Capítulo 29

-No tía, eso jamás él es mío, siempre fue mío y volverá hacerlo así tenga que matarla.

Al escucharla la condesa le dio miedo de los alcances que pudiera tener su sobrina con respecto a lo que podría hacer en contra de Candy, de William o de su matrimonio así que en ese momento tomo una decisión, aunque con eso su sobrina a la que quería como una hija la terminaría odiando.

La condesa, fue hasta el correo – buenas tardes, necesito mandar un telegrama para Londres.

-Claro señora, solo dígame para quien.

-Sí, para el señor Klesko.- La condesa, que estaba al tanto de todo busco una rápida solución a lo que quería hacer su sobrina asegurándose que jamás tocaran a Candy, sabía que era lo que quería su sobrina así que no iba a permitir que le hicieran daño a su hija.

En la oficina de William…

-Señor lo buscan.

-Sí, ¿Quién?

-La condesa Oleska.

-Un William, muy extrañado con la visita- si hágala pasar y que no me interrumpan, sea quien sea.

-Sí, señor.

La condesa, entro a la oficina de William saludándolo como toda una dama – buenas tardes William, supongo que te extrañara mi visita.

-Condesa – besando sus nudillos – si no negare que me intriga su visita.

La condesa, lo miro vaya nunca te había puesto atención, eres muy apuesto ahora sé porque Madeleine está muy prendida de ti.

-Condesa, lamento si su interés en esta visita es por Madeleine ella y yo ya terminamos nuestra relación, de verdad lamento si la lastime pero solo fui honesto con ella. - La condesa, solo sonrió – cosa que puso muy nervioso a William era como ver a Candy solo que con unos años mayor frente a él, hermosa si eso era una visión del futuro le agradaba ver esa visión.

-La condesa, busco en su bolso su cigarrera que al tomar uno de sus cigarrillos, William solo prendió un fósforo para encendérselo – Gracias –volviendo a sonreír. – no vine por ella, vine por otra situación y voy hacer bastante clara en este asunto, ya que tu estas con alguien que me interesa de verdad.

-No sé, de quien me habla.

-La condesa, volvió a sonreír – si sabe- supongo que le suelo ser muy familiar no es así, hasta un ciego puede verlo, mi hija es muy parecida a mi o no me diga que no se había dado cuenta.

-William, solo quedo en shock ante la realidad que estaba ante sus ojos, Candy era hija de la condesa. – usted me está diciendo que mi esposa es su hija.

-Supongo que no sabía que Candy, fue adoptada por los Briter.

-Eso es algo que es un tema muy familiar, que no me compete revelarlo – desanudando su corbata en señal de molestia.

-Pues yo te contare mi verdad, que es a lo que vine William sino estuviera segura que Candy es mi hija yo no estaría aquí, solo quiero protegerla hasta de mi si es necesario, ella fue arrebatada de mis brazos… así comenzó a narrarle como concibió a Candy hasta la devastadora noticia de saber quién es ella.

-Pero Candy, ella no sabe nada creo que si ella lo supiera sabrá entender porque fue abandonada, creció con una familia que la ama no sé qué tan bueno sea que ella sepa que es su madre.

-William, no quiero que lo sepa, yo me sabré mantener a la distancia solo quiero saber ¿Cómo es ella? conocerla a través de ti, si no puedo acercarme lo entenderé, pero eso es secundario por ahora solo quiero que la cuides a ella y a mi nieta. Madeleine se puso como loca, quiere hacerle daño ha contratado a varios hombres para que la desaparezcan, yo lo que hare es llevármela lejos, donde ella no pueda hacerle daño, pero eso tomara un tiempo.

Ya llame a su padre para que venga por ella, pero en lo que llega solo quiero que te mantengas alerta, si es posible llévatela lejos, en lo que yo me encargo de Madeleine, solo será un par de semanas en lo que llega su padre y logro llevármela de este país.

-Condesa, hay algo que me inquieta que la verdad, no sé, pero por lo que me cuenta ella está muy afectada y apelo a que usted me dirá la verdad, Madeleine me dijo que estaba embarazada, que su médico se lo confirmo, pero cuando yo le dije que llevaría a mi médico para que me confirmara su embarazo ella se negó.

