Capítulo 29
El camino a casa fue de lo más nostálgico para la peli azul, ese encuentro y leve despedida había perturbado una mañana que había planeado seria de lo más tranquilo, se preguntaba si alguna vez le dejaría de doler lo sucedido, o si volvería a creer en el amor en el futuro, asi estuvo la mayor parte del camino cuando los bellos paisajes del entorno la hicieron salir de su lógica—… Momiji… - se dijo al ver los primeros vestigios rojos en las hojas de los árboles algo que les anuncia el cambio de estación estaba cerca, pero por dentro específico que cambio significaba algo más que solo la entrada del otoño. Algo se avecinaba, tal vez bueno, tal vez malo, lo que tenía claro era que ese año sería el más complicado de su juventud.
Entre recuerdos y admiración por el horizonte, el viaje se le hizo cortísimo llegando a su hogar en menos de lo esperado - Mamá, Papá, llegué - los llamo apenas entro al vestíbulo - ¡Pequeña! Qué bueno es tenerte en casa— salió a recibirla el ama de llaves
—¡Nani! ¡Te extrañe muchísimo! - dándole un cálido abrazo
—Pero ¿qué delgada estas, acaso en esa escuela no te dan de comer? ¡Te preparamos un pay de fresas, tu favorito! - Amaba a esa anciana siempre consintiéndola y aunque no le gustaban las cosas dulces, por ella seria capaz de comerse todo lo que ella le pidiera - tus padres están desayunando en el jardín, tienen visitas— guiñándole un ojo feliz mente— ¿Visitas dices? - adentrándose hacia el jardín
—¡Marina Querida! - Una señora rubia la saludo efusivamente - Sra. Yaquelin que linda -
—Bienvenida hija, Yaquelin y su hijo vienen a llevarnos al centro de asistencia— le contesto su madre —¿Su hijo? - buscando casi en automático a un joven de helada mirada - Si hija, Yaquelin y Yukito las llevaran a ti ya tu madre al albergue - le contesto su padre— que buena noticia, no veo la hora de poder ayudarlas en lo que necesiten— contesto con algo de desilusión por dentro, que no comprende el porqué,pero sentía que algo faltaba, algo le faltaba.
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Entrar en un hospital era como entrar en otro mundo, las ambulancias entrando y saliendo, las personas yendo y viniendo de un lado al otro, los altavoces solicitando al camillero, radiólogos o internistas ... internistas, ese sería él, la sonrisa le volvió de solo imaginarlo Dr. Clef ... - buenos días señorita— le hablo a la recepcionista —Buenos días joven en que puedo ayudarlo—
—Debo presentarme en el servicio de docencia del hospital—
— ¿Internista? — a lo que sonrió algo apenado — Bienvenido, solo toma el ascensor y dirígete al 4to piso oficina 430 y pregunta por el Dr. Hiraguizawa él te guiara— le contesto amablemente. Clef no tardó mucho en encontrar su lugar en ese sitio, todos eran muy amables, desde los más ancianos con ansias de heredar todos aquellos conocimientos que solo las experiencias vividas dentro de aquellas gruesas paredes, hasta los jóvenes e inexpertos nuevos residentes con solo una meta en la mente, ser los mejores médicos que pudieran ser. Los residentes más expertos les dieron una gira por los diversos servicios del nosocomio, les presentaron al resto del equipo de salud, demás médicos, enfermeras, camilleros, secretarias y hasta al personal de servicio, les explicaron la importancia de las relaciones interpersonales, la ética y el respeto hacia la labor del otro, de la necesitad del médico de no estar eso en su labor, y que tomaran como su mano derecha no otro colega sino al que le sigue en la cadena pro que si bien el medico era la cabeza del hospital, la enfermería era el corazón de tal, ya que sin la ayuda de esa tan desvalorada profesión no podrían sacar por si solo un paciente adelante. Podría sonar tonto, pero en tan solo un par de horas, había aprendido las cosas que lo acompañaría hasta el último de sus días como clínico.
