Por su paciencia o impaciencia, gracias (^.^)/

En capítulos anteriores:

¡Es de Hiccup! —exclamó el feliz Toothless al reconocer el tipo de papel y rápidamente se puso a leer lo que su amo le había escrito.

Mientas que Alúmini, estaba sorprendida de que justamente que estaban hablando de su protegido habían llegado mensajes de él, y sintió por una parte alivio de que nada le hubiera pasado, como se imaginaba Toothless.

Sin embargo, aquel pensamiento se le esfumó, cuando su pareja se giró hacia ella con una expresión sumamente consternada, estaba en shock.

¿Qué pasa Toothless? ¿Le pasó algo a Hiccup?

El guía, de la impresión, no pudo siquiera responder y sólo alcanzó a negar con su cabeza.

Desesperada con tanta intriga, Alúmini le arrebató los papelitos y los leyó por sí misma, al final quedó igual que su pareja, pero a la vez rememoró un viejo sentimiento.

Tenemos que volver…—dijo Toothless aún pasmado.

Alúmini, aún en shock, asintió rápidamente y luego sus pensamientos se volcaron hacia su amiga nadder.

Ay dioses, Stormfly… ¿cómo se lo diremos?

En ese momento, la puerta de la casita se abrió para susto de ambos dragones humanos, puesto quien llegó era la guía a la que más le impactaría la noticia.

¿Qué les pasa? —preguntó Stormfly con el entrecejo fruncido, pues apenas entrando con lo primero que se encontró fue con la cara de espanto de sus compañeros de cuarto.

Toothless tragó saliva y tomando nuevamente el mensaje de su amo en sus manos, dio un paso hacia adelante para mostrarle el mensaje que recién habían recibido.

Stormfly… es Astrid…

Aquel tono, no le gustó para nada a la recién llegada y rápidamente comenzó a temer lo peor.

¿Qué le pasó a Astrid?...

Capítulo 26.

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Unidos otra vez.

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"Astrid, perdió un bebé"

"No sé qué hacer"

"Por favor, necesito ayuda"

"Por favor, perdónenme."

"No puedo solo, no sé qué hacer. Por favor."

Aquellas palabras eran las que estaban escritas en las 5 hojitas de las notas mágicas que habían recibido los guías. Estaba de más decir que para la pareja de furias la primera nota era la más impactante y trágica de todas, mientras que las demás, despedían un aura de suma confusión y de tristeza.

En tanto Stormfly, quedó impactada con sólo leer la primera, y su instinto protector salió a flote cuando sin previo aviso, cambió de forma a la de un pequeño dragón y salió volando presurosamente de la cabaña.

Toothless y Alúmini se miraron con preocupación; sin embargo, no perdieron el tiempo y también se transformaron a voluntad; esa habilidad la habían adquirido cuando rompieron los lazos con Hiccup y Stormfly con Astrid.

Siguiendo de lejos a la nadder que ya se había adelantado por mucho, vieron que se dirigía al puerto, tal como lo habían pensado, pues la única forma de volver a Berk era en un barco, ya que después de todo, no eran tan grandes como para cruzar de un puerto a otro, y si querían llegar rápido ese era el único medio.

Sin que nadie se diera cuenta, se adentraron a un barco en el área de carga y ahí esperaron impacientemente a que partiera. Stormfly estaba esquinada, no quería dirigirse al par de furias que también mantenían su distancia, pero en cuanto sintieron que el barco zarpó, el guía nocturna se acercó a ella para tratar de hablar sobre lo sucedido.

—¡Nunca debí hacerles caso! —reclamó la nadder convirtiéndose precipitosamente en una humana, y con un manazo alejó al pequeño dragón negro.

—¡Stormfly! —Toothless reaccionó transformándose también, y en seguida a él, la taciturna Alúmini.

—Astrid, ella estaba…—no pudo terminar pues la tristeza de imaginar lo que había pasado dominó a su mente y cuerpo.

—Lo sé, lo sé… pero creo que no es el momento de pelear.

—Claro, que fácil para ti, no es a tu amo a quien le pasó.

Dicho esto, la furiosa Stormfly volvió a su forma de dragón y salió como una destellante luz hacia la cubierta del barco, necesitaba aire y también pensar profundamente tanto en lo sucedido como en sus acciones.

Mientras tanto, el par de furia se quedó en silencio en el área de carga.

—No creo que lo que dice Stormfly sea verdad. —rompió Alúmini el silencio. —Se podía leer en las notas, se podía percibir en ellas el dolor de Hiccup.

—Nunca debimos dejarlos continuar con su vida así hechizados. —masculló Toothless dándole la espalda. —Lo mejor hubiera sido revelarles la verdad en cuanto los encontramos.

—Pero y ¿el pequeño?, era sólo un bebé…

—Claro, ¿y después? —la encaró. —No tuvimos la precaución de evitar que siguieran con su vida marital después, ¡ni siquiera se nos cruzó por la cabeza que podrían tener otro hijo! Pero fui un TONTO, por escucharte y a Stormfly… ¿de verdad? ¡¿Qué diablos pensábamos cuando creímos que ellos podían seguir su vida así hechizados?! ¡YO QUERIA DECIRLES LA VERDAD Y ME DEJÉ LLEVAR POR SUS IDEAS! Si lo hubiéramos hecho…

—¡BASTA TOOTHLESS! —gritó Alúmini afilando sus ojos. — ¡Ya no tiene caso reprochárnoslo, el hubiera no existe! Tenemos que aceptarlo, Hiccup y Astrid cometieron errores, sí, y…—suspiró. —Nosotros también…

—Claro. —bufó. —¡Porque nunca debimos abandonarlos!