-William, te diré algo que sé que no debería porque a pesar de todo yo quiero mucho a Madeleine pero no la voy a seguir solapando sus locuras, ella no está embarazada, ella ya no puede tener más hijos ya que ella suspendió un embarazo, para casarse con el que fue su esposo.

-William, quedo en shock ante aquella confesión – ese hijo era mío.

-La condesa, solo movió la cabeza en señal de afirmar lo que acaba de decir.

-¿Cómo pudo? Ella simplemente decidió sin decírmelo ¡dios! Que monstro hace una cosa así, pensé que ella me amaba y que había sido honesta en su amor, ahora me siento el peor idiota que creyó que era la mujer buena que me amaba incondicionalmente.

-No, deseo que la odies, pero no quiero que caigas en su chantaje no dudo que te amé, pero ya paso los límites de entre amar y encapricharse al grado de querer hacer daño a gente inocente.

-William, daba un puño en su escritorio – solo le diré, que no se atreva a cruzarse en mi camino, porque no se de lo que soy capaz y menos que se atreva a querer hacerle daño a mi familia porque soy capaz de matarla, su vena que tenía William le la tía en señal que estaba muy enojado.

Supongo, que querrá algo a cambio de esto.

-Un acercamiento a ella, a mi hija no se asociarnos en alguna de tus empresas, donde yo pueda tener un acercamiento a ella, donde pueda ser su amiga, alguna comida donde pueda compartir un poquito con ella, claro no ahora después cuando sea posible.

-Va hacer difícil, la verdad es que el parecido es extraordinario pero si puedo cumplir con su petición lo que menos quiero es que ellas puedan estar en peligro, haga su parte que yo hare la mía.

-La condesa tomo sus cosas y lo miro – William gracias, no sabes lo que significa todo esto para mí.- saliendo de aquella oficina topándose a George de frente.

George entro a la oficina, oye esa mujer que salió no sé, si te fijaste pero se parece bastante a tu mujer solo que es mayor, no será su familiar quizás su hermana.

-No, que cosas dices digo si es guapa pero mi esposa no tiene más familia más que los Briter.

-Sí, claro.

-George, quiero que arregles un viaje lo más rápido que puedas me llevare a mi familia completa incluye a mi abuela, no se busca algún lugar donde podamos irnos de inmediato ya en esta semana.

- En esta semana William, pero eso es muy apresurado.

-Solo busca el lugar, yo me llevare a mi familia lo más pronto posible el lugar no me importa, solo notifícamelo y sabes bien que nadie debe saber a dónde vamos ni cuanto tiempo esteremos fuera.

-Está bien, todo se hará como tú quieras ¿cuánto tiempo estarás fuera?

-Unos meses, cuatro quizás seis, solo será un tiempo quiero pasar tiempo con Candy y con mi hija, eso es todo y si me quedo aquí sabes que eso no sucederá.

-Si está bien mañana después del medio día ya tendré lo que me pides.

William, llegaba a su casa después de las actividades de la oficina, en cuanto entro observo que todo estaba en silencio – amor ya llegue, mi vida, Candy ¿Dónde estás? Buscándola hasta llegar al comedor que estaba puesta una mesa súper elegante con dos velas encendidas solo la busco alrededor hasta que escucho que unos pasos se acercaban.

-Hola amor, te estaba esperando. - Una Candy, hermosamente vestida muy bien arreglada y con una flor en su oreja como la usaba en la hacienda, acercándose para darle un beso, el cual William la arrastro hacia el tomándola de la cintura y acercándola para seguirla besando.

-Dime ¿Dónde están todos?

-Les di la tarde libre.

-¡¿Mi hija?!, mirándola con picardía.

-La lleve a casa de mis padres y antes de que pongas el grito en el cielo tu y yo iremos muy temprano por ella, ya sé que te gusta estar cuando ella despierta, pero sabes que con los abuelos estará bien, no sabes cómo se puso papa en cuanto la vio.

-Solo porque sé, que está bien con mis suegros estaré más tranquilo, dime ¡¿esta sorpresa es para mí?!.

