Royal Woods, Michigan.

Una vez mas, en el pacifico vecindario de la avenida Franklin, famosa por su alguna vez bulliciosa y ruidosa casa Loud, donde residía la familia mas numerosa de la ciudad, se hallaba por sus calles un auto de cuatro puertas, negro, sin matricula, pasaba desapercibido por completo ante los peatones de a pie y demás vehículos que rondaban el sector, sin embargo, su objetivo era de todo menos algo corriente, dentro se hallaban dos hombres, bastantes fornidos y altos a decir verdad. Uno de ellos esbozaba con alegría una sonrisa socarrona mientras ojeaba un par de fotografías, mientras el otro utilizaba un par de binoculares para observar la casa a detalle.

- Oye - dijo el tipo de la sonrisa - Esa chica de pelo negro tiene buenas curvas no crees? -

- Jamas me gustaron las góticas - exclamo fríamente su compañero, sin quitar la vista de su objetivo

- A mi tampoco, pero demonios, esta vale la pena, deberíamos romper el protocolo e ir a por ella, te parece? -

- Reinhart concéntrate - ordeno el vigilante - Debemos estar atentos a todo movimiento sospechoso y esperar ordenes de la agencia, no lo olvides -

- Ese es tu problema Fritz - dijo mientras acariciaba aquella foto con cierta malicia - No sabes divertirte amigo, siempre es trabajo, trabajo, trabajo -

- Hay un momento para todo y este es un momento para trabajar...Por cierto, como fue tu misión en Chicago? Oí que mataste a un agente del FBI -

- Hombre debiste estar ahí, embestimos ese auto y yo mismo le pegue un tiro en la cabeza a esa rata del buro, fue un gran día - esgrimía lleno de éxtasis el mercenario, apenas pudiendo controlar sus impulsos dentro del coche

- Ok cálmate, de verdad que me pones los pelos de punta -

- Fritz vamos relájate un poco, después de esto podemos... -

- ¡Cállate! - interrumpió el vigía - Alguien se dirige a la casa -

Por la acera de la avenida Franklin una van purpura estaciono fuera de la casa Loud, de la cual bajo una pareja de chicas tomadas de la mano, una de pelo rubio con un mechón azul pintado, la otra castaña natural, se les veía algo acongojadas y decaídas, sobre todo la castaña de ropas purpuras, se les hacia levemente conocida a los mercenarios, debía ser esa hermana rockera de Lincoln Loud, la famosa guitarrista de Lunatik rock. Esta llevaba algo entre sus manos, parecía una carta, en blanco total, era imposible ver algún escrito desde aquella distancia.

- Debemos avisar a la agencia? - increpo Fritz sin saber que hacer con sus próximos movimientos

- No, seguiremos vigilando, es solo una de las hermanas del agente Loud, nada fuera de lo común - dijo Reinhart, con una seriedad hasta ahora no vista en él

Dentro del hogar Loud el ambiente no dejaba de ser tenso, pues Luna pidió una "reunión de emergencia" de ultimo minuto, técnicamente era algo imposible pues la mitad de sus hermanas estaban repartidas por todo el país, con Leni en Europa todavía, sin embargo una vídeo-llamada grupal también era buena opción, la rockera decidió ir personalmente a su casa aprovechando que se hallaba tan cerca de ahí, a no mas de una hora de vuelo entre su hogar y Chicago, con Sam acompañándola en todo momento, desde que recibió esa carta de manos del granjero pelirrojo en aquel bar su mente se bloqueo casi por completo, teniendo solo pensamientos puros sobre lo que rezaba la hoja de papel blanca que cargaba entre sus manos en este momento, no podía quedarse con esto para ella sola, toda su familia merecía saber en lo que su hermano estaba involucrado, siempre supo que el era alguien inteligente y ágil para pensar, no por algo siempre cargo con el titulo de ser el hombre del plan, sin embargo, sus actuales decisiones eran en extremo estúpidas, impulsadas tal vez por el desespero total de no tener un rumbo fijo en su vida, no podía hacer mas que maldecir tales ideas, ellas estuvieron ahí para el en todo momento y el que hiciera todo esto y sobre todo a espaldas de su propia familia la hacia sentir punzadas en el corazón.

