Han pasado dos semanas desde el altercado con mi sueño, Tom estaba pensando en liberar a sus seguidores de Azkaban.
Incluso a Bellatrix.
Me negué, obviamente, pero me convenció diciéndome que dejaría que yo le torturara y matara. Así que aquí estamos.
-Hola cielo.- Sonrío tiernamente y ella levanta la vista enseñando sus sucios y rotos dientes.
-Harry Potter.- Escupe.
-El mismo.
-Te llevaré con mi amor.- Frunzo el ceño, ¿amor?- Tom estará orgulloso de mi.- Sigue hablando sin darse cuenta de mi aura de muerte.
-¿Tu amor?
-Lord Voldemort.- Dice obvia soltando una risa.
Lastima que le arrancaré diente por diente.
-Realmente es una pena que no puedas ir con tu... amor.
Levanta la cabeza y me envía una mirada con la locura bailando entre sus ojos.- Disfrutaré viendo como mi amor te tortura.- Dejo escapar una carcajada y me acerco a ella.
-¿Prefieres morir de forma muggle?- Suelto una risita.- No te acercarás a Tom.- Digo esta vez serio.
Transfiguro unos alicates muggles con un ratón que pasaba por mis pies y sonrío mirándolos, vuelvo la vista a Bellatrix y ella deja de sonreír. Me acerco lentamente a ella y con una mano le agarro del mentón hasta que abre su boca. Acerco los alicates a uno de sus dientes y sin pensármelo estiro sacándoselo al instante, escucho como intenta no gritar de dolor y procedo a quitarle los dientes uno a uno viendo como de los huecos sale sangre sin parar.- ¡Oh! A Tom no le gustarás sin dientes.- Le doy una sonrisa inocente y echo la cabeza hacia atrás al ver que intentaba escupirme. Me levanto y hago unos pasos hacia atrás sonriendo.- ¿Crees que podías acercarte a mi novio, perra?- Transfiguro un cuchillo con otro ratón; a Nagini no le gustará que esté haciendo desaparecer su comida. Bellatrix sonríe dejándome ver su boca sin ningún diente y yo le enseño el pequeño cuchillo que tengo en mi mano.- ¿Quieres jugar?- Veo como niega con la cabeza.- ¿Por qué?- Hago un puchero.
Tiene un collarín que impide hacer magia y cadenas manteniéndola enganchada en la pared. Muevo la cabeza hacia un lado y decidido me acerco a ella poniéndome en cluquillas.- Juguemos.- Digo sonriendo. En el lugar donde antes había una sonrisa sin dientes ahora hay una mueca de horror, mantengo su mano en el suelo y con el cuchillo comienzo a arrancarle las uñas para después cortarle la punta de uno de sus dedos, pequeños trozos de carne junto con huesos van cayendo de su mano hasta dejar solo un puño.- Venga, ¿Piedra, papel o tijeras?- Hago una sonrisa de suficiencia cuando pongo mi mano en modo papel y gano el juego.- Castigo.- Digo encogiéndome de hombros.
-Maldito niño, voy a matarte con mis propias manos.
-¿Con esa lengua le dices te quiero a tu madre?- Niego con la cabeza pareciendo decepcionado y con mi magia le obligo a que saque la lengua de su boca.- Supongo que no la necesitas.- Sin pensármelo dos veces hago un corte limpio y veo como ese miembro rojizo cae al suelo con un sonido hueco. Veo en sus ojos que tiene miedo, horror puro.- Bueno, ahora el castigo por perder.- Clavo el cuchillo y procedo a arrancarle lentamente el cuero cabelludo hasta dejar una peluca en mi mano y una cabeza calva y sangrante.- ¿Crees que encontraré tu cerebro si sigo escarbando?- Veo con satisfacción como trata de contestarme con el miedo bailando entre sus facciones.- No importa, no quiero que mueras aún.- Miro la mano donde tiene dedos y la sujeto entre la mía, hago un corte profundo en la cara de la mano y quito poco a poco la piel dejando solo huesos. Escucho sus jadeos y gimoteos de dolor y no puedo evitar sonreír, -¿Seguimos jugando?- Digo inocente antes de ver cómo niega frenéticamente con la cabeza. Pongo un mohín en mis labios,- ¿No quieres jugar conmigo? No creo que quieras ofenderme.
