80. Juicio.

Generalmente Naruto hubiera reprochado un sinfín de cosas, maldecido a todo lo que se interpusiera entre él y lo que quería hacer. Pero esta vez, a extrañeza de Sasuke, se mostraba demasiado tranquilo. No parecía demasiado afectado por lo dicho antes, tampoco quería discutir más la decisión de Sakura. Cuando Sasuke intentó averiguar porqué, Naruto solo respondió: "la abuela no va a dejarla morir". Era una respuesta vaga, que tenía lógica siendo que Tsunade era la maestra de Sakura, pero Sasuke no sentía que fuera la mejor respuesta.

Además había algo que Naruto no le estaba diciendo.

A cada paso que daban se acercaban a la aldea, hasta que comenzaron a visualizar su entrada a lo lejos. Sasuke observó a Sakura, ella parecía tranquila, mirando al frente sin ninguna pizca de duda; Rock Lee estaba a su lado.

Cuando Sasuke conoció a Rock Lee, se sintió humillado. También receloso de que hablara con tanta naturalidad con Sakura, molesto de que conociera más secretos que él. Porque Rock Lee no era su compañero de equipo, porque Sakura le sonrió con tanta naturalidad y este, sin querer ocultar sus sentimientos, la protegió una y otra vez hasta terminar así. No obstante, a medida que pasaba el tiempo, los sentimientos de celos por parte del Uchiha desaparecieron o mejor dicho, se transformaron, a gratitud.

Porque pudo abandonar a Sakura, una y otra vez, pero decidió no hacerlo, porque la amaba. Igual que Naruto y él.

—Sakura. —llamó Kakashi, poniéndose a su lado. —Te escoltaré hasta Tsunade-sama.

—Gracias, Kakashi-sensei. —sonrió ella. El broche de cerezos rebotó en su cabello debido al movimiento. — ¿Qué hay con Naruto?

—Ha estado callado todo el rato. —comentó Kakashi, observando la espalda del zorro. Naruto iba por delante de todos, con los hombros rectos y la mirada fija en el camino. —Es raro, ¿no?

—Quiere hacer algo. —suspiró Sakura.

—Bueno, no creo que estés esperando que todos te dejen morir así como así. —dijo Kakashi, metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón. —Has formado más lazos de los que te puedas imaginar, Sakura.

—Lo sé.

—Ellos te tiraran cuantas cuerdas sean necesarias, pero ninguna de ellas es para colgarte. —continuó Kakashi. —Son para salvarte.

Sakura no volvió emitir sonido alguno, observando la espalda de su mejor amigo. Sabía que no podía impedir que hiciera algo estúpido, Naruto era así después de todo, impulsivo y de buenos sentimientos, por más que Sakura le pidiera abandonarla, aún si el mundo se acababa, eso no pasaría.

Tenían lazos más fuertes que la sangre.

—Estamos llegando a Konoha. —anunció Yamato.

No tardó nada en que tres Anbu se pusieran delante de ellos, rodeándolos de tres flancos, dejando el frente como única abertura. A pesar de las quejas de Kakashi, Guy y los demás, los Anbu colocaron una cuerda rodeando el cuerpo de los tres, amarrando también sus manos y encadenando sus pies con grilletes viejos. Parecían verdaderos carceleros. Aunque, bueno, Sakura no podía culparlos, ese era su trabajo.

Sakura al entrar a la aldea, miró con curiosidad los grilletes en sus pies, era casi divertido que toda su vida fue sometida con cadenas imaginarias y ahora tenía unas de verdad.

— ¿Qué pasa? —preguntó Kakashi, a su lado. Sasuke la miró de reojo.

—No se sienten pesadas. —comentó Sakura, sonriéndoles.

Un débil murmullo se escuchaba entre los aldeanos que se apartaban para darles el paso, señalando, acusando y preguntándose como el único Uchiha terminó así. Nadie se preguntaba por Sakura o Rock Lee, y los pocos que los miraban, los acusaban con desprecio, de ser traidores de la Hoja. Mientras más se acercaban a la torre del Hokage, más Anbus llevaban encima; Sakura alzó la mirada a los techos y a las calles, esperaba que así como estaban resguardando a tres prisioneros que no tenían la mas mínima intención de escapar, pudieran resguardar a Naruto cuando ellos vinieran a buscarlo.

Sakura contó trece Anbus en total antes de que la metieran a la oficina del Hokage.

—Bienvenidos de vuelta. —saludó Tsunade.

Sakura pasó saliva y toda la tranquilidad que reflejaba hace unos momentos su rostro fue cambiada por terror al ver los ojos de su maestra. Quería esconderse en la espalda de Kakashi y no salir nunca de ahí. Todos los ninjas de Konoha se hicieron a un lado, dejando a Sasuke, Lee y a ella en el centro. Por supuesto, Tsunade no estaba sola, aparte de Shizune también la acompañaba el consejo de la aldea de la hoja. Esos viejos que causaban que Sakura quisiera volverse loca.

