CAPÍTULO 28

SERENA

Llegué al Crown más cabreada que nunca ¡Maldita sea! ¡Como lo odiaba! ¡Como pude ser tan ciega de andar con él! ¡Cómo no vi cómo era realmente! No entendía sus ganas de molestar cuando fue él quien me dejó. Lo que me lleva a la razón de todo, hasta que comencé a rehacer mi vida no había tenido que verlo, los celos quedan descartados, Seiya solo se ama a sí mismo, algo que dejó más que claro cuando me dejó, lo que me deja más descolocada aún… No entiendo sus ganas de molestarnos ¿Sería por Darien? Eso sería más creíble, había perdido un contrato muy bueno con él del que seguramente me culpaba, suspiré rendida, estaba claro que hasta que no estuviera en la cárcel no me dejaría en paz, en cuanto llegué, aparqué y lo vi nada más entrar…

-Tienes mala cara ¿Estás bien? - preguntó Kakeru algo preocupado nada más sentarme.

-La verdad es que no…- miré alrededor- ¿Mina?

-No ha llegado todavía, estaba con Mal y tenía que esperar a la niñera…- no pude evitar reír.

-Me imagino la que estará liando por eso…- sonrió.

-Ya conoces a ese niño, se cree mayor de lo que es…- lo sabía perfectamente, era uno de sus muchos encantos.

-No se puede negar que es muy espabilado para su edad…- por inercia puse la mano sobre mi vientre pensando en cómo sería el mío.

- ¡Oh, dios mío! - gritó fuera de sí y lo miré mal- ¿Nos has citado para contarnos que estás…? - señaló mi vientre y sonreí orgullosa.

-Si…

- ¡Ay madre! - se levantó y me alzó al aire- ¡Enhorabuena hermosa! ¡No sabes cómo me alegro! ¡Tendré otro sobrino! Seguro que es tan guapísimo como su padre…- no pude evitar reír.

-Todavía es pronto para saberlo, pero estaría más que encantada si así fuera.

-Bueno, no negaré que si se parece a su madre también será muy guapo…- me guiñó y reí de nuevo.

-Gracias…

- ¿Habéis empezado a celebrar sin mí? - se quejó Mina nada más llegar, mirándonos con los ojos entrecerrados. Kakeru fue más rápido que yo, acariciando mi vientre bajo su atenta mirada lo anunció sin rodeos.

-En unos meses tendremos un hermoso sobrinito…

-¡Quuueeeé!- gritó mientras me miraba tratando de verificarlo en mi cara antes de volver su atención a Kakeru- ¿Has dicho sobrino? - luego volvió su mirada a mí- ¿Estás…? – lo apartó de un empujón y me abrazó con fuerza- ¡No sabes lo feliz que estoy! ¡Llegué a pensar que nunca me darías uno! - resoplé.

-Nunca dije que no quisiera hijos…- me rodó los ojos.

-Algo imposible cuando no tienes un hombre que ayude…- suspiré.

-Siempre podría haber recurrido a la inseminación…- me alzó una ceja.

-No lo dices en serio.

- ¡Claro que sí! Si no hubiera encontrado a alguien para mí no lo hubiera dudado…- me hizo sentarme y lo hizo junto a mí.

-Soy madre y puedo asegurarte que hacerlo sola sería muy duro.

-Nunca lo he estado, siempre os he tenido a vosotros…- ambos sonrieron en acuerdo.

-Y nos tendrás siempre…- constató Kakeru agarrando mi mano con fuerza- Soy el tío más orgulloso del mundo.

-Lo sé…- susurré de vuelta devolviéndole el apretón.

- ¿Para eso era esta reunión? – preguntó Mina con una mueca de disgusto- Me podrían haber esperado para dar la noticia.

-No lo hice, lo dedujo solo…- lo señalé y puso cara de orgullo.

-Soy un chico muy listo…- se señaló mientras le guiñaba y ella le rodó los ojos.

-Como sea, debiste esperarme para lanzar conjeturas.

- ¡No es para tanto! - alzó las manos al aire- Solo fueron unos minutos de diferencia.

-Demasiado…- lo señaló muy seria, por suerte la camarera vino a tomarnos nota antes que siguieran discutiendo, pensaba que se habían calmado, pero cuando se fue siguió de nuevo- Me siento dolida…- suspiré.