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Hubiera preferido quedarse en los dormitorios y poder adelantar en las materias que le tocaría en el próximo semestre, pero una llamada de su madre indicándole que tendría que volver a una casa por las vacaciones cambiaron sus planes de paz y tranquilidad. Una vez allí estaba la señora Nadeshiko la esperaba junto a su madre y hermana para recibir el inicio a la planificación de la boda, como ya había recibido el enlace serio al finalizar el ciclo lectivo. Las mujeres le presentaban opciones de lugares para la recepción, distintos colores, para la decoración del lugar, una cosa sabían, sería una tradicional boda japonesa, y dime Anais, que te parece el oro rosa para la recepción, le pregunto su futura suegra, pero su futura nuera parecía encontrarse en otro sitio — ¿Anais? - volvieron a llamarla pero esta vez Lulu la tomo del hombro para sacarla de sus cavilaciones— ¿Anais, te sientes bien? - inquirió su hermana.
—Eh… lo siento… creo que estoy algo cansada— se disculpó.
—No te preocupes cariño, sé que la universidad puede ser algo muy estresante—le dijo su madre— pero esto también es importante, no siempre se casa una— agrego
—Tienes razón madre— tomando un sorbo de su taza de té— El oro rosa es un precioso color, pero me gustaría que sea un tema otoñal, con colores verdes y amarillos, si no le molesta— se manifestó, si no tenía más remedio que casarse, al menos sería una boda como ella quería… Más tarde en su recamara— ¿Anais, podemos hablar? - su hermana, amiga y compañera llamo a su puerta antes de entrar— Si claro Lulu— ella acababa de darse un baño y secaba su pelo con la toalla
—Te cepillare el cabello — Sabía que cuando Lulu empezaba con esa oración era porque se trataba de algo importante— ¿Mamá y Papá han estado preocupados por ti, lo sabias? -
—Yo, lo siento - le respondió apenada
No tienes por qué disculparte, nunca les has dado motivo de preocupación, de seguro debes estar bajo mucho estrés, tu carrera, la boda, tu prometido, el amor ... ¿quieres que hablemos al respecto? - pero su hermana pequeña, se llamaba al silencio - Dime Anais acaso no hay una persona en el que puedas confiar, es muy triste no tener a alguien con quien hablar sobre sus problemas, debes pensar en alguien, alguien al que te puedas confesar ayudar a tomar una decisión, así te sentirás mucho mejor— le hablaba de manera fraternal, pero no puedo evitar pensar en cierto pelí verde, en esa noche en la que le confeso parte de su triste vida y futuro— París -
—¿Confiaras en mi verdad? - volteándola para que la mirara a los ojos - si— le respondió casi en automático, pero dudaba que su hermana la entendiera - por cierto, esta tarde un chico llamado Paris te llamo, es ese joven al que ayudabas en economía, ¿verdad? —Mientras ella asentía sorprendida— Me cae muy bien ese chico— le dijo antes de salir de la habitación— Si puedes llámalo— pero no se atrevió, tuvo miedo de si misma, temía no saber comportarse y dar a respetar a su prometido, no quería faltarle a su novio, lo que tenía esa noche no debía de haber pasado ...
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Por las vacaciones decidió mantener su mente ocupada en cualquier cosa que se presentara, por eso acepto un pequeño empleo con la Señora Tsukishiro como su asistente personal, para ser solo un ama de casa resulto ser una mujer muy ocupada y mas cuando se empeño en colaborar con los proyectos de su madre en los centros de asistencia . Aquella mañana debería ir a la mansión de su jefa ya que se habían olvidado algunos contratos importantes a la remodelación del centro comunitario. De primera mano la atendió al ama de llaves quien ya sabía dónde llevar a la peli azul. Allí busco los documentos se encontraban justo en el lugar que Yaquelin le había indicado, estaba a punto de irse por donde había llegado, pero una fuerte melodía llamo su atención - Pensé que solo estaría el personal de servicio— dijo la seductora melodía que con cada paso la música se realzaba
Puse un hechizo en ti
Porque eres mío
Deberías parar de hacer las cosas que haces
No mintiendo
No estoy mintiendo
Sabes que no me puedo quedar
Corres alrededor
Deberías saberlo mejor
No me puedo quedar porque me menosprecias
Puse un hechizo en ti
Porque eres mío
Eres mío
Te amo
Te amo
Te amo
Te amo como sea
Y no me importa
Si no me quieres
Soy tuya
Escucha
Puse un hechizo en ti
Porque eres mío
Allí pudo distinguir una atrayente figura, una silueta alta, delgada cubierta solo con un par de pantalones de yoga, con el torso completamente despojado de cualquier prenda y allí el equilibrando su cuerpo de arriba abajo solo son la fuerza de sus brazos, era Yue allí tan enfocado en su trabajo ... aquella actividad la hipnotizaba, enfrascándola sola en la admiración de aquel espectáculo, sin querer su celular escapo de su floja mano, rompiendo el ambiente seductor. Con el golpe del artefacto Yue salió de sus pensamientos, para ver la causa de sus preocupaciones en la entrada de su pequeño gimnasio — lo siento - solo atinó a decir tras salir despavorida del lugar. Pero su superior no tardo en alcanzarla, al parecer había un camino mucho más corto que el que la peliazul había hecho— ¡Marina espera!
