Chuya miró por la ventana de la oficina, de una forma algo ausente, se encontraba en una reunión, retomando la publicación de su libro, sin embargo, Matt se encontraba negociando constantemente con otras personas de la editorial, Chuya solo lo observaba con una sonrisa en su rostro, sabía que su amigo solo deseaba que su libro obtuviese lo mejor en cuanto al marketing y diseño, sin embargo, el pelirrojo también entendía que la editorial no vería a un primerizo como una fuente confiable a invertir.
Por eso Chuya aceptaría lo que fuese, pero su amigo no, había insistido en negociar y lo lograba, las personas de la editorial comenzaban a ceder ante sus bromas y argumentos, después de todo, todas las personas en esa oficina se conocían desde hace mucho tiempo.
Y luego de escucharlos atentamente por mas de una hora, Chuya había comenzado a desconcentrarse, en realidad él ya no tenia demasiado por hacer en ese lugar, no le permitían opinar de una forma profesional ya que en esa situación él se encontraba cumpliendo el papel de cliente, aunque en realidad un cliente no debería presentar ese tipo de negociaciones con respecto a su trabajo.
Lo único que el pelirrojo se encontraba deseando era que llegase la hora de almuerzo, había acordado reunirse con Dazai para esto, ya que sus horarios coincidían algunos días de la semana, el castaño ya había vuelto a sus clases en la universidad, mas bien, se encantaba terminando los semestres de las personas que no se encontraban en su ultimo año. Solo le quedaría un mes aproximadamente y su trabajo se volvería mucho mas ligero, luego, vacaciones.
- ¿te parece bien, Chuya? – pregunto Matt, el pelirrojo levantó la mirada
- Estoy de acuerdo – aceptó de inmediato
- ¿seguro de que escuchaste lo que decíamos?
- Sobre la fecha de publicación ¿no? Quieren hacerlo la próxima primavera, en abril
- Es una estación especial y bastante adecuada para un par de poemas
- Según mi punto de vista, todas las estaciones son especiales para un poco de poesía
- Estas en lo correcto
- Pero también me parece una buena idea, será en un par de meses mas
- Me sorprendes, pensé que estarías pensando en otra cosa – comento Matt
- No siempre estoy realmente distraído
La reunión termino luego de unos minutos mas, Chuya tomo sus cosas, sin embargo, esperó por Matt, después de todo, sabia que este deseaba hablar con él, aunque no hablase demasiado con Dazai, mas bien apenas se conocían, de igual forma mostraba preocupación por él.
Y, por otro lado, Chuya había comenzado a retomar su trabajo hace poco tiempo, y había sufrido un poco los efectos de la acumulación de sus días libres, tenía bastantes cosas pendientes, lo que significaba que había visto por muy poco tiempo a su amigo, muchas veces también influía las diferencias en sus respectivos horarios.
El pelirrojo miró la hora en su teléfono, aun tenia unos cuantos minutos antes de encontrarse con Dazai para almorzar.
Así que terminaron por dar un paseo en un parque cercano a las oficinas donde trabajaban.
Chuya seguía a Matt por el camino rodeado de arboles, podía escuchar el sonido del agua, era un día agradable.
- ¿Cómo se encuentra tu novio? – Chuya no pudo evitar sentir algo agradable recorrer todo su cuerpo al escuchar esa palabra, y es que no se acostumbraba y le gustaba que su cuerpo nunca lo hiciese, le gustaba sentir ese sentimiento positivo recorrerlo completamente
- Esta bien, retomo sus tareas en la universidad y ya no se encuentra bajo medicamentos
- Supongo que debe ir de igual forma al hospital
- Claro, me pide con regularidad que lo acompañe e intento persuadirlo para que acepte hacer una terapia
- ¿Cómo vas con eso? – preguntó Matt, Chuya comenzaba a sacar su cigarrillo y lo encendía
- Lo lograré dentro de poco – aseguró el pelirrojo
- Suenas seguro
- Lo estoy, puedo ser muy persuasivo
- O él muy débil contigo
- Dame algo de crédito – dijo Chuya inhalando de su cigarrillo
- Lo siento – ambos rieron
Continuaron con su paseo, aunque su conversación oscilaba entre el trabajo, Dazai y una nueva chica que había conocido Matt, con la cual Chuya no se detuvo ante su curiosidad y realizo un gran numero de preguntas.