—¡Ellos estaban incontrolables! ¡Necesitaban madurar!

—¡Y nosotros preferimos huir a lidiar con ellos! Alúmini…—suspiró más calmado. —Ni siquiera nos consta que Astrid Hofferson estuviera 100% involucrada en lo que hacía Hiccup, Stormfly lo dudó… pero, aun así, la separamos de ella.

—Ya Toothless, como dije, no tiene caso reprochárnoslo, eso quedó en el pasado, tenemos que ver por el presente y el futuro.

Toothless sonrió levemente y asintió.

—Espero que eso te ayude a dormir, porque a mí… sinceramente no, no creo que puedas comprender con exactitud la gravedad del problema.

Con sus últimas palabras dichas, Toothless le dio la espalda a su pareja, se transformó en dragón y salió también a cubierta.

—No tienes ni siquiera idea. —susurró Alúmini en la soledad, limpiando con brusquedad unas lagrimillas que se le habían salido.

Se sentó entre las cajas de la carga y reflexionó también. Por supuesto que comprendía lo que probablemente sucedía en ese momento con los hechiceros, pero también, otra parte de ella tenía ese sentimiento de culpa. Lo admitía, como una guía sin amo, por años había estado buscando ser parte de algo, de alguien, y cuando por fin conoció a Toothless, pensó que podría tener lo que otros guías tenían cuando llegaban a su madurez, aunque claro, estaba el factor "Hiccup", aquel por el que su pareja tenía que ver y que ella acogió para estar tanto con Toothless, así como para guiar al hechicero por el buen camino como pensó que hubiera echo con su propio amo.

"Su amo" —gimoteo de tan sólo pensar en ella. —¿Cómo hubiera sido? —se preguntó mirando al techo.

Y así, los guías, cada uno por su lado, aguardaron durante el viaje en distintos puntos del barco, una vez que este atracó en el puerto de Berk, dejaron momentáneamente sus diferencias y se concentraron para sentir la magia de sus amos y así encontrar su camino de vuelta con quien los necesitaban.

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Tiempo actual.

—Perdóname, Stormfly… ¡no lo sabía! —seguía gritando Astrid con fuerza.

La guía, a pesar de tratar de confortarla con sus caricias poco efecto surtían, la vio realmente mal, y claro, todo gracias al imbécil que se encontraba frente a ella, pasmado como el idiota que era. Refugiándose bajo las alas de sus guías, como siempre solía hacer.

—Storm... Storm… fly…—comenzó Astrid a quejarse repentinamente por una punzada que sintió en su vientre.

—¿Qué? ¿qué tienes? —trató esta de ayudar con desesperación, viendo como su ama comenzaba a retorcerse por el dolor.

—¿Astrid?

Al escucharla quejarse, Hiccup se soltó de sus guías y acudió con ella para ayudar, un acto que momentáneamente sorprendió al par de furias y a la misma nadder, pues no pasó por desapercibido que la había llamado por su nombre.

—Astrid… ¿Dónde te duele?

—¡Aléjate, imbécil! —lo empujó la nadder antes que pudiera acercarse más a ella.

—Stormfly… —susurró Astrid en un intento de regaño, pero el dolor la superaba que aquel regaño se confundió con un susurro de auxilio.

—¡¿Qué está pasando?! —irrumpió de repente Atali con la enfermera que había escoltado a los recién llegados.

—Dra. Atali… Astrid, no sé…—respondió Hiccup balbuceante.

—Hay muchas personas aquí, les pido por favor que sólo uno se quede, los demás deben retirarse.

—Yo me quedaré con ella, soy su hermana. —se apresuró a decir Stormfly, viendo con desdén a Hiccup, mientras tomaba con fuerza la mano de su ama.

Hiccup quedó boquiabierto y se sintió desplazado, después del avance que había tenido con su aliada nuevamente sintió que iba en picada otra vez, algo que no podía permitir que volviera a suceder, pero una mano sobre su hombro, lo hizo desistir de sus intenciones de reclamar.

Toothless, con el gesto generoso que lo caracterizaba, le hizo una negación con la cabeza, por lo que comprendió que no era el lugar ni el momento, así que sólo asintió y salió junto con él y Alúmini del cuartito para dejar a la doctora hacer lo suyo.

Pero la incertidumbre de no saber qué pasaba con su compañera lo abrumaba, tanto, que aguardar en la sala de espera no le fue suficiente, por lo que ansiosamente salió del edificio en un intento por liberar la frustración que sentía, así como la sorpresiva llegada de sus guías los cuales lo acompañaron de cerca y silenciosamente.

Tanto Toothless como Alúmini se limitaron en observarlo, y sólo eso les bastó para notar que su amo ya no era el mismo muchacho que habían dejado semanas atrás. El engreído y egoísta Hiccup había desaparecido, ahora ante ellos, estaba otra persona, una que, aunque no lo pareciera, estaba sufriendo demasiado.