—Solo la ayudo a ella ya mamá con los asuntos del centro de asistencia, nada importante—
No te esfuerces mucho, mi madre puede llegar a ser muy absorbente - arreglándole un cabello tras la oreja - No te preocupes, ella me trata muy bien, es una buena jefa ...— pero su celular empezaba un sonar - Es tu madre , perdón debo irme— algo apenaba, hubiera querido no interrumpir ese momento.
—Adiós Marina— solo le respondió antes de verla partir… la noto más calma, aun delgada incluso un poco más, eso le preocupaba. Empezó a pensar que había sido muy duro con ella ...
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Poco a poco los días pasaron, progresivamente iba avanzando en su entrenamiento, ya se había adentrado de los casos clínicos de los que estaria a cargo , por la mañana tenia algunas clases después de los pases de salas y por las tardes se quedaban entre las tenues paredes de los dormitorios de la residencia, se había propuesto dar o mejor de sí y lo estaba haciendo, aunque tenía la oportunidad de volver a su hogar o hasta la residencia de la universidad, decidio quedarse allí, ya que no tenía nada, ni a nadie esperándolo allí, si… la extrañaba, no había un solo día en los que su rostro o su sonrisa se colaran en su memoria, pero esperaba que el tiempo le diera la paz y la tranquilidad que tanto necesitaban.
Aquel día había sido una completa locura el servicio, por la mañana se le presentaron tres casos de apendicitis a operar de urgencia, por la tarde uno de los pacientes que le asignaron para su seguimiento empeoro de un momento a otro, debiendo presentarlo e ingresarlo en cuidados intensivos, SALADO le decían no solo sus compañeros sino que hasta las enfermeras del servicio— Al fin… - festejo con el simple hecho de haber podido sentarse a beber un café a las 01 de la mañana en el comedor, podría decir que por la hora el lugar se encontraría con precisión inhóspito, pero no era el hecho, había deseado darle un vistazo a su teléfono cuando reconoció una dulce voz que al parecer acaba de entrar al lugar—… Presea… - se dijo al verla vestida de un impecable traje blanco, con todo lo que ocurrió había olvidado que ella también iniciaría su entrenamiento de enfermera, Tokio sin duda era un lugar pequeño. Le sonrió ligeramente al ver que sus miradas se cruzaron sin querer— ¿Clef ... como estas? - Le dije algo dudosa con la bandeja de bebidas que había pedido entre sus manos.
—Bien Presea, me sorprende verte aquí— una vez frente a ella
—Mi adiestramiento me toco en este hospital— algo avergonzada— Apenas llevo una semana y ya hago los mandatos así que tan mal no me está yendo— comento bromeando — Ven toma asiento - como todo un caballero le acercó la silla, aunque ella dudo por un momento— No temas, además es bueno ver a alguien conocido— intentaba ser gentil, ella no puedo negarse— Debo confesar que ya sabía que establece en este hospital— le dijo la rubia algo apenada.
-¿ah si? - le contesto sorprendido, ¿acaso lo había planeado?
—Sí, me entére desde el primer día que llegué, pero no quise molestarte, además no tuve mucho tiempo que digamos— tomando un sorbo de su bebida— Además tengo entendido que tú tampoco has tenido mucho tiempo libre.
—En efecto, pero no eres una molestia, siempre puedes buscarme cuando necesite algo— aparentemente extraño, en tan solo unos segundos entablaron una tranquila conversación, dejando de lado todo lo que ocurrió, todo lo vivido, en ese momento eran como dos viejos amigos poniéndose al tanto de las últimas novedades, no había rencor, ni dolor, aunque para ella lo ocurrido no estaba superado, en ese lugar eran como los viejos amigos, y dos compañeros de equipo.
