Kakashi y Percy desayunaron en silencio, ella escondiendo su rostro con su cabello y luciendo como que estaba a punto de morir.
Kakashi lo tomó como algo normal después de ver todo lo que había tomado la noche anterior.
El peliplata dejó su departamento con la promesa de que regresaría después a ver cómo se encontraba y Percy únicamente asintió despacio.
En cuanto Kakashi se fue, Percy se levantó de un brinco y caminó hasta su habitación. Miró la caja por un buen rato y mientras más la veía más estaba segura de que Kakashi la había abierto.
¿Qué se suponía que pensaba ahora Kakashi? ¿Pensaba que era Psique? Porque era la única explicación que ella creía tenía él.
Y si era eso, ¿por qué no le había preguntado algo?
Sacudió la cabeza, y se acercó a cerrar otra vez su caja, recordando la manera en la que el broche estaba.
Tsunade le había dado más días libres pues sabía lo afectada que estaba por la muerte de Jiraiya pero le había pedido que se quedara en la aldea por si la necesitaba.
Percy no sabía si la necesitaría como Hokage o como una amiga por lo que no dijo nada y accedió a quedarse.
Lo que quería decir que no podría escapar de Kakashi.
Percy aún se sentía incapaz de ver a Naruto a la cara, y seguía pensando que si hubiera acompañado a Jiraiya él seguiría vivo.
—No es tu culpa —le dijo Grover, sintiendo su estado de ánimo por su enlace—. Si lo acompañabas no hay garantía de que hubieras sido una ayuda, probablemente los dos hubieran terminado muertos y ahora tus amigos extrañarían a dos personas.
—Tiene razón —dijo ahora Annabeth—, lo que puedes hacer ahora es recomponerte y seguir luchando, prepararte para lo que viene.
Sus demás amigos asintieron.
Había recibido un mensaje Iris poco después de que Kakashi se fuera, sus amigos habían visto sus ojeras y su estado de ánimo por lo que decidieron ir a verla para formar un grupo de apoyo.
Y vaya grupo, había once personas en su sala.
—Grover, deja de comerte las cartas de Uno —le regañó Rachel al sátiro, entrecerrando sus ojos.
—¿Están seguros de que este es el mejor juego que podemos jugar ahora? —preguntó Hazel—. La última vez Jason y Percy crearon una tormenta enorme y Nico terminó invocando esqueletos.
—Y tú nos lanzaste lingotes de oro encima, lo recordamos —dijo Leo, tomando una carta del montón para después sonreír—. Paso.
—Frank se convirtió en un oso pardo y destruyó todo —siguió recordando Nico con una sonrisa un tanto maliciosa.
A lado de él, su esposo le dió un codazo.
—Tendrán que controlar sus poderes aquí —les advirtió Will, una de las mamás del grupo—. No podemos llamar la atención, si los dioses se enteran que un grupo tan grande está aquí...
Dejó la oración al aire, todos sabían que las cosas podían terminar mal.
—¡Percy necesitaba el apoyo de sus amigos! —dijo Jason, abrazando a la azabache por los hombros y seguro de si mismo, nadie le iba a decir al hijo de Júpiter lo que podía hacer o no por un amigo, él era la otra mamá del grupo.
Piper asintió del otro lado de Jason.
—Si no veníamos, probablemente hubiera olvidado la misión mientras se sumía en la tristeza.
—Dioses, gracias por el voto de confianza, Piper —dijo Percy, suspirando.
—Yo creo que Percy lo hubiera manejado bien, es una buena líder, por algo fue pretor un tiempo —dijo Frank, mirando sus cartas con total concentración—. Por algo los dioses la mandaron a la misión más importante.
Todo soltaron un "Aaww" colectivo.
—¡Uno! —gritó emocionada Calipso, cortando el momento de todos y llevando sus miradas hacia ella—. Hm, sí, yo también creo que Percy es la adecuada para el trabajo.
Las cosas comenzaron a salirse de control, un trueno sonó afuera, el ambiente de enfrió y Frank estaba comenzando a convertirse en un oso.
Hasta que alguien tocó a la puerta, poniendo a todos alertas y haciendo que se tranquilizaran.
—¡Adelante! —gritó Percy, reuniendo las cartas y pasandoselas a Grover quien las guardó como un aperitivo para más tarde.
Cuando Kakashi entró, se encontró con doce pares de ojos mirándolo directamente.
Algunos los conocía pero la mayoría no.