Me levanto bruscamente y me separo de ella.- Tendré que pedir un cuchillo más grande.- Susurro para mí mismo sabiendo que ella me escucha. -¿O un bisturí? Si eso mejor.- Miro la habitación buscando algún otro animal encontrando una cucaracha.- ¡Bingo!- Lo transfiguro en un bisturí y miro a la mujer frente a mi.- Sabes, en mi colegio muggle hay una asignatura llamada biología, muy interesante si me lo preguntas, abrimos en canal a una rana.- Veo como abre los ojos.- Me gustaría ver el interior de un cuerpo humano. ¿Me ayudarías, querida?- Digo maliciosamente y ella niega.- Me ofendes.- Pongo una mano en mi pecho y niego con la cabeza. Me acerco a ella nuevamente y la inmovilizo con mi magia al ver cómo se resiste, pongo el bisturí justo encima de su ombligo y lo clavo subiendo hacia arriba hasta casi el cuello lo suficiente profundo como para dejar ver las costillas. Dejo el cuchillo en el suelo y con mis manos separo la piel que molesta viendo su corazón palpitante; adentro mis manos y parto una de sus costillas inferiores subiendo hacia arriba hasta las superiores dejando que los trozos sobrantes se incrusten en sus pulmones, hago lo mismo con las costillas restantes hasta dejar a la vista sus órganos sin ninguna protección. Con mi magia hago que esté consciente y que su sangre se quede en su lugar para poder hacer que aguante el tiempo que yo quiera.- Aquí está la traquea.- Murmuro para mi tocándola. -La laringe, los pulmones...- Voy nombrando uno a uno mientras los pincho con mi dedo índice, de su boca salen sonidos de lo que supongo son súplicas.
-¿Tienes hambre?- Le pregunto sonriendo maliciosamente ante la manifestación de su miedo.- Yo puedo alimentarte.- Agarro el cuchillo nuevamente y con mi mano busco uno de sus riñones para después cortarlo y sacarlo de su cuerpo, ante su vista lo corto en pequeños trozos y los acerco a su boca.- Come.- Ordeno. Hace lo que le pido y se lo traga sin poderlos masticar, veo como el trozo baja por su organismo y me río. Le corto uno de sus pulmones y hago que se lo coma también.- Me estoy aburriendo.- Digo una vez se lo ha comido todo.- Acabemos con esto.- Meto mi mano en su cuerpo nuevamente y la pongo en su corazón apretando suavemente.- Morirás de forma muggle, muy patético si me preguntas, usaré tu corazón para alguna poción.- Y finalmente le arranco el miembro latente de su cuerpo mirando como sus ojos dejan el brillo de la vida para dejarlos sombríos y vacíos.- Estoy satisfecho.- Digo para mí mismo mirando sus órganos desparramados por el suelo y la sangre salpicando mi cuerpo.
O
Tocan la puerta suavemente y un cuerpo delgado pasa a la habitación antes de ir rápidamente a una esquina para vomitar, giró mi cabeza con el corazón aún en mi mano encontrándome a Lucius con un color de piel parecido al verde suave y limpiándose la boca antes de mirarme.- Tom te llama.- Dice susurrando mirando el cuerpo inerte delante mío. Sonriendo asiento y me levanto dejándole el corazón de Bellatrix en su mano viendo como su cara se vuelve del mismo color que su cabello.
-Siento este... desastre.- Digo sonriendo y sin sentirlo realmente antes de dirigirme a la puerta dejando un reguero de sangre a mi paso. Antes de salir giró nuevamente la cabeza para hablar.- ¿Me necesita con urgencia?- Él asiente sin poder hablar y veo como intenta no mirar el corazón, encogiéndome de hombros lo agarro nuevamente y procedo a caminar hasta el lugar de reuniones. Toco suavemente la puerta y entrando después de escuchar el "pase". Muchas miradas se posan en mi pequeño y ensangrentado cuerpo dejando ruidos de asombros que ignoro para acercarme a Tommy.- ¿Me buscabas?- Digo una vez estoy delante suyo.
Asiente con la cabeza.- Veo que te has... divertido.- Dice serio.
Asiento.- A sido placentero.- Sonrío pícaramente y subo mi brazo derecho hasta mi pecho abriendo la mano y dejando a la vista el órgano sangrante. Pone la vista en el corazón para volverla a mis ojos.
-Quería presentarte a mis subordinados.- Dice mirando mi ropa.
Giro mi cuerpo.- Siento estar impresentable, he tenido unos... problemas.- Acabo sonriendo.
-¡Es Harry Potter!- Dice alguien y muchos sueltan jadeos de asombro.
-Lo soy.- Digo.
-¡Está lleno de sangre!
-Lo estoy.
-Avad...
-Avada Kedabra.- Escucho la voz de Tom mientras apunta al ahora cuerpo inerte de un encapuchado.- Nadie, repito, nadie tiene derecho a tocarle. ¡Es mío!- Termina gritando.
Miro a la multitud y viendo sus miradas confundidas procedo a hablarles.- Tengan cuidado, no me temblará el pulso a la hora de matarles.- Digo dejando caer el corazón que aún mantenía en mi mano.- No quedará ni eso cuando acabe con vosotros, ¿Queda claro?- Señalo el corazón antes de mirarles a todos.