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Lucy, Lucy, Lucy aquel nombre rondaba por su mente, desde que había partido hacia su hogar le había perdido el rastro, no quería preguntarle a Latis por ella, y sin duda deseaba mantener su mente ocupada pero cuando pensaba que ya estaba olvidando, más la recordaba, suspiro bajando de su coche junto al joven cachorro de husky que Alanis le había obsequiado— Ten te lo regalo, al menos te mantendrá entretenido en estas vacaciones - pretendió su querida amiga al tanto de sus sentimientos — Y qué me dices de ti? - ...
Esmeralda le había recomendado un centro de protección animal donde podría ayudar a adiestrar a su nuevo amigo y ya que tendría libre por un par de semanas, lo vio con buen ojo— Buenas tardes, mi nombre es Águila y él es Ojos de Águila— presentando a su perro — Y vine por las clases de adiestramiento para perros— se presentó en la entrada— ¡Águila! Esmeralda mi dijo que vendrías, mi nombre es Zato y soy el encargado del albergue —lo recibió un joven muy amable— Me alegra saberlo mucho gusto—
—Esmeralda fue una de nuestras mejores voluntarias, incluso viene de vez en cuando hacer donaciones - le comento
—Estoy seguro que le encantaba este lugar—
—Si pero vienes por las clases verdad? - solo debes inscribir a tu pequeño amigo y puedes empezar ahora mismo, la primera clase de la mañana empezara en unos minutos— y así lo hiso, era un bonito día de cálido sol así que la primera clase seria en el patio trasero, el no era el único, así como él tenían otros 4 pares de nuevos aprendices junto a sus dueños— Me siento como un padre en el primer día de escuela de su hijo— bromeo para su mismo y su cachorro quien ladraba entretenido— No te preocupes, a todos les pasa — le dijo una voz a su espalda, haciendo lo voltear — ¿Lucy? - estaba sorprendido, había olvidado en encontrarla en aquel lugar
—¡Águila! - Tan sorprendida como él.
—No sabía, que asistías a estos lugares, dime, ¿también entrenaras a tu amigo? - viendo al perro que tenia de la correa, ella solo sonrió divertida— No, soy la instructora y él es Hikaru, vienen a ayudarme en la clase— sorprendiéndolo aún más— ¡Buenos días Clase! - Toco un silbato para llamar la atención de toda la clase. Para sorpresa del peli cano, Lucy había resultado ser una excelente adiestradora de perro, además de su dulce rostro e inocencia, para él lo tenía todo, alegría, paciencia, inteligencia, seguridad, todo, para Lucy Lucy seguía teniéndolo todo, la clase termino una hora más tarde y los concurrentes fueron retirados poco a poco.
—Felicidades Águila, tu y Ojos de Águila lo hicieron muy bien— los felicito la peliroja.
—Gracias, aunque este bribón hiso de las suyas— se apeno por el mal comportamiento de su mascota, en tan solo los primeros minutos, ya había reñido con otro perro mas grande a él, orino en el zapato de Águila y escapado más de tres veces
—¡No te preocupes, poco a poco aprenderá, no es cierto perrito hermoso! - jugando con el animalito— ¡guau, guau! - moviendo la cola de un lado al otro— Sin duda le agradas— admirado cada gesto en el rostro de su amor imposible, Aguila aprovecho para conversar un poco con ella, allí el comento que había sido voluntario casi todas las vacaciones escolares y que ese año era la primera ves que imparte la clase de adiestramiento de perros, le hablo de lo mucho que le gusta ese lugar y de no haber decidido estudiar medicina sin duda habría escogido veterinaria— Eres una persona muy capaz y entusiasta puedes ser un éxito en todo lo que te propongas, y hasta mí estas convenciones de servir en este lugar —la halago como de costumbre— ¿¡dices enserio !? Eso es estupendo, hay muchas cosas que hacer aquí: festejo emocionada.
—Bueno si me recibirás así cada mañana por supuesto que vendré cada día de la semana— bromeo, no evitaré que su lado conquistador saliera a la luz.