—Hiccup, no tienes que guardar tus sentimientos. —le aconsejó Alúmini, al verlo dar vueltas en medio del jardín del hospital.

El hechicero entonces detuvo su andar. Les dio la espalda a sus guías y miró al cielo, el cual ya se encontraba oscurecido y adornado con varias estrellas.

—Lo siento tanto. —fue lo único que alcanzó a musitar, evitando a toda costa quebrar en llanto, pero el tono de su voz bastó para estremecer a sus guías. —Tampoco lo sabía, yo…—reprimió un gimoteo. —¡Nunca lo sospeché!... vivía tan enfrascado en mi vida anterior que… no lo vi venir.

—Nadie lo vio venir, Hiccup. —musitó Toothless como consuelo.

—Pero…—suspiró aun sin atreverse a verlos. —Pude prevenirlo…, si tan sólo hubiera aceptado a los niños desde un principio, si tan sólo les hubiera hecho caso, tal vez… esto… no hubiera sucedido. —consideró bajando la cabeza con lamento.

—Nosotros también erramos. —dijo Alúmini acercándose a él. —También nos enfrascamos en el estilo de vida que llevaban antes de que el hechizo se rompiera y… de un modo u otro, no quisimos que ese ambiente familiar se disolviera, nos aferramos a él, a pesar de que ustedes nos insistieron que no. No pudimos ver lo asustados que estaban, antepusimos otras cosas sin darles oportunidad de procesarlo, fuimos exigentes y duros con ustedes… ahora lo podemos ver. Nunca debimos abandonarlos a su suerte.

—Pero… de algo sirvió. —dijo Hiccup girándose hacia ella con una leve sonrisa. —Porque… sólo así…—suspiró. — Me pude dar cuenta… de lo mucho… que amo a mis hijos. —admitió rompiendo en llanto.

Una confesión sorpresiva y enternecedora para los guías; en semanas atrás no les hubiera cabido en la cabeza que su amo dijera eso, pero ahora en el presente era algo que resultaba ser "mágico". No había palabras para describir el gran orgullo que sintieron en ese momento. El niño mimado, engreído y egoísta se había ido, ante ellos ahora estaba un hombre hecho y derecho, un hombre de familia, pero ¿un hombre feliz?

—Llora todo lo que quieras, Hiccup. —lo abrazó Alúmini, llorando a la par con él.

—¡Perdí a uno, Alúmini! —chilló Hiccup aceptando su consuelo.

—Sí, lo sé, lo sé… y sé que duele, comprendo a la perfección tu dolor, ese vacío por un ser que tal vez nunca llegaste a conocer, pero que amaste con todo tu corazón, comprendo a la perfección ese sentir…porque… yo soy la guía de un no nato. —recordó con dolor.

Tanto Hiccup como Toothless se sorprendieron, el primero se alejó un poco de ella para poder aclarar si lo que había escuchado era cierto; mientras que el segundo quedó boquiabierto, sabía que su pareja era una guía de alguien que ya no se encontraba en el mismo mundo que ellos, mas nunca había imaginado que fuera de un no nato. En el santuario de dragones que cuidaba Valka, la madre de su amigo, lugar donde la había conocido, residían guías de diferentes edades y razas, guías que perdieron a sus amos y que, por respeto a estos, no hablaban de ellos.

—Sí…—continuó Alúmini, limpiando con sutileza las lagrimillas de los ojos de su protegido. —Yo iba a ser la guía de la hija de una familia de estatus medio, como sabrás, cuando somos escogidos por una familia para ser guía espiritual, tenemos la habilidad de sentir a quien será nuestro amo, yo, aun estando dentro del cascaron podía sentir a esa niña dentro del vientre de su madre. Pero… un día, antes de que mi cascaron se rompiera, dejé de sentirlo, y… cuando llegó mi momento de nacer, me vi sola, en el santuario de dragones de tu madre. —recordó encogiéndose de hombros. —esperé por mucho a que me llevaran con mi persona, pero, eso nunca sucedió… tarde comprendí lo que había sucedido, mi persona se había ido antes de tiempo.

—Lo siento mucho, Alúmini. Tan egoísta fui que nunca me tomé la molestia de considerarte, nunca me detuve para ver también por tus sentimientos o los de Toothless. —dijo Hiccup, viendo también a su amigo.

—No te preocupes, ya somos dos, porque sincerándonos, yo sólo quería que maduraras para que así Toothless pudiera madurar también, ya que es parte del ciclo de un guía y un amo, de esta forma… él podría tener más tiempo para mí.

—Alúmini…—se acercó Toothless a ellos. —Yo… lo siento.

La albina negó con su cabeza.

—No hay nada que perdonar. —musitó tomando su mano izquierda, y tomando la mano derecha de Hiccup. —Ahora lo que debemos hacer es ver por Astrid, ¡juntos!

—Estoy de acuerdo con eso. —sonrió Toothless, orgulloso de su chica. —Y Hiccup…—miró a su amigo.

—¿Sí?

—Para poder comprender lo que pasó, necesitamos que nos digas ¿qué pasó a partir de que nos fuimos?