-No fue nuestra intención…- ahora debía ir por la otra parte, así alejaría su atención de porque se enteró unos minutos después de Kakeru- Además, no es lo único que tengo que contarles… - al notar mi cambio de semblante me miraron preocupados.

- ¿Qué ocurre?

-Seiya…- susurré y ambos pusieron una mueca de disgusto.

- ¿Qué ocurre con ese idiota?

-Sigue empeñado en arruinar lo mío con Darien…- tuve que hacer acopio de todas mis fuerzas para no golpear algo.

- ¡No puedo creerlo! - gritó Mina fuera de sí y Kakeru la siguió.

- ¡Ese imbécil tiene ganas que lo matemos!

-Si fuera tan fácil…- suspiré entre enfadada y triste- No entiendo su afán por aparecer y molestar justo ahora.

-No puedes pretender entender a los idiotas…- dijo Mina alzando los hombros- Solo hacen y dicen idioteces.

-No sé…- suspiré apesadumbrada- A veces siento como si en cualquier momento todo fuera a desaparecer…- dije casi en un susurro, Kakeru acercó más su silla y ambos me abrazaron.

-No te sientas mal por culpa de ese imbécil cariño, te mereces todo lo bueno que tienes.

-Pero quisiera que no apareciera más por nuestras vidas.

- ¿Crees que lo hará?

-Eso quisiera, pero cuando lo llamé parecía…

- ¿Lo llamaste? - interrumpió Mina gritando colérica y resoplé.

-Fue después de ver un correo que me mandó, quería dejarle claro que no iba a achantarme por nadie y mucho menos por él…- eso no pareció calmar su enojo.

- ¡No debiste hacerlo! ¡Puede pensar lo que no es!

-Le dejé bien clara mi postura, así que lo dudo mucho.

-Bueno dejando eso a un lado…- interrumpió Kakeru- ¿Qué hablaron?

-Solo dijo tonterías, pero parecía muy seguro que hablaríamos cuando sabe que nunca lo haré.

-No puedo creer que sea tan gilipollas…- dijo apretando los dientes con frustración.

-No te alteres…- me rodó los ojos.

-La que no debería hacerlo eres tú, en tu estado debes estar tranquila y no temiendo que un gilipollas como él te moleste.

-No creo que lo vuelva a hacer…- dije tratando de sonar más convencida de lo que estaba.

- A todo esto… ¿Qué dijo Darien?

-Pues…- suspiré algo apenada- Todavía no he tenido ocasión de decirle.

- ¿Cómo? - gritó Kakeru incrédulo- ¿No le dijiste nada de ese idiota?

-No es que no quisiera, pero cuando pasó estaba reunido con los chicos en el jardín…- suspiré- No quería molestarlos y salí a reunirme con vosotros…- asintieron mirándose entre ellos- Pero le contaré en cuanto llegue a casa.

- ¡Ni lo dudes! ¿Oíste? Aunque parezcan tonterías, debe saberlo todo con pelos y señales, estoy convencida que sabrá encargarse...- volví a suspirar mientras la miraba fijamente.

-Mina, la solución a esto no es la violencia.

- ¿Y cómo lo harías tú Serena?

-Pues…

-Está claro que ese imbécil no entiende a las buenas.

-Pero la policía logrará hacerlo…- resopló.

-Para cuando terminen los trámites podría ser muy tarde…- le alcé una ceja.

-No creo que llegue a tanto.

-Yo no estaría tan segura…- miró a los lados antes de acercarse a ambos para hablar en susurros- Según la prensa está en la ruina…- no es que fuera algo nuevo- Con todo lo de su ex, lo tuyo y la pérdida de sus contratos…

- ¿Todos? - asintió.

-Con tanta mierda a sus espaldas y en boca de la prensa, nadie quiere contratarlo.

-Es algo lógico.

-Lo que no entiendo es porque esta mierda no le ha explotado en la cara mucho antes…- dijo Kakeru y asentí en acuerdo.

-Porque su novia pagaría por el silencio…- aclaró Mina como si nada- Ahora que no están juntos lo ha dejado ahogarse en su mierda.

-No es que le desee mal a nadie, pero a lo que a él se refiere, estoy deseando que lo metan en la cárcel…- volví a suspirar- Al menos me daría la tranquilidad que va a dejarme en paz.