Así los días fueron pasando, Águila finalmente se inscribió como voluntario, del centro asistencial por las mañanas sufrieron a su perro y luego de su clase ayudaba en lo que se necesita, como alimentar a los animales rescatados, curarlos o hasta limpiar sus daños, nunca , nunca había hecho algo así, pero no le molestaba, es más le gustaba poder ayudar en una causa tan noble como esa, y el poder ver a Lucy lo haría aún mejor.
Para Lucy cada mañana se había vuelto una pequeña rutina, apenas llegaba al refugio inconscientemente buscaba a su amigo de pelo platinado, y una sonrisa automática escapaba cada vez que llegaba al lugar, habían tomado por habito escrito de vez en cuando, tampoco querían ser muy pesados para él otro. Sin saberlo para ella cada encuentro era motivo de alegría, y cada despedida a la salida de la luna motivo de congoja.
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Las vacaciones estaban a punto de terminar, pronto tendrían que volver a la universidad, algunos a finalizar y otros a continuar con sus estudios. La feria se dejó en la ciudad y no perderá la oportunidad de un pequeño relajo antes de volver a la rutina. Esa mañana cada uno salió de casa muy temprano por la mañana y planearon reunirse en la entrada del parque, casi todos ellos se vieron Zagato junto a Esmeralda, Ráfaga y Caldina, Latís había pasado por ella esa mañana. Mientras que Marina acordó con París que irían en grupo junto a Anais y Ascot, pero por desgracia el ojiverde no había podido ir.
—¡Allí están pequeñas! — Las hablo Caldina a los alaridos junto a él resto del grupo, además también Yue junto a Aguila y Alanis se han unido al grupo.
—Buenos días a todos!— se saludaron para dar inicio a un día lleno de actividades entre amigos y novios. Touya no había podido acompañar a Anahis ya que esos días tenia mucha clientela en su restaurante, mientras que Yukito se preparaba para comenzar su pasantía en psicología. Empezaron por los carritos chocones, Caldina había resultado ser una ardua competidora, mientras que Paris le hacia frente a la pelirosa, seguido por el tiro al blanco donde Yue y Águila se ganaron hermosas pesadas doradas, mientras que Ráfaga gano el juego de vencidas (pulseadas ), subieron a la montaña rusa, al martillo y hasta las tazas locas donde Paris termino vomitando su almuerzo de comida chatarra y Lucy lo poco que había comido ese día, mientras que a Marina y Alanis no les dejo de dar vueltas la cabeza hasta el medio hora después del juego, por fortuna no eran de mucho comer. Así pasó el día y la tarde hasta que el sol cayo y la luna salió
—¡Siguientes! ¡Necesito a dos personas! - declaró el empleado del parque. Antes de volver a casa, querían subir y ver la ciudad desde lo más alto y ninguna otra atracción les daría mejor vista que la rueda de la fortuna - ¡Anahis, tú y París suban yo esperaré a Ascot! - Le dijo la peli azul casi empujando a la rubia a la máquina, oponiendo a una grosería, así que subió sin protestar con temor, pero se embarcó al fin. Marina terminaría subiendo con Yue para su pesar. - No ha contestado ninguna de mis llamadas Anahis— Paris rompió el silencio, si pelearía por ella, lo haría sin rodeos— Lo siento— bajando la mirada— no tuvo mucho tiempo— se disculpó. Paris tomo asiento junto a ella—… en cambio yo, tuvo mucho tiempo libre! —Comento divertido— estuve preparando una materia que debo rendir y Esmeralda también está planeando su boda con Zagato,
No sabía que Esmeralda y Zagato ... -
—Claro, se comprometió desde el año pasado, pero decidí esperar a terminar sus carreras, si me hubieran atendido el teléfono, podría haber unido a ellas—
—Esmeralda será una novia muy bonita, además será muy feliz, sé lo que sea, Zagato y ella— entristeciéndose por su propia realidad, París se dio cuenta de ello ¿No ha tenido el valor de oponerte verdad? - afirmo cortando el encanto, mientras Anahis volteaba la mirada— Tomare eso como un no— un poco molesto— Sabes este tiempo te he extrañado muchísimo— tomándola de la mano, pudo percibir un ligero temblor— Que me extrañaste… - algo dubitativa —¡ ¡Claro, no es lo mismo estudiar solo, estudiar con el apoyo de una joven y bonita tutora! - volviendo a la vieja táctica —¡París! - lo regaño algo sonrojada.