—Sai, Uchiha Sasuke, Rock Lee y Haruno Sakura, han sido acusados de traición a Konoha. —habló Yamato, poniéndose a su lado, haciendo el papel de vociferador. —Y los hemos traído de nuevo, Hokage-sama. Ellos mismos se han entregado, todos excepto Sai, quien ha sido capturado por el equipo de Shikamaru.

Tsunade seguía sin quitarle la mirada a su alumna, quién parecía no querer ceder ante ella, pues se la sostenía aunque no con firmeza.

— ¿No debieron ser llevados a los calabozos primero? —preguntó Homura Mikotado. —El consejo aún estaba poniéndose de acuerdo.

—Fue la orden que les di. —se metió Tsunade.

—Aún no ha llegado Danzo, tenemos que discutirlo primero, Hokage. —dijo Koharu Utatane.

— ¿Qué tiene de malo que quiera ver a mi alumna? —reprochó Tsunade. —Además…—luego miró a Sai. —ese chico pertenece a La Raíz.

—Deberían llevarlos a los calabozos, manténgalos ahí hasta que demos la orden contraria. —pidió Homura. —Dos de ellos, no solo tienen el crimen de traición.

Guy se metió. — ¿A qué se refiere?

—Sakura Haruno y Rock Lee, junto a dos miembros de Akatsuki, son causantes del ataque a La Raíz. —explicó Homura. Ino desvió la mirada. —Murieron demasiados shinobis. Danzo logró escapar y dar el aviso, no obstante, lograron escapar. El único sobreviviente de esa masacre fue Kizashi Haruno.

Sakura hizo una mueca de desagrado al escuchar que seguía vivo.

Guy miró a su estudiante, preocupado por él.

—No hablaremos de eso ahora. —cortó Tsunade. —Llevaremos a cabo un juicio, donde decidamos que castigo se les dará por sus crímenes.

—Tsunade-sama. —Ino sin poderlo evitar, habló. —Ellos… no serán condenados a muerte, ¿verdad?

—Ino. —murmuró Shikamaru.

—Eso…

—…es muy probable. —completó otra persona, entrando.

Naruto sintió como se le erizaba toda la piel y trató de mantener sus sentimientos al margen cuando Kakashi puso una mano sobre su hombro, buscando tranquilizarlo. Sasuke por su parte, aún parado delante de todos los Consejeros y el Hokage, percibió que su sangre comenzaba a burbujear de puro enojo; no solo por Sakura, también por Itachi, por su clan.

Quería rebanarle la cabeza de un tajo con su espada. Hacerle lamentar el hecho de no acabar con todos los Uchihas.

—Después de todo, se atrevió a acabar con muchos ninjas. —Danzo se acercó a ellos, observando vagamente a Sai. —Y a irse con el asesino del clan Uchiha.

Sakura apretó los labios, sus manos buscaban salir del lazo que las tenía a ambas amarradas. La mirada que le dio a Danzo, hizo sonreír al contrario. Lo tenía enfrente, podía soltarse de esas cadenas en cualquier momento y golpearlo hasta la muerte; ese sujeto era el causante del sufrimiento de Itachi, de que Sasuke se quedara solo.

— ¿Qué esperan para sacarlos de aquí? —preguntó Danzo, mirando a los jounin.

—La orden de la Hokage. —respondió Kakashi.

—Quédate con ellos Kakashi igual que tú Guy. —pidió Tsunade. —Naruto y los demás, pueden regresar a sus hogares.

—Espera un poco, abuela, ¡quiero estar presente! —reclamó Naruto, siendo detenido por Kakashi. — ¡Tú sabes mejor que nadie que Sakura no es una traidora! ¡Se unió a Akatsuki pensando en mí y en Sasuke!

—Naruto…

— ¡Ninguno de ellos merece ser juzgado como traidor! —bramó Naruto. Sai pareció sorprendido de que también lo estuviera defendiendo a él. —Además, este sujeto…

Kakashi se puso delante de Naruto, pidiendo disculpas por su estruendosa intromisión. Shikamaru jaló a Ino para sacarla de ahí, y en instantes solo quedaron todos los miembros del equipo siete, Lee y Guy. Tsunade miró a Sakura, preocupada, no estaba segura de que castigo llegarían en el acuerdo pero si estaba firme en no dejarla morir.

—.—.—.—.—

Cuando Sakura se metió a la celda notó la humedad y lo fría que se sentía. Debido a que estaban esperando la decisión del consejo y del Hokage, a los cuatro los metieron en una misma celda. Kakashi seguía reprochándole a Naruto que no podía estar ahí, pero el rubio solo se estaba haciendo de oídos sordos.

— ¿Cuánto tiempo les tomará esto? —preguntó Lee a su maestro.

—Quizás unas tres o cuatro horas. —contestó Guy, pensativo. —Les impondrán un castigo bastante duro, pero dudo que Tsunade-sama acepte matarlos. Ella no consideraría esa opción, menos si se trata de Sakura. —luego de meditarlo un momento, agregó: —pero si algo es seguro es que nunca podrán volver a ser ninjas.

