¡Aff! Y yo que pensaba que aun con esto de la cuarentena podría actualizar a tiempo T_T
Lo ciento chicos, pero normalmente debo ir a un cyber para poder subir los capítulos nuevos. Y con esto de la pinche cuarentena todo ha estado cerrado, por no mencionar que el único inútil que conozco con internet no me contesta los mensajes para ir a su casa (ustedes tranquilos, que cuando le vea me las va a pagar). Aunque bueno, realmente lamento haber demorado tanto en actualizar, estoy seguro de que todos están clamando por tener algo nuevo que leer para combatir el aburrimiento de la cuarentena.
Después de todo, ¿qué es la vida sin algo de yaoi? XD
Bueno, hagamos un pequeño recuento al estilo Hollywood:
En el capítulo anterior nuestro pequeño leoncito tomo la firme decisión de finalmente declarar sus sentimientos hacia Jason, todo con el fin de lograr comenzar a superarlos. Sin embargo, Nico tuvo que intervenir ya que el plan de Leo era demasiado irresponsable. Pero mientras Leo hablaba con Jason, Nico tuvo un pequeño ataque y por suerte Percy estaba cerca para ayudarle. Y cuando parecía que todo estaría bien se rebeló que Percy conocía el secreto de Nico.
¡Ohhh dioses! ¿Cómo reaccionaran ante esto?
Capítulo 29:
"La Infancia y el Diagnostico"
Bianca realmente odiaba volar.
Aunque sería más preciso decir que odiaba los mareos que volar le provocaba. Bien ponía un pie dentro del dichoso avión y su estómago ya comenzaba a poner la reversa. Con todo el malestar le daba igual que tuviera toda la aeronave para ella sola. Ah, y el personal que se desvivía por ella claro. Bendito fuera el personal que siempre tenía efervescente y medicamentos contra el mareo a la mano, y esa limonada con gas que tanto le gustaba también.
-¡Wiiih!-Como envidiaba a su hermano menor. El ruin mocoso nunca se mareaba con nada: ni en el avión, ni en barco, ni en velero, ni en los juegos de feria, ni en una silla de oficina ¡ni siquiera cuando se ponía a girar él solo con los brazos extendidos! "Bendita juventud", como solía decir su abuelo.
Ese era el motivo por el que siempre pasaba más tiempo con su madre.
Siendo diseño de una empresa de transporte bastante grande, y además un hombre que siempre mantenía especial atención a todos sus asuntos, su padre siempre estaba viajando de aquí para allá entre Italia y América; eso principalmente, ya que tenía sucursales en casi toda Europa y Sudamérica. Y contrario a la reputación fría y despiadada que solían tener los hombres de negocios, Hades realmente gustaba que su familia le acompañara en sus viajes. El tiempo en juntas y trabajo era sagrado, por supuesto. Pero ay del osado que se atreviera a interrumpirlo cuando llevaba a su esposa a conocer la ciudad o cuando paseaba con sus hijos.
Sin embargo, María también era dueña de una pequeña pastelería, herencia familiar, cerca de la Fonte del Amore en Florencia por lo que no siempre podía viajar. Y dada su repelencia a los medios de transporte Bianca se quedaba con ella; era mejor quedarse en casa comiendo ricos biscochos que pasarlo en un avión conteniendo las náuseas.
En ese caso, ¿Por qué estaba ahora montada en un avión?
Bueno, era por su madre. Cada cierto tiempo María debía ir al hospital a hacerse un tratamiento llamado Flebotomía. Nada serio según ella, pero también le tenía terminantemente prohibido a sus hijos ir con ella. Lo cual estaba bien para Bianca, el ambiente de los hospitales siempre le había provocado cierto repelús y les tenía pánico a las agujas. Ella sencillamente no soportaba ver sangre.
¿Y Nico? Él solo tenía seis años, no necesitaba preocuparse por cosas como esa. Para él solo era un viaje más mientras mamá se quedaba en casa.