-¡Para quien más!, anda siéntate para que cenes -sirviendo una copa de vino.- voy por la cena que ya la tengo en el horno.

William, se sentó para esperarla cuando regreso vio que traía los platos – te ayudo.

-No amor, tu siéntate ya tengo todo preparado, anda necesito saber que tal me quedo la cena que espero que me haya quedado en el punto que te gusta.

William, comenzó a cenar en verdad que esta delicioso sin dejar de mirarla – te vez tan hermosa el día de hoy que aún no creo mi suerte de estar aquí junto a ti, vamos a brindar quieres.

-Sí, porque vamos a brindar.

-Bueno por nosotros, por nuestro amor y por nuestra felicidad que esto que iniciemos perdure por siempre- chocando las copas, acercándose para terminar con beso sellando lo que acaba de presagiar.

Al terminar de cenar, solo estuvieron un rato ahí terminando de beber el vino hasta que Candy lo condujo tomándolo de la mano hasta llegar a su habitación donde al cerrar la puerta William, la tomo de la cintura para poseer su labios, beso que Candy ansiaba desde hace tiempo como pudieron se acercaron a la cama donde se comenzó a quitar la camisa sin dejar de besarla ayudado por Candy que deseaba tocar su piel.

El vestido de Candy, era como siempre abrochado desde la nuca con una infinidad de botones los cuales hasta llegar al tercer botón desabrochado de un tirón los botones quedaron desperdigados por el suelo - ¡William! Siempre los rompes no podrías solo esperar a desabrocharlos.

-Susurrando -No amor créeme que no puedo ya con la respiración agitada de la excitación, la yudo a quitarse el vestido para mostrar su cuerpo en ropa interior que solo con delicadeza fue quitando toda y cada una de la ropa que le estorbaba. Comenzando por desabrochar ese corseé que hacía que sus senos se vieran redondos y voluptuosos acariciando posando su boca en cada uno de ellos, saboreándolos, acariciándolos para seguir desperdigando besos hasta llegar hasta su abdomen donde buscando bajar aquella ropa que le estorbaba para llegar a su hogar.

Bajo hasta sus piernas, donde desato las ligas que ataban sus medias y las bajo lentamente hasta quitarlas donde beso sus pies, subiendo su línea de besos hasta llegar a su monte de venus donde levantando la mirada observaba a Candy como cerraba los ojos con cara caricia, con cada beso como disfrutaba de cada uno de ellos. Solo comenzó a besar sus pliegues saboreando y mordisqueando su parte más noble de su cuerpo con su lengua jugueteaba sus pliegues sintiéndola, saboreándola hasta sentir que la explosión de Candy era inminente.

-Por favor, por favor - susurraba Candy- hazme el amor, quiero sentirte acariciando su melena con sus manos guiándolo donde sentía más placer.

-Ssshs solo un momento y estere contigo, solo deja continuar mi trabajo levantando su vista al verla sudando con cara de satisfacción y mordiendo su labio que era la señal que el tenia para saber que su orgasmo llegaba sintiéndolo en su boca. El cual solo se despedía de ese lugar con un beso en la punta para llegar a ella, para seguir acariciando su cuerpo subiendo lentamente hasta llegar a sus senos, donde atrapo a uno con su boca jugando con su pezón mordiéndolo suabe, mientras que con su mano acariciaba al otro para después hacer lo mismo con el otro sin dejar su atención a los gemidos de Candy, que ella solo se aferraba a lo que podía porque sentía que caía a un mar de emociones que William la hacía sentir.

William, se quitó rápidamente la última prenda que el traía ya que su miembro estaba muy deseoso de salir, solo acomodo las piernas de Candy para poder acomodar su cadera con la suya y poniendo sus codos a los lados para poder guiar su pene hacia a su vagina que lo esperaba ansiosa, al sentirlo sintió la gloria solo lo recibió para aferrarse a la espalda de William, en lo que el poseía su boca.