— ¿A qué se refiere? —cuestionó Naruto, alarmado.

—Piénsalo un momento, Naruto. —pidió Kakashi. —Aunque se trate de personas queridas, no hay mucho que Tsunade-sama pueda hacer tampoco, el Consejo no volverá a confiar en ellos. La razón por la que no entramos por una entrada más secreta fue porque querían que toda la aldea los viera.

—Saber que en ellos no se puede confiar. —completó Guy.

—Eso significa que…

—El equipo siete será disuelto. —dijo Kakashi. —Es posible que a mí me asignen a un nuevo equipo, al igual que a ti, Naruto.

Sasuke observó la cara de tristeza de Naruto.

—Lo siento, Naruto, Kakashi-sensei, Sasuke. —se disculpó Sakura. Ellos se giraron a mirarla. —Destruí la familia que tanto me quisieron brindar.

—Aún estás a tiempo de mantenerla unida. —dijo Kakashi. —Si dices lo que sabes de Danzo, Tsunade-sama no se quedará de brazos cruzados, ni el consejo tampoco.

—No. Danzo no es la presa de Sakura, es la mía. —cortó Sasuke. — Él fue la cabeza tras el asesinato de mi clan, de que Itachi se convirtiera en un asesino. Dejar que lo encarcelen, no es como quiero que muera. —dijo Sasuke, fríamente. —Sentirá el dolor de todo el clan Uchiha en cada puñalada que le dé. Así que no, Sakura no dirá nada en contra de Danzo.

—Sasuke.

—Además…—Sasuke giró su cara a Sakura y después a sus demás compañeros de equipo. —se atrevió a tocar a la única persona que no tenía permitido tocar. A un miembro del equipo siete.

Naruto dio un respingo, concordando con Sasuke. —Pero, Sakura, aun tengo una duda. —comentó Naruto. — ¿Por qué atacaste a tu padre? Pensé que no querías saber nada más de él.

—Kizashi fue el que intentó asesinar a Sakura en el pasado. —respondió Rock Lee al ver que Sakura no lo haría. —También mató a su madre.

Sakura parpadeó. Y no importó cuantas peleas tuvo antes, cuanto la lastimaron cuando los de La Raíz la capturaron, ni siquiera el hecho de llevarse a Rock Lee a costa de su sueño o las palabras de Itachi le dolieron tanto como ver la cara de decepción en cada uno de los miembros de su equipo; era similar a la pesadumbre, al desasosiego y el desconsuelo desde que el cuervo que hacía nidos en su cabeza no estaba.

Porque Naruto, Kakashi y Sasuke podían comprender todo lo que hizo hasta ahora por ellos. Saber que Sakura daría todo por ellos, incluso su vida y su libertad.

Pero la semilla de la desconfianza se había plantado desde hace mucho y hoy estaba dando sus primeros frutos.

Kakashi llevó una mano a la cabeza y se dio media vuelta, sentándose de espaldas contra la reja. Naruto rascó su cuello, desviando la mirada a un lado. Y Sasuke volvió a sumergirse en las voces en su cabeza. Pronto el ajetreo de la celda quedó en completo silencio, ni siquiera las respiraciones y las gotas de agua que caían producían sonido.

El frágil cristal que llevaba tambaleándose desde hace mucho tiempo entre sus manos, por fin logró caer al suelo, partiéndose en mil pedazos.

Y ese cristal era toda la confianza del equipo siete.

—Lee. —llamó Sakura luego de un largo rato, al menos habrían pasado dos horas desde que alguien emitió palabra, por lo que de inmediato todos prestaron atención, a pesar de que Sakura habló bajo. —En el juicio yo me encargaré de todo, ¿de acuerdo?

— ¿De qué hablas? —preguntó Lee, confundido. —No intentarás echarte toda la culpa, ¿verdad?

Sakura negó con la cabeza y quedó hasta la altura de su querido amigo, suavemente tocó su rostro, acariciándole la mejilla. Lee se ruborizó. Incluso con la cara manchada de hollín y la poca luz que entraba en la celda podía apreciar lo hermosa que seguía siendo Sakura, como una flor en su mejor punto. Lee se dejó hacer, recargándose en la mano contraria, su contacto era suave, cálido.

El tintineó de las llaves resonó en los oídos de Sakura, frío y seco.

—Todo estará bien, Lee. —susurró ella. —Así que confía en la princesa está vez.

La sonrisa que le dio al final no le causó más que un desconcierto horrible a Lee, pero las palabras de Sakura lograron calmarlo al mismo tiempo.

Cuando Sakura salió de la celda, Naruto y Kakashi iban delante, Rock Lee, Sai y Might Guy detrás. Sasuke se mantenía a su lado en completo silencio, con los ojos negros perdidos en la cumbre de la oscuridad, no podía concentrarse en nada que no fuera obtener su venganza.

Hacía Danzo, hacía Madara Uchiha.