-¡Señorita, Joven Amo! Es un placer verles nuevamente-Como de costumbre Thánatos era quien les esperaba en la salida de la puerta de salida del avión. Él era el asistente personal de su padre, así como su mano derecha, del mismo modo una especia de tío postizo para ellos dos. Después de todo era la única persona a la que Hades encomendaba cuidar de ellos mientras él estaba trabajando.
-¡Than-Than!-También era normal ver a Nico correr directo al hombre para sujetarse de sus piernas. Después de todo por él Thánatos siempre llevaba los bolsillos de su traje llenos de caramelos. Solo que esta vez ocurrió algo diferente-¿Eh…?-De repente la expresión del pequeño se congelo en una mueca de confusión al no comprender porque de repente todo a su alrededor se movía más lento, o porque el mundo se inclinaba de lado y como el piso cada vez estaba más cerca.
La expresión del hombre frente a él se vio invadida por el estupor mientras corría hacia él para socorrerlo. Por su lado, Bianca no comprendía con que pudo haber tropezado Nico.
No lo sabía entonces, pero esa sería la primera vez que vería a su hermano caer.
-O-
Al principio todos pensaron que Nico simplemente había pescado una infección a causa de algún virus. Después de todo los medicamentos hicieron bien su trabajo para combatir sus dolores de estómago y las ocasionales fatigas. Pero a sus diez años Nico pesaba mucho menos de lo que debería. Constantemente terminaba abatido por el calor y la fatiga, incluso adentro del salón con aire acondicionado tenía muy pocas energías para jugar con su hermana o con sus juguetes.
Bianca era aún muy joven para comprender lo que ocurría o para poder notar aquellos cambios en su hermanito. Pero ella podía ver la preocupación en los ojos de su madre cada vez que miraba a Nico desde el marco de la puerta a lo lejos. Y eso comenzaba a preocuparla.
-Todo saldrá bien…-Aquellas palabras fueron pronunciadas por Hades, contra el dorso de la mano de su mujer al tiempo que le besaba suavemente, e iban cargadas con toda su fe en cada silaba.
María lo amaba por eso y le miro enternecida. Envidiaba toda esa confianza que siempre parecía destilar de su marido. Recordó con nostalgia que esa había sido una de las razones por las que se había enamorado de él cuando eran jóvenes.
Pero era difícil mantener el espíritu romántico estando sentados en la sala de espera de la clínica. Habían ido a parar allí luego de que su hijo comenzara a chillar de dolor mientras se sujetaba el abdomen. María apenas recordaba haber conducido por las calles de la ciudad luego de que su madre dijera que se quedaría con Bianca, ni siquiera estaba segura de haberse estacionado correctamente. Pero la angustia luego de ver como su hijo atravesaba las puertas con los médicos aún estaba muy presente en sus recuerdos. Solo cuando su esposo llego fue que pudo sentir un dejo de alivio.
La espera se les hizo eterna a ambos. Pero cuando el medico salió para informar el estado de su hijo no significo que todo hubiera terminado.
Nico estaba bien, el dolor había sido causado por una pequeña infección urinaria y esa misma noche estaba de regreso en casa como nuevo. Pero sus padres no estaban tan seguros. Solo una llamada hizo falta para que Thánatos tuviera listo el avión privado de la compañía y se hiciera cargo de hacer una cita para una prominente clínica en Boston; Nico no estaba nervioso cuando llegaron. La doctora que le vería era muy guapa, le ofreció una paleta de manzana luego de que se pusiera la bata e hiciera que la acompañara al interior del consultorio.
Aun cuando la profesional sugirió que solo un par de exámenes serían suficientes, Hades insistió en hacer todo lo que fuera necesario para obtener un resultado fiable; de ese modo Nico acabo pasando un par de horas extras en la clínica. Pero mientras Nico era examinado, María y Hades se encontraban divididos en extremos opuestos de la fe:
Hades confiaba plenamente en su hijo. Su seguridad le convencía que todo aquello seria solo un episodio más en esa "obsesión sobreprotectora" de la cual su suegra siempre le acusaba. Cuando tuviera los papeles que dijeran que su hijo se encontraba bien podrían regresar a casa y disfrutar de una deliciosa cena obscenamente cargada de especias y salsas.
