo con el resto de las mujeres, le gustaba ser el que tenía el poder. Pero con ella no le importaba tanto quién estaba encima.

No soportó más la presión que sentía entre las piernas. Necesitaba pasar al plato principal lo antes posible.

Él se recostó sobre el cabezal de su cama y la colocó en su regazo. Cuando sintió su interior, no pudo evitar otro maldito gemido, aunque ella también lo acompañó en esta ocasión.

-Joder - dijo con la respiración entrecortada.

Si bien era ella la que estaba encima, él ayudaba con sus manos sobre sus caderas. Tras un rato, aceleró el movimiento. Le gustaba escuchar los gemidos que provocaba en ella.

De vez en cuando miraba su cara frustrada por el placer. Era embriagador ver esas expresiones en ella, y más sabiendo que las provocaba él. Ella siempre tenía esa cara tan inexpresiva, así que cuando la vio por primera vez de esa manera le excitó irremediablemente.

Irremediablemente quería seguir jugando con ella y descubrir más reacciones como esa.

-Law... - escuchó que se le escapó su nombre en una de las embestidas.

Aquello fue como una inyección de adrenalina. El moreno la volteó para dejarla boca arriba y continuó con fuerza.

Ella gimió con más fuerza, al igual que él. En un momento de lucidez, el moreno miró que las sábanas de su cama comenzaban a teñirse ligeramente de rojo por la zona de la espalda de Mina.

Se frenó en seco, provocando que ésta lo mirara confundida.

-Es mejor que no estés boca arriba - contestó. Se sintió culpable por haberla hecho sangrar cuando él mismo la regañaba por no tener cuidado. Al menos parecía que ella no sentía dolor.

La revolucionaria se dio la vuelta, dejando que él viese su espalda desnuda.

Law observó con atención la enorme marca de fuego que ésta tenía por toda la espalda con el símbolo tribal del Ejército Revolucionario. Él tenía tatuajes por todo el cuerpo, y reconoció que los de la espalda dolieron un poco, así que no quería ni imaginarse lo que debería haber dolido sentir el hierro ardiendo sobre su piel desnuda, y menos en una región tan grande como ella lo tenía. Las marcas que había dejado el hierro caliente se podían ver perfectamente. Las tocó y notó que estaban rugosas, como la cicatriz que tenía en el pecho.

-¿Pasa algo?

-No - contestó con suavidad mientras acariciaba la enorme marca de su espalda - Simplemente me sigue impresionando.

-La tenemos todos, no es nada del otro mundo - contestó quitándole importancia.

Aquella enorme cicatriz marcada con fuego representaba el gigantesco compromiso que ella tenía con el Ejército Revolucionario, y eso era algo que él tenía claro.

Vio como la sangre continuaba brotando de las heridas de látigo que hace no mucho él mismo había curado. Por algún motivo que desconocía, notó que volvía a ponerse duro.

"Qué coño me ocurre, enserio" pensó para su interior mientras se preguntaba desde cuando ver a una persona herida le provocaba erecciones.

Volvió a penetrarla con fuerza, provocando que ambos volviesen a gemir. Law se acercó a ella por la espalda, le agarró la cara e intentó besarla. Era mucho más cómodo si la agarraba por el cuello con una mano, mientras con la otra la rodeaba por el pecho. Esto provocó que la intensidad aumentase.

Notó que su interior comenzaba a estrecharse, sabiendo al instante que estaba a punto de correrse, y honestamente a él tampoco le faltaba mucho tampoco.

Continuó moviéndose con fuerza hasta que ella finalmente dijo algo.

-Law - su voz temblaba - Creo que...

-Yo también - contestó

Tras un par de embestidas más, finalmente ella sintió como algo caliente la llenaba.

-Joder - jadeó Law con fuerza mientras se corría.

Tras acabar, perdió la fuerza en los brazos, cayendo encima de Mina.

-Ouch - dijo ésta.

-Mierda, perdón - contestó el moreno mientras se levantaba rápidamente y se recostaba a su lado.

Observó que la cara de la revolucionaria estaba sonrojada y aún jadeaba ligeramente. Le apartó el pelo de la cara con delicadeza y le acarició la mejilla.

Ahora que podía pensar con mayor claridad, pudo observar el ojo morado y las magulladuras que Mina aún tenía en la cara, además de la fea marca de asfixia que tenía en el cuello.

-Perdón, no me acordé - se disculpó mientras acariciaba su cuello.

-Tranquilo, tampoco he sentido que me doliera.

Si no fuese porque la gente ya la había visto tan herida, pensarían que habían tenido alguna clase de sexo masoquista al juzgar por las heridas que ella tenía. Suspiró mientras intentaba apartar esos pensamientos de su mente.

De pronto, un rayo de consciencia le llegó a la cabeza. Él era un médico y acababa de tener sexo sin protección. Mentira, en todas las ocasiones que se había acostado con ella, jamás había tomado precauciones.