- Estas bien Luna? - pregunta Sam al verla temblorosa a pesar de tener un clima tan cálido - Estas nerviosa? -

- Si Sam, demasiado, es decir...tu misma oíste como llore toda la noche por lo que dice este pedazo de papel - exclamo levantando dicha carta a la vista de su amada - No quiero ni pensar como se pondrán las chicas y mis padres...Dios Lincoln, porque fuiste tan estúpido? -

- Luns cálmate, por favor - la rubia tomo sus manos con cuidado y empezó a acariciarlas suavemente, dándole todo el calor posible al manojo de nervios que era Luna en este momento - Tu familia se pondrá mil veces peor con solo verte así, debes tomar aire, prepararte mentalmente -

- Y lo intento es solo que...nunca imagine esto de mi hermano -

- Lo se, tampoco lo creí cuando me lo contaste, sin embargo...debió tener buenos motivos para algo así, no crees? -

- Quiero creer eso, se que el no lo haría por gusto, solo espero que este bien -

- Y lo estará, confía en mi -

La charla ceso con un beso intimo entre ambas guitarristas, lo cual hizo latir con regularidad el corazón de la castaña, quien de a poco recuperaba el control sobre sus manos, del otro lado de la puerta alguien escucho todo el murmullo y se dirigió rápidamente a abrir, algo confundida por todo lo que estaba pasando, sobre todo esta reunión imprevista por parte de su hermana.

- ¡Luna! - exclamo feliz la pequeña - Que bueno que llegaste -

- Hola Lily - respondió mientras le daba un abrazo afectuoso a la menor de su camada de hermanos - Todos están en casa? -

- Si solo faltas tu, entra - de inmediato cayo en cuenta de la rubia al lado de su hermana - Oh Sam discúlpame por no verte, entra también -

- Tranquila Lily, no hay problema alguno -

El trió cruzo el umbral de la puerta principal, camino a la sala donde las esperaban sus padres y sus tres hermanas que aun vivían en la vieja casa, el resto esperaba conectados frente a las pantallas de sus computadores y celulares, Rita se levanto y le dio un abrazo a su hija, sintiendo como su cuerpo se hallaba frió como si de un cadáver se tratara, rápidamente la sentó frente a la cámara de la laptop en la mesa de centro y vio al resto de su familia, algunas con caras de indiferencia, otras esperando pacientemente y en silencio su llegada y Lisa, quien no despegaba su cara de unas hojas de calculo tiradas en su escritorio.

- Hola chicas - saludo con unos ánimos casi por el suelo - Como están? -

- Con algunas prisas Luna - comento Lynn descaradamente - Tengo practica dentro de poco así que...vamos al grano -

La moción fue apoyada por Lori, Lisa e incluso Lola quien estaba echada en el sillón del rincón pintándose las uñas, todas actuando como si su hermano no estuviese desaparecido sin dejar ni un solo rastro que seguir, hubo una llama dentro de ella que se alimento con esa rabia, quería esculpirla y gritarles que se fueran al diablo, pero lo ultimo que quería era armar un escándalo gigantesco por algo tan insignificante. Con determinación se trago esa rabia que caldeaba dentro de si y soltó un suspiro fatigado, deseosa de acabar con esto de una vez por todas.

- Ok, verán hace dos días la banda y yo llegamos a Chicago para nuestro concierto, paramos a tomar algo en un bar local y... -

- Nos llamaste solo para hablarnos de tus juergas? - increpo Lori molesta

- Por favor déjenla hablar - ordeno Sam con una voz de mando sepulcral y autoritaria, dejando a todos sorprendidos por una acción tan poco común de ella

El silencio reino por un par de segundos, mientras todos ponían un poco mas de seriedad al asunto luego de la reacción de la rubia, Luna apretó su mano con cariño por dicha acción, carraspeo un poco y volvió a su discurso inicial.

- Como decía, estábamos en aquel bar, las cosas se pusieron un poco locas por algo sobre Mazzy y unas fotos suyas, pero en medio de todo eso me pasaron esta carta - la rockera familiar levanto el papel ante la cámara, para que todos pudieran apreciarlo bien - Creí que era otra carta de tantas que mandan los fanáticos, pero nada de eso, en verdad la carta decía ser de parte de Lincoln -

La mera mención de ese nombre genero lo que Luna mas temía, un suspiro colectivo que se robaba todo el oxigeno en el lugar, seguido de una avalancha de preguntas sin respuesta alguna, cada una mas difícil de responder que la anterior, un nuevo ataque de ansiedad invadía el psique de la castaña, quien pudo sentir como un saco de lagrimas se agolpaba en sus lagrimales, listas para salir en cualquier momento, Sam comenzó a acariciarla, tratando de controlarla lo mejor posible, sin embargo, quien acallo toda la situación fue el señor Lynn, el cual se levanto de su asiento con un brinco y tomo dicha carta en un arrebato de adrenalina.

