Los recién llegados fueron llevados a un par de habitaciones especiales y reacondicionadas para situaciones para cuando el frío fuera extremo. Estas habitaciones recónditas estaban situadas justo por encima de donde el calor de los termales subterráneos llegaba, dos chimeneas también dispuestas por cada sala pequeña para que el calor se esparciera rápidamente.

Para cuando Sansa llegó a la primera sala vio a cinco hombres temblantes en ésta, dos de sus maesters tratándolos. Siguió el reguero de agua nieve en el piso hasta la sala inmediatamente en la que estaba su maester de cabecera, examinando a un hombre de espalda a ella, el cual ya había sido despojado de sus ropas y temblaba incontrolablemente debajo de un abrigo pesado que tenía sobre los hombros. Ella reconociéndolo incluso desde atrás, su maester mirándola en ese momento, como recordándole el estado del hombre debajo del abrigo, Sansa no interesándole, y al tanto de la otra presencia el hombre miró por sobre su hombro.

¡Sí era Podrick! De inmediato caminó hacia él emocionada, unos pasos después reconociendo que no sería apropiado que la vieran tirándose a abrazarlo así que trató de contenerse, la sonrisa y mirada de él apagada, cansado, débil. Caminó hasta su lado, viendo de cerca el efecto que el frío había tenido en su piel roja y seca, lo único que hizo fue tomarlo del hombro y apretárselo, "¿Qué está haciendo aquí?" se escuchó preguntando, contenta, no creyendo tenerlo en frente.

Podrick estaba exhausto más la mano de ella pasando de su hombro cubierto a su nuca, acariciándolo debajo del cabello húmedo le dio un tanto de energía, "¿Qué cree?" se sonrió, tosiendo húmedamente, los pulmones queriéndosele salir por el pecho, y no pudiendo respirar del todo bien, se remojó los labios y la piel seca y ardor en estos lo hizo dar un respingo, "…Pero si no soy bienvenido…tan solo déjeme…descansar un momento…y me vuelvo a ir."

No estaba tan mal, si le estaba haciendo bromas, aun así, no pudo evitar girarle los ojos, su maester pujando con gracia. Sansa evitando agacharse y abrazar a Podrick, y con vergüenza continuó acariciándole la cabeza, levantó la mirada dirigiéndose a su maester, "¿Cómo está? …Todos…"

"Deshidratación, malnutrición… Leves casos de hipotermia, pero nada grave."

"Quiero hacerme más cerca de la chimenea," Podrick interrumpió, inclinándose para pararse, pero se detuvo al escuchar de inmediato las negativas del maester y la Reina, esta última empujándolo del hombro hacia la silla nuevamente, explicándole porque calor tan alto y repentino no era apropiado.

El maester levantó la mirada hacia Jacob, "Cierre la puerta para que el calor no se salga, y mande a traer suficientes mantas, gruesas y pesadas...para los otros hombres también." La puerta fue cerrada y de inmediato órdenes fueron escuchadas desde afuera.

Sansa vio al maester pasando a la sala continua, ajustando la puerta que las conectaba para darles privacidad, de inmediato se acuclilló sin importarle el charco de agua debajo de ella, tomándolo de las mejillas, su piel helada, "¿Qué está haciendo aquí?" susurró bajamente.

Podrick le sonrió, "…Vine por usted, obviamente." le dijo aun temblante y aunque quería concentrarse en ella, la forma como lo miraba, su sonrisa, cercanía y calor no podía, el frío abrumándolo demasiado, todo su cuerpo, ¡sus huesos! doliéndole, sintiéndose entumecido. Y llevaba semanas sintiéndose de esta forma, era solo que ahora podía detenerse a pensar en ello, lo que no ayudaba a sus malestares. "…No creyó que la iba a dejar pasar sola el invierno, ¿o sí? …Quién sabe cuándo nos volveríamos a ver…"

Ni siquiera podía contener su sonrisa, apoyó su frente contra la de él, "…Es un idiota suicida, eso es lo que es." Y dicho aquello se irguió para dejarle un beso en la frente, "Hace dos meses que dejé toda esperanza de verlo por acá." ¡Y no podía creerlo aún! Lo tomó de las mejillas, "…Cielos, está helado." Aquello levantando sus alarmas nuevamente. Más no se negó cuando él abrió los brazos para rodearla con la manta. Su desnudez no importándole, que los encontraran de aquella manera tampoco, tan solo quería brindarle calor, y disfrutar de la presencia del otro. Escondió su cara en el hombro de él y lo sintió haciendo lo mismo en su cuello.

Se quedaron de aquella manera por varios minutos, el calor de ella eventualmente propagándose por el cuerpo de él.

Ambos se separaron al tiempo que escucharon voces provenientes de la sala continua. Sansa se colocó en pie y dio varios pasos hacia atrás al escuchar que sirvientes traían catres, mantas y sopa caliente. Momentos después la puerta fue abierta por el maester quien prosiguió a hablar mientras el catre era acomodado y una tina vacía también era entrada junto con baldes de agua que fueron ubicados cerca al fuego de la chimenea.

"Gracias a la humedad la piel está hecha girones, esperaremos varias horas para el agua tibia." Comunicó el maester.

Podrick tomó de las manos de un sirviente el bol con sopa humeante, sus manos temblando tanto que en un inicio derramó casi la mitad del contenido del líquido.

¿Qué diría la gente cuando se enteraran de que la Reina alimentaba a su…? No importaba, Sansa le quitó el bol de las manos y esperó a que los empleados se marcharan para empezar a cucharearlo, "…Había habladurías de que usted era Jon Snow." Le comentó, pudiendo ver porqué creerían aquello, cabello largo, barba descuidada, ropas abultadas y oscuras, aunque esas ultimas para el momento se encontraban tiradas en el piso. El maester le hizo señas para que le diera un respiro, no lo hiciera hablar mucho. "¿El Rey lo envió cómo Embajador?"

Podrick asintió, mirando a su alrededor, viendo en el piso un bolso de piel y señalándoselo. "Él le envió unos pergaminos." No tenía ni las fuerzas para ir a buscarlos, "Están en otra bolsa de piel más pequeña." Sansa vio la puerta abriéndose sin anuncio, Jacob mirándola extrañado al verla acuclillada cuchareando a Podrick, talvez juzgándola con la mirada mientras hacía su camino y le colocaba unas mantas gruesas sobre los hombros al caballero, éste quejándose ante el peso repentino. Como si no se hubiera esperado aquello.

"Ya se están alistando habitaciones, mi señora."

Sansa asintió, "Ser Podrick viene como embajador de mi hermano." Le comentó para que se alistaran habitaciones más adecuadas para su status, también para que hiciera correr la noticia. Con curiosidad vio a Jacob dándole dos palmadas a Podrick en la espalda, bienviviéndolo para luego marcharse. Después de que le acabara de dar la sopa el maester lo hizo acostar en el catre, recubierto por las mantas que los empleados habían traído. Diciéndole a ella que nada más quedaba esperar, que todo estaría bien. Sansa asintió, viendo el cuerpo de Podrick sacudiéndose debajo de aquellas cobijas pesadas, su respiración rápida y pesada, quejándose bajamente.