—Sasuke. —llamó Sakura, mientras los pasos en las escaleras resonaban uno tras otro. Él la observó de reojo, parecía estar viendo a una extraña. Sakura sintió un espasmo en su cara hecho por el dolor de que fuera ella quién recibía esa gélida mirada, y a su vez, melancolía de aquellos días a los que nunca podrían volver. —Permíteme hablar en el juicio.

—Suena extraño que pidas mi opinión para algo. —reclamó él con voz cargada de resentimiento.

Miró unos momentos atrás, observando que Rock Lee los seguía mirando, Sasuke suspiró y asintió con la cabeza; se lo debía.

Sakura sonrió y siguió avanzando.

Al salir de los sótanos, Sakura encontró un sol terriblemente brilloso, tanto que la cegó por algunos segundos. Konoha seguía siendo la villa feliz que un día dejó atrás, a pesar de estar manchada de sangre, los aldeanos iban de un lado a otros, los ninjas vigilantes miraban a los lados vagamente, como sabiendo que nada malo pasaría ese día. Sakura avanzó sin detenerse a mirar demasiado, rumbo a la torre del Hokage, aunque esta vez no fueron llevados a su oficina, subieron solo un piso antes de detenerse, en una puerta entre verdosa y amarillenta, Kakashi fue el encargado de abrirla y el murmullo que se logró escuchar tras ella de repente fue silencio.

No había demasiadas personas o al menos no tantas como esperó. Tsunade estaba en medio de todos, a sus costados, Shizune, Danzo, Utatane y Mitokado. En las pocas sillas que había, algunos ninjas que no conocía y Shikamaru; las que se encontraban vacías fueron ocupadas por Naruto, Guy y Kakashi.

Dos de los diez anbu que se encontraban ahí, fueron los encargados de encadenarlos correctamente está vez. A disgusto de Sakura y Naruto, Sasuke tuvo que ser vendado de los ojos y después cubierto de la cara. Y al mismo tiempo recibió al menos veinte kilos por unas enormes pesas que les pusieron alrededor de las manos, siendo las de Sakura las únicas que encerraban sus manos. Sus pies también fueron atados al suelo, con cadenas de acero, limitando sus movimientos a unos dos pasos al frente por mucho.

Tsunade y Shizune miraron con descontento la escena, aunque no emitieron ningún comentario al respecto.

—Rock Lee, Sasuke Uchiha, Sakura Haruno y Sai, son acusados de traición. —anunció un ninja que llevaba cubierta toda la cara a excepción de los ojos. —Se abrirá un debate donde el Hokage tendrá la última palabra de su veredicto y que se hará con ustedes más allá de eso. ¿Queda claro?

—Sí. —respondió Sakura.

—Comenzaremos con…

—Comenzaran conmigo. —ordenó Sakura, con voz firme. Los dos pasos que podía a dar al frene hicieron resonar sus cadenas, atrayendo la atención de todos. —Después de todo, soy la razón por la que cada uno de los presentes se haya ido de Konoha, exceptuando a Sai, quién fue mandado por Danzo para buscarme.

—Los prisioneros se deberían mantener callados.

Sakura cerró la boca en una línea, sin contestar a las palabras de Danzo. Sai observó a todos en el pequeño juzgado montado, en otras circunstancias, de ser solo él o cualquier otro ninja de Konoha, un show como ese no sería necesario, sería mandado a los calabozos de Konoha, a ser torturado hasta la muerte. Que bueno era ser un discípulo del Hokage.

—Ya que estás tan entusiasmada en ser la primera en ser juzgada, lo haremos a tu manera. —habló Koharu. —Incluso si eres la discípula de Tsunade, ten en cuenta que eso no tiene que ver aquí.

—Lo tengo en cuenta. —respondió Sakura, removiendo sus manos entre el grillete impuesto, comenzaba a lastimarle la piel.

—Sakura Haruno, perteneciente al clan Haruno. Hija de Mebuki y Kizashi, un miembro líder del clan. —comenzó la anciana, leyendo uno de los papeles. —Tus delitos suman entre ellos tres en total, cada uno más grave que el otro. Traición a tu aldea, ataque a La Raíz y confabulación con Alatsuki a través del asesino del clan Uchiha, Itachi.

Lo han resumido bastante bien. —pensó Sakura.

—Y se te ha encontrado culpable en cada uno de ellos. —sentenció. Sakura sentía que la anciana podía ver cada centímetro de su piel. —Se ha pedido tu cabeza para compensar tus pecados. —Naruto quiso pararse a protestar, pero Kakashi lo sostuvo del brazo, obligándolo a permanecer en su asiento. —Sin embargo, dado a que eres la alumna de Tsunade Senju, una sannin legendaria y no menos importante, la Hokage de la aldea oculta de las hojas, tu maestra ha pedido que se te perdone la vida a cambio de eximirte como ninja, como médico y se te tenga en un lugar vigilado, sin contacto con el mundo exterior por el resto de tus días.

— ¿Qué tengo que hacer? —preguntó Sakura, aunque ya conocía la respuesta.