- ¡Silencio! - ordeno con una voz gruesa y tenebrosa

Tanto dentro como fuera de la pantalla todas las voces hicieron caso inmediato a la directriz, dejando una atmósfera de misterio, melancolía e incertidumbre en el aire.

- Luna - llamo su padre con su típica voz fraternal - Que dice esta carta? - pregunto mientras se la devolvía con cuidado

- Ehh...es una confesión de Lincoln, también una disculpa - gimió mientras se limpiaba aquellas pequeñas gotas que rodeaban sus ojos

- Puedes leerla? - pidió Lily, quien se arrodillo a sus pies - Por favor? -

- Claro que si hermanita, para eso vine hasta aquí - explico levantando a su hermana del suelo

La pequeña volvió a tomar asiento junto a su madre y Lucy, mientras que Luna estiraba el papel para poder leerlo con claridad, dejo pasar un par de segundos antes de proseguir, preparándose para no derramar mas lagrimas en el proceso.

"Querida Luna, espero que cuando leas esto te encuentres bien, me alegra ver que tu vida es feliz y llena de los éxitos que tanto anhelaste desde joven, es una pena que yo no pueda estar ahí para disfrutarlo, esta vez no es culpa de ninguna guerra, sino de mi estupidez e inmadurez, se que tu y toda nuestra familia se siente desolada con mi repentina desaparición, sin dejar huella alguna y mucho menos sin despedirme, se que deben de tener varias preguntas para mi ¿Donde estoy?¿Que estoy haciendo?¿Por que me fui en primer lugar? La verdad es que no he sido honesto con ustedes, no he sido escolta de nadie jamas, ni mucho menos guardaespaldas, sin profundizar en los detalles, me volví un asesino a sueldo, me vi acorralado por la situación y no pensé con razón sobre lo que hice en su momento, pero ahora las consecuencias de dicha elección me golpean bastante fuerte, pues mis jefes me han traicionado y ahora buscan mi cabeza, me engañaron con ideales nobles, sobre que hacia el bien a la humanidad, pero la verdad no era mas que otro sicario en este sucio negocio, me avergüenzo de todo lo que he hecho y me sigo preguntando amargamente en que momento deje que toda mi vida diera tan repentino cambio, lo mas doloroso es no tener una escapatoria de esto, no traten de ayudarme, no traten de contactarme por favor, se los ruego, manténganse alejados de todo esto, es algo que debo de hacer solo, espero que me logres comprender hermana, te quiero a ti, a mis hermanas y a mis padres, adiós."

Uno esperaría cualquier cosa de los Louds en esta situación, gritos, llantos, confusión absoluta, algún silencio mortuoria, pero ni siquiera eso salia de sus bocas, ni el suspiro mas leve, todos y cada uno de los miembros de la numerosa familia estaba petrificado en terror y miedo, incapaces de entender toda esta situación, sin forma de responder a ninguna de la todas las preguntas que se acababan de formular en sus cabezas, el golpe fue critico y el ambiente, un cementerio total.


Chicago, Illinois.

Por las asfaltadas calles de la ciudad una pareja caminaba cabizbaja, sin tener expresión alguna en sus rostros, estaban en blanco producto de todo lo ocurrido hace dos días, el albino todavía tenia recuerdos crudos del rostro de su amigo y todos los momentos a su lado, podía sentir como una cuchilla fría se clavaba en su corazón con cada nuevo recuerdo, se sentía culpable y no era para menos, el lo incito a llegar a esto, lo arrastro consigo a esta pelea estúpida en la que el no tenia nada que ver, lloro la ultima noche hasta quedarse dormido, uno de sus peores miedos quedo grabado con su mejor amigo, así como le paso a él podía ocurrir con su familia, sus demás amigos cercanos o inclusive la chica morena a su lado, la cual caminaba con el mismo semblante decaído y dolido que su amado, tal vez no era muy unida al afroamericano como fue Lincoln, pero si que lo conoció, era una buena persona con un trágico final, sin embargo, lo que mas le pesaba era ver a su pareja tan devastada, incapaz de pensar en algo que no fuera el difunto McBride, pensó que dar una vuelta por la ciudad les refrescaría la memoria, subiría un poco su moral y así podrían planear su próximo movimiento, pero la verdad era que este paseo solo sirvió para empeorar el estado de animo de ambos, con aquel silencio incomodo y la cero muestras de afecto.