María, por su parte parecía ida observando fijamente su mano. Su muñeca, más específicamente. A pesar de su piel tenuemente bronceada por el sol de Italia podía ver claramente sus venas y ser arrastrada en sus pensamientos sobre lo que por ellas corría. "La sangre es más espesa que el agua" solía decir su padre. En ese momento María solo podía maldecir contra aquellas palabras y al mismo tiempo odiarse por ello.
Después de todo, no era culpa de nadie.
El examen físico detecto una pequeña hinchazón en el bazo y el hígado, además de un pequeño grupo de cálculos en los riñones que eran los causantes de los dolores. Todo aquello podía solo ser producto de una mala alimentación. Fueron los análisis de sangre quienes dejaron caer la irrevocable sentencia: los niveles de ferritina y de hierro eran al menos 30% más altos de que deberían, así como los porcentajes altos de saturación de transferrina.
Con aquellos resultados en sus manos la cruel verdad se volvió innegable.
Nico había heredado de María algo más que sus ojos cafés y sus orejas. Nico había heredado también una enfermedad que se presentaba entre la infancia y los veinte años: Hemocromatosis de tipo 2. Una enfermedad genética.
Aquella noche Nico durmió luego de cenar una deliciosa y enorme copa de helado.
María se durmió contra el pecho de su marido luego de llorar durante horas.
-O-
Hemocromatosis. Es una enfermedad que afecta la capacidad del cuerpo humano para absorber el hierro. Provocando que la persona afectada absorba más hierro del que necesita, y a diferencia del cromo que se libera en la bilis, el cuerpo no tiene una forma para expulsar el metal de forma natural por lo que este termina fluyendo libremente por el torrente sanguíneo y acumulándose en los tejidos del cuerpo. Si no se trata apropiadamente puede llegar a dañar los órganos internos. El hierro se acumula especialmente en el hígado, el corazón y el páncreas.
Para alivio de sus padres el pequeño Nico estaba bien, al menos aquello fue lo que el electro cardiograma señalo. Y valla que Hades se esforzó en que solo le vieran los mejores médicos, con el mejor equipo y los mejores pagos.
La primera vez que llevaron a Nico para su tratamiento él pequeño estaba muy asustado. No soltó en ningún momento las manos de sus padres e incluso lloro un poco al ver como esa extraña maquina seguía sacándole sangre. Después de todo a flebotomía era similar al tratamiento de diálisis, consistía en sacar cierta cantidad de sangre del cuerpo y pasarla por un equipo especial que filtraría el excedente de hierro antes de regresarla a donde pertenecía. Mientras tanto María aprovecho ese tiempo para explicarle a su pequeño el por qué estaban haciendo aquello y lo que conllevaba.
-¿Así que, tengo lo mismo que tú?-Aunque fuera pequeño Nico siempre había sido de lo más avispado, su abuela decía que con solo un poco más su nieto volaría. No fue difícil explicarle su condición, omitiendo detalles claro demasiado sórdidos como para permitirles empañar la infancia de su hijo. Ya se los explicarían en unos años, mientras tanto sus padres se harían cargo.
Sin embargo, Nico no había salido tan impune como habían pensado. Mucho del hierro se había acumulado en su riñón izquierdo provocando que se formaran una especie de cálculos que no podían ser disueltos ni expulsados dada su composición.
Nico tenía diez años la primea vez que entro a un quirófano. Nico tenía diez años cuando comprendió la seriedad de su estado al perder su riñón.