En silencio fue hasta la bolsa que él le había señalado, sacando de éste un pantalón, lo que distinguió como un trozo de carne cruda envuelta en una camisa, un puñado de granos, comida seca, un abrigo, más ropa en la cual se limpió de la carne, y después un sobre de cuero. Caminó con éste último hasta la chimenea, abriéndolo y viendo tres pergaminos, dos con el sello real, y un tercero sin sello alguno.

Leyó el pergamino más grande. Allí el Cuervo de Tres Ojos, el Rey, explicando la presencia de Podrick en el Norte, frases y mensajes políticos para poder mostrar a sus asesores y lords por si así ella lo deseaba, también hablaba sobre Essos, explicando como hasta ahora estaban tratando la situación. Nada de esto explicando a qué venía a servir la presencia de Podrick en el Norte si alguien empezaba a sacar peros, pero sí se explicaba que había estado en Essos ejerciendo una función importante y creando conexiones, y que ahora regresaba al Norte como Embajador del Rey de los Seis Reinos.

El segundo pergamino con el sello real eran palabras del Cuervo de Tres Ojos y de Bran Stark. Explicando que así Podrick estuviera en el Norte el plan en cuanto a ellos dos dar a conocer su relación en año y medio después de ella haber dejado Desembarco del Rey era imperativo y debía continuar en pie, adelantarse a aquello sería corroborar lo impropio de ésta relación y era mejor demostrar decoro, así que le pedía discreción y cuidado. Ese pergamino lo quemó de inmediato, gracias a la brevedad de éste no teniendo porque quedarse con él para releerlo después.

El tercer pergamino…la letra de inmediato la reconoció y sorprendió, una mirada al renglón final y corroboró que venía de parte de Arya.

En éste se disculpaba por no haberle escrito antes, pero le recordaba la comunicación ser imposible, además de que Bran podía darle razones de su bienestar.

Hacía poco había regresado a Essos, a ayudar a Bran a lidiar y controlar a Los Segundos Hijos para no dejar ningún cabo suelto que pudiera ser rastreado a Poniente. Después de tanto tiempo en la calma del mar se había acostumbrado a éste, tanto, que regresar a un pasado que ya consideraba haber dejado atrás fue impactante, no solo porque había mucho que consideraba haber olvidado sobre sus habilidades sino también porque en el fondo de sí misma estar de nuevo en medio de la acción era emocionante. Sino un tanto desconsolador, porque marcharse lo hizo con el intento de dejar tanto odio, venganza y violencia detrás de sí.

A ciencia cierta no sabía cómo sentirse en cuanto a volver a sus andadas, tenía emociones encontradas, eso era lo único que podía decir.

También había hecho más que matar en Essos, al Bran haberla puesto en el mismo campamento en que cierto Ser Podrick Payne había estado. ¿Debía felicitarla? Pues el pergamino escueto de Bran no daba mucho a qué pensar en cuanto al caballero casándose con su hermana, en un inicio no sabiendo si lo colocaban en el mismo campamento para hacerlo parecer que tuvo un accidente. Honestamente, no había sabido el proseguir, y fue bueno que se dejara llevar por su instinto, porque fue semanas después que le llegó un pergamino de Ser Brienne escuetamente explicándole lo sucedido en cuanto a la nueva relación, pero siendo más detallada que Bran.

Y Podrick Payne, ¿en serio? De todos los hombres habidos y por haber veía porque se había casado con el mas manso de todos…lo que la hacía recordar cierto cuchicheo por allá durante la Larga Noche donde había escuchado sobre cierto miembro de su anatomía siendo mágico, más sabía que no se había casado con él por éste...o eso creía, aunque en todo caso tampoco juzgaba.

'Déjame bromear, sé que estarás girando los ojos con poca paciencia en este momento. Pero me alegra si tú estás contenta.'

De sus viajes en alta mar había mucho por contar, había explorado, había conocido, descubierto bastantes y diferentes islotes que no aparecían en los mapas, se había metido en problemas…ya hablarían después de todo esto, pues pensaba visitar Invernalia después de que pasara el invierno, pensaba visitar también a Jon y llevarlo alado de las orejas si era necesario.

'No te preocupes por mí.'

Sansa terminó el pergamino con una sonrisa plasmada en los labios, otra parte suya descansando, "¿Por qué no me dijo que se encontró con Arya en Essos?" Sansa preguntó, levantando la mirada y viendo a Podrick ya dormido. Lo acabado de decir vio le llamó la atención a su maester. Y Sansa se giró de nuevo hacia la chimenea, leyendo y releyendo el pergamino varias veces más.

Nadie le iba a creer que esta sonrisa no era sólo por Podrick.

Se encontraba debatiéndose en marcharse y dejar a Podrick solo cuando recordó que un direwolf andaba con los recién llegados, y lo recordó porque en ese momento Nieve entró a la sala. Le sonrió a éste, caminando hacia él y agachándose un tanto, el animal casi y tumbándola al piso y tratando de lamerla, pero ella empujándolo a más no poder. Cuando el animal por fin se calmó se quedó mirándolo, "¿Ya te agrada Pod?" Susurró acariciándolo, para instantes después el direwolf continuar el camino hasta el trozo de carne cruda, tomarlo en sus mandíbulas y llevarlo hasta el catre, echándose al lado de Podrick en el piso mientras se alimentaba.

Aquella compañía dejándola abandonar la sala con mayor seguridad.

A continuación, pasó a la sala siguiente, viendo a los hombres de igual forma como había dejado a Podrick, el Comandante de su Ejército con ellos. "¿Qué le dijeron?" preguntó, mientras ambos abandonaban aquel recóndito rincón del castillo.

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Por supuesto, al llamar a sus asesores e incluso lords y ladies presentes para confirmarles la noticia vio que esto levantó cejas, lo que la hizo proseguir de inmediato a hablar sobre Essos. Y a no dar mayores explicaciones, porque Ser Podrick no se las había dado aún.

A Podrick y a los hombres les dieron algo para pasar lo que quedaba del día y toda la noche sin ninguna molestia, y a media tarde del día siguiente Sansa se dio cuenta ya lo habían ubicado en una habitación propia, así que fue a visitarlo. Una habitación alejada de la suya, pero en la que, en cuanto estuvo en frente, supo conectaba a la propia por un pasadizo, y eso no podía ser coincidencia. ¿Lord Cromwell? Se preguntó sonrojándose, podía ver porque el hombre no quería que diera de qué hablar…pero al mismo tiempo Lord Cromwell no sabía de aquellos pasadizos. Sólo dos hombres de la Guarda lo sabían. El mismísimo Jacob y su mano derecha.

Entró, encontrándolo despierto, apoyado contra el espaldar de la cama y bajo varias pieles. Aun temblando de frío, y muy desmejorado. Se veía delgado y débil pero la forma en que le sonrió le dejó saber que sus espíritus estaban en alto. A su paso Sansa avivó el fuego en la chimenea colocando tres trozos más de madera en su interior. Al girarse hacia él lo vio aun sonriéndose y se sentó en la estrecha cama junto a él, "Creí que pasarían años antes de volvernos a ver." Le susurró buscando su mano debajo de las pieles y entrelazando sus dedos.

"…Si creía que podía esperar tanto entonces está subestimando mi amor por usted." Podrick le admitió sonriente.

Ella sí había creído que, con el tiempo y la distancia, algo cambiaría entre ellos cuando se volvieran a ver, pero vio que no fue así, "…No que me esté quejando de su presencia en Invernalia, pero arriesgarse a hacer todo el camino hasta aquí en Invierno…eso no es de gente cuerda."