Llegaron a un pequeño parque con arboles anaranjados, el otoño empezaba a golpear a la ciudad y el follaje era el testigo de eso, el viento que soplaba en sus caras era frió y la yerba que pisaban tenia un descolorido verde pálido, casi muerto y crujía con cada nueva pisada. Tomaron asiento en un banco de madera en medio del lugar, Lincoln veía desanimado al suelo, sin tan siquiera poder parpadear, mientras tanto la latina decidió dejar su luto a un lado y comenzar a mover sus hilos, saco su celular y chequeo rápidamente su lista de contactos, había servido por tres largos años a la CIA sin hacer preguntas ni cuestionar ordenes, eso le acredito un buen par de favores a cambio de su silencio y lealtad total, en cierto momento su dedo se poso sobre el contacto llamado "Walters", el único que le podía dar apoyo ahora dada la situación, no quería entorpecer mas la mente de Lincoln con toda esta mierda de agencias y asesinatos, así que mando un mensaje a su superior.

Ronnie Anne: Hola Walters, perdona que no me halla reportado durante los últimos dos días, pues a surgido una situación, sin embargo esto nos conviene, he encontrado a un desertor de O.A.S.I.S dispuesto a ayudarnos, tiene mucha información que nos sera de utilidad, lo único que pide es protección.

Envió el mensaje y guardo nuevamente su celular, esperaba que lo que tenia planeado diera frutos, pues era la ultima carta que tenia para jugar, volteo a ver al albino, quien seguía sin despegar su mirada del suelo, esto empezó a hartar un poco a Ronalda, quien en un arrebato de inconformidad decidió dar comienzo con una pequeña charla.

- Hoy es un día muy fría no crees? - pregunto de una manera casi que inocente

- Si - respondió el agente Loud, sin motivación alguna para hablar alguna

- Sigues pensando en él? -

- No, desde esta mañana he tratado de no hacerlo -

- Entonces por qué la cara larga? En que estas pensando? -

- Un plan -

Esto alegro y preocupo por partes iguales a la morena, quien no sabia que podría estar maquinando este chico en su cabeza ahora, el era el hombre del plan, un maestro en tácticas y movimientos, pero con el juicio nublado por el cólera y el deseo de venganza temía lo que podía llegar a hacer.

- Que clase de plan? -

- Tomar una pistola, ir a la oficina de Kane y pegarle un tiro entre las cejas - respondió con una voz cortante y llena de resentimiento

- Y que pasara después de eso? Crees que toda la agencia se echara a morir junto con él? -

- No me importa esa puta agencia - gruño con amargura, apretando sus puños para poder contenerse y no explotar en plena calle - Lo que le paso a Clyde solo confirma lo que ya sabia Ronnie -

- Y que es eso? - exclamo escéptica, dudando si seguir con dicha charla o parar ahí

- Si sigo en esto, tarde o temprano todos tendrán el mismo destino y no quiero ser el responsable de algo como eso -

- Lincoln, no digas eso - la latina envolvió sus brazos sobre los hombros de su amado, dándole algo de calor en este día gris - Lo que paso con Clyde no fue tu culpa lo sabes -

- Solo se que mi amigo murió tratando de ayudarme. Si eso no me vuelve culpable, no se que lo hará -

- (suspiro) Ok, supongamos que llevamos a cabo tu loco plan, como entraras a un edificio lleno de asesinos profesionales? Siendo buscado por todos ellos, tan pronto te vean pasar por esas puertas te llenaran de agujeros y Kane seguirá vivo -

- ¡¿Que mas puedo hacer?! - grito con desesperación, asombrando a todos a su alrededor - Mira Ronnie Anne, no tengo opciones, ellos me quieren a mi, eso les daré, sin mas rodeos -