-Yo también espero que lo haga más pronto que tarde…- la chica volvió con nuestros pedidos, mientras bebíamos seguimos conversando- Ese gilipollas merece que le caiga todo el peso de la ley.

-Si…- Kakeru pasó su brazo por mis hombros y me apretó contra él.

-Ahora centrémonos en las buenas noticias y dejemos a ese idiota de lado, tenemos tantas cosas que comprar…- pasamos la siguiente hora hablando sobre bebés, todo lo que necesitaría y demás. Entonces sonó mi teléfono, no me sorprendió que fuera Darien.

- ¿Serena? ¿Dónde estás? - preguntó algo alterado.

-Salí a tomar algo con Mina y Kakeru…

-Vuelve a casa, tenemos que hablar…- mi estómago dio un vuelvo por los nervios.

- ¿Ha pasado algo? - suspiró.

-Será mejor que lo hablemos en casa, no tardes…- iba a preguntar de nuevo, pero colgó dejándome en shock.

- ¿Qué pasa?

-No lo sé…- mordí mi labio con nerviosismo bajo la atenta mirada de ambos.

- ¿Quieres que te acompañemos? - negué.

-No es necesario…- me levanté y le di 2 besos a cada uno- Organizaremos una cena en casa para anunciar el aumento de familia, hablaré con Darien para hacerlo el día que les venga mejor.

-Bien, cualquier cosa de ese idiota me llamas enseguida.

-Y a mí, juntos podemos darle lo suyo…- sonreí.

-Gracias…- los abracé a la vez- ¡Son los mejores! Los quiero mucho.

-Nosotros a ti…- tras algunos besos más volví al coche y puse rumbo a casa, puse algo de música, cuando faltaba poco para llegar un coche me golpeó por detrás con tanta fuerza que me sacó de la carretera. Por suerte no había nadie en la acera ¡Maldito imbécil! Cuando bajé para rellenar los papeles, un tipo muy alto y robusto se me acercó con cara de pocos amigos, pero me mantuve firme ¡La culpa había sido suya no mía!

- ¿Señora Chiba? - preguntó con una voz gélida enviando escalofríos por todo mi cuerpo.

- ¿Cómo sabes mi nombre? - sonrió de lado.

-Debe acompañarme…- le entrecerré los ojos.

-No hay razón para eso…- le di los papeles- Rellénelo y que se ocupe la aseguradora…- se puso más serio y se acercó invadiendo mi espacio personal.

-Me acompañará por las buenas o por las malas, usted decide…- cuando se alejó un poco, abrió la chaqueta para que viera el arma.

- ¡No pienso ir con usted a ningún lado! – afirmé controlando el miedo, me crucé de brazos y lo miré enfurecida- ¡Está loco si lo cree!

-Ya me dijeron lo tozuda que era, así que por las malas será…- antes de ver sus intenciones sacó un pañuelo y me tapó la cara con él, no tardó en volverse todo negro…

DARIEN

¡Mierda! Me estaba empezando a poner nervioso ¿Por qué tardaba tanto? ¿Seguiría allí con ellos? Al ver que no cogía su móvil llamé a Kakeru.

-Hola bombón…- rodé los ojos.

- ¿Sigue Serena con vosotros?

- ¿No ha llegado? - mi corazón dio un vuelco.

- ¿Cuánto hace que se fue?

-Pues no sabría decirte, pero casi una hora…

- ¿Tenía algo que hacer antes de volver?

-No lo creo…- me pasé la mano por el cabello algo agobiado.

- Si sabes algo de ella, dile que me llame enseguida.

-Tú también…- suspiró- Después de lo del imbécil de Seiya me preocupa…

- ¿Seiya? ¿Qué ha pasado con él? - pregunté entre ansioso y nervioso.

-Por lo que nos contó le ha mandado un correo, ella lo llamó y…

- ¿Lo llamó? ¿Cómo que lo llamó? ¿Cuándo? ¿Por qué?

-Eso mismo le dijimos, pero no te preocupes, enseguida llamó a tu amigo el policía y lo puso al tanto de todo…

- ¿Haruka?

-Sí, así dijo…- suspiró- Entiendo cómo te sientes, a nosotros tampoco nos gustó que lo llamara, pero siente que debe encararlo para que la deje en paz…- entendía su punto, pero no era el mejor momento para hacerse la valiente.