—Porque crees que te llamaba cada noche? ¡Osea uno tiene dudas escolares y no había nadie con quien sacármelas!
—Podrías haber llamado a Ráfaga, él está más avanzado que nosotros en la carrera— quiso retruquearle dejando sin palabra al moreno. - ... Touché ... - solo atinó a decir causando la gracia de su acompañante.
—Pero es verdad que te extrañé Anahis ... cada mañana, cada tarde, cada noche ... - dejando sus delicadas manos, para acariciar su mejilla - París ... yo ... también lo hice— encontrando sus miradas, poco a poco fueron acercándose hasta sus rostros se hallaron en un tierno beso, allí bajo las luces de la ciudad como testigos se daban su primer beso.
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Por supuesto que Lucy subió con Latís al carro de la rueda, desde que había subido la pequeña había estado admirando la vista de la ciudad, a pesar de ser de noche las luces de la ciudad no perdían su encanto - ¿la vista es maravillosa no lo crees Latís? - le pregunto con su acostumbrada alegría.
—Me desconcierta como puedes impresionarte con algo tan mundano—
No es mundano— cambiando su tono de voz a uno más serio— solo es saber identificar las pequeñas cosas de la vida— le contesto algo nostálgica— sabes, cuando era pequeña, antes de que mamá y papá murieran, mamá solía cepillarme el cabello todas las mañanas y hacerme distintas tipos de peinados y papá siempre tenían chocolates con él, después de entrenar con él y mis hermanos siempre sacaba uno de sus bolsillos y yo los obsequiaba mientras veíamos las luces de la cuidad desde el dojo— con los ojos empañados, mientras que prometió la preocupación atentamente, empezaba a sentirse un miserable —Pero una mañana, ya no hubieron más peinados, ni más chocolates— dijo tristemente sin quitar mi mirada del panorama.
—Yo ... lo siento ...— con un nudo en la garganta— no sabía lo que significaba para ti ... -
No te preocupes— le contesto hipnotizada por las estrellas— no lo sabias, desde que supere la perdida de mis padres, intento de identificar todo lo bueno que la vida me da, mis amigas y amigos, mis hermanos, mi perro Hikari ya ti por supuesto — Sorprendiéndolo— ¿a mí? - pregunto - claro, si mi padre no había hecho ese acuerdo con tus padres, creo que jamás te hubiera conocido, aprecio toda la paciencia que me tienes, y el tiempo que tienes para dedicarme aunque no sea mucho, sé que cuando estas en la recta final de una carrera quieres dedicarle todo el tiempo posible para ser un buen profesional y eso aprecio de ti— se había tenido sin hablar, aquella niña había compartido uno de sus recuerdos más preciados, con él, sabía que o había sido el mejor prometido verdaderamente se específicamente como lo que era,
¿Disculparte? - no sabía cómo sentirse, era la primera vez que Latís demostraba algo de interés amoroso en ella, era un poco incomodo y que era algo nuevo para ella, Latís era su primera pareja sentimental.
—Por tenerle tanta fe a este estúpido— le confeso antes de tomar su barbilla para besarla
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Varios metros abajo los mayores decidieron no subir a la atracción Zagato y Esmeralda junto a Ráfaga y Caldina se entretuvieron con el desfile alegórico, mientras que Alanis y Águila decidieron buscar algo de beber para refrescar sus mentes ¿Verdad verdadera? - le pregunto Alanis sacando al oji plateado de su peso— Tanto como a ti… - solo atino un respondedor con algo de amargura mientras engullía su cerveza— ¿Sabes que soy un imbécil? - le pregunto a la chica mientras ella asentía divertida— ¡No más que yo querido amigo! - Por dentro ambos se morían de miedo, de celos, quien sabría que pasaría mientras ellos encontraban solos en ese vagón, podrían pasar una y mil cosas pero era peor hacerse de la cabeza, eso sin duda lo estaba matando.
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-¡Si! ¡Sii! ¡Siii! - festejaba una Peli azul desde el siguiente carrito— ¿Que tanto festejas? - le pregunté a su acompañante viendo como ella se había ido a través del cristal casi desde que subió al vagón —¡Nada! - salto alarmada, no quería que Yue se diera cuenta de lo que pasaba fuera de ese coche — Entonces porque saltas como loca -
—Oye yo no salto como loca— le contesto algo molesta —solo festejo un pequeño triunfo— le sonrió alegre, estaba muy feliz como para discutir con Yue.