Podrick continuó sonriéndose, apretándole la mano, "Más bien de sureños atolondrados que no se tomaron a pecho las advertencias. Admita que me extrañó."

"Lo extrañé…" Sansa le asintió sin ningún problema, y lo besaría en la boca en esos momentos, pero la piel de sus labios y rostro, demasiado seca y rajada cayéndose a girones, le decía que aquello sería doloroso, en vez de eso lo besó en la mejilla, sobre su barba desarreglada, "…Dolió para cuando cerramos las puertas de Invernalia por última vez…"

Podrick se había imaginado algo así, la decepción, "Estaba en Essos para cuando me di cuenta…que fue prácticamente al final de mi estadía…En cuanto llegué a Desembarco del Rey le pedí a su hermano que me enviara al Norte. Y pues aquí estoy..." no pudo evitar de repente estremecerse, su cuerpo entero erizándose, "¿Esto es lo más frío que se coloca el Norte en Invierno?" porque aun y así, a él le parecía demasiado helado, pero al menos el frío ya no se le calaba en los huesos.

"…En unos meses que el invierno entre con mayor fuera será incluso peor." Lo estudió atentamente, luego se colocó en pie quitándose el abrigo, metiéndose debajo de las pieles y colocando el abrigo prácticamente sobre él, "¿Cómo se siente?" preguntó mientras ambos se acostaban, ella acoplando su cuerpo al de él.

Podrick no dijo nada de sus ropas que se sentían frías porque sabía que nada más era cuestión de tiempo para que el cuerpo de ella le empezara a traspasar calor, una pierna de ella entre las suyas, y ni siquiera se sintió reaccionando ante aquello, "Excelente de ánimos, y débil del cuerpo. Los maesters me han estado atendiendo muy bien, le debo dar eso."

"Lo tienen que hacer, si saben lo que les conviene," se sonrieron, Sansa apoyando la cabeza sobre su mano para poder mirarlo mejor, y la otra tanteándolo sobre la ropa para encontrar abertura y deslizarla directamente por su torso y pecho, deseaba sentir su piel, su textura, jugar con sus vellos entre sus dedos, "…Me han dicho que usted y los hombres de Lord Manderly necesitarán reposo absoluto por los próximos días."

"Bien. Porque no pienso moverme de aquí." El primer pico entre ellos, aunque Podrick se incomodó al saber del estado de sus labios.

"Me va a decir entonces qué pasó en Essos, porqué llegó con hombres de la Casa Manderly, y por el lado noroeste…" estaba al tanto de lo que sus acompañantes le dijeron al Comandante de su ejército, pero quería escuchar explicaciones por parte de él.

Podrick respiró profundo. "…Esa es una larga historia que necesita de bastante tiempo, mi señora."

Pujó bajamente, "No me señoreé. Y tiempo es lo que sobra en invierno."

Y Podrick proveyó a contarle todo lo sucedido desde que se vieron por última vez. Ella desde el inicio interrumpiéndolo y preguntándole por Arya, lo que vio lo desconcertó. Lo que le dio a Sansa a entender que su hermana había estado usando el don de los rostros, lo cual era lo más sensato, pero también los dejó a ambos con preguntas, porque por más que Podrick tratara no podía recordar a nadie pendiente de sus espaldas, además de aquel hombre negro y gigante que lo advirtió la noche de las explosiones. ¿Él? Y otros más probablemente…

Y pasó más de una hora para cuando Podrick llegó al punto de la historia en que él y su compañía alcanzaron Castillo Cerwyn. Allí no solo habiéndoseles brindado posada por dos días mientras recuperaban energías y los alimentaban, sino que también habiéndose encontrado con Nieve en el lugar. El lord del castillo admitiéndole que sus hombres incluso salieron a cazar al direwolf para darse cuenta que era el de la Reina, y que este llevaba días merodeando en los alrededores.

Les proveyeron con granos secos e instrucciones de cómo llegar a Invernalia, Podrick no pidiendo un guía porque arriesgar a otro hombre no lo veía como justo, por eso tampoco se negó cuando dos hombres que venían con él no quisieron continuar y prefirieron quedarse en Castillo Cerwyn. Podrick se imaginó que el Lord no puso peros porque no estaba en posición para darlos, pero eran dos bocas de más que alimentar. Los hombres, talvez por vergüenza admitieron haber matado un oso varios días atrás, y haber dejado tiradas provisiones. Y cuando Podrick partió hacia el Norte, otra comitiva salió más hacia el sur, para ir a buscar lo que quedaba del oso y las provisiones, que ha decir verdad, aunque no era demasiado proveería al menos una comida para el castillo...echándoles bastante agua.

No pedir por un guía resultó ser un error casi fatal pues se perdieron en el camino, de aquello estando más que seguro para la mitad del cuarto día. También un error fue no querer haberle hecho caso a Nieve días atrás cuando éste se había colocado inquieto –ahora sabía– por no querer seguirlo a él. Para el sexto día llegaron a Aldea de Crofter, la cual estaba abandonada. Los techos de las viviendas habiendo colapsado por el peso de la nieve. Allí obtuvieron resguardo ante una leve tormenta que se abrió ente ellos, obteniendo comida del lago congelado. Podrick solo pensando que la Aldea de Crofter quedaba más cerca a Invernalia que Castillo Cerwyn; se habían desviado y perdido, pero estaban más cerca.

Esta vez fue Podrick quien dio la orden de seguir a Nieve. Sus acompañantes quejándose en el camino y diciendo que eran unos idiotas si resultaba ser que el direwolf andaba en búsqueda de presa y tan solo los tenía dando vueltas en círculos. Pero así fue que llegaron a Invernalia.

"¿Ya a Nieve le cae bien entonces?"

"…Pues no sé si trataba de aplastarme y sofocarme cuando se acostaba a dormir encima mío, o si lo que trataba era que el calor no me dejara…" Le contestó con ironía y burla, pero era cierto que él si estaba en mejor estado que sus acompañantes, "Pero sí, supongo…No lo podía creer cuando lo vi en Castillo Cerwin, el direwolf caminando directamente hacia mí y echándose a mis pies."

Sansa continuó sonriéndose, "Otro que sabe lo que le conviene."

Podrick le asintió, girándose hacia ella para quedar frente a frente, la mano de ella pasando a recorrerle la espalda, la suya simplemente a posarse en la cintura de ella, "…Permanecer tanto tiempo a solas conmigo le traerá habladurías." Tan solo se podía imaginar lo que se estaría diciendo allá afuera.

Sansa prosiguió a contarle lo que Bran le había dado a entender en el pergamino que quemó, que aún tenían que esperar cinco meses para dar a conocer oficialmente lo de ellos, "Lady Cromwell dirá que estuve el resto de la tarde cociendo con ella. Y Lady Rose…sé que me cubrirá en pasar la noche con usted." A continuación, vio la sonrisa de Podrick decaer.