-Gracias, llamaré a Haruka.

-De nada, llámame en cuento llegue, ya me tienes preocupado.

-Lo haré…- esperaba que fuera por alguna tontería, lo prefería a que le hubiese pasado algo. Tras buscar el número personal de Haruka lo llamé.

- ¡Joder! Darien, estaba a punto de llamarte…

- ¿Ha ocurrido algo? - suspiró de una forma que no me gustó nada.

-Un tipo se ha llevado a Serena…- fue tal la conmoción que tuve que sentarme para no caer al suelo.

- ¿Qué…? - pregunté casi sin voz.

-Debería haberle dicho que no saliera hasta que supiéramos más ¡Maldita sea! Pero no se me pasó por la cabeza que fuera a hacerlo sola cuando sigues de vacaciones…

- ¡Mierda! Ni siquiera me percaté hasta hace poco, la llamé y dijo que venía hacía aquí.

-Según los testigos tuvo un golpe con el otro auto, seguramente preparado, discutieron, él la dejó inconsciente y la llevó a su coche, todo ocurrió tan rápido que lo único que pudieron hacer fue llamarnos y tomar la matrícula…

- ¿Lo habéis encontrado?

-Era un coche robado, apareció a pocos kilómetros… Había una nota para ti…- tragué grueso.

- ¿Qué decía?

-Iremos a tu casa y te lo muestro…- alejó el teléfono para dar órdenes y volvió de nuevo- Estaré ahí en 10 minutos…- colgó y esos minutos eternos los pasé dando vueltas alrededor como un perro enjaulado mientras las preguntas se sucedían sin parar ¿Por qué ahora? ¿Quién era ese tipo? ¿Qué quería? ¿Tendrían Seiya y Neherenia algo que ver? Cuando llamaron a la puerta abrí corriendo, Haruka venía acompañado de otro tipo que llevaba un enorme maletín.

- ¿Qué es eso?

- Cuando se pongan en contacto contigo, podremos localizarlos…- los hice pasar y nos sentamos en el sofá mientras el otro tipo comenzaba a sacar un montón de cables y un aparato del maletín-Ten…- me dio una bolsa con la nota dentro. La leí en voz alta.

"Si deseas volver a verla será mejor que tengas preparado 1 millón de euros ¿Vale lo suficiente tu mujercita? Seguro que sí, muy pronto nos pondremos en contacto…"

- ¡Mierda! - me costaba respirar- Así que solo quieren dinero.

- Eso parece, eres un hombre adinerado, os habéis casado hace poco y quizá…

- ¿Crees que tenga que ver con Kou?

-Según la descripción de los testigos no fue él quien se la llevó, pero no descarto nada…- me enseñó un dibujo de un tipo grande, con la cara ancha, nariz gruesa, labios finos y ojos alargados…- ¿Te suena de algo?

- ¿Debería?

-Es el tipo que se la llevó, puede ser un hecho aislado o que haya sido contratado para hacerlo…

-Si lo han contratado apuesto a que han sido ellos…- apreté los dientes con fuerza, en cuanto até cabos lo supe- Neherenia y Seiya…

- ¿Tu ex y el suyo? - lo miré mal.

-Nunca hemos tenido una relación…- rodó los ojos.

- ¡Vamos! No te alteres, aunque solo haya sido sexo algo han tenido.

-Como sea…- asintió- Ella estaba enfadada por mi relación con Serena, luego está el hecho de pagarle la fianza a ese maldito de Kou ¡Seguramente lo hayan orquestado todo!

-Lo investigaremos, ahora mismo son nuestra mejor vía…- me pasé las manos por el cabello con desesperación.

- ¡No es suficiente! ¡Joder! Yo… No puedo perderla…- sollocé y puso su mano sobre mi hombro.

-La encontraremos, llamaré a los chicos para que vengan…- también debía llamar a mi suegra, aunque no tenía ánimos de nada era mi obligación. Esperaba por el bien de esos malditos que apareciera pronto, sana y salva o los mataría con mis propias manos…

SERENA

¡Oh, por dios! Me dolía la cabeza un montón… Pero no recordaba haber bebido… ¡Oh Dios! ¿Cómo podría si estoy embarazada? Abrí los ojos con fuerza y vi que no estaba sola, entonces recordé todo…

-Por fin despiertas…- sonrió de forma perversa- Si hubieras hecho caso no habría tenido que llegar a esto…- al mirar alrededor, me di cuenta que estaba encerrada en una habitación.