—Revelar la ubicación de Akatsuki, de su líder Pain y de cada uno de los miembros. —Koharu concluyó, entrelazando las manos por encima de la mesa. —Es un trato justo, Sakura.

— ¿Lo mismo aplicará para mis compañeros? —preguntó Sakura, ladeando un poco el rostro, apuntando a ellos.

—Compararemos la información de cada uno de ellos. —respondió Shizune. —Pero sí, Sakura, todos podrán seguir con vida.

—Entiendo. —Sakura murmuró su respuesta, meditándola un poco antes de responder. Tsunade agrió su mirada, ¿por qué no estaba aceptando? —Está bien, lo aceptaré.

—Sakura…—Shizune pareció aliviada, llevó sus manos a su pecho e incluso sintió una lagrimita formarse en su ojo, la cual limpio rápidamente.

—Comienza por Itachi Uchiha. —ordenó Danzo. Sakura giró lentamente su cabeza a su dirección, tensando el aire en instantes. —Fuiste al último que viste, ¿no es así?

—Itachi Uchiha. —Sakura murmuró su nombre, lo cual le causó un cosquilleó en los labios. —No sé su paradero, ni el de Sasori. Ambos se marcharon después del ataque de Kabuto y Akatsuki. No tengo la más mínima idea de donde pueden estar. —y en el tono de voz de Sakura había una tenue mofa.

—Parece que no lo entiendes. —expresó Mitokado. —Necesitamos la información de todos los Akatsuki.

— ¿Usted tiene la información de la ubicación de cada ninja de Konoha actualmente? ¿Puede dármela? —preguntó Sakura, volviéndose hacia el otro anciano. —Incluso aunque de toda la información de Akatsuki no significa que ellos permanecerán ahí, menos ahora que saben que me han capturado.

—Quizás no asegures que estén ahí, pero estás asegurando tu muerte. —protestó Mitokado.

—Daré toda la información que tengo de Akatsuki, pero no tengo ninguna de Itachi Uchiha. —siguió Sakura.

—Sakura. —murmuró Tsunade, sabiendo perfectamente que mentía. Todos ahí lo sabían. —Esto no es una negociación, por supuesto, entiendo que cada miembro de Akatsuki sea extremadamente difícil de localizar, incluso para ellos mismos, pero por más diminuta que sea la información, la tomaremos para proceder a la captura y evitar que más vidas inocentes se vean involucradas con ellos. Itachi no es a quién debes proteger.

Sasuke sintió que la sangre le barboteaba debido al hervor que le carcomía por dentro al escuchar esa estúpida frase.

—Serán juzgados como traidores, Sasuke, Lee y tú. —dijo Danzo, a pesar de las protestas que estaba dando Tsunade. Sakura lo miró sin alguna expresión en su rostro, detenidamente, como si buscara traspasarlo. —A menos que reveles donde se encuentra Itachi Uchiha, Sasori y la guarida de Akatsuki.

—Akatsuki está en Amegakure. —contestó ella, sin darle mucha importancia. —Con eso la vida de uno ya está salvada, ¿no?

— ¿Sakura…? —Shizune la observó preocupada, sin entender a donde quería llegar.

— ¿A qué te refieres, Sakura? —preguntó Tsunade, confundida.

—Les diré todo lo que logré saber de Akatsuki, a cambio de que liberen a uno de nosotros. —continuó ella sin inmutarse incluso cuando estaba hablando con su maestra. —Solo a uno.

Danzo la miró con recelo, dejar ir a Sasuke no era una opción y esa niña, comenzaba a volverse muy peligrosa para sus planes, convenía mantenerla encerrada. Sakura oscureció la mirada por algunos segundos, y cuando la volvió a alzar, Danzo notó un hormigueo recorriendo sus dedos.

El gatito asustado había crecido tanto que ahora era una pantera.

Una que ya estaba afuera de su jaula.

—Dejen ir a Rock Lee. Es mi condición por darles información de Akatsuki. —y su frase sonó más a una orden que a una petición. No parecía desesperada como lo estaría cualquier ninja en su situación actual. La pequeña flor de cerezo que todos creyeron ver un día, no era un simple tallo, era un tronco entero.—No lo juzguen como un criminal, divulguen que fue raptado por mí y que cayó en un genjutsu por Itachi Uchiha, difamen mi nombre, písenlo y arrástrenlo hasta las profundidades del infierno de ser necesario para que el nombre de Rock Lee quede intacto. Y una vez que hagan eso, déjenlo ser el ninja de Konoha que antes fue.

Todos, aun los que estaban barbullando por lo bajo, contemplaron casi boquiabiertos la escena. Incluso los viejos del Consejo, Tsunade y Shizune se mantuvieron expectantes por la forma tan clara y precisa de sus instrucciones. El rostro blanco de Sakura no tenía ni una gota de sudor, ni las mejillas enrojecidas, estaba pulcro, firme y no aceptaría un No por respuesta.