Asienten y Tom carraspea.- Bien, hablemos de lo que ha pasado con Dumbledore.
-¿Donde está mi mujer?- Pregunta un hombre posándose delante de Tom y de mi.
-Muerta.- Dice Tom simple.
El marido de Bellatrix mira el corazón en el suelo y enfadado me apunta con su varita.- Avada Kedabra.- Grita y yo simplemente me muevo un poco hacia la derecha. Comienza a tirarme maldiciones y yo solo esquivo, se que Tom no interviene para ver cómo manejo esto.
-Protejo.- Es lo único que digo mientras él sigue atacando.- A muerto de forma muggle, ¿Sabes?- Digo sonriendo. Para de hechizarme y me mira enfadado, ladeó la cabeza hacia la derecha y sigo.- Le he arrancado el pelo, los dedos de la mano, los dientes, la lengua, he hecho que coma alguno de sus órganos hasta arrancarle el corazón.- Sonrío arrogante y termino todo este espectáculo.- Me has aburrido. Avada Kedabra.- Digo después de un par de maldiciones de su parte.
Todos me miran con horror y yo limpio mi ropa, cara y cabello con un hechizo para después sentarme en las piernas de Tom.- ¿Te has divertido?
-Sí.- Digo besándole la nariz.
-Ahora si, empezamos.
Tres horas después todos los mortífagos abandonan la mansión.
-Tengo hambre, Tommy.- Me quejo.
-Vamos.- Nos lleva hasta el comedor donde ya está la cena lista. Draco, Sirius, Narcisa y Lucius ya están ahí.
-¿Estás mejor, Lucius?- Le pregunto viendo como ya tiene un poco más de color en su piel.
-Sí.- Asiente.
-Siento que hayas tenido que ver eso.- Sonrío avergonzado sentándome al lado de Draco.
-No importa.
-¿Os habéis deshecho del cuerpo?
-¡Harry!- Grita Narcisa.- Estamos en la mesa.
-Lo siento.- Digo sin sentirlo y miro a Lucius otra vez.- ¿Y bien?
-No me he atrevido a entrar otra vez.- Dice avergonzado.- He enviado a otra persona a hacerlo.
-¿Qué has hecho?- Pregunta Draco.
-He jugado un rato.
-¡Harry!- Me reprende Narcisa, otra vez.
-Lo siento.- Digo sin sentirlo.
-Yo quiero jugar.- Dice Draco inocente e ilusionado.
Levanto las manos ante la mirada matadora de Narcisa.- Luego hablaremos.- Le susurro en el oído.
Al terminar la cena Tom y yo vamos a nuestra habitación.- No has dicho nada.
-¿Qué quieres que diga?
-Pues algo.- Le digo molesto. Se sienta en la cama y yo me pongo a horcajadas suyas.- Me has ignorando toda la tarde.
-Lo siento pequeño, ¿Te lo has pasado bien con Bellatrix?
-Oh si.- Sonrío.- Pero, ¿Cómo que dice que eres su amor?- Digo poniéndome serio.
-Siempre a estado enamorada de mi.- Dice simple.
-¿Os habéis acostado?- Digo serio.
-Nunca le he hecho caso, te estaba esperando.
Sonrío y asiento con la cabeza.- La próxima vez tú estarás delante así sabrás que es mejor no enfadarme, amor.- Tom ríe y me besa lentamente, le sigo el beso de la misma manera y muevo suavemente mis caderas encima de su dormido miembro. Se levanta conmigo encima y nos lleva hacia el baño donde hace que me quede de pie en el suelo, poco a poco nos desvestimos el uno al otro, despacio y sin prisa entre beso y beso. Las caricias no suben de nivel pero dejan un cosquilleo por donde sus fuertes manos pasan.
Entramos en la ducha donde nos bañamos entre besos, bajo la mano hasta su erección y la acaricio de forma lenta, Tom gimotea haciendo que me excite de sobremanera y comienza a besar y mordisquear mi cuello dejando marcas y bajando hasta mis pezones los cuales succiona y muerde dejándolos sensibles, quita mi mano de su erección y con la suya junta nuestros miembros sacándome un gemido alto de placer y un jadeo de su parte. Nos masturba lento y delicado para después ir subiendo la intensidad hasta que nuestra liberación llega ensuciándonos el cuerpo y limpiándose con el agua de la ducha. Enjuaga mi pelo y nos limpia el cuerpo mientras mis ojos se van cerrando por el cansancio.
Nos saca de la ducha y me seca a la par con el, camina hasta la habitación nuevamente y sin vestirnos nos pone en la cama donde caigo en la inconsciencia.