-Hey - comenzó a hablar tenso - ¿Necesitas que te de algo para...

-¿Enserio me estás preguntando a estas alturas si me tomo algo para no salir embarazada? - preguntó ésta con una sonrisa.

-¿No te has sentido mal desde la última vez que...

-No debes preocuparte por eso - contestó sin darle importancia mientras se volteaba, dándole la espalda.

-Bueno, no me importaría tener un hijo contigo, pero...

Ella se volteó de nuevo para mirarlo con una ceja levantada.

-Soy estéril - contestó sin darle mucha importancia.

-¿Ah sí? - se percató enseguida de lo imbécil que había sonado - Perdón, quiero decir ¿Te has hecho alguna prueba?

-Cuando era adolescente... tuve una muy mala experiencia, desde ese día ni siquiera menstrúo. No necesito hacerme una prueba para saber lo evidente.

Aquello hizo sentir mal a Law. Eso explicaba por qué ella tampoco pareció importarle nunca dónde él acabara cada vez que tenían sexo. Recordó aquello que le comentó por encima hacía años. Sabía que en muchas mujeres, si eran abusadas siendo demasiado jóvenes, se podía dar el caso de que terminaran teniendo secuelas de por vida, siendo la esterilidad una de ellas.

La abrazó por la espalda, con cuidado de no hacerle daño.

-Bueno, no es como si justamente necesitase un crío en mi vida.

Ella rió.

-¿Sabes las cosas tan raras que dices a veces, Law?

Verla feliz lo hacía feliz, así que él también se rió y se disculpó por el comentario.

Ah, sólo dios sabía lo mucho que amaba a esa mujer.


-Hace casi dos años, en el Polar Tang-

-¿Has ido a hablar con Shachi? - preguntó Law curioso.

Acababa de ver a la pelirrosa salir de la enfermería tras lo ocurrido en el callejón. Ya había ido antes para curarle algunas heridas pequeñas y hablar con él, pero llevaba varios días sin querer hacer vida normal por el shock, así que la chica había estado yendo y viniendo para apoyarlo.

-Sí, creo que está mucho mejor. Creo que para mañana volverá a sus actividades. Es normal que le haya afectado, aunque no es su primera vez.

-Bueno, las primeras veces siempre son complicadas ¿No crees?

Ella lo miró confundida.

-Bueno, matar siempre es impactante la primera vez, pero ¿Qué otras primeras veces son complicadas? ¿La primeras que disparas con un arma? ¿La primera vez que ves a alguien morir?

Law se quedó sin palabras durante unos instantes.

-Eres bastante siniestra ¿Lo sabías? - Se rió - ¿Enserio no sabes a qué me refiero?

La cara inexpresiva de la chica que tenía delante dejaba muy claro que no. Law dejó caer una gota de sudor tras la cabeza.

Espera un momento. Esa era una oportunidad de oro para él. Sonrió seductoramente.

-¿Y no tienes curiosidad por averiguarlo? - le preguntó mientras la rodeó con los brazos.

-¿De qué estás hablando? - preguntó mientras sonreía con una ceja levantada.

No entendía por qué, pero notó que se le aceleraba el pulso ante aquella pregunta.

El moreno la acercó aún más hacia su cuerpo con una mano sobre su cadera, mientras que con la otra agarró suavemente su rostro.

-¿No tienes ganas de hacer lo mismo que yo? - le preguntó una vez más con esa sonrisa maliciosa suya.

Mina no contestó, pero notó que su cabeza se calentaba y que el corazón le iba a explotar. Sabía lo que ese hombre quería. No era el primero que se lo había insinuado y no era estúpida e inocente, pero jamás había permitido a nadie llegar tan lejos.

Sin embargo, no le importaba en lo absoluto si era Law ¿Por qué? A penas lo conocía...

El pirata juntó sus labios con los de ella. Dando un primer beso suave para no asustarla. Tras separar su rostro, no pudo evitar preguntar.

-¿Te he dejado con ganas de más? - su voz era seductora, provocando que Mina se sonrojara.

Esa. Esa era la maldita reacción que tanto buscaba. Podía ver en aquellos ojos morados lo mucho que lo deseaba ¿Podía ver ella lo mismo en él?

No pudo evitarlo. La besó por segunda vez, pero con mayor intensidad. Jugó con su lengua inexperta hasta que la dejó sin respiración mientras acercaba su cuerpo al suyo.

Ambos chocaron contra una de las paredes del interior del submarino, haciendo ruido.

Law abrió los ojos un instante. No le interesaba que sus subordinados supieran aquello, así que la levantó y la cargó en brazos hasta su camarote de capitán.

Empezó a acariciarla hasta que notó que su respiración se aceleraba. Frenó en seco.

-No haré nada que no quieras ¿Estás de acuerdo con esto?

La revolucionaria se lo pensó unos segundos. Iba a permitir que aquel pirata que hacía poco que acababa de conocer pasara una barrera que ningún otro hombre jamás había cruzado. Pero ese hombre tenía algo que la hipnotizaba y le hacía sentir que quería más.