Luego de eso pasaron varios años en los que ninguno se permitió darle demasiada importancia a ello. Cuidaron siempre de la salud de su hijo, pero sin permitir nunca que afectara demasiado sus vidas: a los once años su abuelo le regalo Nico su vieja guitarra. A los doce años María, Bianca, Hades y Thánatos eran la audiencia favorita de Nico. A los trece años Nico trabajaba como interprete en el restaurante de uno de los amigos de sus padres en Florencia.
A los catorce años Nico y Bianca perdieron a su madre y Hades perdió a su esposa.
Durante el entierra Bianca lloraba desconsolada abrazada a su abuelo. Hades mantenía su inexpugnable expresión oculta tras unos lentes oscuros mientras apretaba los puños ocultos en su abrigo. Y Nico mantenía una expresión igualmente estoica junto a su padre, sujetándose con una mano a la espalda de este.
Varias personas le vieron con suspicacia, y hasta un dejo de miedo por eso ¿Qué clase de niño no lloraba durante el funeral de su madre?
Horas después, durante el velorio, Nico estaba sentado solo en el balcón del segundo piso de la casa.
-Su abuela ha estado preguntando por el joven amo-Nico apenas giro levemente el rostro para ver a Thánatos parado bajo el marco de la puerta antes de regresar su vista al frente.
-No tengo ganas de bajar-Ni siquiera tenía ganas para pedirle al hombre que dejara de llamarlo de aquella forma. Por su parte pudo sentir como el asistente se colocaba a su lado en el balcón. Ya que la Casona Di Angelo estaba ubicaba en lo alto de una de las colinas que rodeaban Florencia desde allí tenían una fantástica vista a la ciudad. Aquel era el lugar favorito de Nico para practicar.
-Su hermana también se ha refugiado en la cocina-Comento con humor el adulto. Pasaron varios minutos en silencio hasta que Nico no pudo soportarlo más:
-Si me duele-Dijo de repente sin apartar la mirada del paisaje. Ya que el día estaba terminando y tenían el sol de frente la luz del crepúsculo teñía los ojos cafés del chico de un peculiar tono rojizo-Todos… Me miraban, en el cementerio… Y aquí, los escuche…
Thánatos también los había escuchado. Los murmullos de las mujeres, tías, primas y amistades, que comentaban de la actitud del menor de los hijos "no es normal" "seguramente le guardaba rencor" "sus ojos son como los de un pez muerto". El hombre tuvo que conformarse con apretar el vaso en sus manos y alejarse de aquellas arpías, su posición como empleado no le permitía responderles cómo se merecía. Y francamente estaba sorprendido de que su jefe no hubiera dicho nada al respecto aún.
-… me duele mucho-Nico se aferraba con la mano a su camisa de seda negra justo sobre su corazón-Y creo… creo que nunca dejara de dolor. Pero… Pero…
-Lo entiendo-Thánatos sintió que era mejor ayudarle un poco. Después de todo a los catorce años era difícil entender las emociones propias-No tiene por qué llorar si no lo desea. Mucho menos demostrarle a los demás cómo se siente…-Mientras hablaba Thánatos se hinco sobre una rodilla frente a Nico y aliso su ropa. Las manos del joven ahora reposaban en puños a su lado.
-Pero-
-Está bien-Interrumpió sujetándole de los hombros-Deje que su padre arregle eso, estoy seguro que no aguantara demasiado a su tía Rafaela-Su comentario provoco una pequeña risa en Nico. Pero entonces Thánatos noto como algo sobre salía de la chaqueta del joven-¿Qué es esto?
-Ah, es, es algo que…-Nico tomo el folleto y se lo extendió. Por su reacción no hacía falta decir quien se lo había dado. Thánatos conocía el nombre que allí se anunciaba, después de todo era un reconocido instituto en américa y si no se equivocaba la pareja de su primo trabajaba allí.
-Ya veo, es una buena escuela-Comento casualmente mientras miraba la información que allí se mostraba. Pero mirando de reojo al chico por encima del folleto.
-Ya paso el plazo de las audiciones-Respondió Nico con derrota.