—Chicos, él es Kakashi Hatake —lo presentó ella, y Annabeth, Grover, Jason y Nico notaron rápidamente que ya no se refería a él como su sensei.
—Hazel Levesque —fue la primera en presentarse con una sonrisa amable.
—Frank Zhang.
—Leo Valdez.
—Calipso.
—Will Solace.
—Piper McLean.
—Rachel Elizabeth Dare.
—Al resto ya los conoces —dijo Percy mientras se ponía de pie y le ayudaba a Kakashi con las bolsas que traía en sus brazos—. ¿Qué has traído?
Kakashi asintió en dirección de sus amigos y siguió a Percy hasta su cocina donde once pares de ojos siguieron todos sus movimientos.
—En la mañana noté que ya no tenías mucha comida por lo que pase a hacer las compras —dijo él, dejando la bolsa que llevaba en la barra.
Percy asintió, lo miró y sonrió.
—Gracias, desde que soy ANBU casi no pasaba tiempo en casa por lo que comía casi siempre afuera.
Kakashi le regresó la sonrisa bajo su máscara y entonces se acercó un poco más a ella, poniéndola nerviosa. Desde la sala escuchó un grito ahogado proveniente de su mejor amigo.
—¿Por qué tienes tantas visitas? —le preguntó Kakashi en un susurro bastante cerca de su oído y ocasionando que su piel se erizará.
Percy Jackson, concéntrate.
—Supieron sobre la muerte de Jiraiya y vinieron a apoyarme, lo conocía desde hace diez años, ¿sabías? —le dijo Percy, separandose de él un paso.
—Algo había escuchado —dijo Kakashi, asintiendo y volviendo a acercarse a ella el paso que se había separado—. ¿Qué pasa? Pareces nerviosa.
Percy soltó una risita nerviosa. Mierda.—¿Yo? No, no creo —dijo ella, rehuyendo su mirada y tapando su rostro con su cabello pero Kakashi lo apartó con su mano y una caricia.
En la sala, se presentaba una escena diferente.
—No puede ser —soltó Grover en griego, llamando la atención de todos.
—Yo pensé lo mismo cuando me enteré —dijo Jason en latín, bebiendo un sorbo de su bebida.
Todos ahí podían entenderse, los romanos entendían el griego pero respondían en latín y los griegos entendían el latín pero respondían en griego. Rachel había tomado clases de griego por lo que estaba bien, Grover le traducía lo que dijeran los romanos.
—¡¿Tú sabías de esto?! —le preguntó su novia en griego, sorprendida de que Jason no le hubiera hablado sobre eso.
—¡Percy me hizo prometer que no diría nada! —soltó él en su defensa ante las miradas de rencor que estaba recibiendo de parte de los demás.
—No puedo creer que no me dijera nada a mi —dijo Annabeth, mirando a su mejor amiga con los ojos entrecerrados.
—Por lo que sé, dejó de interesarle por un tiempo —continuó Jason y todos lo escucharon atentamente—. No sé que cambió ahora.—Percy está confundida —les aclaró Grover pues podía sentir lo que la chica sentía—. Siento su perdida, siento sus nervios y su confusión. No sabe que hacer con Kakashi.Todos se quedaron callados, procesando la información.
—¿Deberíamos dejarlos solos? —preguntó Nico, mirando de reojo hacia la cocina.
Todos se miraron entre ellos, llegando a un acuerdo silencioso. Se pusieron de pie al mismo tiempo, llamando la atención de Percy y de Kakashi.
La azabache tomó esa como su oportunidad para separarse del peliplata de una buena vez.
—¿Ya se van? —les preguntó ella y todos asintieron.
—Sí, recordamos que tenemos una cita con el doctor —dijo Frank, sacudiendo sus pantalones y desviando su mirada de dónde Percy estaba.
—¿Todos ustedes?
Sus amigos asintieron.
—Yo soy el doctor —dijo Will, levantando una de sus manos.
Percy asintió despacio con la cabeza, Annabeth se acercó hasta ella.
—Voy a usar tu baño.
—Es una de las puertas de mi habitación —le dijo Percy, señalando la puerta a su cuarto y la rubia rápidamente se dirigió hacia allí.
Jason y Grover se miraron y caminaron al mismo tiempo.
—¿Kakashi? Me gustaría hablar contigo —le dijo Jason, haciendo qué en Percy creciera la confusión pero antes de que pudiera caminar hacia ellos, un brazo pasó por sus hombros, deteniendola.