-Si eres tú supongo que está bien - contestó con un tono de voz inexpresivo, pero se podía ver un leve rubor.

Law sonrió.

Comenzó a quitarle la ropa al mismo tiempo que permitía que ella se la quitara a él. Cuando la vio desnuda se quedó impresionado. Tenía mejor cuerpo de lo que esperaba, y no esperaba poco.

A pesar de tener un rostro tan bonito, su cuerpo no era delicado en lo absoluto. Podía ver (y notar) la dureza de sus músculos, era una chica muy fuerte y se notaba que había entrenado duro. Aún así seguía teniendo una figura femenina y agradable a la vista.

Le sorprendió descubrir tantas cicatrices en su cuerpo. Desde heridas de bala, cortes y marcas de látigo. No sabía quién era ella, pero sintió una punzada al pensar en qué clase de vida había tenido que soportar.

Cuando le acarició la espalda, notó otra cicatriz, pero esta vez era una enorme. Podía hasta notar que era un patrón, y no una simple herida.

Sin embargo, antes de que pudiera preguntarle, o verla, ésta lo miró a los ojos con una sonrisa.

-No estropees el ambiente, capitán.

Law comprendió que ella no quería que viese más allá, y no la iba a obligar a hacer nada que no quisiese. Él no era esa clase de hombre.

-Mala suerte para ti - le susurró para intentar cambiar el ambiente de nuevo - También puede ser interesante.

...

Tras unas horas más tarde, ambos estaban acostados. Law abrazaba a aquella mujer. Le gustaba sentirla entre sus brazos, una sensación que jamás había tenido con otra mujer.

-Debo preguntarlo - dijo de buen humor - ¿He tenido el privilegio de ser el primero?

Ella sonrió con sarcasmo.

-No digas tonterías.

Aquello lo sorprendió. Si no lo era, definitivamente no parecía tener ningún tipo de experiencia, por eso lo preguntó. Si bien es cierto que no había sangrado, tampoco era algo que siempre sucedía, y menos si la chica en cuestión llevaba un estilo de vida agresivo.

-Adelante, no voy a juzgarte - la acarició con suavidad - Soy un pirata, no un sacerdote.

Su propia primera experiencia había sido desagradable, así que tampoco quería intentar presionarla más de lo necesario. Sin embargo ella misma contestó a su curiosidad

-Si tengo un objetivo a conseguir haré todo lo que sea necesario para lograrlo, aunque no sea nada agradable el proceso - contestó sin dar más detalles.

Para entrar en contacto con uno de los Emperadores de los Bajos Fondos, necesitaba entrar en el distrito rojo, el área de prostitución. Era esencial dar con uno de ellos, y Mina pensó que Stussy era la más fácil de contactar.

Fue una muy mala decisión.

Mina creyó que al tener 15 años y ser menor de edad podría conseguir llegar a alguna subasta llena de personajes importantes, así que, sin que el resto de sus nakamas lo supiesen, se embarcó ella sola en esa misión estúpida.

Fue un grave error. Venderse con 15 años no era ninguna novedad. En ese infierno vendían hasta niños de edades que harían estremecerse a cualquiera, así que una adolescente ya desarrollada no resultó llamativa en las subastas importantes. Tuvo que aguantar una de las situaciones más desagradables de su vida sin tener a nadie que la ayudara, dado que lo hizo en secreto.

Cuando sus nakamas se enteraron, fue la primera vez que vio a Sabo enfadado de verdad con ella, y Kota le dio tal paliza que ella pensó que se iba a morir. Si bien lo recuerda como una pelea divertida, sabía que había sido algo serio de verdad. Él se había vendido en más de una ocasión ¿Pero permitir que una niña lo hiciese por el bien de una misión? Sin importar que hubiese conseguido algo, aquello era tan inmoral y desquiciado que lo enfadó de verdad.

Mina tuvo que disculparse con sus tres compañero y con Dragon. Si bien para ella había sido una experiencia muy desagradable, sabía que sus compañeros habían llorado por ella. Además la capturaron y casi la asesinan.

Esa experiencia hizo que su carácter cambiara radicalmente. Pasó de ser totalmente indiferente ante las emociones que provocaba en otros, a saber que sus acciones afectaban a las personas que la apreciaban, y eso relajó mucho su carácter.

Dejó de ser una niña en más de un sentido.

Por otro lado, Law se mantuvo un rato en silencio. Era de esperar que raritos hubiesen atacado a alguien como ella, desgraciadamente bastardos que tocan sin que se lo pidan hay en todas partes.

Él eventualmente descubriría esa historia, pero eso sería en un futuro más lejano.

Se puso encima de ella y la besó de nuevo con intensidad.

-¿Al menos ha sido un poco mejor esta vez?

Ella sonrió, mirándolo de reojo. Algo que a él le gustó.

-Es posible.