Al hacerse uno sus cuerpos iniciaron un vaivén donde sus cuerpos explotaron su pasión infinita donde los dos dieron rienda suelta al placer, William en un movimiento tomando su cintura la acomodo arriaba de él y con sus manos las poso en sus posaderas para sentirla más hacia el solo aferrándose a su cintura donde besaba todo lo que estaba disponible para él, hasta llegar a sentir su inminente orgasmo que se lo hacía saber con un - ohhhhhhh, dios si muero en este instante muero feliz.- tras de ella William con un ahhhhhh te amo, te amo Candy besando su cuello ahogándose en su clavícula.

-Te extrañe tanto amor, solo acostándose y acomodándola en su pecho.

-Yo a ti, llegue a pensar que te perdería.

Creo que los dos pensamos que nos perderíamos en el camino, pero creo que nuestro amor es tan fuerte que no solo se puede romper ya nuestro amor no es de cristal, creo que se ha convertido en un diamante.

-Sí, tienes razón nuestro amor es un diamante imposible de romper.

Lo que me recuerda buscando su saco que lo había dejado en uno de los muebles de la habitación, se levantó para buscar algo –aquí estas- sacando un pequeño estuche.

Candy, solo observaba como William sacaba algo y se acercó a ella para pesar su hombro desnudo.

– Ven te lo pondré.

-¿Qué es?

-Un regalo poniendo una cadenita de oro con una Tafeita color violeta con pequeños diamantes incrustados a su alrededor.- espero y te guste lo traje de Tamsania en mi último viaje también mande hacer uno para Katy son iguales, para mis dos princesas.

-Amor esta precioso pero no era necesario que me dieras un regalo.

-Pero quise hacerlo, te amo Candy quiero que siempre lo sepas.

-Y yo a ti, comenzando a besarse para comenzar de nuevo una entrega de amor, se necesitaban y en ese momento se lo estaban haciendo saber.

Al siguiente día, fueron muy temprano por la niña a casa de sus padres.

-Mama buenos días.

-¡Hay! pero ya se la van a llevar, que malos si aún no despierta.

-Sí, pero es que siempre soy el primero en ver sus lindos ojos cuando ella despierta.

-Bueno siendo así, esta en el que era tu cuarto hija, pasen se quedaran a desayunar.

-Si mama, de hecho yo me quedare un rato en lo que William va a la oficina.

-Hay si hija para disfrutar más a la niña si vieras tu padre se acostó tardísimo jugando con ella.

-Si eso pensé, vamos a la cocina ayudar a preparar el desayuno.

-Yo hija, si jamás lo he preparado.

-Vamos mama, deberías de comenzar aprender.

-William, subió hasta donde estaba su hija Katherine. – señor buenos días, aun no despierta.

-Sí, no te preocupes yo esperare el tiempo que sea necesario hasta que ella despierte.- mirando a su hija dormir plácidamente hasta que comenzó a pestañar – hola mi amor buenos días, soy papa, aquí estoy mi vida. -Katherine con sus ojitos no dejaba de verlo y con una risotada lo tomaba de su mano – ven acá mi niña hermosa, cargándola- aprub, aprub.

-Bien hija y ¿como va todo?

-Bastante bien mama, hay que no puedo aguantar mi felicidad.

-Aquello que tenía, ¿ya lo termino? ¡supongo!.

-Sí, ¡volvió a mi mama!, ¡volvió a mí con un inmenso amor!, que ¡de verdad! que no sé dónde poner tanta felicidad.

-Qué bueno hija, se les nota a los dos la felicidad si la sonrisa que traen los dos se puede ver a kilómetros jajajajjaaja me da gusto, iré a ver a tu padre para que baje a desayunar.

El almuerzo en la casa de los Briter, fue todo un acontecimiento ahí el señor Briter le dijo a William que ya tenía parte del dinero para finiquitar su deuda, pero William se negó aceptar – no señor ustedes son mi familia no puedo aceptarlo, mejor utilice el dinero para ustedes, no se váyanse de viaje o vuelva a invertirlo.

-Sabía que esto me ibas a decir así, que haremos esto lo volveré a invertir pero este dinero lo pondré a nombre de mi hija Candy, está bien.

-Sabe que no es necesario pero si así lo quiere por mi está bien, pero insisto deberían irse de vacaciones.

-Si querido, deberías llevarme de paseo.