—Y yo necesito hablar contigo —le dijo Grover, jalandola lejos—. ¿Cuando nos ibas a contar que te gusta ese tipo?
Percy boqueó, ¿eh?—Kakashi no... —comenzó a decir ella para ser interrumpida por Grover.
—Dile eso a los sentimientos que estabas emanando al estar cerca de él —le dijo su mejor amigo, haciendo qué Percy frunciera el ceño.
—Aunque así fuera, no puedo hacer nada, me iré de este mundo tarde o temprano.
—Sí, deberías haberte ido hace mucho tiempo —escuchó la voz de Annabeth detrás de ella, su tono era resentido, Percy dió media vuelta para encontrarse con su mejor amiga quien la miraba como si la hubiera golpeado, en sus manos había una sola hoja y Percy la miró con tristeza.
De verdad tenía que esconder mejor las cosas en su cuarto, ¡pero es que para empezar no dejaba que nadie entrara a su cuarto justo por esas cosas!
En la mano de Annabeth, estaba el trato de un alianza con el Olimpo y Konohagakure, firmado a tinta dorada por ella y por Godaime Hokage.
—Yo... —comenzó a explicarse ella pero no sabía que decir.
—¿Qué pasa? —preguntó Jason, acercándose a ellas, al igual que sus demás amigos.
Annabeth levantó el trato y se los mostró. Kakashi miraba la escena desde atrás, aún confundido por la plática que había tenido con el rubio.
—Percy cumplió su misión hace dos años —les dijo la rubia en griego, las lágrimas aparecieron en sus ojos pero no sé derramaron—. ¿Qué Hades está pasando, Percy?—Aún no puedo irme —les dijo ella sintiéndose pequeña ante sus miradas—. Tengo una promesa que cumplir aquí.Annabeth dejó la hoja del trato en la mesa con un manotazo.
—¡¿Qué promesa?! ¡¿A quién?! —comenzó a gritar ella.
—Annabeth, cálmate —le dijo Grover, sintiendo lo mismo que Percy.
—¡No voy a calmarme! ¡Ella nos ha estado mintiendo y quiero saber por qué!—¡Porque Kakashi no es el único por el que siento algo! —le respondió Percy por fin y el peliplata puedo entender su nombre en ese lenguaje pero lo demás fue un misterio—. Murió hace unos días, y no, no es Jiraiya. Le hice una promesa, tengo que mantener a su hermano menor con vida hasta que regrese a la aldea.Annabeth apartó la mirada de Percy, ahora mirando el suelo.
—Y Percy Jackson nunca rompe una promesa —dijo Annabeth en el idioma universal por lo que Kakashi pudo entenderla—. Ya, haz lo que tengas que hacer, te estaremos esperando en casa.
Annabeth abrazó a Percy con fuerza contra ella y la azabache no dudó en regresarle el abrazo.
Después de la rubia, todos formaron una fila para abrazarla e ir saliendo de su departamento uno a uno hasta que solo quedaron Kakashi y ella.
Percy tomó el trato y caminó hasta su habitación para guardarlo en su lugar asignado, entre las páginas del libro que le habían dado los dioses y soltó una pequeña carcajada. Era obvio que Annabeth iba a revisar sus libros.
—¿Me vas a explicar que fue lo que pasó? —le preguntó Kakashi, recargandose en el marco de la puerta de su habitación.
—¿Me vas a explicar porque revisaste mis cosas mientras yo estaba durmiendo anoche? —le preguntó Percy de vuelta, dándole un pequeño golpe a la caja con su pie izquierdo.
—Prácticamente me pidió que lo hiciera —le dijo Kakashi—. Estaba durmiendo y desperté con el solo deseo de abrir esa caja, parecía que incluso alguien controlaba mi cuerpo —Kakashi se acercó hasta ella, separando sus cuerpos únicamente por centímetros—. Estaba bastante sorprendido cuando ví el contenido y a decir verdad aún no lo entiendo del todo.
—¿Qué es lo que no entiendes? —le preguntó Percy, con el ceño fruncido en un gesto de confusión.
—No entendí el idioma que hablaban tus amigos, no entiendo cómo es que siquiera tienes amigos mayores que tú, no entiendo lo que siento por ti y quisiera pedirte algo.
Percy enarcó sus cejas.
—¿Qué cosa?
—Déjame besarte —le pidió Kakashi, acariciando su mejilla con su mano, ¿y a dónde habían ido sus guantes?—. Solo así sabré si eres o no la chica con la que sueño cada noche desde que me dejaste hace tres años.