-Siempre hay un próximo año-Bien hubo pronunciado aquellas palabras Thánatos quiso golpearse.
-Sí, siempre…-Rebatió Nico con amargura regresando la visa al frente. Sorprendentemente sus próximas palabras, aunque amargas también iban cargadas de seguridad-Después de esto papá se volverá mucho más protector conmigo. Se volverá loco cuando le diga que voy a estudiar en américa.
Fue "Voy", no un "quiero". El sereno rostro de Thánatos de repente se vio invadido por una leve mueca de sorpresa y hasta estupor. Aunque rápidamente su expresión muto en una leve sonrisa que solo podía ser descrita con una cosa: orgullo.
-Estoy seguro de que podrá convencerlo.
Como todos él estaba muy preocupado por el menor. Nico y Bianca siempre habían sido muy apegados a su madre, pero durante los últimos años a causa de su enfermedad y los episodios de ataques el lazo entre madre e hijo se había vuelto mucho más firme. Nico era solo un niño que debía afrontar una realidad en la que pasaría el resto de su vida cuidando precariamente de su salud: su dieta, sus citas para la flebotomía, y las diálisis a causa de haber perdido un riñón. Sin duda María se había convertido en el ancla que le ayudaba a mantener la calma. Al morir todos temían que Nico pudiera tener un ataque, caer en depresión o cualquier otra reacción negativa.
En lugar de eso el chico estaba tomándolo con una calma impresionante. Obviamente estaba luchando con sus emociones, batallando por controlarlas y mantenerlas dentro una caja dentro de él. Un digno hijo de su padre. No era la mejor de las opciones, si no tenía cuidado todas esas emociones algún día podrían escapar de su control y acabar desatando una catástrofe aun peor. Pero para eso les tenia a ellos.
Y, quien sabe, tal vez en américa al fin pudiera hacerse de algún buen amigo.
En la actualidad:
Desde que había sido diagnosticado Nico solía sufrir breves ataques de dolor abdominal, el cual casi de inmediato desataba fuertes punzadas de dolor en sus articulaciones, y la razón por la que tendí a comer era porque también le provocaban un poco de nauseas. Esos episodios como solía llamarles, ocurrían al azar en cualquier momento y por ello siempre cuidaba de tener sus pastillas a la mano. No detenían por completo el malestar, pero al menos lo hacían más soportable, y eran mejor que volverse un adicto al vicodin.
Actualmente, luego de haber alentado a Leo a declarar sus sentimientos de una forma que no implicara dañar su integridad física, Nico había tenido uno de esos episodios. Por suerte en ese momento había estado sentado junto a Percy Jackson, quien cuya voz y tacto por alguna razón tenían en él el mismo efecto tranquilizador que solía tener su madre. No tenía idea de cómo sentirse al respecto, pero estaba más preocupado por ir a ver como estaba Leo y por tomar sus analgésicos por lo que quiso apresurarse a regresar, solo que la voz de Percy llamándolo le detuvo.
-¿Si?-Inquirió Nico algo impaciente, aunque por alguna razón el ojiverde parecía nervioso.
-¿Es... es grave?-De repente un tacto frio muy familiar recorrió cada centímetro de su piel al escuchar aquello.
No hacía falta preguntar. La mirada en esos opacos ojos verdes y la expresión de su cara lo decían todo. No tenía idea de cómo, desde cuándo o hasta qué punto esa persona estaba enterada de su condición. Pero debido al mutismo que le provoco la sorpresa, negarlo o fingir demencia ya no eran una opción.
Así que allí estaba. Percy no podía dejar de recriminarse por ser tan estúpido.
¿Cómo se atrevía a preguntarlo en esa situación? Era obvio que fuera lo que fuera que tuviera el italiano le había provocado aquel estado febril y de debilidad. Él había hecho lo correcto y le había ayudado, de alguna forma, lo más lógico era que Nico quisiera ir a descansar. Reiterando, ¡¿Cómo SE ATREVIA A PREGUNTARLO AHÍ Y AHORA?!