— ¡¿D-De qué rayos hablas, Sakura?! —el primero en entablar palabra fue el mismo defendido. Lee hizo tintinar sus cadenas, queriendo ir al frente, pero traspilló sobre sus pies y cayo de rodillas al suelo. — ¡Ese es un trato que no pienso aceptar! ¡No te dejaré hacerlo! ¡Hokage-sama, no escuche esa absurda petición!

Sakura se mantuvo quieta, sabiendo que Lee tendría esa reacción, no podía dejar que sus lamentos y el hecho de querer estar para siempre a su lado nublaran su vista. Él ya había sacrificado mucho por ella, Sakura solo tenía su vida para darle, y se la ofrecería en bandeja de oro.

— ¿Pides que confiemos en un traidor? —preguntó Mitokado. — ¿Estás loca?

Sakura quién solo tenía ojos para Danzo, volteó a la máxima autoridad ahí, Tsunade. Ella tenía los ojos cerrados, procesando la petición de Sakura. Así que cuando su alumna volvió a hablar, no tuvo otra opción más que contemplar a la fuerte mujer que tenía delante de ella. —Tsunade-sama, Lee no es un traidor. La única razón por la que él estuvo conmigo, fue porque yo me aproveché de una absurda promesa que hicimos de niños. Rock Lee es un ninja que nunca falta a sus votos, quiso cumplir su promesa hasta el final, y sin pensar en las repercusiones que eso le traería a él, le pedí que me siguiera.

— ¡Eso no es verdad, Sakura! —gritó Lee, aún en el suelo. — ¡No la escuchen!

Incluso ante los lamentos del chico, la presencia de Sakura era la que salía a relucir ahí, por lo que sus suplicas quedaron ignoradas.

Mientras Sakura esperó la respuesta de su maestra, sintió que su alma era torturada tan solo por escuchar el llanto de su preciado amigo. No obstante, lejos de girarse a contemplarlo, dio una mirada rápida a Might Guy; él estaba sentado al lado de Kakashi, mirándola apacible, no tenía ninguna expresión en el rostro por lo que Sakura no pudo deducir lo que estaba pensando así que se giró de nuevo al estrado.

Guy aún sentado, a unos cuantos centímetros de su querido estudiante y de Sakura, dejó que la chica procediera, aun cuando su cuerpo y mente pedían interceder por ella. No se dio cuenta en que momento Kakashi comenzó a sostenerlo también por el brazo, justo como lo hacía con Naruto. Lee seguía pidiendo a Sakura que se detuviera, pero incluso las suplicas de su alumno no llegaban a los oídos de Guy. Estaba inmerso en Sakura.

¿Por qué te gusta ese chica, Lee? —preguntó Guy, observando a Sakura en los exámenes chunnin, justo antes de que Lee fuera a provocar a Sasuke para una pelea y a declararle, por segunda vez, su amor a Sakura.

Rock Lee pareció serio en su respuesta, no era un amor adolescente pasajero. Porque cada vez que la miro, me motiva a seguir levantándome. A seguir luchando por mi camino. declaró Lee, sonriendo. El trabajo duro vence al talento natural, y ella, al igual que yo, lo sabe mejor que nadie.

—Aceptaremos el trato, pero… ¿no te estás olvidando del Uchiha? —dijo Danzo, sin permitir que Tsunade hablara. Shizune y Koharu parecieron molestarse.

— ¿Tú no te estás olvidando de algo? —preguntó Sakura, con la voz temblándole de coraje. Danzo le dio una mirada cargada de enojo.

— ¿De qué hablas? —reprochó Mikotado.

— ¡AQUÍ LA HOKAGE ES TSUNADE-SAMA, NO TÚ, DANZO! —estalló Sakura.

Cada uno de los miembros ahí presentes, sintió que la respiración, que el aire de esa enorme sala no era suficiente para llenar sus pulmones. Incluso Lee paró sus balbuceos.

Sasuke aunque no podía ver nada, no pudo evitar formar una sonrisa al escuchar a Sakura, sintiendo que se llenaba de orgullo.

—Así que a partir de este momento, me estaré dirigiendo solo a ella. —sentenció Sakura, tronando los dientes.

Ante la mirada atenta de todos, Tsunade se volvió a su alumna con absoluta seriedad. —Ciertamente, Sakura, nos convendría saber acerca de Itachi y Sasori. Él es el asesino del Clan Uchiha y Sasori es un miembro igual de peligroso que él.

Sasuke inhaló aire por la boca, pero nadie le prestó atención. Si bien se sentía orgulloso por Sakura, lo que más pasaba por su mente en esos momentos era acribillar a todos esos ancianos, hasta hacerlos confesar. —Incluso si eres mi preciada alumna, tengo que aplicar la ley de Konoha sobre ti.

—Con todo respeto, maestra. —intervino Sakura. —No le he pedido que fuera de otra forma.

Naruto bajó la mirada, cerrando los ojos, sintió que todas las fuerzas lo abandonaban y un vacío comenzaba a sustituir todas sus emociones.

Cuando cometes un error debes pagar las consecuencias.