- ¿Me has secuestrado? – pregunté lo obvio y volvió a sonreír, antes que respondiera la puerta se abrió y la vi ¡Maldita mujer!

-He esperado demasiado por él y no estoy dispuesta a perderlo por alguien insignificante como tú.

-Por lo menos no estoy loca…- dije alzando mi barbilla con orgullo y me miró enojada.

-Cuida tu lengua o tendré que decirle a MK que te dé una lección…- lo miré y volvió a sonreír de forma perversa- Y esta vez lo dejaré jugar contigo…- tragué grueso y enseguida toqué mi ropa, todo parecía estar en su sitio.

- ¿Por qué no me sueltas? Si lo haces ahora no le diré a nadie…

- ¡No! Él necesita dinero y yo que desaparezcas…

- ¿Él? - antes de verlo sabía que solo podía referirse a…

-Hola bombón, volvemos a vernos…- apreté los dientes con fuerza.

- Así que os habéis puesto de acuerdo para secuestrarme ¡Pero no os saldréis con la vuestra! La policía nos encontrará y…

-Para entonces estaré muy lejos…- se acercó a mí, a pesar de todo le mantuve la mirada- Yo solo necesito dinero para desaparecer…- la señaló a ella- Ella tiene otros planes…- al mirarla supe cuál sería mi fin.

- ¿Así que ahora aparte de gilipollas vas a convertirte en cómplice de asesinato? – rodó los ojos.

-No me interesa saber lo que vaya a hacer una vez que me largue con el dinero…- se acercó a ella y besó su cuello- ¿Verdad querida?

-Si…- miró al tipo que me había secuestrado- Encárgate que no salga de aquí hasta que cumplamos nuestros objetivos.

-No se preocupe…- lo miré y me guiñó.

- ¡No te saldrás con la tuya! - le grité furiosa y comenzó a reír.

-Ya lo hice…- dijo altiva antes de salir y suspiré con pesar, sopesando mis opciones no podía hacer mucho, confiaba en que me encontrarían antes que fuera tarde, pero ¿Y si no era así? ¿Debería tratar de escapar de una muerte segura? Por inercia toqué mi vientre, no podía ser que tuviera tal mala suerte de pasar por esto cuando mi vida estaba dónde debería…

- ¿Estás embarazada? - preguntó fuera de sí.

- ¿Acaso te importa? - gruñó.

- ¡Contesta a la pregunta! - exigió y asentí.

-Me enteré hoy…- suspiré de nuevo, lo vi revisar mi móvil.

- ¡Mierda! - se levantó y salió dando un portazo ¿Qué había pasado? ¿Fue por el embarazo? ¿Algún mensaje? No tardaron en escucharse voces, Neherenia y él discutían, la curiosidad me pudo y me acerqué a la puerta para tratar de escucharlos, aunque lejanas pude hacerlo…

- ¡No puede ser! - gritó ella.

- ¿No lo sabías? - le preguntó de mal humor.

- ¡Por supuesto que no!

-Da lo mismo, el trato queda roto…

- ¿Qué quieres decir?

-Lo sabes muy bien, yo no mato mujeres embarazadas…

-Te he pagado para que lo hagas, esa cosa no puede llamarse bebé cuando apenas se nota su estado.

-Me importa una mierda si se nota o no, no voy a hacerlo ¡Punto!

-Si te rajas caerás…- comenzó a reír.

- ¿Y quién lo hará? ¿Tú?

-Pues si…- rió más.

-No lo creo querida, ahora mismo voy a llevarla de vuelta a su casa y tendrás que buscar otra manera de vengarte que no me meta en medio.

- ¡No te atrevas!

- ¿O qué?

-Te mataré…- volvió a reír.

- ¿Crees que tienes alguna posibilidad? - hubo un ruido metálico.

-Solo debo apretar el gatillo.