El hechicero asintió, y reservándose nuevamente su dolor sólo para él, procedió a contarles todo. Las revelaciones navideñas tanto de Astrid como de él, las mínimas cosas que los niños podían hacer y que indicaban que habían heredado ciertas habilidades de ellos. Los malestares y cambios de humor de Astrid que, en un principio pensó que era por la falta de energía, por último, las trampas y emboscada de Harald, el invocador, así como la persona que había detrás de él y que seguía suelta.

Para los guías fue impactante escuchar ciertas partes, en especial para Toothless, quien, en algún momento, estuvo frente al enemigo y jamás sospechó de él.

—Toothless, Alúmini… de lo poco que pude recordar, sospecho que, la persona que nos trajo a este mundo a Astrid y a mí, es la misma que manejaba a Harald, esa persona es nuestro verdadero enemigo.

—Lo mismo pienso, pero… ¿quién podría ser esa mujer?

—Toothless… necesito saber qué pasó el día en que Astrid y yo desaparecimos del mundo oculto. ¿Hubo alguna sospecha? ¿Alguien a quien hayan atrapado? ¿Qué hicieron nuestras familias? Recuerdo vagamente que había reportes o algo así de gente que había desaparecido.

Ambos guías se miraron entre sí, pensando seriamente cómo responder aquellos cuestionamientos.

—¿Qué tanto es lo que recuerdas de ese último día, Hiccup? —preguntó Alúmini para ver que partes podría resumir.

El hechicero se sacudió un poco tratando de hacer memoria.

—Tenía que ir a ese evento de los Hofferson, estaba Viggo, el evento duró algunas horas, luego… los esperé detrás de un edificio, Astrid apareció y discutimos. —recordó rodando los ojos. —De algún modo, la discusión terminó en el techo de un edificio, luego una tipa apareció y comenzó a atacarnos, pero de ahí en más no recuerdo.

Ambos guías meditaron.

—Por cierto, ¿ustedes dónde estaban?

Era su turno, viéndose nuevamente entre ellos, Alúmini le cedió la palabra a su pareja.

—Fuimos a dejar una carta para tu mamá en un buzón del terror ¿Lo recuerdas?

Hiccup frunció el entrecejo tratando de hacer memoria, mas lo único que llegó a él, fue cuando estaba escribiendo unas cosas en un papel, supuso que era eso.

—Ok, por un encargo tuyo, Alúmini y yo fuimos a llevar una carta a un buzón del terror, pero como esos son propiedad de los Hofferson, teníamos que ser discretos.

—Creo recordar algo de eso. —musitó Hiccup aún confundido.

—Bien, ahora que lo pienso, extrañamente no encontramos ningún buzón por la zona, por lo que nos alejamos más del lugar de donde se realizaría el evento. Casi llegamos hasta el muelle. —recordó el furia.

—Es extraño, esos buzones están por casi todos lados en el mundo oculto. —analizó Hiccup.

—Sí, pero, continuando… cuando ya dejamos la carta e íbamos de regreso, otra cosa extraña sucedió y eso si nos dio indicativo de que algo malo pasaba.

—¿Qué cosa?

—Las calles nos fueron bloqueadas, no podíamos pasar por algunas secciones, era como si un cristal estuviera impidiendo nuestro paso, porque en un momento estábamos volando y al segundo siguiente chocábamos con algo invisible.

—Era como un laberinto. —concordó Alúmini.

—Sí, eso nos puso más en alerta y volamos lo más rápido que pudimos. No nos fue fácil encontrar una calle que nos acercara al bar de los Hofferson. Tardamos bastante, para cuando estuvimos a unas cuantas cuadras de llegar ya estaba todo oscurecido, cuando de repente…

—¿Qué? —susurró Hiccup intrigado y a la vez nervioso.

—Apareció una gran nubosidad en lo más alto del edificio, no sabíamos que era eso, pero era enorme y densa; y dentro de ella se podían ver destellos de luces rojas y azules.

—Toothless… creo que éramos Astrid y yo. —concluyó Hiccup pensativo. —¿Qué pasó después?

—La intensidad de las luces aumentaron dentro de esa nubosidad y al cabo de unos minutos, explotó…

—¿Explotó?

Toothless asintió.

Todo a nuestro alrededor se vio iluminado por una destellante luz, varios vidrios se quebraron por la intensidad del poder y un espantoso ruido hizo eco en todas las calles del mundo oculto. Alúmini y yo, fuimos arrojados lejos por aquel poder, pero logramos ponernos sanos y salvos en una tubería, cuando por fin todo se calmó, las barreras que se estaban interponiendo en nuestro camino desaparecieron, entonces, volamos hacia donde estaba el bar, mas no llegamos ahí, ya que vimos que una gran movilización de hechiceros se dirigió hacia donde había sido la explosión, entre estos a los hermanos de Astrid.

—¿Camicazi y Fare Hofferson?

Toothless volvió a asentir.

—Nosotros seguimos a la multitud, para cuando llegamos al punto de reunión, ya estaban ahí la guardia del rey, el padre de Astrid y tu padre, Hiccup.

—¿Papá? —recordó Hiccup melancólicamente, tratando de hacerse una imagen de cómo se veía en aquel escenario: fuerte, tosco y de seguro listo para la batalla.

—Pese a la explosión, todo parecía indicar que no había sido de gravedad cuando comenzó a hacerse el recuento de daños, pero, para dos familias en particular, no fue así.