Hasta que Chuya sintió el sonido de su teléfono en su mochila, de inmediato reviso, Dazai había dicho que lo llamaría una vez terminado su trabajo, observó la pantalla, llevo su mirada hacia Matt, este le regaló una señal para que contestase, se despidieron de forma rápida.
- Ovejita, estoy conduciendo hacia la editorial
- Estoy en el parque cercano
- Bien
Una conversación breve, sin embargo, comenzaba a recordar los momentos en que Dazai lo llevaba a comer contra su propia voluntad en la universidad, había pasado bastante tiempo, recordaba lo mucho que lo irritaba el castaño, lo poco que podía llegar a entenderlo a él y a si mismo. Sin embargo, Chuya siempre había terminado por acceder ante Dazai. El pelirrojo se preguntaba seriamente cuando había sido el momento exacto en que termino por enamorarse.
No lo sabia, no tenía respuesta.
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Chuya se acomodó mejor en el automóvil, habían terminado por almorzar en un restaurant cercano, cómodo y bastante privado. Habían compartido una agradable conversación, usual a las que siempre mantenían, llena de burlas, incluso habían terminado por disfrutar de un café antes de marcharse.
Pero el pelirrojo deseada hacer una ultima parada antes de volver a su departamento.
Aunque se mostrase algo dubitativo, desde que se habían mudado juntos Chuya había evitado por todos los medios posibles el pedirle algo a Dazai, él sabia que se trataba de su propia estupidez, sin embargo, hasta que comenzase a sentir el departamento como propio, no estaría del todo cómodo con pedir nada, y para eso necesitaría mas tiempo.
Pero no se sentía del todo dispuesto a ir al lugar que deseaba por si solo, si necesitaba la compañía del otro con urgencia, era en momentos como esos. Tomo aire y soltó un suspiro.
- Chuya, sabes que puedes pedirme lo que quieras – comenzó Dazai, al pelirrojo le frustraba bastante que el otro lo leyese de una forma tan fácil
- ¿sabes que quiero pedirte algo?
- Me mirabas una y otra vez, tomabas aire y luego lo suspirabas, estas inquieto – decía el castaño, como si fuese algo evidente – además de distraído
- Bien, ya lo entiendo – le corto Chuya
- ¿y bien? – incitó Dazai
- Si quiero pedirte algo – reconoció Chuya, el otro asintió - ¿irías conmigo a visitar al anciano?
- Claro – aceptó de inmediato el otro – ni siquiera sé porque dudas tanto en pedírmelo
- Ugh – soltó Chuya, un sonido de molestia – no lo sé, tal vez tengas algo pendiente, cosas que hacer, tal vez no te agrade ir al cementerio, no lo sé
- Ambos sabemos que esa no es la razón, Chuya – canturreo Dazai
- Cállate, si conoces la razón entonces no me preguntes
Chuya guardo silencio, Dazai comenzó a conducir mientras tarareaba un poco, se mostraba de una forma feliz, el pelirrojo lo miraba con el ceño fruncido. Dazai lo sabia, sabía que desde que habían comenzado a vivir juntos, el pelirrojo evitaba recurrir demasiado a él, aunque le gustase que Chuya le pidiese cosas, por mas absurdas y pequeñas que sean, sin embargo, el pelirrojo se esforzaba constantemente por mostrarse de una forma excesivamente independiente.
- Chuya, yo soy tu novio – comenzó Dazai
- Estoy comenzando a pensar en cambiar eso – Dazai lo ignoro
- Por ende – continuó – me gusta que me pidas cosas, me gusta vivir contigo y pasar tiempo contigo, además de tener sexo contigo
- Vaya, es bueno saberlo
- Así que deja de actuar como si te incomodara – Chuya lo observó, preguntándose a si mismo si era de esa forma "¿realmente es eso? ¿me incomoda? Nunca he hecho esto con nadie, no sé como me siento ni como debo actuar"
Chuya se tomo un tiempo para hablar, pensando seriamente si debía decir las palabras que había en su mente, mostrar debilidad estaba bien, era Dazai, su novio, la persona que lo conocía mejor que nadie y la persona con la cual había intimado mas que nadie en toda su vida.