-Me ha ido tan bien que eso ya lo había pensado amor y si te llevare de vacaciones, aunque aún hagamos ese viaje las ganancias han sido muy buenas, este dinero de verdad que necesitaba devolverlo pero como no lo quieres aceptar lo haremos como te dije.

Los días pasaron y los rubios continuaban con su felicidad sin percatarse de las violentas intenciones de Madeleine, una tarde tenia a varios hombres en su sala esperando que les diera algunas órdenes.

-Solo quiero que la desaparezcan no sé qué hagan con ella solo llévensela lejos, donde no vulva a encontrarla la quiero lejos de él.

-Señora, pero esa señora que nos nombra es muy importante, va hacer muy difícil siempre está muy cuidada tiene seguridad.

-Solo digan que podrán con el trabajo, yo les pago lo que quieran pero quiero que la desaparezca

William, regreso a su casa donde redoblo la vigilancia no quería sorpresas, después de lo que la condesa le dijo, lo que menos quería es que a Candy o a su hija le pasara algo, entro buscándolas y ahí estaban en el jardín jugando con ella. Candy la tenía en su regazo y solo estaban ahí bajo aquel árbol donde ella al verlo le sonreía cuando de repente detrás de Candy estaba Madeleine con un cuchillo apuñaleándola y el corría ayudarla pero no alcanzaba hacerlo por más que trataba un cristal se interponía.

Candy, Candy, Candy, -gritaba sudoroso al ver aquella escena – nooooooooo Candyyyyyyy

-Amor, despierta William despierta.

-William, -despertaba aterrorizado- mi vida abrasándola en aquella tierra donde se encontraban lejos de todo y de todos – es solo que tuve una pesadilla.

-Ya aquí estoy mi vida, no pasa nada estas muy alterado.

-Sí, un poco pero estaré bien abrasando a Candy.

Al siguiente día, estaban en un picnic donde Katherine daba unos pasos – anda mi amor ve con papa, -la niña comenzó a dar sus primeros pasos hasta llegar a él.

-Listo mi vida, te tengo estas a salvo mi niña siempre estarás a salvo conmigo.

-¿Por qué dices eso amor? Estar a salvo, ¿de qué?

-Mi vida, quedamos que nos tendríamos confianza así que te contare sí.

-Candy – se disponía a escuchar a su esposo.

-Bueno cuando fui a terminar con Madeleine, ella no tomo muy bien el hecho que la dejara así que ella solo busco gente para poder hacerte daño tanto a ti como a la niña, así que es por ese motivo que decidí que hiciéramos este viaje, jamás dejare que las lastime.

-Pero William, ella no se va a quedar tan tranquila ¿qué va a pasar cuando regresemos?

-No te preocupes, ya arregle que ella este muy pero muy alejada de nosotros, perdóname que por mi culpa ustedes estuvieran en peligro.

-Amor, quedamos que íbamos a enmendar nuestros errores, tu terminaste con ella si ella no lo acepto, no es tu culpa creo que si tú la hubieras elegido a ella yo, yo.

-No amor, eso jamás de hecho yo termine antes del viaje a Florida pero ella no lo acepto, Candy, yo te amo a ti eso no lo dudes y es por esto que te lo estoy contando, creo que ya es hora de regresar a Chicago ya estuvimos más de 4 meses fuera y tengo trabajo que retomar.

-Hay no William, vamos a tomarnos más tiempo sí.

-Hay amor solo porque tú me lo pides solo otro mes más, no puedo seguir postergando cosas, ya hasta tu padre fue ayuda a George con algunas cosas, que hasta pena me da.

-Sabes que papa, lo hace porque sabe que estamos tomando unas vacaciones, además conociéndolo debe estar encantado.

-Sí, pero no quiero abusar.

-No estas abusando es más nosotros fuimos los que abusamos de ti, así que solo quedémonos un mes más, si me encanta este lugar – dándole un beso en los labios.

-Casa de Madeleine meses atrás.-

Madeleine, al saber que William se había ido junto con su familia sin saber a dónde se puso como loca, tratando de buscar la manera de poder saber dónde se encontraban hasta quería contratar a un investigador privado pero alguien llego a poner fin a sus planes.