—Los Haddock y los Hofferson,

—Así es Hiccup. Tan pronto vimos a tu padre nos reunimos con él, Stoick al vernos sin ti, rápidamente comenzó a buscarte, a tratar de localizarte con el ojo del dragón, mientras que los Hofferson, hicieron lo mismo al ver que Stormfly estaba sola y encerrada en un auto. Días después, el rey Drago puso el nombre de ambos con estatus de "desaparecidos" y se sumaron a la lista de hechiceros perdidos.

Hiccup apretó los puños.

—¿Qué más investigaron?

—Nada, no pudieron encontrar evidencias en el lugar de los hechos, ni rastros de que Astrid o tú hubieran estado involucrados; cómo te había dicho, con el paso de los días, sólo los añadieron a una lista de desaparecidos.

—¿Y nuestras familias?

—De parte de los Haddock, ni tu padre ni tu abuelo escatimaron en gastos y comenzaron a buscarte y a los demás, tal como se había planeado. Tu madre también se unió al grupo, pese a Eero. Tus padres estaban muy preocupados.

Hiccup sintió un nudo en la garganta y remordimientos hacia sus progenitores que, aunque hubieran tenido sus fallas como padres, de verdad lo amaban demasiado.

—¿Y la familia de Astrid?

—eh… pues…

—También salieron a buscarla. —interrumpió una voz femenina.

Tanto Hiccup, como los guías se sobresaltaron al escuchar esa voz, y al girarse vieron con cierta preocupación a la nadder guía que, con una postura rígida y brazos cruzados, los seguía observando con desdén.

—Stormfly, por favor. —pidió el guía nocturna.

—No, Toothless…—se interpuso Hiccup. —déjame a mí.

Con lento caminar, el hechicero se aproximó a la indiferente guía, dispuesto a enfrentarla, pero más que nada dispuesto a hacer las paces, no importaba el método, estaba decidido a no pelear más, para no perjudicar a su compañera de batallas.

—Stormfly…—pronunció una vez que quedaron cara a cara.

—Hiccup Haddock. —respondió esta, concediéndole el beneficio de hablar.

—Quiero decirte que Astrid no tuvo nada que ver con las cosas que yo hice, las cosas en las que mentí.

La nadder se estremeció a escuchar eso, y dio un suspiró indiscreto, incómoda por saberlo.

—Ella siempre fue gentil con los niños, pese a todo, y se esforzaba de un modo u otro a su manera… sus cambios de actitud se los atribuyo a… pues a…—exhaló tratando de pronunciar lo otro, pero el nudo de su garganta se lo impedía.

—Sí, entiendo. —susurró Stormfly para no obligarlo a decir "eso".

—Todo fue mi culpa. —concluyó Hiccup sin más rodeos. — Astrid, siempre fue inocente. Si quieres desquitarte, eres libre de hacerlo, pero, de una vez te advierto que no me importa lo que hagas, no dejaré a mis hijos y tampoco abandonaré a tu ama en este momento. Prometí ayudarla y es lo que haré.

La nadder se mordió los labios, sintiendo incomodidad de que alguien más se preocupara por su ama, cuando estaba acostumbrada a que el equipo generalmente se constituía por Astrid y ella.

—Mira Hiccup Haddock, no eres de mi completo agrado. —sinceró la guía. —Pero Astrid, antes que cayera rendida por las cosas que le suministró aquella mujer, me confió que la habías ayudado, que te has comportado de manera intachable y gentil con ella, y no sólo con ella, con los niños también… Me dijo… que ya no quería más peleas entre ustedes.

—Así es. —susurró el acusado tratando de eliminar el nudo de su garganta, viendo como algo insólito que su "compañera" hubiera abogado por él en medio de su dolor.

—Y si Astrid me lo pide, yo no tengo porque contradecirla, ahora si confiaré en ella. No volveré a cometer los mismos errores, porque admito que también me equivoqué. —dijo comenzando a estremecerse.

—Todos nos equivocamos, Stormfly. —comentó Toothless tratando de apoyar tanto a su amigo como amiga.

—De haber hecho las cosas bien…—musitó Stormfly comenzando a quebrarse. —De haber visto las señales…

Alúmini, viendo que la nadder parecía una bomba de tiempo, se apresuró en ir a abrazarla, justo en el momento exacto, cuando su amiga dejó el orgullo por un lado, para quebrarse ante ellos.

—¡Debí darme cuenta! —gritó. —Es mi amiga, mi protegida… debí sospecharlo…

—No es tu culpa, Stormfly. Por favor, no es culpa de nadie. —consolaba Alúmini.

Mientras que, del lado de los varones, Toothless se sorbía las mucosidades causadas por los sentimientos que tenía encontrados en su interior, mientras que Hiccup, no lloró, quiso mantenerse fuerte como había decidido.

—Si yo estoy así, no me imagino como está realmente ella. —siguió chillando la nadder en el hombro de su amiga.

—La vamos a ayudar, Stormfly, Astrid no estará sola. ¿Verdad, Hiccup, Toothless?

—¡Así es, Stormfly! Ya no cometeremos los mismos errores, no nos dejaremos manipular, ¡el equipo de hechiceros y guías ha vuelto! —dijo Toothless animado.

—Confía en nosotros, Stormfly. —terminó Hiccup para dar por cerrado también ese capítulo. —Juntos la ayudaremos.