- ¿me incomoda? – preguntó en voz alta – nunca he hecho algo como esto con nadie, no sé como actuar – sinceró
- Como quieras hacerlo – respondió el castaño con simpleza – como desees actuar estará bien, mientras estés cómodo, puedes hacer lo que quieras Chuya
Y un par de palabras despreocupadas de Dazai tenían efecto inmediato en el pelirrojo, lo calmaba y espantaba todos esos pensamientos innecesarios, pensamientos fuertes que lo hacían sentir extraño, nada de eso quedaba luego de que el otro lo impulsase a dejar de intentar seguir una norma o preguntarse "¿Qué debería hacer ahora?". La respuesta era fácil, lo que desease y lo que lo hiciese feliz a ambos.
- Estaciona el automóvil – demandó Chuya
- ¿Qué? No queda mucho para llegar – comento Dazai
- Estaciona – repitió el pelirrojo
- ¿vas a vomitar? – preguntó Dazai, obedeciendo a las palabras de Chuya
Estaciono en una calle cercana, sin embargo, algo abandonada, Dazai no deseaba que alguna persona presenciase una escena de Chuya vomitando su reciente almuerzo, prefería dejárselo para él solo y utilizarlo como material contra el pelirrojo.
Pero Chuya no desea vomitar.
En cuanto el automóvil se detuvo, Dazai se giró hacia Chuya con el objetivo de comenzar a ayudarlo, Chuya se giró hacia Dazai con el objetivo de besarlo.
Una sorpresa para el castaño.
Chuya pegó sus propios labios hacia los del castaño de forma rápida, Dazai se encontraba sorprendido, por un momento continuaba pensando que el pelirrojo vomitaría, sin embargo, desecho la idea y se dejo devorar por la pequeña oveja hambrienta.
Los labios de Chuya se movían de forma rápida, sus manos se encontraban en el cuello y mentón de Dazai, sosteniendo su rostro, sus palabras anteriores habían acertado lo suficiente para que el corazón de Chuya se agrandase y desease proclamar su amor en voz alta. En vez de eso, había terminado por besarlo, una vez calmado podría decirle algunas palabras de cariño.
- Chuya, acordamos no volver a hacerlo en el automóvil – comentó Dazai, separándose un poco de los labios del pelirrojo
- Nunca lo acordamos – recordó Chuya – y tampoco vamos a tener sexo – sentencio
- Por la forma en que me besabas había dos opciones – dijo Dazai, sonriendo – intentabas matarme o que tuviésemos sexo
- Cállate y vuelve a conducir – sentencio Chuya
Le regaló un ultimo pequeño beso al castaño, breve y dulce, entonces volvió a sentarse en su asiento, derecho, abrocho su cinturón y espero a que Dazai hiciese lo mismo. El otro se tomo un poco de mas tiempo, observo divertido los movimientos rápidos de Chuya, una vez este terminase, encendió nuevamente su automóvil.
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Dazai realmente no le importaba ir al cementerio, incluso, visitaba al anciano por cuenta propia en mas de una ocasión, por otro lado, Chuya no era de ese tipo, los cementerios lo hacían sentirse triste, le afectaba. Es por eso que había decidido llevar consigo a Dazai.
Dejaron unas cuantas flores, encendieron un incienso y se quedaron allí de pie, observando.
El pelirrojo sentía que su cuerpo se estremecía un poco cada vez que se encontraba allí, siempre era lo mismo, un sentimiento pesado en su cuerpo, un nudo en su garganta, un poco de negación ante lo evidente, luego solamente tristeza.
Perder a alguien querido era muy duro. Chuya había perdido a personas en su vida, sin embargo, ninguna perdida había terminado por afectarlo tanto como el anciano.
Sintió como la mano de Dazai comenzaba a tomar la suya, un apretón cálido y suave.
- Dazai, yo no creo poder soportar perder a alguien mas – comento el pelirrojo de la nada, sosteniendo la mano del castaño, devolviendo su agarre con fuerza
El castaño se limitó a tan solo observarlo, por el momento, sabía lo que pasaba realmente por la mente del pelirrojo, Chuya pensaba realmente en la posibilidad de perder al castaño, un nuevo intento de suicidio donde él no podría hacer nada para evitarlo.