-Quiero saber ¿Dónde están? Necesito su ubicación, le pagare lo que sea solo búsquelos necesito saber a dónde se dirigieron.

-Pierda cuidado es una persona importante, sabré dar con ellos muy rápido.

Cuando de repente llego alguien que la hizo tambalear – hola hija, espero que te encuentres bien, señor vaya con mi cuñada ella le pagara sus honorarios no requeriremos de sus servicios.

-Pero padre ¿Qué haces aquí?

-Solo vine a visitarte hija, pero ya veo que tu condición no es la mejor, sabes me dije creo que Madeleine necesita estar al lado de su padre así, que es por eso que vine la soledad la está sacando de sus cabales, me necesita o me equivoco.

-Papa no, estoy bien bastante bien – buscando su cigarrillo para encenderlo con las manos temblorosas haciendo que todos cayeran en la alfombra hincándose inmediatamente para buscar uno para encenderlo.

-Apaga eso, sabes que me molesta, vas a subir arreglar tus maletas y nos iremos inmediatamente de aquí lo antes posible ya arregle todo para volverte a comprometer, te lo dije que jamás te vería con ese hombre pero parece que es lo primero que hiciste al enviudar, mas vergüenza me dio que tu mi hija fuiste amante de ese, ¿en que estabas pensando? Creíste que no me enteraría hay hija en verdad.

Sabes de mi repulsión por ese tipo, por su sangre que corre por sus venas y tú ahí vas detrás de él.

-Papa, yo lo amo, no me alejaras primero me mato.

-Pues matate, pero de que te llevo de aquí así sea arrastras lo haré, que no te quepa la menor duda.

Al entrar la condesa, en aquel salón al mirar a Madeleine en aquellas condiciones que solo le dio un dolor inmenso pero tenía que hacer las cosas así.

-Tía, tía dile a mi padre que yo me quedare contigo, por favor solo no me apartes de ti, sabes que si me voy lejos de William yo me muero, me muero, por favor, por favor.

-Lo siento hija, no puedo ayudarte esta vez no lo hare, lo mejor para ti es que te vayas con tu padre.

-No, no – comenzando a llorar.

-Que planeas Madeleine, convertirte en una asesina, solo porque no obtienes lo que quieres, no antes que mi apellido se vea hundido por el lodo te meto a un psiquiátrico no me hagas tomar esa determinación.

Tres días después Madeleine, ya estaba en un barco con su padre hacia Londres donde ya tenía dispuesto un futuro enlace con alguna familia que le agradaba para sus fines económicos. La condesa se fue en ese barco también asegurándose que su sobrina no pudiera regresar a América.

Los días y los meses recorrieron sin cesar, así como las estaciones una tras otras, para los rubios todo era felicidad demostrándose su cariño a todo momento el matrimonio más sólido de todo Chicago, su hija Katherine llamada la niña diamante ya que William lo llamaban el rey midas de las minas ya que mina que explotaba siempre encontraba muy buenas vetas en lo que fuera que buscaba.

& 3 años después &

Katherine, corría por las escaleras de la mansión huyendo de sus niñeras, andaba en batita con el pelo suelto aquella pequeña rubia con un poco de pecas sobre su nariz y ojos verdes que era la luz de sus padres, la pequeña niña corría por los pasillos.

-Señorita, señorita por favor solo pónganse el vestido.

-No, seguía corriendo hasta que unos brazos la atraparon.

-Te tengo, a ver dime porque no te quieres poner el vestido.

-Porque es un vestido de niña papito y no me gustan.

-¿Cómo que no te gustan? Si mama mando hacer varios para que te vieras bonita.

-No, yo no quiero esos vestidos, yo quiero un vestido con cola.

-Un vestido con cola, ¿Cómo es eso?

-Señor, la señorita lo que quiere es un vestido como los que usa la señora Candy, ayer entro a su habitación y vio cuando a la señora le trajeron sus vestidos de fiesta.

-Oh ya veo, así que tú quieres un vestido como los de tu mama.

-Sí, papi.