- ¡Hazlo! - tras un fuerte disparo hubo demasiado silencio y me tapé la boca con la mano ¿Lo habría matado? ¡Oh dios mío! Si lo había hecho solo porque iba a llevarme a casa ¿Qué me esperaba a mí? Ahora sabía con seguridad que como no se dieran prisa iba a morir aquí y mi bebé, fruto de mi amor con Darien no tendría ninguna oportunidad de vivir…

DARIEN

Llevaba esperando en el sofá, observando cada uno de los movimientos de Haruka y sus hombres demasiado tiempo, por suerte Andrew y Ayato vinieron en cuanto se enteraron, pronto llegarían los demás y seguíamos sin buenas noticias.

-Creo que los tenemos…- mi corazón dio un vuelco.

- ¿Estás seguro? Todavía no han llamado…

-Pero el GPS del móvil de Serena está activo, puede que no sea nada, pero de momento es la mejor pista que tenemos.

-Iré con vosotros…- asintió y Ayato se levantó conmigo.

-Yo también iré…- se volvió a Andrew- ¿Te quedas para recibir al resto e informarlos?

-Si, no se preocupen, yo me hago cargo…- puso su mano en mi hombro- Estará bien.

-Eso espero…- no podría superar la pérdida de ambos…

- ¡Vamos! – Ayato me arrastró al coche de Haruka y nos pusimos en marcha, cuando me di cuenta del camino que llevábamos mi corazón volvió a dar un vuelco con esperanza… Esto llevaba a su mansión, la misma en la que nos reuníamos cuando contrataba mis servicios- La encontraremos…- reiteró para animarme y asentí con más ánimo, realmente era lista, nunca se me hubiera ocurrido buscarla aquí. Cuando llegamos y escuchamos un fuerte disparo casi me caigo de rodillas al suelo, si no fuera por la sujeción de Ayato lo hubiera hecho- ¡Darien!

-Por favor que estén bien…- rogué a nadie en particular.

- ¡Quedaos aquí! Entraremos nosotros…- Haruka y el resto de sus hombres se alejaron, cuando traté de seguirlos Ayato me paró.

-No podemos Darien, solo seríamos un estorbo…- resoplé.

-Pero no puedo quedarme tan tranquilo… Ella y mi hijo están…- casi me pongo a llorar y me abrazó.

-Tranquilo hermano, desahógate… Lo necesitas, pronto acabará todo y la tendremos de vuelta…

-Eso espero…- o iría a la cárcel por asesinato.

SERENA

No tardó mucho en abrirse la puerta con fuerza y apareció ella con el arma en la mano, apuntándome sin parpadear.

-El tiempo se acabó…

- ¿Qué demonios haces? - gritó Seiya cuando llegó a su lado- ¡No puedes hacerlo! Quedamos que primero recogería el dinero y después...- miró al pasillo con la ceja alzada- ¿Lo has matado?

-No me ha dejado otra opción, quería llevarla con Darien y no podía permitirlo.

- ¡Joder! ¡Esto no es lo que teníamos planeado! No pienso formar parte en ningún asesinato…

- ¿Acaso crees que me importa una mierda lo que quieras? - le gritó de malos modos y la miró muy enfadado.

- ¡No me grites! ¡Maldita sea! ¡Teníamos un acuerdo!

- ¡Ya no importa! La mataré y así Darien volverá conmigo.

- ¿Realmente lo crees? - lo miró cabreada.

- ¿Que insinúas? – negó.

-No creo que quiera tener nada que ver con la asesina de su esposa…

- ¡Esta maldita no solo me robó a Darien! ¡También ha tenido la indecencia de quedarse embarazada! ¡Ha robado mi futuro!

- ¡Es mi marido! ¿Por qué crees que nos casamos? - comenzó a temblar y me temí lo peor.

- ¡Vamos Neherenia! Dame el arma…- cuando trató de tomarla disparó a su hombro- ¡Maldita! ¿Por qué coño lo hiciste? - la ansiedad iba en aumento, podía percibir su odio y ganas de matarme como a un insecto.

-Nadie interferirá en mis planes…- volvió a apuntarme con el arma.

- Por favor, esto no tiene sentido, él no te ama, y aunque me mates nunca lo hará…- volvió a temblar, pero no bajó el arma.

- ¡Mientes! Solo nos separa tu presencia y una vez que desaparezcas todo volverá a ser como antes…- Seiya trató de acercarse de nuevo.

-Deja el arma, hablemos…- se alejó de un salto.