Sólo vino a caer en cuenta de algo en ese momento, "¿Qué le dijo Lord Cromwell de estar al tanto de que nos casamos? Y ayer, cuando supo de mi llegada…"

"Nada en ninguno de los casos. Y yo tampoco he mencionado el tema. Lady Cromwell sí me advirtió hace un par de meses de que él estaba esperando que le diera la cara en cuanto al matrimonio…pero hasta ahora no lo he hecho; es mi vida privada y ésta la manejare yo." Ella no había dejado a su consejo inmiscuirse en toda la situación con Lord Humfrey, así que no se podían sorprender de que también los excluyera de esto, "El lord es suspicaz, y me conoce, sino ha tomado el tema es porque ya sospecha de mis deseos. Aunque sé que no se podrá quedar callado por mucho más tiempo…"

"Lord Cromwell vino a verme esta mañana." Le comentó, "Se disculpó por haberme querido hacer entrar en razón en Desembarco del Rey, y me dijo que le alegraba que estuviera bien."

"Sé que es buena persona," Sansa le admitió, porque Podrick siendo Podrick, estaba intercediendo por el lord así este lo hubiera humillado.

"…¿Entonces son lady Cromwell y Rose nuestras cómplices?" decidió cambiar el tema, "¿Ya también le agrado a esta última?"

"Mi lady Rose no es tan vendida como Nieve, pero ya sabe que nos casamos, y está de parte de mi felicidad…" y cielos, ninguno de los dos parecía poder dejar de sonreírse esa tarde, "Creo que Jacob lo colocó precisamente en esta habitación porque hay un pasadizo secreto a la mía."

"¿En serio?" Podrick le preguntó juguetonamente, de repente notando que el calor de ella se había transferido a él, "Su maester también debe de sospechar al usted brindarme personalmente tanto cuidado…tras haberla visto acariciándome y cuchareándome ayer…"

Sí, Sansa hablaría con este último, ya lo había hecho en cuanto a lo que había escuchado por parte de ella misma sobre Arya, "…Pod, cuando el campamento estalló y usted se despertó para ver que a Los Segundos Hijos los estaban rematando…¿cómo fue que no le hicieron lo mismo antes de que Lord Bronn lo encontrara?"

Él había preguntado lo mismo, "Aparentemente todos los infiltrados del Rey teníamos ropa con un tipo de costura que solo aliados reconocerían."

Sansa exhaló, "¿Qué si al llegar al campamento usted o a los otros les hubiera dado por hacer un trueque con aquellas prendas? ¿O les hubieran brindado un uniforme?"

La sintió acariciándole de nuevo sobre las costillas que se había quebrado, "Los Segundos Hijos no brindan nada más que armas…Y sí fui advertido por Ser Brienne de no hacer trueques."

"Pero si hubiera necesitado hacerlo por alguna razón"

"No. Se me fue dado una buena cantidad de dinero y–"

"–pero si hubiera necesitado hacerlo por alguna razón"

"Está haciendo otra vez eso de pensar las cosas de más."

Sansa exhaló, "¿Y si alguno de sus compañeros sí hizo el trueque y ahora uno de esos Segundos Hijos anda con vida, moviéndose por Essos contando lo que pasó?"

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La mejora de Podrick se dio rápidamente, no acostumbrándose del todo al frío y sospechaba nunca lo haría, pero siendo de ayuda los abrigos cálidos y pesados con que ella le proveyó.

Como en Desembarco del Rey aquí también todo el mundo preguntándole por la situación en Essos, y qué había visto en el lugar, Podrick diciendo sólo lo que consideraba adecuado. Y tampoco había mucho que decir, su paso por el continente no había sido uno lleno de emoción y aventura, es más, hasta cierta molestia y decepción le daba que el Rey no confiara lo suficiente en sus habilidades como para tener a Arya Stark cuidándolo… El otro lado se decía que lo hizo por su hermana la Reina, para estar completamente seguro de que regresaría a ella. Y que desde el principio se le fue advertido que no eran sus habilidades como guerrero las que se buscaban con su presencia en Essos, sino su don para con la gente, que él se hubiera hecho el de los oídos sordos, era diferente.

A días de su llegada ya se encontraba en pie nuevamente, ella burlándose de que, si antes había sido buena cuchara, ahora lo tendría que ser más porque necesitaba recuperarse…Podrick recordándole de estarle gastando sus provisiones, pero ella ignorándolo.

Cuando dejó el encierro de la habitación se sentía mucho mejor, aunque muy al tanto de los cuchicheos que se daban a su paso. Y aunque el Rey les había pedido continuar ocultando su relación, no veía para qué hacerlo. Todos –aunque no sabían del matrimonio– sabían por qué y para qué estaba en el Norte.

Eventualmente le gustaría volver a entrenarse, así que no pasó mucho para estar al menos observando los entrenamientos, y hacer lo mínimo que podía hacer para no ir a dejar decaer más su estado físico, buscando a esos compañeros soldados con los que había entrenado antes. Con los días algunos de esos soldados, aprovechándose de cierta amistad, haciéndole comentarios pasados de tono, típicos entre soldados, y aunque lo incomodaban simplemente les recordaba que esa no era la forma de referirse a la Reina, lo que la mayoría de las veces los hacía dejar la bobada.

Y Podrick ya sabía reconocer a quienes les molestaba en verdad la situación tan solo por la forma en que lo miraban y se le atravesaban en el camino, queriendo llamar su atención. Algunos hasta pareciendo que lo retaban sin palabras, pero ninguno de estos haciendo el primer movimiento, o diciendo algo en voz alta en su presencia, suponía menos en la de ella.

Los soldados eran más frenteros en sus disgustos que otros trabajadores del castillo, que lords y ladies. Los lords y ladies se referían a la situación con mayor respeto, haciendo insinuaciones deseando confirmación, pero tampoco obteniéndola. Algunos, muy pocos, aun dudando del involucre entre ellos.

Ella y él evitando pasar tiempo en privado para evadir habladurías. Al menos de día. De noche ella se escabulliría a su habitación, o al contrario. Pero mayormente eran ella y Nieve en su habitación.

Podrick tenía una habitación acorde a su posición, la única preferencia que ella le había dado era dejarlo tener todas las pieles que quisiera. Y aun así no eran suficientes porque en frente de la chimenea había dispuesto cuidadosamente la mitad de las cobijas y pieles para dormir sobre estas y al abrigo del calor del fuego cercano, sobre el suelo y no sobre la cama.

Si algo le daba Sansa era que era cómodo.

Fue allí donde hicieron el amor por primera vez en Invernalia. Aunque ciertamente no fue hacer el amor, fue algo más primal. Sucedió de improvisto. La necesidad golpeándolos arrebatadamente entre las cobijas y las caricias, y besos interminables. Sansa estaba cerca y no deseaba más que sucediera, ni siquiera estaba pensando, no lo detuvo cuando los giró súbitamente, y lo sintió abriéndole más las piernas, y en vez de continuar rozándose contra el nervio que la enloquecía, lo vio mirándola a los ojos, no habiendo necesidad de pregunta hablada y no pensó, simplemente le asintió. Un segundo después deslizándose dentro de ella en un solo movimiento firme y rápido, haciéndola gemir altamente ante la sorpresa. No acababan de compartir una mirada de aturdimiento cuando lo atrajo hacia ella, besándolo desenfrenadamente y él se empezaba a mover frenéticamente. Su propia mano deslizándose entre ambos, tocándose tan toscamente como se movía él y la sensación estalló de inmediato, fuerte y más largamente de lo normal, Podrick comiéndosele los quejidos altos que no pudo contener.