Ya un poco más calmada, la guía nadder se separó con sutileza de su amiga y asintió conmovida.

—Perdón por mis arrebatos. —dijo una vez que se limpió los ojos. —Es sólo que… ver a mi amiga en ese estado fue… ¡impactante! —sinceró con tristeza. —Cosas que había pasado por alto vinieron precipitadamente y me sentí como tonta por no haber sabido interpretar las señales.

—¿A qué te refieres, Stormfly? —cuestionó Toothless.

La nadder se encogió de hombros.

—A todo. Por ejemplo, Astrid dormía más de la cuenta y le atribuí eso al egni, no comía o comía demasiado y pensé que era por lo mismo, y recién despertaron del hechizo tuvo un sangrado, aunque en ese momento sólo pensamos que era su periodo, por eso quiso ir de compras para buscar… ya sabes, "cosas de higiene femenina", nunca se me pasó por la cabeza otra cosa.

Tanto los guías como Hiccup, comprendieron ese sentir.

—Fui tan necia y tan mala amiga con ella, pero en el fondo, creo que era porque pensé que podía ser feliz en este mundo, que lo mejor, era que se quedara aquí e hiciera su vida junto con sus hijos.

—Eh, Stormfly… ¿Por qué dices eso? —preguntó el hechicero intrigado.

La nadder sonrió levemente.

—Hiccup, a diferencia de tu familia que siguió buscándote por años, la familia de Astrid desistió a los pocos meses.

—¿Qué? ¡¿Por qué?!

—Astrid estaba comprometida con un tipo llamado Neils Lundgren. ¿No sé si te suena?

—Sí, los Lundgren son de una importante y poderosa familia que está al norte del mundo oculto.

—Así es, pues… mira, no soy nadie para contarte, pero… Astrid cometió un error, un grave error…—dijo con seriedad.

—¿Qué cosa, Stormfly?

La nadder dudó en decirlo ya que eran intimidades de su amiga; sin embargo, el no hacerlo sólo confundiría más al equipo de Haddock y probablemente no entenderían tampoco ciertas circunstancias.

—Astrid…—titubeo. —Astrid…, Astrid entregó su virginidad a un desconocido, en un intento por anular el matrimonio, ya que una de las condiciones para que se llevara a cabo el matrimonio es que ella estuviera intacta.

Los presentes quedaron boquiabiertos, en especial Hiccup, a cuya mente le volvieron recuerdos e insinuaciones que hizo la enemiga con la que se habían enfrentado.

—No le digas que te dije, por favor. —pidió Stormfly en voz baja.

—No, claro… que no. —titubeó Hiccup sacudiendo la cabeza. —Pero… ¿qué hay con eso?

—Bueno, cuando comenzaron a buscarla tanto los Hofferson como los Lundgren, lamentablemente dieron con el sitio en donde ella hizo "eso", la anciana que la ayudó en ese entonces soltó todo al sentirse amenazada. ¿Ya te imaginarás lo que pasó después?

—Los Lundgren contra los Hofferson. —entendió Hiccup a donde iba todo.

—Así es, ambas familias pelearon y los Lundgren acusaron a Astrid de haberse fugado con otro hombre, de romper el trato y haber utilizado el caso de las desapariciones de hechiceros para salirse con la suya. Los Hofferson, abuelo y padre, no tenían argumentos con los cuales contradecirlos, pues la anciana tampoco pudo dar "señas" de quién era ese hombre y tampoco nunca lo encontraron. Además, que, no me preguntes cómo, pero al parecer personal de ese tipo escuchó a Fare Hofferson aconsejando a Astrid para que huyera, el mismo día que desapareció.

—Pero… ¿así tan rápido dudaron de ella y su desaparición? ¿Sólo por eso?

Stormfly asintió melancólicamente.

—Hofferson abuelo, enfureció, porque debido a la falta de Astrid tuvo que pagar una enorme compensación a los Lundgren por incumplimiento del trato, no sé qué tanto habría negociado ese viejo con ellos, pero casi toda la familia se va a la quiebra. Fue entonces que el maldito viejo, dio por terminada su búsqueda y prometió que, si algún día Astrid volvía, él mismo se encargaría de desaparecerla. Como podrás darte cuenta, no pude seguir ahí, yo hui en cuanto pude y al par de unos años me uní a Toothless y a Alúmini para buscarlos.

—¿Cómo? O ¿Por qué decidieron eso?

Toothless carraspeó, tomando de ese modo la palabra.

—Porque… Hiccup, tu abuelo Eero, al ver que no daban contigo, comenzó a presionar a tu padre para parar la búsqueda y… le ordenó buscarse otra mujer para concebir otro hijo, alguien que te sustituyera.

—¡¿Qué?!

—Sí, aunque tu padre y madre trabajaban en conjunto, no se abrió ninguna brecha para que volvieran y menos para que concibieran a otro niño, por lo que tu abuelo comenzó a presionar con el argumento de que luego no habría nadie a quien heredar.

—Ay mi abuelo, si me creo que sea capaz de eso y más. ¿entonces por eso huyeron también?

—Las búsquedas estaban siendo menos constantes, la depresión comenzó a apoderarse de tus padres. Alúmini y yo, comenzamos a sentirnos del mismo modo, pero no estábamos dispuestos a rendirnos, fue cuando nos encontramos con Stormfly. ¿Verdad?