- ¡De eso nada! Como intentes acercarte te vuelvo a disparar y esta vez será en el pecho…- lo vi tragar grueso- ¡Ya he matado a este idiota, otro más no me importa!

- ¿También vas a matarme?

-Por supuesto, ya no voy a parar hasta conseguir mi objetivo…- un fuerte estruendo en la puerta me hizo tirarme al suelo, ella miró atrás, antes de poder ver que la había asustado tanto disparó en mi dirección y tuve que rodar para no recibirlo en la cabeza, aun así, me dio en la pierna.

- ¡Dios! - ¡Joder como dolía!

- ¡Arriba las manos! Pónganlas donde pueda verlas…- ¡gracias a dios! Reconocí la voz de Haruka y un inmenso alivio me inundó.

- ¡Jefe! El objetivo está herido y sangra mucho…- lo alertó un joven que estaba cerca de mí.

- ¡Joder! ¡Pide una ambulancia enseguida! – mientras llamaba se puso a mi lado apretando con fuerza la herida para detener la hemorragia.

-Tranquila, respire hondo, enseguida la llevarán al hospital…

-Mi bebé tiene que estar bien…- sollocé y asintió.

-Ambos lo estarán, su marido vendrá enseguida…- no había terminado de hablar cuando lo escuché gritar y por lo que decía me imaginaba a quién…

DARIEN

No sabía cuánto tiempo había pasado cuando uno de sus hombres me hizo una seña y corrí a la casa con Ayato tras mis pasos, nada más entrar los vi esposados uno al lado del otro, Seiya parecía estar herido y había otro hombre en el suelo al que no veía la cara, pero me imaginaba quién podría ser.

- ¡Maldita seas! ¿Por qué lo hiciste? - le grité y ella me miró como si no hubiera hecho nada.

-No entendías a razones, cuando se ama uno hace lo que sea por amor…

- ¿Amor? ¿Lo dices en serio?

-Más que a mi vida…- negué.

-Solo estás obsesionada conmigo, si me amarás me dejarías ser feliz con la mujer que amo…

-Pero no puedes…

- ¡Maldita sea! ¡Puedo y lo haré! ¡Más te vale que esté perfectamente o te aplastaré como a una cucaracha!

- ¡Ella no te merece!

- ¡Soy yo el que no lo hace! Y aun así me ama…

-Darien déjalo…- trató de tranquilizarme Ayato- Vamos con ella…

-Tienes razón, no merece la pena…- me alejé de sus gritos e incoherencias, ahora mismo no me interesaba nada de lo que pudiera decir, solo pensar que confiaba en ella y la llegué a considerar una amiga me revolvía el estómago ¿Cómo pude estar tan ciego? Cuando entré en la habitación y la vi tendida en el suelo sobre un charco de sangre casi se me para el corazón ¡Mierda! Corrí junto a ella y la abracé con fuerza.

-Serena…- sollocé.

-Darien, me alegro de verte…- besé sus labios con ternura.

-No más que yo…- antes de poder decir más entraron los paramédicos y se la llevaron en la ambulancia, fui con ella, mientras la estabilizaban tenía su mano fuertemente agarrada en la mía y la besaba con adoración.

-Estoy cansada…

-Aguanta cariño, enseguida te pondrás bien…- me miró con ternura.

-Te amo Darien…- besé sus labios, aguantó el corto camino al hospital como una guerrera. Cuando llegamos los seguí sin soltar su mano hasta que no me permitieron más, luego me tocó quedarme en la sala de espera. Tras enterarse de lo sucedido por Ayato, no me encontraba de humor para nada y él se hizo cargo de todo, no tardaron en llegar los demás bastante preocupados por lo sucedido, cuando sonó el teléfono y vi que era Haruka me alejé para poder hablar con él.

- ¿Cómo estás?

-Hasta que no pueda estrecharla entre mis brazos en casa no estaré bien…- suspiré- Dime que todo va bien por ahí…

-Si te refieres a que no saldrán de la cárcel puedes apostar por ello.

-Menos mal, por fin una buena noticia.

-El hombre que la secuestró fue el que encendió el GPS de su móvil…

- ¿Qué?

-Lo tenía encima cuando lo cacheamos, sus huellas y las de Serena son las únicas en él, por lo que ha declarado Neherenia lo había contratado para matarla, pero se echó atrás por su embarazo…- saberlo me hizo darme cuenta de lo cerca que había estado de perderlos.