Con la mano de ella tomándolo fuertemente del cuello, y mientras la sentía sacudiendo continuó empujando, centrándose en el orgasmo repentino de ella que vino a provocar el suyo con emoción.

La respiración acelerada de ambos y el crepitar del fuego siendo lo único que quedó tras unos instantes. Aun temblando, esta vez del frío, y exhalando contra el cuello de ella Podrick se empezó a sentir culpable, se había propasado y dejado llevar por su deseo…no la había forzado, de eso estaba seguro, pero la forma como la tomó…dejaba mucho que desear al tener en cuenta su pasado. Preocupado se incorporó un tanto, viendo las patas de Nieve de repente ante ellos, seguramente mirándolos, y no le dio importancia, la buscó fue a ella, encontrándola enrojecida a más no poder hasta el pecho, aún erizada, sus brillantes ojos azules dilatados, en estos no encontrando reproche alguno. La sintió moviéndose debajo de él, ella simplemente subiéndoles las pieles y cubriendo sus cuerpos sudados, "¿Está…bien?"

"…Sí." Admitió simplemente y se sintió balbuceando por unos mortificantes momentos, las veces que estuvieron juntos en Desembarco del Rey él siempre fue cuidadoso, ni remotamente cercano a lo que acababa de suceder, pero ella tampoco lo había deseado tanto como hacía unos momentos, "…Sorprendida es todo…" Vio el ceño de él frunciéndose mientras se bajaba de encima, lo que en verdad no deseaba. Era bastante placentero y cómodo descansar con él en esa posición, apoyando la cabeza en su pecho y ella jugando con su cabello, o viceversa.

Mientras le limpiaba el estómago y después se limpiaba a sí mismo la vio siguiendo sus movimientos con la mirada, las esquinas de la boca de ella milimétricamente hacia arriba, lo que después de unos instantes lo hizo mirarla y sonreírle de la misma manera. La besó en el hombro y después en la mejilla, "Siento haber sido tan intenso sin…advertirla primero." Exactamente no lo mejor por haber hecho, dado lo que le había sucedido a ella en estas mismas paredes, bueno, no las mismas pero–

"Me gustó." Le admitió, no que tuviera que hacerlo, era evidente que le había gustado. Y lo vio devolviéndole la sonrisa apenada con una propia, "…Lo creí estar débil como para venir a ser tan…enérgico."

Sí seguía un tanto débil, Podrick lo notó, sintiéndose cansado más de lo normal, bastante sudado, y tomándole su tiempo a su corazón y respiración para calmarse, "…Aparentemente no tan débil," dijo, agachándose nuevamente a dejarle un beso en la boca. Y no había parado de desearla desde la mañana misma en que se despidieron en Desembarco del Rey. No dijo nada cuando ella lo empujó hacia atrás y se le acostó encima, la abrazó, ésta siendo una manera perfecta para descansar y compartir el calor entre ambos.

Por los próximos minutos hubo silencio, Podrick entreteniéndose con mechones del cabello de ella, girándolos alrededor de sus dedos, estudiando el tono rojizo, tirando suavemente de estos. Conseguir discretamente te de Luna aquí iba a ser difícil. "…No debimos haber hecho eso." Y aunque no había sido tan descuidado como para corrérsele adentro, Podrick sabía que aún quedaba una pequeña posibilidad.

Sansa no se detuvo en continuar acariciándolo sobre los costados con sus uñas, "Lo sé." Si le daba por leer entre líneas en la carta de Bran, allí estaba esta advertencia. "Conseguiré te de luna a primera hora…con Lady Cromwell." La mujer había hecho recientemente mención a tomarlo…

"…Esto no puede suceder de nuevo…" Podrick se dijo, maldiciéndose a sí mismo y su suerte, pero era mejor prevenir que curar, "…muy a menudo."

Sansa se sonrió ante la corrección, a que él se inclinara y le dejara un beso sobre la cabeza, "Lo sé." Respondió, por el momento en paz con la necesidad estando saciada.

Sucedió de nuevo. Dos veces más antes de despedirse en la mañana siguiente. Ella tendría que tomar té de luna durante los próximos días así que qué más daba una o dos veces, fue el comentario absurdo en el cual ambos se escudaron.

Y la mañana siguiente a primera hora fue mortificante presentarse ante Lady Cromwell.

"No es problema alguno, mi Reina." Le contestó viéndola sonrojada. También haciéndosele prudente que no le pidiera el té a su maester de cabecera para evitar habladurías. Y Lady Cromwell sabía mejor que ir a pedir el té con la Reina presente.

Menos de dos horas después con el pretexto de Lady Cromwell mostrarle un vestido que acababa de terminar Sansa ingresó a los aposentos de la lady, donde allí la esperaba el té aunque ya frío. "…Sabe que el té de Luna tiene efectos secundarios si se usa frecuentemente, ¿verdad?" La Reina estaba crecidita para decirle aquello, pero había mucho sobre todo esto de lo que no se hablaba abiertamente.

Sansa le asintió, sí lo sabía, "Sí. Fue sólo un accidente." Contestó sin pensarlo de a mucho y vio a Lady Cromwell quedársele mirando para después sonreírse burleteramente, lo que la incomodó y la hizo mirar en otra dirección.

"…Esos son los mejores."

"…Mmmm…" Sansa no sabía qué más decir y era obvio que a la mujer le divertía su incomodidad. La verdad no veía nada bueno en tener que presentarse las siguientes dos mañanas a continuar tomando el brebaje. En Desembarco del Rey Podrick se había encargado de entregarle la mezcla de hierbas, y ella no había hecho preguntas, y ahora aquí ambos estaban amarrados de manos, a no ser que acudiera a su maester…y este decidiera abrir la boca. Mientras se tomaba el líquido vio a la lady sacando de un baúl una bolsita de tela, similar a la que Podrick le había dado a ella.

"Para futuros accidentes..." Dijo, y le pasó la bolsita que la Reina guardó en uno de sus bolsillos, "Sé que la avergüenzo con mis palabras, pero no lo haga. Es normal…"

Sansa asintió, "Lo sé…Gracias."

"Si no lo ha acabado dentro de tres semanas, tírelo que ya no servirá."

Sansa asintió de nuevo, eso ella no lo sabía, obviamente tenía una fecha de expiración, pero nunca había preguntado.

Con aquella mortificación, con el temor a continuar tomando el té de Luna y que este viniera a tener un efecto no deseado, o que un embarazo se diera y derrumbara los planes que ya tenían, se refrenaron más adelante de ir a recaer constantemente.

Al final del día Podrick diciendo que no importaba. Era mejor ir por lo seguro pues si habían llegado hasta este momento sin dar mayores habladurías podían lograrlo, además había más por hacer.

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Un mes después por mutuo acuerdo ambos decidieron hablar con Lord Cromwell.

"Estaba esperando que usted, mi señora, me admitiera a la cara haberse casado con Ser Podrick en Desembarco del Rey."

"Lo sé." Le contestó simplemente, para este momento el Lord debía de creer que Pod le comentó de esto en algún pergamino, "Que se enterara cuando lo hizo no estaba planeado. Pero no importa. Me casé con Podrick, sí." Por supuesto, el admitirlo ahora no significaba nada. "No lo llamo para dar explicaciones, sólo para dejarle al tanto que mi vida privada es algo que manejaré yo misma."

Lord Cromwell le inclinó la cabeza, "Evidentemente, mi señora."