—Te enviaré a ti a prisión. —en la respuesta de Tsunade pareció haber un tono de duda y tristeza. —Y… en dos meses, quince días, a partir de dada la sentencia, se llevará a cabo tú ejecución.

— ¡Vieja! —Naruto ya no pudo soportarlo más, se paró de pronto, con toda la decepción plantada en su rostro. — ¡Sakura no ha hecho nada malo!

—Siéntate, Naruto. —ordenó Tsunade, fríamente. —Es ella misma quién ha decidido su propia sentencia.

Sakura no se giró a mirar a Naruto, el corazón, el alma se le drenaron por completo de su cuerpo cuando escuchó a su maestra pronunciar esas palabras. Había estado preparada para todo eso, incluso para morir de inmediato, sin embargo, el hecho de que fuera la propia Tsunade la que decidiera el día de su muerte, le hacía querer llorar. Pero no era tiempo todavía, aun faltaba Sasuke y por el rostro de Danzo, sabía que aquello era lo más difícil de lograr.

Así que agarró todas las fuerzas que le daba el rollo de Masamune en su bolsillo e imaginó que su querido cuervo se posaba una vez más en su hombro, dándole soporte.

— ¿Qué hay con Sasuke? —atinó a preguntar Sakura, descendiendo un nuevo escalón al cinismo.

—Eso no se tiene que tratar contigo. —respondió Mitokado. —Sasuke Uchiha ha sido acusado de traición también y de confabular con Orochimaru.

—Orochimaru está muerto, busquen una excusa mejor. —retó Sakura. —Fue asesinado por Kabuto Yakushi. Sai es el testigo de ello. Y ha sido el mismo Kabuto quién me lo ha dicho.

—Incluso con eso, hay traición a la aldea.

—Sasuke no traicionó a la aldea. —reprochó Sakura. —Fue a buscarme. No hay forma en que eso pueda ser considerado traición.

Mikotado, Koharu y Tsunade se miraron, ciertamente tenía razón.

—Es mentira. —dijo Sasuke, firme. Sakura sintió que el tiempo se le detuvo cuando lo escuchó hablar. —Al igual que Sakura, traicioné a Konoha.

— ¡Sasuke!

Justo ahora Sakura podía empatizar muy bien con lo que estaba sintiendo Lee.

—Así que si van a matar a Sakura por ello, también háganlo conmigo. —decretó el Uchiha, manteniéndose recto. A pesar de no poder mirarlo a los ojos, entendían perfectamente la intensidad de sus palabras.

—Sus crímenes no son tan graves. —dijo Danzo, sabiendo que esa era su oportunidad. —Al igual que los de Sai, yo me haré cargo de los dos.

Las cadenas de Sakura parecieron quererse arrancar del suelo cuando volvió a girarse a Danzo.

—Tsunade-sama, Sasuke no es un criminal. —aun así, Sakura continuó dirigiéndose a su maestra.

—Pero abandonó a su aldea.

—Por querer recuperar a un compañero, esa es la voluntad de fuego de los ninjas de Konoha. —sentenció Sakura, sin darle mucha oportunidad a Danzo de seguir hablando. —Sasuke no ha hecho nada malo. Él no se unió a Akatsuki, no confabuló con Orochimaru ni con nadie. Se fue solo porque pensó que de esa forma sería más fácil encontrarme.

—Balbuceas cosas sin sentido, Sakura. —llamó Danzo. —No estamos diciendo que será juzgado a muerte, simplemente se le dará un trabajo forzado, por un año o dos.

El piso bajo Sakura se quebró, alertando a todos.

—Él volverá a Konoha después de ese tiempo.

Tenía que mantener la compostura, Danzo solo la estaba provocando.

—Tu no deberías preocuparte, después de todo ya estarás muerta. —sentenció, con voz gélida.

Tsunade no pudo evitar partir la mesa por la mitad y mandarla a volar, justo en su dirección, Danzo solo lo esquivó, ladeando la cabeza, sintiendo la ráfaga de viento rozarle la cara.

—Es suficiente.

— ¡Tsunade-sama!

—Sólo estoy diciendo las cosas claras, Hokage. —decretó Danzo, sin una pizca de arrepentimiento. — ¿O es que sentenciaras al chico a muerte por seguir la voluntad de fuego?

Sasuke permanecía callado ante todo eso, había dicho lo único que tenía por decir.

—Deja que Sai y el Uchiha vayan con Danzo, seguro que él tiene información valiosa de Itachi. —pidió Mitokado a Tsunade. —Danzo no dejará que le pase nada malo al único sobreviviente del clan.

Mientras Tsunade escuchaba el pedido del viejo consejero, Sakura clavó de nuevo su mirada en Danzo, en un duelo de voluntades que mantenían los dos. No le dejaría llevárselo, aunque tuviera que ser asesinada ahí mismo, no dejaría que ese maldito bastardo le tocara siquiera un cabello a Sasuke Uchiha.

Danzo soltó una risa burlona y fue suficiente para que toda la cordura de Sakura se tirara por la borda.