- Bien, entonces – contestó Dazai – intentaremos evitar que eso suceda ¿sí? – Chuya le devolvió la mirada
Fue el turno de Chuya para solamente observarlo, lo hizo por un momento antes de volver a ver la lapida frente a él, las flores coloridas hacían un gran contraste con el color de la piedra, leyó una y otra vez el verdadero nombre del anciano, nunca lo había llamado así, siempre era simplemente "anciano" al menos para él.
- Anciano, estoy cuidando bien de Chuya, solamente descansa, aunque se empeña bastante en molestarme – dijo Dazai en voz alta, Chuya lo miró frunciendo el ceño
- Eso es mentira – dijo Chuya, observando la tumba, se sintió estúpido al hablarle de esa forma a esta y desvió rápidamente la mirada hacia Dazai – eso es mentira – repitió, Dazai se lanzo a reír
- Como sea, es hora de que nos marchemos – dijo el pelirrojo, habían pasado bastante tiempo allí, el necesario y el suficiente para que Chuya sintiese su animo decaer considerablemente
- Como desees – accedió de inmediato Dazai
Ambos se despidieron del anciano, el pelirrojo se tomo su tiempo, a una parte de su mente le gustaba preguntarse con frecuencia que opinaría el anciano sobre Dazai, su trabajo y el libro que se encontraba a un paso de lanzar, se preguntaba que pensaría el anciano, que diría.
Pero una cosa si tenia bastante clara el pelirrojo, eso era que lo apoyaría, el anciano apoyaría cada cosa que decidiese. Y eso lo ayudaba a contestar todas esas preguntas.
Chuya comenzó a caminar hacia las afueras del cementerio, la mano de Dazai continuaba tomando la suya, aunque este se encontraba detrás del pelirrojo, dejando que este caminase frente a él.
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Dazai observaba a Chuya recostado a su lado. Habían cenado y visto una película, era una noche agradable para ambos, habían descansado y tan solo compartido una conversación, el castaño podía darse cuenta que Chuya se encontraba algo cansado, el libro se había llevado bastante de su energía.
Hasta el punto en que el pelirrojo se dormía con facilidad cuando tocaba la cama, en especial si Dazai comenzaba a peinar su cabello y acariciarlo.
El castaño se encontraba feliz, después de todo, un Chuya cansado significaba también un Chuya cariñoso y meloso que dejaría que Dazai hiciese cuanto quisiese con él, abrazarlo, acariciarlo, tocarlo e incluso llegar a más.
Dazai disfrutaba cuando Chuya solamente lo dejaba tocarlo y entregarle placer mientras este cerraba sus ojos y gemía. Ese era el punto de máxima complacencia para el castaño, le gustaba atender de esa forma a Chuya, tratarlo de forma cariñosa y hacerlo que se relajase.
Y luego de terminar, Chuya abrió un poco sus ojos, para sorpresa de Dazai, él solía dormirse rápidamente en esas situaciones, sin embargo, sus ojos azules le devolvían la mirada a Dazai de forma cansada, negándose a rendirse.
- ¿no piensas dormir? – preguntó el castaño
- Me gustaría quedarme despierto por un momento – murmuró Chuya, llevando su mano hacia Dazai, acariciando su mejilla – gracias por eso
- ¿por darte amor cuando te encuentras cansado? Ni lo menciones, es un placer – dijo Dazai
- El libro se publicará dentro de poco, entonces podremos pasar mas tiempo juntos
- Eso también suena bien – aceptó el castaño
Ambos recostado sobre la cama, las luces apagadas, el silencio los rodeaba, sin embargo, podían observarse el uno al otro sin problemas, gracias a las luces del exterior. Chuya rio un poco, sentía una sensación cálida y agradable en su interior.
- Te amo – soltó el pelirrojo en un murmuro
- Yo también lo hago, mucho – contesto Dazai, otro efecto de Chuya cansado era que este fuese bastante sincero con sus sentimientos, mas de lo usual - Chuya ¿te gustaría pasar el resto de nuestro tiempo juntos?
- ¿Qué si me gustaría? – preguntó Chuya
El pelirrojo fingió que lo pensaba, una sonrisa en su rostro, se inclinó nuevamente hacia Dazai, provocando el sonido de las sabanas, besos los labios del castaño de forma breve y agradable, lento. Entonces volvió a recostarse en su lugar.
La respuesta estaba clara para él.
GRACIAS POR LEER.