-Está bien, mandaremos hacerte un par de esos vestidos pero ahora no hagas sufrir más a tu niñera solo sube con ella para que te cambies, tus abuelos vendrán a comer con nosotros, anda no quieres verlos.

-Si mirándolo con sus ojos verdes.

-Anda ve a cambiarte, antes de que a tu madre le dé un ataque.

La niña, tomo la mano de su niñera y subió dando saltitos hasta llegar a su habitación para cambiarse.

Candy, estaba en su habitación terminando de arreglarse para recibir a sus padres y a una invitada más, que William le había dicho a Candy que era una nueva socia que quería conocerla. William llego a la habitación y comenzó repartir besos por el cuello de Candy – amor sino fuera porque recibiremos visitas, te llevaría a la cama y te haría el amor toda la tarde.

-Pues esta tarde no se podrá, pero en la noche me puedes compensar levantando su ceja.

-Hay tendré que esperar.

-Oye que fue eso de allá afuera, que traía Katy, que no se quería cambiar.

-Quiere un vestido con cola, como los que tú usas.

-No le habrás dicho que le cumplirás su capricho ¿o sí?

-Sabes que no le niego nada, así que manda a traer a la modista y que le hagan su vestido con cola.

-Claro que no, es una niña no puede usar esa clase de vestidos.

-Amor, sabes que es igual que caprichosa que tú,

-Por eso mismo, no debes dejarte manipular por ella.

-Mmm muy difícil, si solo me mira con sus ojitos verdes que me desarma cuando lo hace. – Candy, lo miro de la misma manera – vez igualito como lo estás haciendo ahora.

-Pues dejaras de hacerlo, escuchaste no sabes cómo se pondrá después, sobre todo cuando no consiga lo que quiere, más adelante no quisiera que sufra cuando no puedas darle lo que desea, créeme que se sufre bastante si lo sabré yo.

-Sí, pero mi hija no tiene por qué sufrir, mientras este en mis manos hare todo para que sea feliz.

-William, sabes que no todo lo puedes comprar, esa lección ya la tuvimos los dos, recuerdas porque terminamos casados.

-Si pero al final yo obtuve mi premio y tú el tuyo, ¿Qué no soy tu premio?

-Si lo eres, pero ya te dije que dejes de consentir a Katy sobre todo cuando se pone caprichosa, amor lo hago por su bien, solo deja de complacerla en todo.

-Ya no te enojes, creo que ya llegaron los invitados, tus padres ya deben estar abajo esperándonos.

La pareja, comenzó a descender por las escaleras para saludar a los Briter.

-Papa, mama, que bueno que vinieron.

-Cuando de repente un torbellino bajo como si la anduvieran persiguiendo – abuelito, abuelito, abuelito.

-Mi niña hermosa, mírate que grande estas.

-Así solo el abuelo existe aquí y yo que no cuento.

-Lo siento mama, en cuanto esta papa, todos desaparecemos.

-Abuelito, te llevare a que conozcas mi caballo, papa me lo regalo está bien bonito – tomando de la mano al señor Briter para llevarlo a las caballerizas.

-Ya vieron se los dije, pasa mama ven vamos al jardín ahí será la comida, en lo que llegan los demás, la abuela ya debe estar allá.

Patricia junto a Stear, ya estaban con su hijo que era bastante bien portado, nada comparado con Katy que siempre lo metía en problemas.

-Vamos Alonso porque no buscas a Katy para jugar.

-No, papa de la última vez me reto y dije que ya jamás jugaría con ella, a Katy su papa nunca la reta haga lo que haga y a mí sí.

-Yo la rete créeme, que ya me dijo que se va a portar bien.

Patricia, al escucharlo solo sonreía – ya hijo ves a buscar a tu prima, ya no te voy a regañar. – hay Candy lo que pasa es que Katy es un torbellino, yo no sabría cómo educarla pero al ver su carita de ángel sé que mi hermano primero se corta una mano antes de retarla.

-Candy entendía muy bien al niño, era verdad Katy siempre hacia las travesuras y quien las pagaba siempre era él ya que Katy, nunca era retada si le imponían un castigo solo llegaba su papa y se lo quitaba. – Lo sé, pero ya tuvimos nuestras diferencias por ese motivo, hoy no se quería poner el vestido que porque ella quiere un vestido con cola.