—Nunca en mi vida, ni siquiera en mi muerte, te permitiría tener ni a Sasuke ni a Itachi. —barbulló Sakura, sintiendo que la sangre bajo su piel comenzaba a burbujear de pura ira. Tsunade volvió a girarse a ella, desconcertada de su reacción. —No hay manera en que lo permita, así me tenga que arrancar cada centímetro de piel frente a todos, así tenga que vender mi cuerpo y alma al mismo diablo, no permitiré que le pongas un solo dedo encima.

— ¿Sakura?

—Ya se ha dicho que los crímenes de Sasuke Uchiha no son graves. Solo se dará un-

— ¡Quieres a los Uchihas, pero no los tendrás! —tronó Sakura.

Las cadenas se movieron al frente con ella, despegándose en el proceso del suelo. Nadie se atrevió a respirar.

—Sasuke Uchiha será encarcelado el mismo tiempo que Sakura en prisión. Ese será su castigo. —decretó Tsunade, volviendo a reponer el orden. —Sai será ejecutado con el mismo castigo que Sakura Haruno y Rock Lee queda eximido de culpas.

—Tsunade-sama…—Shizune la observó, temerosa.

Danzo no dijo nada, se quedo en la misma posición, sin despegar la mirada de aquella chiquilla odiosa.

— ¡Es la decisión final y legitima del quito Hokage! —Tsunade continuó, sin prestarle atención a nadie en la sala.

Sakura se permitió respirar de nueva cuenta, formando una sonrisa al escuchar las palabras de su maestra. Se sentía tan aliviada, como si hubiera cargado el mundo en sus hombros y de repente alguien lo hubiera quitado de encima. No supo en que momento su cuerpo quiso desfallecer, siendo sostenido con fuerza por Kakashi.

—Kakashi-sensei.

Él no contestó, solo hizo que los Anbu quitaran los grilletes que impedían mover a Sakura y la cargó en sus brazos, aun cuando esta parecía querer reprochar. Ni siquiera miró a Danzo por última vez. Se sentía demasiado débil para hacerlo. Ya a mitad del camino dejó que su cabeza se recargara en el pecho de Kakashi, disfrutando el viaje que comenzaba a llegar a su fin.

Todo a su alrededor iba en silencio.

Sakura por un instante, pudo apreciar a su antiguo yo tirado en el suelo, respirando agitadamente, queriendo descansar un poco del largo entrenamiento.

—Descansaras pronto. —murmuró Sakura, dejando que el recuerdo se perdiera en su mente.

—.—.—.—.—

Cuando entraron a los calabozos, ya estaban siendo esperados por dos personas. Y lo primero que hizo él, fue abalanzarse sobre Sakura, quien apenas pudo mantener en pie a ambos.

Rock Lee se aferró a ella, siendo correspondido de inmediato con la misma intensidad. Sakura cerró los ojos con dolor, podría ser esa la última vez que pudiera agradecerle todo lo que hizo por ella, no sabía si el día de mañana seguiría viva, pero mientras Lee pudiera estarlo, nada más importaba.

—Sakura…—Lee tomó su mano al momento de separarse. —Lamento no haberte podido proteger como quisiera.

Ella tomó rápidamente su rostro, destrozada por sus palabras. Lee la contempló entre lágrimas.

—No te voy a permitir hablar así, Lee. —reprochó Sakura, sintiendo que ya comenzaba a llorar. Sakura tomó su mano con suavidad y la puso justo en donde se encontraba su corazón. —Lograste tu propósito, me protegiste con tu vida más de una vez. Diste tu vida por mí. Te olvidaste de lo que más amabas, por mí.

—Sakura…

—Ni con diez vidas mías podría pagarte todo lo que has hecho. —ella lo soltó, poniéndose de puntitas depositó un beso en la frente del chico. —Si a base de mi vida tú puedes vivir, renacería mil veces para podértelas dar.

—Es hora de marcharnos, Lee. —dijo Guy, interrumpiéndolos. No debían quedarse mucho tiempo, aún era incierto el destino de su alumno. Tsunade los había citado a los dos después de la sesión.

—No, ¡Guy-sensei, no quiero que maten a Sakura!

Sakura le dio un suave empujón, dejándolo marchar, mientras ella dio media vuelta caminando a donde se encontraba Kakashi ya esperándola para llevársela de ahí, junto a Sasuke.

— ¡SAKURA!

Guy ya estaba reteniendo con toda las fuerzas a Lee, mientras la chica seguía caminando por ese largo pasillo, directo a su destino sellado. Antes de finalizar su travesía y pasar a donde se encontraba su sensei, Sakura se giró por un momento de nuevo a Lee, dándole una sonrisa dulce.

—Por quedarte a mi lado… muchas gracias.

El grito desgarrador que escuchó cuando la puerta se cerró le partió a Sakura el corazón en mil pedazos.

.

Hay quienes no pueden aflojar sus propias cadenas y sin embargo pueden liberar a sus amigos. Debes estar preparado para arder en tu propio fuego: ¿cómo podrías renacer sin haberte convertido en cenizas? [F. Nietzsche]