—Está bien, ¡pero siéntate o te caerás! - le aconsejo mientras el carrito empezaba a balancearse - ¡Jaaa! - grito asustada a punto de perder el equilibrio— ¡Cuidado! - se paró a socorrerla antes de que se golpeara, por unos segundos sus cuerpos afectados tan juntos que tuvieron que sentir el latir del corazón del otro—… gracias… la dejaba en el asiento frente a él.
—Yue… - hablo temerosa, nunca antes había hecho lo que pensaba hacer en aquel momento.
—Que— le contesto restándole importancia
—Gracias… - logro articular con miedo
—Ya lo habías dicho— sin dejar de ver las luces de la ciudad
No, no te di las gracias, por ayudarme, ya sabes cuándo— desarmando la coraza de Yue— Se que debo soy un poco insoportable, engreída y que debo haber sido una patada en el hígado para ti, pero desde hace tiempo que el querido darte las gracias por haberme ayudado— abriéndose a su superior, esta vez era ella la que miraba a las estrellas y el observaba sorprendido - Sabes, mis padres, nani, Lucy y Anahis siempre procuraron cuidarme y protegerme, pero nunca me vi envuelta en tantos problemas como este año, créeme que si esa noche no me hubieras salvado de Presea o no me hubieras apoyado con lo de Clef no sé cómo podríamos estar salido sola de todo eso— le hablo con calma, incluso demostraba algo de madures en su voz
—¿Como te tiene sentido con respecto a eso? -
—Terrible, culpable, tonta, engañada ... en fin— tomando algo de aire, podría verso como su miraba se empañaba— pero dicen si no te mata te hace fuerte ¿verdad? - poniendo su mejor sonrisa, pero la tristeza en su mirada la delataba.
No debes de sentirte culpable, tu no tuviste la culpa de nada, Clef fue el imbécil que no manejo bien las cosas— intento calmarla.
—Ya lo sé, pero es horrible sentirte en la luna por un momento y una tonta y miserable al otro— le confeso con lágrimas a punto de escapar, eso destruyo por completo a Yue, solo atino a tomarla del brazo para protegerla entre los suyos - ¡No digas nada de eso! ¡Me escuchas! - acariciando su cabeza, le dolía verla tan indefensa - Déjame decirte, que eres una mujer hermosa, la más bella y fuerte que conozco cualquier hombre quisiera estar contigo, solo no tuviste suerte esta vez, pero no por eso se acabara el mundo, ¡ Siempre! ... ¡Siempre hay alguien más! -
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Una vez más hola a todos aquellos que se toman el tiempo de pasar por esta loca historia. Esta ves nuestras tres protagonistas tuvieron su momento de descanso, relajo y tranquilidad, aunque no del todo. Marina da señales de querer empezar a madurar, a veces los golpes que nos dan la vida hace que veamos las cosas desde otras perspectivas, Yue por su parte se mostró creo como nunca antes, espero seguir abriéndose a su locura peli azul
Paris está decidido a conquistar a su tierna rubia, veremos que mas se propone para llegar a su objetivo. Lucy y su cuadrilátero Aguila, Alanis, Latis espero no se complique tanto y terminen siendo felices. Por lo pronto los capítulos finales están casi terminados, espero no tarde mucho en concluir esta historia
Lady Seijuro : NO te apenas, creo que tu insistecia como que me dio el pie de que debo terminar esta pincha historia! Jajajaja Por el momento Aguila no dejara de sufrir, pero no temas todo mejorara. El otro cuadrilatero que me mande se desenredara a medida que pasen estos pocos capítulos que me quedan para terminar la historia
Esmeralda : Espero sigas enamorada de esta historia, y espero no te aburra este pequeño relax
Aclaración de mérito:
La conversación de Lulu y Anais es la misma que tienen ellas en el anime. De allí la saque
La canción que Yue escucha cuando hace ejercicio a lo Christian Grey es de Annie Lennox: te hechizo. Me inspire en esa escena, a quién no le gustaría imaginarse uno de sus personajes favoritos haciendo toda esa clase de ejercicios jajajaja y otras cosas jajaja.
Saludos!
Éxitos!
Besos!