La nadder asintió.

—Y ella nos contó algo que habíamos ignorado todo ese tiempo. —comentó Alúmini. —Nos dijo que fue testigo de cuando Astrid y tú, discutiendo, se fueron hacia donde sucedió aquel incidente en el edificio.

—¿Eso no se lo comentaste a los Hofferson? —preguntó Hiccup a Stormfly.

—No, más que nada para evitar otro conflicto entre sus familias, pero traté de insinuarles lo sucedido, pero, fui ignorada… luego, sucedió lo otro y… no quise agregar más leña al fuego.

—Pero… a nosotros si nos lo confió, y con esa nueva pista, acudimos con el rey de los dragones, el gran guía espiritual.

—¡¿El Salvajibestia del Rey Drago?! Nadie habla con ese dragón, salvo el rey del mundo oculto.

—Pues, nos las ingeniamos para hablarle. —presumió Toothless. —Nuestro poder fue concedido por él, así que, qué más daba que apoyara a uno de sus súbditos. ¿No es así, chicas?

—Sí, algo así. —dijo Alúmini.

—Si tú lo dices. —comentó Stormfly.

—Bien, está bien, continuando, nosotros tres le rogamos al rey dragón por días par que nos ayudara, para que nos brindara, como quien dice, "unas palabras de aliento", y un día, sólo sucedió. El rey de los dragones hizo caso a nuestras suplicas, con sus enormes ojos nos divisó y con su aliento helado… nos echó del mundo oculto.

—A ver… ¿cómo?

—Sí, Hiccup… tal cual lo dice Toothless. —continuó Alúmini. —El rey de los dragones nos expulsó con su aliento, pero lejos de acabar insertados contra una roca o pared, terminamos en este mundo…

—Convertidos en humanos. —agregó Stormfly. —El rey de los dragones, no nos dijo nada, pero… al ver este nuevo mundo, lo tomamos como una nueva pista para buscarlos, claro que lo único que no esperamos es que Astrid y tú estuvieran juntos, hechizados, y con dos hijos de por medio.

—En fin, amigo… esa es la historia de lo que pasó con nosotros después de que desaparecieron, y como te podrás dar cuenta, tampoco tenemos idea de quien es el enemigo.

—Pero, creo que es bueno que lo sepas, al menos para que entiendas un poco del porqué decidimos que se quedaran ambos en este mundo. —comentó Alúmini.

—Si, nuestras familias, prácticamente ya no nos esperan. —reflexionó Hiccup melancólicamente. —Y de poder volver, me imagino que se volverían locas al saber lo qué pasó con nosotros, al ver a nuestros hijos. A Astrid la matarían.

—Así es. Por eso, al menos yo me rehusaba a que Astrid buscara una forma de volver a casa, por eso me empeciné a que se encargara de sus niños, que disfrutara de su nueva vida, aunque claro, no lo hice de la mejor manera. Y creo que Astrid, también con su mentalidad veinteañera, realmente no quería volver, pero sólo para evadir las responsabilidades que creía que aun la esperaban en casa.

—¿Y Astrid ya sabe de esto?

Stormfly negó con la cabeza.

—Pienso decírselo cuando esté más estable, en este momento, está muy vulnerable y podría ser un shock el saber que su familia ya no la espera.

Hiccup de nuevo se entristeció; sin embargo, sacudió la cabeza, tratando de no desmotivarse pues era tiempo de actuar.

—¡Tengo otra duda! —exclamó para alejar el dolor.

—Eh… ¿sí?

— Cuando nos encontraron, ¿ustedes vigilaban cada uno de nuestros movimientos?

—No siempre, vigilábamos desde el techo de su casa, pero no los espiábamos tal cual, en un principio vigilábamos sus actividades a lo lejos, aunque luego comenzamos a distraernos con las presencias que se empezaron a sentir por los alrededores.

—Stormfly, antes de que se rompiera el hechizo… ¿hubo actividad inusual con estas presencias?

—¿Inusual? Eso sería poco, se comenzó a sentir por todos lados.

—Entonces, ¿supongo que no nos siguieron?

—No, nos preocupaba que algo que nos fuera extraño se acercara a la casa, por eso íbamos en búsqueda de aquellas presencias y si estaba en nuestras garras, deshacernos de ellas o alejarlas de ustedes, y en el peor de los casos, nos íbamos a ver en la necesidad de recordarles lo de su magia.

—Lo cual no fue muy necesario, ya que vimos que tenían conciencia de esta cuando te vimos, Hiccup, crear la barrera. —contó Toothless.

—¿Cómo cuándo fue eso?

—Días antes de que despertaran.

—¿A dónde quieres llegar, Hiccup? —preguntó Alúmini intrigada con tanta preguntadera.

—Porque todo parece coincidir, todos caímos en la trampa de Harald, cuyo objetivo, no sólo era el hacerse de mi arma y la de Astrid, su objetivo también era matar a nuestro hijo.

Los guías ahogaron un grito y se preocuparon.

—¿Podrías aclarárnoslo, Hiccup? —pidió Alúmini con nervios.

—Verán, de acuerdo con toda la información que he recolectado:

Número 1: Astrid y yo despertamos del hechizo, dos días después de que ella se enteró que estaba embarazada, esto ocasiona que perdamos la memoria y que ella no se cuide apropiadamente y que, si me lo dijo, yo tampoco la hubiera cuidado.