Sansa decidió no hacer nada de sus palabras altaneras, estimaba al hombre, y él la estimaba a ella. Nunca antes habían tenido que trazar una línea, simplemente porque nunca antes de Podrick o lord Humfrey había tenido necesidad. Y ahora hasta se sentía mal al hacer a lord Cromwell de lado, pero la verdad no estaba como para dejarse desalentar con comentarios de porqué había cometido un error. Sus puntos ya los había dejado muy en claro en el pasado. "Aquel matrimonio no será algo que se le comentará a los lords y al pueblo." Incluso hasta para eso había un plan, y necesitaba que Lord Cromwell jugara un rol, varios, pero se los dejaría saber cada vez que lo necesitara, "Deseo que en los próximos días anuncie que aparte de que Podrick llegó como Embajador del Rey también ha dejado en claro ante mi hermano, ante mí por supuesto, y ustedes mis asesores, que desea cortejarme." Vio que sorprendió al asesor con aquello. Podrick sonrojándose incomodo al lado del lord. "Eso será todo por el momento."

¿Qué? Se preguntó sorprendido, aquello no haciéndosele sensato, ¡al menos si iban a mostrar alguna clase de decoro debían de esperar unos meses más! ¡Esto era tan transparente como el agua! "¿Y qué les diré a los lords y ladies cuando empiecen a pedir por explicaciones?"

"Por la estima que me tiene confío en que saldrá con algo apropiado, mi señor." Contestó, a ella muy pocos le preguntarían algo de frente, "Es el asesor en que más confío, sé que no me decepcionará, así yo lo haya decepcionado a usted y sus deseos para con el Norte."

Lord Cromwell maldijo para sus adentros, más no se negó a nada de lo que ella le dijo. Inclinando la cabeza se marchó, directo a cambiar sus planes pues la verdad había estado preparado para ella anunciar a los cuatro vientos aquel matrimonio. Ahora sospechaba lo que se vendría de aquí en adelante…y pensándolo bien era mejor esto para amortiguar el golpe, aun así, se le hacía sensato que esperaran un par de meses más para poner en marcha este jueguito. Miró por sobre su hombro y vio a Ser Podrick también colocándose en pie para dejarla sola. Y al menos les daba eso, estaban siendo prudentes de no dejarse ser vistos juntos, no como hacía unos años aquí mismo en Invernalia.

Sansa los observó marchándose juntos, y sabía que no iba a ser fácil, que prácticamente era tirar a Podrick a los lobos, pero todo lo tenían que llevar con calma e irlo destapando poco a poco.

El anuncio fue hecho rayando justo el tiempo establecido por la Reina, esa noche ella comiendo junto a sus súbditos, y Podrick muy bien habiendo sido ocupado en una tarea que no lo dejara estar presente. El silencio se hizo en el Gran Salón, y no mucho fue dicho, pues estos lords presentes en su casa, aunque respetados, eran lords menores que no la confrontarían, y los tenía en el bolsillo. El resto, trabajadores, soldados, habitantes de las Inviernas, ni siquiera pensarían en cuestionarla.

Aquella segunda o primera razón de Podrick estar en el Norte no le llegó como sorpresa a nadie, tan solo cimentó lo que ya todos suponían. Cuando la noche siguiente le preguntó si alguien le había hecho algún comentario mal intencionado durante el día Podrick se sonrió, diciéndole que no, solo charla de hombres y entre soldados.

"¿Quiero saber?"

"…Probablemente no." Le admitió. "¿Y a usted? ¿Alguien la ha cuestionado?"

"¿Aparte de mis asesores? No." Todavía.

A lo más que él se tuvo que aguantar en esas semanas era a los comentarios de lo que traía –o mejor dicho, no traía– a la mesa para una unión con ella y el Norte. En este caso Lord Cromwell ahora sí colocándose de su parte, hablando no de lo material sino de la clase de hombre que Podrick era, el que todos conocían. Desde el aprecio que se había ganado en las Inviernas cuando siendo Embajador del Rey había ido personalmente a las casas de sus habitantes a ayudarlos con la tormenta que se presentaría, pasando por los trabajadores del castillo a los que nunca se había negado a un saludo, conversaciones, a entretenerlos con su canto, llegando hasta a algunos de los lords por los cuales era apreciado, más notablemente Lord Manderly, si lo había ayudado a llegar hasta acá conociendo sus intenciones. Como último recurso añadió que también era de las Tierras del Oeste, lo que cimentaba un tanto más la relación con la región así él no fuera un lord prominente de ésta.

Por supuesto, nada de esto era nuevo para Sansa y Podrick, pero sí vio que con cada pero que llegaban a los oídos de él, se le bajaba un poco la moral.

Casi una semana después, una tarde en medio de una sala bien iluminada donde se reunían las ladies todas las tardes a cocer ropa la Reina se les unió, siempre habiéndolo hecho dos o tres veces por semana.

Lady Cromwell y ella acercándose a la chimenea para la Reina estudiar mejor el bordado en la tela, "¿Dígame mi Reina, ha pensado en aceptar el cortejo de Ser Podrick?" preguntó bajamente, y de inmediato escuchó y sintió la atención total puesta en ellas dos.

Sansa no pudo evitar sonrojarse así esta pregunta fuera algo que le había pedido a la lady propiciara para dejar en claro su punto. Las ladies correrían más tarde a comentarles lo sucedido a sus esposos y estos sabrían mejor que cuestionarla, "Prefiero no tratar mis asuntos personales con mis súbditos. Si y cuando llegue a una decisión lo sabrán." Comentó con frialdad en su tono, que sabía la Lady no se tomaría a pecho después…que su esposo la reprendiera más tarde cuando se diera cuenta era otra cosa que la lady había estado dispuesta a provocar.

Y también contaba con validez de que fuera lady Cromwell quien hiciera la pregunta, que les dejara deducir a las ladies y lords que si la esposa de su mano derecha no estaba al tanto de lo que estaba sucediendo era talvez porque entonces su consejo no estaba teniendo poder sobre ella.

"Lo siento mi señora." Murmuró bajamente, esto siendo un juego, pero no pudiendo evitar sentirse contrariada.

Y Sansa no había pensado en añadir nada más, pero en el momento Podrick le cruzó la mente, la conversación que habían tenido esa mañana. Le colocó la mano en la muñeca a la lady cuando se fue a retirar, y habló incluso más bajamente, pero lo suficientemente audible para que su voz llegara a las mujeres que estaban más cerca, "…Mis dos primeros matrimonios fueron en mi contra, de que sirve todo este poder, ser Reina, y no tener ningún decir en mi propia vida…"

Instantes después Sansa regresó al puesto que siempre tomaba al lado de lady Rose, quien miraba con cara de pocas amigas a Lady Cromwell, mientras a la distancia veía a las hijas de la lady llamándole la atención por su insolencia.

Horas después le explicó a lady Rose que todo ese numerito había estado planeado, para la jovencita a la mañana siguiente informarle que al menos parecía ser que su jugarreta había tenido efecto, porque ahora en las habladurías que se oían sobre su relación con Ser Podrick también se oía la justificación de que él era prácticamente el héroe personal de ella y no se le podía culpar estar deslumbrada por su gallardía…por otro lado Sansa reconoció que lo de su héroe personal podía no venir a caerle bien a su Guarda.