-¿Un vestido con cola? ¿Cómo es eso?

-Candy, se giró para mostrarle su vestido, -con cola como estos.

-No me digas que mi hermano accedió a eso.

-Tú que crees.

-Pero de verdad, tendré que hablar con el no solo le puede cumplir todos sus caprichos.

-Ya se lo dije, pero dice que solo no puede negarle nada.

-De que tanto hablan.

-De que va ser, del vestido con cola, es la última del día.

-Dejen en paz a Katy, si ella quiere un vestido con cola, yo le comprare ese vestido con cola y punto ya está dicha la última palabra, que por cierto no la veo.

-Fue con papa a la caballeriza, no tardan en regresar.

-Conociendo a tu papa, estoy segura que ensillo el caballo y la llevo de paseo.

-Mmm eso es verdad, espero que no lo atrase mucho, papa no debe de mal pasarse.

Cuando de repente venia en caballo con la niña en su regazo – papito el abuelo me llevara a dar un paseo.

-No, que paseo ni que nada William, ve a bajarla, papa primero come y después se van de paseo el doctor dijo que no debías mal pasarte.

-Hija pero es temprano aun puedo darle una vuelta a la niña y después comer.

-Ándale mami si, que el abuelo de la vuelta.

-No, hija no primero van a comer si hasta parece que estoy educando a dos niños.

-Ya hija, no te enojes anda mi niña hay que bajarnos si no quieres que tu madre se enoje más, si hasta parece un gato salvaje con los ojos que me avienta.

-William al escuchar a su suegro resonó con tremenda carcajada jajajajajjajaj pensé que era el único que le decía así.

-Mucha risa los dos, anda baja a Katy si no quieres que este gato salvaje te muerda en la noche.

-Auch, eso espero –susurrándole al oído.

La comida prosiguió hasta que la invitada de William, llegaba con bombo y platino.

-Buenas tardes.

-Condesa pase le presento a mi familia, le presento a mi esposa Candy Andrew, a mi herma y su esposo, mi abuela, a mi suegra.

-La señora Briter, en cuanto la vio le clavo la mirada de pocos amigos.

-Pero siéntese, la estaba esperando le dije a mi familia que ahora formara parte de varias de mis empresas y quise que la conozcan.

Candy, la saludo pero sintió algo familiar en ella, solo que no supo que, ella nunca se entero que la condesa era tía de Madelaine, solo supo que era pupila de alguien importante pero no de quien, aunque su apellido le sonaba familiar. – desea una copa de vino o limonada hace un poco de calor.

-Vino estará bien, gracias.

Al regresar el señor Briter, de dejar el caballo se llevó la sorpresa que ya la comida estaba servida y que la invitada de William había llegado…

-Buenas tardes, pero al verla su shock fue más allá del asombro simplemente del impacto de ver aquella mujer ahí, solo se desmayó de la impresión. Todos corrieron auxiliarlo con gritos de que llamen a un médico.

-Papito, estas bien, háblame quieres ayudándolo subiendo un poco su cabeza.

Entre William y Stear, lo llevaron adentro entre que esperaban que llegara el médico.

La señora Briter, era de las más preocupadas pero no dejo entrever a la condesa que aquello había sido su culpa –espero que este satisfecha, mi esposo no está bien de salud y la impresión de verla solo le ocasiono esto.

Pero en algo Jean Briter, tenía razón la impresión de ver a la condesa le ocasiono el desmayo pero no era nada por lo que ella pensaba si no la razón era muy diferente, el señor Briter conocía a la condesa de hace muchísimo tiempo atrás, solo que nunca imagino encontrarse con ella de nuevo.

Continuara.

Hola chicas, aquí con un nuevo capítulo ya estamos arrancando una carrera hacia el gran final de esta historia, pero aún hay cosas que contar, espero y me sigan acompañando en las siguientes historias que vendrán después.

Les recuerdo mi Facebook – Andrw Karla – Karla Andrw, al igual que Wattpat Karla Andrw.

Los espero en el próximo capítulo ya saben por la XEW, Radio.