Número 2: Ustedes por seguir a estas supuestas presencias, tampoco vieron un indicio de la condición de Astrid, Harald, los manipuló para que no se dieran por enterado, y también nos puso en conflicto con sus manipulaciones, ¿qué sucede? Se van, por lo cual, Astrid lamentablemente queda a mi merced, y yo de idiota…

—¿Cuál es la número 3? —preguntó Alúmini, para que su protegido dejara de auto torturarse.

—Número 3: Según lo que escuché de Harald y esa mujer, yo lo descubrí. ¿cómo? No sé, pero, cuando desperté del hechizo y volví al trabajo, aparentemente había solicitado vacaciones, mientras tanto, la Dra. De Astrid me dice que ella le comentó que nos "mudaríamos", lo que me da a entender que, de una forma u otra, íbamos a huir de este lugar, pero nos despertamos del hechizo y todo se fue al demonio.

—Número 4 y tal vez lo más…—bufó. —Desgraciado. —masculló. —El día que lo maté, él, muy sonrientemente, me dijo, que al menos se había deshecho de uno de nosotros. Ese maldito. —resopló. —Ese ¡maldito, desgraciado!, fue quien realmente mató a mi hijo.

Nuevamente la tristeza lo invadió, de la frustración que sentía por sus conclusiones, Hiccup se cubrió los ojos, tratando de reprimir el llanto, a lo que todos los guías, incluyendo Stormfly, se acercaron a él para darle consuelo y abrazarlo.

—Todo esto suena tan loco. —dijo Stormfly, aguantándose también el llorar.

—Sí, pero todo parece concordar. —Comentó Toothless.

—pero… ¿por qué contra un no nato? —se preguntó Alúmini.

—No sé, no sé… es lo que no termino de comprender. —dijo Hiccup exhalando e inhalando pausadamente para tranquilizarse. —O tal vez… sólo lo hizo para lastimarnos a Astrid y a mí, para desmoronarnos. Un daño colateral.

—Sea lo que sea, no permitiremos que suceda de nuevo. —prometió Toothless con firmeza. —Hiccup, aun te quedan dos niños por los cuales ver, ellos necesitan de su padre y de su madre y nosotros te ayudaremos a protegerlos.

Hiccup asintió con ojos enrojecidos.

—Gracias, sé que con su ayuda lo lograremos. —suspiró. —pero… dioses, aun así… siento que ya no puedo con tantos problemas.

Eso se notaba a simple vista, Toothless, Alúmini y hasta Stormfly pudieron percatarse que, a pesar de querer hacerse el fuerte, Hiccup estaba tan afectado como Astrid, y era preocupante; sin embargo, no les quedaba de otra más que acompañarlos, liberarlos, aunque fuera un poco de sus penas, para que así pudieran encontrar la paz que tanto necesitaban.

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Al día siguiente.

—Disculpe, Sr. Haddock. Hay un problema con su seguro médico.

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Continuará.

Notas de autora:

Bueno, este capítulo fue más que nada un montón de aclaraciones de cosas que había entre líneas, además de explicar unas cuantas razones del porqué.

El conflicto entre Hiccup y Stormfly, realmente no iba a existir tal cual, si ya todos reconocen cuales fueron sus errores, no hay necesidad de pelear más. Además, si Astrid se lo pidió, no podía negarse.

Algunas cosas del mundo oculto, como pueden ver, no pintan para nada bien.

Im Lady Aira: muchas gracias por tu comentarios, espero que este, te haya gustado, aunque estuvo más ligero. Saludos.

2Sonic1808: con respecto a tu pregunta es algo que se verá muy, pero muy en el futuro, por el momento, sólo se sabe un poco de lo que les espera si es que vuelven. Saludos.

Maylu: no hubo sangre, ya se derramó mucha ¿no crees?

Nina: pues no corrió, pero al menos se sinceraron, es tiempo de actuar no de pelear. Saludos.

Vivi: eso parecía, pero optaron por la paz y es mejor, hay alguien más que los necesitan cuerdos y en paz. Saludos.

Jailys: sí, y ahora a comenzar la etapa de la amistad. Saludos.

Sandy 97: bueno las cosas resultaron bien, cada uno ya reconoció por lo menos sus errores, por los que no queda más que el perdón, y es mejor, ya que cosas nuevas se aproximan. Saludos.

K fan neurtex: Pues Stormfly estaba enojada con Hiccup, pero una charla (censurada) pues Astrid ya le pidió hacer la paz con él, y es lo mejor, porque es momento de unirse y no todo lo contrario. Por cierto, no he visto tu nombre por ahí en la página, pero comenta en cualquier cosa y ahí respondo. Saludos.

Amai do: Yeii, te has ganado un spoiler XDD, ¿más? Eh sí, XDD, es lo que puedo ofrecer. Saludos.

Dark Hime: Sí, es más difícil para la madre, aunque, en estos capítulos me he concentrado un poco en Hiccup, porque indirectamente él siente que es su culpa, ya que digamos, él provocó ciertos eventos, sin embargo, en los posteriores sigue Astrid, ya que tampoco la librará tan fácilmente. Saludos.

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04 de mayo de 2020