Tantos cabos sueltos a atar.

Noche tras noche la pasaba menos en su habitación y más en la de él, aunque a ella sí le hacía falta un colchón suave en vez de las pieles y mantas en el piso. Y queriéndolo hacer sentir mejor fue que besándolo suavemente en el cuello fue ella, no él, quien hizo la broma, "¿Así que éste será nuestro nido de amor?" e incluso decir aquellas palabras sonaban ridículas, pero sospechaba que era algo que él diría, en broma y no tan en broma.

Podrick se rio, manteniéndole la mirada mientras ella estaba sentada a horcajadas encima de él, "No me diga que finalmente la he convertido en una romántica."

Pujó, "…Si quiere llamarlo así." Contestó con sarcasmo, "Aunque si le doy que el calor del fuego es bastante acogedor ahora que la temperatura a caído más.

Acogedor y todo, y él todavía sentía frío, pero había decidido dejarse de quejar antes de que todos a su alrededor se lo tomaran en contra, "Asumo que cuando me pase a su habitación, no tendremos esto, ¿verdad?"

Lo separó un tanto de los hombros fingiendo estar sorprendida, "¿Quién dice que se va a pasar a mi habitación?"

Sin perder la sonrisa Podrick volvió a colocar una mano sobre el muslo de ella, recorriéndola de arriba a abajo sobre la bata, "Soy su esposo, y hará lo que yo le ordene."

Y ni siquiera él podía decir esas palabras en serio, "Chistoso," contestó de nuevo con ironía, no haciéndosele gracioso, pero entendía la broma, "Yo soy la Reina, usted hará lo que yo le ordene."

Como siempre lo había hecho, "¿Y qué ordena mi Reina?" preguntó, esperándose un final al momento con un beso, y más besos, pero levantó las cejas cuando sintió los muslos, el trasero de ella tensándose, su mirada oscureciéndose y mordiéndose el labio inferior, "Sí."

"No sabe lo que estoy pensando."

"Cierto, pero sé que me agradará." Le dijo con picardía y la vio sonrojarse incluso más.

"No. Se suponía que esto era algo para hacerlo sentir bien a usted–"

"–Pues me puede hacer sentir bien después que yo le haga lo que sea que usted tiene en mente." Y creyó que ella le daría vueltas al asunto, pero la sintió pasándole el pulgar sobre la boca mientras se la miraba, y fue su momento para emocionarse.

"Lo que viene haciendo en los últimos días, con su boca."

Podrick desplazó sus manos hasta el trasero de ella, sosteniéndola de este mientras los giraba y la acostaba, "Sí le dije que le iba a encantar." Respondió, su boca desplazándose a su pecho, a su estómago, más abajo, la bata la subió hasta su cintura, ya se la sacaría después. Lo que le sacó de inmediato fue su ropa interior. Tras ubicarse no pudo dejar de sonreírse cuando la sintió enredándole la mano en el cabello mientras sus muslos temblaban al él respirar pesada y tibiamente sobre su monte de venus.

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Los días, semanas y meses pasando de aquella manera, dejándose ver juntos de vez en cuando, la mayoría de las veces con chaperones y reencontrándose en las noches, donde el entusiasmo por la presencia del otro empezó a menguar eventualmente y fue reemplazado por la calma que habían tenido una vez antes…aunque la pasión no los dejaba del todo.

El tiempo pasando rápida y lentamente a la vez.

Todo era una farsa, así que había decidido saltarse el anuncio de que la Reina estaba teniendo en cuenta el cortejo de Ser Podrick. Todos ya lo sabían, no vio para qué hacerles creer a sus súbditos que los tomaba por más idiotas.

Tampoco era que desconfiara de Lord Cromwell, era que confiaba más en sí misma y en Podrick, aquellos últimos movimientos ellos habiendo acordado darlos juntos, así que no advirtió al Lord hasta que fue el momento preciso de hacer la siguiente jugada.

Justo el día que se cumplía el año y medio de su partida de Desembarco del Rey.

Lady Rose ya estando al tanto de su papel a jugar, y aunque su participación en todo esto no le acababa de agradar a la lady, accedió cuando Sansa le explicó que necesitaba un testigo, y que ella era básicamente en quien podía confiar. También estaba Lady Cromwell, pero no quería traerle problemas a la lady en su matrimonio, y de todas formas, sentía mayor confianza con lady Rose.

"…A lord Cromwell no le va a agradar nada esto." Rose comentó, temblando del frío.

Era una tarde helada y oscura, Podrick asintiendo debajo de su pesado abrigo, y esta era la primera ocasión en que se había traído a pisar fuera de las paredes del castillo. Para él, un sureño, lo menos que lo hiciera lo mejor. "Claro…que no…¿Pero no estará…sospechando ya?"

Sansa se giró hacia sus acompañantes, viendo a Podrick tan cerca de una antorcha que por un segundo temió se fuera a quemar el pelo, pálido y titiritando del frío. Su atención pasó de él a los pasos que de repente escuchó se aproximaban.

"¿Qué significa esto?" preguntó Lord Cromwell llegando hasta el trío justo en el momento que una ráfaga de viento los golpeó a los cuatro, haciéndolo erizar, cerrar los ojos y cubrirse ante la nieve revoloteando en el aire, el fuego de la antorcha consumiéndose, "…Sea lo que sea que se vaya a tratar, ¿Porque no lo hacemos adentro?"

Temblando Podrick se alejó de la pared y del poco calor que la antorcha le había provisto, su cuerpo entero erizado mientras se acercaba a Sansa y ella por primera vez desde que estaban en Invernalia lo tomó del brazo en público. Empezaron a caminar hacia el Arciano que estaba a un par de centena de metros, metros que se le hicieron interminables.

Podrick no sabía en sí quien ayudaba a caminar a quien, si él a Sansa, o Sansa a él, y por sobre su hombro se fijó que el Lord los estuviera siguiendo, y lo hacía, con caras de circunstancias, pero a su vez ayudando a Lady Rose.

Para cuando por fin estuvieron todos bajo el Arciano, Podrick vio en la mirada de Lord Cromwell que ya sabía para qué estaba presente.

"Cómo ya saben, Podrick y yo nos casamos en Desembarco del Rey," le dijo al lord, ella siempre habiendo cerrado las preguntas que él quería hacerle en cuanto a aquella ceremonia. El asesor mirando a lady Rose puntualmente y ésta evadiéndole la mirada con culpabilidad, como si la regañara, lo que le causó gracia a Sansa.

"Yo sólo me vine a dar cuenta después de que las puertas de Invernalia se cerraron."

Ignoró la justificación entre dientes de la joven, "Desean que finja que los caso aquí, ¿cierto? Con lady Rose como su testigo…"

"Sí. Una farsa para mis lords y ladies, si desea llamarlo así."

"A los lords presentes no les agradará no haber sido notificados, no haber sido invitados."

Paciencia era lo último que tenía al estarse congelando, "Le dije Lord Cromwell que las cosas se harían a mi manera."

"No me malinterprete mi señora, esto es mejor que dejarlos saber que llevan un año y medio engañados…aun así no les agradará ser excluidos."

"Lo sé. Puede pedir mis disculpas, decir que fue el romanticismo al querer hacer de esto algo privado. Que fue una ocurrencia de último momento y no conté con ellos dado el clima. Que en mi vida privada soy impulsiva. Que no deseaba habladurías e hipocresías que mancillaran el momento tan importante. Ya se le ocurrirá algo mejor a usted, estoy segura."