-¿Cómo sabes eso?-Y la fría voz de Nico Di Angelo delataba muy bien su error: era la frialdad de la ira.
-La otra noche, cuando estábamos todos en el pasillo y ustedes de repente se fueron-Explico Percy-Subí para devolverte la libreta, pero no estaban y la cinta amarilla estaba tirada. Lo ciento yo-
-Ya-No hacía falta escuchar el resto. Era fácilmente predecible. Nico tuvo que respirar varias veces antes de responder-¿Qué es lo que sabes?
Lentamente y con mucha vergüenza Percy explico que solo sabía que el último piso estaba clausurado a causa de la habitación medica que habían instalado para Nico, y que debía hacerse diálisis. Fuera de eso no sabía realmente gran cosa; aun así, se sentía sumamente apenado. Seguía sentado cual niño que enfrenta a un padre furioso, y la presencia de Nico ciertamente era intimidante.
-Lo lamento…-Se disculpó por sexta ocasión-No era mi intención… Pero-
-Déjalo así-Atajo Nico. Realmente no podía culparlo, le enojaba, pero Percy era un ser humano. Se llevó las manos al puente de la nariz y presiono-Solo, no vuelvas a hablar de esto y ya ¿bene?-Era la mejor postura. El chico le agradaba, sí. Pero no eran lo suficientemente cercanos como para discutirlo.
-¡Espera!-Justamente había intentado irse cuando Percy finalmente se levantó y se estiro para tomarle de la muñeca-N-no me respondiste…-Dijo vacilante.
-¡…!-Nico le fulmino con la mirada. Pero sorprendentemente el ojiverde le sostuvo la mirada. Definitivamente estaba nervioso, pero tampoco parecía dispuesto a dejarle ir sin una respuesta. Inspiro profundamente por la nariz antes de contestar-Si, lo es.
-Yo-
-Déjalo, Percy-Atajo el italiano de paso haciendo que le soltara de un manotazo-No hay nada que hacer-Dijo al tiempo que se daba la vuelta y ponía la marcha de regreso con las manos en sus bolsillos.
Y por un instante Percy tuvo la horrible sensación que aquella era una despedida, de esas que dolían como arrepentimientos y hubiera. Las palabras de Nico quedaron zumbando en su mente "No hay nada que hacer" acaso… Aquello significaba que-
No. No podía ser. No podía… ¡NO!
-¿Percy…? ¿Percy por qué lloras? -
Continuara…
¡EH! ¡Si me matan se quedan sin fic!
Es increíble como ese único argumento me ha mantenido con vida todos estos años...
En fin, solo por si no quedo claro: finalmente, el gran secreto de la condición de Nico ha sido revelado: el pobre sufre de una enfermedad genética. Sin embargo, aún quedan cosas por descubrir de su pasado, así que no crean ni por un instante que las sorpresas se han acabado.
Ahora, aún tenemos muchas incógnitas inmediatas: ¿Cómo acabo el encuentro entre Leo y Jason? ¿Cómo reaccionara Nico a largo plazo? ¿Quién encontró a Percy? ¿Bianca tendrá algo que opinar al respecto? ¿Acaso nos acercamos a una línea de eventos que acabaran en lágrimas? ¿O acaso finalmente el autor les tendrá piedad y todo irá color de rosa? Ñeee, ¡que siga el drama! MUAJAJAJAJAJAJAJA
¡Los leo en los reviews chicos!
Y recuerden los reviews mantienen sano a un escritor, pero no es chantaje jejejeje
PD: Ya sé que no he actualizado en los últimos meses (seis), pero eso no significa que haya dejado de escribir. No se preocupen, todos los capis están listos y al día, así que intentare subirlos cada semana para que nos pongamos al día pronto ¿sí? No los subo todos de golpe porque así me dejan mas reviews jejeje Pero no les puedo dar día exacto, así que tendrán que estar muy pendientes jejejejejeje