- ¡Hijos de perra!

-Al final tuvo principios…

-Supongo que debo agradecerle…- dije con ironía y rió.

-No hará falta, aunque sigue vivo de puro milagro, en cuanto salga del hospital estará encerrado por mucho tiempo. El FBI llevaba años tras él, ellos se harán cargo.

- Espero que sigan allí el resto de nuestras vidas.

-No te preocupes por ellos ahora ¡Tienes las de ganar! - sonreí- Ahora debo seguir con el papeleo.

-No te entretengo más, gracias por llamar.

- ¡Para eso están los amigos! Te llamaré de nuevo por cualquier novedad, dale recuerdos de mi parte.

-Lo haré…- cuando colgué me quedé mirando la nada y deseando que vinieran de una vez para darme noticias de mi mujer…

- ¿Familia de Serena Chiba?

- ¡Aquí! - gritamos todos y tras acercarnos comenzó.

-Ella se encuentra bien, la hemos llevado a su habitación, la bala no provocó ningún daño y a pesar de la pérdida de sangre se ha recuperado con la transfusión…- no pude evitar interrumpir.

- ¿Ambos están bien? - sonrió.

-Usted debe ser su marido…- me dio la mano y la apretamos- No ha parado de preguntar por usted…- sonreí como idiota- Si, están perfectamente. Si me acompañan los llevaré a su habitación…- miró a todos en general- Pero tendrán que visitarla de 2 en 2…

- ¡Maldita sea! - se quejó Mina, tras una mirada de reprobación por parte del médico se disculpó- Lo siento…- su marido le regañó por lo bajo mientras ella le rodaba los ojos ¡Menuda paciencia debía tener! Su madre se acercó a mí.

-Entraremos después de ti…- aunque es lo que hubiera hecho de igual modo le agradecí.

-Gracias…- en cuanto llegamos, escuchamos de nuevo las advertencias del médico antes de irse, debía estar ingresada 2 días y no había duda que me quedaría con ella, le pediría a Andrew que me trajera algunas cosas. Cuando al fin entré y la vi en la cama casi me echo a llorar, a pesar de todo ella sonreía como si nada hubiera pasado… Mi mujer era increíblemente fuerte y la amaba más si cabe.

SERENA

Cuando me trajeron a la habitación no podía pensar en otra cosa que no fuera él, así se lo hice saber al médico antes de irse. A pesar de los analgésicos me dolía todo, pero al menos estaba viva. No tardó mucho en aparecer por la puerta, solo verlo iluminaba mi alma…

-Hola…- enseguida vino junto a mí y besó ligeramente mis labios.

-No sabes cómo siento lo ocurrido.

-No fue culpa tuya…- suspiré- Ambos estaban locos y miraban por sus propios intereses…- uno por dinero y otra por una vida que anhelaba a pesar que nunca sería posible.

-Lo sé, pero…- vi resbalar algunas lágrimas por su rostro y se las quité con suavidad.

-Estamos bien, miremos adelante y dejemos esta mala experiencia atrás ¿De acuerdo? - su sonrisa apareció entre las lágrimas.

-Lo que desees cariño…- volvió a besarme, esta vez con algo más de fuerza- Te amo más que a mi vida…- Puso su mano en mi vientre- A los 2…- puse mi mano sobre la suya y sonreí.

-Y nosotros a ti…- se llevó la otra mano a su boca para besarla mientras que apretaba la que tenía sobre mi vientre, acariciando cada uno de mis anillos, ambos símbolos de nuestro amor.

-Parece que hace un mundo desde aquella noche que nos conocimos…- sonreí recordando lo ocurrido- Desde entonces te convertiste en todo para mí…- besó ligeramente mis labios.

-Al igual que tú para mi…- susurré sobre sus labios, tras otro beso algo más profundo susurramos a la vez.

-Sin duda, la mejor noche de nuestra vida…- nos perdimos en un demandante beso, que se convirtió en una promesa de nuestra maravillosa vida juntos…

FIN…

URSU.

Ya llegamos al final de esta historia, pero no se preocupen que me pondré enseguida con el Epílogo para dejarla terminada... Espero que les haya gustado.

Muchas gracias por su apoyo, cualquier cosa no duden en contactarme.

Muchos saludos y besos para todos.