Exhaló, "Mi señora cada vez me pone el trabajo más difícil."

"…Tengo que entretenerlo con algo ya que en invierno no hay mucho por hacer, ¿no?" Y sabía que su comentario no sería tomado por el lord con gusto y así lo vio en su mirada. La mirada de soslayo que Podrick y Lady Rose compartieron le dijo que estaba siendo altanera. De repente vio a Nieve acercándose a ellos, "No habrá celebración alguna. La cena de esta noche será en el Gran Salón como es habitual, lords, ladies, trabajadores, soldados, y pueblo por igual. No habrá ninguna distinción. Podrick se sentará a mi lado en la mesa principal, junto con mis asesores. No voy a hacer proclamación alguna aparte de la que usted ya habrá hecho para el momento…A no ser que sea necesario o propicio hacer algún comentario."

"¿El nuevo título de Ser Podrick?" aquello lo había discutido con ella, aunque no habían llegado a nada conciso, Príncipe, Rey, Consorte a secas, o como él mismo Ser Podrick había dicho no ayudando; con Ser bastaba.

"Consorte de la Reina. Pero no lo mencione, mañana hablaremos de eso en la reunión con los asesores, nos pondremos de acuerdo."

"…Una boda tan repentina se brindará para otra clase de habladurías, mi Reina."

Sansa vio a su lado a Podrick enderezándose, mientras ella y Lady Rose compartían una mirada cómplice de que sabían el lord traería el tema. Y no, ahí no había nada de qué preocuparse.

"Estoy segura de que toda clase de habladurías habrán."

La paciencia de Sansa se estaba colmando, tanto que quería preguntarle si entendía todo lo que le dijo o si debía repetirse de nuevo. Respirando profundo se contuvo. "Ya puede regresar al castillo, Lord Cromwell. Creo que ha pasado tiempo suficiente para que crean que hubo una ceremonia."

Lord Cromwell no se esperaba mucho más que esto, le inclinó la cabeza, "Tan sólo espero que todo esto le salga bien, mi señora." Y lo que decía, lo decía con sinceridad, "A ambos."

"…Yo también." Y con eso vio al Lord girándose hacia Lady Rose, brindándole el brazo para ayudarla de regreso. Sansa no se movió tras sentir la mano de Podrick situándose sobre su brazo y deteniendola. Pasados unos instantes se giró hacia él.

"Está siendo descortés con lord Cromwell."

"Sí dije que no dejaría que nada ni nadie se interpusiera en esto, ¿no?" él exhaló, y lo vio temblando a más no poder, Nieve caminando entre sus piernas y alejándose un par de metros. "…Esto tiene que ser importante si está dispuesto a continuar en este frío, que francamente ni yo aguanto."

Podrick colocó la mano sobre el tallo del Arciano, "Éste árbol es importante para usted…" y la vio dudosamente asintiendo, y él ya sabía que había roto una promesa ante éste. Simplemente se inclinó hacia ella y presionó sus labios juntos para separarse unos segundos después, "Desde este día hasta el último de mis días…"

Sansa repitió el gesto de besarlo tal cual como él lo hizo, "Desde este día hasta el último de mis días…No lo olvide."

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Sí, la cena de esa noche siendo una incómoda, incluso cuando el silencio pasó y la gente empezó a comportarse como normalmente lo hacían, Podrick siguiendo incómodo. La mirada que ella le tiraba de momento a momento tampoco ayudándolo.

Y ella hizo un comentario. Pidiendo disculpas a sus súbditos por haber hecho de aquel un evento privado y haberlos tomado por sorpresa, pero que esa privacidad era primordial para ella. Que sabía que su elección de esposo talvez traería algunas dudas, pero que ella estaba segura de la decisión que había tomado.

Cuando se sentó Sansa se giró hacia Podrick, "Es paradójico que donde este, o cualquier matrimonio, hubiera sido decisión de mi padre o hermanos nadie lo cuestionaría."

"Al menos ya pasamos lo más difícil." Podrick se atrevió a decir, ambos tratando de no sonreírse, pero no lográndolo.

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"¿Segunda noche de bodas?" Podrick preguntó sentado al borde de la cama de ella, bromeando.

"¿Cuántas de esas no hemos tenido ya?" preguntó a su vez saliendo de detrás del biombo, temblando del frío.

Podrick se sonrió ante su tono de ironía y se sorprendió cuando la vio dirigiéndose hacia él, el fuego de la chimenea encendida detrás de ella encendiendo aún más su cabello rojizo. La vio desanudándose un abrigo delgado a unos pasos de él y abriéndolo, su mente quedándose en blanco en cuanto vio lo que había debajo de éste.

Le gustó, eso fue obvio por la forma en que no parpadeaba y la recorría con los ojos, complaciéndola, "Un obsequio de lady Cromwell. Ella sí dijo que a usted le agradaría." Comentó y lo vio remojándose los labios. Era una bata que nada iba con el poco pudor que ya le quedaba. A la rodilla, dos tiras delgadas sosteniéndola de sus hombros, la espalda mayormente descubierta, aunque él eso aún no lo veía, un escote en v más que prominente, tela demasiado delgada que no dejaba mucho a la imaginación, a su parecer. "¡Diga algo que me estoy congelando aquí!" lo apuró, haciendo el movimiento de subirse el abrigo de nuevo a los hombros, pero de repente estaba enfrente de ella, deteniéndola.

"Hermosa." Podrick murmuró, su mirada perdida entre la cintura estrecha y la abertura en el pecho. "Usted es…divina." Para cuando levantó la mirada la vio sonriéndose burlona y maldadosamente de obtener toda su atención, "Sí me gusta. Me encanta."

"Lo noté." Respondió, llevando sus manos a removerle el abrigo, Podrick negándose y fingidamente indignada le iba a hacer un reclamo para cuando lo sintió rodeándola con éste, sus brazos también ubicándose en la espalda de él.

"La reunión con sus asesores es en la tarde, ¿verdad?"

Él le empezó a acariciar el cuello con la nariz, lo que la hizo estremecer.

"¿Por una vez tendremos una mañana para los dos?"

"¿Por qué? ¿No son las noches suficientes?" lo sintió sonriendo y fue ella quien lo empujó, haciéndolo caminar hacia atrás, hacia la cama.

"No."

"Bien."

Podrick se detuvo tras unos pasos, mirándola, "Talvez deberíamos ir a mi habitación. Estaremos más cómodos y calienticos en el nido."

Evitó girarle los ojos, odiaba esa última palabra, que él lo hubiera empezado a llamar así...así fuera ella quien lo nombrara en un inicio. No le contestó, inclinándose a besarlo en la boca y volviéndolo a hacer caminar a la cama, no rompiendo el enlace mientras se acostaban en ella. Después de unos segundos Sansa se incorporó, estratégicamente sentándose sobre la erección de él y moviéndose sutilmente, pero con propósito, mientras le empezaba a desabrochar el jubón.

"En serio, acá hace mucho frío. Vamos a mi habitación."

"Tendría que vestirme para eso." Le dijo, bajándose una tira de la bata, su cabello suelto cubriéndola más modestamente. Podrick le hizo el mechón de cabello hacia atrás.

Y no volvió a protestar.