- Pues yo si se que puedes hacer - la latina se levanto de su asiento y encaro al afligido y desdichado agente - Tienes conocidos en el FBI, te deben una, yo soy agente de la CIA, entramos y acabamos con esa agencia de una vez por todas -

- Es tan fácil decirlo... -

- ¡Y es mas fácil quedarse sentado sin hacer nada! - Ronalda no pudo mas y estallo con toda su furia acumulada dentro de si - Escúchame bien Lincoln, no dejare que te eches a morir por esto y tampoco te pienso dejar solo, eres un hombre listo y estratégico, quieres que Kane pague? pues necesitas apoyo te guste o no -

- Ronnie Anne pero... -

- Pero nada - interrumpió nuevamente, sin echarse para atrás con su discurso - Tomaras ese celular y llamaras a tus amigos del FBI, seguirás tu plan y acabaras con Kane -

Lincoln quedo absorto ante los balbuceos erráticos de su pareja, su corazón se paralizo por un segundo, indeciso sobre que hacer ahora, palpo con cuidado el rectángulo que había en su bolsillo derecho, sintiendo algo de nervios sobre si llamar a Marshall o no, trago saliva, sus manos se llenaron de sudor y sus dientes castañeteaban de los escalofríos, trato de centrarse, hacer lo correcto, sin embargo Ronnie Anne tenia razón en algo, ahora mismo necesitaba toda la ayuda posible, tal y como se lo dijo Clyde hace ya tiempo, dedico una nueva mirada a su enamorada, esta vez mas vivida y con una pequeña chispa de esperanza dentro de si, ella confiaba en el ¿por que el no podía hacer lo mismo?

Los temblores cesaron y las dudas se disiparon, con una mano firme y segura saco el celular de su bolsillo y lo encendió, pero antes de poder hacer algún nuevo movimiento, el mismo empezó a vibrar con fuerza, mientras que en la pantalla se veía el icono de una silueta de una persona, era Marshall quien llamaba a su numero. Todavía con algo de asombro encima se quedo nuevamente congelado, preguntándose para que lo querían ahora.

- Link que esperas - llamo la latina con una voz suave y calma - Contesta -

- Ehh...s...si - respondió a medias el albino, mientras pulsaba el botón verde a la izquierda de la pantalla - Hola? -

- Hola - saludo la voz ronca y envejecida del mayor al otro lado de la linea - Loud eres tu? -

- Si señor -

- Perfecto, se que es algo muy repentino y todavía debes estar de luto por McBride - explico de manera solemne el hombre del FBI - Pero ya es hora de llevar a cabo nuestro plan -

- Cual plan señor? - pregunto algo estremecido el joven Loud

- Acabar con O.A.S.I.S de una vez por todas -

- En serio? -

- Si, tenemos testigos, pruebas y confesiones suficientes para hundirlos definitivamente, solo debemos capturarlos -

Las palabras del anciano hicieron latir con fuerza los adentros de Lincoln, quien podía sentir como un pinchazo de adrenalina recorría su cuerpo de pies a cabezas, ansioso por ver como todo se empezaba a alinear a su favor, por fin la luz al final de tan oscuro túnel brillaba con intensidad, el ultimo paso estaba a solo centímetros de él.

- Cuente conmigo señor, lo haré - exclamo entusiasmado el agente Loud

Sin quedarse corto, el celular de la latina zumbo también, solo que este fue una vibración corta, lo inspecciono rápidamente y pudo ver, bastante sorprendida, que sus plegarias fueron escuchadas.

Walters: Agente Santiago, espero que esta información sea verídica, en tal caso, cuenta con todo nuestro apoyo para dar con las mentes detrás de la agencia O.A.S.I.S.

La sonrisa en la cara de Ronalda no tenia precio, era una sonrisa de triunfo, de una victoria que estaba casi asegurada, algo dentro de ella respiro con tranquilidad, una vida mas tranquila junto a Lincoln, una vida mejor para ambos, era todo lo que quería y era lo que conseguiría.


¡WUUUUUUU! penúltimo capitulo gente, ya todo esta listo para el ultimo golpe, Lincoln y Ronnie podrán con todo esto? OASIS caerá? Que pasara con la familia Loud? Estén atentos porque el próximo capitulo gran final de esta historia y de esta épica trilogía, nos estamos leyendo

Att:-charly

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